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sábado, 3 de enero de 2026

CASTILLO DE ALMODÓVAR DEL RÍO, CÓRDOBA

Los musulmanes construyeron alcazabas y fortalezas con avanzadas técnicas defensivas. Priorizaban la defensa con murallas altas, torres esbeltas y sistemas de agua (aljibes). Los castillos que vemos la inmensa mayoría han sido levantados durante la Reconquista por los reinos cristianos, que eran más compactos y robustos, diseñados para resistir asedios prolongados. 

La diferencia con los castillos cristianos es que normalmnte prescindían de la torre del homenaje central, enfocándose en ciudades-fortaleza (alcazabas) con múltiples dependencias y torres intercomunicadas. Durante la Reconquista, muchos castillos musulmanes fueron reutilizados por los cristianos, adaptándolos con nuevas torres o capillas. Con el tiempo, los castillos pasaron de ser fortalezas militares a residencias nobiliarias.
Los musulmanes construyeron fortalezas en España, conocidos como alcazabas, alcázares o alcázares fortificados, dejando un legado impresionante de casi 1.500 fortalezas, con ejemplos notables como la Alcazaba de Gormaz, la Aljafería, y la Alhambra, que funcionaban como centros militares y residencias de poder con sistemas defensivos avanzados como puertas en recodo y torres altas, adaptándose a la defensa fronteriza y el control territorial.

Por ejemplo el Castillo de Almodóvar del Río es una fortaleza militar de origen árabe a partir del año 740, que los árabes edificaron aprovechando una antigua edificación de épocas primitivas. Tuvo una gran importancia en la defensa de la ciudad de Córdoba por su situación estratégica dado que está situado sobre una colina de unos 200m. Junto al río Guadalquivir que en esa época era navegable por pequeños barcos de ribera. Tras la Reconquista, el castillo es sometido a sucesivas ampliaciones por los reyes Castellanos, concretamente por D. Pedro I de Castilla y Enrique II de Trastámara. En 1629 es vendido por el rey Felipe IV a D. Francisco de Corral y Guzmán y desde entonces ha ido perteneciendo a la misma familia. 

El castillo actualmente se conserva en un magnífico estado gracias a la gran restauración llevada a cabo. Huellas de múltiples culturas, como la musulmana y la cristiana, han ido marcando el exquisito estilo de un marco incomparable. Sus murallas, sus Torres, Cuadrada, Redonda y del Homenaje, del Patio de Armas y el misterio de sus mazmorras, pasadizos y subterráneos, son realmente para verlos y admirarlos.
El Castillo de Almodóvar del Río o Castillo de la Floresta está situado en el monte El Redondo, en Córdoba. Se trata de una fortaleza de origen romano y luego bereber. Existen restos de un castro romano en el lugar, es un castillo realmente prodigioso y se encuentra dentro de los mejores conservados de España, unas torres impresionantes, su patio de armas, sus almenas, a principios del siglo XX fue restaurado, y en el mismo se llevan a cabo visitas teatralizadas y también nocturnas a las que les denominan "La luna negra”.

Se alza majestuosamente a orillas del río Guadalquivir sobre un montículo situado en su margen derecha, desde el que domina en altura la población de Almodóvar del Río, muy cerca de su capital.
Es un recinto amurallado poligonal e irregular adaptado al terreno. Separado del recinto se alza la torre del Homenaje, separada del escarpe por una estrecha berma de terreno sobre el río. Los torreones son de mampostería, refrentados con sillarejos.
El acceso al castillo se hace por un arco apuntado de herradura, seguido de un vestíbulo cuadrangular de 2 x 4 m
Al suroeste del Castillo, y en las estribaciones hacia la vega, se encuentran los restos de una gran villa romana, fragmentos de mosaicos, restos de un aljibe y cerámicas romanas en superficie.

La historia de Almodóvar del Río se remonta a la época romana, y éstos levantarían una defensa de piedras, pero la fortaleza se construyó en época musulmana. Con la decadencia del califato, comenzaron las luchas entre los reinos de Toledo y Sevilla. En el año 1240, durante el reinado de Fernando III, pasó a manos cristianas.   Posteriormente, durante los reinados de Pedro I y Enrique II, fue convertida en residencia real. Más tarde pasó a la Orden de Calatrava y luego a la de Santiago.
Uno de los sucesos más interesantes ocurridos en esta fortaleza fue la rebelión protagonizada por los yemeníes. Cuentan las fuentes que estas tribus islámicas se levantaron contra el poder de Abderramán I, primer emir Omeya de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, fueron derrotados muy cerca de las puertas del castillo.

Conquistado por Fernando III, fue ampliado y usado como prisión por Pedro I, quien guardó aquí sus tesoros. Vendido por Felipe IV en 1629 a Don Francisco del Corral y Guzmán, actualmente es propietario el Marqués de la Motilla.
El Castillo de Almodóvar del Río es la localización cordobesa estrella del último capítulo de la serie “Juego de Tronos”  La foto es cuando el Castillo de Almodóvar del Río de Córdoba es tomado por los “Lannister”..   
Este castillo lo que vigilaba era la ruta Córdoba-Sevilla, no el tráfico fluvial ya que el río no permitía el tránsito de naves belicosas por su escasa profundidad y ese era el camino para llegar a Sevilla y, de hecho, fue por donde la hueste del Fernando II el santo avanzó durante la primavera de 1248 para alcanzar la “Ixbiliya” agarena. Al llegar a Alcalá del Río, el ejército se dividió en dos cruzando una parte el Guadalquivir por el Vado de las Estacas. Así, mientras unos llegaban a la Campiña para estragar la comarca y ocupar Carmona, los otros capturaban poblaciones situadas en la margen derecha para no dejar enemigos atrás. La última conquista antes de plantar el pendón en el llano de Tablada fue Yabir, la actual Alcalá de Guadaíra, tenida por inexpugnable pero que se rindió nada más darles los buenos días. ¿El motivo?...El Santo Monarca había recurrido a métodos expeditivos que ya puso en práctica años antes durante su avance hacia Jaén, respetando las vidas de los que no le hacían perder tiempo pero no dejando títere con cabeza en las poblaciones que se resistían. Y como en Cantillana ya se había encargado de dejar claro que no se andaba con tonterías, pues el zalmedina y el alcaide de Yabir llegaron a la conclusión de que conservar sus testuces sobre los hombros era rendir la plaza sin más historias.

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