domingo, 25 de junio de 2023

LA ESCLAVITUD EN AMÉRICA - (Parte 2)

España renunció a tener bases en África de acuerdo con el Tratado de Tordesillas (1494), que otorgaba a los portugueses el dominio sobre el hemisferio oriental en el que se encontraba África.

DIVISIÓN SEGÚN EL TRATADO DE TORDESILLAS 

La llegada de Cristóbal Colón a América se realizó en un contexto donde los reinos españoles, si bien no tenían el comercio de esclavos africanos en sus manos, estaban plenamente involucrados en el uso de éstos en sus campos de producción, a los que se sumaban los canarios, moros y otros grupos. El mismo Colón había vivido un tiempo en Madeiras, la cual contaba con una numerosa cantidad de esclavos que trabajaban las plantaciones de azúcar. En su llegada a América, en la isla Guanahani se encontró con los indios taínos. Andaban desnudos y no conocían el trabajo del hierro, por lo que muchos autores los describen como culturalmente inferiores a los pueblos subsaharianos de África. La relación con los nativos del lugar fue descrita por él mismo como una relación amistosa, y confiaba que los indígenas fácilmente se harían cristianos. Así, Colón tomó siete hombres y los llevó a Castilla con la intención de “que aprendieran nuestra habla y volverlos, salvo que Vuestras Altezas, cuando mandaren, puédanlos llevar todos a Castilla o tenerlos en la misma isla cautivos, porque con cincuenta hombres los tendré a todos sojuzgados y les hará hacer todo lo que quisiere”. Aún con estas buenas relaciones que se dieron con los nativos, Colón vio la posibilidad de hacer ganancias con el tráfico esclavista con estos indígenas, lo que puede parecer contradictorio. Sin embargo, debemos tener en cuenta que en la mentalidad de la época, la esclavitud a los pueblos bárbaros o conquistados o vencidos en batallas era algo normal. Tal vez la única excepción se dio en la década de 1470 cuando la reina Isabel prohíbe el tráfico de los habitantes de Canaria, los “Guanches”.

COLÓN TRAE INDIOS A LOS RR.CC.

El cautiverio de estos nuevos paganos por parte de Colón no era necesario justificarla al tratarse de tierras vacantes por tanto estaban susceptibles a que un príncipe cristiano los dominara. La venta de estos esclavos indígenas, fue explícitamente autorizada por los reyes católicos en una carta escrita el 12 de abril de 1495. Curiosamente, cuatro días después es despachada una carta que suspende la venta de indios esclavos hasta conocer la opinión de los letrados, teólogos y canonistas, lo que resulta muy curiosa, considerando que la esclavitud estaba plenamente inserta en la sociedad española, tal como lo entendió Colón a su llegada. Esto marca el principio de lo que sería una larga discusión sobre la licitud de la esclavitud en América y muestra por parte de los Reyes Católicos un espíritu de justicia. La soberana castellana se convirtió en la primera persona en preocuparse de los derechos de los indios.
Las carabelas vuelven a España el 24 de febrero de 1495 con un cargamento de 400 esclavos indios. Sabemos esto por dos Reales Cédulas del 12 y 16 de abril de 1495.
Al parecer, los indios fueron hechos esclavos en acciones de guerra emprendidas por Colón y descritas por Bartolomé de las Casas. Los así “alzados”, en el derecho de guerra de la época, eran hechos prisioneros en calidad de esclavos. No puede sorprender por tanto que el almirante actuase de ese modo, conforme a las ideas comunes de su tiempo. A no ser que esa acción de guerra fuese “injusta”, como la califica el propio De las Casas, censurando a Colón por actuar “sin voluntad de los Reyes”, pero reconociéndole al mismo tiempo como hombre “cristiano y virtuoso y de muy buenos deseos”.
Antonio de Torres había salido de La Isabela con un cargamento de esclavos, el 2 de febrero de 1495, arribando al puerto de Cádiz a primeros de abril. En pocos días, el obispo de Badajoz, Juan Rodríguez de Fonseca, comunicó la llegada de la remesa a los reyes, pidiéndoles instrucciones sobre los esclavos. El 16 de abril salió de la cancillería una Real Cédula en la que se ordenaba al obispo Fonseca que paralizase la venta de esclavos “Porque nos querríamos informarnos de Letrados, Teólogos e Canonistas si con buena conciencia se pueden vender”. De esta consulta a teólogos y canonistas no se conserva más documento hoy que el anuncio de los propios reyes en su carta, ya citada, del 16 de abril.
El 4 de mayo de 1493, por la famosa bula “Ínter Caetera II”, de Alejandro VI, quedaba oficialmente incorporado a la real Corona de Castilla el reino de las "Indias Occidentales, Islas y Tierra Firme del Mar Océano".

LEYES DE BURGOS (1512)

A diferencia de lo que ocurre en África con los portugueses, en América se da una intensa conquista y colonización, por lo que se pasó de extraer esclavos del continente a importarlos, una vez que esclavizar a los locales se restringe por parte de la reina Isabel. Fernando el católico promulga las Leyes de Burgos en 1512 puesto que la esclavización no encajaba con las leyes castellanas, esto causó controversias jurídicas. En 1530, bajo el reinado de Carlos I, la esclavitud de los indios fue prohibida oficialmente, aunque algunos la practicaron de forma ilegal. Algunos españoles disponían de las encomiendas, un sistema de trabajo en el que el conquistador disponía de un determinado territorio y una cantidad establecida de indígenas para el trabajo. Pero en 1534 permite la esclavización de los rebeldes capturados en guerra justa, y finalmente en 1548 la Escuela de Salamanca, tras un profundo estudio humanístico, entre otras cosas vino a regular el trabajo de los indios, y sus derechos sociales, cosa que se promulgó ya con el rey Carlos I. Fundamentalmente sus puntos es que suprime las Encomiendas hasta la muerte del propietario, que tanto problemas habían dado, y regula la forma de hacer los nuevos Descubrimientos y de gratificar a los Conquistadores. También suprime todo tipo de esclavitud de los indígenas, y las guerras de Conquista. Recogen, entre otros, los siguientes derechos: la prohibición de injuriarlos o maltratarlos, la obligación de pagarles salarios justos, su derecho al descanso dominical, la jornada laboral máxima de ocho horas y un grupo de normas protectoras de su salud, especialmente de la de mujeres y niños. Esto en el año 1542.

ESCLAVOS NEGROS LLEGAN A AMERICA 

La corona de Castilla nunca tuvo barcos negreros. Pero para reemplazar a los indios llegaron los negros por esclavistas europeos dentro de las civilizaciones amerindias. Pero no sería exacto decir que los europeos introdujeron la esclavitud en el Nuevo Mundo. Tal institución ya existía, y en formas brutales, dentro de las civilizaciones amerindias. Ello no los disculpa. Sistemas análogos, pero mucho más atenuados, imperaban en Europa.
El comercio comienza con la disposición de caciques negros, que se introducen en el territorio africano y brutalmente se hacen con personas que sean susceptibles de ser vendidas a los negreros europeos. Los tiranos de África los venden, o entre ellos mismos los negros se venden. Los asientos o monopolios para la importación de negros a las colonias españolas se van sucediendo sin interrupción. El contacto con el mundo negro se origina con las expediciones portuguesas a las costas occidentales de África. Cuando se manifiesta que los indios americanos son ineptos para el trabajo del embrionario capitalismo europeo, se echa mano del resistente negro de África. La intervención de los Papas no va más allá de los principios del derecho internacional de la época: se acantonan en su poder espiritual de estimuladores de las Cruzadas. Las concesiones de Eugenio IV o de Nicolás V, de invadir y aun someter a esclavitud a los sarracenos y demás infieles que estuvieran en posesión de tierras cristianas, no volvió a repetirse por parte de los demás Papas.

sábado, 24 de junio de 2023

LA ESCLAVITUD EN AMÉRICA (Parte 1)

El Imperio Romano, con el avance del cristianismo, fue suavizando la situación de los esclavos, con Constantino I el Grande fue legalizada como castigo, más benigno que la condena a muerte. Digamos un derecho de conquista por guerra justa. La esclavitud en Europa, durante la Edad Media, persistió en pocas zonas. Entre cristianos y musulmanes se había establecido un régimen de mutuas represalias.
La esclavitud fue una constante durante la Edad Media en los reinos cristianos peninsulares. Las guerras de reconquista, el comercio con otras áreas del Mediterráneo, la piratería, las primeras relaciones comerciales de mercaderes catalanes y mallorquines con el norte de África y la conquista de las Islas Canarias fueron los canales proveedores de los mercados de esclavos en España. Entre los esclavos árabes y otros de raza blanca, los negros, poco a poco, fueron engrosando el contingente de esclavos a lo largo y ancho de la Península, siendo más abundantes en el sur y en levante, menos en la meseta castellana y más escasos en el norte. Así, a medida que fueron disminuyendo los esclavos procedentes del área mediterránea, aumentaron los del África sahariana debido a las exploraciones y contactos de navegantes.

MONUMENTO A ENRIQUE EL NAVEGANTE 

Siglo XV - El portugués Enrique “el navegante”, por 1425 crea en el Algarve, un centro de estudios náuticos, geográficos y astronómicos, desde donde organizó diversas expediciones marítimas a las costas occidentales del continente africano, empresas que tenían una finalidad tanto comercial como evangelizadora.
El mismo Papa felicita a Enrique el Navegante por sus descubrimientos y la evangelización que suponen. Simplemente habla de "muchos de Guinea y otros Negros cogidos por la fuerza". En su expansión en África los creyeron subproductos de la civilización musulmana. Por ello las expediciones portuguesas se hicieron bajo el signo de "cruzada" . Semejante error fue mantenido hasta el siglo siguiente. Las ideas medievales niegan personalidad jurídica a los infieles.
Los primeros europeos en llegar a las costas de Guinea fueron los portugueses. El primer europeo que compró esclavos africanos en la región de Guinea fue Antão Gonçalves, un explorador portugués del 1441. Originalmente interesados solo en el comercio de oro y especias, establecieron colonias en las islas inhabitadas de São Tomé.
Sobre la esclavitud de los negros cabe destacar el periodo previo al descubrimiento de América y la trata atlántica de esclavos que es la conquista de las islas Canarias, ello en el marco de la expansión ultramarina de España y Portugal. Ya desde 1425 los portugueses habían ocupado la isla de Madeira y los colonos se encontraban dedicados a la producción de trigo. Enrique "el Navegante" decidió crear un cultivo de caña de azúcar, comprada en Sicilia a comerciantes que la importaban del sudeste asiático, en la isla sostenido por esclavos africanos. Prácticamente al mismo tiempo dos carabelas con pescadores de Palos de la Frontera y algunos marinos del Puerto de Santa María partieron de Andalucía y llegaron al Golfo de Guinea, se apoderaron de ciento veinte esclavos y se los llevaron a Palos, en la actual provincia de Huelva, que se convertiría a partir de entonces en un lugar de trata de esclavos negros. Las islas Canarias resultaban interesantes al estar pobladas, por lo que eran objeto de saqueos para nutrir el tráfico de esclavos. En ellas se encontraba el pueblo guanche. Eran un pueblo que desconocía los metales y los tejidos, aunque sí conocían la cerámica. En un primer momento fue Portugal quien se quiso adjudicar las islas para sí, pero los intentos de conquista fueron infructuosos. Durante la Guerra de Sucesión Castellana, entre los reinos de Castilla y Portugal en 1478, los reyes de Castilla, Fernando e Isabel enviaron una armada a las costas de Guinea. Esta flota fue sorprendida en la batalla naval de Guinea por once navíos portugueses, que se apoderaron del botín castellano en oro y esclavos y lo llevaron a Lisboa. La guerra de Sucesión Castellana terminó al año siguiente con la firma del Tratado de Alcáçovas, donde Alfonso V de Portugal renunciaba a sus aspiraciones al trono castellano, reconocía la soberanía castellana en Canarias a cambio de la soberanía en el Atlántico, lo que le daba poder sobre Guinea, Madeira, las Azores, Cabo Verde y "cualesquier otras islas que se hallaren o conquistaren, de las Islas de la Canaria para Ayuso contra Guinea". 

GUERREROS GUANCHES 

La reina Isabel declara que los isleños (guanches), están bajo su protección y no podían esclavizarse, pero ante cualquier amago de rebelión los españoles actuaban de manera desmedida esclavizando a sus habitantes. Así ocurrió en 1488 en la Gomera, en Gran Canaria 1493, y también en Tenerife. Estos esclavos eran repartidos por el Mediterráneo, aunque se sabe que algunos de éstos más adelante, acompañaron a los españoles a América como domésticos.
Portugal circunnavega el África en busca de una ruta hacia Oriente, pero en su trayecto encuentra una rentable empresa en el continente negro basada en la creación de factorías a lo largo de la costa y la adquisición de oro, marfil y la propia población negra que será una mercancía de gran importancia durante varios siglos, de la cual los portugueses serán los principales proveedores.  En 1450 el comercio portugués estaba ya consolidado. Se intercambiaban tejidos de lino, alfombras, trigo y otros objetos por oro, marfil, especias, goma, pieles, almizcle y esclavos que los árabes traían de la llamada "Tierra de los Negros". El comercio esclavista en África, fue manejada exclusivamente, por Portugal en un inicio y se dio unas décadas antes de la llegada de Colón a América. Portugal había terminado la Reconquista de su territorio antes que España. Y contaba además de otros factores como su tecnología náutica, superior al resto, la geografía, el notable interés y patrocinio de uno de sus gobernantes, todo ello sumado a un impulso religioso, ya que los reyes cristianos consideraban su deber el conquistar a los infieles. En esto último, el Papa jugó un importante. En 1455 el Papa Nicolás V hizo la bula “ROMANUS PONTIFEX” a favor de Portugal, para que pueda ejercer dominio en las nuevas tierras, y se legitima el hacer la guerra a los pueblos gentiles y paganos. Esta bula no condena en lo absoluto la esclavitud hacia los conquistados. En la década de 1440 los portugueses habitualmente realizaban incursiones de cacería de esclavos al sur del recién descubierto río Senegal, pero los africanos habían aprendido a defenderse con sus embarcaciones ligeras. Entonces aquella forma violenta sería dejada de lado en poco tiempo para iniciar el comercio con los traficantes bereberes y árabes. Para ello, se estableció un fuerte en la costa de Mauritania. La factoría resultó ser bastante importante ya que por un lado, proporcionaba los esclavos necesarios para trabajar la recién conquistada región de Algarve en Portugal, importante para la pesca y por otro lado era un buen punto de escala para nuevos viajes para rodear África. Los mercaderes árabes recorrían el país, daban caza a los naturales, compraban prisioneros y los llevaban al mercado más próximo. Los portugueses ofrecían caballos, telas, armas de fuego y otras mercancías a cambio de los esclavos y polvo de oro.

VASCO DA GAMA 

Pensemos que los portugueses ya en 1487 ya habían identificado el Cabo de Buena Esperanza y luego Vasco da Gama en 1498 había llegado a la India. Todo ello costeando África.
España, por su parte, en su búsqueda de una ruta hacia la India va dirigida en dirección este-oeste y Colón se encuentra con un continente nuevo del cual sus habitantes también pasan a formar parte de la mano de obra cautiva. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en África con los portugueses, en América se da una intensa conquista y colonización, por lo que se pasó de extraer esclavos del continente a importarlos, una vez que esclavizar a los locales se restringe (1495) y finalmente se prohíbe en las Leyes de Indias, (1512 y 1548).
 

jueves, 22 de junio de 2023

ESPAÑA Y LA PIRATERÍA INGLESA

Inglaterra en el año 1500 era una isla pobre y sin industria. Poca población y viviendo en pequeñas aldeas, unos cuatro millones de personas. La inmensa mayoría viviendo en el campo. En muchas ocasiones una vida miserable por el abuso de los terratenientes.
La gente huye de las aldeas buscando mejores condiciones de vida y de la esclavitud de los terratenientes. La única ciudad es Londres. Y miles de personas llegan a ella, buscando trabajo y deseando prosperar. No hay trabajo para todos y la única salida es el Mar, con las expediciones corsarias hacia América apoyada por algunos reyes. Una guerra encubierta en el mar que llegó a poner en peligro las colonias de América. Durante 200 años Inglaterra debilitó a España, sin declararle la guerra

BARCO INGLÉS EN ABORDAJE 

Inglaterra reunía todas las condiciones para ser un nido de piratas. Un país pobre y atrasado si se compara con algunas zonas de Italia, Flandes y Países con numerosas colonias en todo el mundo y con un rico comercio internacional, como eran España y Portugal. Estos Países ricos estaban siempre escasos de marinos, ya que sus amplias rutas hicieron que necesitara una gran marina para poder conectar y abastecer a sus colonias. Sin embargo en Inglaterra sus marinos estaban ociosos y desocupados por el escaso comercio del país, sin el comercio los marinos eran pobres, ociosos y ven barcos con ricas mercancías.
Por delante de sus ojos por el Canal de la Mancha pasaban todo tipo de mercancías. Flandes y en concreto Amberes era un centro comercial utilizado sobre todo por España y Portugal para distribuir sus productos por toda Europa del Norte y a la vez comprar paños y algunos productos industriales.
Portugal llevaba sus propios vinos, las tan valoradas especies, maderas y piedras preciosas traídas desde Oriente o Brasil. España sus vinos, los cereales del Mediterráneo, oro, plata y los sorprendentes productos de América.

PIRATAS INGLESES

Ha habido hasta familias de tradición pirata. Todo un negocio con historia de generaciones dedicadas a la piratería. Estas familias algunas con generaciones en este lucrativo negocio, realizaban la compra del barco y su avituallamiento, sobornos a funcionarios, detalles monetarios para que los nobles hicieran la vista gorda y también pagaban a los piratas que eran los que realizaban el trabajo más peligroso.
Con la mercancía robada se encargaban de la distribución en Londres o en otros puertos mediante sus encubridores para su venta respetable. Comerciantes de lo robado. Toda una tradición y una red encubierta para vender los productos robados por los piratas. Incluso llegaron a tener sus propios alojamientos durante su estancia necesaria mientras hacían las transacciones.
Con la piratería se conseguía dinero rápido, fácil y prestigio social. Francis Drake fue un corsario al servicio de la reina Isabel I de Inglaterra. Portador de especias y tesoros saqueados a los españoles, Drake recibió de manos de la reina el título de Sir, en una ceremonia oficial. Y fue miembro del Parlamento inglés entre 1584 y 1585.
El prestigio social de la piratería y de sus principales jefes era conocido por todos. En las reuniones de la alta sociedad su participación era algo habitual. Con el dinero obtenido ascendían en la escala social y familias enteras controlaban el negocio. Otros famosos piratas ya procedían de familia noble y con la mejor educación. Con esta cultura, no nos debe extrañar que piratas célebres famosos incluso tan salvajes como Morgan fueran ascendidos a gobernadores.

HENRY MORGAN 

A otros corsarios se les recibía con honores dándoles un título nobiliario, ascendiéndoles de esta manera a la nobleza. Demasiado habitual era que los terratenientes apoyasen a bandidos y piratas a cambio de una parte importante del botín.
Y esto se convirtió en algo tan profesional que se financiaban todo un entramado burocrático entramado para que no hubiera problemas con el negocio.
La piratería conseguía prácticamente no tener castigo. La corrupción entre jueces y nobles con un entramado social que los protegía. Exceptuando algunos pocos casos la mayoría de los ataques piratas no fueron castigados. Sólo cuando los emprendedores por su cuenta eran capturados recibían las penas que les correspondía.
Con las expediciones corsarias se enriqueció, a la vez que evitaba que el oro llegara a las arcas de la Corona Española. Inglaterra cada vez más rica, y España cada vez con más gasto por la necesidad de fortificar las colonias de americanas y mantener una marina de defensa de las costas. Tras el desastre del intento de invadir Inglaterra con la Gran Armada, Gran Bretaña se sintió segura.

GALEÓN ESPAÑOL 

Obligó a España a invertir ingentes cantidades de oro, en las defensas de las Colonias de América. Se tuvieron que crear convoyes de escolta, para evitar la captura de los Galeones. Pronto hubo dos flotas defensivas permanentes. Una en el Caribe y otra en el sur de la Península Española, las cuales hacían las funciones de guardacostas.
Esta piratería limitó enormemente el tráfico marítimo entre América y España, por la inseguridad que provocaban los ataques constantes de corsarios y piratas. Las embarcaciones sólo se atrevían a viajar agrupadas en convoyes con protección militar dos veces al año.
Como parte de un acuerdo después de la Guerra de sucesión española, se le fue concedido a Inglaterra el Asiento de Negros por parte del gobierno de España para proveer esclavos a las colonias Españolas en el nuevo mundo, abriéndole las puertas a traficantes y mercaderes británicos a los tradicionalmente cerrados mercados Españoles en América. Este arreglo también contribuyó fuertemente a la expansión de piratería por el oeste del Atlántico. El comercio en las colonias explotó al mismo tiempo que hubo una abundancia de marineros experimentados después de la guerra. Los mercaderes usaron esta excedente oferta de marineros para bajar los salarios y así maximizar sus ganancias, creando condiciones precarias dentro de sus embarcaciones. Los marineros de naves mercantiles, de moral baja y con las condiciones de vida que eran tan pobres que muchos marineros preferían una existencia libre como piratas. El volumen incrementado de navíos comerciales también creó un gran número de bandidos acechándolos.
Aunque algunos detalles son regularmente omitidos, el impacto de la piratería en la cultura popular es difícilmente subestimado.

IMAGEN CINEMATOGRÁFICA DE BARBANEGRA 

Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas de Charles Johnson, es la principal fuente para las biografías de muchos piratas conocidos de la edad de oro, proveyendo también una imagen extensiva del periodo. Dando un estatus casi mitológico a personajes como Barbanegra y Calicó Jack, el libro marcó el estándar para representar las vidas de mucho piratas de la edad de oro; además de influenciar la literatura de Robert Louis Stevenson y J. M. Barrie. Trabajos literarios como La isla del tesoro y Peter Pan marcaron la imagen de los piratas que se tiene hoy en día. Películas como Pirates of the Caribbean y el anime/manga One Piece han trazado una imagen romántica sobre el ideal de la piratería.
Muchas afirmaciones y especulaciones sobre su imagen, vestimenta, código de etiqueta, etc. también atribuyeron a su misterio y leyenda. Por ejemplo, los hombre usaban aretes con el propósito de que su valor en oro o plata pagaran un entierro si se llegaban a perder en el mar y su cuerpo llegaba a la costa.
Más recientemente, detalles menos acertados sobre la imagen de los piratas han ganado popularidad (por ejemplo el Día Internacional de Hablar como un Pirata). Sin embargo este fenómeno simplemente ha ayudado a expedir e implementar el romanticismo en el mito de la piratería.
En la mayoría de los casos de los piratas a sueldo de las familias recibían ayuda si era necesario e intervenían las influencias o los sobornos. Era tal el entramado que tanto jueces como legisladores tenían su complemento de alguna forma. Sólo en ciertos casos cuando atacaron propiedades del gobierno o de altos aristócratas fueron castigados con la horca, aunque generalmente con una ligera pena quedaban libres.
Y en lo que se refiere a ataques corsarios al exterior no había motivos para sentir ningún miedo las patentes de corso lo garantizaban.
A diferencia del siglo XVII, a comienzos del siglo XVIII, los piratas ya no eran corsarios, es decir sus actividades no estaban promocionadas ni costeadas por sus respectivos gobiernos a cambio de su apoyo en la guerra. Ahora no eran considerados militares irregulares, sino simples ladrones que no creían en gobiernos ni leyes, solo querían riqueza, libertad y la oportunidad de ser alguien. Al principio, los piratas se componían mayoritariamente de antiguos corsarios y militares desempleados, pero, con el paso del tiempo, sus filas se nutrieron de marinos mercantes, esclavos fugitivos, forajidos y jóvenes aventureros. Todos ellos tenían una cosa en común: querían ser libres y sobre todo ricos, algo que en aquella época era casi imposible para la gente de condición humilde. La vida de los piratas siempre ha sido vista de forma romántica, héroes populares que decidían arriesgar su vida para tener una oportunidad de enriquecerse, personas carismáticas que no aceptaban las leyes de sus naciones, solo sus propias leyes. Pero dejando a un lado el aspecto romántico que nos ha trasmitido el cine y la literatura, la mayoría de los piratas eran idénticos a cualquier banda de asaltantes de tierra firme, solo querían obtener riquezas sin importarles la vida de las personas que robaban. Incluso había piratas que eran auténticos psicópatas que violaban, torturaban y mataban por simple placer.

SIR FRANCIS DRAKE 

La fama romántica, aventurera y casi heroica que acompaña a los piratas en las novelas y películas, no hacen sino profundizar en la injusticia, en un latrocinio autorizado, fomentado y disfrutado por Inglaterra perjudicando durante siglos a España y Portugal, que además tiene como consecuencia para Inglaterra que ya los llevan en su ADN político, imperialista y comercial.

jueves, 1 de junio de 2023

ISABEL DE FARNESIO REINA DE ESPAÑA

 

Segunda esposa de Felipe V de Borbón. Nació en Parma en 1692 hija del duque Eduardo III y de Dorotea Sofía, duquesa de Baviera. Imperiosa y altanera por naturaleza, su mejor don lo constituía el saber refrenar esa arrogancia siempre que lo deseara, revistiendo de gracia y simpatía su carácter dominante y violento. De espíritu cultivado, con gran afición a las bellas artes. Conocía la historia y la política con mayor profundidad que las mujeres de su época y hablaba con fluidez varios idiomas. Esa preparación cultural, su aplomo y su encanto fueron las armas de su seducción: el mejor medio de alimentar una ambición ilimitada. Deseaba reinar en España y buso y encontró la mediación de (el que llegó a cardenal) Julio Alberoni, un personaje extravagante, pero decidido, capaz y codicioso al igual que ella. Al enviudar el rey, vio ante sí la oportunidad de conseguir su objetivo más ambicioso. Si conseguía casar a Felipe V con Isabel el futuro de ambos quedaría asegurado. Tiempo después y eliminada la competidora posible, la princesa de los Ursinos, el enlace se efectuó por poderes, en Parma, el 16 de setiembre, y a finales de 1714 ya estaba en su trono. Isabel tenía en ese momento veintidós años. La ambición de la reina fue a continuación el dominar a su esposo, y no tardó en conseguirlo. Isabel acompañaba a Felipe en sus cacerías, vestida con traje masculino, suscitando el asombro del rey ante su estilo y su puntería. La influencia francesa iba decayendo paulatinamente, y aunque en algunos aspectos ya arraigados en las costumbres continuaba manifestándose, en otros era sustituida por la italiana, y en ello la propia reina y el conde Alberoni eran los principales inspiradores. No obstante, cuando hicieron construir el palacio de San Ildefonso se tomó como modelo el de Versalles. Y ésta pasó a convertirse en la residencia favorita de los reyes. Pero puede decirse que España se emancipó por completo del influjo francés al morir Luis XIV, el 1 de septiembre de 1715.

Isabel de Farnesio tenía claro desde antes incluso del nacimiento de sus siete hijos, a asegurar a éstos una futura corona. El trono español correspondería, al acaso prematura muerte de Felipe V, a los hijos habidos de su primer matrimonio. Este fue el motivo que alimentó, de una parte, su desmedida ambición, y de otra, tal vez, la manifiesta animadversión que sentía por sus tres hijastros. El más pequeño de ellos, Felipe Pedro, murió antes de cumplir siete años, en 1719; pero Luis y Fernando seguían siendo los legítimos herederos de su esposo. Con la ayuda, pues, primero de sus ministros italianos Giudice y Alberoni, y, una vez destituido éste, con la del todavía más ambicioso barón de Ripperdá, canalizó todas sus energías en lograr sus objetivos. Si bien su empresa fue coronada por el éxito, puede inferirse que no contribuyó en nada al engrandecimiento de España, de lo que se descuidó notablemente su política interior. Isabel, entretanto, a medida que la conocida melancolía del rey iba degenerando en locura, adquiría cada vez mayor poder, hasta que fue únicamente ella quien dirigió el gobierno. Y lo hizo resuelta pero discretamente. Lo cierto es que cuando en enero de 1724 Felipe decidió abdicar en favor de su hijo Luis, ella no pudo disuadirlo a pesar de su dominio. Pero aun este suceso contrario a sus designios acabaría por serle favorable y a muy corto plazo, ya que Luis I falleció ese mismo año y Felipe, a pesar de su negativa, fue prácticamente obligado por ella a ocupar de nuevo el trono, y de este modo Isabel continuó reinando, de hecho, hasta la muerte de su marido, veinte años después. Para entonces había visto ya cristalizarse la mayoría de sus sueños. En 1725 se firmó el Tratado de Viena, que confirmaba la investidura de su primogénito Carlos, (el futuro Carlos III), nacido en 1716 para los títulos de los ducados italianos de Parma y Plasencia. La intervención en la guerra de Sucesión de Polonia le permitió a éste ocupar el trono de Nápoles (1734). Asimismo, la incursión en la contienda sucesoria austríaca (1740-1748) devolvería los ducados italianos a su dominio, en virtud del Acuerdo de Aquisgrán, por el que su segundo hijo, Felipe (1720), tomaba posesión de los mismos. Sus otros hijos, excepto Francisco (1717), que falleció al poco de nacer, disfrutaron igualmente de otros tronos: María Ana Victoria (1718) fue reina de Portugal; María Teresa (1726), casada con el delfín Luis, lo fue de Francia; Luis Antonio (1727) fue arzobispo de Toledo y primado de España, y únicamente la menor de sus hijas, María Antonia, moriría soltera (1729-1785)Muerto el rey en 1746, Isabel de Farnesio fue alejada de la corte por el sucesor, su hijastro Fernando VI, y durante los siguientes doce años residió en San Ildefonso, cerca de los restos de Felipe V. Cuando murió Fernando VI, ella, nada más recibir la noticia y los poderes para la regencia, viajó en coche catorce leguas de mal camino para estar en un día en Madrid y ocupar el trono: la muerte del rey le había devuelto la vida. Gobernó el país menos de cuatro meses, del 17 de agosto hasta la ansiada llegada de Carlos, el 9 de diciembre de 1759, para ser coronado como Carlos III. Isabel, que volvía a ver a su hijo tras veintiocho años de separación. Carlos III no quiso tener a su madre cerca porque conocía bien sus artimañas e influencias que interferirían en sus proyectos. La envió a Aranjuez donde Isabel moriría años después en el motín de Esquilache en 1766.

ANDALUCÍA NO ES AL- ANDALUS

Andalucía actual no es la Andalucía de la época medieval. Los conflictos identitarios que se producen en España no deben llevarnos a esas di...