En 1524 a la vez que Carlos V luchaba en el conflicto de la Navarra,
que consolidó la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla a principios
de su reinado (especialmente entre 1521-1524), luchando contra los intentos de
recuperación por parte de la casa de Albret y Francia, tras la conquista
iniciada en 1512 por Fernando el Católico.
Francisco I de Francia
Las tropas imperiales sofocaron la resistencia, consolidando
el territorio. aprovechando la ausencia de Carlos, tropas francesas de
Francisco I de Francia atacaron Flandes, Borgoña y Luxemburgo. Y comenzó la
guerra por Milán. El rey francés invade Lombardía a finales de 1524. Consigue
también Milán. Los franceses sitian la plaza de Pavía, cerca de Milán, y el
defensor Antonio Leyva, aguanta como puede durante cuatro meses hasta que llega
la ayuda de las tropas imperiales. Entre el 23 y el 24 de febrero de 1525 tuvo
lugar la famosa batalla de Pavía. Todo comenzó con un ataque francés sobre las
líneas españolas, pero los españoles lograron resistir gracias a su
superioridad táctica y el uso de la artillería.Los combates continuaron durante todo el día, con fuertes enfrentamientos en distintas partes del campo de batalla. Los españoles lograron mantener una formación compacta y resistieron los embates de la caballería francesa gracias a su disciplina y el uso de piqueros. La infantería española, liderada por el general italiano Fabrizio Colonna, se destacó por su valentía y determinación. Fueron derrotados los franceses, y el rey Francisco I había tenido la osadía, o el coraje, de luchar personalmente en la batalla.
Error que no se daba normalmente. En la refriega es herido su “escudero”, y tumbado su caballo, con lo cual el rey se halla acostado en tierra, aplastado en parte por su propio animal es presa de un soldado español
Es de imaginar la cara del franchute cuando el soldado vasco le sujeta por el gañote con el cuchillo, y le dice, “o te rindes o te rebano ahora mismo”, a todo un rey de Francia.
Captura del rey francés
Francisco I fue trasladado y la entrada en Madrid del rey francés fue una cabalgata apoteósica. Las gentes, agolpadas, celebraban la victoria de Pavía sin creerse aún que contaban con tan regio cautivo. Fue alojado en la Torre de los Lujanes, el edificio más alto de Madrid. Si bien no hay datos contrastados, la tradición oral y algunos autores, afirman que el rey Francisco I de Francia residió alrededor de un año en la torre, mientras esperaba al acondicionamiento de algunas estancias en el Real Alcázar, durante su cautiverio tras ser capturado en la batalla de Pavía en 1525.
Carlos tuvo
entonces que trabajar la paz. Francisco resistió, pero el encierro, terminó
acatando el Tratado de Madrid, firmado en enero de 1526, por el que además se
casaba con Leonor de Austria, hermana del monarca, podía regresar a Francia
dejando sus hijos como rehenes.
Estaba obligado a ratificar el acuerdo en cuatro meses, pero ni devolvió Borgoña ni renunció a Italia. Y preparó una coalición de enemigos de Carlos, Sforza de Milán, el papa Clemente VII y otros señores italianos de Venecia y Florencia descontentos con Carlos, por su poder. Se sumó más tarde Enrique VIII de Inglaterra. Era la “Liga de Cognac” o Liga Clementina.
Estaba obligado a ratificar el acuerdo en cuatro meses, pero ni devolvió Borgoña ni renunció a Italia. Y preparó una coalición de enemigos de Carlos, Sforza de Milán, el papa Clemente VII y otros señores italianos de Venecia y Florencia descontentos con Carlos, por su poder. Se sumó más tarde Enrique VIII de Inglaterra. Era la “Liga de Cognac” o Liga Clementina.
Saqueo de Roma
Casa y Torre de los Lujanes
Después de la batalla de Pavía, Carlos V se hizo dueño de casi todo el norte de Italia convirtiendo a los Sforza de Milán en sus vasallos. El temor de Clemente de verse rodeado por una gran potencia, le llevó a organizar en 1526 la Liga de Cognac para restablecer el equilibrio de poderes; aliándose con Francia, Venecia, Florencia y Milán contra Carlos y la república de Génova. Enfrentado a semejante coalición el emperador reunió en sus posesiones alemanas un gran ejército de 14.000 mercenarios, a los que se añadieron los 6.000 españoles e italianos del reino de Nápoles en una lucha sin cuartel por el control de la península. El ejército imperial ganó una batalla tras otra, expulsando a los Sforza de Milán y derrotando al ejército papal de Giovanni de Medici en Toscana. Pero estas victorias no aportaron gran beneficio a los mercenarios imperiales, quienes sin haber recibido su paga exigieron en mayo de 1527 marchar sobre Roma y saquear la ciudad como compensación, motín al que su comandante Carlos III de Borbón, el general al mando, no pudo o quiso negarse. Pero la defensa que quedaba era apenas la guardia suiza del papa y una bala perdida mató al general Borbón, sin embargo no desanimó a los asaltantes, que pronto superaron a los 5.000 defensores y entraron en tromba en la ciudad sumiéndola en “una indescriptible escena de tumulto y conflagración” en la que “las casas fueron saqueadas y las mujeres y los niños ultrajados”.
Después de la batalla de Pavía, Carlos V se hizo dueño de casi todo el norte de Italia convirtiendo a los Sforza de Milán en sus vasallos. El temor de Clemente de verse rodeado por una gran potencia, le llevó a organizar en 1526 la Liga de Cognac para restablecer el equilibrio de poderes; aliándose con Francia, Venecia, Florencia y Milán contra Carlos y la república de Génova. Enfrentado a semejante coalición el emperador reunió en sus posesiones alemanas un gran ejército de 14.000 mercenarios, a los que se añadieron los 6.000 españoles e italianos del reino de Nápoles en una lucha sin cuartel por el control de la península. El ejército imperial ganó una batalla tras otra, expulsando a los Sforza de Milán y derrotando al ejército papal de Giovanni de Medici en Toscana. Pero estas victorias no aportaron gran beneficio a los mercenarios imperiales, quienes sin haber recibido su paga exigieron en mayo de 1527 marchar sobre Roma y saquear la ciudad como compensación, motín al que su comandante Carlos III de Borbón, el general al mando, no pudo o quiso negarse. Pero la defensa que quedaba era apenas la guardia suiza del papa y una bala perdida mató al general Borbón, sin embargo no desanimó a los asaltantes, que pronto superaron a los 5.000 defensores y entraron en tromba en la ciudad sumiéndola en “una indescriptible escena de tumulto y conflagración” en la que “las casas fueron saqueadas y las mujeres y los niños ultrajados”.
Carlos V y el papa Clemente VII
Los lansquenetes alemanes destacaron especialmente en esta
vorágine, al ser la mayoría de ellos protestantes para quienes la destrucción
de Roma tenía todo el carácter de una cruzada religiosa, por lo que tan buen
punto entraron en Roma se dirigieron al Vaticano con la intención de asesinar a
Clemente y saquear los tesoros de la Iglesia.El papa, quien había permanecido en su palacio confiado en que el ejército imperial no se atrevería a entrar en la ciudad, debió huir a toda prisa al Castillo de Sant’Angelo por un corredor amurallado, mientras la Guardia Suiza contenía a los alemanes en la Basílica de San Pedro para darle tiempo.
El ejército del papa no pudo hacerles frente, y la indisciplina de los soldados imperiales cabreados por la falta de las pagas estaban decididos a todo, aunque el papa intercedió para evitar el ataque, éste comenzó pocos días después. Rendida la ciudad fue saqueada durante una semana. El llamado “Saco de Roma”. Sus habitantes tuvieron que pagar un rescate, incluso el pontífice, cardenales y diplomáticos fueron retenidos en el castillo de Sant ´Angelo. Aprovechando la prisión del papa, los florentinos expulsaron a los Medici y restauraron la república. El papa, Clemente VII, podríamos deducir que se trataba de un conspirador, traidor, tacaño y además mujeriego, y sobre todo un falso con España. Había dado apoyo a Francia para liberar al Papado de lo que muchos consideraban la “dominación imperial” del Sacro Imperio Romano Germánico. Pero en esos días de 1527 un ejército de españoles, alemanes, flamencos e italianos tomaron Roma. Tras la ejecución de unos mil defensores comenzó el pillaje. Se destruyeron y despojaron de todo objeto precioso iglesias y monasterios (excepto las iglesias españolas), además de palacios de prelados y cardenales. Carlos V declaró que no tenía nada que ver con el saqueo de Roma, pero hizo retener al papa como garantía del rescate exigido. Pero el papa escapó y más adelante concretó con el emperador un acuerdo de paz.
Mientras tanto, Francisco I había tomado al asalto la ciudad de Pavía y fue saqueada. Atravesó Italia y llegó a las puertas de Nápoles. Pero por la muerte de su capitán y la peste tuvo que rendirse en septiembre de 1528. También sufrió otra derrota en la batalla de Landriano. Estas derrotas, el cambio de postura del papa y el abandono de la causa por Venecia, obligaron a Francisco I a negociar.
Batalla de Pavía
Un sacrifico conmemorado actualmente cada 6 de mayo, día en
el que los nuevos reclutas de la guardia pontifica juran la bandera.Tras el "Saco de Roma" de 1525 los embajadores consiguen la reconciliación con el Papado, organizan la importante visita de Carlos V a Roma y logran el apoyo de los Estados Pontificios a las guerras de religión del Emperador. Los embajadores españoles se albergaban en palacios alquilados hasta que en 1647 el Conde de Oñate, embajador del Rey Felipe IV, adquiere el actual edificio, el Palacio de España o Palacio Monaldeschi, situado en la Plaza de España de Roma.





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