Son de conocer el barrio de la Macarena, el barrio de Santa Cruz, de rancio sabor judío, laberinto de callejuelas llenas de luz y color con rumores de una fuente...
En Sevilla hay muchas citas de obligado cumplimiento para el visitante. Además de lo nombrado, están El Alcázar de los Reyes Cristianos, el palacete de Casa de Pilatos, el Museo Arqueológico, la plaza de España, el Parque de María Luisa. Aspira aquí viajero, el aroma de la historia de la ciudad, de su arte y su infinita variedad cultural. El embrujo de Servilla te llenará el alma.
La Giralda, Torre del Oro, Catedral de Sevilla, Archivo General de Indias, La Feria de Abril, Barrio de la Macarena, Barrio de Santa Cruz, El Alcázar de los Reyes Cristianos
Palacete de Casa de Pilatos, Museo Arqueológico, Plaza de España, Parque de María Luisa.








El Cuarto del Yeso, que formaba parte del patio, fue demolido en el siglo XVIII. El Patio de las Doncellas, que podría ser el más conocido del monumento, se denomina así por una leyenda que cuenta que los gobernantes musulmanes de Sevilla pedían a los reinos cristianos norteños 100 doncellas vírgenes. No se sabe por qué la sala se llamó así, pero sí es una realidad que las 100 vírgenes fueron un mito extendido en la Edad Media que se utilizó para justificar las guerras de la Reconquista entre los cristianos. Pedro I usó estos espacios como residencia privada mientras construían su nuevo palacio. Cuenta una leyenda que el rey Don Pedro I el Cruel, casado con Blanca de Borbón, citó a su hermanastro Don Fadrique en los Reales Alcázares de Sevilla, porque le habían llegado noticias de la infidelidad de su esposa con este. Cuando llegó al palacio, ambos se enzarzaron en una disputa que acabó con el rey degollando a su hermanastro con una daga. Se dice que este hecho tuvo lugar en la conocida “Sala de los Azulejos” y que todavía se puede ver la mancha de sangre sobre el mármol. Tras la Reconquista de Sevilla el monumento fue ocupado por Fernando III y los sucesivos monarcas. Actualmente, los Reales Alcázares de Sevilla se utilizan para alojar a los miembros de la Casa Real o a personalidades relevantes que visitan la ciudad.











El Cuarto del Yeso, que formaba parte del patio, fue demolido en el siglo XVIII. El Patio de las Doncellas, que podría ser el más conocido del monumento, se denomina así por una leyenda que cuenta que los gobernantes musulmanes de Sevilla pedían a los reinos cristianos norteños 100 doncellas vírgenes. No se sabe por qué la sala se llamó así, pero sí es una realidad que las 100 vírgenes fueron un mito extendido en la Edad Media que se utilizó para justificar las guerras de la Reconquista entre los cristianos. Pedro I usó estos espacios como residencia privada mientras construían su nuevo palacio. Cuenta una leyenda que el rey Don Pedro I el Cruel, casado con Blanca de Borbón, citó a su hermanastro Don Fadrique en los Reales Alcázares de Sevilla, porque le habían llegado noticias de la infidelidad de su esposa con este. Cuando llegó al palacio, ambos se enzarzaron en una disputa que acabó con el rey degollando a su hermanastro con una daga. Se dice que este hecho tuvo lugar en la conocida “Sala de los Azulejos” y que todavía se puede ver la mancha de sangre sobre el mármol. Tras la Reconquista de Sevilla el monumento fue ocupado por Fernando III y los sucesivos monarcas. Actualmente, los Reales Alcázares de Sevilla se utilizan para alojar a los miembros de la Casa Real o a personalidades relevantes que visitan la ciudad.


