sábado, 2 de mayo de 2026

LEVANTAMIENTO EN MADRID EN MAYO DE 1808

En Madrid, el lugarteniente de Napoleón, Murat, hacía ostentación de sus fuerzas, lo cual causaba animadversión en el pueblo madrileño. Se sabía que Napoleón tenía medio secuestrados a Carlos IV y Fernando VII. Y eso era un mal presagio. Además las tropas napoleónicas se comportaban con chulería propia de un invasor. Ni la corte ni el ejército pensaban en la resistencia frente al francés en aquél momento. Nadie iba a suponer que Fernando VII, después de proclamarse rey en el motín de Aranjuez, con el apoyo popular, iba a ser el mayor traidor que hubo en España. Solo estaba interesado en lamerle las botas a Napoleón. Deseaba ser nombrado rey por Napoleón y emparentar con él. Pero estas no eran las ideas del emperador. Quería desterrar definitivamente a los Borbones.

CARLOS IV

El 25 de abril la Junta en Madrid recibe un decreto por el que Carlos IV nombraba al francés Murat como Lugarteniente del Reino para que gobernase en su propio nombre.
Se daba la paradoja de que existía un reino sin rey, con lo cual Murat ostentaba el grado de Lugarteniente del emperador hasta el nombramiento de un nuevo rey.
Como sabemos, el 29 de abril de 1808, Murat recibe la orden de enviar a los restantes miembros de la familia Borbón a Bayona. Pero el infante don Francisco de Paula se negaba a salir de España, tenía 12 años, y más cabeza que toda su familia. Tres días después, en la noche del 1 al 2 de mayo de 1808, el letrado Juan Villamil es nombrado miembro de una nueva Junta Suprema de Gobierno (clandestina), para reemplazar a la que ya los franceses dominaban.


FERNANDO VII 
Con el rey y su familia “retenidos” por Napoleón, e levantaron en armas (las pocas que tenían) aquel glorioso 2 de mayo y comenzaron una guerra contra el ejército más poderoso del planeta en aquel tiempo. Y le declara la guerra a Francia, un alcalde de un pueblo de Madrid. Con un par de huevos. ¡Pero es que le siguen todos, pueblo y militares! Hombres y mujeres, en las ciudades y en los pueblos. DE TODAS LAS PROVINCIAS ¡Por favor!
Quieren algo más hermoso que un pueblo defendiendo a duras penas el suelo patrio. Pero si hasta los presos pidieron salir para luchar aquel día y se batieron y muchos murieron. Y los que quedaron regresaron por la noche.
 


2 DE MAYO DE 1808.
El jurista Juan Villamil se encontraba en su casa de Móstoles y recibió la comunicación de que el pueblo se había revelado cuando las tropas francesas sacaban del Palacio Real al infante Francisco de Paula para llevarlo a Francia ese mismo día.
El levantamiento del 2 de mayo no fue realizado por el Estado Español, ni por el ejército, sino por las clases populares de Madrid contra el ocupante tolerado (por indiferencia, miedo o interés) por gran cantidad de miembros de la administración.

LEVANTAMIENTO POPULAR 

A la madrugada de ese día de mayo el pueblo veía como se llevaban a la reina María Luisa con los dos infantes. Alguien dio el aviso voz en grito y “mueras” a los franceses y se fue creando una multitud, que llevaron a las armas para evitar que se llevaran a los infantes. Apareció entonces el infante don Antonio, emocionado por el acto del pueblo. Su aparición provocó un estallido de entusiasmo en la gente. El alboroto hizo llegar a los franceses que dispararon contra la muchedumbre. Lo que causó que se extendiera la rebelión. Se trató de un acto espontáneo, carente de preparación y medios. Murat, el francés, disponía de 50 mil hombres armados. Los militares españoles no eran más de 5 mil y estaban a las afueras, no obstante fueron avisados. Se acuartelaron pero el pueblo no se retiró. Hasta soltaron a los presos que pidieron sumarse a la lucha.


MONUMENTO A DAOIZ Y VELARDE

El pueblo madrileño se alzó en armas, es un decir, ya que apenas si tenían. El ejército español tenía orden de su rey de amistad con los franceses, por lo que además de estar en clara diferencia numérica, era una desobediencia militar al rey. Pero el pueblo recibió la ayuda de algunos destacamentos del ejército y los capitanes del parque de artillería Daoíz y Velarde, que proveyeron de armas y ante los hechos, fueron atacados por los franceses muriendo en la refriega.
Los madrileños armados con palos, agujas, barras de hierro, cuchillos y poco más, cargaron contra un destacamento francés y le robaron el cañón.
En fin, que los españoles hicieron lo que pudieron frente a un ejército profesional. Al final fueron conducidos a una emboscada donde los “mamelucos”, soldados musulmanes del ejército francés, se despacharon a gusto con sus cimitarras. Quedó en la memoria gracias al gran reportero gráfico que teníamos, Goya, con “La carga de los Mamelucos”. Se dice que el pintor pudo ver desde una ventana la matanza.

LA CARGA DE LOS MAMELUCOS - FANCISCO DE GOYA 
El pueblo de Madrid aquel glorioso 2 de mayo comenzaron una guerra contra el ejército más poderoso del planeta en aquel tiempo. Y le declara la guerra a Francia, un alcalde de un pueblo de Madrid. Con un par de huevos. ¡Pero es que le siguen todos, pueblo y militares! Hombres y mujeres, en las ciudades y en los pueblos. DE TODAS LAS PROVINCIAS ¡Por favor!.
Quieren algo más hermoso que un pueblo defendiendo a duras penas el suelo patrio. Pero si hasta los presos pidieron salir para luchar aquel día y se batieron y muchos murieron. Y los que quedaron regresaron por la noche.
Reprimida la protesta, la sangre derramada no hizo sino inflamar los ánimos de los españoles y dar la señal de comienzo de la lucha en toda España contra las tropas invasoras. El mismo 2 de mayo por la tarde, en la villa de Móstoles, ante las noticias horribles traídas por los fugitivos de la represión en la capital, Juan Villamil, jurista, redactó un oficio que fue firmado por el alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón y Simón Hernández, y que sería distribuido por todo el país. Se trataba de una declaración de guerra a Napoleón. Un pueblo, que no un gobierno, el alcalde de un pueblo que prácticamente sin armas, le declaran la guerra al Emperador europeo, al mejor ejército del mundo en aquellos años. Encendida estaba la llama de la lucha por la libertad del sometimiento. La reacción del pueblo español representó lo mismo que había representado la Revolución Francesa unos años antes.
El 3 de mayo comenzó una represión cruel. Los franceses, no conformes con haber aplacado el levantamiento, se plantearon tres objetivos: controlar la administración y el ejército español, aplicar un riguroso castigo a los rebeldes para escarmiento de todos los españoles y afirmar que ellos gobernarían España. Reprimida la protesta por las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad. En la montaña del Príncipe Pío se realizaron los fusilamientos de los rebeldes españoles, que también Goya plasmó genialmente en su pintura.  Sin embargo, la sangre derramada no hizo sino inflamar los ánimos de los españoles y dar la señal de comienzo de la lucha en toda España contra las tropas invasoras. Comenzará así la noticia de que la Guerra de la Independencia se está preparando.
 
FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO 

4 de mayo.-  Cuando el infante Antonio Pascual dejó la presidencia de la Junta el 4 de mayo, el francés Murat se presentó en la Junta Suprema del reino para pedir formar parte de ella, siendo rechazado en primera instancia y luego aceptado para evitar males mayores.
 
6 de mayo.-  La Junta en Madrid recibe un decreto fechado el día 4 por el que Carlos IV nombraba a Murat como Lugarteniente del Reino para que gobernase en su propio nombre. También recibió el día 6 de mayo la renuncia de Fernando VII, que revertía sus derechos en su padre Carlos. La Junta Suprema publicó la renuncia de Fernando. Sin embargo, dado que Carlos IV ya había renunciado, de nuevo, se daba la paradoja de que existía un reino sin rey, con lo cual Murat ostentaba el grado de Lugarteniente del emperador hasta el nombramiento de un nuevo rey. Murat en Madrid mandó quitar el nombre de Fernando de todos los actos públicos. Llegaban noticias de Bayona por emisarios de Fernando.
 
10 de mayo.-  Dado que Carlos IV había abdicado en su hijo Fernando en Aranjuez, éste siguiendo las indicaciones de Napoleón, en Bayona, Fernando abdicó en su padre, que a su vez traspasó la corona a Napoleón para que fuera depositario de los derechos del Trono y los dispusiera en favor de alguna persona de su familia, cosa que fue aprobada.

 
JOSÉ BONAPARTE 

15 de septiembre. La necesidad de organizarse ante la guerra obligó a formar una "Junta Suprema Central" en Aranjuez formada por 35 miembros cuyo presidente era Floridablanca y como figura más representativa Jovellanos. Tuvo que acabar estableciéndose en Cádiz, huyendo del ejército francés. Allí surgió la idea de reunir unas Cortes para contrarrestar así las convocadas por José I y el Estatuto de Bayona, siendo la primera sesión a finales de septiembre de 1810.
 







28 de enero de 1810. La Junta Suprema Central se autodisolvió y cedió sus poderes al Consejo de Regencia, que actuaba en nombre de Fernando VII estableciéndose en Cádiz. Se estaba produciendo una auténtica revolución política con marcado carácter liberal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LEVANTAMIENTO EN MADRID EN MAYO DE 1808

En Madrid, el lugarteniente de Napoleón, Murat, hacía ostentación de sus fuerzas, lo cual causaba animadversión en el pueblo madrileño. Se s...