sábado, 24 de enero de 2026

CASTILLOS MEDIEVALES EN ESPAÑA

El origen de los castillos se remonta al siglo IX.
Los precursores de los castillos son del final del Imperio Romano, cuando las fortificaciones se utilizaban para defender territorios contra las invasiones bárbaras. Sin embargo, la forma clásica del castillo medieval comenzó a tomar forma significativamente en el siglo IX y X.

MANZANARES EL REAL - MADRID 

Durante el siglo XII y XIII, en respuesta a los avances en las técnicas de asedio, como el uso de catapultas y trabucos, los castillos se fortalecieron  aún más. Se desarrollaron elementos como murallas más gruesas y altas, torres redondas que ofrecían menos ángulos muertos para los atacantes, y una serie de otras innovaciones defensivas como las almenas, fosos y puentes levadizos.
La arquitectura del castillo variaba significativamente de una región a otra, influenciada por factores geográficos, climáticos, políticos y culturales. En regiones como el sur de Francia y España, los castillos a menudo incorporaban elementos de lujo y diseño que reflejaban la influencia morisca y la disponibilidad de materiales como el mármol.

ARBACANA 

En España, los castillos incorporaban elementos tanto defensivos como estéticos, reflejando la influencia de la antigua arquitectura romana y morisca. Por ejemplo la Reconquista llevó a la construcción de castillos que mezclaban elementos funcionales con decorativos, como los adornos islámicos en el Alcázar de Segovia. Además, el clima más cálido y seco permitía diseños que abrían sus patios interiores, favoreciendo la ventilación y la luz natural.
Inicialmente eran estructuras simples, principalmente de madera, construidas en lugares estratégicos como colinas o enclaves naturales, facilitando la defensa y la visibilidad a grandes distancias. Con el tiempo, y como respuesta a las demandas de una mejor defensa y mayor durabilidad, la madera fue sustituida por la piedra, material que además de ofrecer mayor resistencia, simbolizaba la fortaleza y perdurabilidad del linaje que habitaba el castillo. Era importante la altura de los muros que con este material podía alcanzarse.

MATACÁN 

Estas construcciones no solo servían como defensa contra ataques externos, sino que también funcionaban como sedes administrativas desde donde se gestionaban vastas extensiones de tierras. Cada castillo era el centro neurálgico de la actividad económica, judicial y política de la región. Desde sus muros se administraba justicia, se cobraban impuestos y se dictaban las normas que regían la vida de las poblaciones aledañas. Este nivel de control era vital en una época donde la ley y el orden eran mantenidos en gran medida por las autoridades locales.
Además de sus funciones económicas y culturales, eran sitios donde se fomentaba el aprendizaje y la religiosidad, aspectos cruciales de la vida medieval. En muchos castillos, se establecían capillas, y en ocasiones, pequeñas escuelas destinadas a la educación de los jóvenes nobles. Estos lugares no solo proporcionaban instrucción en lectura, escritura y aritmética, sino también en materias como teología, filosofía y estrategias militares, preparando a la próxima generación de líderes feudales.
La presencia de una capilla dentro del castillo subraya la importancia de la religión durante la Edad Media. Estos espacios sagrados servían como centros de actividad religiosa para la familia noble y sus sirvientes, consolidando la influencia de la Iglesia en la vida cotidiana y en la gobernanza de los territorios.

CORTINA 

Cada castillo, con sus particularidades a través de su arquitectura, ubicación y las historias que albergan, los castillos nos cuentan cómo era vivir en una época donde la guerra y la paz, la fe era lo importante.
La mayor parte de un castillo estaba formada por espacios relativamente abiertos, planos y cerrados llamados patios o murallas. En los primeros castillos, estos se delimitaban por fortificaciones de tierra y defensas de madera; en versiones posteriores, estas fueron sustituidas por piedra.  Los patios tenían múltiples funciones, tanto militares (protegían partes clave del castillo, como la torre del homenaje ) como domésticas (ofrecían espacio para que sus habitantes vivieran y trabajaran). Muchos patios albergaban varios edificios, mientras que otros parecen haber permanecido completamente abiertos, quizás para albergar asambleas de soldados y sus monturas cuando era necesario.
MURALLAS
Las murallas eran la primera línea de defensa de cualquier castillo y servían como un formidable obstáculo físico contra los invasores. Construidas comúnmente de piedra, estas estructuras macizas rodeaban todo el perímetro del castillo, con un grosor y altura diseñados para resistir asaltos y proteger a los ocupantes de armas de asedio. Las murallas también estaban equipadas con almenas, pequeñas aberturas que permitían a los arqueros y defensores disparar flechas mientras se mantenían protegidos. Los caminos de ronda, adarves, situados en la parte superior de las murallas, permitían la rápida movilización de defensores a lo largo del castillo y facilitaban la vigilancia continua del entorno.
MUROS
Leran ya de piedra y la preocupación de la construcción era evitar que fueran minadas, y evitar el lanzamiento de proyectiles. Para lo primero se construía una base ancha y profunda. Para evitar la eficacia de los proyectiles, se pensó en el talud del muro, de forma que el proyectil “resbalara” sobre la superficie, perdiendo potencia.

SAETERA 

MURALLA-CORTINA
Eran las murallas que encerraban un patio. Dejaba un espacio abierto de 1,5 m aproximadamente Tenían que ser lo suficientemente altas como para hacer escalar las paredes con escaleras difíciles de construir y lo suficiente para soportar el bombardeo de máquinas de asedio.

TORRE DEL HOMENAJE
La torre del homenaje, era típicamente la estructura más segura y prominente dentro de un castillo, sirviendo como el último refugio en caso de un asedio, también tenía un propósito simbólico, representando el poder y la autoridad del señor del castillo, albergaba las residencias principales, incluidos los salones y las habitaciones privadas de la familia noble. La posición elevada de la torre no solo ofrecía ventajas defensivas, sino que también proporcionaba vistas estratégicas de los alrededores, crucial para la anticipación de ataques.
PUERTAS DE ACCESO
Eran puntos críticos en la defensa de cualquier castillo. Solían estar fortificadas con torres a ambos lados y protegidas por un puente levadizo y un foso. Los portones eran robustos y a menudo reforzados con hierro para resistir intentos de irrupción. Adicionalmente, las puertas contaban con un rastrillo, una reja metálica que podía bajarse rápidamente para bloquear el acceso incluso si los portones eran destruidos.
FOSO
Zanja ancha llena de agua o seca, rodeaba el castillo, añadiendo una capa adicional de defensa. Su función era doble: impedir el avance directo de las tropas enemigas y dificultar el uso de máquinas de asedio como torres de asalto. En algunos casos, los fosos eran también usados como sistemas de drenaje y, en situaciones extremas, podían ser utilizados para almacenar provisiones de agua en tiempos de asedio.
Cada componente del castillo tenía un propósito específico que, en conjunto, creaba una entidad formidable capaz de soportar prolongados períodos de asedio mientras se mantenía la vida cotidiana dentro de sus muros.

ALMENAS
Las almenas son quizás uno de los rasgos más icónicos de los castillos medievales. Se componen de merlones (los segmentos elevados) y las crenas (los espacios entre los merlones), diseñados para proteger a los defensores mientras atacan a los asaltantes. Los merlones proporcionaban cobertura contra proyectiles enemigos, mientras que las crenas permitían a los arqueros y ballesteros disparar flechas y otros proyectiles hacia las fuerzas enemigas con cierto grado de protección. Esta combinación de protección y capacidad ofensiva hacía de las almenas una característica esencial en las murallas y torres de los castillos.
TRONERAS
Las troneras son pequeñas aberturas en las murallas o en las estructuras de las torres que permitían el uso de armas de fuego o ballestas con un campo de visión amplio y protección. Originalmente diseñadas durante la introducción de las armas de pólvora en la guerra medieval, estas aberturas estrechas y anguladas permitían a los defensores disparar hacia el exterior sin exponerse demasiado al fuego enemigo. La evolución de la tronera refleja la adaptación de las fortificaciones medievales a los cambios en la tecnología militar.
ASPILLERAS
Las aspilleras son similares a las troneras pero se utilizan principalmente para arcos y ballestas. Estas ranuras verticales o diagonales en las murallas permitían a los arqueros disparar con un amplio rango de ángulos mientras permanecían resguardados detrás de la gruesa piedra de las murallas. El diseño de las aspilleras variaba en tamaño y forma.
TORRES DE FLANQUEO
Las torres de flanqueo son torres situadas en los puntos más vulnerables del castillo, como las esquinas y los lugares donde las murallas cambian de dirección. Estas torres permitían a los defensores atacar a los asaltantes desde varios ángulos, especialmente a aquellos que intentaban acercarse a las murallas. Al estar proyectadas fuera del contorno de la muralla principal eran cruciales para eliminar los puntos ciegos.


ADARVE
Son los caminos de ronda, pasajes estrechos situados en la parte superior de las murallas que permitían a los defensores desplazarse rápidamente a lo largo del perímetro del castillo. Estos caminos facilitaban la coordinación y el movimiento de tropas y equipamiento defensivo y ofrecían posiciones estratégicas desde las cuales se podían lanzar proyectiles o aceite hirviendo sobre los atacantes que se acercaban a las murallas.
PATIO DE ARMAS
Espacio central abierto, sin cubrir en el interior de un recinto fortificado. Está rodeado de diversas dependencias: almacenes, cuerpo de guardia, cuadras.
BARBACANA
Obra defensiva avanzada para proteger la puerta principal, diseñada para proteger los puntos más vulnerables como puertas de acceso o puentes. Consistía en una torre o recinto fortificado exterior, a menudo conectado por un pasadizo a la muralla principal, sirviendo de primera línea de defensa.



MATACANES
Es una obra sólida que se ubica en la parte alta de una muralla o muro, que sobresale por su parte exterior. Era una plataforma con orificios, a través de los cuales, piedras, materiales ardientes y otros tipos de proyectiles pueden ser lanzados sobre los atacantes que se hallen debajo, al pie de la fortificación defendida; en la cual se apoya un muro avanzado que sirve de protección y que tiene por fachada, en el que puede haber aspilleras o almenas.



SAETERAS
Aberturas estrechas en los muros para permitir a arqueros y ballesteros disparar flechas o saetas desde el interior con protección, popularizadas a partir del siglo XI. Se caracterizan por su forma abocinada hacia el interior, lo que ofrece un amplio ángulo de visión y disparo externo mientras minimiza el blanco para el enemigo.

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