sábado, 7 de febrero de 2026

¿ERA ATRASADA LA EDAD MEDIA?

La Edad Media comienza el finalizar La Edad Antigua que es el período histórico que comienza con la invención de la escritura (aprox. 3500-3000 a.C.) y finaliza con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C.. En la Edad Antigua surgen grandes civilizaciones como Egipto, Mesopotamia, Grecia y Roma, el desarrollo de Estados centralizados, la estratificación social y el comercio. Marca el paso de la prehistoria a la historia escrita, culminando con la crisis del mundo romano.


La escritura era cuneiforme, jeroglífica, pero se desarrolla la astronomía, matemáticas, leyes escritas y grandes construcciones como pirámides y templos. Se desarrollan religiones politeístas y el surgimiento de religiones monoteístas o filosofías influyentes (cristianismo, budismo).
Y con estos mimbres llegamos a la Edad Media, período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su inicio se sitúa en el año 476, el año de la caída del Imperio romano de Occidente, y su final en 1492, año en el que Colón llegó a América, pero también se fecha como año final de la Edad Media 1453, año que cayó el Imperio bizantino, Gutenberg inventó la imprenta y acabó la Guerra de los Cien Años.
La Edad Media no parte de cero, como sabemos, había una base cultural y unas sociedades establecidas, aún en manos de los imperios.
En España, que es lo que nos interesa más, la Edad Media está claro que comienza con la caída del Imperio Romano y la llegada poco antes del pueblo visigodo, que no entraron por la fuerza como invasores. Venían tras un pacto con Roma de su rey Teodorico II, para la ayuda precisa para controlar Hispania. Cruzaron los Pirineos y en el otoño de 456 tomaron Astorga, la capital del reino suevo. El reino suevo se mantuvo independiente hasta finales del siglo VI. El resto de la península quedó en manos visigodas, primero con capital en Tolosa y posteriormente ya en Toledo. Acabaron convirtiéndose al cristianismo ya que eran arrianos, un cristianismo con ciertas diferencias del romano.


Y aquí es donde no situamos en la Edad Media española. Desde el 456 hasta el 711 los visigodos reinaron  en la península. Ya sabemos que se produce la invasión musulmana y es cuando surgen los reinos cristianos, herederos de los visigodos, la población hispano romana se había mezclado con la visigoda creando a sus herederos, los hispanovisigodos, que son los que comienzan el trabajo d recuperar el territorio e proteger a la religión cristiana.
Pero todo esto no se queda en un asunto bélico. A la vez se desarrolla una cultura hispánica, muy diferente al resto de Europa, ya que los musulmanes no invadieron ningún otro territorio, pero si dejaron su huella en el nuestro. Todos aquellos hechos son narrados. Tenemos escritos y cantares, incluso importantes estudios realizados entonces por hombres como San Isidoro de Sevilla, o Alfonso X el sabio y multitud de monjes e intelectuales de la época.
Pensemos que fueron los monjes medievales los que preservaron el conocimiento de la antigüedad clásica (grecolatina) y cristiana copiando meticulosamente manuscritos en los scriptorium de los monasterios.
Estos monjes, actuando como intelectuales en una época de inestabilidad, custodiaron obras de filosofía, literatura y ciencia, garantizando su transmisión a generaciones futuras.

Fue una labor ingente, copiaban a mano obras de autores como Aristóteles, Platón, Cicerón y Virgilio, además de textos religiosos. Los monasterios servían como bibliotecas y centros educativos, enseñando artes liberales (gramática, lógica, astronomía).
No solo copiaron textos antiguos, sino que contribuyeron al desarrollo de técnicas agrícolas, medicina y astronomía. Producían libros ricamente ornamentados, valorados por su importancia artística y cultural.
Esta labor fue fundamental para mantener viva la cultura antigua y el conocimiento occidental durante siglos. Los “Scriptoria” medievales eran los lugares en los que los monjes se dedicaban a copiar, a mano, antes de la invención de la imprenta, los textos antiguos que hablaban de lo que hablaban (por ejemplo, Aristóteles) en Grecia y Roma.
Durante la Edad Media, este trabajo recayó en los monjes copistas, también conocidos como amanuenses. Los monjes, reunidos en las scriptoria, se dedicaron, durante siglos, a traducir y copiar las grandes obras del clasicismo grecolatino. Con esto, los monasterios alcanzaron la categoría de centros de conservación del saber.
Los textos que, literalmente, pasaban por las manos de los amanuenses eran de todo tipo, desde religión a filosofía pasando, por ejemplo, por materias como medicina, el derecho o incluso la astronomía.
Sin esta labor, escritos de Hipócrates o Galeno, de Aristóteles o Cicerón, habrían quedado enterrados bajo el paso y el peso de los siglos.
También la ilustración era una parte importante del trabajo amanuense. Con pigmentos naturales, los monjes elaboraban dibujos minuciosos para enriquecer los textos y embellecer las obras, lo que redundaba en su valor intrínseco artístico. Las obras se recopilaban, posteriormente, en las bibliotecas de los monasterios. Y en la actualidad todavía se conservan algunos de estos códices en las bibliotecas históricas de lugares como el Vaticano o el Escorial.
Al llegar la imprenta en el siglo XV, esta labor se fue perdiendo. No obstante, sin el trabajo amanuense gran parte del conocimiento clásico que hoy atesoramos como parte de nuestra cultura se habría perdido hace siglos.
A todo es bagaje cultural hay que agregar fundamentalmente a la arquitectura. Nacen a raíz de la religión templos visigodos prerománicos y luego el románico con una fuerza impresionante del que por suerte en España conservamos bastantes templos. Luego surje el Gótico, ante la necesidad dee ampliar los templos. Ya no es solo la capacidad, sino la belleza, el estilo en los detalles, los vitrales, las columnas, las vigas y la crucería, etc. Formado unos edificios que asombran por su  grandiosidad, hoy, imposible de hacerlos, por diferentes motivos. 

Catedral gotica de León (construída desde 1205) 

También se formaron los gremios, german de los actuales sindicatos. Los había de artesanos de las construcción, panaderos, carpinteros, etc. Los hijos, algunos, entraban a trabajar con el pade y a aprender el oficio y continuar el negocio. Pensad que un maestro de obras (arquitecto de entonces) quizá podría construir una o dos catedrales en toda su vida, y eso con suerte.
Al profundizar en el tema es sencillo descubrir que las universidades son una invención de este periodo medieval. En mil años aparecieron multitud de centros, cada cual con sus propias características, pero, en esencia, la universidad medieval se apoyaba en la figura del maestro, que hoy día está muy devaluada y que ha perdido muchísimo protagonismo, afirma el catedrático. Si en la actualidad los alumnos deben matricularse, pagar una cuota y estar vinculados a una institución, en la universidad medieval esas intermediaciones no existían, solo había maestros. No había burocracia universitaria, ni siquiera edificios al principio, destaca el medievalista. En esas clases magistrales se aprendían letras, ciencias y multitud de saberes que construyeron una sapiencia medieval que, para el profesor, está vinculada al mundo clásico, ya que «no se puede comprender la filosofía medieval sin la filosofía griega. Todo pensador medieval piensa a la sombra de los clásicos grecolatinos. La propia práctica cristiana es esencialmente filosofía griega aplicada al Evangelio.

Universidad de Salamanca, fundada en 1218

Los saberes clásicos forman parte de esa sabiduría medieval, pero además están obsesionados con Roma, un poco menos con Grecia. Esta idea de que el Renacimiento italiano redescubrió Roma es una falacia de tamaño gigantesco. No hay autor medieval que no esté constantemente citando a los clásicos, pensando a la luz de los clásicos.
Con todos esos saberes, más los que llegaron de Oriente, y los propios descubrimientos, se edificó un nuevo mundo cultural y científico fértil, que poco tiene que ver con la imagen oscura de la Edad Media.
Estudiando a fondo la Edad Media encontramos una belleza, una grandeza y una sabiduría. La Edad Media tiene una leyenda negra que nace más de la propaganda que del rigor histórico.
Una visión oscura ya presente en el propio término, acuñado por los enemigos de la civilización medieval, que son los autores del Renacimiento italiano, apunta el profesor. El término es un cajón de sastre que abarca mil años que tienen muy poco que ver entre sí. La plena Edad Media es una época que no tiene nada que envidiar a la Atenas de Pericles, a la Roma de Augusto o a la Florencia de los Medici, en ningún aspecto que se analice. Y, en cambio, los siglos oscuros altomedievales son una época peor desde un punto de vista cultural y social que, por ejemplo, la Roma clásica.
Tolkien lo sabía bien. Todo su universo literario está inspirado en la Edad Media y sabía ponerse en el lugar de una persona medieval. No porque fuese un grandísimo novelista de fantasía —que también—, sino porque era catedrático de Lengua y Literatura en la Universidad de Oxford y el gran experto en literatura legendaria nórdica y anglosajona.
Tolkien afirmó que los evangelios contienen un cuento de hadas o una historia de un tipo más amplio que abarca toda la esencia de los cuentos de hadas, que permiten entender este periodo histórico en el que la luz triunfa sobre la oscuridad, el milagro es lo sobrenatural que aparece en medio de lo material y es lo real en una forma más rotunda que lo material, como características propias de los cuentos de hadas.


Por supuesto, no se puede hablar de Edad Media sin hablar de la Iglesia. Una cosa es la oración y otra, los hombres que configuraron la Iglesia: Papas, clérigos, monjes, y cómo pensaron ellos la Iglesia. Esa visión del papado como un centro de poder terrenal y opresor dista bastante de la realidad histórica, en la que el papado no tuvo poder coactivo hasta la Reforma Gregoriana. Durante los primeros seis y siete siglos de cristiandad, el papado fue una institución con muy poco poder, pero mucha autoridad moral y espiritual.
Por ejemplo, la Inquisición se asocia al mundo medieval, pero data del siglo XIII, en una Edad Media de auge, aunque ya a punto de terminar. Pasa lo mismo con la persecución de la brujería, que en realidad no empieza hasta el final de la Edad Media, y realmente la época de caza de brujas a gran escala es la moderna, siglo XVI y XVII.  El poder en el Occidente medieval lo compartió la Iglesia con el Imperio.
El Imperio medieval es una creación del papado, con la coronación imperial de Carlomagno en el año 800, y el papado acabó con el Imperio. Es un cadáver desde el momento en que el papado decidió que el Imperio era más un problema que una solución.
Parte de esa violencia se canalizó a través de las cruzadas que, por un lado, representan una epopeya llena de heroísmo. Crearon una cultura en Tierra Santa y plantaron cara en un momento en el cual Europa Occidental, que había estado acogotada, aislada y asediada por la prepotencia del islam, pero, por otro lado, las cruzadas tienen un aspecto de violencia en nombre de Dios que incomoda profundamente, que evidentemente responde a otra violencia en nombre de Dios previa del islam, pero no deja por ello de ser algo negativo.

Monjes Guerreros Templarios 

Una violencia que convivió con la caridad cristiana, que se descubre como una actitud cotidiana, porque durante la Alta Edad Media ningún grande cerraba sus graneros a los miserables y esta generosidad daba lugar a una redistribución de los bienes, como afirma en esta frase el medievalista francés Georges Duby. Un autor que, sin tener ningún tipo de simpatía personal por la cristiandad, ha identificado muchos aspectos positivos de la cristiandad medieval, como la sensibilidad hacia los pobres y cómo los ricos tenían enormes problemas de conciencia con su riqueza debido a la atmósfera cristiana hostil. Un señor que no practica la largueza, es decir, la generosidad, es un mal señor.
Un tema muy ligado a cómo era la economía y la sociedad en época medieval, de la que han escrito autores como Menéndez Pidal, Christopher Dawson o C. S. Lewis, un genio de la literatura que aparece citado en el libro junto a historiadores como Pidal, porque Lewis fue catedrático de Literatura Medieval en la Universidad de Oxford. Además de estos tres autores, en la parte de economía también hay frases recogidas de historiadores economicistas, e incluso hay una cita de un marxista. Una mezcla de autores de diversas ideologías, profesiones y saberes que permiten entender la Edad Media.


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