viernes, 3 de julio de 2026

LA VIRUELA EN AMÉRICA

La viruela fue usada como el primer arma biológica. El uso de mantas infectadas como arma biológica fue perpetrado por el ejército británico en América. Ocurrió durante la Rebelión de Pontiac en 1763 (antes de la independencia estadounidense) en el Fort Pitt. El comandante del fuerte entregó mantas y un pañuelo de la enfermería del hospital a líderes nativos con la intención de propagar la viruela. Existe correspondencia donde el general británico Jeffrey Amherst aprueba esta táctica como un medio para eliminar a las poblaciones indígenas locales.

COMERCIANDO CON LOS INDIOS 

Se puedes encontrar más detalles sobre este histórico capítulo en los registros de los Archivos de Amherst College que Contiene cartas escritas a mano por el general británico Jeffery Amherst (1717-1797) durante los siglos XVIII y XIX. Incluye documentos militares de la guerra colonial en Norteamérica y correspondencia con el gobierno británico. También la historia militar de UMass Amherst, (Universidad de Massachusetts).

General británico Jeffrey Amherst 

La correspondencia que mantuvo con su subalterno, pone de manifiesto que sugirió el uso de la guerra bacteriológica contra los amerindios, al sugerir el reparto de mantas contaminadas con el virus de la viruela a los Delaware que asediaban el fuerte de Fort Pitt (Pittsburgh). Al reparto de las mantas le siguió efectivamente una epidemia de viruela que afectó enormemente a los amerindios, que carecían de anticuerpos para resistir la enfermedad.

RUTAS DE LA EXPEDICIÓN BALMIS

Contrasta con la Expedición Balmis, una gesta heroica española, altruista y pionera en su tiempo. El Dr. Balmis era un firme defensor de la vacuna que, apenas siete años antes, había descubierto el médico inglés Edward Jenner contra la viruela. Fue una acción humanitaria sin precedentes protagonizada por personal sanitario español y con el patrocinio real para hacer frente a la viruela. La expedición en la que también participó el doctor José Salvany y la enfermera Isabel Zendal. Contó con el patrocinio del rey Carlos IV que tenía a Balmis como médico personal: en él confió plenamente para que la iniciativa pudiera llevarse a cabo. El rey lo financió de su bolsillo. La expedición zarpó de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 y regresó el 14 de agosto de 1806

LA CORBETA CON LA EXPEDICIÓN ZARPA DE LA CORUÑA

La expedición llegó a Santa Cruz de Tenerife, donde pasó un mes vacunando, y salió de Canarias el 6 de enero de 1804, llegando a Puerto Rico el 9 de febrero de 1804. La misión consiguió llevar la vacuna hasta Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Virreinato de Nueva España, las Filipinas y China.
El barco llevaba instrumental quirúrgico e instrumentos científicos, así como la traducción del Tratado práctico e histórico de la vacuna, de Moreau de la Sarthe, para ser distribuido por las comisiones de vacunación que se fundaran.
Realmente no era una vacuna en el sentido que hoy tenemos de ello y se administraba también de una forma muy diferente a las vacunas modernas. Jenner extraía pus de las pústulas de viruela de una persona enferma, (al principio fue de una vaca directamente), y la aplicaba en unas pequeñas incisiones que hacía en el brazo de personas sanas (normalmente niños o jóvenes), que contraían la enfermedad, pero de una forma bastante más atenuada y sin síntomas graves, quedando inmunizados contra la enfermedad.

BUSTO DEL DOCTOR BALMIS EN ALICANTE 

El problema era cómo transportar la vacuna, qué hacer para llevar virus que llegaran activos tras ese largo viaje sin contar con los medios de refrigeración y conservación que tenemos en la actualidad. Pues bien, se recurrió a un a un método ingenioso pero primitivo e impensable en la sociedad de nuestros días: Se seleccionaron 22 niños huérfanos procedentes del Orfanato de La Coruña, de entre 3 y 9 años de edad. La idea fue inocularles a dos de ellos el pus de las pústulas de un enfermo en el momento de iniciar el viaje. Cuando, un par de semanas más tarde, estos dos niños desarrollaban la enfermedad de forma atenuada, se repetía el proceso con otros dos. Se extraía fluido de las pústulas de estos dos y se inoculaba a otra pareja y así sucesivamente. Con esta cadena controlada de contagios llegó fluido fresco de pústulas de la viruela a territorio americano. Para atender a los menores y proporcionarles cuidados embarcó también una enfermera que se hacía cargo de los niños en el orfanato que se llamaba Isabel Zendal.

ESTATUA DEL REY CARLOS IV EN CIUDAD DE MÉXICO 

Se podría considerar a I. Zendal, cuyo nombre lleva el último hospital construido en Madrid, como la primera enfermera de la historia “en misión internacional”.
Balmis reclutó posteriormente a un nuevo contingente de huérfanos para proseguir su viaje hasta Filipinas,
consiguiendo llevar hasta la misma China esta primera vacuna tan particular.
A principios del mes de marzo del 2020, el Ministerio de Defensa puso en marcha la llamada “Operación Balmis”, para luchar contra la propagación acelerada de la covid-19, sobre todo en las residencias de ancianos, desplegando militares por algunas ciudades españolas. Y el Gobierno de la Comunidad de Madrid construyó un hospital para pandemias y el nombre es "Isabel Zendal".

ESTATUA DE ISABEL ZENDAL EN LA CORUÑA

El nombre de la operación se le había puesto como homenaje al médico militar Francisco Javier de Balmis, que fue el responsable de la expedición.
EL HOSPITAL CON SU NOMBRE EN MADRID


 
 
 
 

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