jueves, 8 de octubre de 2020

ARAGÓN (tercera parte)

Murió don Ramón Berenguer IV en Lombardía en 1162. Fue un gran político y hombre de gran virtud. Uno de sus mayores aciertos, la unión del condado de Barcelona con Aragón. Ramón Berenguer vio que una región marítima, aislada de las interiores, de territorio escaso y fuera de toda comunicación, había de ser o una república al modo de las italianas, la más similar Génova, país de aventureros y piratas y a la larga presa de los interiores, o una región fraccionada en pequeños condados en pugna perpetua. La unión con los aragoneses daba un hinterland a los condados para que alimentara su comercio; ella le daba un poderío militar que por sí sola no tenía; ella, en fin, fusionándola políticamente con un reino interior, que casi tocaba con el Atlántico, aseguraba el progreso y la posición militar. El reino de Aragón era entonces un conglomerado de comarcas independientes entre sí, con solo el vínculo político que creaba obedecer a un soberano único y el mismo para todas. Cataluña era un conglomerado de comarcas gobernadas directamente por condes, que reconocían la soberanía del de Barcelona; ni siquiera era conocido el nombre con el que luego fue y es conocida la región; ni sus habitantes se llamaban catalanes. El condado de Urgel era, de hecho, independiente y fluctuaba entre las dos influencias, la de Aragón y la de Cataluña. Pro volvamos a los hechos posteriores. En 1164 la reina Petronila había hecho donación del Reino de Aragón a su hijo Alfonso, completando la unión de los dos territorios en la persona del hijo mayor de Berenguer, el futuro rey de Aragón y conde de Barcelona, Alfonso II. De modo que el reino lo heredó de su madre y el poder de gobernar le provino de su padre, que a su vez lo había recibido de Ramiro II. Por el nuevo Tratado de Cazorla, en 1179, entre Castilla y Aragón, el reino de Murcia, cuya conquista correspondía a Aragón, pasaba a Castilla y a cambio el rey aragonés Alfonso II se vio libre del vasallaje que debía al castellano Alfonso VIII. Es por esto por lo que en Murcia se habla castellano y no catalán. Alfonso II Incorporó El Rosellón y recuperó Provenza de la monarquía francesa. El castellano Alfonso VIII en virtud del acuerdo con el reino de León le permite romper la tregua que mantenía con los almohades desde 1190 e inicia incursiones hasta Sevilla. Provoca de esta forma que se vaya a la batalla de Alarcos, donde a pesar de las indicciones de los demás reinados, luchó contra los musulmanes sufriendo una seria derrota en julio de 1195. En esto ningún otro reino tuvo culpa, ya que el castellano ni esperó las ayudas convenidas para combatir. El hijo de Alfonso II, Pedro II (1196-1213) participó en la importante batalla de Las Navas de Tolosa, en 1212, junto con las tropas de Alfonso VIII de Castilla, y las de Sancho VII de Navarra. El rey leonés no acudió ya que el castellano no había devuelto los territorios leoneses conquistados.
ALFONSO II DE ARAGÓN 
 Preocupado el rey aragonés por Occitania, ya que por iniciativa del papa Inocencio III se desarrolló la Cruzada Albigense contra los cátaros. Esto puso en aprietos a Pedro II ya que debía defender a sus súbditos y por otro se arriesgaba a la excomunión. No olvidemos que la política matrimonial de los condes y después los reyes de Aragón estuvo siempre encaminada a fortalecer las relaciones de los distintos condados occitanos con Aragón. Así pues, en las grandes empresas aragonesas hubo participación destacada de los aliados occitanos, por ejemplo, en la conquista de Barbastro en 1.064 por Sancho Ramírez. El año anterior, su antecesor Ramiro I había muerto peleando, intentando conquistarla contra musulmanes y castellanos entre los que se encontraba el Cid. Finalmente se desarrolló la Cruzada también conocida como cruzada contra los cátaros. El conflicto armado que tuvo lugar entre 1209 y 1244, con el apoyo de la dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia.
PEDRO II DE ARAGON 
La guerra se inició con el enfrentamiento entre los ejércitos de cruzados súbditos del rey Felipe Augusto de Francia con las fuerzas de los condes de Toulouse (Tolosa en español), que es una ciudad del sur de Francia, de la región Occitania, así como la capital histórica de la provincia del Languedoc, y otros vasallos entre los cuales figuraba el rey Pedro II de Aragón. En la Batalla de Muret, acaecida en septiembre del año 1213, significó el final de la Edad de Oro de la cultura occitana con la muerte del Rey de Aragón Pedro II, por una parte y, sobre todo, por la derrota de las tropas occitano-aragonesas, frenando la expansión de la Corona de Aragón en la zona del Mediodía francés. El Languedoc pasaba así a ser una dependencia de la corona de Francia. Desde mediados del siglo XIII casi todos los territorios de los señores occitanos fueron incorporados al Reino de Francia.

sábado, 3 de octubre de 2020

ARAGÓN - (segunda parte)

Alfonso I, el batallador, es derrotado en la batalla de Fraga (provincia de Huesca) que tuvo lugar el 7 de julio de 1134, entre las tropas cristianas del rey de Aragón, y varias fuerzas almorávides, dado que Fraga había sido sitiada por Alfonso. Herido se retiró a una aldea de Huesca, y murió en el mes de septiembre. Pero nos interesa su testamento. Lo redactó en 1131, y dejaba herederos al Sepulcro del Señor, al Hospital de los Pobres de Jerusalén y al Templo de Salomón. Además de órdenes religiosas militares, dejando así el reino sin rey. No sin razón los nobles se vieron obligados a aplicar la ley navarra, que impedía testar sobre otra cosa con no fuese los territorios conquistados, cuya posesión sería decidida por los nobles. El patrimonio heredado anteriormente pasaría al pariente más próximo que era su hermano Ramiro, que se llamó Ramiro II, rey de Aragón, quien de esta forma reunía el patrimonio a excepción de Navarra. Ramiro se casó con Inés de Poitou y tuvieron una hija a la que llamaron Petronila a la que se le buscó marido que fuera de linaje soberano, para evitar descontentos entre la nobleza. Ramiro reinó solo tres años y se retiró ese mismo año a un monasterio de Huesca, prometiendo a su hija, 
Petronila con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.
Un matrimonio de conveniencia, habitual en aquella época. Aquí es donde se une el condado de Barcelona al reino de Aragón. El gobierno del reino quedaba en manos de Ramón Berenguer IV, aunque sólo Petronila llevaría el título de reina a partir de la muerte de Ramiro, en 1157. Los acuerdos matrimoniales por los que se rigió el enlace se establecieron según el derecho aragonés bajo la forma de” Matrimonio en Casa”. Esto supone que, al no haber heredero varón, el esposo cumple la función de gobierno, pero no la de cabeza de la casa, que solo se otorgará al heredero. Según estudiosos Ramón Berenguer pudo haber adoptado el título de rey, pero no lo hizo, inicialmente por respeto a la Iglesia, pues aún no se había resuelto el problema de la liquidación del testamento de Alfonso el Batallador, pero también porque sólo le interesaba el poder efectivo y no quería ofender la sensibilidad de sus nuevos súbditos, por lo que prefirió mantener la ficción de que el rey monje sería sucedido por su hija y que la dignidad real no pasaría a la nueva dinastía hasta la siguiente generación. El matrimonio fue el nacimiento de una nueva unidad política que más adelante se llamó la Corona de Aragón. Ello significaba que, aunque cada territorio mantuviese leyes y fueros propios, quedaban bajo el dominio de un único poder, el del Rey de Aragón. El predominio teórico que Aragón ejerció en estos primeros momentos de la Corona se contrarrestó con la hegemonía eclesiástica que, desde la sede episcopal de Tarragona, ejerció el condado, a lo que sumará la superioridad económica y el predominio político que alcanzó en los siglos posteriores. Sin embargo, el título de "Rey de Aragón" siempre precedió al de "Conde de Barcelona". En realidad recibió Berenguer el título de Príncipe de Aragón, pero gobernaba según las leyes aragonesas. Negoció con la Orden del Temple y con el patriarca de Jerusalén y para conseguir el reconocimiento de su título por parte de Castilla, se declaró vasallo de Alfonso VII de Castilla en el Tratado de Tudellén en 1151, por el cual los dos reinos se dividían el territorio musulmán por conquistar. Además de Navarra. En el reparto a Aragón le correspondió Levante y Murcia, mientras que para Castilla el resto de la península. Fruto de este acuerdo tomó Almería, Tortosa, Fraga y Lérida. Y en 1153 ocupó los últimos reductos musulmanes en Cataluña, situados en el interior de Tarragona e hizo tributario al rey de Valencia de Cataluña y Aragón. Cuando en agosto de 1162 falleció Ramón Berenguer IV, en su testamento confirió a su hijo primogénito Alfonso II, llamado El Casto, la capacidad de reinar y ejercer el mando en Aragón y Barcelona. De esta forma se cumplía la ley aragonesa de que el primogénito será el heredero de la casa

jueves, 1 de octubre de 2020

ARAGÓN REINO (primera parte)

Al hundirse el estado visigodo ante el Islam en el siglo VIII, surgen algunas resistencias cristianas, y entre ellas lo que en el futuro fue Aragón. Cuando el Imperio Carolingio gana terreno a los musulmanes establece una zona denominada Marca Hispánica, dependiente de los reyes francos. Se establecieron regiones administrativas, condados, y los más importantes fueron Pamplona, que se convertiría en reino en el siglo IX, Aragón que se haría condado independiente en el 809 con el conde Aznar, Urgel condado con dinastía propia desde el 815 y el condado de Barcelona dinástico desde el 878, que se convirtió en hegemónico sobre otros como Gerona. Pero la Marca Superior o Extrema la ocupaba el actual Aragón, estaba en la zona fronteriza. Cuando era zona musulmana existía un jefe de la marca, nombrado por el Califato de Córdoba, que residía en Zaragoza, esto hasta el siglo X. Luego en el siglo XI se produjo el derrumbamiento de la dinastía Omeya y se constituyeron reinados musulmanes independientes llamados Taifas. Por matrimonio se unieron el condado de Aragón y el reino de Pamplona. A mediados del siglo XI surge Ramiro I al que se le considera el primer rey de Aragón. Recibió en herencia los condados de Sobrarbe y Ribagorza y con el Reino de Aragón se establecen una sólida alianza, y la unión de sus fuerzas permitió a Ramiro conquistar los castillos con lo que impedía a Ramón Berenguer I, que había comprado castillos en la zona, en tierras que los condes catalanes reconocieron pertenecer al condado de Ribagorza como parte del reino de Aragón. Escudo del Reino de Aragón----
Esto hizo asaltar a la poderosa fortaleza de Graus, que el rey de Zaragoza Al-Muqtadir fue a defender en persona al frente de un ejército que incluía un contingente de tropas castellanas al mando de Sancho, el futuro Sancho II de Castilla, que pudo contar en su mesnada con el joven caballero Rodrigo Díaz de Vivar. Los castellanos socorrían al emir zaragozano en virtud del vasallaje que este había prestado al rey leonés. Al-Muqtadir primeramente perdió plazas al norte de Barbastro, pero consiguió rechazar a los aragoneses que perdieron en esta batalla a su rey Ramiro I en mayo de 1063. No pudo apoderarse de Navarra, pero consiguió reforzar las fronteras. Posteriormente, en el año 1104 ascendió al trono Alfonso I el Batallador y amplió radicalmente el reino. Fue rey de Aragón y Pamplona. Ascendió al trono al morir su hermanastro Pedro I de Aragón. Luchó contra los musulmanes y duplicó el territorio con la conquista fundamental de Zaragoza, además de Tarazona y Calatayud. Por su matrimonio con Urraca I de León, gobernó sobre León, Castilla y Toledo y se hizo llamar entre 1109-1114 “Emperador de León y rey de toda España” hasta la anulación del matrimonio. Sus campañas militares lo llevaron hasta Córdoba, Granada y Valencia y a infligir a los musulmanes severas derrotas. 
“Imperator totius Hispaniae”, traducido del latín “Emperador de to
da España” fue un título que nació de los monarcas de León. 

ALFONSO I EL BATALLADOR 
Según los reyes de la Iberia cristiana luchaban por la supremacía y por el imperiale culmen. Durante la Edad Media, el topónimo latino Hispania, sus deformaciones (como «Yspania» o «Spania») o cualquiera de sus versiones romances (como “España”) se usaba, en singular o en plural, para referirse al total de la península ibérica. Expresión de una idea hispánica unitaria, que implicaba la supremacía política de León frente a los demás reinos peninsulares que se estaban formando. Según algunos autores los reyes leoneses aspiraron a restaurar el estado hispano-godo, pues defendían ser los herederos directos del último monarca visigodo. Alfonso I es el prototipo de rey medieval, dedicado a la lucha contra el infiel. Derrotado en la batalla de Fraga, herido y enfermo se retiró a una aldea de Huesca, y murió en 1134. Pero nos interesa su testamento. Lo redactó en 1131, y dejaba herederos al Sepulcro del Señor, al Hospital de los Pobres de Jerusalén y al Templo de Salomón. Además de órdenes religiosas militares, dejando así el reino sin rey. No sin razón los nobles se vieron obligados a aplicar la ley navarra, que impedía testar sobre otra cosa con no fuese los territorios conquistados, cuya posesión sería decidida por los nobles.

domingo, 27 de septiembre de 2020

PORTUGAL- REINO

Como vamos narrando la creación de los reinos cristianos, vemos que se solapan en la narración unos con otros de los cuales aún no hemos contado su historia. Esto nos pasa con el reino de Portugal con el de Castilla. Hubo intentos de tener una mayor autonomía en la región, e incluso la independencia por parte de los condes que dominaban el condado de Galicia y de Portucale. Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia al conde Raimundo de Borgoña, en un intento de acabar con ese clima independentista. Esto incluía las llamadas tierras de Portucale. Los fracasos militares del conde, el rey decidió dar en el 1096 al conde Enrique de Borgoña las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. Se dividió el condado. Este hombre fue eficaz en la lucha contra los musulmanes y tuvo una política independentista. 
 MAPA DE LA PENÍNSULA HACIA 1170 
A su muerte llega al poder su hijo Alfonso Enríquez, y Portugal consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III. Alfonso Enrique se proclamó con el título de Alfonso I de Portugal. Conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora. Enrique de Borgoña consiguió primero independizarse de Galicia, y luego, dado que Braga fue ascendida a arzobispado se independiza de Castilla en lo religioso, pero le siguió reconociendo vasallaje. Se puso de parte de doña Urraca contra Alfonso VII el Batallador. Sus dominios fueron creciendo por el sur con la ayuda de los cruzados gracias a la mediación de los templarios y hospitalarios, ordenes en cuya radicación Portugal siempre había favorecido. A la muerte de Enrique le sucede su viuda pero sus amores con un conde gallego fueron castigados con la sublevación de su hijo Alfonso Enríquez, que le sustituyó en el trono. Sus sucesores continuaron las tareas de reconquista hasta que llegado a la famosa Batalla de las Navas de Tolosa, donde participaron voluntarios portugueses y se aceleraron las conquistas. Más tarde Alfonso III firma la paz con la Corona de Castilla gracias a su matrimonio con Beatriz de Castilla y consigue mantener el Algarve bajo poder portugués. En su momento la independencia del Reino de Portugal fue rechazada por el ya reino de Castilla. Ya en 1297 fue la reina María de Molina, en nombre de su hijo Fernando IV, menor de edad, la que firmó el Tratado de Alcañices con el rey portugués Dionisio I. Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. Se establecieron las fronteras. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. Pedro I de Portugal consigue reforzar el poder central del gobierno, eliminando la jurisdicción de la aristocracia y el clero. El hijo de este, Fernando I en el año 1369 reclama el trono de la Corona de Castilla a la muerte de Pedro I de Castilla el cruel, como descendiente legítimo por parte materna de Sancho IV de Castilla. Finalmente el escogido para ocupar el trono castellano fue Enrique de Trastámara, hermano bastardo de Pedro I y que fue confirmado por el papa Gregorio XI. Al morir Fernando I sin hijos, su hija Beatriz de Portugal, fue nombrada heredera del país y reina de jure, pero su anterior boda con Juan I de Castilla provoca una insurrección interna de la nobleza, que veía peligrar la independencia de su país, en favor de Juan de Avis, hermano bastardo de Fernando I. Recordemos que en la batalla de Aljubarrota de agosto de 1385, entre tropas portuguesas e inglesas al mando de Juan I de Portugal, y el ejército castellano de Juan I de Castilla, del que formaba parte la mayoría de la nobleza portuguesa. El resultado fue la derrota de los castellanos, el fin de la crisis portuguesa de 1383-1385 y la consolidación de Juan I como rey de Portugal. Con la llegada de este rey, se instala en Portugal la dinastía Avis en 1385. El segundo rey fue Eduardo I de Portugal padre de Juana de Avis, que se casó con Enrique IV de Castilla y, aunque éste por lo visto era impotente, nació una hija, Juana, a la que todo el mundo conoce por “La Beltraneja”, que hubiera sido reina de Castilla, interponiéndose su tía Isabel, ya que no creía que fuera hija natural de su hermano de padre Enrique IV, y de que los reyes eran primos segundos y casados sin la bula papal necesaria, con lo cual, en todo caso la hija Juana no era de matrimonio legitimo con lo cual no podía heredar, por lo que a ella no se le otorgaba nada, solo se cumplía la ley hereditaria, y además de que se hubieran unido las coronas de Portugal y Castilla a manos de un rey portugués y eso no convenía ya que por avatares podría perderse Castilla para siempre en beneficio de Portugal. Mapa de la península hacia 1170

GUERRA CIVIL - BATALLA DE MADRID

Fue un conjunto de acciones que se prolongaron durante cinco meses. Ambos bandos sabían que la toma de la capital era de una importancia dec...