miércoles, 26 de noviembre de 2025
SEGUNDA REPÚBLICA (1)
La ilusión de la llegada del sistema de gobierno como República en abril de 1931, tuvo una gran acogida popular en un primer momento con esperanza por buena parte de la sociedad. Se consideraba que se acabarían los tiempos de las corrupciones y el caciquismo.
En Europa las cosas estaban peligrosas. Habían aparecido los líderes como Stalin, Mussolini y Hitler. Las aspiraciones de estos personajes serán determinantes en los sucesos que vendrían posteriormente.
domingo, 23 de noviembre de 2025
PACTOS DE LA MONCLOA- 1977
Adolfo Suárez, presidente del gobierno, había sostenido conversaciones con Felipe
González y Santiago Carrillo, después de constituirse las Cortes Generales tras
las elecciones del 15 de junio de 1977, con el fin de sondear la posibilidad de
un acuerdo de estabilidad, dado que el apoyo parlamentario del Gobierno no era
de mayoría absoluta. Además, las Cortes no se habían planteado como
constituyentes, y esa era la intención de la oposición y de una parte
significativa de miembros de la Unión de Centro Democrático, partido del gobierno.
ENRIQUE FUENTES QUINTANA
Al mismo tiempo, Suárez encargó al Ministro de Economía y
Hacienda, Enrique Fuentes Quintana, que tratase la posibilidad de un acuerdo
marco con los nuevos sindicatos legalizados, Unión General de Trabajadores
(UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.), para evitar el alto nivel de
conflictividad social. La UGT y la CNT rechazaron el acuerdo, así como también
algunas secciones sindicales de Comisiones Obreras. Más tarde las centrales
obreras UGT y CC.OO. finalmente firmaron el acuerdo, junto a la Patronal y otras
fuerzas políticas españolas, siendo la anarcosindical CNT quien mostró su total
rechazo a los Pactos.Para abordar el asunto de la economía tenemos que retroceder un poco. En los primeros años de la década de los 70 se habían alcanzado cifras próximas a las medias europea. Y precisamente ahora que estrenábamos el sistema democrático, todavía en el horno, nos tocaba lidiar con problemas económicos muy serios que preocupan a toda la población. Se precisaba pues una actuación decidida que imprimiera un giro a la situación, ya que además la democracia peligraba por los extremos.
Sindicalistas, Nicolás Redondo (UGT) y Marcelino Camacho (CC.OO)
Ya la situación económica mundial, agravada por la del
petróleo, tuvo como consecuencias un descontento generalizado en la sociedad,
con huelgas y manifestaciones y complicada situación laboral en 1976. Esto
obligó al primer gabinete de la monarquía a tomar medidas como la devaluación
de la peseta en febrero de 1976. A la caída de Arias Navarro se procedió a
poner parches mediante decretos ley hasta que se definiera el horizonte.La tasa de inflación llegaría a límites impensable en 1977, más del 35%.
El primer gobierno elegido democráticamente en junio de 1977 lo había conseguido Suárez y contaba entre sus ministros al profesor Enrique Fuentes Quintana, el hombre más destacado de la economía española de aquel momento. Clave para encauzar el proceso económico. Una figura que a poco de ser nombrado habló por televisión a toda España explicando donde estábamos y lo que había que hacer. Y lo lograron. Como vicepresidente económico llevó a cabo el Programa de Saneamiento y Reforma Económica acordado por las fuerzas democráticas en lo que se llamó “Los Pactos de la Moncloa”, una profunda reforma fiscal para sanear y reformar la Hacienda. Entregó un diagnóstico de la situación a los firmantes donde apuntaba que la situación de España era de una crisis interior dentro de otra exterior, y aquella motivada por las carencias de estructuras y por la falta de realismo con la que se había enfrentado a los problemas. Las medidas correctoras serían necesariamente impopulares ya que exigía sacrificios. Reducción del gasto público, crecimiento salarial no superior a la inflación prevista, y reducción de las cuotas a la Seguridad Social. Dar facilidades a la contratación laboral, intensificación de la exportación y otras medidas.
Los “Pactos de la Moncloa” se firmaron el 25 de octubre de 1977 con los representantes de los partidos políticos y reflejaban la voluntad popular mayoritaria expresada en los votos de las anteriores elecciones. Suárez, Carrillo, Fraga, Roca-Junyent, Tierno Galván y otros, fueron los componentes. Se comprometieron a su desarrollo el Congreso de los Diputados y en el Senado, entre el Gobierno de España de la legislatura constituyente, los partidos políticos con representación parlamentaria, las asociaciones empresariales y el sindicato Comisiones Obreras, la Unión General de Trabajadores y la CNT, con el objetivo de llegar a una estabilización del proceso a la democracia plena y también conseguir adoptar una serie de políticas de orden económico para contener la hiperinflación que sufría el país.
Manuel Fraga (A.P) y Sangiago Carrillo (P.C.)
Entonces teníamos a gente de valía en los puestos
importantes.Los políticos españoles habían dejado de lado momentáneamente sus intereses partidistas para conseguir una democracia sólida y duradera. Digan lo que digan, por ejemplo Manuel Fraga y Santiago Carrillo supieron darse la mano. Marcelino Camacho, secretario general de Comisiones Obreras, (y más adelante diputado comunista), que había luchado en la Guerra Civil dijo el 16 de octubre de 1977, cuando se aprobó la Ley de Amnistía, (la segunda, que fue muy amplia), "La amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y cruzadas. Nosotros, precisamente, los comunistas que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores, pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie. Yo creo que esta propuesta nuestra será, sin duda, para mí el mejor recuerdo que guardaré toda mi vida de este Parlamento".
Tras la firma de los pactos fueron aprobados en el Congreso y el Senado. Los efectos de su puesta en marcha no tardaron en hacerse sentir con equilibrio primero y mejora poco después. Se frenó la inflación y se redujo el déficit exterior y ya en 1979 arrojaba un superávit.
Pero si bien la economía era un problema fundamental, existían muchos otros como el terrorismo, el paro, la intransigencia de unos y otros, y las nacionalidades históricas, y las relaciones internacionales, temas aún por resolver.
Componentes del Pacto de la Moncloa
Todo aquello se trató, se acometieron medidas muchas
controvertidas e impopulares, otras rechazadas por algunos, pero se fue
avanzando, incluso a medida que la figura del presidente Suárez fue declinando.La política exterior estuvo desarrollada en el ministerio por Marcelino Oreja Aguirre, que ya había renovado acuerdos en 1975 con EE. UU. La voluntad de ingresar en la Comunidad Económica Europea y de tener un cierto equilibrio, planteaba además la conveniencia de integrarse en la OTAN, organización militar vinculada a EE.UU. También se abordó, como tema doméstico la vieja reclamación de Gibraltar frente a Gran Bretaña. La actividad diplomática fue muy intensa ante la CEE, y obtenido el visto bueno del Consejo de Ministros Comunitario, se solicitó formalmente. Se ingresó en el Consejo de Europa y se firmó la Convención Europea de los Derechos Humanos, medidas fundamentales antes de las negociaciones que se habían prorrogado para más adelante.
jueves, 20 de noviembre de 2025
MUERTE DE FRANCO – CAMBIO DE RÉGIMEN
Franco muere después de varias operaciones el día 20 de
noviembre de 1975 y las instituciones entraron en funcionamiento como un reloj. Dos
días después don Juan Carlos es proclamado rey de España. La oposición mostró
su recelo hacia Arias Navarro, nombrado presidente el 1 de diciembre.
Incluso la legitimidad de Juan Carlos también era discutible. Don Juan de Borbón no había renunciado y era el legítimo heredero de la corona. Pero en enero de 1967 Manuel Fraga había creado la Ley Orgánica del Estado asegurando la monarquía.
Incluso la legitimidad de Juan Carlos también era discutible. Don Juan de Borbón no había renunciado y era el legítimo heredero de la corona. Pero en enero de 1967 Manuel Fraga había creado la Ley Orgánica del Estado asegurando la monarquía.
El núcleo del Movimiento Nacional ejerció su influencia para
que sea nombrado Arias Navarro, éste dio un discurso aperturista pero muy
moderado. Evidentemente contó con gente de pasado franquista, pero de talante
liberal como Fraga Iribarne, José M. Areilza y Antonio Garrigues y
Díaz-Cañabate. La cartera del ministerio del Movimiento la ocupó un casi
desconocido Adolfo Suárez, un falangista.
Tres días después de la proclamación del rey hubo un primer indulto, muy lejos de la amnistía general. Se liberó a unos 4.000 presos, de ellos solamente 200 políticos, pero salieron a la calle personas de significación, como Marcelino Camacho y otros de Comisiones obreras, comunistas declarados. Quedaban conmutadas las penas de muerte y otros aspectos beneficiosos para los detenidos.
El 2 de diciembre de 1975 don Juan Carlos nombra a Torcuato Fernández-Miranda presidente de las Cortes, y ya había sido presidente del gobierno de forma interina en el 73, tras el asesinato de Carrero Blanco, y también fue el profesor de Derecho Político de Juan Carlos que contaba con él para el pilotaje de la Transición desde la dictadura a la democracia.
Tres días después de la proclamación del rey hubo un primer indulto, muy lejos de la amnistía general. Se liberó a unos 4.000 presos, de ellos solamente 200 políticos, pero salieron a la calle personas de significación, como Marcelino Camacho y otros de Comisiones obreras, comunistas declarados. Quedaban conmutadas las penas de muerte y otros aspectos beneficiosos para los detenidos.
El 2 de diciembre de 1975 don Juan Carlos nombra a Torcuato Fernández-Miranda presidente de las Cortes, y ya había sido presidente del gobierno de forma interina en el 73, tras el asesinato de Carrero Blanco, y también fue el profesor de Derecho Político de Juan Carlos que contaba con él para el pilotaje de la Transición desde la dictadura a la democracia.
TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA
En un libro de José Luis de Vilallonga cuenta una entrevista
con D. Juan Carlos y éste le confiesa que en una charla que tuvo con Torcuato
le manifestaba su preocupación por el juramento que habría de prestar, y que él
consideraba que incluso habiendo jurado mantenerlos, los principios del
franquismo no podían seguir vigentes, pues ello equivalía a admitir que el
régimen precedente seguía en su lugar. Pero Torcuato Fernández Miranda, sin
perder la calma, me decía: “Vuestra Majestad no debe preocuparse. Jurad los
Principios del Movimiento, que más tarde los iremos cambiando legalmente uno
tras otro.” Su frase favorita era: “Hay que ir de la Ley a la Ley a través de
la Ley” Y así fue como se hizo…Torcuato Fernández-Miranda fue el cerebro de la Ley para la Reforma Política. Arias Navarro y algunos otros fueron obstáculos en un camino claramente trazado desde los franquistas.
JUAN CARLOS I JURA COMO REY DE ESPAÑA
El desmantelamiento del Régimen era el objetivo y va a
comenzar.El 13 de diciembre, en el primer gobierno del Rey, Torcuato Fernández-Miranda jura desempeñar sus cargos “con absoluta lealtad al Rey y estricta fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino” pero también dice que “el pasado no me ata”.
Siendo aún Arias Navarro el Presidente del gobierno, Adolfo Suárez, todavía Ministro Secretario del Movimiento, el día 9 de junio de 1976 pronuncia un discurso ante las Cortes Franquistas y coloca acertadamente unas palabras, de Machado, sin nombrarlo, un poeta republicano, fallecido en el destierro. “Está el hoy abierto al mañana. Mañana al infinito. Ni el pasado ha muerto, ni el mañana ni el ayer está escrito”.
Aparece Adolfo Suárez. Tras unas declaraciones del rey y otras cuestiones forzaron a Arias Navarro a dimitir el 1 de julio de 1976, con lo cual el camino quedaba expedito. El hombre ya estaba elegido por el rey y seguramente por Fernández-Miranda también. Cumplía los requisitos que habían pensado. En los ambientes políticos y periodísticos se comentaba que los candidatos más señalados eran José Ma. Areilza y Manuel Fraga. Pero en realidad debía ser una persona algo joven, pero con experiencia en política, audaz y que no pusiera frenos a la democratización del país. No podía estar ligado a poderes fácticos o a las grandes empresas, la banca o el ejército.
SE APRUEBA LA LEY DE LA REFORMA POLÍTICA
De entre todas las posibilidades que el Consejo del Reino consideraba fueron descartados Fraga y Areilza a las primeras de cambio. El Rey se las había ingeniado para que Suárez figurase en la terna en la cual él debía decidir. No era una personalidad de peso y los consejeros lo incluyeron precisamente porque pensaban que era simplemente para “hacer bulto”, el candidato previsto era Solís. De la ingeniería política se encargaría el propio Fernández-Miranda y de la economía se pensaba en alguien relevante como Fuentes Quintana. El filtro de combinaciones fue inteligentemente gestionado. Realmente es para una novela de intrigas.
Fernández-Miranda reúne al Consejo del Reino para elaborar una terna de la cual el rey debía escoger al nuevo Presidente del Gobierno. Así fue quedando la lista con 9 miembros de los que se eligieron a 6. En esa jornada quedaron, finalmente, 3 candidatos. Fernández-Miranda, que tenía voz y voto en el Consejo mueve los hilos a fin de que en la terna de candidatos se encontrara Suárez, tal y como deseaban él y el monarca. Fueron elegidos Federico Silva, que había sido ministro con Franco, era el más considerado, Gregorio López Bravo, hombre de confianza y muy conocido como ministro de Industria y de Asuntos Exteriores, y Adolfo Suárez, que lo incluyeron como relleno, para formar la terna que debían entregar al rey, un candidato de trámite.
De entre todas las posibilidades que el Consejo del Reino consideraba fueron descartados Fraga y Areilza a las primeras de cambio. El Rey se las había ingeniado para que Suárez figurase en la terna en la cual él debía decidir. No era una personalidad de peso y los consejeros lo incluyeron precisamente porque pensaban que era simplemente para “hacer bulto”, el candidato previsto era Solís. De la ingeniería política se encargaría el propio Fernández-Miranda y de la economía se pensaba en alguien relevante como Fuentes Quintana. El filtro de combinaciones fue inteligentemente gestionado. Realmente es para una novela de intrigas.
Fernández-Miranda reúne al Consejo del Reino para elaborar una terna de la cual el rey debía escoger al nuevo Presidente del Gobierno. Así fue quedando la lista con 9 miembros de los que se eligieron a 6. En esa jornada quedaron, finalmente, 3 candidatos. Fernández-Miranda, que tenía voz y voto en el Consejo mueve los hilos a fin de que en la terna de candidatos se encontrara Suárez, tal y como deseaban él y el monarca. Fueron elegidos Federico Silva, que había sido ministro con Franco, era el más considerado, Gregorio López Bravo, hombre de confianza y muy conocido como ministro de Industria y de Asuntos Exteriores, y Adolfo Suárez, que lo incluyeron como relleno, para formar la terna que debían entregar al rey, un candidato de trámite.
Finalmente el 3 de julio de 1976, Adolfo Suárez es elegido
por el rey como Presidente del Gobierno. La decisión sorprendió tanto a
políticos como a la opinión pública, ya que Suárez era prácticamente
desconocido. Dos días antes había dimitido Carlos Arias Navarro.
La elección de Juan Carlos recayó en un político joven y ambicioso, pero que tenía experiencia y conocía bien el funcionamiento del régimen franquista.
La elección de Juan Carlos recayó en un político joven y ambicioso, pero que tenía experiencia y conocía bien el funcionamiento del régimen franquista.
En 1947 Carrero había redactado la “Ley de Sucesión en la
Jefatura del Estado”, en la que España quedaba establecida como “Estado
católico, social y representativo” quedaba “Constituido en Reino”. Esto fue
ampliado por Fraga en enero de 1967 con la Ley Orgánica del Estado asegurando
la monarquía., y luego otra redacción por Torcuato Fernández-Miranda.
Aquel verano del 76 Adolfo Suárez había sido nombrado presidente del gobierno español.
Aquel verano del 76 Adolfo Suárez había sido nombrado presidente del gobierno español.
SUÁREZ JURA SU PRESIDENCIA
Tenía un “pequeño” encargo del rey Juan Carlos: coger un país educado en una dictadura de 40 años y convertirlo en una democracia. Conseguir esa meta suponía desmontar el régimen franquista pieza a pieza; anular sus estructuras de poder, que estaban incrustadas en toda la sociedad; vencer la resistencia de unas Fuerzas Armadas que se consideraban depositarias de la legalidad franquista; convencer a la oposición democrática de la seriedad del propósito y, sobre todo, desactivar los restos del fascismo refugiados en el búnker desde el que defendían sus creencias y azuzaban a militares y policías.
La Reforma Política. Buscó Suárez entre las personas tolerantes y aperturistas un grupo de prestigio.
Lo primero era promulgar una Ley para la Reforma Política. Encargó el trabajo a juristas. Obtuvo por lo tanto muchos borradores que complicaban el asunto, y encargó a Fernández-Miranda que estudiara el tema entregándole los borradores. Éste los estudió concienzudamente y a finales agosto le entregó un trabajo manuscrito con una nota, "Aquí te dejo esto que no tiene padre".
Ese texto se convirtió en la Ley para la Reforma Política. Era el instrumento preciso para desmontar el aparato franquista con la aprobación de los propios franquistas. Es decir, que políticamente debían suicidarse. El punto de inflexión, la gran prueba de fuego era la aprobación por las Cortes Franquistas de la Ley de la Reforma Política que traería precisamente la desaparición del franquismo legalmente votado por los franquistas.
El cambio lo ejecutó después Adolfo Suárez, con el guion de Torcuato que, en realidad, era el único posible para un cambio de régimen incruento y sin revanchismos de guerra-civilistas.
Todas las personas de las Cortes franquistas fueron consultadas en realidad para tantear las posibilidades en una futura votación. Se ingenió una solución arriesgada y novedosa. A los menos proclives se les pago unas vacaciones de un mes en el caribe, acompañados por la familia, cosa que no rechazaron. En ese periodo se realizarían las elecciones.
En el año 76 los hechos se sucedían con una rapidez inusitada, y solamente por recordar los más importantes diremos que en octubre es aprobado el Proyecto de Ley para la Reforma Política, ante el Consejo Nacional del Movimiento, órgano consultivo, y ya en noviembre se queda aprobada dicha ley por las Cortes Franquistas, además por amplia mayoría, que se llamó “el suicidio”. En diciembre ocurre el desgraciado atentado de la matanza de Atocha. No obstante, el paso siguiente era someter a referéndum la Ley para la Reforma Política y se celebró el 15 de diciembre de 1976 registrando una participación cercana al 80%, con una aceptación del 94% de los votos.
Suárez se comprometió públicamente a realizar la reforma constitucional y la celebración de elecciones antes del 30 de julio de 1977. Dio a conocer la composición del gobierno y ganó credibilidad. Ante la oposición de jefes del ejército, destacados franquistas, algunos dimitieron y nombró al general Gutiérrez Mellado en la dirección de las Fuerzas Armadas, hombre más liberal, para iniciar un lento proceso de renovación de los jefes del Ejército y también de la Guardia Civil y la Policía Armada, todos por aquel entonces bajo la jurisdicción militar. El terrorismo de ETA no cesaba.
Los meses posteriores fueron de gran confusión. Los partidos políticos no gozaban aún de estatuto oficial, pero debían de ser tolerados. También ocurrió que algunos amnistiados pasaron de ser convictos a ser protegidos con escolta policial, como el sindicalista Marcelino Camacho. Tanto la ETA como el GRAPO continuaron con su espiral de violencia. Pero si algo realmente podría realizar una seria oposición a los cambios planteados eran el ejército y el Partido Comunista.
Era necesario legalizar al Partido Comunista, pues no se podría ir a unas elecciones democráticas sin su participación, no sería creíble que parte del pueblo no pueda manifestar su derecho a elegir. Y también de cara a la credibilidad internacional era necesario demostrar que estábamos en la senda de la auténtica democracia. Pero si había algo en realidad peligroso era precisamente la legalización de los comunistas.
Negociaciones, habilidad política, manejo de los tiempos y mucho sentido de las responsabilidades conferidas. Por lo tanto en enero de 1977 se suprime el Tribunal de Orden Público, de negro recuerdo, también la Secretaría General del Movimiento, que ya no tenía razón de ser.
Formados los partidos políticos en el mes de febrero de 1977, salvo el partido Comunista, que en un acto entre la valentía y la ocultación se legaliza el Partido Comunista en abril.
Tenía un “pequeño” encargo del rey Juan Carlos: coger un país educado en una dictadura de 40 años y convertirlo en una democracia. Conseguir esa meta suponía desmontar el régimen franquista pieza a pieza; anular sus estructuras de poder, que estaban incrustadas en toda la sociedad; vencer la resistencia de unas Fuerzas Armadas que se consideraban depositarias de la legalidad franquista; convencer a la oposición democrática de la seriedad del propósito y, sobre todo, desactivar los restos del fascismo refugiados en el búnker desde el que defendían sus creencias y azuzaban a militares y policías.
La Reforma Política. Buscó Suárez entre las personas tolerantes y aperturistas un grupo de prestigio.
Lo primero era promulgar una Ley para la Reforma Política. Encargó el trabajo a juristas. Obtuvo por lo tanto muchos borradores que complicaban el asunto, y encargó a Fernández-Miranda que estudiara el tema entregándole los borradores. Éste los estudió concienzudamente y a finales agosto le entregó un trabajo manuscrito con una nota, "Aquí te dejo esto que no tiene padre".
Ese texto se convirtió en la Ley para la Reforma Política. Era el instrumento preciso para desmontar el aparato franquista con la aprobación de los propios franquistas. Es decir, que políticamente debían suicidarse. El punto de inflexión, la gran prueba de fuego era la aprobación por las Cortes Franquistas de la Ley de la Reforma Política que traería precisamente la desaparición del franquismo legalmente votado por los franquistas.
El cambio lo ejecutó después Adolfo Suárez, con el guion de Torcuato que, en realidad, era el único posible para un cambio de régimen incruento y sin revanchismos de guerra-civilistas.
Todas las personas de las Cortes franquistas fueron consultadas en realidad para tantear las posibilidades en una futura votación. Se ingenió una solución arriesgada y novedosa. A los menos proclives se les pago unas vacaciones de un mes en el caribe, acompañados por la familia, cosa que no rechazaron. En ese periodo se realizarían las elecciones.
En el año 76 los hechos se sucedían con una rapidez inusitada, y solamente por recordar los más importantes diremos que en octubre es aprobado el Proyecto de Ley para la Reforma Política, ante el Consejo Nacional del Movimiento, órgano consultivo, y ya en noviembre se queda aprobada dicha ley por las Cortes Franquistas, además por amplia mayoría, que se llamó “el suicidio”. En diciembre ocurre el desgraciado atentado de la matanza de Atocha. No obstante, el paso siguiente era someter a referéndum la Ley para la Reforma Política y se celebró el 15 de diciembre de 1976 registrando una participación cercana al 80%, con una aceptación del 94% de los votos.
Suárez se comprometió públicamente a realizar la reforma constitucional y la celebración de elecciones antes del 30 de julio de 1977. Dio a conocer la composición del gobierno y ganó credibilidad. Ante la oposición de jefes del ejército, destacados franquistas, algunos dimitieron y nombró al general Gutiérrez Mellado en la dirección de las Fuerzas Armadas, hombre más liberal, para iniciar un lento proceso de renovación de los jefes del Ejército y también de la Guardia Civil y la Policía Armada, todos por aquel entonces bajo la jurisdicción militar. El terrorismo de ETA no cesaba.
Los meses posteriores fueron de gran confusión. Los partidos políticos no gozaban aún de estatuto oficial, pero debían de ser tolerados. También ocurrió que algunos amnistiados pasaron de ser convictos a ser protegidos con escolta policial, como el sindicalista Marcelino Camacho. Tanto la ETA como el GRAPO continuaron con su espiral de violencia. Pero si algo realmente podría realizar una seria oposición a los cambios planteados eran el ejército y el Partido Comunista.
Era necesario legalizar al Partido Comunista, pues no se podría ir a unas elecciones democráticas sin su participación, no sería creíble que parte del pueblo no pueda manifestar su derecho a elegir. Y también de cara a la credibilidad internacional era necesario demostrar que estábamos en la senda de la auténtica democracia. Pero si había algo en realidad peligroso era precisamente la legalización de los comunistas.
Negociaciones, habilidad política, manejo de los tiempos y mucho sentido de las responsabilidades conferidas. Por lo tanto en enero de 1977 se suprime el Tribunal de Orden Público, de negro recuerdo, también la Secretaría General del Movimiento, que ya no tenía razón de ser.
Formados los partidos políticos en el mes de febrero de 1977, salvo el partido Comunista, que en un acto entre la valentía y la ocultación se legaliza el Partido Comunista en abril.
CORTES FRANQUISTAS
Hay que destacar que en aquella época todos aquellos políticos supieron dejar de lado sus ideologías para comprometerse en conseguir una España democrática, y fueron capaces de entenderse entre rivales ideológicos. Carrillo dejó el comunismo ruso para pasar al comunismo europeo, Fraga tuvo el acierto enorme de aglutinar en un partido democrático a los anteriores franquistas más liberales. Felipe González hizo que el PSOE abandonara el marxismo, no sin críticas. Y hasta Tierno Galván, termino siendo aliado, con su socialismo al PSOE. Otros como partidos de la Democracia Cristiana, Liberales y Monárquicos y otros, se unieron bajo el paraguas de la UCD de Adolfo Suarez.
Cumplido su trabajo Fernández-Miranda en mayo de 1977 dimitió como presidente de las primeras Cortes de la Monarquía al estar en desacuerdo con Adolfo Suárez y con el modo en el que se habían abordado algunos acontecimientos que escapaban a su control, especialmente la cuestión autonómica. Fue reconocido por el rey con la concesión del Toisón de Oro, máxima condecoración posible y el puesto de senador por designación real.
Falleció, olvidado, el 19 de junio de 1980 en Londres, a consecuencia de un paro cardíaco.
Gracias a hombres como Fernández-Miranda en menos de tres años se pudo pasar del franquismo a la promulgación de una Constitución Democrática, consensuada por los partidos políticos y aprobada en referéndum por el pueblo español.
Suárez se había comprometido a “Hacer normal en la ley lo que a nivel de calle es simplemente normal”. Pero había que hacerlo todo sin quebrantar la paz civil, logrando que los viejos enemigos se dieran otra vez la mano. “Todo está atado y bien atado”, había dicho el general Franco en su mensaje de Navidad de 1969. La tarea empezaba por encontrar los nudos y desatarlos.
Hay que destacar que en aquella época todos aquellos políticos supieron dejar de lado sus ideologías para comprometerse en conseguir una España democrática, y fueron capaces de entenderse entre rivales ideológicos. Carrillo dejó el comunismo ruso para pasar al comunismo europeo, Fraga tuvo el acierto enorme de aglutinar en un partido democrático a los anteriores franquistas más liberales. Felipe González hizo que el PSOE abandonara el marxismo, no sin críticas. Y hasta Tierno Galván, termino siendo aliado, con su socialismo al PSOE. Otros como partidos de la Democracia Cristiana, Liberales y Monárquicos y otros, se unieron bajo el paraguas de la UCD de Adolfo Suarez.
Cumplido su trabajo Fernández-Miranda en mayo de 1977 dimitió como presidente de las primeras Cortes de la Monarquía al estar en desacuerdo con Adolfo Suárez y con el modo en el que se habían abordado algunos acontecimientos que escapaban a su control, especialmente la cuestión autonómica. Fue reconocido por el rey con la concesión del Toisón de Oro, máxima condecoración posible y el puesto de senador por designación real.
Falleció, olvidado, el 19 de junio de 1980 en Londres, a consecuencia de un paro cardíaco.
Gracias a hombres como Fernández-Miranda en menos de tres años se pudo pasar del franquismo a la promulgación de una Constitución Democrática, consensuada por los partidos políticos y aprobada en referéndum por el pueblo español.
Suárez se había comprometido a “Hacer normal en la ley lo que a nivel de calle es simplemente normal”. Pero había que hacerlo todo sin quebrantar la paz civil, logrando que los viejos enemigos se dieran otra vez la mano. “Todo está atado y bien atado”, había dicho el general Franco en su mensaje de Navidad de 1969. La tarea empezaba por encontrar los nudos y desatarlos.
La Ley de la Reforma
reconocía los derechos fundamentales de las personas y otorgaba potestad
legislativa a los representantes previendo un sistema electoral democrático y
de representación proporcional. Por lo
tanto, se elaboró un decreto presentado el 18 de marzo del 77 que permitió
celebrar las elecciones el 15 de junio para elegir a senadores y diputados.
Ganaron las posiciones de centro, la UCD de Suárez y el PSOE de González,
quedando a distancia tanto los comunistas como los conservadores de Fraga. La
Ley ofrecía la posibilidad de que la iniciativa de la reforma constitucional
correspondiera al Gobierno o al Congreso de los Diputados. Y se eligió al
Congreso.
miércoles, 19 de noviembre de 2025
LUCHAS DE REINOS CRISTIANOS - 711-1492
No se puede llamar "Guerra de Reconquista" a una guerra que dure tantos siglos. Si hubo
luchas, batallas y “cabalgadas”, que eran un peinado profundo de territorios de
las Taifas para desalojarlos, o desmantelar ese reino y convertirlo en vasallo.
Incluso hubo luchas de unos reinos cristianos entre sí y otros contra los
musulmanes y también estos entre sí. Por control del territorio y también por
defender una religión determinada. Por disputas de herencia de pueblos y
territorios.
ALFONSO XI EN LA BATALLA DEL ESTRECHO
Los Reinos de Taifas se formaron por las disputas y
ambiciones de los musulmanes en el Califato de Córdoba proclamado por el emir
Abderramán III como califa en 929, y se descompuso en el 1031. Cien años a
duras penas duró. Y procedía de anterior emirato instaurado por Abderramán I en
756, es decir que éste duró 173 años. Cada Taifa pertenecía a una dinastía. Las
primeras Taifas van desde principio del siglo XI hasta finales Sólo la de Zaragoza llega al
siglo XII.Eran 37 Taifas la mayoría de musulmanes Almorávides y otros bereberes o moros. Careciendo de las tropas necesarias, las taifas contrataban mercenarios para luchar contra sus vecinos o para oponerse a los reinos cristianos del norte. Incluso guerreros cristianos, como el propio Cid Campeador, sirvieron a reyes musulmanes, luchando incluso contra otros reyes cristianos. Los reinos cristianos aprovecharían la división musulmana y la debilidad de cada taifa individual para someterlas. Al principio el sometimiento era únicamente económico, forzando a las taifas a pagar un tributo anual, las parias, a los monarcas cristianos. Es decir que aceptaron su existencia, lo que demuestra que el concepto de nación unificada no existió por entonces. No es que no hubiera recuperación de territorios en la Edad Media. Lo que no hubo fue idea de nación.
En 1085, Alfonso VI de León conquista de Toledo y las taifas
de Sevilla y Badajoz vieron el peligro que suponían los reinos cristianos e hicieron un llamamiento
de ayuda a los almorávides.
Éstos dirigidos por Yusuf Ibn Tasufin derrotan a Alfonso VI en la batalla de
Sagrajas de 1086, y se retiraron de vuelta al Magreb. Pero la debilidad de las
Taifas y su pueblo agobiado por la presión fiscal, trajo como consecuencia el
retorno de las fuerzas almorávides en junio de 1090.
A mediados del siglo XII surge un movimiento antialmorávide y van apareciendo gobiernos independientes que constituyen las llamadas segundas taifas. Los reyes musulmanes llamaron a los Almohades, y surgieron los llamados segundos reinos de taifas (1144-1170) que formaron unas 12 Taifas.
La batalla de las Navas de Tolosa en 1212 marcó el principio del fin de la existencia musulmana en la península. Se formaron el tercer periodo de los reino de Taifas, unas 18, casi todas vasallos de algún reino cristiano, poniendo fin al período almohade, que terminó en la primera mitad del siglo XIII con las conquistas cristianas de Jaime I de Aragón (Valencia, 1238 y Játiva, Fernando III el Santo en Baeza 1226, Úbeda 1233, Córdoba, 1236 y Sevilla, 1248 y perduró en Granada con la fundación del reino nazarí, vasallo de la corona de Castilla, y se terminó la precaria existencia musulmana el 2 de enero de 1492, fecha que puso fin a la Reconquista.
Los cronistas medievales hablan de conquistas, no reconquistas. Si en la Edad Media nadie pensó en la Reconquista, el término nació con unos contenidos totalmente ajenos a la medievalidad peninsular, en cualquier caso siempre ha sido un mito utilizado ideológicamente. La palabra “Reconquista” nunca se empleó en textos antiguos, aparecen en la época del romanticismo, donde se ensalza la españolidad, el Cid, y batallas que no existieron o que fueron simplemente escaramuzas. En realidad se trató de conquistas militares del territorio invadido por los musulmanes y a la vez de conquistas de unos reinos cristianos a otros.
Después de la victoria de Don Pelayo en Covadonga, El Reino De Asturias empezó a organizarse. En el siglo IX se establece la capital en Oviedo y Galicia y parte de la meseta Norte se va poblando con visigodos para evitar nuevos ataques árabes. Luego se traslada la capital a León. El Reino de Asturias pasa a llamarse “Reino de León”. Se formó el Reino de Navarra que se encontraba entre el estado franco (Marca Hispánica) y Al-Andalus. Con Sancho III el Mayor llegó a su apogeo entre los años 1000-1035 y extendió su poder a Aragón y Castilla. Se enfrentaron a los árabes. La resistencia estuvo protagonizada por Iñigo Arista, rey de Pamplona en el año 830. Incorporó el condado de Aragón a su reino. La llamada “Marca Hispánica” quedó integrada por condados dependientes de los monarcas carolingios a principios del siglo IX. Designaron condados, algunos de origen franco y otros con gobernantes autóctonos.
A mediados del siglo XII surge un movimiento antialmorávide y van apareciendo gobiernos independientes que constituyen las llamadas segundas taifas. Los reyes musulmanes llamaron a los Almohades, y surgieron los llamados segundos reinos de taifas (1144-1170) que formaron unas 12 Taifas.
La batalla de las Navas de Tolosa en 1212 marcó el principio del fin de la existencia musulmana en la península. Se formaron el tercer periodo de los reino de Taifas, unas 18, casi todas vasallos de algún reino cristiano, poniendo fin al período almohade, que terminó en la primera mitad del siglo XIII con las conquistas cristianas de Jaime I de Aragón (Valencia, 1238 y Játiva, Fernando III el Santo en Baeza 1226, Úbeda 1233, Córdoba, 1236 y Sevilla, 1248 y perduró en Granada con la fundación del reino nazarí, vasallo de la corona de Castilla, y se terminó la precaria existencia musulmana el 2 de enero de 1492, fecha que puso fin a la Reconquista.
Los cronistas medievales hablan de conquistas, no reconquistas. Si en la Edad Media nadie pensó en la Reconquista, el término nació con unos contenidos totalmente ajenos a la medievalidad peninsular, en cualquier caso siempre ha sido un mito utilizado ideológicamente. La palabra “Reconquista” nunca se empleó en textos antiguos, aparecen en la época del romanticismo, donde se ensalza la españolidad, el Cid, y batallas que no existieron o que fueron simplemente escaramuzas. En realidad se trató de conquistas militares del territorio invadido por los musulmanes y a la vez de conquistas de unos reinos cristianos a otros.
Después de la victoria de Don Pelayo en Covadonga, El Reino De Asturias empezó a organizarse. En el siglo IX se establece la capital en Oviedo y Galicia y parte de la meseta Norte se va poblando con visigodos para evitar nuevos ataques árabes. Luego se traslada la capital a León. El Reino de Asturias pasa a llamarse “Reino de León”. Se formó el Reino de Navarra que se encontraba entre el estado franco (Marca Hispánica) y Al-Andalus. Con Sancho III el Mayor llegó a su apogeo entre los años 1000-1035 y extendió su poder a Aragón y Castilla. Se enfrentaron a los árabes. La resistencia estuvo protagonizada por Iñigo Arista, rey de Pamplona en el año 830. Incorporó el condado de Aragón a su reino. La llamada “Marca Hispánica” quedó integrada por condados dependientes de los monarcas carolingios a principios del siglo IX. Designaron condados, algunos de origen franco y otros con gobernantes autóctonos.
ALMORÁVIDES
Los más importantes fueron los de Pamplona, convertido en
Reino, Aragón, condado independiente, Urgel condado y sede episcopal y el
condado de Barcelona, que pasado un tiempo se convirtió en hegemónico de los
condados de Ausona y Gerona. Wilfredo el Velloso, conde de Barcelona, conquistó
territorios árabes en la zona de Tarragona, y consiguió que los restantes
condes reconocieran su autoridad, y ya en el siglo X, el condado de Barcelona
se independizó del reino franco.El Condado De Castilla era frontera entre el reino de León y la zona musulmana. Fernán González declaró la guerra al rey de León en el 927. La paz fue sellada por un matrimonio que unía a las dos familias y reinos. En el año 1065, pasó a convertirse en el “Reino de Castilla”. Durante la etapa del hundimiento del califato cordobés y de la creación de los Reinos de Taifas, León y Castilla aprovecharon para ocupar la cuenca del Tajo. Toledo es reconquistada en el año 1085 por Alfonso VI. La llegada de los refuerzos llamados por los musulmanes, los almorávides y almohades, fue un periodo detenido en la lucha. Después continuó, tras las importantes conquistas de Zaragoza por Alfonso I de Aragón y Tortosa y Lérida por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Portugal conquistó Lisboa en el año 1147. Castilla y León consiguieron dominar el valle del Guadiana y de los pasos de Sierra Morena. Ese proceso culminó con la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), que abrió definitivamente el avance cristiano hacia el valle del Guadalquivir y Valencia.
PRIMERAS TAIFAS
El Reino de Granada fue fundado en el año 1238 y fue aliado
de la Corona de Castilla y luego pasó a pagar impuestos para mantenerse
independiente siendo vasallo y pudiendo asistir a las cortes castellanas.Los musulmanes iban huyendo hacia el sur de la península, hacia Granada. Pero 200 años después, en 1482, comenzó la Guerra de Granada que duró 10 años, y fue un conjunto de campañas emprendidas por los Reyes Católicos. Se conquistaron Ronda (1485) y Málaga (1486) y culminaron con las Capitulaciones de Granada de Boabdil el día 2 de enero de 1492. El Reino Nazarí había durado 254 años. El resto del poder musulmán había desaparecido hacía 244 años antes que Granada. A nivel defensivo, la victoria en Granada sirvió para asegurar que los turcos no invadiesen el país. El papa Alejandro VI reconoció a Isabel y Fernando con el título de Reyes Católicos en 1496. Enrique IV, el hermano de Isabel ya había conquistado Gibraltar en 1462 y Ceuta en 1415 era Portuguesa pasando a España tiempo después. Los musulmanes invadieron en el 711 y en pocos años dominaron todo el territorio, pero pronto tuvieron que empezar a defenderse. Y se fueron creando reinos cristianos, que paulatinamente avanzaron e ganando y también perdiendo batallas, pero avanzando hasta sacudirse la existencia musulmana.
Si los agarenos hubieran dominado realmente estos reinos cristianos no hubieran nacido ni se hubieran desarrollado.
REINOS CRISTIANOS
REINO DE GALICIA, de existencia episódica, inicialmente condado del reino de León, independiente desde 910 al 914
NAVARRA, inicialmente Condado de Pamplona (del Imperio carolingio) y reino de Pamplona. También se usó la denominación reino de Nájera. Del 810 al 1076 en que se une a Aragón
REINO DE LEÓN, inicialmente segregado del de Asturias (o "asturleonés"), que posteriormente se le incorpora. Independiente desde 910 al 924.
MARCA HISPÁNICA (Imperio Carolingio) Condados Pirenaicos formados por: Condado de Barcelona. Del 801 al 1164 en que se une a la Corona de Aragón, continuando como condado. El Condado de Sobrarbe, Ribagorza, Condado de Barcelona, en torno al que se unificaron todos los condados (Ahora Cataluña). Condado de Aragón. (del Imperio carolingio, junto con, Sobrarbe y Ribagorza)
ARAGÓN. Unidos los Condados en reino del 1035 AL 1707. Aragón en el 1076 se une a Pamplona. En 1134 se dividen los reinos hasta 1504. En 1479 se une a Castilla. Y se une Navarra en 1512. NAVARRA desde 1134 hasta 1512
CASTILLA. Condado desde 930 hasta 1230 del reino de León, independizado, vinculado al reino de Navarra, vuelto a separar convertido en reino, reunificado y separado varias veces con el reino de León hasta la formación definitiva de la Corona de Castilla.
CORONA DE CASTILLA Y LEÓN Incluye León, Asturias y Galicia desde 1230 hasta 1516.
REINO DE PORTUGAL, inicialmente condado del reino de León desde 930 al 1065 pertenece a León y luego a Galicia por breve periodo, y luego independiente desde 1143 a 1580 y hasta 1640 unido a España. Independiente hasta 1910.
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