jueves, 16 de diciembre de 2021

ARQUITECTURA ISLÁMICA EN ESPAÑA

Los musulmanes penetraron en Hispania en el 711 y Abderramán I creó el Califato de Córdoba en el 929 y perduró hasta el 1031 en que fue abolido, fragmentándose el Estado Omeya en reinos conocidos como Taifas. Pero el Califato de Córdoba fue el de más esplendor político y cultural y comercial de Al-Andalus.
MEZQUITA DE CORDOBA

El arte en los países musulmanes estaba sometido a las leyes del Corán, como la prohibición de representar la figura de Mahoma. Esta limitación favoreció ´que surgiera una artesanía que dependía mayoritariamente de lo que ha sido la mejor manifestación artística legada por los árabes a España, la arquitectura. En el arte islámico, las representaciones humanas o religiosas están casi ausentes. En las tres religiones monoteístas, el cristianismo, el judaísmo y el islam, las representaciones de lo divino se han discutido mucho, y solo en el cristianismo se permitían imágenes e iconos religiosos. Sin embargo, incluso en el cristianismo, durante la iconoclasia bizantina en los siglos VIII y IX d.C., las autoridades religiosas e imperiales se opusieron a imágenes o íconos religiosos durante dos períodos.
El Corán condena claramente la idolatría y el arte islámico se ha alejado de las imágenes e iconos religiosos.
La arquitectura en los países islámicos fue una síntesis de influencias, fundamentalmente persas y bizantinas es decir que se adaptaron a las tierras conquistadas.

ALHAMBRA DE GRANADA

Ilustra esto el minarete de la mezquita de Samarra (del 944), en Irak, que se inspira en los antiguos mesopotámicos. Lego dada la enorme extensión de los territorios conquistados en cada lugar adquirió ciertas características propias, pero manteniendo los rasgos  esenciales, sobre todo porque las mezquitas debían mantenerse a unas normas muy precisas.
Los musulmanes tenían una cultura muy desarrollada y estaban construyendo una arquitectura imponente y produciendo un arte exquisito en la Edad Media. En esa época era la civilización más adelantada del mundo.
Lo más destacado de la arquitectura islámica en la Europa medieval es un monumento en el sur de España: la Alhambra, 'la Fortaleza Roja', construida por los nazarí. Los Palacios todavía se enorgullecen en las colinas de Granada hoy en día hacen que millones de visitantes se pregunten cada año. Hay muchas más hermosas arquitecturas islámicas para ver en España, aunque muchas otras se han perdido en la historia. Entre los aspectos más destacados se encuentra la Mezquita-Catedral de Córdoba (Mezquita-Catedral de Córdoba) que los cristianos destruyeron parcialmente con la conquista de la ciudad: hoy quedan 856 columnas de las originales de 1293.Actualmente podría ser considerada como la tercera mezquita más grande del mundo en extensión, tan solo por detrás de la Mezquita sagrada de la Meca y de la Mezquita Azul de Estambul, construida posteriormente. Tiene la singularidad con respecto a cualquier Mezquita es que su orientación no mira hacia la Meca y sí hacia Damasco, explicándose tal hecho por la nostalgia que sintió Abderramán I por la antigua capital del Califato Omeya que tuvo que trasladarse a Córdoba fundando el Califato de occidente tras ser derrocados por los abasíes en el Califato de Damasco.

ALCAZABA DE MÁLAGA

Este Palacio cuyo nombre en árabe significa ciudadela es uno de los monumentos históricos de la ciudad, un espacio muy visitado por conjugar historia y belleza en un mismo recinto. De época musulmana está situada a los pies del monte Gibralfaro donde está el Castillo defensivo árabe al que estaba unido por un pasillo resguardado por murallas llamado La Coracha.  El recinto amurallado de Antequera fue construido por los almohades, a finales del siglo XII y comienzos del XIII, aunque fue reforzado en la época nazarí. Por otra parte Medina Azahara fue la nueva sede del califato y residencia del Califa de Córdoba.

Como en toda aquella época también en Al-Andalus se dieron la pobreza de materiales que se disimula con una profusión  decorativa que confiere a los conjuntos arquitectónicos una gran vistosidad de sensación de riqueza.
Como materiales constructivos encontramos el ladrillo que por su bajo coste es el más utilizado. La mampostería, la madera para los techos, puertas y púlpitos, el estuco y el yeso. La piedra se utiliza muy poco.
Elementos formales: son edificios de poca altura para estar en armonía con la naturaleza. Se da más importancia a la decoración interior que en el exterior que es más austera. Las plantas son rectangulares o cuadradas y siempre hay simetría.
Como elementos sustentantes encontramos: muros con función sustentante, pilares de diferentes plantas, columnas de épocas anteriores (visigodos y romanos). El arco por excelencia fue el de herradura y se añadieron variantes.


PALACIO DE LA ALJAFERÍA

Muchos de ellos no tenían una función de sustento sino que eran pura decoración.
Hay capiteles de diversos tipos: Capitel de avispero. mediados del siglo X. Madinat al Zahra. Córdoba. Capiteles corintios del mirhab de la mezquita de Córdoba (961-962). Época de Al-Hakam II, aunque proceden del mirhab de época de Abd-al-Rahman II. Ya en el siglo XII, con los almohades, surge una nueva reinterpretación del capitel compuesto. Es ya casi tópico hablar de la austeridad que manifestó aquel pueblo en todas sus construcciones y su elevado interés por la geometría sencilla. De esas características participa el capitel encintado, que muestra una alta esquematización tanto de las volutas como de las hojas de acanto y que recibe esa denominación precisamente porque en cada una de sus caras, entre ambas volutas, se dispone un par de bandas horizontales, a modo de cintas.
Hay mucho para hablar de la arquitectura islámica en España, aparte de la Califal, están la de las Taifas y las dinastías africanas, las del periodo granadino nazarí.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

UNIVERSIDAD LABORAL DE GIJÓN

 LAS UNIVERSIDADES LABORALES

Los fondos para sufragar estas Universidades salían de las boyantes Mutualidades del Trabajo. Los alumnos (con un máximo de 430 internos y 230 externos por universidad) eran seleccionados en última instancia por el Ministerio de Trabajo, después de una selección previa por las Mutualidades de aquellos que más lo necesitaban por motivos sociales. Los criterios para la selección eran tres, teniendo preferencia los huérfanos de mutualistas e hijos de familias obreras con pocos recursos, las familias numerosas y aquellos descendientes de padres con méritos sociales (que no se especificaban, pero que podían resumirse en colaborar con la obra social del Régimen y la ejemplaridad en el desempeño de su trabajo).Se estableció que cada Universidad Laboral tendría como mínimo tres secciones:- Sección de Formación Profesional, distribuida en 4 grados académicos, desde los 12 hasta los 21 años (para los que eligieran seguir este itinerario en el tercer grado). Existían dos especialidades, laboral y agrícola.

- Sección de Formación Profesional, distribuida en 4 grados académicos, desde los 12 hasta los 21 años (para los que eligieran seguir este itinerario en el tercer grado). Existían dos especialidades, laboral y agrícola.

- Sección de Formación Técnica, para los alumnos con mayor capacidad intelectual, organizada en Bachillerato Laboral, Bachillerato Laboral Superior, Graduado Laboral (concebido como una especialización del anterior) y Estudios Superiores Laborales (en realidad, ingenierías técnicas).

- Sección de Capacitación Social y Perfeccionamiento profesional.

Un ejemplo interesante es la Universidad Laboral de Gijón

Construida entre 1946 y 1956 a tres kilómetros de la ciudad, es el edificio más grande de España, (abarca 270.000 metros cuadrados), más todavía que El Escorial. El objetivo fundacional concreto fue el de formar a niños huérfanos de padres víctimas de accidentes laborales en la minería, para lo que se proyectó un edificio que pudiera atender a mil alumnos y que contara con las distintas dependencias requeridas para el desarrollo de la vida estudiantil, como residencia, escuela, talleres industriales, granja, instalaciones deportivas o campos de cultivo.

 

UNIVERSIDAD LABORAL DE GIJÓN

 Un equipo de los mejores técnicos diseñaron las instalaciones. Residencia, escuela, talleres industriales, granja, instalaciones deportivas y campos de cultivo, todo funcional y moderno pero sin renunciar a ciertos toques artísticos, como la volumetría del Partenón de Atenas, o bellas esculturas, mosaicos y frescos. El edificio ideado por Luis Moya fue concebido como una gran ciudad ideal autárquica y cerrada sobre sí misma.

Las universidades laborales dependían del Ministerio de Trabajo como entidades de previsión social a cargo de las Mutualidades Laborales. Su promotor fue un falangista, Girón de Velasco, por lo que nacieron a partir de fundamentos ideológicos falangistas, que se asentaron en su etapa de consolidación (1955-1962) y luego irían atenuándose progresivamente. Las Universidades Laborales se extinguieron durante la democracia entre 1979 y 1981, y se convertirían en "Centros de Enseñanzas Integradas".

Durante los años 80 el edificio es prácticamente abandonado, quedando deteriorado con el transcurso de los años.

 UNIVERSIDAD DE GIJÓN

Más tarde el Gobierno del Principado contempla la posibilidad de derribarlo y dedicar su superficie a la construcción de viviendas. No obstante, finalmente se aprueba la rehabilitación de este, recuperando alguna de sus primitivas funciones, constituyéndose asimismo la fundación “Ciudad de la Cultura”

La rehabilitación tiene lugar desde 2001 hasta 2007. Actualmente se dedica a ofertas culturales.


miércoles, 8 de diciembre de 2021

TECNOLOGIA PARA CONSTRUIR ACUEDUCTOS ROMANOS

La grandeza del Imperio Romano crecía proporcionalmente al volumen de agua que entraba en él y cuando los bárbaros cortaron su suministro, Roma cayó. Eso fue uno de los más importantes motivos.  
¿Como se construyeron los acueductos romanos en Hispania? Tenemos unos cuantos:  Acueducto de Albarracín-Cella - Aqua Fontis Aureae - Acueducto Aqua Nova Domitiana Augusta (Córdoba) - Acueducto de Bejís - Caños de Carmona-Acueducto de les Ferreres- Acueducto de Gades - Acueducto de Huelva - Acueducto de los Milagros - Acueducto de Peña Cortada - Acueductos de la rambla de Carcauz - Quedan restos del acueducto romano de Altea - Acueducto de Segovia - Acueducto de Sexi - Acueducto de Valdepuentes (Córdoba).
ACUEDUUCTO DE ALMUÑECAR 
Idearon, trazaron y mantuvieron una ingente red de acueductos, cisternas y depósitos, con una tecnología punta, para asegurar un satisfactorio suministro. La arquitectura del agua se convirtió en símbolo de la grandeza de Roma y, consecuentemente, también de sus gobernantes y emperadores, que utilizaron las costosas obras hidráulicas como elemento de propaganda política. Si nuestra cultura bebe en las fuentes de la griega, nuestra tecnología evoluciona a partir de la romana.

Cuando hablamos de acueductos, tendemos a identificarlos con los grandes puentes sobre arcos, al estilo del de Segovia, sin tener en cuenta que estos son solo la parte monumental de un trazado que puede llegar a superar los cien kilómetros de longitud. Así es en realidad una conducción de agua, que es lo que etimológicamente significa acueducto. A través de estas inmensas canalizaciones, el agua llegaba en condiciones de potabilidad a las ciudades para dar servicio primero al ámbito público (fuentes y termas) y después al privado (domicilios).
La construcción y el mantenimiento de los acueductos era una de las empresas más costosas y una de las obligaciones a las que tenían que hacer frente las ciudades que querían disponer y vanagloriarse de semejante infraestructura. En ocasiones eran los propios emperadores o reconocidos mecenas quienes corrían con los gastos, pero, por norma general, la responsabilidad de realizar un acueducto recaía sobre los gobiernos municipales, que delegaban en los magistrados (personajes con funciones públicas) para llevar a cabo la obra,
Desde el punto de captación, pasando por todos los obstáculos del terreno, que se salvaban mediante sifones, puentes, conducciones subterráneas, hasta llegar al punto o torre de distribución. Desde aquí, los acueductos alimentaban en primer lugar las fuentes y las termas públicas.
ACUEDUCTO DE SEGOVIA
Las grandes ciudades contaban también con divertículos acuáticos, ninfeos (monumentos dedicados a las ninfas) y enormes fuentes decoradas por las que caía el agua en cascada.
Las naumaquias, o simulacros de combates navales, podían tener lugar en lagos naturales, pero también en edificios llamados asimismo naumaquias, especialmente construidos para este fin, o en anfiteatros adaptados. En estos dos últimos casos, el suministro para dotarlas de caudal suficiente hacía necesaria la existencia de acueductos.
Las casas cuyos propietarios podían permitirse este lujo disponían de agua corriente, conectada a la red hidráulica de la ciudad. Tampoco menospreciaban el agua proporcionada por la naturaleza. Así, el agua de lluvia era almacenada en cisternas que servían para llenar los estanques de los jardines que adornaban los peristilos (patios rodeados de columnas) de las viviendas unifamiliares, o domus.
ACUEDUCTO DE FERRERES - TARRAGONA 
Gran parte de las domus (viviendas urbanas) y villae (residencias en las afueras de la ciudad) disponían de sus propias termas. Esto representaba contar con los frigidaria, y tepidaria correspondientes, que, a menor escala y según modelos diversos, contenían lo esencial del dispositivo de los baños públicos.
El agua corriente conectada a la red pública era siempre de pago y el precio dependía del caudal contratado. El suministro quedaba de esta manera condicionado por el mayor o menor diámetro de la tubería de acceso.
Puede creerse que el grifo monomando, que mezcla agua fría y caliente, es una conquista del confort actual, pero no. Aunque hay muy pocos ejemplares, se conservan hoy, procedentes de las frías provincias romanas
Sería un error creer que las piscifactorías son un invento moderno. Además de las diversas técnicas de pesca, los romanos dispusieron de viveros, tanto para peces de agua salada como de agua dulce. El cordubense Columela, en el libro octavo de su De re rustica, comenta ampliamente el procedimiento de cría. Para unos y otros peces se construyeron piscinas perfectamente adaptadas a su funcionalidad.
Las tintorerías (tinctoriae y fullonicae) también requerían un importante suministro de agua. Las conocemos con detalle gracias sobre todo a los restos conservados en Pompeya.
USO DEL 
CHOROBATE
Las presas y canales eran infraestructuras para aumentar, mediante el riego, la producción agrícola. Este aporte de agua, que no precisaba potabilidad, comportaba obras no tan aparatosas como las de los acueductos y, por ello, se han conservado en menor medida. La agricultura árabe, por ejemplo, abundó en los mismos parámetros que la romana. Los romanos se sentían muy orgullosos de sus realizaciones en el campo de la ingeniería hidráulica.
Los ríos constituyen un riesgo en el caso de inundaciones, que destruyen cuanto se asienta en sus orillas. Con todo, las inundaciones en Roma fueron frecuentes, intentaron paliarlas mediante canales y otras obras de gran envergadura, que sirvieron, además, para evitar zonas lacustres y pantanosas y facilitar las comunicaciones y el transporte, siempre menos costoso por vía fluvial que por terrestre.
Además de las diversas técnicas de pesca, los romanos dispusieron de viveros, tanto para peces de agua salada como de agua dulce.
Los romanos inventaron o perfeccionaron una amplia gama de maquinaria, como cuenta Vitruvio en el libro noveno de su Arquitectura. Y la industria se benefició directa o indirectamente de estos conocimientos.
La fuerza motriz del agua no fue en absoluto menospreciada. Se comprueba en los molinos hidráulicos y en la minería. Las instalaciones de Barbegal, en el sur de Francia, permitían moler unas 4,5 t de harina al día. En las explotaciones auríferas, el caso de Las Médulas (León) es de una gran espectacularidad: la perforación de galerías en el conglomerado de la montaña permitía hacer circular una enorme cantidad de agua, cuya presión provocaba el derrumbe para recuperar el oro del yacimiento. Plinio el Viejo, en su Historia natural, explica con detalle lo que él denomina ruina montium.
Pero no hay que olvidar que los acueductos eran la necesaria estructura para la enorme cantidad de agua que se empleaba en la ornamentación, el lujo y el espectáculo. Las cisternas podían proporcionar el agua para lo más necesario, pero no para tanto derroche y esplendor.
No había ciudad que se preciara, por pequeña que fuese, que no contara al menos con unos baños o termas públicas. Su módica entrada daba acceso al común de los mortales, que podían asistir a diario y disfrutar de momentos de relax e intercambio social. Su ingeniería era brillante. La calefacción funcionaba mediante la circulación de aire caliente bajo un pavimento hidráulico, sostenido con pilares de ladrillo, sobre el que se echaba agua fría, dando lugar a una especie de sauna. En los caldaria había también pequeñas piscinas cuya agua se calentaba con el mismo procedimiento.
Estas obras adquieren en ocasiones una complejidad extrema y su realización, incluso hoy y con nuestros medios, sería objeto del máximo esmero y no poca dificultad en su replanteo, de forma que se garantizase su correcto funcionamiento. El Chorobate se trata de una herramienta para la comprobación de niveles del terreno utilizada por los romanos para la construcción de acueductos. En una regla en la cual se horadaba una ranura que se llenaba de agua. En cada extremo de la regla, una plomada permitía comprobar la vertical. Al inclinar la regla, un simple control visual permitía apreciar el nivel del agua en la ranura. Mediante esta observación, era posible deducir la inclinación que debía darse al acueducto para garantizar en la obra la misma inclinación.
El chorobate se equipaba con 2 visores en cada extremidad de la regla. El espacio entre los dos visores definía la precisión de la medida; las reglas tenían en general una longitud de alrededor de 6 metros.
Doscientos cincuenta años tardaron los trabajos de explotación en las Médulas, hasta principios del siglo III, en lo que hoy es El Bierzo. Fueron la mayor mina de oro del Imperio y la construcción de los canales fue el primer paso que permitió extraer oro de la montaña. Fueron una de las obras hidráulicas más extensas del mundo antiguo, y su trazado una obra de ingeniería que ha perdurado 2.000 años. Los canales han sido recuperados como rutas de senderismo y ahora se valora su inclusión dentro del espacio cultural y protegido de este Patrimonio de la Humanidad en 1997. El entorno de las minas de oro romanas es uno de los principales tesoros paisajísticos de El Bierzo. Pero lo que no todo el mundo sabe es que, oculta en las faldas de las montañas que rodean la antigua explotación aurífera, se encuentra una impresionante red de canales de agua que abastecían la mina y que suman más de 600 kilómetros de longitud, algunos de los cuáles se pueden recorrer ahora en itinerarios de montaña.

La red de canales permaneció poco conocida e infravalorada hasta época reciente y su cartografía y estudio detallado no se acometió hasta los primeros años del siglo XXI. Casi enterrados por el paso del tiempo, deformados por los procesos de erosión de las laderas y sepultados bajo un manto de arbustos. Una extensión de más de 600 km. Una de las características que más llama la atención en las observaciones de campo es la pendiente suave y uniforme que presenta el trazado de los canales, que en algunos casos alcanza los 143 km y que se mantiene, con un pequeño margen de error, en torno al 0,2-0,3%. Al mantenerse la pendiente regular a lo largo de muchos kilómetros, el trazado de los canales queda identificado de manera peculiar sobre el terreno. Y es que la construcción del canal se llevaba a cabo desde la explotación hacia el curso de agua y no al revés. Lo que marca la posición es la altura de la mina. Entre diferentes puntos de explotación en Las Médulas existen diferencias de cota de hasta 200 metros. 
Para establecerse era necesario dotar a las ciudades y territorios de su imperio de unas sólidas infraestructuras, algunas de las cuales han llegado en servicio hasta nuestros días o han desafiado el paso del tiempo con su masa imponente. En este contexto, es comprensible que el abastecimiento de agua constituyera una temprana y constante preocupación.

jueves, 3 de junio de 2021

GUERRA NAVAL CON INGLATERRA - (PARTE 8) - GUERRA DEL ASIENTO

En el Tratado de Utrecht, (1713), para el fin de la Guerra de Sucesión española, negociado a espaldas de España por ingleses y franceses, se había perdido para España Menorca y Gibraltar a cambio del asentamiento de los Borbones y de evitar una alianza entre dos potencias tales como eran España y Francia en perjuicio de Inglaterra. Se convino entre otras cosas el “Navío de Permiso”, que se trataba de un buque de línea vaciado para albergar en principio 500 toneladas de mercaderías, tonelaje casi siempre doblado con arteras artimañas, crea un precedente para que el Caribe se llene de contrabandistas de todo pelaje. El Asiento era un permiso de monopolio del “Asiento de negros”, es decir, la trata de esclavos, que fue concedido en alquiler a la empresa inglesa South Sea Company, gracias al cual podía enviar a América un total de 144.000 esclavos. Inglaterra había solicitado que sea durante diez años, pero el rey francés Luis XIV, que tenía junto con Felipe V de España el negocio funcionando, convirtió esos diez años en treinta. Tenía los poderes de su nieto Felipe V.
ETATUA DE BLAS DE LEZO EN MADRID
Una ruta comercial específica y Jamaica se convierte en una gran base de contrabandistas.
El caso es que entre piratas, corsarios, filibusteros y contrabandistas, Inglaterra se iba introduciendo en el comercio con la América española. José Patiño, ministro español que trabajaría intensamente para levantar una nueva fuerza naval digna. Mientras, Inglaterra iniciaría una política de acoso a las rutas comerciales coloniales que obligaría a extremar al máximo sus defensas, responsabilidad que caería en manos de la Armada española. Los políticos y comerciantes ingleses empezaron a considerar la opción de una guerra total contra España. Por lo que se comenzó a malear a la opinión pública. El uso sin disimulo de la piratería a mansalva, hizo que España se viera obligada a reforzar sus flotas en El Caribe con naves de guerra extraídas de su escasa fuerza naval. El contrabando inglés empezó a declinar.
En el año 1737 Inglaterra reclamaba el intercambio de unas presas que habían hecho los guardacostas españoles. Pero la contabilidad del Navío de Permiso y del Asiento de Negros seguían sin ser satisfechas por parte de los anglos. La tensión iba subiendo enteros. Mientras Inglaterra concedía centenares de licencias de corso para combatir a los guardacostas españoles y aligerar los navíos con nuestro pabellón, en la Cámara de los Comunes se exigía una respuesta armada contundente contra los españoles. El detonante de aquella explosiva situación la buscaron al recordar el hecho sucedido siete años atrás. Al suceso en su momento no dieron mayor importancia. El navegante español Julio León Fandiño le echaría el guante a un tal Robert Jenkins, corso, es decir ladrón con permiso real. Fandiño, capitán del bergantín la Isabela que había pillado in fraganti a Jenkins, quiso escarmentar al inglés cortándole una oreja, a lo cual dicen que añadió las palabras: “Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. A continuación, como guardacostas que era, Fandiño requisó la mercancía y se hizo con la propiedad de la nave. De vuelta a Inglaterra, Jenkins presentó una queja formal ante el rey Jorge II, que hizo caso omiso a las quejas del truhan. Pero siete años después, el lobby de la guerra lo convencería para que se personara ante los parlamentarios para explicar el episodio aquel. Ante los miembros del parlamento, el tal Jenkins abrió una caja en la que primorosamente envuelta había una oreja que no se entendía cómo podía haber durado tanto tiempo incólume. Buscada la solución diplomática por apariencia se firmó el Convenio de El Pardo, cuyos términos según criterio de los comerciantes y opinión pública inglesa eran muy indulgentes. La Cámara rechazó el Convenio. La prensa británica se encargaría de deformar el incidente de la oreja de Jenkins exagerando la crueldad española mientras las calles londinenses aparecían empapeladas con panfletos, incitando a la guerra contra España. Los comerciantes ingleses utilizaron la rivalidad política interna, para crear una reacción patriótica inducida a presión con la intención de precipitar la guerra. El conflicto armado de 1739 es un claro resultado de esta precuela de manipulación de la opinión pública. Gran Bretaña pretendía dominar los mares y para ello debía desalojar a España de América. 
EDWARD VERNON 
La presencia de Gran Bretaña en aguas americanas era un hecho consumado desde hacía tiempo: Belice, Trinidad y Tobago, Jamaica, las Caimán, etc.
Decidieron dar un golpe decisivo, para lo que Inglaterra reunió una formidable flota que salió de Jamaica y fondeó a principios de marzo de 1741 junto a la costa de Cartagena de Indias, la ciudad más importante del Caribe. Inglaterra estaba tan segura de su victoria que el rey inglés mandó acuñar monedas celebrando su triunfo, en las que se leía "La arrogancia española humillada por el almirante Vernon y los héroes británicos tomaron Cartagena” abril de 1741. En ellas aparecía Blas de Lezo representado de rodillas entregando su espada al almirante Vernon. La ciudad estaba defendida militarmente por el almirante vasco, marino con experiencia en batallar con los británicos.
Esta nueva Armada Inglesa era la segunda más grande de todos los tiempos, después de la armada aliada que desembarcó en Normandía en la II guerra Mundial . El ejército inglés, comandado por el almirante Edward Vernon, trató de invadir Cartagena de Indias con 32.000 soldados y 3.000 piezas de artillería. Cartagena estaba defendida por 3.600 soldados y 6 navíos españoles.
FORTALEZA DE SAN FERNANDO
En aquellos días, Blas de Lezo era el responsable de la defensa de la ciudad. Cartagena de Indias contaba con unas magníficas fortalezas y castillos que protegían la ciudad. Las fuerzas defensoras eran pocas. Lezo disponía de 3.000 soldados del ejército regular español, reforzados con 600 arqueros indios del interior y unas 1.000 piezas de artillería.
Resultó decisiva la eficacia de los servicios de inteligencia españoles, que consiguieron infiltrar espías en la Corte Londinense y en el Cuartel General del almirante Vernon. El plan general inglés así como el proyecto táctico de la toma de Cartagena de Indias fueron conocidos de antemano en las Cortes Españolas y por Blas de Lezo.
CASTILLO DE SAN FELIPE
El virrey Eslava, suponía el almirante Torres llegaría a tiempo a Cartagena para atacar a Vernon por la retaguardia, ya que estaba en La Habana. Pero Torres nunca llegó a Cartagena. Blas de Lezo se decidió por la resistencia a ultranza de la ciudad y organizó los recursos. Los 6 navíos disponibles fueron hundidos por los españoles para impedir el movimiento fácil de los barcos enemigos por la bocana del puerto. Antes de hundir los navíos, Blas de Lezo, ordenó desmontar los cañones y situarlas estratégicamente rodeando la ciudad. La gran bahía de Cartagena está dividida en dos bahías naturales.
Del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741, tuvo lugar La batalla de Cartagena de Indias.
El 17 de marzo de 1640, hunden dos buques. Los cascos hundidos sirvieron de núcleo colector de arena lo que aceleró la formación de la barra, dificultando la navegación.
El 13 de marzo de 1741 la imponente flota del almirante Edward Vernon llegaba a la bahía de Cartagena.
Noche del 20 al 21, los ingleses toman la batería de Varadero. El 4 y el 5 de abril,los fuertes reciben un intensísimo y prolongado cañoneo. Las murallas del  castillo San Luis se derrumbaron y por la brecha abierta cargaron los ingleses a bayoneta calada  desde tierra. Ante la imposibilidad de resistir, se tocó retirada y durante toda la noche continuó el desembarco enemigo.
Se incendió el San Felipe, y se disparó desde el san Carlos  nueve cañonazos al África  para hundirle en la bocana de entrada.
El 13 de abril  a las 9 de la mañana, comenzó el asedio de la ciudad con continuos bombardeos. La situación empezaba a ser desesperada para los españoles, les faltaban alimentos y el enemigo no daba tregua. Iban pasado los días, y el cañoneo inglés no cesaba, era intenso y continuo, mañana, tarde y noche.
BOMBARDEO
Cartagena de Indias fue severamente castigada por la artillería naval inglesa. Vernon estimó que los españoles resistiría dos o tres días más. Los españoles tenían orden de resistir hasta el final no se les permitía ni un paso atrás, habían clavado la bandera e iban a morir allí, defendiendo la ciudad hasta el final.
16 de abril, 4 de la mañana,  Vernon decidió que se tomaría Cartagena de Indias al asalto, más de 10.000 hombres. Pero las sucesivas ofensivas inglesas se encontraron con trincheras inexpugnables.
Blas de Lezo  mandó excavar un foso en torno al castillo para que las escalas inglesas se quedasen cortas al intentar tomarlo. Ordenó cavar una trinchera en zigzag, evitando que los cañones ingleses se acercasen demasiado. Les envió dos “desertores” que engañaron y llevaron a la tropa inglesa hasta un flanco de la muralla bien protegido, donde serían masacrados sin piedad.
EL REY JAUN CARLO I INUGURA UN MONUMENTO A BLAS DE LEZO
La noche del 19 al 20 de abril se produjo el definitivo asalto al castillo de San Felipe. Tras  una potente  preparación artillera Vernon intentó asaltar el castillo con unos 10.200 hombres de infantería. Enfrente  tenía la batería de San Lázaro de propio castillo de San Felipe y  1.000 hombres  muy motivados.
La sorpresa fue mayúscula, cuando los ingleses comprobaron que sus escalas eran demasiado cortas y no podían escalar las murallas del castillo. Las tropas inglesas no podían atacar ni huir debido al peso del equipo. Aprovechando esta circunstancia, los españoles abrieron fuego contra los británicos, produciéndose una carnicería sin precedentes. Al amanecer, se encontraron con las bayonetas de unos trescientos soldados de los tercios españoles que saltaban sobre ellos desde sus trincheras.

FRAGATA "BLAS DE LEZO" 
El error del castillo de San Felipe desmoralizó a los ingleses. El orgulloso y engreído Sir Andrew Vernon había sido incapaz de vencer a unos pocos harapientos españoles.
El pánico se apoderó de los ingleses, rompieron sus líneas de combate y huyeron despavoridos tras la última carga española hacia sus barcos.
Desde el 22 al 25 de abril, decrecieron los enfrentamientos. 
El 26 los ingleses volvieron a bombardear la ciudad.
El 9 de mayo, Vernon ordenó la retirada, levantar el asedio y volver a Jamaica. Había fracasado estrepitosamente. Tan sólo acertó a pronunciar, entre dientes, una frase: “God damn you, Lezo!”.
TUMBA DE E. VERNON EN LONDRES
Vernon envío de una última carta a Lezo: “Hemos decidido retirarnos, pero para volver pronto a esta plaza, después de reforzarnos en Jamaica”. A lo que Lezo respondió con ironía: “Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres.”
Los ingleses tuvieron 9.500 muertos, 7.500 heridos, perdieron 1.500 cañones y perdieron 50 naves.
Los españoles sufrieron 800 muertos, 1.200 heridos y perdieron 6 naves.
El fracaso de la Armada inglesa, se mire desde el punto de vista que se mire, fue muy superior al de la Gran Armada de Felipe II.
La victoria de las fuerzas españolas prolongó la supremacía militar española en el Atlántico occidental hasta el siglo XIX.
El rey Jorge II ordenó a los historiadores ingleses que no se escribiera nada de la derrota. Y así se ocultó a la historia
A pesar de su profundo descrédito, a Vernon a su muerte en 1757 se le decidió enterrar su cuerpo en la Abadía de Westminster, como si fuera un héroe más de los que allí reposan.
Blas de Lezo corrió una suerte diferente, quedó muy mal herido por los combates de Cartagena de Indias, murió cinco meses más tarde víctima de las heridas del combate. Y lo lamentable, nadie sabe dónde está enterrado, murió en septiembre de 1741.
Para los ingleses aquella costosa campaña quedaría como una retirada táctica. Al terminar la guerra del Asiento, en 1748 se retornó al statu quo anterior. La integridad territorial española permaneció como antaño. En 1750 Gran Bretaña renunciaría al Navío de Permiso y al Derecho de Asiento a cambio de 100.000 libras.
A pesar del potencial desplegado en todas sus campañas navales, los resultados fueron magros, por no decir nulos.
Existe un monumento al Almirante Blas de Lezo inaugurado por el entonces rey de España Juan Carlos I, acompañado por el embajador de Colombia del 2014.
También hay una fragata de la Armada Española con el nombre “Blas de Lezo” 
Fue enviada a Inglaterra cuando se conmemoró la Batalla de Trafalgar.

lunes, 31 de mayo de 2021

GUERRA NAVAL CON INGLATERRA - PARTE 7- GUERRA DEL HEREDERO INGLÉS

España había retomado la Guerra de Flandes tras la Tregua de los Doce Años en 1.621. El rey Felipe III murió ese mismo años poco antes de que terminara la tregua. Fue sucedido por su hijo de 16 años, Felipe IV, y tuvo que formarse el nuevo gobierno bajo el mando del conde-duque de Olivares. La opinión en el gobierno español era que la tregua había sido ruinosa para España pero las finanzas españolas seguían beneficiándose de la plata americana. Inglaterra tenía vínculos militares con las Provincias Unidas de los Países Bajos, que fue un Estado formado por las siete provincias del norte de los Países Bajos, agrupadas desde la Unión de Utrecht (1579), a las que había apoyado en la guerra de Flandes.
CARLOS I DE INGLATERRA
En Inglaterra, reina Jacobo I y su hijo Carlos pretende a la hija del Rey español. El Príncipe de Gales en marzo de 1623 viaja a Madrid, para organizar los detalles de su boda con María Ana de España, pero las negociaciones fracasaron: los españoles pedían la conversión al catolicismo del príncipe y heredero de la corona inglesa, algo que no fue aceptado por los ingleses. Al regresar a Inglaterra, el Príncipe de Gales solicitó que se declarara la guerra a España. En marzo de 1.624 Jacobo I, que hasta entonces había seguido una política pacifista, declaró la guerra a España con el apoyo de la Cámara de los Comunes, con el fin de impedir que los Países Bajos cayeran en poder español. El rey inglés Jacobo I muere en marzo de 1625 y le sucede su hijo Carlos I y su valido el duque de Buckingham, y con el apoyo de las Provincias Unidas de los Países Bajos, organizaron una gran flota angloholandesa con el objetivo de atacar algún puerto español importante y capturar la flota de Indias proveniente de América.
Mientras los avances del duque de Espínola eran totales y culminan con la conquista de la ciudad de Breda en 1.625 y el éxito de la guerra comercial contra las Provincias Unidas, hizo que los holandeses fueran lentamente recuperándose.
El duque de Buckingham, encargado de la organización nombró a Edward Cecil como almirante de la flota. Robert Devereux, III conde de Essex era vicealmirante. Ninguno de los dos tenía experiencia naval.
La planificación fue un desastre, de las tres semanas que se había pensado, se hizo todo en una sola. Las tropas de leva no habían recibido instrucción, y su disciplina era escasa; los marinos fueron reclutados a la fuerza. la temporada del año era propicia a peligrosas tormentas en el Atlántico.
GEORGE VILLIERS (Duque de Buckingham)
Las armas que deberían usar, días después de zarpar se descubrió que algunos de los mosquetes no tenían ánima, y que la munición era de un calibre equivocado. Algunas de las naves tenían los mástiles sueltos, las velas y los cabos estaban podridos y las quillas agujereadas; la carga venía mal estibada, la flota no tenía cartas de navegación adecuadas ni inteligencia de los puertos españoles, las provisiones eran escasas y tuvieron que ser racionadas pocos días después de zarpar.
Parten de Plymouth el 15 de Octubre de 1625 nueve galeones de la armada británica más una gran cantidad de buques de transportes de tropas. Unas 90 naves en total. A estos se le une 15 barcos holandeses bajo el mando de Guillermo de Nassau. Ciento cinco barcos Y diez mil soldados. Les sorprende una tormenta lo que los devuelve a puerto . Vuelven a zarpar. Y otra tormenta le sobreviene a la altura de Oporto causándoles cuantiosas bajas. Navegaban con avanzadillas a 50 kilómetros de la costa para no ser vistos. El golpe a Cádiz debía ser mortal.
No tenían planes claros. Se trataba de tomar alguna ciudad de importancia y esperar a la flota de Indias. De camino concretaron en Cádiz y en desembarcar en el Puerto de Santa María, para conquistar Sanlúcar y de ahí saquear.
En Cádiz se avista la flota el 1 de noviembre y al principio se pensó que era la flota de indias, pero al verse el error cundió el pánico en los habitantes. El duque de Medina Sidonia fue avisado y alertó al resto de la provincia. En la Bahía solo había entre 8 y 15 galeones que resguardaron el puente de Suazo, única conexión por tierra con la Península. En la Bahía los invasores tuvieron conocimiento por un comerciante inglés, de la poca guarnición de la ciudad, lo que decidió el ataque contra Cádiz. De nuevo como en 1596 intentan desembarcar en el Puntal. Pero resultó un desastre. Los angloholandeses se disparaban entre ellos. Al final toman la torre del Puntal, que estaba en construcción, dejando con vida por su valentía en combate a las tropas capturadas, y quedando la mayoría de tropas inglesas atrincheradas en Torregorda.
El día 2 llegaban los refuerzos pedidos. Entraba Luis Portocarrero por el puente Suazo con  2.300 hombres y Diego Ruiz salió de Cádiz también con tropas a hostigar a los ingleses. Edward Cecil, responsable militar de la expedición, se ve en medio de los dos y decide ir con 8.000 hombres al encuentro del primero, Luis Portocarrero y una vez que inicia el ataque se da cuenta de que no le llegaba la intendencia y no tenían comida ni pertrechos. Suspende el ataque. Las tropas inglesas fueron a por alimentos. Los ingleses no habían comido desde el desembarco en el Puntal. Entrando en los caseríos cercanos, encontraron barriles de vino, almacenado en espera de la llegada de la flota de Indias, con el que se emborracharon, amotinándose contra sus mandos. En una casa se hospedaron los almirantes ingleses con gran provisión de alimentos y vino y fueron atacados por su propia tropa. Mientras, Cádiz se abastecía con embarcaciones que partían desde Sanlúcar y Chiclana y cruzaban las líneas enemigas para surtir de víveres la ciudad.
DUQUE DE MEDINA SIDONIA
Ante tal situación ni se plantean atacar la ciudad fortificada de Cádiz. La mañana del día 4 de noviembre Cecil ordena la retirada dejando tras de sí 100 hombres a los que le podía más la resaca del vino de Jerez que el miedo al Duque de Medina Sidonia, los cuales fueron ejecutados sin demora por Portocarrero. El día 7 salieron de Cádiz con mucha más pena que gloria, pero aun así deciden esperar en Faro por si llegara la Flota de Indias. Las malas condiciones de las naves y falta de suministro hacen que el 26 de Noviembre decidan partir a Inglaterra. El 29 pasaba por allí la flota de Indias. Regresaron ingleses y holandeses sin honores ni botín alguno. El viaje de regreso fue desastroso. Los barcos holandeses, hastiados de la incompetencia inglesa, se marcharon sin previo aviso. Con mal tiempo, sin comida ni bebida, las enfermedades se extendieron entre los marinos y soldados de la flota inglesa. Llegaron a diferentes puertos ingleses e irlandeses en los meses siguientes.
Consecuencias
En España esto se sumó a otras operaciones militares contra Inglaterra desde 1585, igualmente exitosas. Pero la guerra continuaría hasta 1630.

sábado, 29 de mayo de 2021

GUERRA NAVAL CON INGLATERRA - (Parte 6)- GUERRA DEL DESIGNIO

"Western Design" (1655-1660)
El impulso de Oliver Cromwell. Hemos de tener en cuenta que Oliver Cromwell fue el principal protagonista de la Guerras Civiles inglesas (1642-1649) que llevarían a la ejecución del rey Carlos I de Inglaterra y a la instauración de la República (1649-1653) y del Protectorado (1653-1658), durante el cual ejerció un poder absoluto como lord protector de Inglaterra.
Mientras en España reina Felipe IV. El "Western Design" fue uno de los proyectos favoritos de Cromwell. El plan pasaba por quitar a España el Imperio que había construido en América para poder apropiarse de sus grandes riquezas y así poder luchar por la causa del luteranismo en el mundo. Para llevarlo a cabo se preparó la primera gran expedición militar que lanzaría Inglaterra hacia el Nuevo Mundo. Sin embargo las cosas no iban a salir exactamente como estaban previstas.
ISLA LA ESPAÑOLA 
En 1653 tras un golpe de estado, Oliver Cromwell asumió el título de Lord Protector de Inglaterra e Irlanda (y más tarde de Escocia), convirtiéndose en el dirigente de la República Inglesa. Uno de sus primeros pasos fue finiquitar la impopular guerra con Holanda (1652-54) y ponerse a la búsqueda de un enemigo exterior más adecuado.
Para elegir el nuevo enemigo se tuvieron en cuenta criterios de estabilidad política interna, criterios económicos (no ser costosa y a ser posible incluso rentable económicamente) y criterios religiosos (debía ser una cruzada religiosa para extender el protestantismo por el mundo). Hay que señalar que Cromwell y muchos miembros de su círculo eran sinceros creyentes en la Providencia Divina y creían ser sus instrumentos. Sus éxitos no hacían sino confirmar su creencia de que sus decisiones debían haber sido bendecidas por Dios y por tanto correctas desde un principio. En la situación mundial había 2 claros candidatos para entablar una guerra contra ellos: Francia y España. Ambas estaban agotadas tras una serie de cruentas guerras que habían desgarrado internamente a ambos países.
España presentaba mejores oportunidades en el terreno económico: un Imperio colonial grande y rico que capturar; además de la posibilidad de convertir al protestantismo las colonias españolas.

OLIVER CROMWELL
De esta forma quedó establecido el “Western Design” (Designio Occidental): se mandaría una expedición militar a las Antillas que capturaría una o varias colonias españolas convirtiéndolas en bases para una posterior conquista de la América Española.
En agosto de 1654 empezó a organizarse en firme de la expedición. El potente ejército inglés, el New Model Army, debía proporcionar una fuerza capaz de vencer cualquier oposición. Pero dado que no se quería mandar a América regimientos completos ya existentes se decidió formar nuevos regimientos para la ocasión en base a soldados que proporcionarían las unidades ya existentes, con el añadido de nuevos reclutas. El resultado es que la mayoría de los comandantes del ejército aprovecharon para librarse de aquellos que consideraban prescindibles o directamente problemáticos mandándolos a América.
Para argumentar el ataque indecente echa mano del argumentario de un tal Guillermo de Orange. Es aquí donde los ingleses reviven la Leyenda Negra para poder justificar la guerra. Y es en Santa Cruz de Tenerife donde se consiguió la primera de sus tres cabezas de león (la de Robert Blake).
La embajada española en Londres no pudo dejar de advertir los preparativos de la expedición. Aunque el destino final era un secreto, todo apuntaba a que se dirigía hacia el Caribe y especialmente salía a mención el nombre de la isla La Española. El embajador, Alonso de Cárdenas, pasó aviso a Madrid, donde estas noticias se recibieron con cierto escepticismo.
MORTERO INGLÉS
Los ingleses pensaron en un ataque a la isla “La Española”. El presidio de Santo Domingo era considerado importante pero no lo suficiente para tener la categoría superior de “plaza de armas” (que adquiriría tras el ataque). Sus defensas y guarnición estaban en principio pensadas para hacer frente a incursiones piratas y no a ejércitos.
Santo Domingo contaba con un recinto amurallado anticuado.
En España se situó una armada al mando de Pablo de Contreras frente a la flota inglesa de Blake. Dado que no había estallado formalmente la guerra, ambas flotas se limitaron a observarse. El 23 de abril de 1655 se presentó ante Santo Domingo la flota inglesa. La flota se dividió en dos marchando una parte hacia el oeste de la ciudad buscando un lugar apropiado para desembarcar. Finalmente el desembarco se realizó en la zona de Niza o el día 24. Venables se quejaría por haber sido desembarcado el ejército tan lejos de Santo Domingo, en una zona selvática sin agua potable. Los españoles, mientras reunían sus fuerzas, se aprestaron a entorpecer lo máximo posible el avance del enemigo hacia la ciudad mandándose varias fuerzas a hacer emboscadas y “cortaduras” aprovechando lo espeso de los montes cercanos a Santo Domingo. La vanguardia inglesa (unos 500 hombres) fue emboscada así como un regimiento que acudió en su socorro. Sólo la disciplina del regimiento naval evitó una catástrofe. Además los ingleses fueron cañoneados desde el fuerte de S. Jerónimo que dominaba el camino hacia Santo Domingo (se había talado una zona de la campiña para facilitar el tiro). Se acercó la armada inglesa a atacar las defensas españolas para apoyar a sus tropas pero fue rechazada por la artillería española (destacando la recientemente construida plataforma de artillería, equipada con 6 cañones de bronce) sin llegar a producirse daños de relevancia. Los ingleses decidieron retirarse.
Algo más de una semana después del primer ataque, el ejército inglés volvió a marchar con intención de acercarse al fuerte de S. Jerónimo y plantar su artillería para batirlo. Nuevamente los españoles estaban esperando. Se preparó una fuerza de emboscada. La artillería del fuerte disparo contra el camino por el que iban los ingleses cortándoles en dos y dejando a una parte a merced de los españoles que desbarataron el ejército enemigo produciéndoles un destrozo mayor que la primera vez ya que perdieron casi un millar de soldados (muchos de ellos en la huida de los ingleses). Las bajas españolas fueron de apenas unos 30 muertos. A pesar del revés los ingleses consiguieron acercarse por la noche al fuerte y montaron una posición. Sin embargo surgieron discusiones sobre si esa posición era adecuada y nuevamente el ejército se retiró al Jaina.
ESTATUA DE OLIVER CROMELL EN LONDRES
El 20 de Mayo los ingleses desembarcaron en Jamaica dirigiéndose a la capital de la isla Santiago de la Vega (Spanish Town). No llegó a haber asalto ya que tras un tiempo de negociaciones el gobernador rindió la ciudad al carecer de recursos para resistir.
Los españoles se retiraron a la parte montañosa de la isla dedicándose a hacer una guerra de guerrillas mientras se evacuaba a la población por el norte de la isla. En su persecución, la fuerza inglesa fue azotada por enfermedades tropicales y el hambre. Especialmente grave fue la falta de agua potable.
Las tensiones entre ejército y marina aumentaron todavía más. Entre Mayo y Noviembre de 1655 se estima que la mitad de los 7000 hombres del ejército del Protectorado en Jamaica murieron, principalmente de enfermedad.
A finales de junio Penn embarcó de vuelta para Inglaterra, considerando unilateralmente su labor ya cumplida. Cuando llegaron a Inglaterra, Cromwell encerró a ambos capitanes  una temporada en la Torre de Londres. Una vez liberados se tuvieron que retirar de los asuntos públicos.
Tras un falso rumor de victoria, la noticia del desastre de Santo Domingo supuso inicialmente un shock para el gobierno inglés. Para gente como los puritanos que creían firmemente en la providencia divina, esto suponía un serio golpe; y de hecho los opositores se lanzaron a señalar que esto suponía un juicio divino negativo al gobierno.
Los enfrentamientos de Cromwell con la cúpula militar son continuos y la precaria situación económica en que se encuentra Inglaterra al no conseguir sus objetivos de guerra vuelven a llevar al país a un período de gran inestabilidad. Muere Cromwell. En abril de 1660 Carlos II es declarado rey de Inglaterra y entonces decide suspender las hostilidades contra España y tapar vergüenzas.
Curiosamente si buscáis “Western Design” en Google no aparece ninguna información en la wiki inglesa. Sí en castellano, en alemán, en francés, pero no en inglés.
Oliver Cromwell escribió en sus cartas y discursos:
“Y el español no solo es nuestro enemigo accidentalmente, sino que también lo es de manera providencial, de modo que Dios, en su sabiduría, lo dispuso para que fuera cuando hicimos una brecha en la Nación española hace mucho tiempo ".

miércoles, 26 de mayo de 2021

GUERRA NAVAL CON INGLATERRA - 1585-1604 - (parte 5)

ISLA FLORES. Otra de las derrotas dentro de la Guerra Naval con Inglaterra, que es poco conocida hablaremos hoy de esta. La de la Isla de Flores. Fue una batalla difícil de olvidar para la pérfida Albión. Aquel día, 30 de agosto de 1.591 una flota los infames corsarios de su Graciosísima Majestad falló estrepitosamente en su habitual intento de saquear hasta la última moneda de oro que los navíos hispanos traían de América en sus bodegas. Felipe II hacía frente a una deuda nacional que era sufragada con las insuficientes monedas traídas desde América. España combatía por entonces contra la reina Isabel I de Inglaterra, quien no dudaba en pagar a piratas, (Corsarios).
EL REVENGUE 
Los ingleses se enteraron de una noticia: los españoles pensaban hacerse a la mar desde América con una gran partida de oro y joyas en dirección a España. Se pusieron manos a la obra para armar una flota. Dispusieron una veintena de navíos, varios de ellos piratas, cuyo mando fue otorgado al afamado oficial Thomas Howard, un viejo conocido por su participación en varios asaltos y batallas contra los españoles. Además, entre las filas se destacaba nada menos que el bucanero Richard Grenville, capitán del galeón inglés “Revenge” (el buque que, durante años, había navegado a las órdenes del cruel pirata Francis Drake). La Royal Navy se dispuso a viajar a las Azores. Lo que no sabían era que España, harta como estaba de la piratería, había dispuesto una flota de 55 barcos al mando de Alonso de Bazán para, de una vez por todas, escarmentar a los saqueadores.
RICHARD GRENVILLE
El 9 de septiembre de 1591, Bazán organizó el combate. A pesar de que el asalto no se produjo con toda la celeridad que Bazán pretendía, los ingleses no tuvieron los arrestos de plantar combate en mar abierto y, para asombro de los españoles, la mayoría de la flota de la Royal Navy inició la huida a toda vela. Pero la retirada fue demasiado deshonrosa para Grenville quien, desoyendo las órdenes, decidió mantener la posición y, junto a otros dos navíos ingleses más, plantar batalla a los españoles. Bazán ordenó a parte de sus fuerzas acabar con el Revenge mientras varios buques seguían en su huida a los ingleses.
La contienda no fue muy extensa. A las pocas horas, los buques que escoltaban a Grenville habían abandonado sus posiciones y sólo el Revenge se enfrentaba valientemente a los navíos españoles
Al anochecer, el que había sido buque insignia de Francis Drake, había caído en manos españolas. De 250 hombres que traía el navío quedaron 100, los más de ellos heridos.
BATALLA DE FLORES
Por parte española fallecieron aproximadamente 100 soldados y marineros debido al hundimiento de varios buques durante la contienda. No obstante, aquel día España demostró a su Majestad Isabel I que no estaba dispuesta a sufrir más el pillaje de sus infames corsarios.
El sucesor de Felipe II, al morir éste en 1598, continuó la guerra. Felipe III de España en mayo de 1600 se iniciaron conversaciones de paz en Boulogne-sur-Mer, que resultaron fallidas. Las tropas españolas serían derrotadas a comienzos de 1602 en la batalla de Kinsale, con la coalición perdiendo 1200 hombres, entre ellos 90 españoles, forzando así su regreso a España y dejando como prioritaria la consecución de sus objetivos en Flandes. 
LUCHA A BORDO
Tras la muerte de Isabel I en 1603, su sucesor Jacobo I de Inglaterra firmó en 1604 el tratado de Londres con Felipe III, mediante el cual ambos países acordaban el fin de la guerra. El resultado para España fue mucho más positivo. Fue la principal potencia europea en el siglo XVII, hasta que las derrotas contra Francia en la guerra de los Treinta Años y el ascenso del poderío naval holandés acabaron reduciéndola a una potencia más. Pero para Inglaterra llegaría el más grande de todas sus derrotas, la del asedio de Cartagena de Indias. Esto se enclava ya en otra guerra y el sitio acaeció en mayo de 1741.

Puede que las aguas europeas se hayan teñido multitud de veces con la sangre de los marineros españoles e ingleses. No obstante, la armada ibérica y la Royal Navy pueden presumir de haberse plantado cara a lo largo y ancho del mundo entero. Precisamente, uno de los lugares más recónditos en los que se encontraron fue en la bahía de Pensacola, cerca de la Florida. Allí, en un día de 1.781, la Infantería de Marina hispana desembarcó y expulsó del terreno a los defensores de la Pérfida Albión.
Para saber por qué la armada de nuestro país viajó miles de kilómetros para derramar sangre inglesa hay que remontarse hasta finales del SXVIII, concretamente a 1.763, año en que Inglaterra venció a una coalición de países entre los que se encontraban Francia y España. Por entonces reinaba ya Carlos III que deseaba devolver la afrenta, y cuando llegaron las primeras noticias de que las Trece Colonias americanas habían iniciado un levantamiento contra los británicos. España dio comienzo a una abismal campaña de apoyo a los rebeldes, a los que equipó con armas, munición y uniformes. 
En la guerra de Independencia de los Estados Unidos, España intervino a favor de las colonias americanas contra los ingleses.
España, aliada con Francia a través de los Pactos de Familia, vio la Revolución de las Trece Colonias como una oportunidad.

ANDALUCÍA NO ES AL- ANDALUS

Andalucía actual no es la Andalucía de la época medieval. Los conflictos identitarios que se producen en España no deben llevarnos a esas di...