En la localidad de Medina Del Campo. Este
castillo es, sin lugar a duda, uno de los más atractivos y majestuosos de
nuestra geografía.
Isabel la Católica, que nació en la localidad de Madrigal de las Altas Torres, a tan sólo 27 kilómetros de Medina del Campo, y dictó testamento en el palacio Real Testamentario, edificio anejo al actual ayuntamiento de Medina, en la plaza Mayor, junto al arco de la calle Gamazo.
Isabel la Católica, que nació en la localidad de Madrigal de las Altas Torres, a tan sólo 27 kilómetros de Medina del Campo, y dictó testamento en el palacio Real Testamentario, edificio anejo al actual ayuntamiento de Medina, en la plaza Mayor, junto al arco de la calle Gamazo.
Situado en una elevación del terreno, Mota, domina la villa y toda su extensa comarca. De él arrancaba un recinto amurallado, ampliado en tres ocasiones, que abrazaba la población, y del cual subsisten algunos restos. Se edificó con el característico ladrillo rojizo propio de la zona, empleándose la piedra únicamente para pequeños detalles, como troneras, escudos, etc. El edificio actual debe su imagen a un largo proceso de restauración, iniciado a raíz de su declaración como Bien de Interés Cultural (B.I.C.), el 8 de noviembre de 1904.
La villa fue repoblada hacia el 1080, fortificándose primeramente conocido como La Mota. Con el crecimiento de la ciudad, el recinto de La Mota quedó convertido en una fortaleza independiente de la propia villa.
A pesar de que se tiene constancia de que en el cerro de La Mota existía ya una fortaleza desde la época de Pedro I de Castilla, primera mitad del siglo XIV, no se trata del castillo que actualmente conocemos.
En 1390 Juan I de Castilla dona la villa a su hijo el infante Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón. De esta forma, a su muerte en 1416, Medina del Campo y su Mota pasan a poder del infante de Aragón, Juan.
Empezó a construirse durante el reinado de Juan II de Castilla, entrado ya el siglo XV, concretamente en 1440, cuando la familia Fonseca comenzó a edificarle sobre la esquina de un antiguo recinto árabe. La construcción fue dirigida por arquitectos mudéjares, que idearon un novedoso diseño marcado por el foso, la barbacana que rodea el conjunto edificado y la Torre del Homenaje, de 40 metros de altura y cinco pisos.
Posteriormente la difeencias entre Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón, (hijos del ya rey Fernando I de Aragón) propiciaron que la villa estuviera en ocasiones dividida entre uno y otro bando, dominando los aragoneses la Mota y el rey el palacio de la plaza. En 1441 el rey de Castilla dominaba la villa y cercaba La Mota, donde se habían refugiado los partidarios de Aragón llegando a un acuerdo para la rendición.
Después de la batalla de Olmedo de 1445, La Mota quedó definitivamente en manos reales y hacia 1460 ordenó Enrique IV de Castilla la construcción de una torre. En 1464 entrega la tenencia de La Mota al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, que poco después le traiciona y apoya al rebelde príncipe Alfonso, (hermano de padre de Enrique IV). El rey fue entonces sobre Medina y la tomó. Pero en 1467 La Mota estaba otra vez en manos de los partidarios del príncipe don Alfonso, apoyando la villa a Enrique IV, pero finalmente toda la villa cayó en manos del príncipe. Muerto este en 1468, la rebelión la encabeza su hermana la princesa Isabel, que ese mismo año firma con el rey el acuerdo de los Toros de Guisando. En él se estipula que Isabel reciba la villa y el castillo. Sin embargo, en 1470 el rey le quita Medina a su hermana Isabel para dársela a su hija, la princesa Juana, (la Beltraneja). La Mota quedó entonces en manos de un partidario del rey, el arzobispo de Sevilla, Alonso Fonseca, hasta su muerte en 1473.
El duque de Alba la retuvo hasta 1475
y debió de hacer algunas pequeñas obras en el interior. En 1475 la corona
reclamó La Mota y el 20 de febrero le ordenan al alcalde que la entregue. Los
Reyes Católicos son los artífices de la barrera defensiva, del foso que rodea
el edificio y, especialmente, de la galería de tiro, una de las primeras, de
entre todos los castillos existentes en Europa, en adaptarse al uso de la
artillería, lo que lo convirtió en todo un ejemplo a imitar, toda una
referencia en su época, acabada en 1483, figurando esa fecha en el escudo que
se conserva sobre la puerta principal de esta y en el que aparecen las armas de
los Reyes Católicos sin la granada y el yugo y las flechas, sus divisas.
Posteriormente, el castillo se convirtió en prisión de Estado. Quizá lo más destacado sea la huida de César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, a quien el Gran Capitán hizo prisionero en Nápoles, enviándole primero al castillo de Chinchilla, en la actual provincia de Albacete, de donde intentó escapar. Tras el fallido golpe, el Rey Católico ordenó el traslado de Borgia al castillo de la Mota, custodiado esta vez por el alcaide Gabriel de Tapia. Pasado un tiempo de rigurosa prisión, aunque propia de un personaje de su alcurnia, maquinó una nueva fuga. La noche del 25 de octubre de 1506 se descolgó mediante sogas de la torre del homenaje. La soga no alcanzaba al suelo, de forma que el último tramo tuvo que salvarlo saltando.
Durante la guerra de las Comunidades en 1520-1521, la fortaleza permaneció fiel a la corona, pese a que Medina era comunera y controlaba el parque de artillería.
Posteriormente, el castillo se convirtió en prisión de Estado. Quizá lo más destacado sea la huida de César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, a quien el Gran Capitán hizo prisionero en Nápoles, enviándole primero al castillo de Chinchilla, en la actual provincia de Albacete, de donde intentó escapar. Tras el fallido golpe, el Rey Católico ordenó el traslado de Borgia al castillo de la Mota, custodiado esta vez por el alcaide Gabriel de Tapia. Pasado un tiempo de rigurosa prisión, aunque propia de un personaje de su alcurnia, maquinó una nueva fuga. La noche del 25 de octubre de 1506 se descolgó mediante sogas de la torre del homenaje. La soga no alcanzaba al suelo, de forma que el último tramo tuvo que salvarlo saltando.
Durante la guerra de las Comunidades en 1520-1521, la fortaleza permaneció fiel a la corona, pese a que Medina era comunera y controlaba el parque de artillería.
Los Reyes Católicos, son los
artífices de la barrera defensiva, especialmente, de la galería de tiro, una de
las primeras, de entre todos los castillos existentes en Europa, en adaptarse
al uso de la artillería, lo que lo convirtió una referencia en su época.
Llama la atención que está construido en ladrillo y no en piedra como suele ser habitual. Esto se debe a dos motivos. El primero es que no había ninguna cantera de donde extraer la roca cerca de Medina del Campo y el segundo que la arcilla, abundante en la zona, es un material más flexible que amortigua muy bien los impactos de proyectiles y piedras lanzadas con catapultas o cañones. El ladrillo absorbe el impacto, se deteriora pero no se rompe o desmorona como sí sucede en la roca. Si durante vuestra visita observáis con atención los muros del castillo veréis los impactos provocados por la artillería.
Llama la atención que está construido en ladrillo y no en piedra como suele ser habitual. Esto se debe a dos motivos. El primero es que no había ninguna cantera de donde extraer la roca cerca de Medina del Campo y el segundo que la arcilla, abundante en la zona, es un material más flexible que amortigua muy bien los impactos de proyectiles y piedras lanzadas con catapultas o cañones. El ladrillo absorbe el impacto, se deteriora pero no se rompe o desmorona como sí sucede en la roca. Si durante vuestra visita observáis con atención los muros del castillo veréis los impactos provocados por la artillería.
Tiene planta trapezoidal con dos
murallas, la interior y la barbacana exterior. Las murallas están rodeadas por
un profundo foso que en su momento fue una novedad arquitectónica ya que está
dividido en dos alturas y cuenta, en el nivel subterráneo, con galerías de tiro
para la artillería. Sobre el foso se levanta un puente que da acceso a la
puerta principal de la muralla. Encima de ella está el escudo de los Reyes
Católicos labrado en piedra pero, si prestáis atención, veréis que no tiene la
granada en la parte superior. Esto se debe a que el escudo se finalizó en el
año 1483 y aún no se había producido la toma de Granada. También es curioso
cómo está orientado el puente que da acceso a la puerta de la muralla, porque
no es recto. Esto imposibilitaba el uso de maquinaria de asedio para derribar
la puerta.
La muralla exterior está protegida
por cubos en cada esquina, más dos en la puerta principal, y la muralla
interior, que custodia el patio de armas, con cuatro torres de planta cuadrada
entre la que destaca la torre del homenaje que alcanza los 40 metros de altura.
Todo lo que hay en el interior del patio de armas fue reconstruido tras la
Guerra Civil, aunque respetando todo lo posible la edificación original.
Las murallas, fueron construidas en ladrillos hay dos niveles, exterior e interior. Las murallas exteriores como ya hemos contado están rodeadas de un profundo foso. Los muros del castillo presentan un talud en su zona inferior para intentar evitar el minado de la cimentación del castillo, otra de las novedades arquitectónicas llevadas a cabo en el Castillo de la Mota. Merece la pena dedicar unos minutos a recorrer el perímetro amurallado, las vistas son asombrosas.
Mazmorras y galerías subterráneas: Nada más descender a las galerías subterráneas os llamará la atención su gran altura. Esto hacía posible que los soldados pudieran seguir disparando sin que el humo de los cañones le afectara a la visión, ya que se iba a la parte superior. También destaca el grosor de sus muros, de más de un metro. Una de las salas que se visita es la de las mazmorras, donde los enemigos eran arrojados esperando su destino, ya fuera la muerte o un intercambio de presos.
Las murallas, fueron construidas en ladrillos hay dos niveles, exterior e interior. Las murallas exteriores como ya hemos contado están rodeadas de un profundo foso. Los muros del castillo presentan un talud en su zona inferior para intentar evitar el minado de la cimentación del castillo, otra de las novedades arquitectónicas llevadas a cabo en el Castillo de la Mota. Merece la pena dedicar unos minutos a recorrer el perímetro amurallado, las vistas son asombrosas.
Mazmorras y galerías subterráneas: Nada más descender a las galerías subterráneas os llamará la atención su gran altura. Esto hacía posible que los soldados pudieran seguir disparando sin que el humo de los cañones le afectara a la visión, ya que se iba a la parte superior. También destaca el grosor de sus muros, de más de un metro. Una de las salas que se visita es la de las mazmorras, donde los enemigos eran arrojados esperando su destino, ya fuera la muerte o un intercambio de presos.
El patio de armas: Está protegido por el segundo recinto amurallado. En él se encuentra una réplica de la antigua fachada del Hospital de La Latina en Madrid (ya desaparecido), la sala de Juan de la Cosa (alberga paneles informativos y una copia de la carta naval que él mismo creó en el año 1500) y la capilla de Santa María del Castillo de la que destaca un crucifijo de marfil filipino del siglo XVII y un tríptico flamenco de finales del siglo XV.
Torre del Homenaje del Castillo de la Mota: Conserva 5 plantas de las cuales solo las dos últimas son del siglo XV. Mientras se accede hasta el Mirador del Caballero, en la parte más alta de la torre, se pasa por:
La Escalera de Honor (estilo gótico flamígero da acceso a la planta noble).
El salón de Honor (cuenta con un interesante tríptico flamenco).
El peinador de la Reina (se dice que es donde pasaba las horas recluida la reina Juana I de Castilla, pasaba los días la pobre mujer, mirando los caminos esperando quizá ver a su amado Felipe el hermoso, quien ya descansaba en su tumba.).
El Castillo de La Mota consta de dos recintos. El recinto exterior, en el que blasona el escudo de armas de los Reyes Católicos, rodea completamente la fortaleza y es de estilo mudéjar. Al castillo se accede gracias a un imponente puente levadizo (hoy fijo). Este recinto alberga los almacenes, las mazmorras y un gran número de galerías subterráneas y pasadizos fascinantes. El recinto interior está formado por cuatro torres y un patio cuadrado. Allí se encuentran las habitaciones del castillo, además de las bodegas, las cuadras, etc.
Especialmente interesante resulta visitar el famoso Mirador de la Reina. Una cámara del siglo XV cubierta por una bóveda policromada espectacular. Y que, como su nombre indica, era la estancia preferida de Isabel la Católica.
En lo que respecta a la apariencia del castillo y a los elementos que forman parte de este, cabe destacar su Torre del Homenaje, de planta cuadrada y 13’5 metros de ancho, siendo su altitud, como hemos mencionado, de 40 metros. También destaca su Patio de Armas, que tiene una portada gótica, obra de un artista musulmán, o la Capilla, que está consagrada a Santa María del Castillo y que muchos consideran como la estancia más bella del edificio, encerrando un gran número de valiosas obras de arte.
También vivió en él la heredera al trono de Castilla Doña Juana, conocida popularmente como Juana la Loca, que deseaba marchar del mismo e irse a Flandes para reunirse con su amado Felipe, y sufrió un grave ataque de locura entre los muros del castillo, en el cual se encontraba encerrada por orden de su madre. Según el relato de la propia Isabel, su hija Juana estuvo en el recinto exterior del castillo, descalza y sin ropa de abrigo, hasta las dos de la madrugada de una de las noches más frías del año. Con este gesto, Juana forzó a su madre a concederle una entrevista y, en última instancia, a permitirle partir hacia Flandes en busca de su esposo el archiduque, pero logró su propósito a expensas de su dignidad personal, una cualidad imprescindible en cualquier gobernante.
En él se firmaron las capitulaciones de Juana la Beltraneja. En su estancia parece ser que falleció la reina Isabel, aunque historiadores modernos sitúan el hecho en un palacio de Medina, (Palacio testamentario).
Cesar Borgia es otro de los personajes relacionados con este castillo, ya que estuvo preso en él, escapando del mismo al descolgarse de la torre ayudado por un sirviente.
A pesar de la época de esplendor que vivió el castillo, y tal como suele suceder, el edificio fue cayendo en desuso con el paso del tiempo, empezando para él el declive. Sin embargo, a principios del siglo XX es declarado Monumento Nacional, lo que Trae consigo que se lleven a cabo en él diversas restauraciones, instalándose en él, en los años 40 del pasado siglo, una escuela de mandos de la Sección Femenina de Falange.
Es uno de los castillos más grandes de España, dejándose ver sus torres desde la lejanía.
Actualmente, el castillo es propiedad de la Junta de Castilla y León, y en su interior se llevan a cabo actividades culturales como talleres, exposiciones, cursos, conferencias y otros eventos de la misma índole.
El castillo que ha llegado hasta nuestro días, remodelaciones aparte, tiene su reforma más importante la adaptación el al uso de la artillería y se convirtió en la fortaleza más vanguardista de la época, de hecho se copió su estilo en los nuevos castillos construidos para las guerras de Francia e Italia.
No siempre ha pertenecido a la corona de Castilla, sino que ha pasado por diferentes manos. Todo empezó cuando Juan I en el año 1390 donó la villa de Medina y el castillo a su hijo Fernando de Antequera, el futuro rey de Aragón, lo que provocó enfrentamientos entre ambas coronas por el control de la fortaleza. En el año 1455, tras la batalla de Olmedo, el castillo volvió a manos de la corona de Castilla aunque no por mucho tiempo ya que Enrique IV se la cedió al arzobispo de Toledo y este de nuevo al reino de Aragón. No fue hasta el año 1475 cuando pasó a manos de los Reyes Católicos quedándose ya siempre en poder de la corona.
Entre los acontecimientos históricos más importantes por los que ha pasado el Castillo de la Mota está sin duda la Guerra de las Comunidades. Medina del Campo era una ciudad que apoyaba al movimiento comunero pero la fortaleza permaneció fiel a las tropas imperiales de Carlos V. Las disputas acabaron con un incendio que arrasó la mayor parte de la Villa de las Ferias.
El principal uso del Castillo de la Mota ha sido defensivo, nunca fue residencia real como mucha gente piensa, para eso estaba el Palacio Real Testamentario en la Plaza Mayor de Medina del Campo. Pero también ha cumplido la función de archivo real y de cárcel de la corona. Entre sus muros han estado presos importantes personajes de la historia de España como César Borgia (que consiguió huir), Hernando Pizarro, Don Rodrigo Calderón o la princesa Juana. Por cierto, en el Castillo de la Mota (año 1503) fue la última vez que se vieron la Reina Isabel y su hija Juana.
Con el paso de los años, al igual que sucedió con otras grandes fortalezas españolas, el castillo cayó en desuso y poco a poco fue deteriorándose hasta llegar a estar prácticamente en estado de ruina. En el año 1904 el Castillo de la Mota fue declarado Monumento Nacional y empezó un proceso de consolidación y restauración. En la década de 1940 albergó a la Sección Femenina de la Falange. Actualmente es propiedad de la Junta de Castilla y León aunque el Ayuntamiento de Medina del Campo se encarga de explotarlo turísticamente.












