lunes, 16 de febrero de 2026
PREHISTORIA EN ESPAÑA
En en Neolítico, ya tienen agricultura, ganaderia y asentamientos, (6.000-3.000 a.C.)
Pero del Paleolítico superior, que va desde 40.000 a 10.000 años a.C., sabemos que en la península es en las cuevas de Altamira donde encontramos el ejemplo más representativo, con las pinturas rupestres, que asegura la existencia de grupos humanos. Podemos asegurar que las cuevas fueron utilizadas desde hace unos 35.000 años hasta que fue sellada por un derrumbe hace unos 13.000 años. Tras la desaparición del Hombre de Neandertal nos encontramos únicamente con el Homo Sapiens.
Después, en el Neolítico, 6.000 años antes de Cristo ya encontramos una economía basada en la agricultura y la cría de animales para el consumo. Se cambia de una subsistencia depredadora a otra de tipo productivo. Esto desarrollará las primeras aldeas y una incipiente estructura social.
viernes, 13 de febrero de 2026
PEDRO DE VALDIVIA – LA COLOSAL AVENTURA
FUNDACIÓN DE SANTIAGO DE CHILE
No consigo saber de qué pasta estarían hechos aquellos hombres, y aquella mujer, para sufrir tantas calamidades, duras batallas y unos esfuerzos contra la naturaleza impresionantes, cuando ya no les era necesario. No obedecían órdenes directas y Valdivia y más de uno ya eran ricos, no tenían porqué exponerse a esas dificultades.
El 12 de febrero de 1541, un grupo de 150 hombres y una mujer, liderados por Pedro de Valdivia, exhaustos tras cruzar el desierto más árido del mundo, en un acto que rozaba lo imposible, fundaron Santiago de Nueva Extremadura, la capital del actual Chile. Una ciudad que nació de un sueño y perduró frente a la hostilidad de un territorio indómito, gracias una apuesta de vida en el confín del mundo conocido.
No consigo saber de qué pasta estarían hechos aquellos hombres, y aquella mujer, para sufrir tantas calamidades, duras batallas y unos esfuerzos contra la naturaleza impresionantes, cuando ya no les era necesario. No obedecían órdenes directas y Valdivia y más de uno ya eran ricos, no tenían porqué exponerse a esas dificultades.
El 12 de febrero de 1541, un grupo de 150 hombres y una mujer, liderados por Pedro de Valdivia, exhaustos tras cruzar el desierto más árido del mundo, en un acto que rozaba lo imposible, fundaron Santiago de Nueva Extremadura, la capital del actual Chile. Una ciudad que nació de un sueño y perduró frente a la hostilidad de un territorio indómito, gracias una apuesta de vida en el confín del mundo conocido.
La
fundación de Santiago, óleo de Pedro Lira (1888). La obra muestra a Pedro de
Valdivia en la cima del Huelén
Para entender la fundación de Santiago, primero debemos entender al hombre detrás del estandarte. Pedro de Valdivia no era el típico conquistador, a diferencia de Francisco Pizarro en Perú o Hernán Cortés en México, Valdivia ya era un hombre próspero. Tenía una lucrativa encomienda y una mina de plata en el Alto Perú.
Sin embargo, Valdivia quería ser el gobernador de su propia tierra, el arquitecto de un nuevo reino. Con esa determinación, y contra todo consejo lógico (dada la desastrosa expedición previa de Diego de Almagro en 1536), solicitó permiso para conquistar las provincias de Chile.
Nació en Badajoz en el año 1500. Murió en Tucapel (Chile), el dúa de navidad de 1553. Fue militar, explorador y conquistador de Chile.
Inició su carrera militar por 1521, cuando acudió a sumarse a las tropas que reunía Carlos V para oponerse a los franceses en Flandes. Luego pasó a Italia, donde integró el Tercio de Infantería. Estuvo en la batalla de Pavía en 1525. De ahí pasó a Nápoles, donde participó en la defensa de la ciudad. En 1527, Valdivia regresó a su tierra con el grado de capitán.
En 1535 se embarcó rumbo a Venezuela como parte de los refuerzos para la expedición al Orinoco. La huestes recorrió los llanos de Venezuela. El contingente se dirigió a Panamá y luego por tierra a Lima, a fines de 1536. Allí, Valdivia se puso a las órdenes de Francisco Pizarro.
Valdivia En Cuzco. Al regresar a Cuzco después de una expedición a Chile encontró que Diego de Almagro levantó el asedio al que estaba sometida la plaza por las fuerzas del inca y tomó el control de la ciudad. La disputa entre Pizarro y Almagro por Cuzco hacía inminente la guerra entre ambos caudillos. En estas circunstancias, y valorando la experiencia militar de Valdivia, Pizarro lo nombró maestre de campo en julio de 1537.
Valdivia participó luego en la conquista de la provincia del Collao, en la actual Bolivia. En 1538 y recibió una encomienda en el valle de La Canela. A ello se sumó el denuncio de una mina de plata en Porco. Pese a su holgada situación, Valdivia aspiraba a la gloria, y cuando Pizarro visitó la zona, se reunió con él en Chuquiabo, sitio de la futura ciudad de La Paz, para solicitarle la conquista de Chile como teniente suyo, al amparo de una Real Cédula de 1537 que le había concedido las tierras abandonadas por Diego de Almagro. La mala reputación que había cobrado el territorio hizo difícil reclutar gente y conseguir financiación para la empresa. Valdivia liquidó sus bienes reuniendo con ello unos 9.000 pesos, que no alcanzaban para el cometido. Debió, pues, asociarse con un comerciante, quien aportó mercadería valorada en la misma suma como socio.
La llegada al Perú de Pero Sancho de Hoz, antiguo secretario de Pizarro, regresaba sin dinero pero con una capitulación para la población de las tierras al sur del estrecho de Magallanes. Aunque los territorios asignados a uno y otro eran, en rigor, distintos, Pero Sancho de Hoz hizo valer sus derechos y sus influencias en la Corte para pretender la conquista de Chile. Pizarro consiguió que Valdivia y Pero Sancho se asociaran en la empresa. El primero partiría de inmediato, el segundo reuniría armas y pertrechos.
Valdivia salió de Cuzco en enero de 1540 con no más de once españoles, incluyendo Inés Suárez, compañera y amante del capitán, y un contingente de indios yanaconas. Las esperanzas estaban puestas en la posible incorporación de los indios Chunchos y Chiriguanos, que acompañaban. Pedro de Valdivia cruzó el Desierto de Atacama entre 1539 y 1540 con cerca de 150 hombres, enfrentando condiciones extremas de
de día y gélidas noches. Esta dura travesía fue estratégica, dividiendo la expedición en grupos para gestionar el agua. De tanto en tanto tropezaban con los restos muertos de hombres y animales, algunos de la expedición de Almagro. A pesar de la aridez, llegaron al valle de Copiapó y finalmente a Santiago el 12 de febrero de 1541.
Mientras Valdivia había salido, llegó de noche al campamento Pero Sancho de Hoz con tres compañeros, quienes penetraron en la tienda de Valdivia con intenciones aviesas. Inés Suárez, que allí se encontraba, dio la alarma y se mandó llamar a Valdivia. Al no haber conseguido los refuerzos comprometidos y ante la amenaza de caer en prisión por deudas. Pero Sancho había urdido el plan de matar a Valdivia y tomar el mando de la expedición. Al conocerse sus propósitos, Pero Sancho fue apresado y se le inició un proceso que terminó como simple soldado.
Desierto de Atacama. El lugar no polar más árido de la Tierra.
Llegaron hasta el valle de Copiapó. Allí Valdivia tomó posesión del territorio en nombre del Rey, más no de Pizarro, y dio por nombre Nueva Extremadura. Continuó hasta el valle del Mapocho. La nueva ciudad, fundada oficialmente el 12 de febrero de 1541, recibió en nombre de Santiago del Nuevo Extremo. Valdivia convocó a los indios y les hizo saber de su propósito de establecerse. Estos toleraron por entonces la presencia de los españoles, siendo que aún no habían cosechado sus sembrados. Los naturales enviaban tributo en oro al inca, Valdivia consiguió que el cacique local le proporcionara indios para su explotación. Dispuso la construcción de un bergantín en la desembocadura del río Aconcagua para asegurarse la comunicación con el Perú. A medida que avanzaba la recolección de las cosechas, los indios muy descontentos dijeron que matarían a todos como lo habían hecho los almagristas con Francisco Pizarro en el Perú. Esta noticia, que se anticipaba a los hechos mismos, generó desconcierto y Valdivia se aprovechó de ella para librarse de la dependencia de Pizarro. El conquistador presentó su renuncia, argumentando que con la muerte de Pizarro había cesado su mandato. El Cabildo procedió a nombrarlo gobernador hasta que Su Majestad proveyera el cargo, lo que Valdivia terminó por aceptar encantado.La temida rebelión de los indios comenzó con el ataque a los españoles a cargo de las faenas en los lavaderos de oro. La amenaza de los indios se sumó a una conspiración contra Valdivia para reemplazarlo por Pero Sancho de Hoz. Sólo se castigó a unos pocos, por la necesidad de conservar las escasas fuerzas. El asalto a Marga-Marga fue el preludio del ataque e incendio de Santiago el 11 de septiembre de 1541, mientras Valdivia estaba ausente en una campeada contra los indios. El asalto fue rechazado, pero las chozas de paja, que no eran otra cosa las viviendas levantadas, quedaron totalmente destruidas. Más grave aún fue la pérdida de los alimentos. Valdivia regresó al poblado en ruinas y despachó a Alonso de Monroy y cuatro jinetes a pedir refuerzos al Perú, a la vez que se iniciaba la lenta reconstrucción de las viviendas. Los animales, machos y hembras, así como los granos de trigo, fueron dedicados a la reproducción.
Llegaran los primeros auxilios en septiembre de 1543. La nave traía a bordo a Francisco Martínez, el socio de Valdivia, quien al enterarse del estado de la empresa, optó por disolver la sociedad a cambio de una encomienda de indios cerca de Santiago. En diciembre del mismo año, regresaba a Santiago Alonso de Monroy con un refuerzo de setenta españoles. La llegada de este contingente dio mayor seguridad a la colonia y permitió a Valdivia hacer una fundación en el norte del territorio y así mantener abierta la comunicación con Perú.
Con el arribo de la “San Pedro” en la primavera de 1544, Valdivia pudo contar con los medios para la exploración del litoral hacia el sur hasta el estrecho de Magallanes.
Alonso de Monroy
Valdivia había enviado a Monroy y Pastene al Perú en busca
de auxilios. Para favorecer este empeño envió 70.000 pesos en oro. Acompañaba,
Antonio de Ulloa que había conseguido licencia para regresar a España para
recibir una herencia, a través de quien Valdivia escribió una carta al
emperador Carlos V.En sus salidas por las tierras del Chile central, Valdivia pudo apreciar que los efectos del hambre y las enfermedades se sumaba la huida de muchos indios hacia el sur.
En el Perú los enemigos de Valdivia habían tratado de llevar refuerzos para apoyar a Pero Sancho. Antonio de Ulloa había logrado que se incautaran los dineros enviados por Valdivia y la nave de Pastene.
Informado de lo sucedido y vista la delicada situación existente en el Perú, Una vez más era necesario llevar todo el oro disponible y recurrió para ello al engaño. Hizo saber a los españoles que autorizaría la salida de todo aquel que quisiera volver al Perú o España, lo que hasta entonces no había permitido. Se les autorizaba para sacar todo el oro que quisieran, haciéndose un registro de las cantidades que pertenecían a cada cual. Cuando todo estaba dispuesto para zarpar, Valdivia se dirigió a Valparaíso e invitó a los viajeros a un almuerzo en tierra. En un momento, eludió a los comensales y embarcó zarpando de inmediato, sin que los engañados alcanzaran a impedirlo.
Michimalonco ataca Santiago. Septiembre de 1541.
Valdivia se informó de la victoria de Gonzalo Pizarro sobre
Diego Centeno, que había permanecido leal al Rey. La experiencia militar de
Valdivia, debidamente valorada por el representante del Monarca, lo incorporó a
su estado mayor. Valdivia fue a darle cuenta de las fuerzas leales y el
presidente lo recibió afectuosamente nombrando la palabra “gobernador” Era la
primera vez que lo llamaba por su título. Este reconocimiento se formalizó
mediante una provisión de 18 de abril de 1548. La gobernación sólo alcanzaba
hasta la zona explorada, lo que contrariaba las expectativas de Valdivia, que
pretendía las tierras hasta el estrecho de Magallanes.
Valdivia reclutó gente y consiguió tres naves, con las cuales se dirigió a Arequipa. Estaba en Arica cuando recibió órdenes de La Gasca de regresar a Lima para responder a diversas acusaciones que le habían formulado sus enemigos. Valdivia estimó prudente regresar. Los cargos incluían el haber dado muerte a Pero Sancho de Hoz, su usurpación del gobierno y el robo del oro a los colonizadores. No fue difícil para Valdivia refutar las acusaciones, favorecido por la buena disposición de La Gasca, que valoraba su acatamiento a la autoridad real. Fue autorizado para volver a Chile, sin perjuicio de ordenarle que se separara de Inés Suárez, y de pagar el dinero arrebatado a los vecinos.
Valdivia reclutó gente y consiguió tres naves, con las cuales se dirigió a Arequipa. Estaba en Arica cuando recibió órdenes de La Gasca de regresar a Lima para responder a diversas acusaciones que le habían formulado sus enemigos. Valdivia estimó prudente regresar. Los cargos incluían el haber dado muerte a Pero Sancho de Hoz, su usurpación del gobierno y el robo del oro a los colonizadores. No fue difícil para Valdivia refutar las acusaciones, favorecido por la buena disposición de La Gasca, que valoraba su acatamiento a la autoridad real. Fue autorizado para volver a Chile, sin perjuicio de ordenarle que se separara de Inés Suárez, y de pagar el dinero arrebatado a los vecinos.
Viaje
de Valdivia al Perú y lugar de la Batalla de Xaquixahuana el 9 de abril de
1548. Jaquijahuana es hoy conocida como Pampa de Anta.
Su llegada a Chile con un numeroso contingente permitió afianzar la conquista. Valdivia encargó a Francisco de Aguirre la refundación de La Serena, que había sido destruida por los indios. El ansiado avance hacia el sur, empero, se vio demorado por las complicaciones de una caída de caballo y una enfermedad que tuvo a Valdivia cercano a la muerte.
Valdivia y un contingente de hombres llegaron a las márgenes del Biobío, que lograron atravesar pese a la resistencia de los naturales, avanzando luego hacia la costa.
Los castellanos probablemente buscaban la bahía de Penco, cuya latitud probablemente les señaló Pastene, y que sería ideal para establecer una ciudad. Cuando se encontraban entre los ríos Andalién y Biobío se produjo la batalla de Quilacura, un combate nocturno en la guerra de Arauco, llevado a cabo a cuatro leguas del río Biobío, entre la expedición española de Pedro de Valdivia y una fuerza de guerreros mapuches, liderada por el toqui Malloquete, el 11 de febrero de 1546. Esta batalla ocurrió en el marco de la primera expedición de Valdivia al sur del río Itata. En la batalla participaron más de 8.000 personas.
Valdivia batió a 200 indígenas que huyeron despavoridos,
pues jamás habían visto a hombres blancos ni caballos, pero durante la noche, a
no más de unos 63 km de Penco, sobre el campamento español se dejó caer
repentina y sorpresivamente el grueso de la fuerza indígena: ésta estaba
constituida por tribus dirigidas por sus caciques, pero sin un plan de ataque
organizado, por lo que los aborígenes se retiraron después de varias horas de
combate.
Valdivia levantó su campamento apresuradamente llegando al otro día a las tierras del cacique de la región de Andalién. Recorrió las riberas del Biobío en el lugar en que hoy está ubicada Concepción. Había inquietud entre su gente por la rudeza del ataque y el exceso de población de indígenas en la región. El ejército enemigo lo venía rastreando sigilosamente desde Quilacura, engrosado por las tribus que se iban sumando a su paso a la fuerza principal (alcanzando unos 20 mil hombres). De pronto, sorpresivamente, Valdivia se vio en peligro de ser rodeado y se refugió junto a sus hombres en Penco (donde fundaría Concepción 4 años más tarde). Hizo encender fogatas en el campamento y a medianoche lo abandonó aceleradamente sin parar hasta llegar a Santiago. Valdivia comprendió que la próxima vez, había que hacer el intento con más fuerzas, para lo cual había que conseguir refuerzos en el Perú. Cuando los mapuches cayeron sobre el campamento no encontraron a nadie. Pedro de Valdivia volvió después de cuatro largos años y los derrotó en las batalla de Andalién y la batalla de Penco, e inició la fundación de varias ciudades en el territorio mapuche. Concepción, fundada en 1550 por Pedro de Valdivia, es la capital de la Región del Biobío.
Valdivia escribió al Monarca el 15 de octubre de ese año, pidiendo que se ampliara su gobernación hasta el estrecho de Magallanes.
La amenaza latente de una sublevación indígena hacían recomendable consolidar la conquista. La abundancia de población nativa susceptible de ser dada en encomienda, y la presión de los españoles por beneficiarse del trabajo indígena era un acicate.
Valdivia levantó su campamento apresuradamente llegando al otro día a las tierras del cacique de la región de Andalién. Recorrió las riberas del Biobío en el lugar en que hoy está ubicada Concepción. Había inquietud entre su gente por la rudeza del ataque y el exceso de población de indígenas en la región. El ejército enemigo lo venía rastreando sigilosamente desde Quilacura, engrosado por las tribus que se iban sumando a su paso a la fuerza principal (alcanzando unos 20 mil hombres). De pronto, sorpresivamente, Valdivia se vio en peligro de ser rodeado y se refugió junto a sus hombres en Penco (donde fundaría Concepción 4 años más tarde). Hizo encender fogatas en el campamento y a medianoche lo abandonó aceleradamente sin parar hasta llegar a Santiago. Valdivia comprendió que la próxima vez, había que hacer el intento con más fuerzas, para lo cual había que conseguir refuerzos en el Perú. Cuando los mapuches cayeron sobre el campamento no encontraron a nadie. Pedro de Valdivia volvió después de cuatro largos años y los derrotó en las batalla de Andalién y la batalla de Penco, e inició la fundación de varias ciudades en el territorio mapuche. Concepción, fundada en 1550 por Pedro de Valdivia, es la capital de la Región del Biobío.
Valdivia escribió al Monarca el 15 de octubre de ese año, pidiendo que se ampliara su gobernación hasta el estrecho de Magallanes.
La amenaza latente de una sublevación indígena hacían recomendable consolidar la conquista. La abundancia de población nativa susceptible de ser dada en encomienda, y la presión de los españoles por beneficiarse del trabajo indígena era un acicate.
Monumento a Pedro de Valdivia en la plaza de Armas de Santiago. Estatua en bronce realizada por el español Enrique Pérez Comendador. Sostiene el conquistador en su mano derecha el rollo del acta de la fundación de Santiago, y apoya la izquierda en la espada, símbolo de justicia. En la metáfora del artista, el robusto caballo sin riendas es Chile, que camina al futuro por su cuenta a partir de la obra del fundador.
Avanzó y se efectuó otra fundación el 9 de febrero de 1552, la que recibió el nombre de Valdivia. También aquí la población indígena era abundante, lo que permitió conceder no menos de ochenta y ocho repartimientos.
A fines de 1552, Valdivia envió a Alderete a España como su apoderado en la Corte. Éste llevaba el encargo de obtener la ampliación de su gobierno, un título nobiliario y el hábito de Santiago. A la vez llevaba el encargo de Valdivia de traer a Chile a su legítima mujer.
Valdivia mandó a Francisco de Aguirre al otro lado de la cordillera de los Andes adonde se había establecido otra partida de españoles. Despachó a Francisco Villagra al sur.
Monumento a Pedro de Valdivia en el Cerro Santa Lucía en el
lugar exacto donde fue fundada la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura.
Se apreciaban indicios de desasosiego entre los indios. El ataque al fuerte de Tucapel en diciembre de 1553, obligó a la guarnición a retirarse a Purén, desde donde los españoles solicitaron auxilio a La Imperial. Enterado Valdivia de los sucesos, se dirigió desde Concepción a Quilacoya, donde hizo levantar un fortín. Las noticias de un inminente ataque, propaladas por los indios, hicieron que Gómez de Almagro demorara en un día su partida. Así quedaron divididas las fuerzas españolas. La estrategia de la división fue de Lautaro, un joven mapuche que los españoles habían capturado cuando tenía unos once años de edad.
La Navidad de 1553 fue trágica para los conquistadores. Desoyendo la amenaza que presentaban los indios y subestimando sus fuerzas, Valdivia partió en una expedición hacia Tucapel, donde sus enemigos atacarían y quemarían el fuerte el día 25 de diciembre. Preguntados dieron: “Qué quiere nuestra señoría que hagamos, sino que peleemos y muramos”, dice la crónica de don Alonso de Góngora Marmolejo que fue la última consigna de los españoles, rodeados y sin posibilidad de vencer a unos mapuches que les superaban en número y les habían emboscado por sorpresa.
Mientras sus hombres se entregaban, suicidas, al enemigo, se dice que Pedro de Valdivia intentó huir, abandonando la formación y suponiendo que los indios, distraídos, no iban a perseguirlo. Pero Lautaro personalmente lo perseguiría hasta una ciénaga en la que cayó su caballo y donde el conquistador fue apresado y tratado con violencia: despojado de sus ropas y humillado, el relato de Marmolejo insinúa que Valdivia había envejecido tan gordo que caminaba con dificultad y trató de sobornar a los indígenas con poderes y riquezas para que le perdonaran la vida, pero fue asesinado, desollado y, si la crónica es cierta, posteriormente devorado con brutalidad.
Era el día de Navidad de 1553.
jueves, 12 de febrero de 2026
BATALLA DE COVADONGA - VISIÓN MUSULMANA Y CRISTIANA
28 de Mayo de 722: en Asturias tiene lugar la batalla de
Covadonga entre las tropas musulmanas y las del levantamiento astur-godo
iniciado en el 718, encabezadas por Pelayo. La batalla de Covadonga supuso la
primera victoria de un contingente rebelde contra las fuerzas musulmanas y
permitió que el reino no volviese a ser atacado. Tuvo una amplia difusión en la
historiografía posterior como detonante del establecimiento de una insurrección
organizada que desembocaría en la fundación, en principio, del reino independiente
de Asturias, y de otros reinos cristianos que culminaría con la formación del
Reino de España.
MUSULMANA
Según la recopilación del cronista Al Maqqari (Tremecén, 1578-El Cairo, 1632) "Dice Isa Ibn Ahmand al-Raqi que en tiempos de Anbasa Ibn Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Belay (Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islámicos, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta que llegara Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo “Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?”.
VISIÓN CRISTIANA
Según las crónicas de Alfonso III. Crónica de Albelda datada en el 881: "Al Qama entró en Asturias con 187.000 hombres. Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Auseva y que el ejército de Alkama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de una cueva. El obispo Oppas subió a un montículo situado frente a la cueva y habló así a Pelayo: “Pelayo, Pelayo, ¿dónde estás?”. El interpelado se asomó a una ventana y respondió: Aquí estoy. El obispo dijo entonces: ¡Juzgo, hermano e hijo, que no se te oculta cómo hace poco se hallaba toda el reino unido bajo el gobierno de los godos y brillaba más que los otros países por su doctrina y ciencia, y que, sin embargo, reunido todo el ejército de los godos, no pudo sostener el ímpetu de los ismaelitas, ¿podrás tú defenderte en la cima de este monte? Me parece difícil. Escucha mi consejo: vuelve a tu acuerdo, gozarás de muchos bienes y disfrutarás de la amistad de los caldeos!. Pelayo respondió entonces: ¿No leíste en las Sagradas Escrituras que la iglesia del Señor llegará a ser como el grano de la mostaza y de nuevo crecerá por la misericordia de Dios?. El obispo contestó: Verdaderamente, así está escrito… Tenemos por abogado cerca del Padre a Nuestro Señor Jesucristo, que puede librarnos de estos paganos. Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las ondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como a Dios no le hacen falta lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los caldeos emprendieron la fuga..
…………..
Existen otra serie de consideraciones que llevan a descartar el origen visigodo de Pelayo, empezando por su propio nombre, que no es de ascendencia germánica, sino romana. A pesar de que la crónica de Alfonso III hace un decidido esfuerzo por presentar al monarca astur, como perteneciente al linaje visigodo, no resulta verosímil que un individuo de alto rango entre los visigodos utilizara un antropónimo latino. No debe ser olvidado que los redactores de la Crónica redactan sus textos con un claro afán legitimador de la propia monarquía asturiana, intentando para ello hacer entroncar la corte de Oviedo con la de Toledo, siendo Pelayo el eslabón que une ambos extremos.
En el testamento de Alfonso III dona la iglesia de Santa María de Tiñana. Este edificio lo habría recibido su predecesor, Alfonso II como parte de la herencia de su bisabuelo, el propio Pelayo. Así pues, esta noticia confirma que Pelayo era dueño de tierra y propiedades en el centro de Asturias, con lo que estamos ante una persona perteneciente a los escalones superiores de esa sociedad tribal.
Hasta aquí las noticias e investigaciones anteriores a los hechos estrictamente relacionados con Covadonga, a partir de este punto las crónicas ofrecen un relato de los acontecimientos en los que se deja entrever la confirmación de la hipótesis autóctona del primer monarca astur. Según la crónica Rotense, Pelayo estaba en Brece, localidad situada en el actual concejo de Piloña, en el oriente asturiano, cuando es avisado de que los musulmanes andaban tras él, al conocer la noticia cruza el río Piloña y se dirige al monte Auseva, lugar donde es elegido por los astures y donde sucederá el enfrentamiento con las tropas islámicas. El hecho de que Pelayo fuera elegido como jefe de operaciones nos presenta una sociedad en la que los distintos jefes locales cedían su autoridad a alguien de un prestigio confirmado, y la existencia de vínculos entre los grupos del centro y el oriente, como pone de relieve el posterior traslado de la corta a Pravia. De todas formas lo más llamativo es el hecho de que fuera elegido princeps en la manera en que lo fue, pues como bien dice Mínguez “Se elige a Pelayo como princeps; pero no en la acepción romana o visigoda del término, sino como el encargado de dirigir las operaciones militares”. El mismo autor también llama la atención sobre el igualitarismo existente entre las diferentes jefaturas, y lo extraño que resulta que tras Covadonga, Pelayo consiguiera retener esa supremacía entre los que habían sido sus iguales, e inaugurar una dinastía sucesoria, quizá merced al prestigio obtenido en el combate.
Tras el fracaso de la operación de castigo frente a los
insurgentes, la columna islámica que perseguía a Pelayo opta por emprender la
retirada, pero no sobre sus pasos en un intento de unir sus fuerzas a las de la
guarnición acantonada en Gijón al mando de Munuza, si no en dirección este
hacia la comarca de Liébana, seguramente porque esta ofrecía mayores ventajas,
en cuanto a seguridad se refiere, para alcanzar la meseta y no tener que
atravesar una Asturias que parecería estar viviendo un levantamiento generalizado.
Existen otra serie de consideraciones que llevan a descartar el origen visigodo de Pelayo, empezando por su propio nombre, que no es de ascendencia germánica, sino romana. A pesar de que la crónica de Alfonso III hace un decidido esfuerzo por presentar al monarca astur, como perteneciente al linaje visigodo, no resulta verosímil que un individuo de alto rango entre los visigodos utilizara un antropónimo latino. No debe ser olvidado que los redactores de la Crónica redactan sus textos con un claro afán legitimador de la propia monarquía asturiana, intentando para ello hacer entroncar la corte de Oviedo con la de Toledo, siendo Pelayo el eslabón que une ambos extremos.
En el testamento de Alfonso III dona la iglesia de Santa María de Tiñana. Este edificio lo habría recibido su predecesor, Alfonso II como parte de la herencia de su bisabuelo, el propio Pelayo. Así pues, esta noticia confirma que Pelayo era dueño de tierra y propiedades en el centro de Asturias, con lo que estamos ante una persona perteneciente a los escalones superiores de esa sociedad tribal.
Hasta aquí las noticias e investigaciones anteriores a los hechos estrictamente relacionados con Covadonga, a partir de este punto las crónicas ofrecen un relato de los acontecimientos en los que se deja entrever la confirmación de la hipótesis autóctona del primer monarca astur. Según la crónica Rotense, Pelayo estaba en Brece, localidad situada en el actual concejo de Piloña, en el oriente asturiano, cuando es avisado de que los musulmanes andaban tras él, al conocer la noticia cruza el río Piloña y se dirige al monte Auseva, lugar donde es elegido por los astures y donde sucederá el enfrentamiento con las tropas islámicas. El hecho de que Pelayo fuera elegido como jefe de operaciones nos presenta una sociedad en la que los distintos jefes locales cedían su autoridad a alguien de un prestigio confirmado, y la existencia de vínculos entre los grupos del centro y el oriente, como pone de relieve el posterior traslado de la corta a Pravia. De todas formas lo más llamativo es el hecho de que fuera elegido princeps en la manera en que lo fue, pues como bien dice Mínguez “Se elige a Pelayo como princeps; pero no en la acepción romana o visigoda del término, sino como el encargado de dirigir las operaciones militares”. El mismo autor también llama la atención sobre el igualitarismo existente entre las diferentes jefaturas, y lo extraño que resulta que tras Covadonga, Pelayo consiguiera retener esa supremacía entre los que habían sido sus iguales, e inaugurar una dinastía sucesoria, quizá merced al prestigio obtenido en el combate.
Por otra parte, y de acuerdo con las informaciones ofrecidas por las crónicas visigodas, esta zona esta despoblada desde las campañas de Leovigildo con lo que pocos inconvenientes podía ocasionar a una columna en retirada; a su vez las crónicas asturianas confirman este supuesto al afirmar que una parte de la labor de Alfonso I fue repoblar los territorios de Primorias y Liébana. El caso es que esta columna no salió intacta de estos valles pues fueron sepultados por uno de esos frecuentes aludes o argayos que es el nombre que reciben en la terminología local los desplazamientos de tierra.
En cuanto al gobernador musulmán Munuza, al conocer el desastre de la expedición de castigo enviada contra Pelayo, decide abandonar Asturias por el puerto de la Mesa, siguiendo el valle del río Trubia, pero no logra su objetivo pues son alcanzados por los astures en Olalíes y allí encontraron la muerte. El episodio de Olalíes es la continuación de Covadonga y nos transmite la visión de una Asturias en pie de guerra, con un teatro de operaciones que va al menos desde Onís en el oriente, hasta Proaza en el centro. Pelayo, que dirigió las acciones de Covadonga, debió de organizar también la respuesta en Olalíes, con lo que la imagen de un caudillo local, con fuertes vínculos en el territorio y buen conocedor de ese mismo territorio se refuerza.
El desfiladero de la batalla de Covadonga, situado en el Monte Auseva (Cangas de Onís, Asturias), fue el escenario angosto donde las fuerzas de Don Pelayo, refugiadas en la Santa Cueva, derrotaron a un contingente musulmán alrededor del año 718-722. Esta geografía escarpada permitió tácticas de guerrilla y un supuesto desprendimiento de rocas que diezmó al ejército invasor. En cuanto a las fuerzas de Pelayo, la historiografía reciente las cuantifica en poco más de 300 combatientes, de nuevo nada casual. Con ellas esperó a los musulmanes en un lugar estratégico, como el angosto valle de Cangas de los Picos de Europa cuyo fondo cierra el monte Auseva, donde un atacante ordenado no dispone de espacio para maniobrar y pierde la eficacia que el número y la organización podrían otorgarle. El enfrentamiento se situó en los Picos de Europa, en un terreno estrecho y abrupto que favorecía la defensa. Lugar central de refugio y punto estratégico desde donde se lanzaron proyectiles, es conocido hoy como el santuario de la Virgen de Covadonga o "la Santina".
miércoles, 11 de febrero de 2026
ORDENES RELIGIOSAS MEDIEVALES
Este trabaja se refiere a algunas de las órdenes monacales.
La vida monástica de los MONJES BENEDICTINOS entre los siglos X y XIII comienza con la elección de los propios monjes dentro del monasterio puesto que no todos podían entrar. Este hecho se explica por la capacidad de mantener a los monjes que tenía el monasterio, es decir, si un monasterio tenía sumisitos y dinero para mantener a 40 monjes ese era el tope de la ocupación. Así que cuando fallecían los más ancianos se aceptaría la incorporación de nuevos monjes.
La vida monástica de los MONJES BENEDICTINOS entre los siglos X y XIII comienza con la elección de los propios monjes dentro del monasterio puesto que no todos podían entrar. Este hecho se explica por la capacidad de mantener a los monjes que tenía el monasterio, es decir, si un monasterio tenía sumisitos y dinero para mantener a 40 monjes ese era el tope de la ocupación. Así que cuando fallecían los más ancianos se aceptaría la incorporación de nuevos monjes.
MONJES BENEDICTINOS ACTUALES
Estos
nuevos monjes suelen ingresar a una edad juvenil, rondando los seis o siete
años entre las monjas y los diez u once para los monjes. Una vez ingresan en el
monasterio dedicarán los seis primeros años al estudio, cuando haya
transcurrido dicho tiempo serán nombrados sacerdotes y serán iguales a los
demás monjes del monasterio. Seguirán estudiando a lo largo de su vida, pero
también trabajarán para el sostenimiento del monasterio en diversas actividades
como puede ser la cocina o la gestión de los ingresos y los gastosDado que los monjes dedicaban la mayor parte del día a la realización de misas y a orar era necesario que tuvieran ayuda para realizar las labores manuales y seculares que necesitaba el monasterio para su propio mantenimiento y esta labor era realizada por los llamados hermanos lego, quienes solían llevar un hábito muy similar al de los labradores y pastores, pero siendo un poco más largo.
Dentro del monasterio nos encontramos una serie de cargos o trabajos entre los miembros que lo componen, situándose a la cabeza de todos ellos el abad. El abad solía contar con un capellán, que no realizaba una función específica, simplemente era la persona de mayor confianza del abad y en algunas ocasiones llegaba a suceder al abad al que habían servido. También los monasterios contaban con una persona denominada prior, considerada como el segundo del abad y que tenía funciones diversas entre las que se encuentra confesar a los monjes o velar por la disciplina. Todo monasterio solía contar con un enfermero, quienes tenían un control total de la enfermería donde se realizaban diversas labores: el afeitado de los monjes, realizar las disposiciones en caso de muerte de un monje, etc.
Un cargo que merece especial mención es el de sacristán, dicho puesto suponía ser el encargado de la biblioteca del monasterio. El nombramiento de este cargo se hacía a través de una ceremonia solemne en presencia de los demás monjes y ante el abad. El sacristán debía de distribuir y recoger los códices diariamente y vigilar que todos los manuscritos se devolvían en buenas condiciones ya que en caso contrario el culpable del deterioro pagaría una penitencia de tres días.
El día para los monjes comenzaba a medianoche cuando tenían la obligación de acudir en procesión a la iglesia, donde estarían hasta las nueve de la mañana, momento en el que suenan las campanas llamando a los monjes a la misa capitular, en la se leía cada día un capítulo de la regla monástica a la que estaban sujetos. A las once de la mañana solían celebrar una misa mayor en el altar principal del monasterio y una vez este acto concluía se dirigían al comedor. Después de la comida los monjes tenían un tiempo libre en el cual podían descansar o leer, pero después de estas horas tenían que volver a iniciar sus oraciones o a trabajar en las labores que requería el monasterio. Finalmente, a las seis de la tarde se servía la cena y a las siete los monjes se retiraban a dormir.
SAN ODÓN, ABAD DEL CLUNY
Una
de las ordenes monásticas benedictinas que merece especial mención es la Orden
de Cluny. Los monjes pertenecientes a la ORDEN DE CLUNY tenían una concepción
de que el mundo secular era irremediablemente pecador y su única salvación era
la vida del monje. Las personas seculares preocupadas por el Juicio Final
hicieron cuantiosas donaciones a esta orden para garantizar su salvación, lo que
permitió un notorio crecimiento de la orden.
Los
monjes pertenecientes a dicha orden seguían en su día a día las fases antes
citadas. Con respecto al trabajo de la cocina, dado que todos los monjes tenían
la obligación de cocinar, la orden de Cluny estableció que se nombraban a
cuatro monjes semanalmente para realizar dicha labor.Otra orden que merece especial mención en relación con el trabajo que realizan son los CISTERCIENSES.
Los monjes pertenecientes a esta orden cultivaban ellos
mismos las parcelas de tierra que poseía el monasterio puesto que quería sacar
el máximo provecho de las posibilidades que les brindaba la tierra poseída.
Cuando dichas tierras eran demasiado grandes las dividan y cercaban
construyendo una serie de edificios para allí alojar a una serie de conversos
que se dedicarían a cultivar la tierra y el ganado que allí se asentaría.
Las órdenes de redención de cautivos
En la Baja Edad Media eran numerosos los cristianos que se encontraban cautivos de los musulmanes y que solían ser vendidos como esclavos. A finales del siglo XII y principios del XIII varios hombres se dieron cuenta de la precaria situación de los cristianos capturados por los musulmanes y se sintieron llamados por Dios para llevar a cabo la creación de dos órdenes dedicadas al rescate de estos cristianos: la ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD y LOS MERCEDARIOS.
En la Baja Edad Media eran numerosos los cristianos que se encontraban cautivos de los musulmanes y que solían ser vendidos como esclavos. A finales del siglo XII y principios del XIII varios hombres se dieron cuenta de la precaria situación de los cristianos capturados por los musulmanes y se sintieron llamados por Dios para llevar a cabo la creación de dos órdenes dedicadas al rescate de estos cristianos: la ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD y LOS MERCEDARIOS.
TRINITARIOS EN LA ACTUALIDAD
Los
trinitarios seguían tres votos: pobreza, obediencia y castidad. Se reunían en
comunidades pequeñas cuyos integrantes llevaban un hábito blanco, de lana, con
una cruz azul y roja sobre el pecho y una capa negra. El rescate de cautivos
por esta orden tuvo una actividad importante en lugares como Granada y Túnez.Los Mercedarios tenían un hábito blanco, el que se podía ver en el pecho un escudo coronado y compuesto por una cruz blanca y las barras de Aragón Tuvo una expansión muy notable, primero en la Corona de Aragón y después en la de Castilla. Su labor principal fue el rescate de cristianos cautivos en los reinos de taifas hispano-musulmanes y en el norte de África y, más tarde, participarán en la evangelización de América.
MERCEDARIOS ACTUALES EN MOZAMBIQUE
LAS ÓRDENES MENDICANTES
Se irán expandiendo de forma notoria las llamadas órdenes mendicantes. Los frailes mendicantes se caracterizan, por la movilidad, se movían de lugar en lugar. Además, mantenían un rechazo a la propiedad y dependían únicamente de la mendicidad. La predicación de los sacramentos era su única razón de ser. Debemos tener en cuenta de que en este momento la cultura estaba dejando de ser un monopolio clerical y había personas que estaban abrazando el ateísmo.
En las ciudades se daban diversos tipos de predicadores y evangelizadores, pero los frailes consiguieron perpetuar en el tiempo gracias al apoyo de las instancias superiores de la iglesia ya que veía en ellos una forma de resolver el problema del creciente ateísmo y conseguir más adeptos. Tras el IV Concilio de Letrán los predicadores de las ordenes mendicantes podrán incluso llegar a realizar confesiones, actividad que previamente estaba reservada para el abad o el párroco.
FRAILES DOMINICOS EN BASILICA DE ATOCHA EN MADRID
Otra orden perteneciente a las mendicantes son los llamados FRANCISCANOS. Los miembros de esta orden eran los más numerosos y tenían una notable presencia en las tierras castellanas. Estos frailes eran una orden seguidora de los principios de San Francisco quien llevó hasta el límite la necesidad de pobreza afirmando que todo seguidor suyo debería tener una vida errante, llegando a rechazar la propiedad común de la Iglesia apostólica.
Los franciscanos nicamente vivirían de las limosnas y, en reducidas ocasiones, del cobro que recibían por la realización de algún trabajo, pero dicho cobro debería servir únicamente para su sustento ya que no podían acumular riquezas. Al pertenecer a las ordenes mendicantes también tenían la labor de predicar el evangelio.
LA REFORMA
Las órdenes religiosas en la Baja Edad Media (S. XIV-XV). La necesidad de reforma del cristianismo se convirtió en un tema obsesivo en todos los grupos que formaban el pueblo cristiano. La existencia de dos Papas, uno en Roma y otro en Aviñón, y destacadamente el Cisma de Occidente fueron dos motivos que impulsaban más la necesidad de una reforma.
Pero había una degeneración mucho mayor que la de comer carne y era visible entre los abades y priores que habían trasladado su residencia a los suntuosos palacios de la nobleza, malgastando los recursos que tenía su monasterio. Los monjes de clausura llegaron a vagar fuera de sus monasterios y era habitual que se dirigieran a lugares poco apropiados para su condición religiosa.
La reforma en el seno de los Franciscanos destaca por el resurgir del eremitismo franciscano. Este eremitismo se caracteriza por la creación de pequeñas comunidades aisladas que vivían en una absoluta pobreza y se desentendían de toda preocupación intelectual. Por otro lado, los Dominicos se vieron afectados especialmente por el Cisma de Occidente puesto que impulsó la indisciplina y el abandono de la necesaria pobreza. Debido a ello la reforma en el seno de la orden se caracterizó por una vuelta a las virtudes fundamentales de la Orden, antes citadas.
sábado, 7 de febrero de 2026
¿ERA ATRASADA LA EDAD MEDIA?
La Edad Media comienza el finalizar La Edad Antigua que es
el período histórico que comienza con la invención de la escritura (aprox.
3500-3000 a.C.) y finaliza con la caída del Imperio Romano de Occidente en el
año 476 d.C.. En la Edad Antigua surgen grandes civilizaciones como Egipto,
Mesopotamia, Grecia y Roma, el desarrollo de Estados centralizados, la
estratificación social y el comercio. Marca el paso de la prehistoria a la
historia escrita, culminando con la crisis del mundo romano.
La escritura era cuneiforme, jeroglífica, pero se desarrolla la astronomía, matemáticas, leyes escritas y grandes construcciones como pirámides y templos. Se desarrollan religiones politeístas y el surgimiento de religiones monoteístas o filosofías influyentes (cristianismo, budismo).
Y con estos mimbres llegamos a la Edad Media, período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su inicio se sitúa en el año 476, el año de la caída del Imperio romano de Occidente, y su final en 1492, año en el que Colón llegó a América, pero también se fecha como año final de la Edad Media 1453, año que cayó el Imperio bizantino, Gutenberg inventó la imprenta y acabó la Guerra de los Cien Años.
La Edad Media no parte de cero, como sabemos, había una base cultural y unas sociedades establecidas, aún en manos de los imperios.
En España, que es lo que nos interesa más, la Edad Media está claro que comienza con la caída del Imperio Romano y la llegada poco antes del pueblo visigodo, que no entraron por la fuerza como invasores. Venían tras un pacto con Roma de su rey Teodorico II, para la ayuda precisa para controlar Hispania. Cruzaron los Pirineos y en el otoño de 456 tomaron Astorga, la capital del reino suevo. El reino suevo se mantuvo independiente hasta finales del siglo VI. El resto de la península quedó en manos visigodas, primero con capital en Tolosa y posteriormente ya en Toledo. Acabaron convirtiéndose al cristianismo ya que eran arrianos, un cristianismo con ciertas diferencias del romano.
Y aquí es donde no situamos en la Edad Media española. Desde el 456 hasta el 711 los visigodos reinaron en la península. Ya sabemos que se produce la invasión musulmana y es cuando surgen los reinos cristianos, herederos de los visigodos, la población hispano romana se había mezclado con la visigoda creando a sus herederos, los hispanovisigodos, que son los que comienzan el trabajo d recuperar el territorio e proteger a la religión cristiana.
Pero todo esto no se queda en un asunto bélico. A la vez se desarrolla una cultura hispánica, muy diferente al resto de Europa, ya que los musulmanes no invadieron ningún otro territorio, pero si dejaron su huella en el nuestro. Todos aquellos hechos son narrados. Tenemos escritos y cantares, incluso importantes estudios realizados entonces por hombres como San Isidoro de Sevilla, o Alfonso X el sabio y multitud de monjes e intelectuales de la época.
Pensemos que fueron los monjes medievales los que preservaron el conocimiento de la antigüedad clásica (grecolatina) y cristiana copiando meticulosamente manuscritos en los scriptorium de los monasterios.
Estos monjes, actuando como intelectuales en una época de inestabilidad, custodiaron obras de filosofía, literatura y ciencia, garantizando su transmisión a generaciones futuras.
Fue una labor ingente, copiaban a mano obras de autores como
Aristóteles, Platón, Cicerón y Virgilio, además de textos religiosos. Los
monasterios servían como bibliotecas y centros educativos, enseñando artes
liberales (gramática, lógica, astronomía).
No solo copiaron textos antiguos, sino que contribuyeron al desarrollo de técnicas agrícolas, medicina y astronomía. Producían libros ricamente ornamentados, valorados por su importancia artística y cultural.
Esta labor fue fundamental para mantener viva la cultura antigua y el conocimiento occidental durante siglos. Los “Scriptoria” medievales eran los lugares en los que los monjes se dedicaban a copiar, a mano, antes de la invención de la imprenta, los textos antiguos que hablaban de lo que hablaban (por ejemplo, Aristóteles) en Grecia y Roma.
Durante la Edad Media, este trabajo recayó en los monjes copistas, también conocidos como amanuenses. Los monjes, reunidos en las scriptoria, se dedicaron, durante siglos, a traducir y copiar las grandes obras del clasicismo grecolatino. Con esto, los monasterios alcanzaron la categoría de centros de conservación del saber.
Los textos que, literalmente, pasaban por las manos de los amanuenses eran de todo tipo, desde religión a filosofía pasando, por ejemplo, por materias como medicina, el derecho o incluso la astronomía.
Sin esta labor, escritos de Hipócrates o Galeno, de Aristóteles o Cicerón, habrían quedado enterrados bajo el paso y el peso de los siglos.
También la ilustración era una parte importante del trabajo amanuense. Con pigmentos naturales, los monjes elaboraban dibujos minuciosos para enriquecer los textos y embellecer las obras, lo que redundaba en su valor intrínseco artístico. Las obras se recopilaban, posteriormente, en las bibliotecas de los monasterios. Y en la actualidad todavía se conservan algunos de estos códices en las bibliotecas históricas de lugares como el Vaticano o el Escorial.
Al llegar la imprenta en el siglo XV, esta labor se fue perdiendo. No obstante, sin el trabajo amanuense gran parte del conocimiento clásico que hoy atesoramos como parte de nuestra cultura se habría perdido hace siglos.
No solo copiaron textos antiguos, sino que contribuyeron al desarrollo de técnicas agrícolas, medicina y astronomía. Producían libros ricamente ornamentados, valorados por su importancia artística y cultural.
Esta labor fue fundamental para mantener viva la cultura antigua y el conocimiento occidental durante siglos. Los “Scriptoria” medievales eran los lugares en los que los monjes se dedicaban a copiar, a mano, antes de la invención de la imprenta, los textos antiguos que hablaban de lo que hablaban (por ejemplo, Aristóteles) en Grecia y Roma.
Durante la Edad Media, este trabajo recayó en los monjes copistas, también conocidos como amanuenses. Los monjes, reunidos en las scriptoria, se dedicaron, durante siglos, a traducir y copiar las grandes obras del clasicismo grecolatino. Con esto, los monasterios alcanzaron la categoría de centros de conservación del saber.
Los textos que, literalmente, pasaban por las manos de los amanuenses eran de todo tipo, desde religión a filosofía pasando, por ejemplo, por materias como medicina, el derecho o incluso la astronomía.
Sin esta labor, escritos de Hipócrates o Galeno, de Aristóteles o Cicerón, habrían quedado enterrados bajo el paso y el peso de los siglos.
También la ilustración era una parte importante del trabajo amanuense. Con pigmentos naturales, los monjes elaboraban dibujos minuciosos para enriquecer los textos y embellecer las obras, lo que redundaba en su valor intrínseco artístico. Las obras se recopilaban, posteriormente, en las bibliotecas de los monasterios. Y en la actualidad todavía se conservan algunos de estos códices en las bibliotecas históricas de lugares como el Vaticano o el Escorial.
Al llegar la imprenta en el siglo XV, esta labor se fue perdiendo. No obstante, sin el trabajo amanuense gran parte del conocimiento clásico que hoy atesoramos como parte de nuestra cultura se habría perdido hace siglos.
A todo es bagaje cultural hay que agregar fundamentalmente a la arquitectura. Nacen a raíz de la religión templos visigodos prerománicos y luego el románico con una fuerza impresionante del que por suerte en España conservamos bastantes templos. Luego surje el Gótico, ante la necesidad dee ampliar los templos. Ya no es solo la capacidad, sino la belleza, el estilo en los detalles, los vitrales, las columnas, las vigas y la crucería, etc. Formado unos edificios que asombran por su grandiosidad, hoy, imposible de hacerlos, por diferentes motivos.
También se formaron los gremios, german de los actuales sindicatos. Los había de artesanos de las construcción, panaderos, carpinteros, etc. Los hijos, algunos, entraban a trabajar con el pade y a aprender el oficio y continuar el negocio. Pensad que un maestro de obras (arquitecto de entonces) quizá podría construir una o dos catedrales en toda su vida, y eso con suerte.
Al profundizar en el tema es sencillo descubrir que las universidades son una invención de este periodo medieval. En mil años aparecieron multitud de centros, cada cual con sus propias características, pero, en esencia, la universidad medieval se apoyaba en la figura del maestro, que hoy día está muy devaluada y que ha perdido muchísimo protagonismo, afirma el catedrático. Si en la actualidad los alumnos deben matricularse, pagar una cuota y estar vinculados a una institución, en la universidad medieval esas intermediaciones no existían, solo había maestros. No había burocracia universitaria, ni siquiera edificios al principio, destaca el medievalista. En esas clases magistrales se aprendían letras, ciencias y multitud de saberes que construyeron una sapiencia medieval que, para el profesor, está vinculada al mundo clásico, ya que «no se puede comprender la filosofía medieval sin la filosofía griega. Todo pensador medieval piensa a la sombra de los clásicos grecolatinos. La propia práctica cristiana es esencialmente filosofía griega aplicada al Evangelio.
Al profundizar en el tema es sencillo descubrir que las universidades son una invención de este periodo medieval. En mil años aparecieron multitud de centros, cada cual con sus propias características, pero, en esencia, la universidad medieval se apoyaba en la figura del maestro, que hoy día está muy devaluada y que ha perdido muchísimo protagonismo, afirma el catedrático. Si en la actualidad los alumnos deben matricularse, pagar una cuota y estar vinculados a una institución, en la universidad medieval esas intermediaciones no existían, solo había maestros. No había burocracia universitaria, ni siquiera edificios al principio, destaca el medievalista. En esas clases magistrales se aprendían letras, ciencias y multitud de saberes que construyeron una sapiencia medieval que, para el profesor, está vinculada al mundo clásico, ya que «no se puede comprender la filosofía medieval sin la filosofía griega. Todo pensador medieval piensa a la sombra de los clásicos grecolatinos. La propia práctica cristiana es esencialmente filosofía griega aplicada al Evangelio.
Universidad de Salamanca, fundada en 1218
Los saberes clásicos forman parte de esa sabiduría medieval, pero además están obsesionados con Roma, un poco menos con Grecia. Esta idea de que el Renacimiento italiano redescubrió Roma es una falacia de tamaño gigantesco. No hay autor medieval que no esté constantemente citando a los clásicos, pensando a la luz de los clásicos.
Con todos esos saberes, más los que llegaron de Oriente, y los propios descubrimientos, se edificó un nuevo mundo cultural y científico fértil, que poco tiene que ver con la imagen oscura de la Edad Media.
Estudiando a fondo la Edad Media encontramos una belleza, una grandeza y una sabiduría. La Edad Media tiene una leyenda negra que nace más de la propaganda que del rigor histórico.
Una visión oscura ya presente en el propio término, acuñado por los enemigos de la civilización medieval, que son los autores del Renacimiento italiano, apunta el profesor. El término es un cajón de sastre que abarca mil años que tienen muy poco que ver entre sí. La plena Edad Media es una época que no tiene nada que envidiar a la Atenas de Pericles, a la Roma de Augusto o a la Florencia de los Medici, en ningún aspecto que se analice. Y, en cambio, los siglos oscuros altomedievales son una época peor desde un punto de vista cultural y social que, por ejemplo, la Roma clásica.
Tolkien lo sabía bien. Todo su universo literario está inspirado en la Edad Media y sabía ponerse en el lugar de una persona medieval. No porque fuese un grandísimo novelista de fantasía —que también—, sino porque era catedrático de Lengua y Literatura en la Universidad de Oxford y el gran experto en literatura legendaria nórdica y anglosajona.
Tolkien afirmó que los evangelios contienen un cuento de hadas o una historia de un tipo más amplio que abarca toda la esencia de los cuentos de hadas, que permiten entender este periodo histórico en el que la luz triunfa sobre la oscuridad, el milagro es lo sobrenatural que aparece en medio de lo material y es lo real en una forma más rotunda que lo material, como características propias de los cuentos de hadas.
Por supuesto, no se puede hablar de Edad Media sin hablar de la Iglesia. Una cosa es la oración y otra, los hombres que configuraron la Iglesia: Papas, clérigos, monjes, y cómo pensaron ellos la Iglesia. Esa visión del papado como un centro de poder terrenal y opresor dista bastante de la realidad histórica, en la que el papado no tuvo poder coactivo hasta la Reforma Gregoriana. Durante los primeros seis y siete siglos de cristiandad, el papado fue una institución con muy poco poder, pero mucha autoridad moral y espiritual.
Por ejemplo, la Inquisición se asocia al mundo medieval, pero data del siglo XIII, en una Edad Media de auge, aunque ya a punto de terminar. Pasa lo mismo con la persecución de la brujería, que en realidad no empieza hasta el final de la Edad Media, y realmente la época de caza de brujas a gran escala es la moderna, siglo XVI y XVII. El poder en el Occidente medieval lo compartió la Iglesia con el Imperio.
El Imperio medieval es una creación del papado, con la coronación imperial de Carlomagno en el año 800, y el papado acabó con el Imperio. Es un cadáver desde el momento en que el papado decidió que el Imperio era más un problema que una solución.
Parte de esa violencia se canalizó a través de las cruzadas que, por un lado, representan una epopeya llena de heroísmo. Crearon una cultura en Tierra Santa y plantaron cara en un momento en el cual Europa Occidental, que había estado acogotada, aislada y asediada por la prepotencia del islam, pero, por otro lado, las cruzadas tienen un aspecto de violencia en nombre de Dios que incomoda profundamente, que evidentemente responde a otra violencia en nombre de Dios previa del islam, pero no deja por ello de ser algo negativo.
Monjes Guerreros Templarios
Un tema muy ligado a cómo era la economía y la sociedad en época medieval, de la que han escrito autores como Menéndez Pidal, Christopher Dawson o C. S. Lewis, un genio de la literatura que aparece citado en el libro junto a historiadores como Pidal, porque Lewis fue catedrático de Literatura Medieval en la Universidad de Oxford. Además de estos tres autores, en la parte de economía también hay frases recogidas de historiadores economicistas, e incluso hay una cita de un marxista. Una mezcla de autores de diversas ideologías, profesiones y saberes que permiten entender la Edad Media.
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