martes, 31 de marzo de 2026

REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL

Muy cerca de Madrid se levantó en el siglo XVI. Estaba llamado a ser la representación arquitectónica de un rey-emperador, de su Estado y de su concepción del mundo. Un monumento mítico que tendría gran trascendencia en la historia de España. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 2 de noviembre de 1984. 


Felipe II recibió el encargo junto con la abdicación de su padre en su favor, en 1556, de que le enterrase dignamente junto a su esposa, la Emperatriz Isabel. El edificio que había que construir debía ser a la vez, Monasterio, Basílica, Biblioteca, Iglesia Funeraria, Sepulcro Real, y capaz de albergar a la Corte Real durante jornadas. Tenemos que saber que la Corte, además de los funcionarios de la administración del rey, estaban los sirvientes de los reyes y nobles, los de cada cargo y además de la guardia. Si a eso le sumamos las visitas que recibían cada funcionario destacado además del rey, como embajadores, delegados, militares, etc. el total de las personas era muy numeroso. Por lo tanto para albergar a todo ese personal era una cuestión complicada.

PATIO DE LOS RR.CC.

La obra del Escorial tardó muy poco tiempo en realidad, considerando la dimensión de la obra y la época de su construcción.
Lo cierto es que mandó construir el Real Monasterio para conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín frente a los franceses y a la vez crear un monumento funerario a la altura de la dinastía de los Habsburgo. Es un monumento de un monarca aficionado a la arquitectura y a la teología. ..
Las condiciones meteorológicas de la zona y la cercanía de los materiales necesarios para la construcción son las posibilidades que algunos también apuntan.
El Rey comenzó la construcción del palacio-monasterio en 1562 y encomendó las tierras a los monjes jerónimos. Tradicionalmente, la Monarquía hispánica había estado muy vinculada a esta Orden religiosa. Y, aunque el Monarca se había trasladado a vivir al edificio muchos años antes, hasta 1586 no se concluyó definitivamente la Real Basílica, poniendo punto final a la obra.

REAL BIBLIOTECA


Sobre los planos y la simbología oculta del Monasterio mucho han hablado los historiadores. Felipe II ordenó construir una estructura típicamente renacentista, según los criterios racionalistas de la época, pero basado en el mítico Templo de Salomón.
Varios Arquitectos contemporáneos han coincidido en dictaminar que el Templo de Salomón, tal y como ha sido representado tradicionalmente y el Real Monasterio guardan muchas similitudes.
La idea de sellar una puerta del Diablo con un templo diseñado por Dios pudo sonar tentadora en la grandilocuente mente de Felipe II, quien plagó el templo de referencias al Rey Salomón y al Rey David, empezando por las dos enormes estatuas dedicadas a estos personajes bíblicos en la fachada principal de la basílica.

PANTEONES REALES

El Monasterio es una obra maestra de la arquitectura y todo un grito a la geometría. Una joya a la que el paisaje embellece más, si cabe, en otoño.
La segunda motivación que llevó a Felipe II la construcción del monumento madrileño fue la de convertirlo en el Panteón Real de la dinastía de los Austria. Para ello comenzaría por su padre, Carlos V, quien quiso ser enterrado en el Monasterio de Yuste (Cáceres), aunque la decisión final quedó en manos de su hijo.
La leyenda de la “silla del rey”, no tiene visos de veracidad, porque para empezar seguramente es una construcción celta, por otra parte, en aquel tiempo desde ese sitio no se dominaba bien la construcción. La leyenda cuenta que entre los años 1563 y 1584, en los que se llevó a cabo la construcción del complejo el rey Felipe II se hizo construir un mirador con un trono para desde allí vigilar la marcha de las obras. Este no era ni por asomo el lugar donde Felipe II vendría a ver las obras. La vista desde la silla del monasterio es de más de 2 kilómetros.

Interior de la Basílica 
En agosto de 1561 Juan Bautista de Toledo es nombrado “arquitecto del rey” que realizará los planos y comenzará la construcción de una maqueta, para lo que se nombran ayudantes y aparece también como discípulo Juan de Herrera. Se construyó una maqueta en 1562. Recién en abril de 1563 se coloca la primera piedra, que lleva los nombres del rey y del arquitecto. Las variaciones respecto del proyecto original fueron constantes, salvo el cuadro general. En 1571, al terminar una de las fachadas, se comenzó a habitar por algunos frailes, la Corte y el Rey todos estos en zonas provisionales. En 1574 se comenzó la basílica. En 1582 la obra avanza rápidamente sobre todo con la construcción de la portada del Monasterio. En 1587 las obras del Monasterio están ya terminadas totalmente. En el siglo siguiente se fue trabajando en el Panteón Real. Esto se terminó en 1654.

Los escultores León y Pompeo Leoni trabajaron en su principal encargo, el grupo escultórico de estatuas orantes de Carlos I y su familia para la Iglesia del Monasterio.
Un incendio sufrido en junio de 1671 destruyó los techos y suelos de madera, salvándose algunas estancias. Pero la reconstrucción tardó siete años en terminar.
Considerada la Octava Maravilla del Mundo, tanto por su tamaño y complejidad funcional como por su enorme valor simbólico. Su arquitectura marcó el paso del plateresco-renacentista al clasicismo desornamentado. Obra ingente, de gran monumentalidad.
El 2 de noviembre de 1984, en coincidencia con la celebración del cuarto centenario de la colocación de la última piedra, el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, reunido en la ciudad argentina de Buenos Aires, inscribió el Monasterio en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, como "El Escorial: Monasterio y Sitio". Esta figura incluye el Monasterio y otros enclaves de realengo, la Casita del Príncipe y la Casita del Infante, ambas diseñadas por Juan de Villanueva en tiempos de Carlos III.

LA CASITA DEL PRÍNCIPE 

LA BIBLIOTECA. Felipe II tenía una debilidad por los libros. En las estanterías de madera maciza de la biblioteca de El Escorial descansa una valiosísima colección de manuscritos, incunables y libros raros, el rey era de gustos místicos, algunos de ellos de la Edad Media.
A esta biblioteca con nombre propio, se le conoce como la Escurialense o la Laurentina, está adornada con frescos en el techo que representan las siete artes liberales. Como centro de conocimiento y sabiduría, la biblioteca de El Escorial es una joya cultural que refleja la importancia del monasterio como centro de aprendizaje y espiritualidad durante siglos.

ENTRADA PRINCIPAL 

EL PANTEÓN DE REYES del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es la sala que da comienzo y sentido al resto del complejo. Felipe II decidió construir este edificio en el centro geográfico de la península para que albergase la tumba de su padre Carlos I, a pesar de que quería ser enterrado en Granada. Finalmente, se concibe este panteón monumental que sirve como lugar de descanso final para los monarcas de España desde el siglo XVI.
Está situado bajo la basílica, y además de albergar los sepulcros de los reyes y reinas de España, también descansan aquí algunos miembros selectos de la familia real. Los sepulcros están elaboradamente decorados con esculturas y relieves que representan escenas religiosas y alegóricas, y las lápidas de mármol muestran los nombres y títulos de los monarcas enterrados.

CLAUSTRO PRINCIPAL es una representación sublime del estilo herreriano que se construye alrededor del patio de los Evangelistas. En las galerías las paredes están decoradas con frescos que representan las historia de la Redención. La imponente escalera tampoco fue diseñada por el arquitecto original, Juan Bautista de Toledo, sino por Bergamasco y añadió una gran cúpula que más tarde pintaría Luca Giordano.
El patio tiene una forma de cruz con un templete dórico en el centro que hace referencia a los cuatro evangelios y al jardín del Edén.
La basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es un claro ejemplo de arquitectura renacentista española. En realidad la basílica hacía la función de dos iglesias en una, por un lado está la capilla del pueblo, que es el Sotocoro, y en el cuerpo central del templo se sitúa la Capilla Real e Iglesia conventual. Para separarlos había unas grandes rejas de bronce, muy típicas en las catedrales españolas.
EL CORO, que no se puede visitar, consta de 124 sillas con ebanistería del genovés José Flecha, una de las sillas es un poco más grande porque desde aquí Felipe II asistía a la misa. En la bóveda hay una Gloria pintada por Luca Cambiaso.


LAS SALAS CAPITULARES del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial son espacios de gran importancia dentro de la estructura monástica. En ellas, los monjes se reunían diariamente para llevar a cabo las lecturas de las Reglas, resolver asuntos administrativos y discutir temas relacionados con la vida monástica.
Estas salas están ubicadas cerca del claustro principal y se distinguen por su arquitectura sobria, pero majestuosa, con techos altos y elementos decorativos que reflejan la solemnidad del entorno. Además de su función como lugar de reunión y deliberación, las salas capitulares suelen albergar obras de arte religioso, como pinturas o esculturas. Las bóvedas están decoradas con frescos religiosos moralizantes y las paredes tienen una selección de pinturas del siglo XVI y XVII, entre las que destacada La túnica de José, obra de Velázquez.
LA SACRISTÍA reúne en una misma sala obras de José de Ribera y Luca Giordano, además de uno los conjuntos de indumentaria religiosa católica más relevantes, según Patrimonio Nacional. El lienzo que preside el altar es una adoración de Claudio Coello. Cada último domingo de septiembre se desciende el cuadro para dejar ver el tabernáculo del camarín con la exposición del Santísimo Sacramento que fue profanado.


SALA DE BATALLAS. Diseñada por Juan de Herrera, la sala de las batallas sirve como un vasto espacio museístico primitivo que conmemora las victorias militares más significativas de España. Estos frescos fueron pintados por un equipo de artistas genoveses formado por Nicolás Granello, Fabrizio Castello y Lazaro Tavarone. En ellos se representan escenas de batallas emblemáticas como la de la Higueruela de 1432, la campaña de San Quintín, por la que se levantó el monasterio, dos episodios de la anexión de Portugal de 1583, la conquista de las islas Terceras y de las islas Azores. La sala de las batallas, conocida en sus inicios como la Galería del Rey, es un ejercicio propagandístico del poderío militar de España a lo largo de los siglos.

lunes, 30 de marzo de 2026

RETIRO DE CARLOS I EN EL MONASTERIO DE YUSTE

El 21 de septiembre de 1558 moría en Cáceres el hombre más poderoso de su tiempo. Llevaba casi dos años de retiro en el monasterio de Yuste. Fue Rey de los territorios españoles, de los territorios borgoñones y Emperador de los territorios alemanes.


MONASTERIO DE YUSTE 
Llegó al trono con 17 años y se enfrentó a una fuerte oposición castellana, leonesa, aragonesa y catalana. Aconsejado por gentes que traía de Flandes que fueron situándose en puestos de relieve, en la península le veían como un extranjero que no estaban seguros de que mantuviese las tradiciones ni respetase los fueros, además de no hablar el idioma local. Eran partidarios de su hermano Fernando, que se había criado junto a su abuelo, el rey Católico, y Carlos decidió apartarlo a Flandes, algo que sentó muy mal, pero el tiempo le daría la razón.
Se casó con Isabel de Portugal, con quién estaba prometido por intereses reales. Era su prima carnal y en principio la rechazó, pero al conocerla, ella era muy hermosa e inteligente, accedió y fue el gran amor de su vida.
Tenía la afición del mecanismo de los relojes, los cuales montaba y desmontaba para saber su funcionamiento, las lecturas que ocupaban su tiempo fueron los escritos de Julio César, Tácito y San Agustín entre otros.
Carlos siempre se mostró austero y de pocas palabras, hábil estratega, gran diplomático y despiadado en la guerra. Se le considera el primer impulsor de la Unión Europea.


Su reinado no fue fácil, fue muy duro y hubo de luchar contra el protestantismo, contra Francia y se enfrentó al mismísimo Papa.
Francia fue su enemigo constante. Expulsó a los jesuitas del Nuevo Mundo por su evasión de impuestos por el oro encontrado en tierras de Arizona, como también se tuvo que enfrentar a unas arcas ruinosas pidiendo dinero prestado a nobles y prestamistas. Luego se le presentó el problema de la religión, cuando la mayor parte de Alemania decide apostatar de la religión católica para unirse a la luterana.
Carlos viajó constantemente, tenía una mentalidad europeísta y abierta e inteligente. Sus conquistas llegaron a Túnez, y apresó al Papa saqueando sus tropas Roma.
El fallecimiento de su esposa el 1 de mayo de 1539 provocó su hundimiento, retirándose al monasterio de la Sisla durante dos meses. Luego le llega la noticia del motín que se produce en su ciudad natal, Gante, provocado por la negativa de los ciudadanos a pagar impuestos para sufragar las guerras contra Francia, incitando a la revuelta a las ciudades vecinas. En la batalla de Muhlberg el 24 de abril de 1547, se impone ante los protestantes alemanes, motivo del cuadro de Tiziano. Los alemanes se aliaron con Enrique II de Francia, quien tomó varias plazas imperiales al tiempo que los turcos tomaban Trípoli y Mauricio de Sajonia traicionaba la confianza de Carlos y le atacaba en Innsbruck, pudiendo escapar por los nevados pasos de los Alpes para refugiarse en Italia.



Todo marchaba mal, el emperador estaba cansado y abatido. Tantos frentes abiertos, amenazas continuas y dificultades financieras. Carlos, decidió abdicar. El 25 de octubre de 1555. En la herencia otorga a su hermano Fernando los territorios de Alemania, dejando para Felipe los de España, Flandes e Italia.
Se retiró al monasterio de Yuste. Venía acompañado por su séquito, emprendió un viaje de más de un mes por Cantabria, Castilla y León y Extremadura hasta llegar a su retiro, a Yuste. Lo recorrieron en su día en 21 etapas.
Ya estaba cansado de su larga travesía desde Laredo, decide hacer el recorrido más corto entre Tornavacas y Jarandilla en lugar de la ruta prevista que le llevaría por Plasencia. El monarca es llevado en silla de manos y en ocasiones a cuestas por lugareños acostumbrados a recorrer estos senderos escarpados a través de lo que ahora se conoce como Puerto de las Yeguas, que une las comarcas del Jerte y de la Vera.
La ruta comienza en Tornavacas, localidad situada en la cabecera del Valle del Jerte, y luego hacia la Ermita del Cristo, siempre en paralelo al río Jerte. Después se llega al Puente de Carlos V (Puente Nuevo). El camino cruza la Garganta de la Serrá, que más abajo formará la Garganta de los Infiernos. Comienza la subida al Collado de la Encinilla. Adentrados en la Garganta del Collado de las Yeguas.


RECIBE A SAN FRANCISO DE BORJA

Queda la bajada hacia Jarandilla. El descenso lleva a la Garganta del Yedrón. Un lugar verdaderamente paradisíaco. Más allá se ven las primeras casas de Jarandilla de la Vera, también conocido por el Castillo Palacio de los Condes de Oropesa, donde el rey Carlos I vivió antes de que fuese construida su residencia en el Monasterio.
El Monasterio de Yuste data de 1402, cuando se construyó, según cédula existente. Cuando el emperador decide retirarse al monasterio, tuvieron que realizarse numerosas obras para ampliar las escasas dependencias que contaba en ese momento y que eran insuficientes para albergar al emperador y a las 60 o 70 personas que llevaría en rey Carlos. 

La Casa-Palacio constaba de dos plantas con cuatro estancias cada una, alrededor de un patio interior. Las habitaciones del emperador estaban ubicadas junto al coro de la iglesia, de modo que le permitían asistir a los oficios religiosos desde su propio dormitorio, sentado en su litera, donde permanecía postrado debido a la grave afección de gota que le aquejaba. Durante la estancia del emperador en Yuste, numerosos personajes de la corte pasaron por allí para visitarle, entre ellos su propio hijo, el rey Felipe II de España.


El 21 de septiembre de 1558, murió Carlos V en la que fue su última morada.
Fue enterrado en la iglesia, y con posterioridad fueron trasladados sus restos al panteón real del Monasterio de El Escorial, por expreso deseo de su hijo Felipe II.
El Monasterio de Yuste es conocido mundialmente por ser la última morada del Emperador Carlos V, y en la actualidad es la sede de la ceremonia de entrega del Premio Europeo Carlos V en un acto que preside S.M. el Rey. En un entorno privilegiado que incluye itinerarios naturales, la visita al Monasterio permite descubrir la Casa-Palacio, la iglesia y los Claustros Gótico y Renacentista.
 

domingo, 29 de marzo de 2026

DON PELAYO

Fue el primer gobernante de un mínimo pero tenaz reducto hispano ante el avance musulmán. Su vida y su leyenda se confunden. Posiblemente de sangre real nació en Asturias, a finales del siglo VII, y combatió al lado del rey Rodrigo en Guadalete. Opuesto al gobernador musulmán de la zona cántabra fue apresado y enviado a Córdoba, de donde huyó en el 717 para regresar a Asturias. Existe quien asegura que don Pelayo era un aristócrata visigodo, algo así como mayordomo del rey don Rodrigo y tenía influencia en Asturias.


Cuando huyó de Córdoba hacia Asturias, al llegar coincidió con un Consejo popular y de nobles visigodos que le eligieron “prínceps” de aquella zona.
La presencia de nobles que se habían refugiado en la zona contribuyó a darle un carácter institucional a las empresas de resistir al empuje musulmán.
El rápido avance musulmán en la península alcanzó sus límites en las estribaciones de la cordillera Cantábrica y lo pirineos. Los habitantes de esas zonas crearon los núcleos primigenios de los futuros reinos cristianos, cuyos contingentes se vieron incrementados por crecientes poblaciones refugiadas desde Al-Andalus.
El caso de don Pelayo, que venció, según algunos historiadores, a los musulmanes en la batalla de Covadonga en el 722, parece ser que en realidad fue una simple emboscada para consolidar la posición. Y su valor era meramente simbólico. La tradición cristiana dice que fue proclamado rey en “El campo de la Jura”, al terminar la batalla. Otros autores indican que ese dato es producto del entusiasmo popular y difundido por la conveniencia patriótica de España.
Lo cierto es que para los reducidos reinos cristianos posteriores, don Pelayo fue la encarnación de la resistencia contra Al-Andalus, y el punto de unión entre la Hispania visigoda y los nuevos reinos cristianos que fueron formándose.
Según algunos historiadores los astures se situaron en una cueva y en las escarpadas montañas junto al valle. Hay numerosas narraciones por parte de los cristianos que exageran desmesuradamente, incluso con ayudas de la divinidad, pero si es cierto que la victoria supuso la muerte del caudillo musulmán Al-Kama.


Luego fueron resistiendo los ataques musulmanes y pudieron destruir guarniciones y atraer a la población visigoda y fundar el hecho y derecho del reino Astur en la persona de Alfonso I, con la corte de Cangas de Onís en el 739.
Alfonso I aprovechó las revueltas musulmanas para hacer incursiones en el valle del Duero y atravesando el Ebro llegar a La Rioja. Pero cuando se fundó el emirato cordobés se hicieron fuertes en el norte dejando una zona desierta entre ellos y el emirato recién fundado. Cesaron los avances cristianos y durante las siguientes monarquías el reino Astur fue vasallo del cordobés pagando los correspondientes tributos.
Estaba claro que se oponían a estos pagos y dejaron de hacerlo con Alfonso II. Los musulmanes saquearon Oviedo y al volver fueron vencidos en el 794.
Con respecto a quien fue el primer rey de Asturias, por tradición se indica que fue don Pelayo, lo cierto es que no hay datos ciertos de su coronación ni proclamación. De ser cierto su reinado, éste sería de un pequeño territorio. Su hijo Favila parece ser que fue rey entre el 737 y 739, sucediendo a su padre en la gobernación de Asturias, aunque no hizo nada de importancia. Le sigue Alfonso I, rey entre 739 y 757, era quizá hijo del duque Pedro de Cantabria. Ya que su antecesor no tuvo descendencia y como estaba casado con la hija de don Pelayo fue elegido rey de Asturias. Su hermano, Fruela también fue rey y gobernó el antiguo ducado de Cantabria.

miércoles, 25 de marzo de 2026

CORONA DE CASTILLA Y LEON

En 1230 las coronas de León y Castilla recaen en Fernando III
La Corona Leonesa englobaba diversos reinos y territorios a los que hoy nadie osa a negar su identidad (Reino de Galicia, Asturias y Extremadura). Se cree que León  se rindió totalmente con Castilla, e inmediatamente perdió su identidad y personalidad en favor de un presunto e inexistente “Reino de Castilla y León” que se uniformó con bases castellanas, pero no fue así. Veamos: Nace el reino de León en el 910 y tuvo en total dieciocho monarcas, hasta que Fernando III.


Durante los tres siglos de vida del Reino de León hubo guerras civiles, dos independencias, las de Portugal y Castilla, unas fronteras muy elásticas y las regencias de algunos de los reyes más poderosos de la Europa de la época. Están Ordoño II y Ramiro II, némesis del califa cordobés Abderramán III; Alfonso V, impulsor del Fuero de León, el primero que se dicta en la Península y en el que se incluían preceptos como el derecho a la seguridad personal o el derecho a la propiedad privada; o Alfonso VI, conquistador de Toledo (1085) y emperador de Hispania. Una lista a la que habría que sumar otros nombres destacados como el de Doña Urraca (1081-1126), la primera mujer en la historia de España en reinar por derecho propio, o el de Alfonso IX, impulsor de la Universidad de Salamanca y encargado de convocar las Cortes de León de 1188.
León seguiría gozando de una posición predominante, a pesar de las embestidas de Portugal y Castilla, hasta la muerte de Alfonso IX en 1230. 
La unión entre Castilla y León sería forjada por su hijo Fernando III.
A pesar de quedar integradas bajo una nueva entidad política y territorial como la Corona de Castilla, las Cortes de León permanecieron actuando de forma independiente; e incluso el reino siguió empleando moneda y una lengua romance propias, el asturleonés durante varios siglos.
La Junta del Reino de León se reuniría por última vez en 1808, estallada la Guerra de la Independencia, que a su vez constituiría la Junta Superior de León, dependiente de la Junta Suprema Central. Tras la desaparición de sus monarcas, serán las Cortes de la Corona Leonesa las que ostentarán la representación de los territorios que ésta englobaba. Durante todo el siglo XIII, leoneses y castellanos celebran sus respectivas Cortes por separado. En ocasiones se convocan en la misma ciudad, pero los representantes de cada Corona se reúnen y deliberan en dependencias diferentes: por ejemplo, esto fue lo que ocurrió con las que se celebraron en Valladolid en 1293. Las relaciones entre unos y otros no debían de ser muy cordiales, ya que Fernando IV justifica la separación “por evitar peleas y reyertas que pudieran ocurrir”. Los temas a tratar a veces eran similares en ambas Cortes, pero también abundan las peculiaridades: así, los leoneses hicieron hincapié en que el Fuero Juzgo tenía que continuar siendo la principal guía en sus pleitos, y exigieron que los naturales de sus reinos sólo pudieran ser juzgados en los tribunales leoneses. Estos aspectos fueron magistralmente estudiados por el recientemente fallecido José Luis Martín, catedrático de Historia de la Edad Media en Salamanca.


La unidad de la Corona leonesa con la castellana corrió grave peligro en varias ocasiones en los convulsos años de finales del siglo XIII: el infante Juan llegó a pretender reinar sobre Galicia y León (que incluía a Asturias), y la situación prácticamente se volvió a repetir en 1319, lo que demuestra que las dos Coronas estaban prendidas con alfileres. En el siglo XIV comienzan a imponerse las Cortes conjuntas, pero se continuó dando ordenamientos a los concejos de León muy distintos de los de Castilla. De todas formas, se siguieron convocando Cortes por separado de forma esporádica, y así parece que ocurrió en las de los años 1302, 1305, 1318, 1322, etc., cuando ya hacía más de un siglo de la unión de los reinos. Como muestra de esta diversidad, hasta 1348 el rey contaba con el asesoramiento directo de cuatro consejeros de León y Galicia, cuatro de Castilla, cuatro de las Extremadura, y cuatro de Toledo y Andalucía. Pero, por desgracia, la vía de la pluralidad fracasó, ya que a mediados del siglo XIV se impuso el rodillo castellano, y a partir de entonces las leyes serán las mismas para todos los reinos. Castilla emergió como un poder más fuerte y expansivo, tomando el liderazgo en la reconquista y la estructura del nuevo estado. A pesar de llamarse Corona de Castilla, Fernando III creó un escudo que incluía tanto el castillo (Castilla) como el león (León), simbolizando la unión de ambos reinos, un emblema que representa la unión real de los dos territorios
Y se queda la denominación de Corona de Castilla, sobre todo desde la llegada de los Trastámara en 1369.
 

viernes, 20 de marzo de 2026

LOS REYES ESPAÑOLES

Los historiadores consideran que la Monarquía apareció en la península ibérica hace 1.600 años, cuando se instaló el Rey Ataúlfo, primer Rey visigodo, en 415 en la provincia romana Tarraconense según señala la casa del rey de España. En la Plaza de Oriente de Madrid, frente al Palacio Real, tenemos veintiocho estatuas de reyes visigodos, y dentro del Palacio otras veintinueve. Fue un encargo del rey Fernando VI para destacar los ancestros de la monarquía española.


Realmente son noventa y cuatro en total. También existe la del rey Pelayo de Asturias, el primer rey cristiano del siglo VIII. Pero hay más en los Jardines de Sabatini y otras por diferentes puntos de Madrid e incluso por otras provincias de España.
Fueron realizadas bajo la dirección de los escultores de la Corte, Domenico Oliveiri, y Felipe de Castro.
Las obras decoraban la fachada del Palacio hasta que Carlos III las ordenó retirar. Algunas acabaron en los almacenes del Alcázar y otras se distribuyeron por diversas ciudades españolas. Ataúlfo terminó, junto a otros Reyes visigodos, en el parque de La Florida de Vitoria. En 1970 varias de ellas regresaron a su lugar original, pero otras se quedaron en Burgos, en Pamplona y en diversos lugares de Madrid, como el Retiro o la plaza de Oriente.

Con lo cual la correlación de la monarquía en la historia de España no es perfecta.
Se decidió que en la plaza hubiera solamente cinco de reyes visigodos. Ataúlfo, el primer rey visigodo muerto en el 415. Eurico, fallecido en el 484. Leovigildo, muy importante en el siglo VI.
Recaredo I en 589, cuando convocó el III Concilio de Toledo en el que abjuró del arrianismo y se convirtió al cristianismo católico, con lo que llevó a cabo la unificación religiosa entre visigodos e hispanorromanos, quedando así sellada la unidad espiritual y territorial del Reino Visigodo de Hispania.
Suintila, “El unificador” y vencedor de los Bizantinos que murió en 633. Y Wamba fallecido en el 680.
Leovigildo, rey de los visigodos de 568 a 586 es el más importante. Creó el “Codex “Revisus”. Un nuevo cuerpo legal que anula lo anterior y añade capítulos, tal como la derogación de la ley que prohibía los matrimonios mixtos entre visigodos e hispanorromanos, (la población existente en la península a la llegada de los visigodos), de forma que se unificaba a la sociedad hispano-goda en un único conjunto y de mayor cohesión. Este hecho es fundamental para entender la correlación de la monarquía visigoda, ya cristiana, llegando a los reinos cristianos de la Reconquista, herederos de los visigodos en territorio y religión, pasando por los Reyes Católicos, los Austrias, y con los Borbones que llegan hasta hoy.
Hay que destacar en estas nuevas leyes de Alarico, la derogación de la prohibición de contraer matrimonio entre hispanorromanos y visigodos (penados con pena capital en el anterior “Breviario”) Y también es fundamental la equiparación en el ámbito jurídico y procesal entre visigodos e hispanorromanos. Se establece la unidad jurídica y el derecho sucesorio será modificado en un sentido romano.
La idea de colocar las estatuas de todos los Monarcas se la propuso a Fernando VI el erudito Fray Martín Sarmiento, quien sugirió empezar por el Rey Ataúlfo.

Los Reyes posteriores a los visigodos se consideraban herederos de ellos, de ahí que llamemos “Reconquista”, ya que estos reinos cristianos no existían, siendo el primero el de Don Pelayo en Asturias, y fueron apareciendo con la idea de reconquistar lo que era suyo, territorio y religión, algo fundamental en aquella época. Esto llega incluso a los territorios de otros continentes de la Monarquía española. Es por esto por lo que se incluyen las estatuas de los Emperadores Azteca e Inca, Moctezuma y Atahualpa, a la entrada del Palacio Real que da a la Plaza de la Armería.
A la derecha de la puerta principal, se yergue la imagen del Emperador Atahualpa, al que le tocó vivir y morir como última Inca. A la izquierda corresponde a Moctezuma. Las estatuas datan de mediados del siglo XVIII, y fue mandada a erigir por Felipe V y la concluyó Fernando VI, ambos Borbones. Los dos gobernantes americanos están acompañados por otros Reyes españoles, como si la fachada del Palacio sirviera de lección de historia de la Monarquía hispánica.


Tenemos las estatuas de los reyes esparcido por Madrid y otras provincias. 1600 años de historia avalan la historia de la monarquía española. (Y no me vengan ahora con que entonces no existía España, porque no era la nación como la entendemos ahora, pero era el país que quedó después de los romanos, Hispania, España).
Fuentes: Sánchez-Arcilla Bernal José, historiador.
Almudena Martínez-Fornés, corresponsal en la casa del rey.

lunes, 16 de marzo de 2026

EL CONCIERTO DE ARANJUEZ

El maestro Joaquín Rodrigo, ciego desde los tres años de edad, compuso esta bellísima partitura en el año 1939 en un ambiente tenso por las últimas etapas de la Guerra Civil española y la incipiente Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la emotiva historia que  se esconde tras sus notas es profundamente personal.


El maestro estaba casado con Victoria Kamhi, una joven pianista turca, embarazada por entonces de un primer hijo que ambos esperaban con enorme ilusión. Se encontraba el músico en plena composición de la obra cuando su mujer cayó gravemente enferma teniendo que ser ingresada de urgencia en un hospital de Madrid. 

Los doctores anunciaban poco después al marido y padre  que su mujer y su hijo iban a morir con casi completa seguridad. Después de oír aquello, el maestro Rodrigo regresó a casa, se sentó delante de su piano y de la mejor forma que él conocía para expresar  sus sentimientos, compuso el principio del segundo movimiento. Finalmente Victoria viviría, pero su hijo nació muerto.
El segundo movimiento, es un diálogo musical entre Dios y el compositor. Un diálogo que comienza con un precioso fragmento, un desconsolado paseo de vuelta a casa después de conocer la noticia, y el inicio de una lastimera oración a Dios, suplicándole que no se lleve las almas de su mujer y de su futuro hijo.

Es un comienzo extremadamente hermoso, capaz de llegar a cualquiera. De repente, una guitarra, con voz propia, con los ojos llenos de lágrimas insistiendo en la petición a Dios, busca su misericordia... pero cuando llega la contestación de Dios (la orquesta), es para replicarle que, para que su mujer viva, su hijo deberá morir.


Con tremenda tristeza y resignación, la guitarra acepta esa cruel condición que Dios impone y es entonces cuando se produce la ascensión del alma del nonato a los cielos, expresada en un sólo de guitarra en el que el maestro Rodrigo entrega el alma de su hijo para recuperar, al menos, el de su mujer.

Es lo que el músico expresa. Cuando hay talento, cuando hay genio.

viernes, 20 de febrero de 2026

EL ESPINOSO SIGLO XVII -(2)

En Cataluña, “El Corpus de Sangre” fue una rebelión en Barcelona, del 7 de junio de 1640 por un numeroso grupo de segadores, con la connivencia de una buena parte de la población local. Un pequeño incidente entre un grupo de segadores y algunos soldados castellanos, en el cual un segador quedó malherido, precipitó la revuelta. En la resistencia de los vecinos el alguacil del Tercio encontró la muerte. La represalia llevada a cabo por los tercios en Riudarenas (3 de mayo) y en Santa Coloma de Farnés (14 de mayo) desencadenaría un rápido alzamiento armado de vecinos y campesinos que, de las comarcas gerundenses, se extendió rápidamente.
La Revolución del Corpus de Sangre fue aprovechada por agitadores, secesionistas y población que no estaba dispuesta a alojar o aportar dinero para el mantenimiento de los Tercios en Cataluña. Turbas encrespadas por agitadores radicales dieron muerte a diversas autoridades castellanas y al mismo virrey el marqués de Santa Coloma. Aunque las autoridades catalanas se opusieron a los hechos, desde Madrid se pensó que el “problema catalán” había llegado demasiado lejos, por lo que se debía recortar la autonomía del principado. Encabezados por Pau Claris, político, eclesiástico y diputado, jefe del estamento eclesiástico, se impusieron en Barcelona los radicales secesionistas. El duque de Olivares comienza a preparar un ejército para recuperar Cataluña con grandes dificultades en 1640 y en septiembre, la Diputación catalana pide a Francia apoyo armamentístico.

REY FELIPE IV 
En octubre de 1640 navíos franceses usaban los puertos catalanes y Cataluña pagaba a un ejército francés de tres mil hombres para empezar, que Francia enviaría al condado. El 16 de enero de 1641, la Junta de Brazos (Las Cortes sin el rey) aceptaron la propuesta de Clarís de poner a Cataluña bajo protección del rey de Francia en un gobierno republicano, y el Consejo de Ciento lo hizo al día siguiente. Pero la República Catalana fue tan solo una solución transitoria.

PAU CLARÍS 
El enviado del rey francés a Cataluña ofreció la intervención militar solo en el caso de ser reconocido como soberano el rey francés. Lo aceptaron de forma que Luis XIII de Francia pasó a ser el nuevo Conde de Barcelona.
Poco después, en enero, un ejército franco-catalán lucharon y vencieron en Barcelona al ejército de Felipe IV que se retiró y no volvería hasta diez años más tarde. Poco tiempo después de esta defensa victoriosa moriría Pau Clarís, un personaje que siendo Presidente de la diputación, proclamó la República y se la ofreció al rey Francés que fue nombrado Conde de Barcelona y los catalanes se consideraron súbditos de la corona francesa.
El Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, hombre trabajador e inteligente, con visión de alcance, aconsejó al rey un estado centralista dado los inconvenientes de las particularidades de cada reino o condado. Mientras tanto Francia jugaba sus cartas.
Un llamamiento general de Olivares y de Felipe IV a todos los estamentos para la formación de un ejército de unidad, grande pero irregular, acabó en derrota en el intento de la toma de Lérida, incrementada en su repliegue anárquico hacia Zaragoza. Este fue el punto final de la carrera del duque de Olivares. El fracaso de su política centralista en un conglomerado de regiones poco dispuestas a ceder autonomía. Olivares se retiró y murió dos años después abatido e ignorado por todos. Para colmo todavía pudo ver como los mejores Tercios que le quedaban a España, eran derrotados en Rocroi por el nuevo ejército francés.
Al rey le llovían las desgracias. Morían su esposa Isabel, el príncipe heredero Baltasar Carlos y su antiguo valido fiel. La economía tocaba fondo y Cataluña permanecía vinculada a Francia. El campo de batalla entre Francia y España que era Cataluña, los catalanes querían evitar al comienzo de la guerra y por no querer costear algo su defensa en favor de España, ahora lo hacían en favor de Francia, cediendo parcialmente su administración. Francia además quería atacar Aragón y Valencia.
El rey francés Luis XIII nombró entonces un virrey y llenó la administración catalana de conocidos pro-franceses. A Cataluña el ejército francés le salía cada vez más caro y además se mostraban como un ejército de ocupación, un invasor. Por otro lado los comerciantes franceses competían con los catalanes favorecidos por Francia, y Cataluña se convirtió en una zona mercante más. Si a esto le sumamos la guerra, su costo, la consecuente inflación, para colmo hubo plagas y enfermedades generalizadas, llevó a la población a una situación límite. Advirtieron que su situación era peor con Francia que con Felipe IV.  De ahí le vino su rechazo a los Borbón, como Felipe V.
En 1643, el ejército francés de Luis XIII conquista el Rosellón, Monzón (en Aragón) y Lérida. Richelieu y el rey francés murieron en 1643. La regente era Ana de Austria, hermana de Felipe IV. Toda una ironía del destino. La política del país apenas varió con el valido francés, el cardenal Mazarino. Un año después Felipe IV recupera Monzón y Lérida, donde el rey juró obediencia a las leyes catalanas.

LUIS XIII DE FRANCIA 
En 1648 termina la guerra de los 30 años con el Tratado de Westfalia y con la retirada de la guerra de sus aliados, los Países Bajos, Francia comienza a perder interés por Cataluña.
Pero la guerra en Cataluña prosiguió. Francia tuvo que soportar una guerra civil por la oposición a la regente y su valido por parte de los nobles franceses. En Barcelona y otras ciudades los desmanes de las tropas francesas alcanzaban niveles de asaltos.
Felipe IV considera que es el momento de atacar y en 1651 un ejército dirigido por Juan José de Austria, (su hijo bastardo), comienza un asedio a Barcelona. El Austria tenía buenas dotes de militar y el ejército franco-catalán de Barcelona se rinde en 1652 y se reconoce a Felipe IV como soberano y a Juan José de Austria, como virrey en Cataluña. Se reconocieron los fueros y privilegios catalanes y se procuró olvidar la rebelión.
El fin de la guerra se saldó con la anexión del Rosellón (que jamás se recuperaría), y otras comarcas a la corona francesa, anexión confirmada en el Tratado de los Pirineos (1659), aunque en la Cataluña francesa los fueros catalanes fueron derogados en 1660.

JUAN DE AUSTRIA 
Se estipuló también el casamiento de la infanta María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, con Luis XIV de Francia. Así se impuso la hegemonía de Francia sobre España. En el tratado se incluyó un indulto general durante los años de la sublevación catalana (1640-1659). En cuanto al Rosellón un año después los usos catalanes fueron derogados, lo que conllevó la abolición de las instituciones propias en Cataluña septentrional, así como la prohibición del uso del catalán en el ámbito público y oficial
Las condiciones del tratado fueron ocultados a las Cortes Catalanas hasta 1702, aunque de hecho era público y notorio. Tanto los afectados del Rosellón como las autoridades catalanas intentaron durante años resistirse a la partición.
Más adelante, en julio de 1793 se formó un cuerpo de voluntarios barceloneses bajo el lema “Por la Religión, el Rey y la Patria”. El llamamiento y la respuesta se repitieron por todas las comarcas catalanas, que aportaron miles de “miqueletes” que incluso subieron desde Valencia. El objetivo era recuperar el Rosellón. Pero serían disueltos tras la firma de “La Paz de Basilea en 1795.

REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL

Muy cerca de Madrid se levantó en el siglo XVI. Estaba llamado a ser la representación arquitectónica de un rey-emperador, de su Estado y de...