viernes, 4 de diciembre de 2020

51.- REINO DE CASTILLA -14-

El 1 de enero de 1474 se conocieron Fernando de Aragón y Enrique IV de Castilla en el Alcázar de Segovia. A partir de aquí los príncipes actuaban como sucesores de la corona sin problema alguno y con la consideración de todos. Se controlaba a la niña Juana (la Beltraneja) que se encontraba con su madre en Madrid, vigiladas por personas de confianza de Pacheco, que no había renunciado a sus proyectos. Isabel y Enrique llegaron a pasear a caballo juntos por Segovia, a la vista del pueblo, dando muestra de la buena relación existente entre ambos. Pero la salud del rey se iba minando. Enrique enfermo se marchó a Madrid, Fernando se marchó con sus tropas a Aragón, porque los problemas en la guerra seguían aumentando, e Isabel se quedó en Segovia, cabeza de Castilla en aquellos momentos. Pacheco con sus intrigas en Madrid, presentó al rey una carta para su firma donde el rey entregaba la señoría de la villa de Carrión en agradecimiento por los servicios prestados en defensas de Juana. En la villa hubo movimientos militares de amenaza entre los soldados de Benavente que la guardaban y los de Mendoza. A punto de la lucha apareció Fernando con sus tropas alineándose junto a las fuerzas de Mendoza y se suspendió la batalla sometiéndose ambas partes a un laudo arbitral por parte del rey. Éste falló en contra de la toma por parte de las fuerzas de Pacheco y desde entonces, la Casa del Infantado, (de los Mendoza en Madrid), quedó al servicio de Isabel.
Cosas del destino, con el rey enfermo, Carrillo y Pacheco se encontraban en la corte, los que habían traicionado al rey. Los Mendoza, grandes defensores de la hija del rey, Juana ahora estaban del lado de Isabel. La consolidación de Fernando en un trono acabaría abarcando un total de siete reinos. Esto era un cambio importante en Europa. Francia se dio cuenta de esto y Luis XI mandó invadir nuevamente el Rosellón. Fernando tuvo que regresar a Cataluña con tropas y convenció a su padre que no era allí donde se estaba jugando la partida principal, sino en Castilla, dado la futura unión de ambos reinos. Poco después en octubre de 1474 muere Juan Pacheco, el marqués de Villena. Su hijo Diego no era de la misma pasta que su padre. Más irresoluto no valía para ofrecer la defensa de la Beltraneja, cosa que aún había dejado de pensar el padre hasta el último momento. También en diciembre de ese año, estando en Madrid Enrique se sintió muy mal. En el Alcázar se tumbó vestido así murió, sin quitarse las botas. Marcaría el tránsito del futuro de Castilla y de España entera. Era el 12 de diciembre de 1474. Isabel se encontraba en Segovia y Fernando en Cataluña en l
a guerra del Rosellón. No había testamento, ni tampoco el rey había respondido a las cartas de Isabel. El contador real cabalgó hacia Segovia para noticiar a Isabel. Anulada por el papa los actos de Val de Lozoya y confirmados los de Guisando, a los ojos del pueblo de Segovia la situación era la del rey en buena armonía con su hermana, sin disputas por lo que se confirmaba a Isabel y Fernando como herederos legítimos. A muchos les pareció que Isabel no debía demorar su proclamación como reina de Castilla y recordamos que no se necesitaba ser coronada o consagrada, como en Francia, sencillamente se le proclamada. Así, el 13 de diciembre de 1474, Isabel de Trastámara asiste a los solemnes funerales por el recientemente difunto rey Enrique IV, su hermano, en la Iglesia de San Martín Vera en Segovia. Isabel vestía la ropa de ceremonia cubierta de paños de luto. Pero a la salida se despojó de los paños apareciendo con todo el lujo que requería la siguiente ceremonia, la proclamación como reina de Castilla. Isabel ni siquiera esperó a su esposo, ya de camino, para proclamarse la reina de Castilla. Gutierre de Cárdenas, hombre de confianza de Chacón, y de Isabel, por una de las cosas por las que pasará a la historia es por sostener la espada abriendo la comitiva de Isabel, cuando fue proclamada reina, era un papel simbólico que en los acuerdos del matrimonio entre Fernando e Isabel estaba dispuesto para el aragonés. Pero ante su ausencia, Isabel no esperó y le otorgó ese encargo a Gutierre de Cárdenas. Procesionalmente volvieron al Alcázar tomando Isabel posesión de su poder real. Parece ser que al llegar Fernando con sus tropas, hubo de esperar a las puertas de la ciudad, dos días para poder entrar por orden de la reina. Ante el enfado y la reclamación de Fernando, supo hacerle entender que había sido necesario porque de esa forma fue recibido por la reina ya proclamada y con los honores que correspondían el rey de Aragón y consorte de Castilla, de forma de que el pueblo se diera cuenta que Castilla tenía unos monarcas con autoridad.
Se comunicó la noticia inmediatamente a las ciudades y en los días siguientes unos y otras obedecieron haciendo reconocimiento de la proclamación. Solo sabemos de dos rotundos silencios, Madrid, a la sazón residencia de Juana y su madre y de Plasencia, en posesión de los Estúñiga, que sabían que podían serles reclamadas la devolución de Arévalo, ya que la nueva reino no consentiría el despojo cometido a su madre. Pero ambos casos, solo fueron abstenciones, lo que se interpretaba como un tiempo de espera y negociación.
El juramento de las Cortes y la Junta de la Hermandad podían esperar.

martes, 1 de diciembre de 2020

50.- REINO DE NAVARRA (4)

En la época del reinado de Fernando e Isabel, antes del 1500, la Corona de Castilla-León era inmensa, y le seguía la Corona de Aragón, que contaba con los condados catalanes y las posesiones mediterráneas. Asturias, Extremadura, Andalucía, Galicia, las Vascongadas, y demás territorios pertenecían a la corona de Castilla-León. Salvo como dijimos, Aragón y también el reino de Navarra. En 1479 moría Juan II de Aragón y de Navarra ya los pocos días su heredera. Heredó Francisco Febo, nieto de Juan II, regentado por la madre, Magdalena, hermana del rey de Francia. También murió a los catorce años de edad y Catalina, su hermana, se convirtió en reina de Navarra con trece años de edad. Su madre la casó con un noble francés, Juan de Albret, lo cual ofendió a los Estados Generales navarros. Esta hostilidad consiguió unir los bandos navarros en disputa, ya que ninguno querían un rey francés en Pamplona. La situación de Navarra era complicada, era un reino que se extendía a ambos lados de los Pirineos. Era un reino fronterizo con Francia, Castilla y Aragón. Catalina y Juan de Albret fueron incapaces de mantener el orden en el reino.
A finales del siglo XV el rey de Aragón, Fernando, realizaba continuas injerencias en la guerra civil de Navarra en apoyo a los Beamonteses, (partidarios del antiguo bando nobiliario de los Beaumont). Éstos eran contrarios a los agramonteses (partidarios del antiguo bando nobiliario de los Agramont). En 1486 existía la pretensión de crear una Corona para la Casa de Albret, que gobernaba Navarra, y que además aglutinara otros importantes territorios como Andorra y Castellbó. Las aspiraciones francesas se convertían en una amenaza. Fernando no esperó más y desencadenó la invasión por parte de los castellanos el 12 de noviembre de 1486. Unificó el mando militar en la frontera navarra y presionó lo que llevó a que en marzo de 1488 los monarcas navarros firmaran un pacto en el que cedieron la tutela del reino. Catalina I y Juan de Albret, fueron coronados el 12 de enero de 1494 y se comprometían a casar a su heredero al trono con algún hijo o nieto de Isabel y Fernando. El rey de Francia, entonces Carlos VIII, negoció con los Reyes Católicos con diversos ofrecimientos que Isabel y Fernando rechazaron alegando que no se anexionarían Navarra sin el consentimiento formal de la reina Catalina. Cuando en 1503 se producen nuevas tensiones entre Aragón y Francia, las Cortes de Navarra expresaron su preocupación afirmando que "estamos entre dos grandes fuegos".
Fernando el católico ya viudo desde 1504, se casa en octubre de 1505 con Germana de Foix, hermana del vizconde de Narbona, que pleiteaba con los reyes de Navarra por la corona. En 1507, dada la muerte de Felipe el Hermoso y la enajenación mental de Juana de Castilla, Fernando es reinstalado en el trono castellano en calidad de regente. Pero se marcha a Italia y deja en su lugar al Cardenal Cisneros. Pero no pierde de vista Navarra. El nuevo conde de Lerín, que había retornado a Navarra, fue de nuevo expulsado en 1507, con el apoyo prácticamente unánime de los navarros, consiguiéndose también la salida de las tropas extranjeras. La muerte del conde en 1508 hace que su hijo Luis de Beaumont III, para recuperar las posesiones perdidas de su padre, colabore con la ya posición abierta de Aragón de invadir Navarra. En su designio de aislar a Francia, Fernando constituyó la Liga Santa reuniendo al papa, al Imperio Germánico a Venecia y a Inglaterra. Se enteró del pacto secreto que Navarra había realizado con Francia y lo denunció al papa. Julio II tardó en pensarse la excomunión a los reyes navarros. A lo largo de 1510 y la mayor parte del año 1511, Fernando el Católico trató de evitar involucrarse en la guerra de la Santa Liga, un conflicto gestado en Italia por el choque entre los intereses del papado y de Francia. Sin embargo, en el verano de 1511, Luis XII hizo que los cardenales franceses convocaran un concilio en Pisa para procesar al papa, que fue declarado cismático por el Santo Padre. Este cisma de Pisa decidió a Fernando a apoyar al papa, de forma que el rey de Aragón entró en la Liga el 4 de octubre de 1511. El papel de Fernando en esta pugna consistía en atacar los intereses franceses en territorio italiano, lo cual llevó a cabo hasta que sus tropas fueron derrotadas en la batalla de Rávena, en 1512. Gastón de Foix, hermano de la esposa de Fernando, murió en la batalla, liderando a las tropas francesas. Este hecho cambió por completo la situación navarra. La muerte del noble en el campo de Rávena supuso que los derechos de la Casa de Foix recaían en la esposa de Fernando, Germana, por lo que el rey de Francia ya no tenía ningún interés en apoyar las reivindicaciones territoriales de la Casa de Foix contra los Albret.
---------GASTON DE FOIX, PRINCIPE DE VIANA----- Pero Fernando, que no se conformaba con la situación, convocó a las Cortes aragonesas, que se reunieron en Monzón en mayo de 1512, a fin de solicitar un subsidio con el que financiar armas y jinetes para las campañas en el Norte peninsular. Las Cortes aragonesas querían primero una bula papal y demorarían su respuesta hasta septiembre pero terminaron por acceder a la petición del rey. Estos accedieron cuando la invasión ya estaba concluida, y una vez publicada la bula papal que daba cobertura a la invasión que llegó en agosto. El empecinamiento de Fernando en llevar adelante la campaña ha sido visto como una provocación deliberada contra Navarra, que le permitiera volver a poner este reino bajo su tutela. Pero es posible que lo considerase una operación militar necesaria para recuperar la iniciativa en la guerra contra Francia.
------------ OLITE PALACIO ----- El arzobispo de Zaragoza, Alonso de Aragón, hijo de Fernando el Católico, colaboró con un importante contingente de 3.000 peones y 400 jinetes en la “guerra santa”. El ejército de Fernando II se fue concentrando en Vitoria. Estaba a las órdenes de Fadrique Álvarez de Toledo, segundo duque de Alba, y la tropa las componían hombres de los tres territorios vascos.. Aunque la invasión ya se había iniciado el 10 de julio el grueso de las tropas entró el 19 de julio. Fue realmente un paseo militar. Pocos días después los navarros capitularon sin combatir. Tras la rendición de Pamplona, Tudela reunió los esfuerzos de los atacantes. Por un lado, el propio Fernando el Católico fue a Logroño el 12 de agosto. La ciudad capituló el 9 de septiembre y el 4 de octubre Fernando el Católico entró en ella para jurar su fueros y privilegios. La rendición de las plazas fue paulatina. Finalmente llegó la excomunión para los reyes navarros, cuando ya no existía rey alguno en el trono de Pamplona. El papa otorgó bulas que le conferían el trono a Fernando y éste adoptó el título de rey de navarra. En junio de 1515 se resolvió por las Cortes de Burgos que se anexionaba definitivamente Navarra a Castilla, guardando los fueros y costumbres del reino. ¿Por qué Fernando cedió a Castilla y no a Aragón el reinado de Navarra?. Es algo que los historiadores se preguntan y la hipótesis más aceptada es que Castilla contaba con más medios para defender el territorio de una posible invasión francesa. En cualquier caso la anexión no supuso ninguna subordinación a Castilla. Navarra conservó sus Cortes, fueros y costumbres, sus leyes y su moneda y el rey estuvo representado por un virrey. Todo esto que narramos se refiere a la Navarra de la parte peninsular. La Navarra ultra pirenaica pasó a la soberanía de Francia y sus monarcas llevaron el título de reyes de Francia y Navarra hasta 1789. En España la actual Comunidad Foral de Navarra abarca el territorio correspondiente a la Alta Navarra. La Baja Navarra forma parte del llamado País Vasco francés. Tanto la Alta Navarra como la Baja Navarra son consideradas parte de la región histórico-cultural del País Vasco. Los vascones fueron sometidos por los visigodos pero se sublevaron en el 581, invadiendo y conquistando la Aquitania, que por ello se llamó Gascigne, (Gascuña), en el 587. Pero más adelante Navarra fue un reino independiente y las tres Merindades vascas, (Alava, Vizcaya y Guipúzcoa) desde el siglo XIV pertenecían a la corona de Castilla León y nunca fueron un reino.

49.- REINO DE NAVARRA (3)

FRANCESA Y CASTELLANA- Vamos narrando la historia de España según los reinos medievales, pero a veces, como en este caso, en las mismas fechas se solapan hechos importantes, en Aragón, Navarra y Castilla. Por eso es que dejamos a Isabel y Fernando después de su boda, para hablar de lo que sucedía en Navarra. La reina de Navarra era Blanca I desde 1425 y su consorte era Juan II de Aragón, el padre de Fernando. La reina moría en 1441 y el heredero a la corona era el hijo de ambos, Carlos, Príncipe de Viana, con el que nunca se entendió. Tanto es así que las diferencias los llevaron a una guerra civil entre los beamonteses, partidarios de Carlos, y los agramonteses, defensores de la causa de Juan.
-----------ESCUDO DE NAVARRA SIGLO XV -------- El personaje de Luis de Beaumont I se había casado con Juana de Navarra, una hija del rey francés Carlos III y creó para ellos el condado de Lerín. Lo importante es que este hombre encabezó la facción de los beaumonteses en defensa de los intereses de Carlos de Viana en la guerra civil de Navarra. En la batalla de Aibar, en 1451, Carlos fue derrotado y hecho prisionero junto a Luis de Beaumont. Éste permaneció como rehén hasta 1460. Al año siguiente fue obligado a abandonar el reino para evitar las intrigas políticas que mantenía. En el documento Luis de Beaumont II cedía todos los bienes que poseía en Navarra a Fernando II, y a cambio recibió distintos bienes en tierras castellanas. Juana Enríquez en esas fechas estaba en avanzado estado de gestación, por lo que se marchó a Sos (Aragón), donde dio a luz a su hijo Fernando en 1452. Pero estábamos en que en septiembre de 1461, el príncipe de Viana, heredero de las Coronas de Aragón y de Navarra moría. La heredera de Navarra pasó a ser doña Blanca, su hermana mayor. Sin embargo, Blanca tampoco llegó a ejercer su derecho, pues su padre, Juan II, rey de Aragón, siguió detentando el título de rey de Navarra hasta su muerte. Para seguir disponiendo de esta corona, Juan hubo de ponerse de acuerdo con Enrique IV de Castilla y con Luis XI, rey de Francia. Ambos decidieron reconocer a Juan como rey de Navarra y establecer como sucesora a su muerte, a su hija menor, Leonor, apartando de la sucesión navarra a Blanca, que fue desterrada a Francia contra su voluntad. Blanca se negó a renunciar a sus derechos, hasta que cedió en caso de muerte sus derechos como heredera legítima, al que había sido su marido, el rey de Castilla, Enrique IV. Cataluña estaba sumida en plena revuelta contra el rey de Aragón.
---------- CASTILLO-PALACIO DE OLITE----------- Los rebeldes ofrecieron en agosto de 1462 el Principado de Cataluña a Enrique IV, adoptando el título de conde de Barcelona e invadiendo Navarra para apoyar al bando de los beamonteses en su lucha por el trono navarro. Agravada la situación en Navarra por la presión castellana, Juan II consiguió llegar a un acuerdo con Luis XI de Francia y logró que Enrique IV aceptara el arbitraje de Luis XI. La sentencia arbitral de Bayona de 1463. Enrique IV renunciaba a sus derechos sobre Cataluña. Juan II, por su parte, acordó con su hija Leonor y su marido, el francés Gastón de Foix, que ellos serían gobernantes perpetuos de Navarra mientras viviera él viviera y que a su muerte adoptarían el título de reyes. El enfrentamiento entre los dos partidos navarros, agramonteses y beamonteses, se agravó. En vista de esto Gastón de Foix se dispuso a invadir Navarra con sus tropas bearnesas. Mientras tanto Fernando de Trastámara en 1469 ya se había casado con Isabel y su dedicación a la política castellana es por estos años total. Hemos de tener en cuenta que lo que hoy llamamos el “País Vasco”, no existía, toda esa región era “Merindades” Merindad de Pamplona, de Tudela, de Estella, de Olite y de Sangüesa. Y el reino de Navarra era fronterizo. Para afianzar esta adhesión, Fernando jurará, el 30 de julio de 1476, en Guernica, los Fueros de Vizcaya en nombre de Isabel, que lo hará más tarde. En 1479 finaliza la guerra sucesoria castellana con el triunfo de ésta. Ese mismo año moría Juan II y conforme a lo previsto, era jurada su hija Leonor como reina de Navarra. Tan solo quince días después de su coronación, la reina Leonor fallecía, a su vez. Esto convertía en rey de Francia a un niño de once años, Francisco Febo, nieto de la reina Leonor. El rey-niño fue regentado por la madre, Magdalena, hermana del rey de Francia. El joven Francisco Febo también murió a los catorce años de edad. Catalina, su hermana, se convirtió en reina de Navarra que tan solo contaba con trece años de edad. Su madre la casó con un noble francés, Juan de Albret, lo cual ofendió a los Estados Generales navarros, que no fueron consultados. Esta hostilidad consiguió unir los intereses de beamonteses y agramonteses, ya que ninguno de los bandos en liza querían un rey francés en Pamplona. La falta de apoyo interior agravó la situación de Navarra, obligada a mantener una neutralidad en el juego de poder entre la Francia de Luis XI y las Coronas de Castilla y Aragón, que para entonces estaban en manos de Isabel y Fernando. Sin apoyos, Catalina y Juan de Albret fueron incapaces de mantener el orden en el reino. A finales del siglo XV el rey de Aragón, Fernando, realizaba continuas injerencias en la guerra civil de Navarra en apoyo a los Beamonteses, (partidarios del antiguo bando nobiliario de los Beaumont). Éstos eran contrarios a los agramonteses (partidarios del antiguo bando nobiliario de los Agramont).

lunes, 30 de noviembre de 2020

48.- CASTILLA Y ARAGON -13-

La Ceremonia de la Val de Lozoya fue el acto que se celebró en de octubre de 1470 en la que el rey Enrique IV de Castilla desheredó a Isabel, declarando nulo los acuerdos de los Toros de Guisando, ya que Isabel se había casado sin su permiso, y se leyó la dispensa papal dispensando de los juramentos prestados y declaró heredera al trono del Reino de Castilla a Juana la Beltraneja. Los historiadores con los años pudieron confirmar que la dispensa era falsa, pues no consta en los registros vaticanos. Pero lo de Val de Lozoya tuvo un efecto rebote. Muchos vieron la jugada de Pacheco en esto. Según Manuel Colmeiro, de la Academia de la Historia, en su libro “Introducción a Cortes de los antiguos Reinos de León y de Castilla” nos dice : “Es sabido que Enrique IV, muerto su hermano el Príncipe D. Alonso, mandó jurar Princesa y heredera de sus reinos a la Infanta Doña Isabel el 19 de Setiembre de 1468 en la venta de los Toros de Guisando. Concurrieron a esta ceremonia muchos prelados y caballeros. Un pueblo innumerable fue testigo de aquella solemnidad, a la cual faltó, para ser completa, la presencia de los procuradores de las ciudades y villas del reino. Subsanaron la falta, la presencia de las Cortes de Ocaña de 1469.
Confirmada la jura de la Princesa en las Cortes inmediatas, se desvanecen todos los escrúpulos acerca del derecho de sucesión en la Corona que asistía a doña Isabel; derecho declarado por el único tribunal competente. Por lo tanto no pudo invalidar el posterior acuerdo en el Ayuntamiento de Val-de-Lozoya, porque no se reunieron allí los tres estados del reino, como era necesario, para anular la concordia de los Toros de Guisando” Se refiere aquí el historiador al repudio realizado por el rey por la boda de Isabel y Fernando en 1469, que no contaba con su aprobación como señalaba los Pactos de los Toros de guisando. El rey reconoció nuevamente los derechos de su hija Juana en la Ceremonia de la Val de Lozoya en noviembre de 1470, porque no asistieron allí representantes de los tres estados del reino, como era preceptivo para anular el pacto anterior. Fernando iba tomando decisiones importantes, se supone con el visto bueno de Isabel. Tenían ambos en la cabeza y desmontando poco a poco las influencias que nobles y prelados tenían sobre la monarquía. Los tiempos iban cambiando y se terminaba la Edad Media y lentamente aparece el Renacimiento con la Edad Moderna.
Fernando se desprendió de Carrillo, lo que parecía una locura, pero con eso demostró que las cosas cambiarían, nada de validos ni consejeros directos, sino realizar Consejos, y secretarios que ejecutaran las decisiones. Digamos, con prudencia, más democrático. El reino se iba desintegrando porque Enrique se estaba quedando con el culo al aire. Tenía el poder, pero no el favor del pueblo. Para los intereses de Roma la cuestión política no primaba. Era la salud de la Iglesia. Y los nuevos príncipes ofrecían la misma o mayor garantía y además un futuro continuado en este asunto. El 1 de noviembre de 1471 figuran dos bulas confirmando la legitimidad de la boda de Fernando e Isabel por el nuevo papa. Desde Valencia comunicó Fernando la buena nueva a Isabel, que se hallaba en Torrelaguna. Y hemos de recordar aquí que esa localidad fue la cuna de un hombre fundamental para los posteriores Reyes Católicos, se llamaba Gonzalo Jiménez de Cisneros, el famoso Cardenal Cisneros. Poco a poco la aceptación del reino parecía asegurada, cada vez recibían más adhesiones y no solo de la nobleza. Pacheco, por otro lado, ya no era el mismo, su salud se iba minando. Los partidarios de la niña aceptaron la propuesta de casarla con el nieto de Fernando de Antequera, Enrique Fortuna, pero la jugada indujeron al muchacho y su madre a saber que eran utilizados en los avatares castellanos, con lo cual se marcharon a Aragón. En su guerra con Francia Juan II de Aragón aunque recuperó el Rosellón, quedó cercado en Perpiñán. Luis XI ordenó el ataque y el aragonés pidió ayuda. Isabel escribió a los “Consellers” de Barcelona, que salía Fernando con cuatrocientas lanzas, que era de lo que podía disponer. Les escribió para decir eso y para decirles, subliminalmente, que los consideraba como sus súbitos. Aquél fue el primer servicio que, tras el matrimonio, Castilla pudo prestar a Cataluña, pero no el único.
Fernando estaría en Rosellón un año luchando. La presencia de Fernando con tropas suyas, castellanas le presentaba como uno de los protagonistas del conflicto. Inglaterra, Borgoña, Nápoles y el papa le consideraban el futuro rey. Portugal guardaba silencio. Mientras Pacheco, fiel a sí mismo, urdía un plan funesto para los príncipes. Se haría con el tesoro real, con Segovia e influiría en los pueblos en contra de los judíos y conversos de forma que se pusieran a su favor como protector y a la vez en contra de Isabel. Enterada de esto, Isabel movió sus hilos con nobles y señores para hacer ver que ella era la mejor garantía de hacer cumplir las leyes de Castilla, con lo cual protegía a los judíos en esos momentos. En esos días, Isabel fue una defensora de los judíos. Aviso a navegantes. Con la ayuda de Cabrera y su mujer, Beatriz de Bobadilla, que pudieron habar con el rey y explicarle que en caso de que Pacheco se hiciera con los mandos de Segovia, la infanta Juana quedaba sin protección. Era importante casarla con alguien apropiado y abandonar la idea de la sucesión. En esos días llegó Fernando. Isabel, disfrazada y con una pequeña escolta llegó y entró en Segovia, donde estaba Enrique. Ante el rey se inclinó y besó sus manos en señal de respeto y éste la abrazó. La reconciliación se había realizado, en los momentos más apremiantes. El 1 de enero de 1974 se conocieron Fernando de Aragón y Enrique IV de Castilla en el Alcázar. A partir de aquí los príncipes actuaban como sucesores de la corona sin problema alguno y con la consideración de todos.

GUERRA CIVIL - BATALLA DE MADRID

Fue un conjunto de acciones que se prolongaron durante cinco meses. Ambos bandos sabían que la toma de la capital era de una importancia dec...