martes, 30 de diciembre de 2025
REINO DE ARAGÓN (Parte 3)
lunes, 29 de diciembre de 2025
ARAGÓN - (segunda parte)
domingo, 28 de diciembre de 2025
ARAGÓN REINO (primera parte)
Al hundirse el estado visigodo ante el Islam en el siglo VIII, surgen algunas resistencias cristianas, y entre ellas lo que en el futuro fue Aragón. Cuando el Imperio Carolingio gana terreno a los musulmanes establece una zona denominada Marca Hispánica, dependiente de los reyes francos. Se establecieron regiones administrativas, condados, y los más importantes fueron Pamplona, que se convertiría en reino en el siglo IX, Aragón que se haría condado independiente en el 809 con el conde Aznar, Urgel condado con dinastía propia desde el 815 y el condado de Barcelona dinástico desde el 878, que se convirtió en hegemónico sobre otros como Gerona. Pero la Marca Superior o Extrema la ocupaba el actual Aragón, estaba en la zona fronteriza. Cuando era zona musulmana existía un jefe de la marca, nombrado por el Califato de Córdoba, que residía en Zaragoza, esto hasta el siglo X. Luego en el siglo XI se produjo el derrumbamiento de la dinastía Omeya y se constituyeron reinados musulmanes independientes llamados Taifas. Por matrimonio se unieron el condado de Aragón y el reino de Pamplona. A mediados del siglo XI surge Ramiro I al que se le considera el primer rey de Aragón. Recibió en herencia los condados de Sobrarbe y Ribagorza y con el Reino de Aragón se establecen una sólida alianza, y la unión de sus fuerzas permitió a Ramiro conquistar los castillos con lo que impedía a Ramón Berenguer I, que había comprado castillos en la zona, en tierras que los condes catalanes reconocieron pertenecer al condado de Ribagorza como parte del reino de Aragón. Escudo del Reino de Aragón----
sábado, 27 de diciembre de 2025
REINO DE NAVARRA (segunda parte)
Muerto Sancho III en el 1035, el reino de Navarra se desmembró. Como dejó entre sus hijos la herencia repartida. A García le correspondió Navarra, Castilla fue para Fernando, que desde entonces fue con la categoría de reino, y Aragón, también como reino a Ramiro. Los condados de Sobrarbe y Ribagorza fueron para Gonzalo. El último rey de Nájera, Sancho Garcés IV es asesinado por su hermano, con lo cual ya no existen los reyes de Nájera. Se divide el reino y la parte navarra quedó anexionada al Reino de Aragón, poniendo fin al "Reino de Nájera", pasando a denominarse Señorío de Nájera y Ducado de Nájera. Del reino de Pamplona surge, tras unos primeros años de expansión y la posterior merma territorial a manos de Castilla y Aragón, el Reino de Navarra que se estabilizó con dos territorios diferenciados: la Alta Navarra, al sur de los Pirineos y la Baja Navarra o Navarra Continental, al norte de la cordillera pirenaica, (actual Francia). Se fundan Vitoria y San Sebastián, hacia el 1200 con una labor repobladora. Pero Castilla después de un largo sitio se hizo con Guipúzcoa y Álava. Pese a todo Navarra participará en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en la que destacó el monarca navarro Sancho VII el Fuerte. La muerte sin descendencia de Sancho VII, supone la entronización en Navarra durante casi dos siglos de dinastías francesas, la de Champaña, la Capeta y la de Évreux.
BANDERA DE NAVARRA. (siglo XIV)
viernes, 26 de diciembre de 2025
NAVARRA - REINO (primera parte)
Los vascones, antiguo pueblo autóctono, posiblemente una de las tribus íberas, ocupaban la actual Navarra y parte de Aragón. Con la llegada de los romanos el territorio formó parte de la provincia romana Tarraconensis. Luego a la caída de los romanos los vascones fueron sometidos por los visigodos pero se sublevaron en tiempos de Leovigildo, en el 581, invadiendo y conquistando la Aquitania, que por ello se llamó Gascigne, (Gascuña), en el 587. Hubo entonces una Vasconia francesa (Aquitania), y otra propia o española. Frente a ambos se alzaban los pueblos Visigodos al sur y los Francos al norte. Con la invasión de los árabes en el 711, la época musulmana para los vascones fue una continuación de las luchas para defender su independencia de cualquier invasor, ya fuesen romanos, visigodos o musulmanes. No obstante, con los musulmanes, su aristocracia se convirtió y respetaron las posesiones y ascendencia social.
jueves, 25 de diciembre de 2025
ASTURIAS - PRIMER REINO CRISTIANO
Alrededor del 714 los moros habían aparecido en el valle del Ebro y dos años después toman Pamplona. El territorio fue campo de batalla entre musulmanes, francos y vascones. El Imperio carolingio trató de proteger la zona con apoyo de los núcleos de resistencia cristianos y en su afán de dominio del territorio, alcanzó alianzas con las familias más poderosas de aquellas tierras. Los vascones siempre intentaron deshacerse tanto del yugo musulmán como del franco, como lo demuestra la batalla de Roncesvalles en el 778 contra el ejército de Carlomagno, y su política díscola con el emir de Córdoba. El avance musulmán se detuvo en la cordillera Cantábrica y en los Pirineos. Los habitantes de estas zonas crearon sus propios núcleos primigenios de reinos cristianos. La zona de los Pirineos estaba tomada por el Imperio Carolingio ante el avance musulmán, y tuvo una fuerte influencia gala. En su parte occidental se creó el Reino de Pamplona, en la oriental el Imperio Carolingio dominaba la Marca Hispánica que había establecido para detener el avance musulmán, y entre ambas, el Condado de Aragón. No obstante los hispano-romanos y visigodos que componían la población de la península, todos cristianos, a la vez que se desarrolló al-Andalus fueron creando núcleos de resistencia a los musulmanes, primero en el norte y luego irán avanzando y creando lugar a los reinos cristianos medievales, que son los que se encargarán de hacer frente al musulmán, recuperar territorio al cristianismo o someterlos de alguna forma. En la franja norte de la península, desde Galicia a Cataluña, grupos armados combatían a los musulmanes. Operaban sobre todo en la zona cantábrica y eran insumisos a cualquier gobierno desde la época romana, estaban apenas controlados por los visigodos. Aunque se presentan estos hechos como el principio de la Reconquista, más bien parece una continuación de la actitud habitual de los montañeses. Si bien los reinos cristianos no existían entes de la invasión musulmana fueron resistiendo los ataques musulmanes y pudieron destruir guarniciones y atraer a la población visigoda y fundar el hecho y derecho del reino Astur en la persona de Alfonso I, con la corte de Cangas de Onís en el 739. Pensemos que los visigodos llevaban en la península desde el reino visigodo con capital en Toledo desde el 507 y gobernaron hasta la llegado de los musulmanes en el 711. Doscientos años de convivencia con los hispano-romanos, con la mezcla de la población y la unidad lingüística, (los visigodos hablaban el gótico, una lengua germánica extinta, hablada por el pueblo visigodo. Actualmente no existen lenguas derivadas de ella), fueron hablando el latín de los hispanos aunque algunos términos góticos permanecieron y el acceso a la cultura vendría por sí solo con el tiempo. Para finales del siglo VI, escasa o no, la cultura abarcaría a ambas poblaciones. Lo que quiero decir que aquellos visigodos del principio, ya no existían, y eran tan hispanos como los demás, ya que compartían lengua y religión. Volviendo al reino Astur, la presencia de nobles visigodos, refugiados en la zona cantábrica, contribuyó a iniciar de una forma institucional la empresa de constituir un reino. Don Pelayo, descendiente del rey Chindasvinto y fugitivo de la batalla de Guadalete, aclamado como jefe venció a los musulmanes en Covadonga. Los musulmanes despreciaron la zona porque en ese tipo de terreno no estaban habituados a combatir.
Los reinos cristianos realmente se sentían herederos del reino visigodo, y debían encargarse juntamente con la defensa, de ocuparse de la expansión de la religión cristiana, aunque no se ajustaban a fronteras naturales. El mayor enemigo de la integración peninsular fue el concepto patrimonial de los reinos, es decir, que no buscaban la unidad como lo consiguieron los visigodos, sino que los reyes se sentían propietarios de las tierras conquistadas y las dejaban en herencia. Los reinos cristianos se van formando desde el siglo VIII al XI. Van extendiendo sus territorios a costa de los musulmanes.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
ENRIQUE IV E ISABEL - CONFLICTOS (1454-1467)
Entre los compañeros de su juventud se contaba Juan Pacheco, que sería su hombre de confianza. Dominado por Juan Pacheco, un noble castellano que consiguió dominar la voluntad del rey, hombre intrigante e interesado sin escrúpulos. Enrique convirtió la corte castellana en un prostíbulo feminoide. El rey se dedicaba a la caza, a la danza y la música y también a prácticas deshonestas sin ningún recato, aficionado a las costumbres musulmanas en el vestir y comer, y tenía una guardia moro generosamente pagada.
En el pueblo de Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, nació Isabel de Trastámara el 22 de abril de 1451. Hija de Juan II de Castilla y de su segunda esposa Isabel de Portugal. Al nacer era infanta de Castilla, ya que el heredero y por lo tanto Príncipe de Asturias era su hermano de padre Enrique, (futuro Enrique IV), hijo de Juan II del primer matrimonio con su prima María de Aragón. Dos años después de Isabel nació Alfonso en noviembre de 1453, En Tordesillas nació Alfonso de Castilla, hijo de Juan II de Castilla y de su segunda esposa, Isabel de Portugal, por lo que su hermana Isabel pasaría a quedar en tercer lugar en la sucesión a la corona.
El rey de Castilla Juan II murió en julio de 1454, por lo que Isabel que tenía tres años no se podría acordar siquiera de su padre. La reina viuda, Isabel de Portugal, seguía siendo la administradora de los bienes, pero con el control de varios religiosos, lo que hace sospechar que ya el marido pensaba en que la reina sufría algún desequilibrio mental, lo que se corroboró, pues a la muerte de su marido ella entró en una profunda depresión, lo mismo que le pasaría a su nieta Juana con Felipe “el hermoso”, años después.
En 1458, falleció el rey de Aragón, sucediéndole su hermano, el rey Juan II de Aragón y de Navarra, que era primo carnal del padre de Enrique IV, (Juan II de Castilla, coincidencia de nombre y numeral), este era el padre de Fernando, el futuro Fernando el católico.
Se formó una Liga nobiliaria en 1460, que planteó un control de los gastos, y aceptó al hermano de padre del rey, Alfonso, como príncipe de Asturias. Enrique IV fue un rey conflictivo, disoluto e impotente y falto de carácter.
En testamento, su padre, Juan II, había dejado en herencia al infante don Alfonso que fuese maestre de la orden de Santiago. Título muy importante durante siglos. Enrique IV por contra se la concedió a Beltrán de la Cueva, con la desaprobación de la nobleza. El rápido ascenso de Beltrán no es bien visto, sobre todo por el marqués de Villena, Juan Pacheco y Alfonso Carrillo, importante prelado, obispo de Sigüenza.
Habían pasado seis años cuando la reina anuncia que está embarazada, lo que provoca gran alborozo en el rey y sospechas en otros. Así las cosas la reina Juana de Avis ve que la línea de sucesión a la corona está marcada por ese nacimiento, ya que desplaza a sus hermanastros, Alfonso e Isabel. Por lo que se decide llevar a la corte a ambos, por seguridad, se argumenta, hasta ver que se hará con ellos, pero separándolos de su madre que quedaría en Arévalo.
La hija de Enrique IV obtuvo el reconocimiento de todos los nobles y eclesiásticos de sucesora por ser hija del rey y su esposa Juana, otorgándole el título de Princesa de Asturias, formalidad tradicional en Castilla que aún se conserva para quién es heredero a la corona. Pero Pacheco protestó por ello por escrito pero no explica por qué no tenía derecho la niña. Se puede decir que pensaba que le correspondía a Alfonso, por ser varón y por lo tanto no podía ser desplazado en la sucesión. O porque pensaba que no era hija legítima.
Lo cierto es que el documento no fue exhibido en esas fechas, sino mucho después, como ya veremos. A pesar de todo Juan Pacheco la apadrinó en su bautizo, siendo las madrinas, su propia esposa y la infanta Isabel que tenía once años.
Las voluntades testamentarias del rey Juan II iban siendo burladas una a una. Cuellar que le correspondía a Isabel pasó a manos del de la Cueva. El señorío de Arévalo le fue despojado a su madre, la reina viuda, entregándose a Álvaro de Zúñiga, que iba a contraer matrimonio con una hija de Pacheco. Estos y otros muchos hechos que sufrió en carne y en su familia, las guardó Isabel en su memoria y en su mentalidad de que dado que el destino de las mujeres de esta clase social, estaban ligados a las uniones para enaltecerlas y no para destruirlas, esto sucedería de forma que ella misma tomaría la decisión, matrimonio político podría ser, pero con su voluntad, no sin ella.
Enrique nombra a Beltrán de la Cueva conde de Ledesma, lo que hace pensar en que es un pago por los servicios prestados. La hija de Enrique IV, Juana, obtuvo el reconocimiento de todos los nobles otorgándole el título de Princesa de Asturias, formalidad en Castilla que aún se conserva.
El rey Enrique tenía sus partidarios. El más leal los nobles de la casa Mendoza. en septiembre de 1464 el rey cedió a la presión de una gran parte de la nobleza castellana y nombró Príncipe de Asturias a su medio hermano Alfonso. A pesar de ello, el descontento nobiliario no disminuyó y en junio de 1465 las Cortes, o parte de ellas, con Pacheco a la cabeza, se reunieron en Ávila, derrocaron a Enrique y proclamaron rey de Castilla a Alfonso, de solamente 11 años de edad, con el nombre de Alfonso XII. Este episodio fue llamado por sus detractores "la farsa de Ávila", nombre con el que ha pasado a la historia. Al parecer fue en torno a este momento cuando los nobles empezaron a propagar el rumor de que Juana no era hija de Enrique IV sino de su valido Beltrán de la Cueva, de ahí el apodo de Juana "la Beltraneja" con el que se la ha conocido posteriormente.
La Farsa de Ávila fue un acto burlesco que era una indignidad, que intentaba poner en ridículo a Enrique IV, destronarlo y proclamar en su lugar al príncipe Alfonso como rey de Castilla. Por lo tanto en Castilla había dos reyes, enemigos y hermanos de padre.
Estalló entonces la guerra abierta entre los partidarios de Enrique IV y los de Alfonso XII, una guerra que terminará tres años después, en 1468. Pero Alfonso reinó incluso con el nombre de Alfonso XII durante tres años. Fue un títere en manos del marqués Pacheco y no fue seguido por muchos castellanos que seguían fieles a Enrique IV. Pero tuvo una corte con actividad cultural a la que acudían caballeros de renombre.
Pasado el invierno de 1465 a 1466 era evidente que ambos bandos en lucha no estaban en condiciones de obtener la victoria. Pacheco sabedor que no podría asaltar la fortaleza de Segovia, ofreció al rey una propuesta de paz. Eliminaría a su rival (Alfonso) de la escena política. El rey debía alejar de la corte a los Mendoza y fundamentalmente a Beltrán de la Cueva y devolvería a él los cargos que había ostentado y a la vez ofrecería a Isabel para casarla con su hermano, Pedro Girón. Éste era un hombre bruto, ya maduro para Isabel, ambicioso y hombre violento. Enrique dio su consentimiento. Y también Alfonso. Isabel se encomendó a la protección de Dios, según la espiritualidad que le habían enseñado. En el viaje de vuelta Girón se sintió enfermo y sorpresivamente murió en abril de 1466.
La muerte de Pedro Girón detuvo toda negociación y prosiguió la guerra. En el mes de agosto de 1467 ambos bandos se enfrentaron en Olmedo, conocida como la Segunda Batalla de Olmedo. Realmente ninguno fue vencedor claro, pero Enrique IV no se atrevió a proclamar su victoria ante sus tropas, cosa que si hizo Alfonso aconsejado por su valedor, experto en asuntos militares. Se dice que en realidad el que combatió con la armadura de Alfonso fue Gonzalo de Córdoba, (el que sería El Gran Capitán), su protector, e indujo a Alfonso a declararse vencedor.
martes, 23 de diciembre de 2025
GUERRA DE SUCESIÓN CASTELLANA 1474-1479
Con lo cual hubo un acuerdo importante el llamado “Tratado de los Toros de Guisando”, en el que Isabel quedaría como heredera de la corona de Castilla.
A pesar de las oposiciones y diferentes problemas Fernando e Isabel se casaron. La boda, celebrada en 1469, de la que ya se consideraba como heredera de Castilla y de don Fernando, futuro rey de Aragón, había suscitado inquietudes en Francia y Portugal; aquellas naciones veían con disgusto constituirse un bloque hegemónico en la Península y al morir el rey el 12 de diciembre de 1474 e Isabel se proclamó reina de Castilla y León en virtud de aquellos acuerdos.
El importante cardenal don Pedro González de Mendoza, el arzobispo de Toledo don Alfonso Carrillo, el conde de Benavente, el marqués de Santillana, el duque de Alba, el Almirante, el Condestable, el duque de Alburquerque —don Beltrán de la Cueva y muchos pueblos y ciudades, fundamentalmente de Asturias, cuna de la casa de Trastámara y llevan el honor de sentirse herederos de la monarquía visigoda, juran a doña Isabel como reina legítima de Castilla. Pero el duque de Arévalo y don Diego López Pacheco, (hijo del anterior Pacheco), marqués de Villena, se niegan a rendirle homenaje.
Se trataba de resolver el problema que planteaba la presencia de la reina Juana, madre del rey fallecido, que había tenido hijos bastardos. Además dar una solución airosa al futuro de su hija, (la Beltraneja). Los Reyes, de acuerdo con lo previsto en Guisando, exigían el regreso de la reina a Portugal y ofrecían un matrimonio adecuado para Juana, probablemente con Enrique Fortuna, hijo del infante de Aragón, don Enrique.
En Portugal, Juana (la Beltraneja), aunque también se proclama reina de Castilla, está manipulada por su marido, el rey y por los nobles castellanos que en su día eran opositores a Isabel. Este es el motivo real del conflicto.
En el mes de abril, Alfonso V de Portugal enviaba una embajada a Valladolid para anunciar sus propósitos y ordenaba la concentración de su ejército en Arronches; era el comienzo de la guerra, aunque las primeras hostilidades se producen con el levantamiento de Alcaraz, una de las villas que deseaban retornar al realengo. Las operaciones en torno a Alcaraz constituyeron la primera victoria de la guerra para los isabelinos.
En juego estaba el desenlace de la vieja pugna entre la nobleza y la monarquía, la delimitación del ámbito castellano y portugués de navegación en el Atlántico meridional, y el diseño de bloques de alianzas de las potencias europeas: la unión de intereses de Castilla y Aragón, vieja aliada de Francia la primera, habitual enemiga la segunda, hacían trascendental esta definición. Portugal había de actuar en la guerra contando con la alianza de Francia, aunque procurando no dañar sus relaciones con Inglaterra; Castilla y Aragón se incorporarían a la alianza antifrancesa de Inglaterra, Borgoña y Nápoles.
En los primeros meses de la campaña, los portugueses se apoderan de parte de Extremadura y de Galicia, ocupan Toro y, durante algunos días, Zamora. Cuentan con una invasión francesa por el norte para obligar a los Reyes Católicos a capitular. La reorganización del ejército castellano y la ayuda de Aragón permiten una contraofensiva de don Fernando por tierras de Burgos y, sobre todo, en Zamora. A principios de marzo de 1476, en Toro, las tropas castellanas derrotan a las portuguesas. Alfonso V de Portugal espera restablecer la situación a su favor con la alianza de Francia; pero la renuncia momentánea de Aragón a sus derechos sobre el Rosellón incita a Luis XI, rey de Francia, a retirarse del conflicto. Los reyes de Castilla afianzan su poder, reuniendo Cortes en Madrigal (abril de 1476) y repartiéndose las tareas: don Fernando pacifica la tierra de Zamora, mientras doña Isabel se dirige a Andalucía. En febrero de 1479, don Fernando, que desde hace algunas semanas es ya rey de Aragón por muerte de su padre, derrota a los últimos partidarios de doña Juana en las inmediaciones de Mérida (batalla de Albuera).
Isabel de Aragón
El tratado de Alcáçobas (4 de septiembre de 1479) pone fin a la guerra: doña Isabel y don Fernando quedan reconocidos como reyes de Castilla; doña Juana, la Beltraneja, renuncia a sus supuestos derechos y se la obliga a pasar el resto de su vida en un convento de Coimbra (allí muere en 1530); se arreglan los desposorios del infante don Alfonso, hijo del príncipe heredero de Portugal, con la infanta Isabel, primogénita de los Reyes Católicos; por fin, Castilla acepta la expansión portuguesa en África.
Isabel de Aragón, que nació en octubre de 1470, y su madre, Isabel, por su parte convocó a Cortes en 1476 en Madrigal y allí su hija Isabel fue proclamada heredera a la corona de Castilla al ser ella la primogénita de los reyes de Castilla y al no tener sus padres descendencia masculina.
El matrimonio de la hija de los reyes de Castilla, Isabel con el infante Alfonso de Portugal, que tenía en 1480 solo cinco años, vivía con su abuela, y al año siguiente llegó Isabel de Aragón que tenía unos diez años. La boda se celebró por poderes en 1490. Pero Alfonso de Portugal murió en julio de 1491, al año siguiente de su boda, dejando viuda a Isabel, la hija de los reyes de Castilla.
lunes, 22 de diciembre de 2025
COEXISTENCIA DE RELIGIONES EN AL-ÁNDALUS
Como sabemos los Reyes Católicos derrotaron el último bastión musulmán en la Península en 1492. Ese mismo año fueron expulsados los judíos. Los musulmanes que se quedaron, llamados moriscos, fueron expulsados en 1613 por Felipe III. Aquí es donde se queda establecida en toda la península la religión cristiana. Sin embargo durante siete siglos las tres religiones compartieron territorio en lo que se llamó el Al-Andalus.
Cuando el Islam invadió la península la religión cristiana era mayoritaria, por ser la religión de los reyes godos, pero también existía la judía, discriminada y poco difundida. Ni Moisés ni Jesucristo fueron visto como paganos a los ojos de los musulmanes, bien al contrario, formaban parte para ellos de una serie de profetas que propugnaban una religión creyente en la de Abraham. Realmente digamos que daban como un tiempo de espera para que se convirtieran en musulmanes, mientras tanto, en virtud de las leyes del Corán debían pagar un tributo, la Yizjá. De esta forma se toleraba la práctica de las otras dos religiones y estaban exentos de unirse al ejército. En realidad era una tolerancia discriminatoria. Judíos y cristianos tenían sus propias autoridades pero estaban legalmente en inferioridad de condiciones frente a un musulmán. También es cierto que los cristianos no les importaban expandirse, mientras que los judíos se agrupaban y además eran mucho más gregarios y formaban lo que se llamó “juderías”. No obstante los judíos y cristianos colaboraron tanto con el emirato como con el califato. El Harem
Las conversiones al Islam no eran de cualquier forma, sino fuera de presiones, por propio convencimiento y sin esperar recompensa. Pero la llegada de los Almorávides en el 1086 supuso una radicalización en las costumbres religiosas musulmanas. Un musulmán podía casarse con una judía o una cristiana, pero no a la inversa.
Los cristianos
hablaban el latín o lenguas romances, y el árabe se fue extendiendo, quedando
el latín como idioma de cultura, siendo los cristianos bilingüistas. De ahí la
importancia de que el castellano, lengua romance, (romana) fuese adquiriendo
para sí términos árabes y hebreos que nos han llegado, mientras que las otras
lenguas han quedado encerradas en sí mismo y por lo tanto menos divulgadas.
En definitiva que en Al-Ándalus siempre ha
existido el temor, el recelo y la desconfianza. A la vez también hubo la
cooperación y el entendimiento, dentro de ciertos cauces, entre las tres
religiones. Desgraciadamente la llegada de los almorávides y los almohades en territorio musulmán y también la
expansión de los reinos cristianos fueron socavando estas costumbres, por otra
parte con una fecha de caducidad tácita.
Las luchas
entre los reinos cristianos y Al-Andalus, luego las Taifas eran moneda
corriente. Luchas muy sangrientas con esclavitud del derrotado en el mejor de
los casos.
Por ejemplo Almanzor que era un caudillo del califa Hisam II, llevó a cabo medio centenar de sangrientas campañas militares contra los reinos cristianos. En las mismas hizo decenas de miles de prisioneros y lanzó cabezas cortadas contra las ciudades enemigas para desmoralizar a sus ciudadanos. Hizo no menos de cincuenta aceifas o incursiones en los reinos cristianos en busca de esclavas que vender en Córdoba y cautivos por los que pedir rescate, llegó a arrasar Zamora, León, Pamplona, Barcelona y Santiago de Compostela, entre otras muchas poblaciones cristianas, hasta hacer más de 200.000 prisioneros entre esclavas, niños o cautivos para pedir rescate o intercambiar por cautivos musulmanes y con ello poder financiar sus campañas. Almanzor utilizó el terror como arma de guerra, en Barcelona lanzaba cabezas de cristianos contra las murallas y pasó a cuchillo a todos los soldados, en Santiago incendió la ciudad y traslado las campanas a Córdoba llevadas por los cautivos y esclavos. Montó un mercado de esclavos que cubrió los deseos más lascivos y los más bajos instintos de la corte califal. Entre las esclavas más apreciadas estaban las vasconas que fueron las madres del califato y en segundo término las doncellas gallegas, los infantes y jóvenes eran sodomizados. Las posteriores invasiones de almohades, almorávides o benimerines siguieron las mismas pautas de obtener esclavas y cautivos como botín de guerra en sus incursiones en los reinos cristianos. Almanzor murió en el 1002. Poco después cmenzaron las intrigas por el poder en el califato de Córdoba.
El Califato de Córdoba desapareció en el 1031 estableciéndose los reinos de Taifas, que fueron siendo vencidas por los cristianos aunque normalmente eran vasallos de algún reino y pagaban tributo por ello. En el año 1238 se fundó el reino nazarí de Granada, siendo el último que quedaba hasta desaparecer en el 1492.
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