miércoles, 30 de septiembre de 2026

REYES DE CASTILLA ISABEL Y FERNANDO (Parte 3­)

GUERRA POR EL TRONO CASTELLANO
El rey portugués, casado con Juana la Beltraneja, ambos se habían proclamado reyes de Castilla  en oposició a Isabel y Fernando. 
El portugués había comenzado su andadura por Castilla con sus tropas en junio de 1475 pero no conseguía alianzas por donde pasaba. Mientras que Isabel se movía entre Madrigal  y Medina demostrando que aquellas tierras le obedecían. Llegó la noticia de que el zamorana villa de Toro  se había entregado a los portugueses.

ESTANDARTE PORTUGUÉS
Fernando e Isabel se reunieron en Tordesillas, ciudad entre Zamora y Valladolid y se llevó a cabo una concentración de tropas muy  numerosa, pero heterogéneas y con poca o ninguna preparación. Se decidió ir al recate del castillo de Toro, ciudad a pocos kilómetros. Fracasaron en su intento y la reina salió al encuentro en la retirada de la tropa e increpó a los oficiales  por su cobardía. Fernando puso orden y tomó la decisión ante el fracaso. Necesitaba un ejército menos numeroso pero más disciplinado. Se suspendió el reconocimiento del monopolio portugués de las navegaciones portugués a Guinea. Los portugueses respondieron volviendo a reclamar la posesión de Canarias.
Pero poco a poco muchos nobles castellanos iban pasándose al bando isabelino. Fernando mantuvo firme el asedio a la ciudadela burgalesa e Isabel se instaló en Palencia con la tarea de reunir tropas leales.
Aún durante la guerra contra Portugal, los reyes afianzan su poder, reuniendo Cortes en Madrigal (abril de 1476).
Alfonso V de Portugal emprendió el avance hacia Burgos, se intentó cerrarle el paso pero fracasaron, no obstante las tropas portuguesas tuvieron numerosas bajas, lo que hizo que se suspendiera el avance a Burgos y retirarse a Arévalo. Isabel lloró la pérdida de algunos fieles en Baltanás y se presentó en la villa donde dispuso de inmediato que todas las deudas de la villa se demorasen dos años y las rentas pasaran a resarcir las pérdidas sufridas.
También se pagó un altísimo rescate por Alfonso de Pimentel, conde de Benavente. Al llegar a Valladolid fue recibido por la propia reina con honores de héroe.

ISABEL I DE CASTILLA A CABALLO JUNTO A SUS TROPAS
La derrota de Baltanás supuso no obstante que los portugueses se dieran cuenta que en su marcha no iban a contar con apoyo si se alejaban de sus fronteras. Carrillo, Estúñiga y Pacheco, los creadores de la guerra a ver perdido algunas de sus villas, pensaron que era mejor negociar antes de que sea demasiado tarde. A finales del mes de noviembre en Zamora el alcaide alzó pendones por Isabel y comenzó a combatir a la guarnición portuguesa. Logró tomar la ciudad, desarmar al enemigo y obligarlos a recluirse en el castillo.
Mientras en Burgos a mediados de enero de 1476, Fernando tenía la situación casi resuelta y envió a Isabel una nota diciendo que debía ir a Burgos  para tomar posesión de la ciudad cuando quisieran capitular los portugueses y aliados. Seis días tardó la reina en llegar en medio de un temporal de viento y nieve en hacer el camino desde Valladolid.
Vencidos, pagaron una fuerte suma el alcaide y sus nobles, y fueron perdonados, ganando así una importantísima ciudad para el reino castellano y a la vez Isabel quedaba mostrándose magnánima.
El rey portugués veía que poco a poco iba perdiendo pueblos y villas que se pasaban a Isbel y se centró en Toro, pero Fernando decidido a defenderla les esperaba. Fueron atacados pero llegaron refuerzos que enviaba Isabel por lo que los portugueses quedaron entre dos fuegos. Se retiraron Alfonso V y su hijo. Lanzados en su persecución los castellanos los alcanzaron en Peleagonzalo. En retirada forzosa los portugueses no declararon su derrota porque habían sido capaces de no ser detenidos, lo cierto que abandonaron la batalla. El portugués se vio forzado a regresar a su reino y trató de reorganizarse militarmente.

ALFONSO V DE PORTUGAL 
Isabel se dirige a Andalucía. En febrero de 1479, don Fernando, que desde hace algunas semanas es ya rey de Aragón por muerte de su padre, derrota a los últimos partidarios de doña Juana (esposa del portugués) en las inmediaciones de Mérida (batalla de Albuera). Pero mientras que Fernando, siempre hábil en todos los campos, envió cartas a todas las ciudades de Castilla y a varios reinos extranjeros, dándoles la noticia de una gran victoria, en la que las tropas portuguesas habían sido aplastadas. Francia decidió, ya que Aragón renunció al Rosellón y se retiró del conflicto. La guerra se convirtió en batallas navales, donde los portugueses se impusieron y se libró la batalla decisiva en Guinea.
A todo esto el nuncio apostólico Jacobo Rondón de Seseña llegó a Castilla con la noticia de que el papa Sixto IV rectificaba y anulaba la dispensa otorgada previamente a Alfonso V para casarse con su sobrina Juana.
Esto debilitó gravemente la legitimidad del bando juanista y la pretensión del rey portugués al trono de Castilla.

FERNANDO V DE CASTILLA CON SUS TROPAS EN TORO 
Finalmente la guerra terminó con un Tratado de paz en Alcácovas, reconociendo Portugal a Isabel y Fernando como reyes de Castilla y a quedando en manos portuguesas la hegemonía del Atlántico, salvo las Islas Canarias. Juana permaneció para siempre en Portugal. El tratado de Alcáçobas (4 de septiembre de 1479) pone fin a la guerra: doña Isabel y don Fernando quedan reconocidos como reyes de Castilla; doña Juana (la Beltraneja) renuncia a sus supuestos derechos y se la obliga (o por propia voluntad) a pasar el resto de su vida en un convento de Coimbra (allí muere en 1530); se arreglan los desposorios del infante don Alfonso, hijo del príncipe heredero de Portugal, con la infanta Isabel, primogénita de los Reyes Católicos. También se repartieron sus zonas en el Atlántico, quedando para Portugal la mayor parte de los territorios, Castilla acepta la expansión portuguesa en África, con la excepción de las islas de Canaria (de las que aún faltaban por conquistar las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife).
Se dividieron las zonas de navegación e influencia en el Océano Atlántico.
Portugal se quedó con el monopolio de la navegación y conquista en la costa de Guinea, además de las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde.
Las consecuencias fueron mucho tiempo después para los viajes a América por el Tratado de Tordesillas.
Hemos de saber que el Tratado tardó tiempo en firmarse. Las primeras conversaciones de paz tuvieron lugar entre la reina Isabel de Castilla y su tía Beatriz de Portugal, en marzo de 1479. No hubo un acuerdo. La principal dificultad se allanó cuando en mayo Juana de Castilla, (la Beltraneja)  hizo público su deseo de ingresar en un monasterio.
Negociaron el acuerdo definitivo los reyes de Castilla y Aragón, Rodrigo Maldonado, oidor de la Real Audiencia, y por el lado del rey de Portugal, João da Silveira, barón de Alvito.

EL TRATADO DE PAZ FIRMADO POR ISABEL 
El acuerdo final fue firmado por los negociadores en la localidad portuguesa de Alcazobas, el 4 de septiembre de 1479. Cuatro días después fue ratificado por el rey de Portugal y proclamado en ese reino. Isabel lo ratificó en Trujillo el 27 de septiembre y Fernando o firmó posteriormente por hallarse ausente  en septiembre.
El papa Sixto IV refrendó el Tratado mediante bula en 1481.
 

martes, 29 de septiembre de 2026

PRÍNCIPE DE LOS INGENIOS - MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

Nació el 29 de septiembre de 1547 en Madrid fecha en que fue bautizado. (hace hoy 479 años). Su sobrenombre es ”Príncipe de los Ingenios”.

ESTATUA EN MADRID
Descendían los Cervantes de un linaje gallego que se había establecido en Córdoba, ciudad en la que disfrutó de cierto prestigio el licenciado Juan de Cervantes, abuelo del escritor y que fue abogado de la Inquisición y familiar del Santo Oficio, cargos para los que evidentemente no hubiera sido designado si sobre la familia pesara sospecha de que tuviera antecedentes “conversos” y se dudara de su limpieza de sangre. Fue Miguel el cuarto de los siete hijos del matrimonio, pues mayores que él eran sus hermanos Andrés, Andrea y Luisa; siguieron a Miguel otros dos hermanos, Rodrigo y Magdalena. El padre, Rodrigo de Cervantes, era un modesto cirujano que, con toda su familia, se trasladó a Valladolid en 1551, donde la suerte no le fue propicia, ya que, por deudas, sus bienes fueron embargados y estuvo encarcelado varios meses, a pesar de sus protestas de hidalguía, que al final fueron atendidas. La familia residió luego en Córdoba y Sevilla, y en 1566 se estableció en Madrid.

RETRATO DE CERVANTES - PEDRO HORTIGOSA 1879
Es Cervantes la máxima figura de la literatura española. Autor de Don Quijote de la Mancha que muchos críticos han descrito como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal además de ser de los libros antiguos más editados vendidos y traducidos de la historia.
El “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” fue hace tiempo considerado la obra cumbre de la literatura universal y una de las máximas creaciones del ingenio humano. El Quijote es un libro externamente cómico e íntimamente triste, un retrato de unos ideales admirables burlescamente enfrentados a la mísera realidad; no son pocos los paralelos que se han querido establecer con la España imperial de los Austrias, potencia hegemónica destinada a gobernar el mundo en el siglo XVI y a derrumbarse en el XVII, y con la vida de su autor, gloriosamente herido en el triunfo de Lepanto y abocado luego a toda suerte de desdichas. Los caracteres de Don Quijote y Sancho Panza son una representación del alma humana elevada a la plenitud. Se puede entender que Don Quijote representa la melodía en el desarrollo de la vida, la voz cantante, la ilusión, la imaginación y la aventura. Mientras Sancho es la conciencia, la razón, la lógica de las cosas. Entre ambos se desarrolla la armonía, son el equilibrio de las proporciones y su resultado siempre connota belleza y lógica.

El abuelo de Cervantes, Juan, que era juez de la Santa Inquisición, se marchó de la familia y no se supo nada más de él. Por lo que el padre de Cervantes se vio obligado a ejercer su oficio de cirujano barbero, dando tumbos con su familia por la ancha Castilla.
El destino de Miguel no pintaba bien. Pero asentados en Córdoba en 1555 Miguel ingresó en el colegio de los jesuitas. Fue un lector muy precoz y sus dos hermanas sabían leer, cosa muy poco usual en la época, aun en las clases altas. Por lo demás, la situación de la familia era precaria. Un año después partieron hacia Sevilla con el fin de mejorar económicamente, pues era la puerta de España a las riquezas de las Indias y la tercera ciudad de Europa en la segunda mitad del siglo XVI. Los Cervantes se trasladaron en 1566 a la nueva capital del reino, Madrid. No se sabe con certeza que Cervantes hubiera asistido a la universidad. Su nombre aparece en 1568 como autor de una antología de poemas en alabanza de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, fallecida ese mismo año.
En el año de 1569 Miguel fue condenado en Madrid a arresto y amputación de la mano derecha por herir a un tal Antonio de Segura. La pena, corriente, se aplicaba a quien se atreviera a hacer uso de armas en las proximidades de la residencia real. No se sabe si Cervantes salió de España ese mismo año huyendo de esta sanción, pero lo cierto es que en diciembre de 1569 se encontraba en los dominios españoles en Italia, provisto de un certificado de cristiano viejo. 

MERCADO DE ESCLAVOS CIUDAD MUSULMANA
En 1571 Venecia y Roma formaban, con España, la Santa Alianza, y el 7 de octubre, comandadas por Juan de Austria, las huestes españolas vencieron a los turcos en la batalla de Lepanto. Fue la gloria inmediata, una gloria que marcó a Cervantes, el cual relataría muchos años después, en la primera parte del Quijote, las circunstancias de la lucha. En su transcurso recibió el escritor tres heridas, una de las cuales, si se acepta esta hipótesis, inutilizó para siempre su mano izquierda y le valió el apelativo de “el manco de Lepanto” como timbre de gloria. Junto a su hermano menor, Rodrigo, Cervantes entró en batalla nuevamente en Corfú, también al mando de Juan de Austria.
En 1573 y 1574 se encontraba en Sicilia y en Nápoles, donde mantuvo relaciones amorosas con una joven a quien llamó “Silena” en sus poemas y de la que tuvo un hijo, Promontorio.
Se propuso conseguir una situación social y económica más elevada dentro de la milicia mediante su promoción al grado de capitán, para lo cual obtuvo dos cartas de recomendación ante Felipe II, firmadas por Juan de Austria y por el virrey de Nápoles, en las que se certificaba su valiente actuación en la batalla de Lepanto. Con esta intención, Rodrigo y Miguel de Cervantes se embarcaron en la goleta Sol, que partió de Nápoles el 20 de septiembre de 1575. Al regreso de Nápoles a España en la galera Sol, el 26 de septiembre de 1575, frente a la costa catalana, les salió al encuentro una flotilla turca mandada por el famoso corsario Arnauti Mamí, renegado de origen albanés, que, tras un combate, en el que murieron el capitán de la galera y varios soldados españoles, hizo prisioneros entre otros, a Miguel de Cervantes y a su hermano Rodrigo, que hacía tiempo era también soldado en Italia. Llevados a Argel, nuestro escritor es adjudicado como esclavo al corsario de origen griego Dali Mamí. El hecho de haberse encontrado en su poder las cartas de recomendación de Juan de Austria hizo creer que Cervantes era persona de elevada condición de la que se podría conseguir un buen rescate. Esta circunstancia y su mano lisiada lo eximieron de ir a las galeras. Temía un traslado a Constantinopla. Los cinco años de cautiverio en Argel fueron una durísima prueba para Miguel de Cervantes. Intentó fugarse cuatro veces arriesgadamente y, para evitar más daños a sus compañeros de cautiverio, se hizo responsable de todo ante sus enemigos y prefirió la tortura a la delación.

ESTATUAS EN LA PLAZA DE ESPAÑA EN MADRID 
Hassán retuvo a Cervantes hasta el último momento, mientras los frailes negociaban y pedían limosna para completar la cantidad.
En mayo de 1580 fue traicionado en su curto intento de fuga.
Por entonces, llegaron a Argel los padres trinitarios fray Antonio de la Bella y fray Juan Gil. El primero partió con una expedición de rescatados; y el segundo, que sólo disponía de trescientos escudos que la familia de Cervantes había reunido, intentó rescatar a Miguel, por el cual se exigían quinientos. En vista de ello, el fraile se dedicó a recolectar entre los mercaderes cristianos la cantidad que faltaba, que reunió cuando ya Cervantes estaba con dos cadenas y un grillo en una de las galeras en que Hasán Bajá partía para Constantinopla. Gracias a los quinientos escudos, tan angustiosamente reunidos, Cervantes quedaba libre el 19 de septiembre de 1580. Se embarcó con otros cautivos rescatados, y el 27 de octubre, con treinta y tres años y tras once de ausencia, llegó a España, por Denia, desde donde se trasladó a Valencia. En noviembre o diciembre estaba ya en Madrid con su familia: su padre, ya viejo, aquejado de sordera; su madre, y sus hermanas Andrea y Magdalena. Su otra hermana, Luisa de Cervantes, era monja carmelita descalza en Alcalá, y su hermano Rodrigo estaba en Portugal, incorporado otra vez al tercio de Lope de Figueroa. Agravado por los esfuerzos para reunir el rescate de los dos hermanos, la familia estaba en una triste situación económica.


En 1580 tenía treinta y tres años; reflejaba en cierto modo la profunda crisis general del imperio, que se agravaría luego de la derrota de la Armada en 1588.
En 1584 cobra Cervantes del mercader de libros Blas de Robles 1.336 reales por el privilegio reimpresión de La Galatea, que aparecerá al año siguiente en Alcalá de Henares.  
Entre 1585 y 1600 Cervantes solía visitar Madrid, allí alternaba con los escritores de su tiempo, leía sus obras y mantenía una permanente querella con Lope de Vega. Ingresó en la Academia Imitatoria, primer círculo literario madrileño, y ese mismo año fue designado comisario real de abastos (recaudador de especies) para la Armada. También este destino le fue adverso: en Écija se enfrentó con la Iglesia por su excesivo celo recaudatorio y fue excomulgado; en Castro del Río fue encarcelado (1592), acusado de vender parte del trigo requisado.
Al morir su madre en 1594, abandonó Andalucía y volvió a Madrid. Pero las penurias económicas siguieron acompañándole. Cervantes dio con sus huesos en prisión, esta vez en la de Sevilla, donde permaneció cinco meses. En esta época de extrema carencia comenzó probablemente la redacción del Quijote
En 1587, Cervantes fija su residencia en Sevilla, y se gana la vida ejerciendo el humilde oficio de comisario real de abastos, al servicio de Antonio de Guevara, proveedor de las galeras reales
A partir de 1604, se encuentra de nuevo en Valladolid, donde se ha establecido la Corte, y rodeado ahora de su familia, compuesta exclusivamente por mujeres. La primera parte del Quijote debería de estar muy adelantada cuando Cervantes se instaló en Valladolid, y allí sin duda la terminó. El ambiente en que se escribieron las postreras páginas y se dieron los últimos retoques de esta novela es deprimente y afrentoso.

CASA DE CERVANTES EN MADRID 
En el verano de 1604, Cervantes ya tenía acabado el Quijote y debió de dirigirse a varios escritores y personajes pidiéndoles que escribieran poesías de elogio de su libro para insertarlas en sus preliminares. Debió de recibir muchas negativas, pues Lope de Vega, que le tenía ojeriza y lo menospreciaba, escribió: “De poetas no digo, buen siglo es éste; muchos en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a don Quijote”. Esto explica que en el prólogo Cervantes se burle de las poesías laudatorias de los libros y satirice cómicamente tal costumbre insertando una serie de poesías burlescas firmadas por fabulosos personajes de los mismos libros de caballerías que se propone parodiar (Amadís de Gaula, Belianís de Grecia, Orlando furioso, el Caballero del Febo, Urganda la Desconocida, etc.).
En septiembre de 1604 obtiene el privilegio real para publicar el Quijote, que se editaría muy pronto. La primera parte de la novela, dedicada al duque de Béjar. Se publicó con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. La edición más antigua de las conocidas de la primera parte fue impresa en Madrid por Juan de la Cuesta en 1605, aunque se ha supuesto una edición de 1604, de la que no queda rastro.
Entre 1604 y 1606, la familia de Cervantes, su esposa, sus hermanas y su aguerrida hija natural, así como sus sobrinas, siguieron a la corte a Valladolid, hasta que el rey Felipe III ordenó el retorno a Madrid. En 1605, a principios de año, apareció en Madrid “El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha”. Cuando en junio de 1605 toda la familia Cervantes, con el escritor a la cabeza, fue a la cárcel por unas horas a causa de un turbio asunto, don Quijote y Sancho ya pertenecían al acervo popular. Cervantes escribió a un ritmo imparable: las “Novelas ejemplares” vieron la luz en 1613. Ese mismo año lo sorprendió la aparición, en Tarragona, de una segunda parte espuria del Quijote escrita por un tal Avellaneda. Así, enfermo y urgido, y mientras preparaba la publicación de las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados, acabó la segunda parte del Quijote, que se imprimiría en el curso del mismo año.

ÚLTIMOS MOMENTOS DE CERVANTES - MUSEO DEL PRADO
El 19 de abril redactó “Ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir...”.
Un tal Márquez Torres, le había mandado una recomendación en la que relataba una conversación mantenida en febrero de 1615 con notables caballeros del séquito del embajador francés: “Preguntáronme muy por menor su edad, su profesión, calidad y cantidad. Halléme obligado a decir que era viejo, soldado, hidalgo y pobre, a que uno respondió estas formales palabras: "Pues ¿a tal hombre no le tiene España muy rico y sustentado del erario?". Acudió otro de aquellos caballeros con este pensamiento y con mucha agudeza: "Si necesidad le ha de obligar a escribir, plaga a Dios que nunca tenga abundancia, para que con sus obras, siendo él pobre, haga rico a todo el mundo". En efecto, ya circulaban traducciones al inglés y al francés desde 1612, y puede decirse que Cervantes supo que con el Quijote creaba una forma literaria nueva. Sus contemporáneos no vislumbraron la profundidad del descubrimiento del Quijote. Así, entre el 22 y el 23 de abril de 1616, murió en su casa de Madrid, asistido por su esposa y una de sus sobrinas; envuelto en su hábito franciscano y con el rostro sin cubrir, fue enterrado en el convento de las trinitarias descalzas. Cervantes no murió el día 23. Ese día fue caligrafiado el documento de su entierro por lo que falleció el día anterior. Shakespeare tampoco se fue al otro mundo el día 23 pues entonces Inglaterra calculaba sus días mediante el calendario juliano. Cuando los británicos ajustaron sus fechas al calendario gregoriano, que era más perfecto porque corregía las desviaciones de la órbita terrestre, el deceso de Shakespeare cayó el 3 de mayo. Da igual porque oficialmente se celebra la muerte de ambos cada 23 de abril. El deseo de crear coincidencias necesarias es lo que produce las leyendas. No se sabe exactamente cuándo nacieron porque sus respectivas parroquias no llevaban un registro de los nacimientos. Para ser francos, era algo normal en la época. Cervantes estuvo en las glorias imperiales de Lepanto y en las derrotas de la Invencible. Fue un producto claro de su tiempo. Fue genial escritor, valiente luchador y desgraciado, incomprendido por los poderosos, reconocido en el extranjero y por la historia.

domingo, 27 de septiembre de 2026

ISABEL - SERIE DE TELEVISIÓN

 

Aunque ya lo he publicado hace años, porsu aceptación vuelvo con los pormenores de la rerie de televisión.
Me voy a extender algo sobre esta serie. El texto que publico es una serie de reportajes hechos a los productores y guionistas. El tema entra perfectamente dentro de las publicaciones objeto del grupo, como entraría una pintura o escultura sobre personajes históricos españoles. Debemos entender que “Isabel” es una serie de ficción en la que se cuida el rigor histórico, pero en la que es necesario adaptar los hechos a los entornos más adecuados para el rodaje.

Se trata de la apasionante lucha de una mujer en la que durante toda su vida tuvo que luchar, primero por ser considerada apara que se respetaran sus derechos, para ser considerada heredera, para llegar a ser reina, para casarse con el hombre que eligió y no con otro. Ésta es la historia de una mujer que decidió ser la dueña de su propio destino sin saber los muchos sacrificios que eso iba a conllevar, que no fueron pocos. Vio destrozada su infancia al ser arrebatada de su madre enferma y fue obligada a ir a vivir a la Corte por su hermanastro el rey Enrique IV.
Sufrió la pérdida de su hermano Alfonso, por delante suyo en la línea sucesoria, y tomó, con apenas 16 años, decisiones claves tras una cruenta guerra civil. Soportó, tras su boda, maledicencias y limitaciones económicas. Tuvo que manejar diplomacia con una dureza de carácter capaz de poner firmes a un ejército (y a su propio marido, si hacía falta). Y todo, por una obsesión: ser reina. Pero, más allá de los hechos históricos, están las pasiones, emociones y renuncias de una mujer adelantada a su tiempo que rechazó ser figura decorativa y moneda de cambio La serie se ha emitido en más de 80 países, incluyendo varios europeos (Reino Unido, Irlanda, Portugal, Francia, Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rusia, Serbia, Croacia e Italia) y americanos (Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, República Dominicana, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Paraguay, Puerto Rico, El Salvador y Uruguay). Luego China Zone Media, EE UU, México, y la FOX de Latinoamérica. También se ha vendido a Puerto Rico, a la mayor parte de los países ex-soviéticos y a quince países árabes. Tuvo un presupuesto de 726.000 € por capítulo.
Los guionistas se enfrentaron a la decisión de cómo acercarse a unos personajes, no exentos de controversia, que determinaron el futuro de España. “Casi dos años para organizar una trama convincente, ni muy enciclopédica, ni muy ficcionada”. Todos los implicados reconocen que tuvieron que desempolvar los libros de historia. Y estuvieron de acuerdo: nada puesto a propósito para crear un efecto en la audiencia. La historia en sí ya les parecía más que interesante a la cadena, a la productora Diagonal TV y al director. “Es una serie básicamente histórica, también de intrigas políticas. De emociones, más que de amor. Todo lo que contamos siempre tiene una referencia a la verdad; si encontramos un hecho en dos libros o crónicas de la época, lo damos por bueno. Quizá haya pasajes que se han fabulado. Ese es el motivo por el que, por ejemplo, cambiaron las primeras versiones sobre Juana la Beltraneja. Quedaba demasiado evidente que era hija de Beltrán de la Cueva y no del rey Enrique IV. No se ha querido resolver ningún enigma histórico
Hay quien dice que esto es una serie de derechas y facha. Entonces no había ni derechas ni izquierdas. En todo caso es una visión posterior a lo que hizo esta mujer, estés de acuerdo o no. No hay que olvidar que mientras algunos buscan la beatificación de Isabel la Católica, otros le reprochan la violencia de la Inquisición. “El reto era colocarse en esa época para juzgar las cosas que hizo con justicia. No quiere decir que estemos a favor…”. Esa era una de las mayores dificultades del guion. “Hay un problema fundamental para nosotros, por ejemplo con la expulsión de los judíos. Tenemos que escribir qué le pasaba por la cabeza a Isabel, y eso es lo que no está documentado”, resume José Luis Martín, director argumental de la serie. Fueron importantísimos para el futuro de España, otra cosa es que uno haga reflexiones desde el siglo XXI sobre el siglo XV. No se puede hablar de genocidio o limpieza étnica porque en esa época no existía ese concepto”, explica José María de Francisco Olmos, decano de la Facultad de Documentación de la Complutense. Tampoco comparte la idea de que se pueda describir a Isabel como feminista: “Ella tiene plena conciencia de quién es: la reina propietaria de Castilla y no la esposa del rey. Y lucha por serlo no por su condición de mujer, sino porque cree que es reina por la gracia de Dios. Es la elegida por la providencia divina, y eso está demostrado porque gana la guerra”. Se puede conocer la historia viendo la serie. De Francisco Olmos asegura que sí. “Es cierto que algunos hechos los tienen que juntar, pero es que si no sería un documental y no televisión. No nos pongamos excesivamente rigurosos. Sigue los acontecimientos y está bien”, opina este experto en los Reyes Católicos, alguien para quien la historia de España es tan apasionante que si la cogieran los productores americanos se volverían locos. “Partimos del hecho histórico, y a veces lo adornamos o manipulamos para que tenga más chicha, somos guionistas”, se defiende Martín, el director argumental de la serie. Así, al alcaide de Burgos y al conde de Plasencia los unieron en un personaje, hicieron coincidir en el tiempo un aborto de la reina de Castilla con una derrota militar de Fernando, y decidieron reflejar los rumores sobre la muerte de Alfonso por envenenamiento o el amor platónico de Gonzalo de Castro por la entonces infanta Isabel. “Si la leyenda es mejor que la verdad, se imprime la leyenda”, dice riendo un guionista escribiendo los guiones del devenir de una historia ya revelada.


Entre los miles de metros cuadrados de los estudios donde transcurre la trama hay una sastrería, un espacio repleto de dibujos de los personajes y de los libros que han utilizado para documentarse sobre la moda de entonces. Cuatro habitaciones repletas de vestuario y pasillos con burros de ropa con las barras arqueadas por el peso de los ropajes evidencian el enorme reparto de Isabel. Solo en la segunda temporada, 130 actores. “Los trajes no pueden ser como los que llevaban, los tenemos que aligerar. Y aun así Michelle ha llevado a veces 30 kilos encima, como en la escena de la rendición de Granada”, dice Reyes. Michelle Jenner reconoce que al principio sintió miedo por el peso que supone interpretar a una reina “con una vida tan apasionante”. Superado ese temor, hoy padece el peso de sus trajes. “Los hay que son realmente difíciles de llevar. Todo el reparto empieza a ensayar un mes antes de la grabación, y uno de los motivos es para que aprendan a llevar los incómodos trajes medievales. 


Sorprende encontrar también una carpintería en los estudios. Es la manera de optimizar dinero y tiempo en el montaje de los decorados, que tarda entre 5 y 20 días, en función de la complejidad de la secuencia, matiza Marcelo Pacheco, el director de arte de la serie, en posesión de tres premios de la Academia de Televisión por sus trabajos, asegura que hasta el momento Isabel es su gran reto. Es en el vestuario y los decorados donde el académico De Francisco Olmos ve más fallos, pero son errores “de los que nos damos cuenta cuatro”, como sus colegas de Facultad, con quienes suele comentar la serie los martes. Cree que la reina de Castilla viste demasiado de blanco, o no le convenció ver a Juan Pacheco vestido de cuero negro. Recuerda cuando se vio por primera vez una moneda con la cara de los Reyes Católicos, que en vez de ser de 1475 era de 1497, “aunque de eso no creo que se dieran cuenta dos personas, sino media”. Pequeñas minucias que no desmerecen a la historia, por algo él remite a escenas de la serie como ejemplos en sus clases. Es una nueva arma para los profesores. “La primera temporada la despedimos en un cine de Madrid. Ahí se me acercó un profesor para contarme que con Isabel había recuperado a alumnos que creía perdidos y que ahora se han empezado a interesar por la historia”, recuerda con orgullo Ginés García Millán (Juan Pacheco). El equipo cuenta con dos historiadores que trabajan con guionistas, vestuario y decorados. Uno más dedicado a la historia, y el otro, a las tradiciones de la época. Además colaboran desde la segunda temporada con la Real Academia Española para el lenguaje. “Con estos tres bastiones, muy mal se nos tiene que dar” dice la productora Laura García. Una vez que está hecho el guion, proceso que no tarda más de un mes y diez días, ellos lo filtran. “No nos los devuelven muy tachados ni se escandalizan. El proceso previo de documentación es bastante exhaustivo”, asegura Martín, quien dice haber podido realizar todo lo que tenía en mente excepto en las batallas. Una palabra que menciona con el mismo tono de decepción que Jordi Frades. Las escenas de acción parecen ser el talón de Aquiles de ambos. “Con el presupuesto que tenemos, sufrimos mucho, sobre todo con las escenas exteriores. Mis luchas con Laura siempre son por más caballos y figurantes. Sabemos lo que tenemos, pero nos comparan con Los Tudor y Juego de tronos, cuando nuestro presupuesto es su catering”, lamenta Frades. Tras tres horas de rodaje, el timbre indica un descanso de 15 minutos, el único de esa longitud en toda la jornada. Es el momento del bocadillo, y salen en tromba del plató el equipo y los actores. Muchos aprovechan para coger el móvil y reconectarse con el siglo XXI. “Cuando te das cuenta de cómo manipulaba Fernando, sacando a un arzobispo por otro, hablando con Maximiliano del sacro imperio… piensas: ¡si en esa época no había ­WhatsApp!”, dice con una seductora carcajada Rodolfo Sancho, el rostro del rey de Castilla, a quien no le disgusta en absoluto que le apunten errores de la serie. “Señal de que la siguen y que despierta interés”, asegura orgulloso de las audiencias. “Me regocija que le das algo de calidad a la gente, que podía parecer difícil de seguir porque la serie es muy política y muy coral, y no solo le interesa, sino que entra en la web para saber más”. Unas palabras que el actor lanzaba en nuestra visita en octubre, cuando aún la serie rondaba el 20% de cuota de pantalla y el equipo grababa los martes con una sonrisa. “Tenemos un suelo de espectadores muy importante. 


Y lo que está claro es que los lunes hay ocho millones de personas viendo ficción española. Nos gustaría tener más audiencia, pero no podemos hacer nada”. “Es un regalo que nos da miles de satisfacciones. Como que te abran la Alhambra para grabar, que ni a Ridley Scott se la abrieron [para El reino de los cielos, en 2005]. Merece la pena hacer la serie solo por este tipo de cosas”, recuerda con emoción la productora. Un momento que Roberto Enríquez, alter ego de Muley Hacén, califica como mágico. “Aquel rodaje no estuvo exento de folclore; aunque nos acotaban las zonas, al otro lado hordas de turistas pensaban que formábamos parte del espectáculo. Unas puertas que no les abrieron en Barcelona, cuando el Museo de Historia de la ciudad vetó la grabación del atentado que sufrió Fernando en la plaza del Rey en 1492. “Cada uno tiene su forma de ver las cosas, y no queremos darle más importancia porque no la tiene. Consideramos este capítulo cerrado y nos vamos a Plasencia”, caballos y sus entrenadores incluidos, dice quitándole hierro al asunto. 


Un solo capítulo requiere más de 100 personas en el equipo, un mes de escritura de guion, 12 días de grabación, unos 10 días de montaje, el mismo número que para trabajar con los efectos especiales y la música, en manos de Federico Jusid. En la primera temporada, el músico tuvo que viajar a Hungría para grabar con la Orquesta Sinfónica de Budapest. Pero hoy ya no hace falta. La grandilocuencia que parece rodear a esta serie ha conseguido que la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE se haya incorporado al proyecto desde la segunda temporada. Ciento cincuenta músicos, ni un solo instrumento electrónico y 65 voces. Y esto no es ficción”, afirma la actriz, premio Ondas 2013 por su interpretación (Isabel lo recibió como mejor ficción española). La historia es la que es, y en este caso termina con la muerte de la soberana castellana que reunificó los reinos.

MONASTERIO DE YUSTE PARA CARLOS V - CÁCERES

Última morada del Emperador Carlos I de España y V Emperador de Sacro Imperio Germano Romano.
El lugar que eligió para descansar y meditar tras un reinado lleno de guerras y conflictos políticos y religiosos.
Carlos V decidió abdicar en favor de su hijo, Felipe II, y se trasladó a la comarca de La Vera a finales de 1556.


Residió en el Monasterio de Yuste desde principios de 1557 hasta su muerte, a finales de 1558.
El monasterio tuvo su origen en un pequeño monasterio o cenobio construido en 1407 y en el que vivían inicialmente unos pocos ermitaños. Con el paso del tiempo fue aumentando el número de monjes, que finalmente se acogieron a la Orden de San Jerónimo.
El “Cuarto Real” fue construido por Gaspar de Vega en 1554-55 según las instrucciones del Emperador. Destaca su sencillez y la lógica distribución para un retiro religioso, situado junto al altar de la iglesia bajo el cual el emperador pidió ser sepultado, y de donde Felipe II ordenó trasladar los restos de su padre al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Al pie de las ventanas del emperador se extiende la huerta, con amplio estanque que servía tanto para el riego como para que el retirado monarca pescase.



En el ala de la izquierda se encuentran la antecámara y la alcoba de Carlos I, estancia que se comunica con la iglesia, debido a la enfermedad que sufría, se utilizaba para escuchar misa. A la derecha se sitúan dos estancias más, con sendos miradores que dan a la huerta que completa el conjunto. Una de dichas habitaciones fue comedor y sala de audiencias.
Entre el escaso mobiliario de la residencia regia, destaca la silla construida especialmente para el monarca, que sufría de gota. También cabe mencionarse el reloj de bronce y plata, realizado por Jeremías Metzger y que está datado en 1562.


El edificio original sufrió numerosas reformas, inicialmente para ampliar las diferentes dependencias de los monjes y posteriormente para construir la casa palacio que serviría de residencia al emperador.
A comienzos del siglo XIX, durante la invasión francesa, el Monasterio de Yuste fue abandonado por los monjes Jerónimos y sufrió numerosos daños. Con la desamortización de Mendizábal se subastó el edificio y fue utilizado para tareas agrícolas y ganaderas. El estado de abandono continuó prácticamente hasta mediados del siglo XX.


En 1931 es declarado Monumento Histórico Artístico y en 1949 comenzaron las labores de rehabilitación, intentando respetar en la medida de lo posible la estructura original de los edificios. Unos años más tarte vuelve la Orden de San Jerónimo
Dentro del conjunto arquitectónico del Monasterio de Yuste destacan:
La iglesia del siglo XV, del gótico tardío, con algunas reformas renacentistas
El claustro gótico, de finales del siglo XV
El claustro nuevo (plateresco), del siglo XVI, de estilo renacentista
Diferentes estancias y salas monacales
La casa-palacio de Carlos V
Los jardines y el estanque, diseñados para el emperador.


En la actualidad es la sede de la ceremonia de entrega del Premio Europeo Carlos V en un acto que preside S.M. el Rey. En un entorno privilegiado que incluye itinerarios naturales, la visita al Monasterio permite descubrir la Casa-Palacio, la iglesia y los Claustros Gótico y Renacentista.
Tras la Guerra Civil, una vez cedido al Estado, comenzó la restauración dirigida por el arquitecto José Manuel González-Valcárcel y terminada en 1958.
El “Cuarto Real” fue construido por Gaspar de Vega en 1554-55 según las instrucciones del Emperador. Destaca su sencillez y la lógica distribución para un retiro religioso, situado junto al altar de la iglesia bajo el cual el emperador pidió ser sepultado, y de donde Felipe II ordenó trasladar los restos de su padre al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. 


Al pie de las ventanas del emperador se extiende la huerta, con amplio estanque que servía tanto para el riego como para que el retirado monarca pescase.
Los frailes que lo cuidaban acabaron hartos del carácter del rey. Era irascible y glotón. Constantemente le hacían llegar todo tipo de virguerías gastronómicas, ostras y pescados del norte que llegaban en perfecto estado a base de mantenerlos en el hielo que iban reponiendo en pozos de nieve. Cantidades ingentes de cerveza, a que era tan aficionado y que introdujo en España. Y, naturalmente, en el menú jamás faltaba la carne de caza, tanto de pelo como de pluma, así como de venados, jabalíes y demás. A sus médicos los mandaba al carajo cuando le pedían moderación, porque su gota iba de mal en peor, y los dolores que le producía le agriaba aún más el carácter. Solo lo sujetaba su incuestionable religiosidad porque quería palmarla y ser recibido por San Pedro como lo que había sido: el amo del mundo.


Hay un estudio reciente en que dice que también el puñetero estanque que había estaba llenos de insectos, mosquitos y demás, y eso le jodió con la malaria sobremanera.
El Monasterio de San Jerónimo de Yuste se integró en Patrimonio Nacional en 2004.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

FERNANDO E ISABEL REYES DE CASTILLA -2-

Recordemos que estaban en guerra con Portugal por la corona de Castilla, “Guerra de Sucesión Castellana” continuaba (1475-1479): La batalla de Toro, marzo de 1476, consiguió que la unión de los portugueses se fuera disolviendo.
En otro orden de cosas, nuestros reyes pusieron a trabajar al Consejo Real. Estaba formado principalmente por miembros de la alta nobleza, prelados (obispos o figuras de la Iglesia) y, de forma progresiva, expertos en leyes o letrados. Con el tiempo, los monarcas buscaron restar poder político a los grandes nobles y comenzaron a incorporar juristas profesionales de la pequeña nobleza, que dependían directamente del favor real. No es que estuvieran en contra de la nobleza, pero si era necesario delimitar las funciones del realengo y señorío sin consentir que se desbordaran sus funciones poniendo límite a las ambiciones.


Fueron los creadores de lo que se dio posteriormente en llamar la “Monarquía Católica Española”, esa unión de reinos. Por encima de las leyes que construyeron los hombres y sancionaban los reyes lo era en virtud de su poder absoluto que emana de la Ley de Dios. Que explica y sostiene la moral sin la que la sociedad no podría existir.
Para Isabel, un alma muy religiosa todos los asuntos de Estado tenían una dimensión  de problemas de conciencia, de ahí que era necesario tener confesor.
Por lo tanto aparece en escena Fray Hernando de Talavera, un jerónimo que llegaría a ser, contra su voluntad muy humilde, arzobispo de Granada.
Desde su primera entrevista con la reina seguramente en 1475 exigió a Isabel  la posición canónica de confesar. El permanecería senado y ella de rodillas porque se trataba de un tribunal de Dios. Isabel acetó no sin sorpresa. Fue nombrado confesor y asesor espiritual de la reina Isabel. Tuvo un peso político enorme, impulsando la reforma de las órdenes religiosas y la centralización del poder monárquico.
Los reyes fueron poniendo orden en sus reinos, alcanzando un equilibrio y eliminando la pugna entre la nobleza y el poder real. Se perseguía la unidad peninsular, que no fue posible totalmente por quedar fuera Portugal, independiente desde hacía siglos, y quedaba Navarra del que había sido monarca Juan II de Aragón, el padre de Fernando, y que al morir en 1979 Navarra lo heredó su hermana Leonor, que sólo lo ocupó unas semanas, ya que falleció. Dejó entonces como heredero a su nieto Francisco de Foix bajo la regencia de su madre Magdalena, que era hermana del rey francés Luis XI. Y dispuso en el testamento que Francia se ocupara de cualquier asunto de conflicto. Quedaba Navarra entonces bajo el poder francés. Pues así pasó, que el heredero Francisco de Foix reinó solamente cuatro años pues murió  en 1483. Catalina, su hermana, se convirtió en reina de Navarra que tan solo contaba con trece años de edad. Su madre la casó con un noble francés, Juan de Albret, lo cual ofendió a los Estados Generales navarros, que no fueron consultados. Unos eran partidarios y otros preferían a Fernando, que al fin y al cabo era heredero de Juan II, su padre.  Pero esto es otro problema que queda para más adelante.

FRAY HERNANDO DE TALAVERA
Los reyes en los siguientes años tuvieron que afianzar la monarquía. Se institucionalizó la figura del Corregidor, los Maestrazgos de la Ordenes Militares.
Las revueltas campesinas fue un fenómeno que se produjo en toda Europa en aquellos tiempos. Las condiciones de vida habían empeorado debido a una mayor exigencia de impuestos y de servicios por parte de los nobles. Para colmo las guerras y la peste negra supusieron una mortalidad enorme con la consiguiente despoblación del campo. Esto hizo que la nobleza aplicara con dureza los privilegios antiguos, conocidos en Cataluña como “Los malos usos”. En 1484 y 1485 los campesinos se rebelaron, ya lo habían hecho contra Juan II de Aragón. Pero “una de cal y otra de arena”, con Fernando se solucionaron problemas antiguos de Cataluña. Fernando abolió los malos usos, las “remensas” y los “contratos de enfiteusis”, que consistía en una cesión perpetua o por largo tiempo del dominio útil de la tierra y casa mediante el pago de una pensión anual. Las consiguió anular en la sentencia arbitral de Guadalupe en 1486. Los señores feudales en Cataluña tenían sometidos a los campesinos al trabajo, y en caso de abandonar la tierra, debían éstos pagar una indemnización. También consiguieron los reyes reorganizar la hacienda real e incluso se sancionó a los nobles rebeldes. Fernando introdujo en Castilla las instituciones aragonesas de los consulados. El Consulado de Mar de Burgos y los gremios, favoreciendo de este modo el desarrollo económico castellano, especialmente el comercio de la lana. También actuaron con contundencia contra a los nobles rebeldes a su autoridad, que vieron asolados sus castillos y suprimidos sus privilegios. La pacificación del reino, que atravesaba desde hacía muchos años una situación de anarquía ante la falta de un poder que impusiera orden y justicia en el territorio, disolviendo las ambiciones de los señores feudales, las imposiciones partidistas territoriales, etc. Por otra parte la creación de la Santa Hermandad, llevada a cabo en las Cortes de Madrigal en 1476 fue todo un acierto. Fue instituida por Isabel unificando las distintas Hermandades que habían existido desde el siglo XI en los reinos cristianos. Se trataba de una milicia formada por cuadrillas armadas que las poblaciones de más de treinta hogares debían formar, para perseguir y castigar los delitos comunes del ámbito rural. Todo un precedente de la actual Guardia Civil. Se consiguió con ello casi la seguridad en los caminos, algo que fue una lacra durante siglos. También actuaron hasta 1498 como recaudadores de impuestos. No obstante, dado que la nobleza y el clero estaban exentos de impuestos, que solo pagaban los trabajadores manuales, artesanos, comerciantes, etc. al aumentar estos impuestos que fueron sufriendo para financiar fundamentalmente un ejército profesional.

LA PENÍNSULA EN EL SIGLO XV
Tenemos la creencia falsa de que los musulmanes dominaron la península durante 800 años y nada más lejos de la realidad. El Califato de Córdoba desapareció en el 1031 y se disolvió en reinos de Taifas, y las últimas taifas son estas:
Ceuta desde 1233 al 1305 (nazaríes).
Niebla desde 1234 al 1262.
Orihuela desde 1239 al 1250. 
Y la Taifa de Granada, desde 1238.
Todas ellas eran vasallos de los reinos cristianos.
Los musulmanes que seguían practicando su religión, en los reinos cristianos, antes de la conversión forzada se les llamaba “Moriscos”. Eran tributarios y según la zona tenían diferentes nombres, en Castilla se decía “Mudéjares”. En Aragón se les llamaba “Moros” y en Valencia “Sarracenos” Era el nombre dado a los musulmanes que permanecieron en los territorios ocupados por los cristianos durante el periodo de la reconquista.

MORISCOS 
En época de Isabel y Fernando tan solo quedaba el reino nazarí de Granada. El resto de los musulmanes vivían entre cristianos. Los acuerdos pactados con las poblaciones de Al-Ándalus vencidas variaron según la forma en que fueron ocupadas, pero en general se garantizó la permanencia de los musulmanes y se les permitió conservar su religión, costumbres, organización y derecho, aunque las obligaciones tributarias que mantenían con la antigua administración fueron transferidas al nuevo poder. Esta actitud de los monarcas cristianos se producía, principalmente, por la necesidad de no despoblar y mantener la vida económica de los territorios ocupados, ganadería, agricultura y diversos oficios. Pero los moriscos eran rechazados por la población cristiana, no los consideraban auténticos del país y recelaban de ellos. Sus costumbres, vestimentas, su religión y su idioma los hacían claramente diferentes del cristiano, y éstos, al fin y al cabo eran hijos de los hispano-romanos y visigodos, ambos cristianos.
Hay que tener en cuenta que la religión, todas, en aquellos tiempos era más importante que la propia vida.
De los judíos hablamos en el siguiente capítulo.
 

CASTILLO DE BELMONTE - CUENCA

Es un palacio-fortaleza de origen renacentista y estilo gótico-mudéjar, situado al suroeste de la provincia de Cuenca. Comenzado a construir en 1456 por orden de D. Juan Pacheco (primer Marqués de Villena) con trazas atribuidas al arquitecto Hanequín de Bruselas o bien a Juan Guas, es probable que se terminase en 1474. Una personalidad vinculada a la historia de este castillo, fue residencia particular de la emperatriz de Francia María Eugenia de Montijo la emperatriz francesa.



Castillo y Villa están declarado de Interés Turístico y Conjunto Histórico Artístico. Recibe el nombre de Belmonte por "Bello Monte" en alusión a unos cerros con encinas que existían en la zona desde antiguo. Belmonte era una aldea dependiente de Alarcón que fue conquistada a los musulmanes almohades en 1184. El territorio pasó a depender militarmente de la Orden de Santiago y del recién creado Obispado de Cuenca.
En 1398 el rey Enrique III de Castilla (1390-1406) dona la villa de Belmonte a Juan Fernández Pacheco. Vivió Don Juan Manuel, (1282-1384), que era nieto de Fernando el Santo y sobrino de Alfonso X, el sabio. Miembro de la casa real fue escritor en lengua castellana y famoso por su “El conde Lucanor”. Escribía cuentos como “El mozo que casó con mujer brava”, y de ahí salió “La fierecilla domada” de W. Shakespeare.



El primer propietario, Juan Pacheco (primer Marqués de Villena) cedió en 1467 el castillo inacabado, a su hijo Diego López Pacheco Portocarrero segundo marqués de Villena. Este al apoyar el bando de la hija de Enrique IV (Juana la Beltraneja) perdió temporalmente la propiedad del castillo y de otras villas (Garcimuñoz y Alarcón). Dice la historia que cuando la causa de Juana la Beltraneja se daba por perdida, y ante la actitud del Marqués de Villena de cambiar de bando, Juana vio peligrar su seguridad y se descolgó por una de las ventanas de la capilla del palacio huyendo por la puerta que hoy día recibe su nombre.
Poco tiempo después, la ya reina Isabel la Católica le devolvió sus propiedades. Esta historia hay que enmarcarla en el periodo de la guerra civil de Castilla entre los partidarios de Isabel la Católica y Juana llamada "la Beltraneja".


Para quitarle a Belmonte este regusto a intrigas y codicias, por suerte nació un varón, que en vez de pensar en las materias de la tierra, pensara en lo espiritual del cielo. “Qué descansada vida, la que huye del mundanal ruido...” Será así como se vengara el que los perseguidores le habían tenido injustamente encarcelado, con un “decíamos ayer...”.
En Belmonte nació en 1528, fray Luis de León.
El recinto principal se rodea de una barrera artillera, con tres puertas de acceso, de exquisita construcción, que defiende zonas bajas.
La puerta llamada de los Peregrinos o de Santiago se abre en un cubo desde el que debía colgar el puente levadizo; la del Campo, situada al este, desde la que se accede al castillo; por último, la de la Villa, que enlaza la fortaleza con la población. Flanquean estas dos últimas entradas sendos torreones cilíndricos.
La planta del castillo tiene una " estructura atenazada", construida sobre un rectángulo equilátero, con dos cuerpos en dos de sus lados y en el otro la torre del homenaje. Forma todo el conjunto un triángulo que se convierte en polígono de nueve lados con seis torres en los vértices, a modo de una estrella de seis puntas.


Los dos cuerpos antes citados forman un ángulo agudo, constando de tres plantas cada uno de ellos, donde se distribuyen los aposentos del palacio. Se accede a estas plantas por una escalera para dar paso a las galerías, a lo largo de las cuales se abren las estancias nobles del castillo.
Las techumbres de algunas de las estancias están cubiertas por artesonados y alfarjes mudéjares, como la de la sala utilizada para la capilla de planta octogonal y articulada mediante mocárabes ricamente policromados, las de los dormitorios de los marqueses ochavadas a modo de cúpula, o la del Salón de Gobierno.
Especial mención merece el Salón de Gobierno que representa el verdadero marco solemne y señorial del poder nobiliario; tiene forma rectangular con una superficie que ronda los 150 mts2.
De igual modo, la exuberancia y riqueza ornamental aparecen en algunas piezas y elementos de su arquitectura interior, tales como frentes de chimenea o los alféizares de algunas ventanas.


Durante la Guerra de Sucesión (1701-1713), los descendientes del Marqués de Villena se distinguieron por su adhesión a la causa de Felipe V a quien prestaron grandes servicios y Belmonte fue punto estratégico.
Durante la guerra de la independencia (1808-1814), el castillo sirvió como cárcel francesa quedando al final de la guerra en lamentable estado. En el siglo XIX la propiedad del castillo la ostentaba el condado de Montijo, Eugenia de Montijo.
Durante la Guerra Civil Española el castillo sirvió de cuartel republicano y prisión y al finalizar la contienda hizo en 1946 de Escuela Superior de Mandos Onésimo Redondo.
Actualmente el castillo es propiedad de la Casa ducal de Peñaranda y Montijo, que a través de una sociedad gestora presidida por el conde de Montalvo, don Javier Fitz-James Stuart de Soto, ha procedido a una última rehabilitación entre los años 2008 y 2016 con la que se ha podido muse alizar el Castillo y propiciar su uso turístico y de eventos. 
En el castillo se rodaron parte de las escenas de la película El Cid (1961) protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren.



Belmonte es uno de los pueblos más pintorescos de la provincia de Cuenca. La villa cuenta con una de las fortalezas más impresionantes de la región, además del castillo en cuyo interior deslumbran su patio de armas, sus artesonados mudéjares y relieves góticos, que extiende sus brazos de murallas hacia la población abriéndose a ella con cinco puertas, de las que hoy en día se conservan tres: la de San Juan, la de Chinchilla y la Puerta Nueva. La Colegiata de San Bartolomé, de estilo mayoritariamente gótico y en la que deslumbran sus puertas del Sol y de los Perdones, compite en belleza con este monumento.


Además, en una ruta por este destino que invita a realizar un viaje en el tiempo hay que detenerse en el Palacio de Buenavista, el Convento de los Jesuitas, la Casa de Comedias, la Casa Bellomonte, un centro expositivo que recrea una casa del siglo XV, y la ermita de Nuestra Señora de Gracia. Por último, situado en una colina cercana, está el molino ‘El Puntal’, que conserva la maquinaria original y que permite al visitante conocer su funcionamiento.
        

CASTILLOS EN ESPAÑA

El hombre, desde siempre necesitó defenderse de animales u otros enemigos con construcciones de algún tipo. Así nacieron los castros, al pri...