Para mucha gente Isabel y Fernando representaban la
juventud, el cambio en la sociedad de Castilla y cada vez eran más las
adhesiones que se recibían y no solo de miembros de la nobleza. También había sectores
adversos, pero en declive.
Pero a mediados del año anterior, en 1473, Juan Pacheco no cejaba en su idea de gobernar prácticamente por encima del rey y necesitaba ser fuerte para imponerse. Necesitaba dominar los dos alcázares, el de Madrid y el de Segovia, auténticas capitales de la monarquía.
Pero a mediados del año anterior, en 1473, Juan Pacheco no cejaba en su idea de gobernar prácticamente por encima del rey y necesitaba ser fuerte para imponerse. Necesitaba dominar los dos alcázares, el de Madrid y el de Segovia, auténticas capitales de la monarquía.
Aparece por aquí Enrique de Aragón y Pimentel, conocido
históricamente como el “Infante Fortuna”, era primo hermano de Fernando. Enrique
IV y sus consejeros proyectaron casar a la princesa Juana de Castilla, (la
Beltraneja). De esta forma convencieron al rey que Segovia y sus caudales no
podían estar en manos de un judío como Cabrera, que realmente era un cristiano
converso. La posesión y manejo de ese inmenso tesoro constituían además de una
reserva, garantía de acuñaciones, préstamos y compromisos de la corona.
Dos expertos financieros judíos pusieron sobre aviso a Cabrera, administrador en Segovia, del peligro que corría para la comunidad judía en Castilla, ya que todo estaba organizado por Pacheco, profundo odiador de los judíos. Realmente estaba preparando una serie de turbas contra los conversos en Segovia y Toledo ofreciendo oportunidad para saques y matanzas.
Las turbas y matanzas de 1473 en la Corona de Castilla no se dirigieron principalmente contra los judíos practicantes, sino contra los judeoconversos (cristianos nuevos). Estos violentos disturbios se enmarcan en la profunda inestabilidad política del final del reinado de Enrique IV de Castilla y estuvieron motivados por el recelo hacia el ascenso social, económico y político de los conversos, sumado al odio religioso. La matanza de Córdoba (Marzo de 1473),(Cruz del Rastro lo conmemorra). fue el detonante de la oleada de violencia en Andalucía. Durante una procesión de la cofradía de la Hermandad de la Caridad en la Cruz del Rastro, se propagó el falso rumor de que desde la casa de un rico converso se había arrojado agua sucia a una imagen de la Virgen María. Los disturbios se extendieron en cadena por toda la meseta sur y Andalucía. Poblaciones como Úbeda, Baeza, Andújar y Almodóvar del Campo sufrieron violentos pogromos, saqueos masivos y matanzas perpetradas por turbas locales.
Dos expertos financieros judíos pusieron sobre aviso a Cabrera, administrador en Segovia, del peligro que corría para la comunidad judía en Castilla, ya que todo estaba organizado por Pacheco, profundo odiador de los judíos. Realmente estaba preparando una serie de turbas contra los conversos en Segovia y Toledo ofreciendo oportunidad para saques y matanzas.
Las turbas y matanzas de 1473 en la Corona de Castilla no se dirigieron principalmente contra los judíos practicantes, sino contra los judeoconversos (cristianos nuevos). Estos violentos disturbios se enmarcan en la profunda inestabilidad política del final del reinado de Enrique IV de Castilla y estuvieron motivados por el recelo hacia el ascenso social, económico y político de los conversos, sumado al odio religioso. La matanza de Córdoba (Marzo de 1473),(Cruz del Rastro lo conmemorra). fue el detonante de la oleada de violencia en Andalucía. Durante una procesión de la cofradía de la Hermandad de la Caridad en la Cruz del Rastro, se propagó el falso rumor de que desde la casa de un rico converso se había arrojado agua sucia a una imagen de la Virgen María. Los disturbios se extendieron en cadena por toda la meseta sur y Andalucía. Poblaciones como Úbeda, Baeza, Andújar y Almodóvar del Campo sufrieron violentos pogromos, saqueos masivos y matanzas perpetradas por turbas locales.
CRUZ DEL RASTRO - CÓRDOBA
Aquí tenemos un momento trascendental para Isabel. Como
dijimos Andrés de Cabrera había sido avisado con anterioridad de los desmanes
que se producirían. Este hombre estaba casado, recordemos, con Beatriz de Bobadilla,
criada y ama de Isabel desde niña. Esta muer fue visitada y convencida por los representantes
de los conversos, como su marido, que Isabel y Fernando serían una garantía para
la población judía, ya que el rey Enrique era débil de carácter y se dejaba
manejar por el peligroso Juan Pacheco. Le pidieron que hablara con su marido,
Cabrera, para que se lo comunicara al rey.Después de negociaciones y reuniones de unos y otros, se llegó al acuerdo de realizar una Cortes en julio de 1473 con las series de reformas y la decisión de aportar 123 millones de maravedíes para estabilizar la situación. Juan Pacheco ahora estaba desbordado porque su plan para Segovia fue descubierto a tiempo. Dentro de los acuerdos se establecía que Enrique el fortuna casaría con Juana, hija del rey. Se comunicó esto a Fernando que estaba luchando en Cataluña y que tratara de ir a Segovia. También se aconsejó al rey que marchara a descansar a Segovia y pasara allí las navidades y para reponerse de su quebrantada salud.
A finales de diciembre Beatriz de Bobadilla llegó a Segovia y le dijo al rey que llegaría Isabel para estrechar lazos fraternales y dejar de lado parra siempre las diferencias.
Juan Pacheco temiendo represalias huyó dejando para los isabelinos el control de Segovia, que nunca le fue entregado gracias a la labor de Cabrera.
Isabel y Enrique cenaron en público el 30 de diciembre de 1493, la princesa bailó delante de su hermano y el rey se encontró mejorado y de buen humor.
Como dijimos en el capítulo anterior, el 1 de enero de 1974 se conocieron Fernando de Aragón y Enrique IV de Castilla en el Alcázar. Pasearon a caballo los tres por Segovia con el respeto y el aplauso de las gentes segovianas. A partir de aquí los príncipes actuaban como sucesores de la corona sin problema alguno y con la consideración de todos.
BEATRIZ DE BOBADILLA
Desde aquel momento quedó clara la lealtad de los príncipes
al rey Enrique, y también la sucesión al
trono por parte de Isabel cuando éste falleciera. También la familia Mendoza, tan influyente en
toda Castilla se “arrimaron” a la causa de Isabel, pero sin dejar de ser fieles
al rey.Cada vez eran más las adhesiones que se recibían.
La vida de Enrique declinaba. Pacheco en sus intrigas quiso que el rey autorizara la entrega de la villa de Carrión al conde de Benavente, como agradecimiento por la protección a su hija Juana. Pero es que en Carrión reposaban los restos del insigne poeta y primer marques de Santillana Íñigo López de Mendoza. Por supuesto que la familia Mendoza se indignó provocando casi un estado de guerra. Los Mendoza y sus gentes enviaron un pequeño ejército a Carrión donde le esperaban las tropas del conde de Paredes que había expulsado a los soldados de Benavente que la guardaban.
Por suerte, antes de que se produjera el choque, apareció Fernando con 200 lanzas y se alineó junto a los Mendoza. Consiguió forzar a las dos partes suspender la batalla sometiéndose a un laudo arbitral que debería dictar el propio rey
Enrique IV dispuso rectificar la maniobra de su ministro y que Carrión retornara a su realengo. Garantizando a los Mendoza el cuidado de los sepulcros, esto en mayo de 1474.
Mientras Pacheco contacta secretamente con el arzobispo Carrillo, que se encontraba muy ofendido por haber sido desplazado por Fernando de los asuntos y negociaciones. Ambos elaboraron un plan para que Juana se casara con el rey portugués, que ya había rechazado Isabel dos veces. Alfonso V el africano, rey de Portugal, no vio con malos ojos esa opción, pues Juana era una niña de doce años aún y si fuera la reina de Castilla él mismo gobernaría una inmensa cantidad de territorio de la península, convirtiéndose un uno de los monarcas más importantes de Europa. La niña era su sobrina, hija de su hermana despechada por Enrique y se veía en la obligación de defender a su sobrina.
ALFONSO V DE PORTUGAL
Por otro lado pensó que la consolidación de Fernando en el
trono de Castilla acabaría abarcando un total de siete reinos. Esto era un
cambio importante en Europa. Francia también fue advertida y se dio cuenta de
esto y Luis XI de Francia mandó invadir nuevamente el Rosellón. Fernando tuvo
que regresar a Cataluña con tropas y convenció a su padre que no era allí donde
se estaba jugando la partida principal, sino en Castilla, dado la futura unión
de ambos reinos.Poco después en octubre de 1474 muere Juan Pacheco, el marqués de Villena. Su hijo Diego no era de la misma pasta que su padre. Más irresoluto no valía para ofrecer la defensa de la Beltraneja, cosa que aún había dejado de pensar el padre hasta el último momento. También en diciembre de ese año, estando en Madrid Enrique se sintió muy mal.
En el Alcázar de Madrid se tumbó vestido así murió, sin quitarse las botas. Marcaría el tránsito del futuro de Castilla y de España entera. Era el 12 de diciembre de 1474.
Isabel se encontraba en Segovia y Fernando en Cataluña en la guerra del Rosellón.

_(cropped).jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Déjame tu comentario. Te responderé. Gracias