lunes, 31 de agosto de 2026

QUECHUAS

Son descendientes directos del Imperio Inca con sus tradiciones.
En el corazón de América del Sur, envuelto en las alturas imponentes de los Andes, perdura un legado que resiste el paso del tiempo. Los Quechua, conocidos por muchos como los descendientes directos del grandioso imperio Inca, siguen tejiendo una historia de resistencia y conservación cultural que desafía la modernidad y los cambios globales. 

Este grupo étnico, con una población que se extiende principalmente a través de Perú, Bolivia, y Ecuador, no solo comparte un ancestro común con los antiguos Incas, sino que también continúa viviendo muchas tradiciones

El idioma Quechua, o Runasimi (“la lengua de la gente”), es quizás el más palpable de los legados Incaicos. Con millones de hablantes activos hoy, el Quechua es una de las lenguas indígenas más habladas en el continente americano. No es simplemente un medio de comunicación; es una conexión viviente con un pasado imperial, lleno de mitos, historia y cosmovisión que se reflejan en cada palabra y frase. A través de este idioma, los Quechua han transmitido oralmente conocimientos ancestrales sobre agricultura, medicina natural y astronomía, que continúan siendo relevantes en sus comunidades.
Las montañas, centrales en la vida y cosmovisión Quechua, son mucho más que meros lugares de residencia. Para los Quechua, las montañas poseen una esencia sagrada, siendo vistas como deidades que ofrecen protección, sustento y guía. Esta relación espiritual se manifiesta en rituales como el pago a la tierra (Pago a la Pachamama), donde se ofrece comida, coca y alcohol a las montañas para asegurar su benevolencia y la fertilidad de la tierra que cultivan.

LOCALIZACIÓN DE LENGUAS QUECHAS 

Aun en la era contemporánea, las tradiciones del tejido, la música y las festividades religiosas y agrícolas continúan siendo pilares de la comunidad Quechua. El tejido, en particular, es una forma de arte heredada que las mujeres Quechua dominan desde jóvenes, creando textiles intrincados que son tanto una expresión de identidad cultural como una mercancía valiosa. Cada diseño tejido encarna elementos de su entorno natural y espiritual, narrando historias y simbolismos que son clave en su herencia cultural.
Más allá de las montañas y los tejidos, los Quechua han mostrado una resiliencia extraordinaria en la defensa de sus tierras y derechos. En décadas recientes, han enfrentado desafíos significativos debido a la minería y el turismo expansivo, especialmente en regiones cercanas a sitios históricos como Machu Picchu. A pesar de estas presiones, los Quechua luchan por una coexistencia equilibrada que respete tanto su modo de vida tradicional como las necesidades del mundo moderno.



La historia de los Quechua es, en esencia, una crónica de supervivencia y adaptación. Desde las alturas de los Andes, nos recuerdan la importancia de mantener vivas las tradiciones y el idioma, pues en ellos reside no solo la memoria de un imperio, sino la identidad viva de un pueblo que ha sabido navegar el curso de la historia sin perder su esencia. En un mundo que cambia rápidamente, el legado de los Quechua y su conexión con las montañas continúa siendo un testimonio de su fortaleza y su inquebrantable conexión con la tierra y sus ancestros.
 

VIDA DE ISASBEL DE CASTILLA (Parte 7)

Estando en Madrigal en 1469  llegaron otra vez los embajadores franceses para volver a ofrecer a su candidato, el de Guyena. Rechazado nuevamente por Isabel. Carrillo llegó oportunamente y con sus fuerzas la condujo a Valladolid. Desde allí Isabel escribió al rey explicándole que de los tres pretendientes había escogido a Fernando, y que éste le reconocía también como su legítimo rey. Este escrito dejaba limpia la conciencia de Isabel, pero puso en guardia al arzobispo Carillo, que en realidad era el artífice de toda la estrategia para casar a Isabel y Fernando.

CÁRDENAS Y FERNANDO YENDO DE INCOGNITO
Fernando tenía dieciocho años, pero era todo un hombre, incluso iba a contar con dos hijos bastardos concebidos antes de casarse.
Antes de emprender el arriesgado viaje en el cual acompañaron desde Zaragoza al Rey de Sicilia los comisionados castellanos Don Gutierre de Cárdenas y D. Alonso de Palencia. Firmó el hijo menor del Rey de Aragón, el juramento.  “Juramento hecho en Zaragoza a 1.º de Octubre de 1469 por Don Fernando, Rey de Sicilia, de que ni antes ni después de su casamiento con la princesa Doña Isabel, haría merced alguna en los Reinos de Castilla, sin consentimiento de su futura esposa.”

FERNANDO DEBE ESCONDEERSE PARA VIAJAR 
En consecuencia de estos arreglos, el Príncipe acompañado tan sólo de cuatro caballeros, salió de Dueñas en la tarde del día 15 de Octubre, para la cercana ciudad de Valladolid; y en esta fue recibido por el Arzobispo de Toledo quien le condujo a la habitación de su futura. 
Tenía entonces D. Fernando 18 años. Los futuros contrayentes no se conocían todavía. 
En septiembre de 1469 Fernando estaba en Zaragoza y el camino hasta Valladolid era largo, pasaba por Calatayud a Soria. Se enteró que el duque de Medinaceli, Luis de la Cerda, y había ordenado bloquear los caminos.  Los aragoneses idearon un plan, se enviaría a dos negociadores para las cuestiones que interesaban a ambos reinos, y en la comitiva vestidos de forma de confundirse con los criados se insertaron Fernando, y otros dos personajes importantes. 
Salieron de Zaragoza y sin hacer un alto llegaron a Dueñas donde pasaron la noche en casa de un hermano de Carrillo.

Isabel volvió a escribir al rey anunciándole que venía Fernando, sin armas ni intención de escándalos y males. Y pedía la aprobación del rey. Pero el rey que no había respondido a la carta anterior, tampoco lo hizo a esta. Sabemos que el que calla otorga con lo cual Isabel se consideró libre para obrar en consecuencia. Carrillo envió a ambos un escrito que debían firmar donde se especificaban los pasos que se darían a continuación. Eso es lo que entendieron los novios, pero Carrillo había redactado un documento para que le reconocieran como gobernante a él mismo, al igual que lo había sido Álvaro de Luna en su día.
El día 14 de octubre de 1469, por la noche ya, llegó la comitiva al caserón de los Vivero, (hoy Palacio de los Vivero) donde se conocieron Fernando e Isabel. Dado que nunca se habían visto, Cárdenas señalando con el dedo a Fernando, le dijo a Isabel “ese es”. En recuerdo de ese detalle, años después dispuso la reina que dos eses figurasen en su escudo.

PALACIO DE LOS VIVERO 
El día 19 jueves, se celebró la misa de velaciones en el altar mayor de la iglesia románica de Santa María la Mayor, que ya no existe, y aquella noche, marido y mujer consumaron matrimonio cumpliendo con las rudas condiciones que entonces eran preceptivas. Fue exhibida la sábana del tálamo anulando así el precedente que había establecido Enrique IV en sus dos matrimonio anteriores y quedaba claro cómo la princesa había entregado su virginidad al marido y al reino, anulando de este modo aquellos actos que pudieran quedar pendientes de que el papa quisiera confirmarlos.  Nadie formuló dudas de la validez del matrimonio.
Se habían casado el jueves 19 de octubre de 1469 en Valladolid. Ella tenía 18 años y Fernando 17. La boda no tenía el consentimiento expreso del rey Enrique. Y los contrarios a Isabel comenzaron a difundir comentarios y tratar de socavar la legitimidad del enlace. Los esposos y el arzobispo Carrillo escribieron al rey explicándole como se había realizado el enlace y que se declaraban obedientes al monarca y a los pactos habidos. Por otra parte todos querían meter mano en la cuestión. Carrillo se consideraba el gestor único del proceso y a partir de ahora decidiría los pasos a seguir.



Juan II de Aragón, el padre de Fernando también enviaba cartas con sus consejos. Otros nobles y prelados también aconsejaban “desinteresadamente”, ya que el asunto, tarde o temprano se convertirían en reyes de Castilla y Aragón, y había que ir tomando posiciones. Fernando demostró que no se dejaba manejar fácilmente, e Isabel ahora con más razón, al verse apoyada por su marido y coincidiendo en sus planes, escuchaban, callaban y procuraban ganarse a la mayor cantidad de gente que se adhirieran a su causa. Aparte de enviar Procuradores al rey, para que oficialmente realizara la aprobación, reclutaron una guardia de mil hombres que serían pagados con las rentas de la Cámara de Sicilia, que les pertenecía, (recordad que Fernando era rey de Sicilia).


ANDRÉS DE CABRERA

Legó la respuesta del rey que como siempre dilataba la decisión alegando que el maestre de la orden de Santiago, Juan Pacheco (un pérfido), se encontraba ausente y no podía consultar con él, y que más adelantes les daría las resoluciones que adoptaría. El monarca supeditaba al enemigo de Isabel la resolución, con lo que era evidente la debilidad de los esposos, cosa que Carrillo, su protector, detectó con preocupación ya que si Isabel era mujer de tesón, Fernando era sereno y enérgico. Por ello se quejó al rey aragonés del comportamiento y la situación de la pareja, que pagaba mal su trabajo y desvelos. El aragonés intentó entonces acelerar en Roma las gestiones para obtener la dispensa papal. Pero Fernando le reconvino, a que el asunto estaba bajo control. Recordemos que el nuncio en España, Veneris, autorizó la boda, y faltaba la confirmación. Primera muestra de que Fernando era prudente y contundente, no se dejaba gobernar. Isabel por su parte lo tenía meridianamente claro. No había contravenido en nada los acuerdos de Guisando y demostraba la obediencia al rey, siempre que sus mandatos no fueran contra las leyes del reino ni los principios de la moral cristiana. Les faltaban a ambos una amplia aceptación por parte de los súbditos y el restablecimiento de las relaciones personales con el rey. Y aquí es donde les esperaba Pacheco.
Pero nobles como los Mendoza, familia fundamental en Castilla y prelados y gente del pueblo, sabían y se dieron cuenta de que Pacheco no podía defender ahora, lo que antes había vilipendiado, (en la Farsa de Ávila). Por otra parte, todos querían un reino fuerte y estable. No obstante Pacheco trabajó bien y consiguió para sus intereses convencer al rey. Para que reinara Juana (la Beltraneja), algún día, era necesario casarla. Pacheco consiguió apoyo de los linajes principales, organizó un enorme reparto de ascensos y dádivas en el reino. A unos les entregó importantes sumas de dinero, a otros el gobierno de Vizcaya y Guipúzcoa, qué estas rechazaron con energía. En Asturias invocaron fidelidad a “su princesa”, recordemos que Isabel era Princesa de Asturias y en esas tierras se consideraba mucho la herencia visigoda. A otros los nombró duques de Alba. De los Mendoza logró que le entregaran a la reina Juana de Avis y a su hija Juana, que estaban bajo su protección.
Por otra parte soldados de Benavente se habían hecho con Valladolid, por lo que los príncipes debieron refugiarse en Ávila, pero sin dinero ni medios para conseguirlo. Las rentas a las que tenía derecho Isabel no llegaban.
Desde el verano de 1470 fueron las horas más bajas para los príncipes. Las cosechas habían sido malas y el pueblo estaba en la pobreza.
En octubre nació su primera hija a la que llamaron Isabel.

MURALLA DE MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES
Enrique realizó La Ceremonia de la Val de Lozoya, que fue el acto que se celebró en octubre de 1470 en el que se declaró heredera al trono del Reino de Castilla a Juana la Beltraneja anulando los acuerdos de los Toros de Guisando donde se había declarado heredera a Isabel.

domingo, 30 de agosto de 2026

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD ESPAÑOLES

 
España es el tercer país con más bienes incluidos en este catálogo internacional de joyas culturales y naturales. Está detrás de Italia y de China. La lista del Patrimonio de la Humanidad en España se ha ido incrementando. 

Así, a fecha de 2021, 49 bienes habían sido declarados en España, de los cuales: 43 son bienes culturales. - 4 son bienes naturales. 2 son bienes mixtos. Se agregan: 4 bienes compartidos con otros países.17 bienes inmateriales
Junto a Francia, con un mayor número de bienes declarados Patrimonio cultural inmaterial. Además, España también cuenta con 11 documentos distinguidos como Memoria del Mundo por la UNESCO.

Por tanto, a fecha de 2021, España cuenta con 77 bienes declarados.
Tenemos muchos castillos-fortalezas medievales, palacios, monasterios, iglesias y edificios históricos que son Patrimonio de la Humanidad, y otros muchos que deberían serlo.

MONASTERIO DEL ESCORIAL 

Tras la decisión últimamente adoptada por la Unesco para declarar el Paseo del Pardo y El Retiro (“Paisaje de la Luz de Madrid”), como Patrimonio Mundial, España logra sumar un sitio más un total de 49 emplazamientos que son los siguientes:

Alhambra, Generalife y Albaicín de Granada (1984, 1994)
Catedral de Burgos (1984)
Centro histórico de Córdoba (1984, 1994)
Monasterio y sitio de El Escorial en Madrid (1984)

BASÍLICA DE LA SAGRADA FAMILIA

Obras de Antoni Gaudí (1984, 2005)
Ciudad vieja de Ávila e iglesias extramuros (1985)
Ciudad vieja de Santiago de Compostela (1985)
Ciudad vieja y acueducto de Segovia (1985)
Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico,  (1985, 2008)
Monumentos de Oviedo y del reino de Asturias (1985, 1998)
Arquitectura mudéjar de Aragón (1986, 2001)
Ciudad histórica de Toledo (1986)
Ciudad vieja de Cáceres (1986)
Parque Nacional de Garajonay (1986)
Catedral, Alcázar y Archivo de Indias de Sevilla (1987)

Ciudad vieja de Salamanca (1988)

-Monasterio de Poblet (1991)
-Caminos de Santiago: Camino francés y Caminos del Norte (1993, 2015)
-Conjunto arqueológico de Mérida (1993)
-Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (1993)
-Parque Nacional de Doñana (1994, 2005)

-Ciudad histórica fortificada de Cuenca (1996)
-Lonja de la seda de Valencia (1996)
-Las Médulas (1997)
-Monasterios de San Millán de Yuso y de Suso (1997)
-Palau de la Música Catalana

Hospital de Sant Pau en Barcelona (1997)
-Pirineos - Monte Perdido (1997, 1999)
-Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica (1998)
-Sitios arte rupestre prehistórico Valle del Côa y de Siega Verde (1998, 2010)
-Universidad y recinto histórico de Alcalá de Henares (1998)
-Ibiza, biodiversidad y cultura (1999)
-San Cristóbal de La Laguna (1999)

Conjunto arqueológico de Tarragona (2000)
I-glesias románicas catalanas de Vall del  Boí (2000)
-Muralla romana de Lugo (2000)
P-almeral de Elche (2000)
S-itio arqueológico de Atapuerca (2000)
-Paisaje cultural de Aranjuez (2001)

Conjuntos monumentales renacentistas de Úbeda y Baeza (2003)
Puente de Vizcaya (2006)
Bosques antiguos y primarios de hayas de los Cárpatos y otras regiones de Europa (2007, 2011,2017,2021)
Parque Nacional del Teide (2007)

PALACIO DE ARANJUEZ 

Torre de Hércules (2009)
El Paisaje Cultural de la Serra de Tramuntana (2011)
Patrimonio del mercurio (Almadén e Idria) (2012)
Dólmenes de Antequera (2016)
Ciudad califal de Medina Azahara (2018)
Paisaje cultural Risco Caído y montañas sagradas de Gran Canaria (2019)

INTERIOR DE LA ALHAMBRA 

Paseo del Prado y el Buen Retiro, paisaje de las artes y las ciencias (2021)
A todo esto hay que agregar muchos Castillos, Catedrales, Monasterios, Iglesias, Palacios, Jardines y Lugares declarados de Bienes de Interés Histórico Artístico.

sábado, 29 de agosto de 2026

PARQUE DEL RETIRO -MADRID.

El antiguo Real Sitio del Buen Retiro fue creado en el siglo XVII y constaba de un palacio y jardines, aunque hoy en día solamente quedan éstos. En tiempos de Felipe II sólo existía en este lugar el cuarto real de San Jerónimo, próximo al Monasterio donde se retiraban los reyes en caso de la muerte de algún miembro de la familia real, cuaresma o penitencia, y de ahí deriva su nombre de El Retiro. 


Pero sus dimensiones eran tales que permitían la caza de venados y navegar en góndolas en sus canales. En el estanque se celebraban festejos y representaciones teatrales y también batallas navales a los que sólo podían acudir reyes y nobles. Hasta el año 1868 el recinto no pasó a municipio y solo se podía visitar unas pocas horas.

Fue en conde-duque de Olivares el artífice de las obras de construcción y ampliación del Buen Retiro. El palacio inicia su construcción en 1631 utilizando dinero de las arcas de los impuestos, con el rechazo lógico del pueblo, que veía planear la guerra sobre España, como así fue.
Los únicos restos que se conservan de aquel edificio forman las alas principales donde se había instalado el Museo del Ejército y el llamado Casón del Buen Retiro, hoy prolongación del Museo de Prado. Los terrenos eran de Olivares que los cedió “gratuitamente”, y por ello fue nombrado alcaide a perpetuidad.



Los jardines del Buen Retiro eran conocidos en todas las Cortes de Europa. En 1808 cuando llega el lugarteniente de Napoleón a Madrid, Murat, las tropas francesas invadieron el sitio además de saquearlo y casi destruirlo. Era el punto más alto de la ciudad y aislado del centro de la población. Fue utilizado como cuartel general de las tropas napoleónicas.
El Retiro ocupa un lugar trágico en los sucesos y fusilamientos del 2 de mayo de 1808. Durante los días 2 y 3 de mayo se llevaron a cabo los famosos fusilamientos, el primer día en el paseo del Prado, además de en la Puerta de Alcalá, en Cibeles o en Recoletos y el segundo, en la montaña del Príncipe Pío y en el Parque del Retiro. 

Francisco de Goya dejó plasmadas estas dos jornadas en dos de sus cuadros más famosos, “La carga contra los mamelucos en la Puerta del Sol” y “Los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío”, ambos conservados en el Museo del Prado.
El Retiro es un parque delicioso para pasear, viajar en las barcas del lago, escuchar a los músicos y a los cuenta-cuentos infantiles que suelen presentarse los sábados y domingos. Andar en bicicleta o sentarse a la mesa de las terrazas y tomar un aperitivo. Amplios paseos, praderas, avenidas…
Una de las atracciones del Parque con el buen tiempo son los conciertos al aire libre de la Banda Sinfónica Municipal. Tienen lugar los domingos por la mañana y son gratuitos para todo el público que se quiera acercar a escuchar un poco de música entre los árboles y jardines del parque.


Muchos son los sitios para visitar dentro del parque. Recordaremos algunos:
Ermita de San Pelayo y San Isidoro. Real Observatorio Astronómico. El Palacio de Velázquez, el Palacio de Cristal se utiliza actualmente como centro de exposiciones del Museo Reina Sofía. Fuente de la Alcachofa. Fuente de los Galápagos. Fuente del Ángel Caído. Fuente de la Alcachofa. Fuente Egipcia. Fuente de los Galápagos. Estanque Grande. Fuente del Fauno y la del Amorcillo. Paseo de Fernán Núñez (o de Coches) y la Glorieta del Ángel Caído. El Parterre. La Rosaleda. Fuente del Fauno. Casa de Fieras. Jardines de Cecilio Rodríguez. Bosque del Recuerdo. Paseo de la Argentina (o de las Estatuas). Casita del Pescador. Casa de Vacas. Palacio de Cristal. Además de numerosas esculturas y monumentos decorativos y de homenaje a personalidades de la cultura, la política y, la realeza.


Hace poco el Paseo del Prado y el parque del Retiro, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, después de siete años de trabajo en una candidatura que promovió el Ayuntamiento de Madrid y en la que han trabajado también el Ministerio de Cultura y Deporte, el de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y la Comunidad de Madrid.

VIDA DE ISABEL I DE CASTILLA (Parte 6)

A pesar de la resistencia de Enrique IV, Isabel y Fernando lograron negociar las Capitulaciones de Cervera, que fueron un conjunto de acuerdos matrimoniales que, tras los acuerdos provisionales del 7 de enero de 1469, serían firmados el 5 de marzo entre los representantes de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en Cervera, provincia de Lérida. Estas capitulaciones sentaron las bases para el matrimonio entre Isabel y Fernando, futuros Reyes Católicos, y establecieron las condiciones bajo las cuales se llevaría a cabo esta unión. 


Cláusulas exigentes y duras para Fernando, que incluían, entre otros aspectos:
-Respeto a los fueros y libertades de las villas y ciudades castellanas.
-Garantía de la libertad eclesiástica.
-Limitación del poder de Fernando para tomar decisiones sin el consentimiento de Isabel.
-Restricción en la concesión de mercedes y nombramientos de cargos, reservados como prerrogativa exclusiva de Isabel.
-Prohibición para Fernando de abandonar Castilla sin el consentimiento de Isabel.
-Establecimiento de que Fernando no podría emprender empresas, hacer guerra o paz sin la voluntad de Isabel.
-Especificación de la dote que recibiría Isabel, que incluía propiedades en los reinos de Aragón, Valencia y Cataluña, así como en el reino de Sicilia.
-Compromiso de la entrega de una cantidad de dinero en efectivo y un collar de balajes como parte de la dote de Isabel.
Con todo acordado y en buena disposición los novios y sus consejeros, quedaba la cuestión de la dispensa papal.


El rey Enrique IV se había apresurado a obtener del papa una dispensa para hacer nulos los actos ejecutados en Guisando y también obtener una bula papal para el matrimonio entre Isabel y el rey portugués Alfonso V. El papa se negó a desautorizar los Pactos de Guisando, pero si otorgó la dispensa papal para el matrimonio de Isabel con el portugués.
Dado que el rey de Aragón, a través del nuncio Veneris, solicitó también la bula para casar a su hijo Fernando con Isabel por ser primos segundos.
Solicitada esta, es de suponer que Paulo II debió estar en un mar de confusiones. Deseaba la paz entre cristianos y a la vez no podía enemistarse con los reyes y los futuros reyes de Castilla ni con el de Aragón, como tampoco con el de Portugal. Con lo cual, dejó pasar el tiempo. Dejó en suspenso la solicitud de Fernando, dado que era unilateral. Sólo la solicitaba Aragón.

ARZOBISPO CARRILLO 

Los eclesiásticos que rodeaban a Isabel, con Carrillo a la cabeza la convencieron de que podía casarse sin preocupaciones de conciencia. No había orden papal de casarse con el portugués ni tampoco rechazo a casarse con Fernando. Además en los acuerdos de Guisando otorgaba Isabel la facultad de no aceptar al pretendiente propuesto por el rey.
Aparece aquí una bula emitida en junio de 1464 por el anterior papa , Pío II, a favor solo de Fernando que mantenía Carrillo al ostentar el mayor cargo eclesiástico.
En Valladolid, en las casas de Juan de Vivero, trataron seriamente del asunto tres personas importantes, el Arzobispo de Toledo D. Alonso Carrillo, el célebre Mosén Pieres de Peralta y el Almirante D. Fadrique, suegro de D. Juan II de Aragón. Se empezó por hacer constar cómo estaban ultimadas las capitulaciones matrimoniales (acuerdo de funcionamiento del matrimonio) que en Cervera habían sido ajustadas entre los futuros contrayentes y que en 12 de marzo de 1969 confirmó el Rey D. Juan II de Aragón en Zaragoza. Se celebró la entrevista de aquel triunvirato con doña Isabel. Opinaban los tres magnates que el matrimonio se celebrara al momento, haciendo venir secretamente a Valladolid al Príncipe don Fernando, aprovechando la estancia del Rey en Andalucía, para precaver cualquier fracaso o nuevo entorpecimiento. A esto objetó la religiosa Princesa, que de ninguna manera podía celebrarse el matrimonio sin la dispensa del Papa y en tan breve plazo imposible era pedirla a Roma y alcanzarla. Dio entonces el Arzobispo una gran voz y dijo que si no era más que ese inconveniente, podía celebrarse el matrimonio aquella misma tarde, porque la dispensa de Roma estaba ya pedida y concedida, hacía más de cuatro años, gracias a la previsión del Rey D. Juan II, padre del novio. Explicó entonces cómo el viejo Rey de Aragón, cuyo sueño dorado fue siempre el enlace de D. Fernando con la Princesa D.ª Isabel, y había pedido cinco años antes la dispensa necesaria al Papa Pío II que a la sazón ocupaba la Cátedra de San Pedro, ocultando por prudentes razones políticas el nombre de la princesa consanguínea en tercer grado, que contaba doce años y medio y Fernando tres años menos.

VENERIS NUNCIO PAPAL 

Sucedió que el papa Pio II murió ese mismo año de 1464 y la bula quedó sin firmar, por lo que el siguiente papa, Pablo II firmó la dicha dispensa, pero sin que fuese valedera hasta transcurridos cuatro años (1468) y fuesen los contrayentes hábiles para el estado del matrimonio; y como habían transcurrido ya casi cinco años, resultaba la dispensa perfectamente valedera y corriente sin que le faltase más requisito que el de refrendar su autenticidad el prelado competente.
Expuesta la cuestión al nuncio papal, Veneris, éste autorizó la boda y faltaba la confirmación. Todo aquello era verosímil por otra parte en los usos y modo de ser de aquellos tiempos. Tranquila ya su conciencia Isabel sobre la sagrada palabra y firma del Arzobispo Primado de España, y la del nuncio del Vaticano que otorgó gozosa su consentimiento para avisar al Príncipe, Isabel aceptó. Lo que queda claro es que si la bula de Carrillo era falsa, no lo podemos saber a ciencia cierta y que en todo caso fue aceptada por los más altos dignatarios eclesiásticos de Castilla. Por lo tanto Isabel se casó con la conciencia tranquila.
A Veneris, el nuncio papal ante la corte de Enrique IV, y además embajador en Roma, se le pagó generosamente, según era costumbre en la Cámara de Sicilia, la promesa de la sede episcopal de Orihuela y la villa de Tortosa,  cuando fuera posible.
Quedó entendido que la ceremonia de la boda sería en Castilla, donde luego se radicarían. Se necesitaba organizar el viaje de Fernando y sacar a Isabel de Ocaña, donde era prácticamente una prisionera. Enrique IV tenía que ir a Andalucía e hizo jurar a Isabel que no innovará nada en su matrimonio entes de que él volviera. Con lo cual queda claro que conocía las negociaciones con Aragón.


Dado que pronto se cumpliría el primer aniversario de la muerte de su hermano Alfonso, con la excusa de organizar las honras fúnebres anunció a las damas que le cuidaban que viajaría a Ávila o a Arévalo. Le llegaron noticias que los caminos estaban siendo vigilados. Cambió la ruta y se fue a Madrigal. Estando allí llegaron otra vez los embajadores franceses para volver a ofrecer a su candidato, el de Guyena. Rechazado nuevamente por Isabel. Carrillo llegó oportunamente y con sus fuerzas la condujo a Valladolid, donde se sintió protegida y libre. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos cada territorio, cada señorío era una especie de isla con medios para defenderse. Desde allí Isabel escribió al rey explicándole que de los tres pretendientes había escogido a Fernando, y que éste le reconocía también como su legítimo rey. Isabel se movía dentro de la legalidad con astucia. Este escrito dejaba limpia la conciencia de Isabel, pero puso en guardia al arzobispo Carillo, que en realidad era el artífice de toda la estrategia para casar a Isabel y Fernando, con lo que no vio con buenos ojos avisar al rey de su próxima boda con un príncipe al que él no había propuesto, y esto además deshacía los planes de Juan Pacheco, que siempre quiso manejar la corte dado sus intereses enormes en Castilla y también en Portugal.

viernes, 28 de agosto de 2026

CHRISTICOLAS CATALANENSES

La expresión latina "Christicolas catalanenses" se traduce literalmente como "cristianos catalanes" y tiene una enorme importancia histórica: está considerada la referencia documental más antigua de la historia en la que se menciona al pueblo catalán.

CONDE RAMÓN BERENGUER III

Aparece en el Liber “maiolichinus”  (1117), un poema épico en latín escrito en Pisa. Este texto narra la cruzada que llevaron a cabo los pisanos junto a una coalición cristiana para conquistar Mallorca, que en ese momento estaba bajo dominio almorávide.
La campaña militar en territorio balear estuvo liderada por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III.
En este documento, el cronista se refiere a Ramón Berenguer III como Dux Catalanensis (duque catalán) y “catalanicus heros” (héroe catalán), mientras que a sus súbditos y soldados los denomina “christicolas catalanenses”.
La batalla de Almenar se produjo en 1082 entre las tropas del rey Al-Mutamán de la Taifa de Zaragoza, comandadas por Rodrigo Díaz de Vivar, contra las tropas del rey de la Taifa de Lérida, que contó con el apoyo del rey de Aragón, Sancho Ramírez, el conde de Barcelona, Berenguer Ramón II y el conde de Cerdaña y Berga, Guillermo Ramón I. El resultado fue favorable al Cid Campeador, que hizo prisionero al conde de Barcelona. Luego lo liberó a cambio de un importante rescate.
En el año 1096 el conde participó en la I Cruzada a Tierra Santa dejando a su sobrino Ramón Berenguer III. Éste supo consolidar y ampliar los límites del condado. Conquistó parte del condado de Ampurias y, al frente de una amplia coalición, emprendió también la conquista de Mallorca, narrada en el documento pisano llamado “Liber maiolichinus” (1117), en el que se llama a Ramón Berenguer III “Dux Catalanensis” y catalanicus heros, mientras que sus súbditos son denominados “Christicolas catalanenses”, en lo que se considera la referencia documental más antigua a Cataluña. Se trata de un libro sobre las luchas para liberar a los esclavos cristianos y vencer a los corsarios musulmanes que, con base en las Baleares, sembraban el terror por todo el Mediterráneo “desde Hispania hasta Grecia”.

RAMÓN BERENGUER IV 

Sin embargo, el conde tuvo que abandonar sus conquistas ante el avance de las tropas almorávides en la península. Recibió asimismo mediante herencia los condados de Besalú y Cerdaña, formando progresivamente un espacio territorial muy similar al de la llamada Cataluña Vieja, además de avanzar hacia Lérida y repoblar territorios fronterizos como la ciudad de Tarragona, restaurándola efectivamente como sede episcopal. Éste se casó con la hija del Cid, María, y acudió en ayuda de Valencia en el 1099, ciudad que estaba gobernada por Jimena, viuda ya del Cid. Murió su esposa y se casó con la condesa Dulce, de forma que pudo ampliar sus dominios transpirenaicos al incorporar el condado de Provenza gracias a su matrimonio. Éste conde legó a su hijo, que sería Ramón Berenguer IV los condados de Vic, Barcelona, Gerona, Cerdaña y Besalú.
Sería Ramón Berenguer IV el que se casara con Petronila, la heredera del rey de Aragón, Ramiro II. En noviembre de 1137, Ramiro ofreció a su hija (de un año), en matrimonio.
La boda se celebró en Lérida en agosto de 1150. Ramiro II depositó en su yerno el gobierno del reino, pero no la dignidad real, firmando este al casarse como Conde de Barcelona y fue nombrado “Princeps de Aragón” que en la época significaba primus inter pares. Un documento del rey hacia el conde termina diciendo: “Tú, en cambio, convienes conmigo, en palabra de verdad, y pones tus manos entre mis manos, que no enajenes, ni hagas enajenar, este reino que te doy, durante la vida de los hijos de mi hija.  Y que durante toda mi vida me tengas como padre y señor.  Aunque te entregue el reino, sin embargo, no renuncio a mi dignidad”. Luego renunció al gobierno aunque no a su título de “Señor Mayor de la Casa de Aragón”.

PETRONILA DE ARAGÓN

Es esta cuestión muy discutida, pero existen documentos escritos por el rey. El papel de Ramón Berenguer IV a partir de los esponsales de 1137 fue el de administrador de la Casa de Aragón como regente y en la documentación se intituló “Princeps”, como dijimos, pero nunca rey. Fue Ramiro II quien siguió siendo “señor, padre y rey” como reza la documentación aducida. “Y yo predicho Ramiro sea rey, señor y padre en el citado reino y en todos tus condados mientras me plazca” (se refiere a los condados de Sobrarbe y Ribagorza) e “In tota vita mea teneas me sicut patrem et dominum” (en toda mi vi vida me tengas como padre y señor), y ostentando el título de Rey de Aragón hasta su muerte en 1157, con lo que Ramón Berenguer IV se integraba en la Casa de Aragón al ser pactadas sus capitulaciones matrimoniales de acuerdo a las instituciones jurídicas del derecho aragonés, y dando lugar, tras el reinado de Ramiro II, a que la reina fuera su hija Petronila, hasta que el 18 de junio de 1164 esta abdica en favor de Alfonso II, transcurridos dos años desde la muerte de su marido.
En 1157 nacía en Huesca el primogénito de la pareja, llamado Alfonso. Tras la muerte de su esposo, Petronila abdicó en su hijo Alfonso II el Reino de Aragón y el condado de Barcelona. A partir de esto, se retiró y vivió privadamente el resto de su vida.
El abuelo, Ramiro II, después de su muerte, cumplió su sueño de salvar la monarquía y además unir el Reino de Aragón con el Condado de Barcelona en un heredero suyo.
Petronila y Ramón se habían casado conforme al derecho aragonés, es decir, en un tipo de matrimonio donde el marido se integraba a la casa principal como un miembro de pleno derecho. El acuerdo supuso, como dijimos, la unión del condado de Barcelona y del Reino de Aragón en la forma de lo que más adelante fue conocido como Corona de Aragón. En un contexto de alianzas medievales, la asociación de ambos territorios no fue, pues, el fruto de una fusión ni de una conquista, sino el resultado de una unión dinástica pactada entre la Casa de Aragón y la poseedora del condado de Barcelona. De hecho, originalmente los territorios que formaron la Corona mantuvieron por separado sus leyes, costumbres e instituciones.
Así es que con el hijo de estos, Alfonso II, quedaron asentados Aragón y el condado bajo las cuatro barras de la monarquía aragonesa.
Hay que aclarar que los términos "Catalania" y "catalanenses" no se encuentran escritos hasta 1117 en los Usatges de Barcelona, (condiciones de los usos y costumbres). Y la denominación Principado de Cataluña (Principatus Cathaloniae) no la encontramos escrita hasta 1350. Se trataba de una denominación jurídica, no exactamente un título de casa real. En esa época de la unión se hablaba del condado de Barcelona, que no abarcaba todo lo que hoy es Cataluña. El término jurídico se utiliza a partir del siglo XIV para nombrar al territorio bajo jurisdicción de las Cortes Catalanas, cuyo soberano era el conde de Barcelona, título que coincidió con el de soberano de la Corona de Aragón en Alfonso II y posteriormente de la Corona de España hasta los Decretos de Nueva Planta de 1707 promulgados en tiempos de Felipe V.
 
 

jueves, 27 de agosto de 2026

VIDA ISABEL I DE CASTILLA -LA CATÓLICA (Parte 5 )

En 1468 el marqués Juan Pacheco, quiso deshacer lo hecho en Guisando, para favorecer a la Beltraneja, pero tanto en Asturias como en Vizcaya se negaron a obedecer y reafirmaron su fidelidad a Isabel, en quién veían encarnarse la antigua legitimidad de una “Princesa de Asturias”, y Covadonga, origen de aquella lucha por la recuperación de la cristiandad, no era para el pueblo asunto baladí.

REUNIÓN DE ENRIQUE IV E ISABEL EN GUISANDO 
No obstante unos cuantos nobles con Pacheco a la cabeza hicieron lo imposible para incumplir lo de Guisando. Pactaron casar a Isabel con Juan V de Portugal, (el africano), que la llevaría a su tierra, y por la enorme diferencia de edad es posible que no nacieran hijos, y se casaría a Juana con el príncipe heredero de Portugal, Joao. Se reconocerían los derechos tanto de Portugal como los de Castilla para la segunda pareja y se retiraba a Isabel de la escena política a la vez que también a los temidos aragoneses. Los embajadores de Enrique ya estaban en Roma para solicitar la dispensa papal para ambos matrimonios, estableciendo así un infranqueable argumento respecto a cualquier demanda que se plantease desde Aragón a favor de Fernando.
Pero recordemos que en el acuerdo de Guisando, existía la posibilidad de que Isabel rechazara al pretendiente ofrecido por el rey. También sucedió que Juana de Avis no había sido enviada a Portugal. Tanto Pacheco como el rey estaban incumpliendo sus palabras.
En enero de 1469  llegó la embajada portuguesa a concertar las condiciones el matrimonio de Alfonso V, (el rey portugués), viudo a la sazón, con Isabel, pero está claro que ella se negó rotundamente. Y en junio de 1469 la Cancillería Pontificia expidió la dispensa para el parentesco entre el rey de Portugal e Isabel. El portugués rechazado ya no volvió a ocuparse del asunto y durante años estuvo ajeno a los asuntos de Castilla.
Pero los consejeros del rey Enrique establecieron que la princesa debía obedecer al rey, su señor, y al no hacerlo el rey quedaba facultado, por poder real, a revocar su nombramiento de sucesora. Isabel dio aquí otra muestra más de su templanza e inteligencia. Argumentó que al aceptar el rey en el documento de Guisando, que Juana no era nacida en matrimonio legítimo, por consecuencia no se la había dado nada a Isabel, sólo se le había reconocido una condición en derecho de heredera, y si ella no existiese a la muerte del rey, la corona pasaría a Fernando de Trastámara, hijo del rey de Aragón, esto era lógico ya que Fernando era un Trastámara. En este punto podemos suponer que la opción de la boda con Fernando ya la consideraba Isabel.
Enrique IV, presionado por Pacheco despidió a los consejeros de las Cortes, sin que tuvieran oportunidad de pronunciarse. Con lo cual, además de no enviar a Juana de Avis a Portugal, no había entregado las villas que debían de constituir las rentas de Isabel, había transcurrido más de siete meses del tiempo pactado para cumplir los acuerdos con las Cortes, e Isabel en abril de 1469 era casi una prisionera en Ocaña en manos de Pacheco.

DUQUE DE GUYENA 
Se le propuso al duque de Guyena, un francés hermano de Luis XI, un indeseable y deforme persona que la hubiera llevado a Francia, que por supuesto rechazó. Con estos datos para Isabel una cosa estaba clara, el rey había incumplido los pactos habidos. Fundamentalmente porque había disuelto las Cortes.
No obstante el rey, con el consejo de Juan Pacheco celebraron un Consejo y allí Enrique reconoció nuevamente los derechos de su hija Juana en la Ceremonia de la Val de Lozoya el 25 de noviembre de 1470, pero no asistieron allí representantes de los tres estados del reino, como era preceptivo para anular el pacto anterior.
Confirmada la jura de la Princesa en las Cortes inmediatas, se desvanecen todos los escrúpulos acerca del derecho de sucesión en la Corona que asistía a doña Isabel; derecho declarado por el único tribunal competente, que no pudo invalidar la jura posterior de doña Juana, hija presunta del Rey, en el Ayuntamiento de grandes, prelados y caballeros de Val de Lozoya, porque no se reunieron allí los tres estados del reino, como era necesario, para anular la concordia de los Toros de Guisando”
Se refiere aquí el historiador al repudio realizado por el rey por la boda de Isabel y Fernando en 1469, que no contaba con su aprobación como señalaba los Pactos de los Toros de Guisando.
Ahora Isabel, casi prisionera en Ocaña parecía enfrentarse con malas perspectivas. De lo pactado en Guisando solamente quedaba en pie que se le había reconocido ser la heredera a la corona.

MEDALLÓN  LOS RRCC - FACHADA DE UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

En abril de 1469 la huida de Ocaña ya era una cuestión urgente.
Recordemos que fue Juan II de Aragón , el padre de Fernando el primer interesado en casar a su hijo con Isabel, por varias razones. Aragón estaba en guerra con Francia por el Rosellón y le comían las arcas, y  la unión con Castilla le favorecía sin duda, por otro lado Fernando era un joven que ya tenía un hijo y era hora de que se preparara para suceder al padre no tardando demasiado.

JUAN II DE ARAGÓN 

Aparece en escena Pieres de Peralta, un “mosén” (tratamiento usado en Aragón antiguamente reservados a los ciudadanos honorables). Enviado por Juan II de Aragón para ir tratando el matrimonio de su hijo con Isabel. El arzobispo Carrillo fue un entusiasta defensor de esta causa, ya que buscaba reforzar su influencia.
No había muchos partidarios castellanos temerosos de la reclamación de bienes confiscados a los aragoneses. Tres meses después de llegar, Peralta comunicó a Carrillo que Isabel le había dicho “me caso con Fernando o con ningún otro”. Debemos entender la frase como es, o sea que se casa con Fernando, o se quedaba soltera, sin problema alguno.
Había otra cuestión que se tuvo que lidiar: Isabel y Fernando eran hijos de primos hermanos, y era imprescindible una dispensa para legitimar el matrimonio. Pero se entendía que mientras la solicitud presentada no fuera negada por el papa, ésta ilegitimidad no existía. El riesgo es que se resolviera a posteriori.

IGLESIA DE SANTA MARÍA EN CERVERA 

Isabel envió a Chacón y Cárdenas, personas de su absoluta confianza a Cataluña para negociar y firmar los capítulos sobre su matrimonio con Fernando. Dejando de lado la literatura, para los historiadores es importante destacar que para Isabel revelaba su decisión de ejercer funciones de soberana y que tampoco quería reducir a Fernando al mero papel de consorte en Castilla. Debía establecerse un sistema que pudiera compartirse. Para Isabel estaba claro que la mujer podía estar capacitada para gobernar, y que había diferencias, pero no debía haber desigualdad.
Fernando aceptó firmando un documento que le redactó su padre el 5 de marzo de 1469.  Poco  antes de la boda Isabel incluyó una solo condición, que Fernando reconociera a Enrique IV como el único y verdadero rey de Castilla.
Isabel y Fernando lograron negociar las Capitulaciones de Cervera, que fueron un conjunto de acuerdos matrimoniales que, tras los acuerdos provisionales del 7 de enero de 1469, serían firmados el 5 de marzo entre los representantes de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en Cervera, provincia de Lérida.

miércoles, 26 de agosto de 2026

GUERRA DE INDEPENDENCIA 1808-1814

Sabemos que España fue ocupada pacíficamente por el ejército del emperador Napoleón según el Tratado de Fontainebleau de 1801.  Pero llegado el momento sustituyó al rey, y se hizo por las bravas con los mandos.

Es verdad que al llegar los franchutes, España estaba corrompida, su corte era degenerada, y los afrancesados, que eran unos españoles que querían lo mejor para su país, vieron en Napoleón la esperanza de que ese deseo se convirtiera en realidad. La realidad histórica, mil veces contada y mil veces ocultada es que se demostró, una y otra vez, que el cambio no ha de ser forzado ni con ideas y sistemas ajenos a nuestra forma de ser. Y como las ideas del extranjero en realidad iban más allá de lo que se mostraba, España necesitó a su Ejército para devolver al pueblo, la ansiada paz y tranquilidad, el trabajo el honor y el orgullo robado a sus hogares por los ejércitos franceses de ocupación.

RENDICIÓN FRANCESA EN LA BATALLA DE BAILEN

La batalla de Bailén supuso la primera derrota en la historia del potentísimo e invencible ejército napoleónico. El combate tuvo lugar el 19 de julio de 1808, en él se enfrentaron el cuerpo de ejército francés del general Dupont con 21.000 soldados, frente al ejército español del general Castaños, con 24.000 efectivos. Los franceses fueron derrotados. La Batalla de Bailén, desde el punto de vista puramente militar, demostró a los generales españoles como vencer a los franceses. Aquella batalla representó que Napoleón no era invencible y que sus ejércitos podían ser derrotados en el campo de batalla. Bailén fue un triunfo del Real Ejército heredado de la Ilustración, con sus virtudes y defectos; apoyado por miles de campesinos, comerciantes y artesanos. Dupont y sus oficiales fueron puestos en libertad pero tuvieron que marchar a Francia. José I tuvo que abandonar la Corte de Madrid y dirigirse a Navarra. Esto, evidentemente enfureció a Napoleón que regresó a España con su ejército de veteranos combatientes. unos 300.000 soldados galos ocuparon de nuevo toda España derrotando al resto de las unidades militares del ejército español. Napoleón volvió a poner en el Trono a José y mantuvo en España a una potente fuerza militar para consolidar la Corona de José I.

Los ejércitos franceses se enfrentaron en 1808 a los españoles en las batallas de Gamonal, Tudela, Somosierra, Espinosa y el Bruch, y llevaron a cabo el primer sitio de Gerona y Zaragoza. Los combates que se llevaron a cabo en los sitios de Zaragoza y Gerona parecían más bien epopeyas que de combates de las Guerras Napoleónicas del siglo XIX. Los combates calle por calle, casa por casa, cuerpo a cuerpo, con bayonetas, azadas, machetes, espadas y toda clase de armas imaginables de la época, en las que los hombres murieron a miles por salvar un ciudad española. 

BATALLA EN ZARAGOZA 
Palafox, considerado por muchos un militar mediocre en busca de fama, sacrificó a miles de soldados regulares y paisanos reservistas de la milicia atrincherados dentro de una ciudad, que acabó por convertirse en un matadero. En Zaragoza murieron más de 50.000 defensores, dejando sin fuerzas militares a Aragón, con tan sólo 4.000 soldados para combatir a los franceses. Los cuales habían tenido más de 10.000 bajas en la toma de la ciudad de Zaragoza. En Gerona, paso algo similar, aunque la ciudad estaba bajo el mando de un competente general Álvarez de Castro, el cual resistió la embestida de las tropas francesas, que sufrieron la perdida de cerca de 15.000 hombres. La Inmortal Gerona sufrió la pérdida de 11.000 defensores.

Miles de vidas se perdieron inútilmente en campo abierto Las filas españolas aglutinadas por una amalgama de comerciantes, artesanos y campesinos faltos de preparación militar y de armas, los cuales difícilmente hubieran podido resistir la carga de la caballería pesada francesa y de su artillería. Zaragoza y Gerona, en sus errores, costaron la vida a miles de españoles, pero también desgastaron a los ejércitos franceses, poco acostumbrados a este tipo de lucha de guerrilla urbana. En Gamonal y Espinosa de los Monteros se había destruido por completo la estructura defensiva del ejército español en apenas un mes. 1811 fue un año de lamentables y catastróficas derrotas para el ejército español y sus aliados en la Península; sin olvidarnos de la toma por las tropas imperiales francesas de Tarragona, Tortosa, Sagunto o Valencia, donde las tropas Imperiales capturaron la ciudad y con ella a unos 20.000 defensores. El último ejército en campaña español que podía hacer frente a los franceses había sido derrotado al capturarse la ciudad de Valencia. Tarragona, también fue otro desastre, en la ciudad murieron durante el sitio 15.000 defensores frente a tan sólo 1.000 franceses. En Tortosa, los franceses tomaron la ciudad tras aplastar la resistencia de sus más de 7.000 defensores. Los desastres no vinieron solos, y evidentemente la tragedia de Extremadura, aún fue peor; El triunfo del mariscal Soult había sido asombroso y demostraba una y otra vez, la inmensa superioridad táctica y técnica de los ejércitos franceses. En apenas dos meses había destruido el ejército español de Extremadura con casi 20.000 soldados y capturando Olivenza y Badajoz, dos importantes plazas que aseguraban la frontera con Portugal.

La defensa de Madrid se rindió el 3 de diciembre de 1808. Desde su Cuartel General en Chamartín, Napoleón emitió medidas de la Ilustración para ganarse la confianza. Pero era muy difícil que Napoleón pudiese atraerse las simpatías del pueblo español; principalmente porque desde el 2 de mayo había corrido mucha sangre y las tropas imperiales habían provocado demasiados desmanes, violaciones y asesinatos de mujeres y niños indefensos; saqueos de ciudades y poblaciones, sin olvidarnos de los indiscriminados incendios en las iglesias.

LAS GENTES EN LOS PUEBLOS SE DEFENDÍAN COMO PODÍAN

Los ejércitos españoles prácticamente habían dejado de existir, las unidades dispersadas se unieron a la guerrilla. En España se llevó a cabo un tipo de lucha a la que los franceses no estaban acostumbrados. Sus ejércitos se batían en campo abierto a otros ejércitos en las mismas condiciones que exigían los reglamentos de la guerra. Pero se encontraron con una guerra a la que no supieron vencer. Los españoles que lucharon y murieron entre 1808 y 1814, combatieron por su patria y por sí mismos, para expulsar a un ejército invasor que sojuzgaba a España.

Entre 1809 y 1813 una serie de derrotas militares francesas en Europa, exceptuando la expedición de José a Andalucía llevará a la derrota de los franceses en España. Evidentemente la llegada de los ejércitos ingleses de Wellington a la Península, junto con las tropas portuguesas y el reorganizado ejército español a través de la Junta Suprema Central acabarán por derrotar a los napoleónicos. Las Batallas de Albuera, Arapiles, Vitoria y San Marcial conducirán a la huida de José I de España con el resto de su ejército y un séquito de cerca de 15.000 españoles que huirán al exilio. En la Guerra de la Independencia hubo infinidad de combates victorias y derrotas, pero la derrota más catastrófica del ejército español en toda sus historia militar, fue la Batalla de Ocaña; en la que el Ejército de La Mancha, bajo el mando del general Areizaga con unos 54.000 soldados fue aniquilado por un ejército francés. Capturaron a unos 15.000 soldados, que fueron paseados por Madrid, para dar una lección a los madrileños, de esa manera el pueblo español se lo pensaría dos veces a la hora de levantar un ejército contra su nuevo rey José I y el Emperador Napoleón.

GUERILLEROS ATACANDO A LAS TROPAS FRANCESAS

La guerrilla nació como fruto de las incapacidades de las unidades regulares del ejército español ya muy mermadas. Eran una quimera en las batallas a campo abierto, donde la superioridad enemiga era aplastante. Los guerrilleros no podían enfrentarse a las líneas de fusilería francesa, apoyada por su amplia artillería y su caballería pesada por los flacos a campo abierto, ya que hubiesen sido barridos en una sola batalla. A los españoles, tan sólo les quedaba un única opción, militarizar las partidas guerrilleras, bajo el mando de cuadros de oficiales regulares del ejército y apoyadas por la intendencia británica; en armas, equipos, caballos, utensilios, comida, víveres y uniformes, como el fue el caso del Regimiento de Caballería de Almansa que fue creado íntegramente por Inglaterra. En 1810, el ejército francés requirió a más de 50.000 soldados para combatir a la guerrilla, lo que reducía a los ejércitos franceses en campaña contra los ejércitos de la coalición hispano-anglo-portuguesa. Aquello comportará la invasión de los ejércitos de la coalición hispano-anglo-portuguesa de Francia y el posterior Tratado de Valençay en 1813, que conllevaría el regreso del rey español Fernando VII a España y el fin de la guerra.

Una guerra que había causado un millón de muertos en total, y la agonía de Francia y su Imperio. España entraba en declive, y aquella nación maltrecha y agonizante se encaminaba hacia un siglo muy turbulento de guerras civiles, cambios de gobierno, perdida de las colonias de ultramar, golpes de estado, la caída de la monarquía y la proclamación de una República.  Sabemos que no hace tanto nuestros antepasados derramaron mucha sangre. Cuando la Patria en peligro les reclamó, y como tal entregaron sus vidas en las gestas más heroicas de nuestra historia. 

ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA

La base de la riqueza era agraria. Ya los fenicios introdujeron la tríada mediterránea agrícola, que consiste en el cultivo de trigo, vid y ...