domingo, 29 de marzo de 2026

DON PELAYO

Fue el primer gobernante de un mínimo pero tenaz reducto hispano ante el avance musulmán. Su vida y su leyenda se confunden. Posiblemente de sangre real nació en Asturias, a finales del siglo VII, y combatió al lado del rey Rodrigo en Guadalete. Opuesto al gobernador musulmán de la zona cántabra fue apresado y enviado a Córdoba, de donde huyó en el 717 para regresar a Asturias. Existe quien asegura que don Pelayo era un aristócrata visigodo, algo así como mayordomo del rey don Rodrigo y tenía influencia en Asturias.


Cuando huyó de Córdoba hacia Asturias, al llegar coincidió con un Consejo popular y de nobles visigodos que le eligieron “prínceps” de aquella zona.
La presencia de nobles que se habían refugiado en la zona contribuyó a darle un carácter institucional a las empresas de resistir al empuje musulmán.
El rápido avance musulmán en la península alcanzó sus límites en las estribaciones de la cordillera Cantábrica y lo pirineos. Los habitantes de esas zonas crearon los núcleos primigenios de los futuros reinos cristianos, cuyos contingentes se vieron incrementados por crecientes poblaciones refugiadas desde Al-Andalus.
El caso de don Pelayo, que venció, según algunos historiadores, a los musulmanes en la batalla de Covadonga en el 722, parece ser que en realidad fue una simple emboscada para consolidar la posición. Y su valor era meramente simbólico. La tradición cristiana dice que fue proclamado rey en “El campo de la Jura”, al terminar la batalla. Otros autores indican que ese dato es producto del entusiasmo popular y difundido por la conveniencia patriótica de España.
Lo cierto es que para los reducidos reinos cristianos posteriores, don Pelayo fue la encarnación de la resistencia contra Al-Andalus, y el punto de unión entre la Hispania visigoda y los nuevos reinos cristianos que fueron formándose.
Según algunos historiadores los astures se situaron en una cueva y en las escarpadas montañas junto al valle. Hay numerosas narraciones por parte de los cristianos que exageran desmesuradamente, incluso con ayudas de la divinidad, pero si es cierto que la victoria supuso la muerte del caudillo musulmán Al-Kama.


Luego fueron resistiendo los ataques musulmanes y pudieron destruir guarniciones y atraer a la población visigoda y fundar el hecho y derecho del reino Astur en la persona de Alfonso I, con la corte de Cangas de Onís en el 739.
Alfonso I aprovechó las revueltas musulmanas para hacer incursiones en el valle del Duero y atravesando el Ebro llegar a La Rioja. Pero cuando se fundó el emirato cordobés se hicieron fuertes en el norte dejando una zona desierta entre ellos y el emirato recién fundado. Cesaron los avances cristianos y durante las siguientes monarquías el reino Astur fue vasallo del cordobés pagando los correspondientes tributos.
Estaba claro que se oponían a estos pagos y dejaron de hacerlo con Alfonso II. Los musulmanes saquearon Oviedo y al volver fueron vencidos en el 794.
Con respecto a quien fue el primer rey de Asturias, por tradición se indica que fue don Pelayo, lo cierto es que no hay datos ciertos de su coronación ni proclamación. De ser cierto su reinado, éste sería de un pequeño territorio. Su hijo Favila parece ser que fue rey entre el 737 y 739, sucediendo a su padre en la gobernación de Asturias, aunque no hizo nada de importancia. Le sigue Alfonso I, rey entre 739 y 757, era quizá hijo del duque Pedro de Cantabria. Ya que su antecesor no tuvo descendencia y como estaba casado con la hija de don Pelayo fue elegido rey de Asturias. Su hermano, Fruela también fue rey y gobernó el antiguo ducado de Cantabria.

miércoles, 25 de marzo de 2026

CORONA DE CASTILLA Y LEON

En 1230 las coronas de León y Castilla recaen en Fernando III
La Corona Leonesa englobaba diversos reinos y territorios a los que hoy nadie osa a negar su identidad (Reino de Galicia, Asturias y Extremadura). Se cree que León  se rindió totalmente con Castilla, e inmediatamente perdió su identidad y personalidad en favor de un presunto e inexistente “Reino de Castilla y León” que se uniformó con bases castellanas, pero no fue así. Veamos: Nace el reino de León en el 910 y tuvo en total dieciocho monarcas, hasta que Fernando III.


Durante los tres siglos de vida del Reino de León hubo guerras civiles, dos independencias, las de Portugal y Castilla, unas fronteras muy elásticas y las regencias de algunos de los reyes más poderosos de la Europa de la época. Están Ordoño II y Ramiro II, némesis del califa cordobés Abderramán III; Alfonso V, impulsor del Fuero de León, el primero que se dicta en la Península y en el que se incluían preceptos como el derecho a la seguridad personal o el derecho a la propiedad privada; o Alfonso VI, conquistador de Toledo (1085) y emperador de Hispania. Una lista a la que habría que sumar otros nombres destacados como el de Doña Urraca (1081-1126), la primera mujer en la historia de España en reinar por derecho propio, o el de Alfonso IX, impulsor de la Universidad de Salamanca y encargado de convocar las Cortes de León de 1188.
León seguiría gozando de una posición predominante, a pesar de las embestidas de Portugal y Castilla, hasta la muerte de Alfonso IX en 1230. 
La unión entre Castilla y León sería forjada por su hijo Fernando III.
A pesar de quedar integradas bajo una nueva entidad política y territorial como la Corona de Castilla, las Cortes de León permanecieron actuando de forma independiente; e incluso el reino siguió empleando moneda y una lengua romance propias, el asturleonés durante varios siglos.
La Junta del Reino de León se reuniría por última vez en 1808, estallada la Guerra de la Independencia, que a su vez constituiría la Junta Superior de León, dependiente de la Junta Suprema Central. Tras la desaparición de sus monarcas, serán las Cortes de la Corona Leonesa las que ostentarán la representación de los territorios que ésta englobaba. Durante todo el siglo XIII, leoneses y castellanos celebran sus respectivas Cortes por separado. En ocasiones se convocan en la misma ciudad, pero los representantes de cada Corona se reúnen y deliberan en dependencias diferentes: por ejemplo, esto fue lo que ocurrió con las que se celebraron en Valladolid en 1293. Las relaciones entre unos y otros no debían de ser muy cordiales, ya que Fernando IV justifica la separación “por evitar peleas y reyertas que pudieran ocurrir”. Los temas a tratar a veces eran similares en ambas Cortes, pero también abundan las peculiaridades: así, los leoneses hicieron hincapié en que el Fuero Juzgo tenía que continuar siendo la principal guía en sus pleitos, y exigieron que los naturales de sus reinos sólo pudieran ser juzgados en los tribunales leoneses. Estos aspectos fueron magistralmente estudiados por el recientemente fallecido José Luis Martín, catedrático de Historia de la Edad Media en Salamanca.


La unidad de la Corona leonesa con la castellana corrió grave peligro en varias ocasiones en los convulsos años de finales del siglo XIII: el infante Juan llegó a pretender reinar sobre Galicia y León (que incluía a Asturias), y la situación prácticamente se volvió a repetir en 1319, lo que demuestra que las dos Coronas estaban prendidas con alfileres. En el siglo XIV comienzan a imponerse las Cortes conjuntas, pero se continuó dando ordenamientos a los concejos de León muy distintos de los de Castilla. De todas formas, se siguieron convocando Cortes por separado de forma esporádica, y así parece que ocurrió en las de los años 1302, 1305, 1318, 1322, etc., cuando ya hacía más de un siglo de la unión de los reinos. Como muestra de esta diversidad, hasta 1348 el rey contaba con el asesoramiento directo de cuatro consejeros de León y Galicia, cuatro de Castilla, cuatro de las Extremadura, y cuatro de Toledo y Andalucía. Pero, por desgracia, la vía de la pluralidad fracasó, ya que a mediados del siglo XIV se impuso el rodillo castellano, y a partir de entonces las leyes serán las mismas para todos los reinos. Castilla emergió como un poder más fuerte y expansivo, tomando el liderazgo en la reconquista y la estructura del nuevo estado. A pesar de llamarse Corona de Castilla, Fernando III creó un escudo que incluía tanto el castillo (Castilla) como el león (León), simbolizando la unión de ambos reinos, un emblema que representa la unión real de los dos territorios
Y se queda la denominación de Corona de Castilla, sobre todo desde la llegada de los Trastámara en 1369.
 

viernes, 20 de marzo de 2026

LOS REYES ESPAÑOLES

Los historiadores consideran que la Monarquía apareció en la península ibérica hace 1.600 años, cuando se instaló el Rey Ataúlfo, primer Rey visigodo, en 415 en la provincia romana Tarraconense según señala la casa del rey de España. En la Plaza de Oriente de Madrid, frente al Palacio Real, tenemos veintiocho estatuas de reyes visigodos, y dentro del Palacio otras veintinueve. Fue un encargo del rey Fernando VI para destacar los ancestros de la monarquía española.


Realmente son noventa y cuatro en total. También existe la del rey Pelayo de Asturias, el primer rey cristiano del siglo VIII. Pero hay más en los Jardines de Sabatini y otras por diferentes puntos de Madrid e incluso por otras provincias de España.
Fueron realizadas bajo la dirección de los escultores de la Corte, Domenico Oliveiri, y Felipe de Castro.
Las obras decoraban la fachada del Palacio hasta que Carlos III las ordenó retirar. Algunas acabaron en los almacenes del Alcázar y otras se distribuyeron por diversas ciudades españolas. Ataúlfo terminó, junto a otros Reyes visigodos, en el parque de La Florida de Vitoria. En 1970 varias de ellas regresaron a su lugar original, pero otras se quedaron en Burgos, en Pamplona y en diversos lugares de Madrid, como el Retiro o la plaza de Oriente.

Con lo cual la correlación de la monarquía en la historia de España no es perfecta.
Se decidió que en la plaza hubiera solamente cinco de reyes visigodos. Ataúlfo, el primer rey visigodo muerto en el 415. Eurico, fallecido en el 484. Leovigildo, muy importante en el siglo VI.
Recaredo I en 589, cuando convocó el III Concilio de Toledo en el que abjuró del arrianismo y se convirtió al cristianismo católico, con lo que llevó a cabo la unificación religiosa entre visigodos e hispanorromanos, quedando así sellada la unidad espiritual y territorial del Reino Visigodo de Hispania.
Suintila, “El unificador” y vencedor de los Bizantinos que murió en 633. Y Wamba fallecido en el 680.
Leovigildo, rey de los visigodos de 568 a 586 es el más importante. Creó el “Codex “Revisus”. Un nuevo cuerpo legal que anula lo anterior y añade capítulos, tal como la derogación de la ley que prohibía los matrimonios mixtos entre visigodos e hispanorromanos, (la población existente en la península a la llegada de los visigodos), de forma que se unificaba a la sociedad hispano-goda en un único conjunto y de mayor cohesión. Este hecho es fundamental para entender la correlación de la monarquía visigoda, ya cristiana, llegando a los reinos cristianos de la Reconquista, herederos de los visigodos en territorio y religión, pasando por los Reyes Católicos, los Austrias, y con los Borbones que llegan hasta hoy.
Hay que destacar en estas nuevas leyes de Alarico, la derogación de la prohibición de contraer matrimonio entre hispanorromanos y visigodos (penados con pena capital en el anterior “Breviario”) Y también es fundamental la equiparación en el ámbito jurídico y procesal entre visigodos e hispanorromanos. Se establece la unidad jurídica y el derecho sucesorio será modificado en un sentido romano.
La idea de colocar las estatuas de todos los Monarcas se la propuso a Fernando VI el erudito Fray Martín Sarmiento, quien sugirió empezar por el Rey Ataúlfo.

Los Reyes posteriores a los visigodos se consideraban herederos de ellos, de ahí que llamemos “Reconquista”, ya que estos reinos cristianos no existían, siendo el primero el de Don Pelayo en Asturias, y fueron apareciendo con la idea de reconquistar lo que era suyo, territorio y religión, algo fundamental en aquella época. Esto llega incluso a los territorios de otros continentes de la Monarquía española. Es por esto por lo que se incluyen las estatuas de los Emperadores Azteca e Inca, Moctezuma y Atahualpa, a la entrada del Palacio Real que da a la Plaza de la Armería.
A la derecha de la puerta principal, se yergue la imagen del Emperador Atahualpa, al que le tocó vivir y morir como última Inca. A la izquierda corresponde a Moctezuma. Las estatuas datan de mediados del siglo XVIII, y fue mandada a erigir por Felipe V y la concluyó Fernando VI, ambos Borbones. Los dos gobernantes americanos están acompañados por otros Reyes españoles, como si la fachada del Palacio sirviera de lección de historia de la Monarquía hispánica.


Tenemos las estatuas de los reyes esparcido por Madrid y otras provincias. 1600 años de historia avalan la historia de la monarquía española. (Y no me vengan ahora con que entonces no existía España, porque no era la nación como la entendemos ahora, pero era el país que quedó después de los romanos, Hispania, España).
Fuentes: Sánchez-Arcilla Bernal José, historiador.
Almudena Martínez-Fornés, corresponsal en la casa del rey.

lunes, 16 de marzo de 2026

EL CONCIERTO DE ARANJUEZ

El maestro Joaquín Rodrigo, ciego desde los tres años de edad, compuso esta bellísima partitura en el año 1939 en un ambiente tenso por las últimas etapas de la Guerra Civil española y la incipiente Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la emotiva historia que  se esconde tras sus notas es profundamente personal.


El maestro estaba casado con Victoria Kamhi, una joven pianista turca, embarazada por entonces de un primer hijo que ambos esperaban con enorme ilusión. Se encontraba el músico en plena composición de la obra cuando su mujer cayó gravemente enferma teniendo que ser ingresada de urgencia en un hospital de Madrid. 

Los doctores anunciaban poco después al marido y padre  que su mujer y su hijo iban a morir con casi completa seguridad. Después de oír aquello, el maestro Rodrigo regresó a casa, se sentó delante de su piano y de la mejor forma que él conocía para expresar  sus sentimientos, compuso el principio del segundo movimiento. Finalmente Victoria viviría, pero su hijo nació muerto.
El segundo movimiento, es un diálogo musical entre Dios y el compositor. Un diálogo que comienza con un precioso fragmento, un desconsolado paseo de vuelta a casa después de conocer la noticia, y el inicio de una lastimera oración a Dios, suplicándole que no se lleve las almas de su mujer y de su futuro hijo.

Es un comienzo extremadamente hermoso, capaz de llegar a cualquiera. De repente, una guitarra, con voz propia, con los ojos llenos de lágrimas insistiendo en la petición a Dios, busca su misericordia... pero cuando llega la contestación de Dios (la orquesta), es para replicarle que, para que su mujer viva, su hijo deberá morir.


Con tremenda tristeza y resignación, la guitarra acepta esa cruel condición que Dios impone y es entonces cuando se produce la ascensión del alma del nonato a los cielos, expresada en un sólo de guitarra en el que el maestro Rodrigo entrega el alma de su hijo para recuperar, al menos, el de su mujer.

Es lo que el músico expresa. Cuando hay talento, cuando hay genio.

ISABEL Y FERNANDO – (Parte 6) - GUERRA DE GRANADA

En el comienzo, además de que en Granada dejaron de pagar el tributo anual en oro correspondiente a Castilla, el gobernador de Ronda se apod...