Durante la guerra de Sucesión por la Corona de Castilla,
contra Portugal, se iban desarrollando otros hechos dignos de mención, aparte
de lo militar.
El anterior rey, Enrique IV, nombró a Andrés de Cabrera tesorero de Segovia y Cuenca en 1465 y le otorgó el cargo de justicia mayor de Segovia en 1468 y de alcaide del Alcázar de Segovia en 1470. Esto supuso una hegemonía del matrimonio en la ciudad. Pero el pueblo le acusaba de abusos de sus oficiales. Estaba casado con Beatriz de Bobadilla, hija del alcalde de Arévalo y mejor amiga de Isabel la Católica. Él era judío converso, estaba emparentado con el segoviano Abraham Senior, rabino mayor de Castilla y recaudador de impuestos.
Cabrera acudió al llamado de Isabel que estaba en Tordesillas en el verano de 1476 por saber la reina de la mala gestión del alcalde de Segovia. Cabrera sustituyó al alcalde por su suegro. Hay que saber que en el alcázar se encontraba al cuidado de Beatriz de Bobadilla la hija de la reina, la infanta Isabel.
El anterior rey, Enrique IV, nombró a Andrés de Cabrera tesorero de Segovia y Cuenca en 1465 y le otorgó el cargo de justicia mayor de Segovia en 1468 y de alcaide del Alcázar de Segovia en 1470. Esto supuso una hegemonía del matrimonio en la ciudad. Pero el pueblo le acusaba de abusos de sus oficiales. Estaba casado con Beatriz de Bobadilla, hija del alcalde de Arévalo y mejor amiga de Isabel la Católica. Él era judío converso, estaba emparentado con el segoviano Abraham Senior, rabino mayor de Castilla y recaudador de impuestos.
Cabrera acudió al llamado de Isabel que estaba en Tordesillas en el verano de 1476 por saber la reina de la mala gestión del alcalde de Segovia. Cabrera sustituyó al alcalde por su suegro. Hay que saber que en el alcázar se encontraba al cuidado de Beatriz de Bobadilla la hija de la reina, la infanta Isabel.
CORTES DE CASTILLA
El teniente despedido, Alonso de Maldonado, intentó tomar el
Alcázar por la fuerza. Fingió que había dejado dentro objetos personales. El 20
de julio de 1476, se introdujeron con él varios hombres en el Alcázar con armas
ocultas. Prendieron a al nuevo alcalde, Pedro
de Bobadilla y se hicieron con el Alcázar, salvo la torre del homenaje, donde
se hicieron fuertes los hombres de Bobadilla, teniendo con ellos a Beatriz que
custodiaba en sus brazos a la pequeña infanta Isabel. El atacante exigió
intercambiar a Bobadilla por la infanta cosa que no se aceptó.Posteriormente el alboroto comenzó también en la ciudad y buena parte del pueblo se dirigió hacia el Alcázar con palos y piedras, y furiosos consiguieron arrebatar todas las puertas de manos de las gentes de Cabrera, salvo la Puerta de San Juan.
El 1 de agosto, enterada de los desórdenes existentes en Segovia, la reina Isabel partió desde Tordesillas a caballo, algo más de 100 kilómetros. La acompañaban el cardenal Mendoza y el conde de Benavente. Algunos segovianos, enterados de la venida de la reina, le rogaron que no entrara a la ciudad por la Puerta de San Juan (al ser esta la única mantenida por Andrés de Cabrera) y que sus acompañantes entrasen al día siguiente. Isabel se negó a acceder a sus demandas y a la entrada de la ciudad el obispo intentó detenerla por el peligro que corría, pero Isabel siguió hasta el Alcázar. Entró y ordenó dejar las puertas abiertas, para que entraran los amotinados y llegó al Alcázar. Acudió mucha gente del pueblo y la reina mandó que entrasen, que escucharía y expusiesen sus quejas. Expusieron que no querían a Cabrera en la Alcaldía. La reina aceptó la destitución pero puso como condición que Alonso Maldonado y sus hombres debían desalojar inmediatamente el Alcázar. Así se hizo e Isabel nombró a su hombre de confianza Gonzalo Chacón al menos de momento.
ALCAZAR DE SEGOVIA SIGLO XV
La gallardía y decisión de la reina impresionó al pueblo de
Segovia, pero no se detuvo ella en eso, sino que investigó el asunto y no
encontró ninguna razón importante en el trabajo de Cabrera. Con lo cual le
volvió a nombrar alcalde-administrador a Cabrera.A partir de entonces, siempre el pueblo de Segovia la ha guardado un cariño y fidelidad especiales. Estamos ante una lección de autoridad, de poder absoluto que no es sometido. Se equivocan quienes pretenden presentar estos hechos como populistas. Isabel se negó a negociar con quienes habrían pretendido secuestrar a su hija.
Al fin en la primavera de 1476 se pudieron reunir las Cortes, demoradas del año anterior. Las rentas del reino estaban dramáticamente enajenadas, muchas ni siquiera se percibían porque los “títulos de deuda” las absorbían por completo.
Se reunieron los 32 procuradore que representaban a las dieciséis ciudades con derecho a voto, Burgos, Toledo, León, Sevilla, Córdoba, Jaén, Murcia, Segovia, Ávila Zamora, Toro, Salamanca, Guadalajara, Sora, Valladolid y Madrid.
Se promulgaron ordenamientos de un hermandad General para todo el reino y la reordenación de la Audiencia, la modificación de la Contaduría y se recibieron las quejas en la que pedía limitar las actividades financieras de los judíos. Os reyes aceptaron algunas de estas peticiones, debían llevar visible una rodela roja sobre el hombro para que todo supieran con quine trataban. También se les prohibía vestir con ropas lujosas y podían ir a prisión si no pagaban una deuda a un cristiano. Se podría apelar a la Jurisdicción Ordinaria. En los contratos de crédito el interés máximo sería del 30%, a los deudores cristianos.
JUDÍO CON RODELA BERMEJA
Las muy duras alteraciones del orden público en los últimos
años, contra la población judía había provocado además el aumento del bandidaje
lo que se presentó el proyecto de la constitución de una Hermandad llamada
Santa, formada en las villas de más de 30 personas. De acuerdo con la cantidad
de habitantes y riqueza debía ser el número de los “cuadrilleros”, de a pie y
montados, todos se agruparon a las ordenes del duque de Villahermosa a lo que puede
llamarse el primer ejército interior permanente. La Hermandad General nunca usó
el nombre de “Santa”.En otro orden de cosas diremos que Isabel fue una lectora empedernida a pesar de las circunstancias en las que fue criada, con graves estrecheces económicas, la joven obtuvo una enorme formación humanística y un gran dominio del latín al cabo de los años. Suya fue más adelante la obsesión de que sus hijos también recibieran una educación esmerada a cargo de los mejores maestros disponibles en Europa.
MONUMENTO A BEATRIZ GALINDO
Isabel aprendió a leer, a escribir, a montar a caballo, a
cazar, a danzar, a coser y a saber comportarse como una noble. Ella era
curiosa, sagaz, esforzada y siempre exigente con las personas que le rodeaban,
para evitar que una corte de aduladores le llevaran a la perdición. Demostró
por primera vez su inteligencia y capacidad para la política en su pulso con
Enrique IV. En estos primeros años se valió de la astucia de Gonzalo Chacón, un
hombre que sabía moverse por la corte con suavidad y apostaba por la negociación
en vez de la confrontación.Cuando finalmente Isabel fue proclamada Reina propietaria de Castilla continuó con su formación, en concreto con su gran asignatura pendiente: el latín. Contó para ello con Beatriz Galindo, mujer culta con formación en letras, y profesora de latín, y también contó con otras mujeres bien formadas. Además, la Reina creó una biblioteca propia de grandes dimensiones, hasta 700 volúmenes de todo tipo.
Gran parte de sus esfuerzos e inquietudes culturales se volcaron en la formación de su único hijo varón, Juan de Trastámara, que tuvo como base los textos de Vives y Erasmo de Rotterdam. Música, gramática, ajedrez, formación militar, etc. La educación de Juan tuvo un poco de todo y se convirtió en un ejemplo a imitar para las siguientes generaciones.
Aquello dio origen a la larga tradición española por tener a los príncipes e infantes más cultos del continente en los siglos XVI y XVII. Algo debió tener este modelo de formación que cuando Carlos I la aplicó para educar a su hijo Felipe II.
SANTA HERMANDAD
Isabel también puso interés en que sus hijas recibieran una
formación clásica y fundó una escuela en palacio para que los hijos de los
cortesanos no crecieran siendo unos brutos.Isabel fue la impulsora en Castilla de esta revolución cultural en la segunda mitad del siglo XV y una mujer con un lenguaje elegante y con mucha gravedad. No obstante, los historiadores no tienen claro por medio de quién aprendió las primeras letras en su infancia en Arévalo, donde se crio junto a su hermano Alfonso y su madre Isabel, mujer en avanzado proceso de demencia. Su primera educación la recibió probablemente de los frailes de Arévalo y de oídas, rodeada como estaba de grandes hombres religiosos o de políticos que tenían la religión como política.
Museo del Prado,
depositada en el Senado





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