EL PROTESTANTISMO SE EQUIPARA AL CATOLICISMO
Lutero moría en 1546 presintiendo la derrota del ejército protestante y Alemania caía completamente bajo el poder imperial de Carlos V. Parecía que los objetivos imperiales se estaban alcanzado, las fuerzas protestantes estaban desapareciendo, el concilio de Trento ya estaba en marcha. También murió Francisco I de Francia, el enemigo de Carlos I.
Lutero moría en 1546 presintiendo la derrota del ejército protestante y Alemania caía completamente bajo el poder imperial de Carlos V. Parecía que los objetivos imperiales se estaban alcanzado, las fuerzas protestantes estaban desapareciendo, el concilio de Trento ya estaba en marcha. También murió Francisco I de Francia, el enemigo de Carlos I.
FIRMA DEL TRATADO DE PAZ
Vencedor en la decisiva batalla de Mühlberg, parecía que los
objetivos imperiales de Carlos V se estaban alcanzado, las fuerzas protestantes estaban
desapareciendo.Como consecuencia del triunfo, la Liga de Esmalcalda se deshizo, a Mauricio de Sajonia le fue devuelto su electorado y Carlos V logró afianzar su posición política y religiosa en Alemania.
La propaganda imperial presentó la campaña contra la Liga Esmalcalda como un conflicto político y no religioso destinado a castigar a quienes se habían sublevado contra su señor, nobles luteranos, que como Mauricio de Sajonia, apoyaron a Carlos y en su ejército eran mayoría.
Las Cortes españolas no deseaban proyectar una imagen de Carlos como campeón del catolicismo o arrogante vencedor de sus propios súbditos, sino la de un emperador capaz de gobernar un heterogéneo conjunto de estados y religiones.
El “Interim de Augsburgo” fue una asamblea celebrada tras la victoria de Carlos V sobre la protestante Liga de Esmalcalda. Buscó establecer un acuerdo provisional de convivencia religiosa hasta que el Concilio de Trento concluyera. Se convocó la sesión en 1547 denominada "Geharnischter Reichstag" ("Dieta enérgica o encorazada"), por realizarse bajo la presión de los ejércitos imperiales apostados en los alrededores. Allí se proclamó un decreto imperial que pretendía solucionar el problema religioso con algunas concesiones a los protestantes, pero haciendo prevalecer los criterios de Carlos V, incluso contra la opinión del Papa.
CARLOS V, VIEJO YA, CONOCE A SU HIJO, JUAN DE AUSTRIA
El "Interim", en su intento de dar prioridad al
catolicismo, fue rechazado por muchos príncipes luteranos, que reactivaron la
guerra en 1552 ("Revuelta de los Príncipes"). En esta ocasión les fue
favorable.Ocho años transcurrieron desde que Carlos V derrotó a sus adversarios protestantes de la Liga de Esmalcalda, hasta que 1555, cuando la paz de Augsburgo restableció la estructura de poder tradicional en el Imperio, y conforman uno de los períodos más dramáticos de la larga historia del Sacro Imperio Romano Germánico, caracterizado por un cambio progresivo en la sede del poder. Veamos:
Las consecuencias inmediatas de la victoria de
Mühlberg fue que poco a poco Carlos V volvió a perder la posición ganada con
este éxito ante la oposición, tanto militar como política, de los príncipes
alemanes, hasta que finalmente abdicó en su hermano Fernando I.
Carlos V, decidido a acabar con estos continuos enfrentamientos que se empezaron a radicalizar cada vez más, certificó un nuevo acuerdo en la firma del Tratado de Passau del año 1552, en el que se intentaron dirimir las diferencias existentes y en donde se formalizó un acuerdo en el que finalmente darían por finalizado esta guerra y en el que en las sesiones celebradas no haría falta que el emperador estuviera presente.
Pero finalmente sería en Augsburgo en el año 1554, donde Fernando de Austria convoco a los príncipes alemanes para que acudieran a la Dieta de Augsburgo, en la que participaron un número reducido de participantes y en la que la desconfianza que provocaba el futuro emperador Fernando marcaron las pautas.
El Tratado fue firmado el 25 de septiembre de 1555 en la ciudad de Augsburgo que puso fin temporalmente a los conflictos armados entre católicos y protestantes en el Sacro Imperio Romano Germánico.
El tratado fue suscrito por Fernando I de Habsburgo (representado a su hermano, el emperador Carlos V) y los príncipes de los Estados imperiales.
Los teólogos tuvieron una participación limitada, siendo juristas los encargados de conducir los debates y en la que los príncipes aceptaron la necesidad de mantener la unidad religiosa aunque afectara a los diferentes Estados, pero que nunca se hiciera extensible a todo el Imperio como era el deseo tanto del emperador como de su hermano.
Se reconoció oficialmente la existencia de dos confesiones cristianas: la católica y la luterana.
Carlos V, decidido a acabar con estos continuos enfrentamientos que se empezaron a radicalizar cada vez más, certificó un nuevo acuerdo en la firma del Tratado de Passau del año 1552, en el que se intentaron dirimir las diferencias existentes y en donde se formalizó un acuerdo en el que finalmente darían por finalizado esta guerra y en el que en las sesiones celebradas no haría falta que el emperador estuviera presente.
Pero finalmente sería en Augsburgo en el año 1554, donde Fernando de Austria convoco a los príncipes alemanes para que acudieran a la Dieta de Augsburgo, en la que participaron un número reducido de participantes y en la que la desconfianza que provocaba el futuro emperador Fernando marcaron las pautas.
El Tratado fue firmado el 25 de septiembre de 1555 en la ciudad de Augsburgo que puso fin temporalmente a los conflictos armados entre católicos y protestantes en el Sacro Imperio Romano Germánico.
El tratado fue suscrito por Fernando I de Habsburgo (representado a su hermano, el emperador Carlos V) y los príncipes de los Estados imperiales.
Los teólogos tuvieron una participación limitada, siendo juristas los encargados de conducir los debates y en la que los príncipes aceptaron la necesidad de mantener la unidad religiosa aunque afectara a los diferentes Estados, pero que nunca se hiciera extensible a todo el Imperio como era el deseo tanto del emperador como de su hermano.
Se reconoció oficialmente la existencia de dos confesiones cristianas: la católica y la luterana.
Las corrientes calvinistas u otras ramas
protestantes quedaron excluidas. El principio "Cuius regio, eius
religio". Cada príncipe alemán podía elegir la religión (católica o
luterana) que se practicaría en su territorio. Los habitantes del territorio
debían adoptar la fe de su gobernante. Quienes no quisieran aceptarla tenían el
derecho de emigrar a otra región. "Reservatum ecclesiasticum": Si un
príncipe obispo se convertía al luteranismo, perdía su cargo y sus tierras en
lugar de secularizarlas o convertirlas en su dominio persona.
Trajo una relativa calma religiosa a Alemania por varias décadas, hasta el estallido de la Guerra de los Treinta Años en 1618. Debilitó la autoridad central del emperador y aumentó el poder político y la autonomía de los príncipes alemanes. Marcó el fracaso del proyecto de un imperio universal católico impulsado por Carlos V.
Trajo una relativa calma religiosa a Alemania por varias décadas, hasta el estallido de la Guerra de los Treinta Años en 1618. Debilitó la autoridad central del emperador y aumentó el poder político y la autonomía de los príncipes alemanes. Marcó el fracaso del proyecto de un imperio universal católico impulsado por Carlos V.
Una de las consecuencias de la firma de la
paz fue que dicho acuerdo dejaba en entredicho la autoridad del emperador,
marcando a partir de entonces la vida política de Alemania, puesto que los
príncipes se convirtieron en los dueños absolutos de los destinos de su Estado.
Con este tratado se establecía que el catolicismo y el luteranismo se quedaban equiparados, no dando más posibilidades a otras manifestaciones religiones que iban surgiendo de las disputas religiosas.
Finalmente, Carlos aceptó la Paz de Augsburgo y abandonó su proyecto multinacional con abdicaciones en 1556 que dividieron sus dominios hereditarios e imperiales entre los Habsburgo españoles, encabezados por su hijo Felipe II de España; y los Habsburgo austriacos, encabezados por su hermano Fernando I del Sacro Imperio Romano Germánico.
En 1557, se retiró al Monasterio de Yuste, en Extremadura, donde falleció un año después.
Con este tratado se establecía que el catolicismo y el luteranismo se quedaban equiparados, no dando más posibilidades a otras manifestaciones religiones que iban surgiendo de las disputas religiosas.
Finalmente, Carlos aceptó la Paz de Augsburgo y abandonó su proyecto multinacional con abdicaciones en 1556 que dividieron sus dominios hereditarios e imperiales entre los Habsburgo españoles, encabezados por su hijo Felipe II de España; y los Habsburgo austriacos, encabezados por su hermano Fernando I del Sacro Imperio Romano Germánico.
En 1557, se retiró al Monasterio de Yuste, en Extremadura, donde falleció un año después.


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