La base de la riqueza era agraria. Ya los fenicios
introdujeron la tríada mediterránea agrícola, que consiste en el cultivo de
trigo, vid y olivo, pero fueron los romanos los que generalizaron y
consolidaron la tríada mediterránea. Tampoco los romanos introdujeron la
agricultura de regadío que ya existía en la península ibérica posiblemente
desde la Edad del Bronce, pero sí que extendieron bastante la irrigación para
mejorar los rendimientos agrícolas y que hasta ese momento había sido mucho más
anecdótica y localizada en puntos muy concretos. Se han encontrado presas,
cisternas y canales de abastecimiento de campos y ciudades casi por toda la
península, excepto por el norte peninsular tanto por no tener tanto potencial
agrícola como porque ya son regiones donde llueve más.
Mapa económico de la Hispania romana
La agricultura y ganadería estaban en muchos lugares de
Hispania orientadas al autoconsumo, con un comercio a lo sumo comarcal, pero
sobre todo en la provincia de la Bética, más o menos la actual Andalucía, había
una producción de aceite de oliva y vino orientada a la exportación. En la
ciudad de Roma la mayoría de aceite de oliva de época alto imperial provenía de
la Bética, por lo que se ha podido analizar en el artificial monte Testaccio,
construido con ánforas rotas. La Hispania romana siguió siendo un mundo con
unos paisajes bastante más dominados por los bosques que en comparación al
siglo IX en adelante, cuando se produjo un gran impulso a la roturación de
nuevas tierras y en consecuencia a la deforestación. Debido a eso, no sorprende
que la caza siguiera siendo una actividad económica importante en la Edad
Antigua y que no estaba limitada a los estamentos privilegiados.La segunda actividad económica más importante durante la etapa republicana y alto imperial fue la minería, siendo Hispania la mayor fuente de riqueza mineral del Imperio romano. Se ve en el registro arqueológico que en época del Alto Imperio las minas se explotaron con una intensidad notablemente mayor que en épocas anteriores y que en la Antigüedad tardía o la Edad Media, por eso algunos autores lo califican de actividad industrial, aunque lejos de los niveles de explotación de época contemporánea. La actividad minera requería de mucha organización y capital, para construir y mantener canales de abastecimiento de agua, excavar y reforzar pozos y galerías, tratar y transportar los minerales extraídos, y a veces necesitaban ruedas hidráulicas de drenaje de galerías.
El paisaje de Las Médulas que ha quedado eran minas para extraer oro usando la fuerza del agua. En 1997 fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Casi todas las minas de Hispania se consideraban de propiedad estatal, pero la explotación no necesariamente era pública. Algunas como las minas de oro del norte fueron explotadas directamente por el estado, pero hubo otras como las minas de Cartagena y algunas de Sierra Morena cuya explotación se concedía a sociedades privadas. Sobre sus trabajadores, las minas fueron un foco de atracción de inmigrantes itálicos para enriquecerse, y hombres y niños trabajaban duramente en las minas mientras que había algunas mujeres que trabajaban en el transporte de los minerales extraídos. Era habitual combinar el ser minero con también ser agricultor o ganadero, y las minas se podían explotar con esclavos, trabajadores asalariados o por prestaciones obligatorias de una comunidad de vecinos como si fuera un tributo.
La tercera industria hispana destacada fue la de la salazón, la comercialización de pescado salado, para lo que se necesitaba de explotar las salinas y pescar.
Casi todas las minas de Hispania se consideraban de propiedad estatal, pero la explotación no necesariamente era pública. Algunas como las minas de oro del norte fueron explotadas directamente por el estado, pero hubo otras como las minas de Cartagena y algunas de Sierra Morena cuya explotación se concedía a sociedades privadas. Sobre sus trabajadores, las minas fueron un foco de atracción de inmigrantes itálicos para enriquecerse, y hombres y niños trabajaban duramente en las minas mientras que había algunas mujeres que trabajaban en el transporte de los minerales extraídos. Era habitual combinar el ser minero con también ser agricultor o ganadero, y las minas se podían explotar con esclavos, trabajadores asalariados o por prestaciones obligatorias de una comunidad de vecinos como si fuera un tributo.
La tercera industria hispana destacada fue la de la salazón, la comercialización de pescado salado, para lo que se necesitaba de explotar las salinas y pescar.
Cádiz, Cartagena, y sobre todo otras ciudades de
tradición fenicia ya antes de la conquista romana eran famosas por esta
actividad. También fabricaban garum, una famosa salsa de pescado romana que era
de olor desagradable y que se usaba para condimentar alimentos y como medicina
y afrodisíaco. El sector artesanal, incluyendo la producción de textiles y
cerámicas, fue marginal comercialmente porque muchas de estas actividades se
realizaban en los hogares para autoabastecerse. Hispania no se caracterizó por
el comercio de bienes de lujo como las provincias orientales del Imperio
romano, sino que la Hispania romana exportó a otras regiones romanas productos
básicos como el aceite de oliva, vino, trigo, esparto, tocino, y garum, además
de minerales.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Déjame tu comentario. Te responderé. Gracias