En 1568, se había iniciado la rebelión de las Diecisiete
Provincias contra su soberano –en aquel entonces, Felipe II– solapada, desde
1618, con otro conflicto a escala europea, la Guerra de los Treinta años. En
1621, al expirar la tregua de los Doce Años entre los Habsburgo y sus súbditos,
la monarquía española inició una nueva etapa en la guerra de Flandes. El
conflicto duraba ya 60 años, y había resultado muy costoso en hombres y dinero.
Pero Felipe IV y su valido, el conde-duque de Olivares, pretendían retener a
cualquier precio aquellas tierras.
LA RENDICIÓN DE BREDA" VELÁZQUEZ - MUSEO DEL PRADO
Ambrosio Spínola, el más prestigioso general español del momento, quedó al mando de las operaciones en los Países Bajos. Para ello contaba con el apoyo de la gobernadora de Flandes, Isabel Clara Eugenia, tía del soberano español. En 1622 se apoderó de Jüllich y poco después avanzó sobre Berg-op- Zoom, aunque tuvo que levantar el sitio. Finalmente, en la primavera de 1624 puso sus ojos en Breda. Ciudad rica y populosa, era una de las cunas de la causa rebelde y su conquista representaría un importante golpe para los holandeses. La empresa, sin embargo, no era fácil. Desde que en 1590 cayera en manos protestantes, la ciudad había sido reforzada con fosos y enormes muros, lo que, según la mayoría de militares, la hacía casi inexpugnable.
AMBROSIO SPÍNOLA
Ambrosio Spínola optó por rendir la plaza mediante un estricto bloqueo por hambre construyendo líneas de circunvalación y reductos alrededor de la ciudad.
El Bando defensor estaba gobernado por Justino de Nassau (de
la casa de Orange), con el respaldo inicial de Mauricio de Nassau. La ciudad
era una verdadera fortaleza y el asedio se había cobrado miles de vidas en
ambos bandos. La victoria fue una de las más sonadas a cargo de Spínola y el
ejército español en la guerra de Flandes.
La ciudad capituló el 5 de junio de 1625, permitiendo a Spínola una salida y entrega digna a los defensores. Permaneció en manos españolas hasta 1637, cuando fue reconquistada por Federico Enrique de Orange-Nassau
La ciudad capituló el 5 de junio de 1625, permitiendo a Spínola una salida y entrega digna a los defensores. Permaneció en manos españolas hasta 1637, cuando fue reconquistada por Federico Enrique de Orange-Nassau
MAURICIO DE NASSAU
Cuando Felipe IV retomó la guerra en Flandes en 1621, después de una tregua de 12 años, encargó a Spínola que reconquistara el territorio rebelde a cualquier precio. Aunque los ejércitos españoles tuvieron algunos éxitos al principio, la provincia obtuvo su independencia en 1648.
"lA TOMA DE BREDA" MUSEO DEL PRADO



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