martes, 20 de enero de 2026

250º ANIVERSARIO DE INDEPENDENCIA DE EE.UU

Sin la ayuda de la Monarquía Hispánica, los colonos norteamericanos no hubieran podido lograr la independencia de las Trece Colonias, origen de los Estados Unidos de América. Frente al poder de Gran Bretaña, la decisiva ayuda de España ha permanecido invisibilizada a partir de la muerte de George Washington, siempre agradecido al definitivo apoyo español que muchos otros olvidaron.
En el siglo XVIII España ya no era la potencia hegemónica indiscutible que había llegado a ser, con extensas posesiones en Europa, América y Asia. Al morir Carlos II sin descendencia directa, estalló la Guerra de Sucesión (1700–1712), con graves consecuencias para España, perdiéndose los territorios europeos. Aun así, la Monarquía Hispánica mantuvo intacto su poder en las Indias.



La Paz de París de 1763, que puso fin a la Guerra de los Siete Años en la que España se vio envuelta por los pactos de familia de los Borbones, solventó el enfrentamiento franco-británico a favor de Inglaterra.
Para controlar el mundo de entonces, fuera de las fronteras europeas, los ingleses buscaban abrirse camino hacia el Pacífico. Además, la urgencia para reponerse de los gastos de la costosa guerra contra los borbones en Europa los llevó a establecer nuevos impuestos a las colonias americanas, lo que despertó la resistencia de los colonos.

Cuadro “Por España y por el Rey”, Gálvez en América de Augusto Ferrer-Dalmau representa la huida de los soldados británicos tras un ataque contra las posiciones españolas.

Durante el reinado de Carlos III el imperio británico fue la principal amenaza a la que se enfrentó España, en especial en Nueva España e incluso en la propia Península. Algo que preocupaba a ministros españoles como Floridablanca o el conde de Aranda, muy sensibles en sus escritos y ordenanzas respecto a las pretensiones de Inglaterra.
Deberían recordar la Batalla de Pensacola, librada entre el 8 y 9 de mayo de 1781, con Bernaldo de Gálvez al frente. El 10 de mayo fue la rendición britanica y marcó la culminación de la intervención española por reconquistar las Floridas.

ESTATUA DE BERNALDO DE GÁLVEZ EN WASHINGTON

Aunque la declaración de guerra de Carlos III a Inglaterra no se produjo, por motivos políticos, hasta 1779, España estuvo ayudando de forma encubierta a los rebeldes de las Trece Colonias casi desde el principio del conflicto con apoyo financiero y logístico clandestino. Tras 1779, la ayuda se manifestó de forma abierta mediante campañas militares y sustanciales envíos de dinero.

lunes, 19 de enero de 2026

REINA CONSORTE ISABEL DE BRAGANZA

Los tres hitos que marcaron la vida de María Isabel de Braganza (Queluz, 1797 – Aranjuez, 1818), el exilio a Brasil, la pérdida de sus dos hijas y la adquisición de obras de arte.
Fue infanta de Portugal y reina consorte de España tras el matrimonio concertado con Fernando VII.
En 1807 escapó a Brasil pero terminaría regresando a la península. Lo hizo tras el acuerdo entre la casa de Borbón y la casa de Braganza, que buscaba estrechar lazos y recuperar el terreno perdido.


Se concertaron dos bodas: Isabel y su hermana María Francisca con sus tíos, el rey Fernando VII y su hermano el infante Carlos María Isidro. Una estrategia habitual en la época. En su caso, Fernando VII era viudo y no había logrado descendencia con su primera esposa. El objetivo era dar sucesión a la Corona Española. En Madrid corría un dicho, "fea, pobre y portuguesa, ¡chúpate esa!"
María Isabel de Braganza tuvo dos hijas. La primera murió a los pocos meses de vida. Se volvió a quedar embarazada, pero su segunda hija nació muerta y el parto se complicó hasta tal punto que provocó la muerte de la madre, cuyos restos descansan en el panteón de infantes del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Sin pretenderlo, Braganza utilizó su influencia como reina consorte y destinó parte de su patrimonio personal a la adquisición y colección de las obras que formarían el núcleo inicial del Real Museo de Pinturas y Esculturas, el germen de lo que después se convirtió en el Museo del Prado, la pinacoteca más visitada de nuestro país.
Al final, la mujer que huyó a Brasil junto a su familia por la invasión napoleónica de Portugal, terminó por convertirse en una figura clave en la historia cultural.
La reina había sido una apasionada del arte y a ello utilizó su influencia y destinó parte de su patrimonio personal a la adquisición y colección de las obras del Museo Real de Pintura y Escultura, el germen de lo que después se terminaría convirtiendo en el Museo del Prado
Pero María Isabel no pudo ver el resultado final. Murió un año antes de su apertura, que se produjo finalmente en 1819. Y ese recinto terminaría por convertirse en la pinacoteca más importante del país.


Ahora, el Museo del Prado le rinde homenaje inaugurando un espacio dedicado, la sala 54, que exhibe dos retratos significativos: uno pintado anterior a su boda con Fernando VII en 1816 y otro póstumo, realizado en 1827 como matrona romana.

sábado, 3 de enero de 2026

CASTILLO DE ALMODÓVAR DEL RÍO, CÓRDOBA

Los musulmanes construyeron alcazabas y fortalezas con avanzadas técnicas defensivas. Priorizaban la defensa con murallas altas, torres esbeltas y sistemas de agua (aljibes). Los castillos que vemos la inmensa mayoría han sido levantados durante la Reconquista por los reinos cristianos, que eran más compactos y robustos, diseñados para resistir asedios prolongados. 

La diferencia con los castillos cristianos es que normalmnte prescindían de la torre del homenaje central, enfocándose en ciudades-fortaleza (alcazabas) con múltiples dependencias y torres intercomunicadas. Durante la Reconquista, muchos castillos musulmanes fueron reutilizados por los cristianos, adaptándolos con nuevas torres o capillas. Con el tiempo, los castillos pasaron de ser fortalezas militares a residencias nobiliarias.
Los musulmanes construyeron fortalezas en España, conocidos como alcazabas, alcázares o alcázares fortificados, dejando un legado impresionante de casi 1.500 fortalezas, con ejemplos notables como la Alcazaba de Gormaz, la Aljafería, y la Alhambra, que funcionaban como centros militares y residencias de poder con sistemas defensivos avanzados como puertas en recodo y torres altas, adaptándose a la defensa fronteriza y el control territorial.

Por ejemplo el Castillo de Almodóvar del Río es una fortaleza militar de origen árabe a partir del año 740, que los árabes edificaron aprovechando una antigua edificación de épocas primitivas. Tuvo una gran importancia en la defensa de la ciudad de Córdoba por su situación estratégica dado que está situado sobre una colina de unos 200m. Junto al río Guadalquivir que en esa época era navegable por pequeños barcos de ribera. Tras la Reconquista, el castillo es sometido a sucesivas ampliaciones por los reyes Castellanos, concretamente por D. Pedro I de Castilla y Enrique II de Trastámara. En 1629 es vendido por el rey Felipe IV a D. Francisco de Corral y Guzmán y desde entonces ha ido perteneciendo a la misma familia. 

El castillo actualmente se conserva en un magnífico estado gracias a la gran restauración llevada a cabo. Huellas de múltiples culturas, como la musulmana y la cristiana, han ido marcando el exquisito estilo de un marco incomparable. Sus murallas, sus Torres, Cuadrada, Redonda y del Homenaje, del Patio de Armas y el misterio de sus mazmorras, pasadizos y subterráneos, son realmente para verlos y admirarlos.
El Castillo de Almodóvar del Río o Castillo de la Floresta está situado en el monte El Redondo, en Córdoba. Se trata de una fortaleza de origen romano y luego bereber. Existen restos de un castro romano en el lugar, es un castillo realmente prodigioso y se encuentra dentro de los mejores conservados de España, unas torres impresionantes, su patio de armas, sus almenas, a principios del siglo XX fue restaurado, y en el mismo se llevan a cabo visitas teatralizadas y también nocturnas a las que les denominan "La luna negra”.

Se alza majestuosamente a orillas del río Guadalquivir sobre un montículo situado en su margen derecha, desde el que domina en altura la población de Almodóvar del Río, muy cerca de su capital.
Es un recinto amurallado poligonal e irregular adaptado al terreno. Separado del recinto se alza la torre del Homenaje, separada del escarpe por una estrecha berma de terreno sobre el río. Los torreones son de mampostería, refrentados con sillarejos.
El acceso al castillo se hace por un arco apuntado de herradura, seguido de un vestíbulo cuadrangular de 2 x 4 m
Al suroeste del Castillo, y en las estribaciones hacia la vega, se encuentran los restos de una gran villa romana, fragmentos de mosaicos, restos de un aljibe y cerámicas romanas en superficie.

La historia de Almodóvar del Río se remonta a la época romana, y éstos levantarían una defensa de piedras, pero la fortaleza se construyó en época musulmana. Con la decadencia del califato, comenzaron las luchas entre los reinos de Toledo y Sevilla. En el año 1240, durante el reinado de Fernando III, pasó a manos cristianas.   Posteriormente, durante los reinados de Pedro I y Enrique II, fue convertida en residencia real. Más tarde pasó a la Orden de Calatrava y luego a la de Santiago.
Uno de los sucesos más interesantes ocurridos en esta fortaleza fue la rebelión protagonizada por los yemeníes. Cuentan las fuentes que estas tribus islámicas se levantaron contra el poder de Abderramán I, primer emir Omeya de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, fueron derrotados muy cerca de las puertas del castillo.

Conquistado por Fernando III, fue ampliado y usado como prisión por Pedro I, quien guardó aquí sus tesoros. Vendido por Felipe IV en 1629 a Don Francisco del Corral y Guzmán, actualmente es propietario el Marqués de la Motilla.
El Castillo de Almodóvar del Río es la localización cordobesa estrella del último capítulo de la serie “Juego de Tronos”  La foto es cuando el Castillo de Almodóvar del Río de Córdoba es tomado por los “Lannister”..   
Este castillo lo que vigilaba era la ruta Córdoba-Sevilla, no el tráfico fluvial ya que el río no permitía el tránsito de naves belicosas por su escasa profundidad y ese era el camino para llegar a Sevilla y, de hecho, fue por donde la hueste del Fernando II el santo avanzó durante la primavera de 1248 para alcanzar la “Ixbiliya” agarena. Al llegar a Alcalá del Río, el ejército se dividió en dos cruzando una parte el Guadalquivir por el Vado de las Estacas. Así, mientras unos llegaban a la Campiña para estragar la comarca y ocupar Carmona, los otros capturaban poblaciones situadas en la margen derecha para no dejar enemigos atrás. La última conquista antes de plantar el pendón en el llano de Tablada fue Yabir, la actual Alcalá de Guadaíra, tenida por inexpugnable pero que se rindió nada más darles los buenos días. ¿El motivo?...El Santo Monarca había recurrido a métodos expeditivos que ya puso en práctica años antes durante su avance hacia Jaén, respetando las vidas de los que no le hacían perder tiempo pero no dejando títere con cabeza en las poblaciones que se resistían. Y como en Cantillana ya se había encargado de dejar claro que no se andaba con tonterías, pues el zalmedina y el alcaide de Yabir llegaron a la conclusión de que conservar sus testuces sobre los hombros era rendir la plaza sin más historias.

jueves, 1 de enero de 2026

CASTILLO DE LA MOTA – VALLADOLID

En  la localidad de Medina Del Campo. Este castillo es, sin lugar a duda, uno de los más atractivos y majestuosos de nuestra geografía.
Isabel la Católica, que nació en la localidad de Madrigal de las Altas Torres, a tan sólo 27 kilómetros de Medina del Campo, y dictó testamento en el palacio Real Testamentario, edificio anejo al actual ayuntamiento de Medina, en la plaza Mayor, junto al arco de la calle Gamazo.


Situado en una elevación del terreno, Mota, domina la villa y toda su extensa comarca. De él arrancaba un recinto amurallado, ampliado en tres ocasiones, que abrazaba la población, y del cual subsisten algunos restos. Se edificó con el característico ladrillo rojizo propio de la zona, empleándose la piedra únicamente para pequeños detalles, como troneras, escudos, etc. El edificio actual debe su imagen a un largo proceso de restauración, iniciado a raíz de su declaración como Bien de Interés Cultural (B.I.C.), el 8 de noviembre de 1904.


La villa fue repoblada hacia el 1080, fortificándose primeramente conocido como La Mota. Con el crecimiento de la ciudad, el recinto de La Mota quedó convertido en una fortaleza independiente de la propia villa.
A pesar de que se tiene constancia de que en el cerro de La Mota existía ya una fortaleza desde la época de Pedro I de Castilla, primera mitad del siglo XIV, no se trata del castillo que actualmente conocemos.
En 1390 Juan I de Castilla dona la villa a su hijo el infante Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón. De esta forma, a su muerte en 1416, Medina del Campo y su Mota pasan a poder del infante de Aragón, Juan.
Empezó a construirse durante el reinado de Juan II de Castilla, entrado ya el siglo XV, concretamente en 1440, cuando la familia Fonseca comenzó a edificarle sobre la esquina de un antiguo recinto árabe. La construcción fue dirigida por arquitectos mudéjares, que idearon un novedoso diseño marcado por el foso, la barbacana que rodea el conjunto edificado y la Torre del Homenaje, de 40 metros de altura y cinco pisos.


Posteriormente la difeencias entre Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón, (hijos del ya rey Fernando I de Aragón) propiciaron que la villa estuviera en ocasiones dividida entre uno y otro bando, dominando los aragoneses la Mota y el rey el palacio de la plaza. En 1441 el rey de Castilla dominaba la villa y cercaba La Mota, donde se habían refugiado los partidarios de Aragón llegando a un acuerdo para la rendición.
Después de la batalla de Olmedo de 1445, La Mota quedó definitivamente en manos reales y hacia 1460 ordenó Enrique IV de Castilla la construcción de una torre. En 1464 entrega la tenencia de La Mota al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, que poco después le traiciona y apoya al rebelde príncipe Alfonso, (hermano de padre de Enrique IV). El rey fue entonces sobre Medina y la tomó. Pero en 1467 La Mota estaba otra vez en manos de los partidarios del príncipe don Alfonso, apoyando la villa a Enrique IV, pero finalmente toda la villa cayó en manos del príncipe. Muerto este en 1468, la rebelión la encabeza su hermana la princesa Isabel, que ese mismo año firma con el rey el acuerdo de los Toros de Guisando. En él se estipula que Isabel reciba la villa y el castillo. Sin embargo, en 1470 el rey le quita Medina a su hermana Isabel para dársela a su hija, la princesa Juana, (la Beltraneja). La Mota quedó entonces en manos de un partidario del rey, el arzobispo de Sevilla, Alonso Fonseca, hasta su muerte en 1473.

El duque de Alba la retuvo hasta 1475 y debió de hacer algunas pequeñas obras en el interior. En 1475 la corona reclamó La Mota y el 20 de febrero le ordenan al alcalde que la entregue. Los Reyes Católicos son los artífices de la barrera defensiva, del foso que rodea el edificio y, especialmente, de la galería de tiro, una de las primeras, de entre todos los castillos existentes en Europa, en adaptarse al uso de la artillería, lo que lo convirtió en todo un ejemplo a imitar, toda una referencia en su época, acabada en 1483, figurando esa fecha en el escudo que se conserva sobre la puerta principal de esta y en el que aparecen las armas de los Reyes Católicos sin la granada y el yugo y las flechas, sus divisas.
Posteriormente, el castillo se convirtió en prisión de Estado. Quizá lo más destacado sea la huida de César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, a quien el Gran Capitán hizo prisionero en Nápoles, enviándole primero al castillo de Chinchilla, en la actual provincia de Albacete, de donde intentó escapar. Tras el fallido golpe, el Rey Católico ordenó el traslado de Borgia al castillo de la Mota, custodiado esta vez por el alcaide Gabriel de Tapia. Pasado un tiempo de rigurosa prisión, aunque propia de un personaje de su alcurnia, maquinó una nueva fuga. La noche del 25 de octubre de 1506 se descolgó mediante sogas de la torre del homenaje. La soga no alcanzaba al suelo, de forma que el último tramo tuvo que salvarlo saltando.
Durante la guerra de las Comunidades en 1520-1521, la fortaleza permaneció fiel a la corona, pese a que Medina era comunera y controlaba el parque de artillería.

Los Reyes Católicos, son los artífices de la barrera defensiva, especialmente, de la galería de tiro, una de las primeras, de entre todos los castillos existentes en Europa, en adaptarse al uso de la artillería, lo que lo convirtió una referencia en su época.
Llama la atención que está construido en ladrillo y no en piedra como suele ser habitual. Esto se debe a dos motivos. El primero es que no había ninguna cantera de donde extraer la roca cerca de Medina del Campo y el segundo que la arcilla, abundante en la zona, es un material más flexible que amortigua muy bien los impactos de proyectiles y piedras lanzadas con catapultas o cañones. El ladrillo absorbe el impacto, se deteriora pero no se rompe o desmorona como sí sucede en la roca. Si durante vuestra visita observáis con atención los muros del castillo veréis los impactos provocados por la artillería.

Tiene planta trapezoidal con dos murallas, la interior y la barbacana exterior. Las murallas están rodeadas por un profundo foso que en su momento fue una novedad arquitectónica ya que está dividido en dos alturas y cuenta, en el nivel subterráneo, con galerías de tiro para la artillería. Sobre el foso se levanta un puente que da acceso a la puerta principal de la muralla. Encima de ella está el escudo de los Reyes Católicos labrado en piedra pero, si prestáis atención, veréis que no tiene la granada en la parte superior. Esto se debe a que el escudo se finalizó en el año 1483 y aún no se había producido la toma de Granada. También es curioso cómo está orientado el puente que da acceso a la puerta de la muralla, porque no es recto. Esto imposibilitaba el uso de maquinaria de asedio para derribar la puerta.

La muralla exterior está protegida por cubos en cada esquina, más dos en la puerta principal, y la muralla interior, que custodia el patio de armas, con cuatro torres de planta cuadrada entre la que destaca la torre del homenaje que alcanza los 40 metros de altura. Todo lo que hay en el interior del patio de armas fue reconstruido tras la Guerra Civil, aunque respetando todo lo posible la edificación original.
Las murallas, fueron construidas en ladrillos hay dos niveles, exterior e interior. Las murallas exteriores como ya hemos contado están rodeadas de un profundo foso. Los muros del castillo presentan un talud en su zona inferior para intentar evitar el minado de la cimentación del castillo, otra de las novedades arquitectónicas llevadas a cabo en el Castillo de la Mota. Merece la pena dedicar unos minutos a recorrer el perímetro amurallado, las vistas son asombrosas.
Mazmorras y galerías subterráneas: Nada más descender a las galerías subterráneas os llamará la atención su gran altura. Esto hacía posible que los soldados pudieran seguir disparando sin que el humo de los cañones le afectara a la visión, ya que se iba a la parte superior. También destaca el grosor de sus muros, de más de un metro. Una de las salas que se visita es la de las mazmorras, donde los enemigos eran arrojados esperando su destino, ya fuera la muerte o un intercambio de presos.


El patio de armas: Está protegido por el segundo recinto amurallado. En él se encuentra una réplica de la antigua fachada del Hospital de La Latina en Madrid (ya desaparecido), la sala de Juan de la Cosa (alberga paneles informativos y una copia de la carta naval que él mismo creó en el año 1500) y la capilla de Santa María del Castillo de la que destaca un crucifijo de marfil filipino del siglo XVII y un tríptico flamenco de finales del siglo XV.
Torre del Homenaje del Castillo de la Mota: Conserva 5 plantas de las cuales solo las dos últimas son del siglo XV. Mientras se accede hasta el Mirador del Caballero, en la parte más alta de la torre, se pasa por:
La Escalera de Honor (estilo gótico flamígero da acceso a la planta noble).


El salón de Honor (cuenta con un interesante tríptico flamenco).
El peinador de la Reina (se dice que es donde pasaba las horas recluida la reina Juana I de Castilla, pasaba los días la pobre mujer, mirando los caminos esperando quizá ver a su amado Felipe el hermoso, quien ya descansaba en su tumba.).
El Castillo de La Mota consta de dos recintos. El recinto exterior, en el que blasona el escudo de armas de los Reyes Católicos, rodea completamente la fortaleza y es de estilo mudéjar. Al castillo se accede gracias a un imponente puente levadizo (hoy fijo). Este recinto alberga los almacenes, las mazmorras y un gran número de galerías subterráneas y pasadizos fascinantes. El recinto interior está formado por cuatro torres y un patio cuadrado. Allí se encuentran las habitaciones del castillo, además de las bodegas, las cuadras, etc.
Especialmente interesante resulta visitar el famoso Mirador de la Reina. Una cámara del siglo XV cubierta por una bóveda policromada espectacular. Y que, como su nombre indica, era la estancia preferida de Isabel la Católica.
En lo que respecta a la apariencia del castillo y a los elementos que forman parte de este, cabe destacar su Torre del Homenaje, de planta cuadrada y 13’5 metros de ancho, siendo su altitud, como hemos mencionado, de 40 metros. También destaca su Patio de Armas, que tiene una portada gótica, obra de un artista musulmán, o la Capilla, que está consagrada a Santa María del Castillo y que muchos consideran como la estancia más bella del edificio, encerrando un gran número de valiosas obras de arte.


También vivió en él la heredera al trono de Castilla Doña Juana, conocida popularmente como Juana la Loca, que deseaba marchar del mismo e irse a Flandes para reunirse con su amado Felipe, y sufrió un grave ataque de locura entre los muros del castillo, en el cual se encontraba encerrada por orden de su madre. Según el relato de la propia Isabel, su hija Juana estuvo en el recinto exterior del castillo, descalza y sin ropa de abrigo, hasta las dos de la madrugada de una de las noches más frías del año. Con este gesto, Juana forzó a su madre a concederle una entrevista y, en última instancia, a permitirle partir hacia Flandes en busca de su esposo el archiduque, pero logró su propósito a expensas de su dignidad personal, una cualidad imprescindible en cualquier gobernante.
En él se firmaron las capitulaciones de Juana la Beltraneja. En su estancia parece ser que falleció la reina Isabel, aunque historiadores modernos sitúan el hecho en un palacio de Medina, (Palacio testamentario).
Cesar Borgia es otro de los personajes relacionados con este castillo, ya que estuvo preso en él, escapando del mismo al descolgarse de la torre ayudado por un sirviente.
A pesar de la época de esplendor que vivió el castillo, y tal como suele suceder, el edificio fue cayendo en desuso con el paso del tiempo, empezando para él el declive. Sin embargo, a principios del siglo XX es declarado Monumento Nacional, lo que Trae consigo que se lleven a cabo en él diversas restauraciones, instalándose en él, en los años 40 del pasado siglo, una escuela de mandos de la Sección Femenina de Falange.
Es uno de los castillos más grandes de España, dejándose ver sus torres desde la lejanía.


Actualmente, el castillo es propiedad de la Junta de Castilla y León, y en su interior se llevan a cabo actividades culturales como talleres, exposiciones, cursos, conferencias y otros eventos de la misma índole.
El castillo que ha llegado hasta nuestro días, remodelaciones aparte, tiene su reforma más importante la adaptación el al uso de la artillería y se convirtió en la fortaleza más vanguardista de la época, de hecho se copió su estilo en los nuevos castillos construidos para las guerras de Francia e Italia.
No siempre ha pertenecido a la corona de Castilla, sino que ha pasado por diferentes manos. Todo empezó cuando Juan I en el año 1390 donó la villa de Medina y el castillo a su hijo Fernando de Antequera, el futuro rey de Aragón, lo que provocó enfrentamientos entre ambas coronas por el control de la fortaleza. En el año 1455, tras la batalla de Olmedo, el castillo volvió a manos de la corona de Castilla aunque no por mucho tiempo ya que Enrique IV se la cedió al arzobispo de Toledo y este de nuevo al reino de Aragón. No fue hasta el año 1475 cuando pasó a manos de los Reyes Católicos quedándose ya siempre en poder de la corona.
Entre los acontecimientos históricos más importantes por los que ha pasado el Castillo de la Mota está sin duda la Guerra de las Comunidades. Medina del Campo era una ciudad que apoyaba al movimiento comunero pero la fortaleza permaneció fiel a las tropas imperiales de Carlos V. Las disputas acabaron con un incendio que arrasó la mayor parte de la Villa de las Ferias.


El principal uso del Castillo de la Mota ha sido defensivo, nunca fue residencia real como mucha gente piensa, para eso estaba el Palacio Real Testamentario en la Plaza Mayor de Medina del Campo. Pero también ha cumplido la función de archivo real y de cárcel de la corona. Entre sus muros han estado presos importantes personajes de la historia de España como César Borgia (que consiguió huir), Hernando Pizarro, Don Rodrigo Calderón o la princesa Juana. Por cierto, en el Castillo de la Mota (año 1503) fue la última vez que se vieron la Reina Isabel y su hija Juana.


Con el paso de los años, al igual que sucedió con otras grandes fortalezas españolas, el castillo cayó en desuso y poco a poco fue deteriorándose hasta llegar a estar prácticamente en estado de ruina. En el año 1904 el Castillo de la Mota fue declarado Monumento Nacional y empezó un proceso de consolidación y restauración. En la década de 1940 albergó a la Sección Femenina de la Falange. Actualmente es propiedad de la Junta de Castilla y León aunque el Ayuntamiento de Medina del Campo se encarga de explotarlo turísticamente.
 

  El rey aragonés se decidió a realizar una campaña con un ejército formado por unos cuatro mil caballeros y unos quince mil infantes. Conta...