viernes, 14 de agosto de 2026

HISTORIA DE MADRID (Última parte)

En 1700, estalla la guerra de Sucesión española, en la que Madrid apoya desde el principio a Felipe de Anjou como Felipe V.


PALACIO REAL 

El rey Borbón comenzará una reforma incipiente del urbanismo de la capital. Se levantan el puente de Toledo y se planifica la orilla izquierda del Manzanares, donde se levanta la iglesia de la Virgen del Puerto. Se inicia la construcción del Palacio Real, cuyas obras comienzan en 1738 en el solar del antiguo alcázar, destruido por un incendio en 1734. La construcción del palacio se prolongó hasta 1764, ya en el reinado de Carlos III. Tras las reformas de Fernando VI, que mandó construir el convento de las Salesas Reales. Accede al trono Carlos III, que sería conocido como el mejor alcalde de Madrid. Se propuso hacer de Madrid una capital digna con la construcción de paseos sistemas de alcantarillado e iluminación pública, el pavimentado de calles y la ornamentación de la ciudad con distintos monumentos. Se inicia también la construcción de cementerios en las afueras de la ciudad.


MUSEO DEL PRADO 
Del reinado de Carlos III datan la basílica de San Francisco el Grande; la Casa de Correos, la Casa Real de la Aduana, la Puerta de Alcalá o el Palacio de Buenavista (1777). Otros hitos de esta etapa fueron la apertura al público del parque del Buen Retiro (1761); el inicio de las obras del Salón del Prado (1775, posteriormente Paseo del Prado, con las fuentes de Neptuno, Apolo y Cibeles) y el Museo del Prado (1785), cuyo edificio principal fue concebido en principio como sede del Real Gabinete de Historia Natural. También la reconstrucción del Hospital General (1776, en la actualidad Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o la creación del Jardín Botánico (1781), sustituyendo al anterior.
Le sigue en el trono su hijo, Carlos IV, que no es muy significativo para Madrid. El único hecho de mención es el comienzo de la remodelación definitiva de la plaza Mayor (1790). En 1787 se realiza el primer censo oficial de Madrid, que da fe de la existencia de 156.000 habitantes en la ciudad. Sin embargo, la ciudad, encorsetada por la cerca de 1625, no crece. Esto hizo subir los precios de las viviendas. La población más desfavorecida ni siquiera podía aspirar a un mísero cuartucho.
El 27 de octubre de 1807, Carlos IV y Napoleón firman el tratado de Fontainebleau, por el que se permitía el paso de tropas francesas por territorio español para unirse a tropas españolas e invadir Portugal.
En el motín de Aranjuez 17 de marzo de 1808 el príncipe heredero, Fernando VII, aparta a su padre del trono y ocupa su puesto. Napoleón, aprovechando la debilidad de los Borbones españoles, obliga a ambos a reunirse con él en Francia. El 2 de mayo, la multitud comenzó a concentrarse ante el Palacio Real. Se desata una manifestación que es sofocada y comenzará la guerra de la Independencia.
Solo el parque de Artillería sito en el Palacio de Monteleón se alza finalmente en armas. La represión es cruel.
José Bonaparte se convierte en José I, rey de España. Es coronado y marcha hacia Madrid, donde llega el día 20. Apenas diez días después abandona la ciudad, tras la derrota francesa en la batalla de Bailén. Sin embargo, tras la derrota española en la batalla de Somosierra (30 de noviembre de 1808), las tropas francesas entran de nuevo en Madrid.
José I Bonaparte (1808-1813) aplica un programa reformista, con ayuda de los “afrancesados”. Ordena el derribo de conventos, iglesias y zonas congestionadas de  Madrid para transformarlas en plazas y vías públicas. Así es como surgen las plazas de Santa Ana, Cortes, Mostenses, San Martín o Ramales, ocupando los solares de conventos derribados. Se crea una gran plaza junto a la fachada oriental del Palacio Real, a costa del derribo de gran número de casas y de algún que otro edificio singular (Casa del Tesoro y Convento de San Gil). Es lo que ahora conocemos como plaza de Oriente.
La liberación de la ciudad se salda con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro. Del antiguo palacio solo quedaron en pie el Salón de Reinos (actual Museo del Ejército) y el Salón de Baile (actual Casón del Buen Retiro).
Madrid experimenta a medidos del siglo XIX, transformaciones y se llena de teatros, cafés y periódicos. En 1836 se crea la Universidad Central, nacida como resultado del traslado definitivo de la antigua Universidad de Alcalá a la capital. 


CONGRESO DE LOS DIPUTADOS 

En 1850 se inaugura el palacio de las Cortes, sede del Congreso de los Diputados y el 9 de febrero de 1851 el ferrocarril Madrid-Aranjuez, el segundo tramo de la península. Hacia 1858 el suministro de agua de la capital se racionaliza, construyéndose el Canal de Isabel II, el cual trae el agua del Lozoya a Madrid.
La Estación de Atocha, o «del Mediodía», se creó en 1851. Fue durante generaciones el punto de entrada de los inmigrantes a Madrid,
A mediados del siglo XIX se demolieron conventos y se abrieron nuevas calles y plazas a raíz de la desamortización de Mendizábal (1834-1855).
El primer crecimiento significativo de la ciudad se produjo hacia 1860, cuando la burguesía consiguió demoler la cerca del siglo XVII, y se aprobó el plan de ensanche. Este plan triplicaba la superficie de Madrid. Afectó a los arrabales del norte, Chamberí, y en el sur, Peñuelas; y permitió la creación del barrio de Salamanca al este de la ciudad por el empresario José de Salamanca.
También surgieron los barrios de Argüelles y de los Jerónimos.
En la década de 1870 Madrid superó los 400 000 habitantes. Como consecuencia de la expansión de la ciudad, empezaron a crearse los primeros medios de transporte público. En 1871 se abren las primeras líneas de tranvía.


 LA GRAN VIA

Los años 1920, con el fin de descongestionar el casco antiguo, se crea la “Gran Vía” y el proyecto de urbanismo moderno del ingeniero Arturo Soria. Y se inaugura la extensión del ferrocarril metropolitano, cuyo primer tramo (Sol-Cuatro Caminos) se había inaugurado en 1919.  También las obras de canalización del cauce del Manzanares a la altura de la ciudad.
La Constitución de la República en 1931, fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola en Madrid.
La Casa de Campo pasa a la jurisdicción municipal en 1931. Durante el periodo republicano se siguió llevando a cabo la construcción de la Ciudad Universitaria, cuyas obras habían comenzado en 1928.
También se dio inicio al proyecto de enlaces ferroviarios de Madrid y a la construcción de un conjunto en el paseo de la Castellana, para albergar los Ministerios de Obras Públicas y de Gobernación de la República, los “Nuevos Ministerios”.
En la guerra civil. La ciudad de Madrid fue de los últimos focos de resistencia republicana que quedaban hacia 1939. La capital de la República española se había mudado a Valencia y posteriormente a Barcelona. La contienda dañó gravemente la ciudad, especialmente la zona noroeste: el barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria, escenarios de la batalla de Madrid en noviembre de 1936.
Durante los años cuarenta y cincuenta, Madrid fue anexionándose hasta trece municipios limítrofes El Plan de Ordenación del área metropolitana, como Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes o San Fernando de Henares. También se reformaron las iglesias, conventos y estructuras civiles y militares destruidas durante la guerra.
A partir de los años 1960 se produce el llamado milagro económico español (1959-1973). De esta época son los edificios de plaza de España: la Torre Madrid y el edificio España. También se aprobó el proyecto de construcción de la zona de AZCA, en 1964, que albergaría posteriormente los mayores rascacielos de la ciudad. Se construyeron nuevos barrios de viviendas de protección oficial en la periferia.


VÍA DE CIRCUNVALACION M-30

La Constitución de 1978 confirma a Madrid de nuevo como capital de España. La elección democrática de alcaldes trae definitivamente grandes beneficios a la ciudad. Se inicia así la construcción de bibliotecas, instalaciones deportivas y centros de salud; la eliminación de los núcleos chabolistas; la limpieza del río Manzanares; la mejora del viario; el cierre de la M-30 por el norte y su posterior soterramiento en la zona del Manzanares; la construcción de nuevas vías de circunvalación (M-40, M-45, M-50), a la vez las carreteras convertidas en autovías o duplicadas con autopista de peaje); o la regulación de aparcamiento en el interior de la ciudad.

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