viernes, 17 de julio de 2026

EL CATOLICISMO EN ESPAÑA

Los romanos llegaron a la península ibérica a principios del siglo III. España se formó como entidad siendo provincia de Roma, Hispania.
Al llegar los romanos y después de las luchas establecieron su cultura, sus leyes, su organización, su lengua y su religión. 
En el Imperio Romano desde Constantino (272-306) y Teodosio (347-395), la religión cristiana era el credo obligatorio para todos los ciudadanos y la Iglesia cristiana, apoyándose muy directamente en las instituciones del Estado, se había convertido en iglesia imperial.
El Reino visigodo de Tolosa comenzó en el año 418, y tras el pacto (o foedus) entre los visigodos y Roma, este pueblo va a dar paso al Reino visigodo de Toledo o hispano-visigodo, que se extendió hasta el 711, año en el que comienza la invasión musulmana en la península.
Los visigodos no fueron invasores. Llegaron a través de un acuerdo con Roma. Los visigodos recogieron el testigo y conjuntamente con la población existente en la península, los hispano-romanos, fueron un solo reino con la religión católica, apostólica y romana. La población hispanorromana
 tampoco los vio como invasores.


III Concilio de Toledo (589)

El III Concilio de Toledo (589), en el que el rey visigodo Recaredo abraza la religión cristiano-romana, abandonando la arriana, es donde puede considerarse el punto de partida de nuestra nacionalidad en torno a un solo monarca. Se produjo una fusión entre godos e hispano-romanos, y sobre esta unidad se pudo alzar un Estado independiente y conformarse la nacionalidad hispánica. Durante el siglo VII se iría consolidando la nacionalidad común de los denominados ya como “hispano-godos”, poseedores de una religión, gobernados por un mismo monarca, e incorporados a la Administración los antiguos hispano-romanos.
De ese germen importante nacerán sus herederos, los reinos cristianos que lucharán contra el invasor musulmán. De no haber existido la religión católica es seguro que no habría habido las guerras por la Reconquista y por lo tanto España no existiría tal como la conocemos.  
Los cronistas insisten en presentar a Fernando e Isabel como los restauradores de aquella Hispania que arrancaba de Roma su legitimidad, pero que había perdido en el 711 su propio ser.


TOMA DE GRANADA

Una larga serie de escritores insisten en que la tarea de recuperación no se refería tanto al territorio, la propiedad, como al cristianismo. Con ello remataban la reconquista. En 1491 Rodríguez de Almela al entregarles un ejemplar de su "Crónica",  en las vísperas de la caída de Granada, les recordaba a los reyes que el origen de su legitimidad estaba en la estirpe goda que la recibiera de roma por el pacto del 418.

Los españoles de entonces se identificaban más con "su ser católico" que con su "ser nacional". Esto es así por el gran peso que ha tenido en la formación de los españoles el Imperio Romano y la Iglesia Católica, que son universales. No era posible que en un reino existieran dos religiones. Eso pasó en España desde la llegada de los judíos, (con el permiso de los romanos), y luego por la fuerza de las armas con la invasión musulmana. De ahí que los pobladores hispano-godos rechazaran al musulmán, creando reinos territoriales unidos por la fe.
Claro que hubo alianzas e incluso entre cristianos y musulmanes para combatir al enemigo común. Y también tropas musulmanas en un ejército cristianos, como el del Cid. También sucedió que las Taifas, pequeños reinos provenientes de la caída del Califato de Córdoba en el 1031, fueron las más de las veces vasallos de un reino cristiano, pagando unas "parias". El propio reino nazarí de Granada era vasallo de la Corona de Castilla-León. El impago de ese tributo y la toma de la plaza de Zahara en 1481 por los musulmanes, hizo que Fernando e Isabel se organizaran y al año siguiente comenzó una guerra que duraría 10 años. Al reconquistar Granada, termina la presencia libre y la influencia de los musulmanes en el país. Quedando como extraños los judíos, que muchos eran conversos, es decir que se habían convertido al catolicismo. Los reyes se debían a la religión cristiana y esa fue una de las razones para la expulsión de los falsos conversos y los judíos, con la promesa de que podrían volver si fueran bautizados.

CORTES DE CASTILLA (1295)

La misma Monarquía Hispánica es un monarquía pactista, plurinacional y federal. Si se repasa los personajes de nuestra historia, uno enseguida se da cuenta que nos encontramos con gentes de todos los lugares de la tierra, porque lo que primaba era la lealtad al rey.
En aquellos tiempos para la Monarquía Hispánica y para la Iglesia Católica lo importante no ha sido nunca la naturaleza (nacionalidad) de una persona, sino la lealtad al Rey y al Papa.
No ocurre lo mismo en los demás países de Europa que profesan religiones cristianas protestantes, que son iglesias nacionales desde el siglo XVI. Los reyes europeos protestantes lo son "Por la gracia de Dios". Los reyes españoles lo son "Porque son investidos en las Cortes después de jurar los fueros", muy democrático. Y, desde luego, lo que acrecentó más el nacionalismo, fueron las revoluciones republicanas, que en sí mismas son siempre nacionalistas.
La legalidad del poder en España la otorgaba la Santa Sede, pues por la "Donación de Constantino", era ella la heredera del Imperio romano. Es decir, que sin aprobación de la Santa Sede y el Sumo Pontífice, nadie legalmente podía ser rey. Los reyes españoles siempre se consideraron los herederos legales del Imperio Romano y, por tanto, sometidos al Sumo Pontífice o Papa. Si el Papa excomulgaba a un rey, cualquier súbdito estaba legitimado para destronarlo y quedaban rotos automáticamente todos los vínculos de vasallaje y servidumbre.
La misma Reconquista es mucho más romana y católica que española. Fue impulsada por los Papas y por los reyes, siempre a través de cruzadas que tenían que ofrecer grandes beneficios espirituales (bulas) y materiales a los participantes.

DON PELAYO EN COVADONGA

A los reyes hispanos y a la alta nobleza militar para ellos era más ventajoso tener súbditos musulmanes que cristianos, que eran mucho más exigentes. Por eso en la Reconquista siempre tienen un papel militar protagonista los obispos, las órdenes religioso-militares, como el Temple, Hospitalarios y, después, las hispánicas creadas exprofeso, como la Orden de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, entre otras. Tenían más importancia los mesnaderos del Rey (grupo de caballeros cristianos, militares armados que luchaban como mercenarios), y las milicias concejiles, los caballeros pardos castellanos (sin nobleza natural) o en la corona de Aragón gentes de cualquier origen que dispusieran de un caballo y armas, como los almogávares, que la nobleza castellana o los ricoshombres aragoneses.
El cristianismo es una fe que se proclama “dogma de fe”. Norma desde el rey hasta el último morador. Al comienzo del reinado de Fernando e Isabel, judíos y musulmanes formaban comunidades propias, pero habitaban en tierra ajena. Tenían casas de oración, sus leyes y autoridades y escuelas. Tenían permiso del rey para ello esto desde hacía siglos. Abonaban un impuesto (paira) y no podían formar parte de las instituciones. Los musulmanes eran invasores y los judíos al no ser cristianos, el pueblo llano los rechazaba pues no olvidaba que fueron los que rechazaron a Jesús y lo hicieron crucificar y también convinieron acuerdos con los musulmanes en su invasión en el siglo VIII. Y esos cristianos se consideraban herederos de los reyes godos y descendientes de Roma. Por esto es por lo que se dice que “Soy católico y apostólico romano”. Los protestantes son cristianos, pero no católicos.

EL CID CONQUISTA VALENCIA (1094)

Todo esto es importante para entender los hechos. Si se pierde este punto de vista, tan alejado de nosotros en nuestros días, no podremos comprender lo sucedido, sus porqués y las decisión que se tomaron.  Estás características únicas de España respecto a los demás países europeos explica porque los españoles nunca fueron nacionalistas, eran súbditos de la corona a la que defendían con su vida, prueba de ello es que mil años después, ya en el levantamiento de 1808  y la Guerra de Independencia, fue a causa de defender y restablecer a nuestro rey Fernando VII y destronar a José Bonaparte.
No sería completa nuestra instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute. No conoceremos la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización. En el arte ¿qué serán las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no se conoce el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? Catedrales, iglesias, monasterios, ermitas e inmensidad de fiestas y celebraciones en honor a un hecho religioso. Esa es la raíz de la España actual. Aunque tenga rechazos es innegable su importancia en la historia de España, desde la llegada de los romanos en el siglo III en adelante.

CATEDRAL DE BURGOS

En las letras todos muchos grandes maestros debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones. No podemos ignorar la expresión del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal. Éste es el pensamiento de Rousseau. 
Pascal y Newton eran cristianos fervientes. Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón.
La religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras.



Muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla.
Muchos anticatólicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa. Eso prueba que han conservado toda su libertad.

jueves, 16 de julio de 2026

ALCAZAR DE LOS REYES CRISTIANOS – PATRIMONIO HUMANIDAD

Situado junto al río Guadalquivir y no muy lejos de la mezquita-catedral y del alcázar de los califas, hoy Palacio Episcopal. Se trata de un edificio de carácter militar cuya construcción fue mandada construir por el rey Alfonso XI de Castilla en el año 1328, sobre construcciones anteriores (el Alcázar Omeya de época islámica , también anterior residencia del Gobernador romano y de la Aduana). Los Trastámara lo reformaron de forma importante incorporando jardines, fuentes, albercas y baños. Los RR CC también lo hicieron para habilitarlo mientras dirigían las operaciones de la guerra de Granada.


El conjunto arquitectónico tiene un carácter sobrio en su exterior y espléndido en su interior, con los magníficos jardines y patios que mantienen una inspiración mudéjar. El Alcázar de los Reyes Cristianos es un escenario donde se gestaron episodios capitales de la historia de España.  Desde 1236, año de la conquista cristiana de la ciudad por parte de Fernando III, había sido residencia real. En época romana tuvo el carácter de fortaleza, beneficiado por su privilegiada ubicación a orillas del río Guadalquivir, y en el periodo de la presencia musulmana formó parte del conjunto de edificios que constituían el alcázar omeya. A lo largo de su historia ha desempeñado funciones muy diversas: en la Edad Moderna fue sede de la Inquisición, desde 1822 hasta 1931 fue cárcel y posteriormente acogió instalaciones militares hasta su cesión al Ayuntamiento de Córdoba en 1955.


El Alcázar es un complejo defensivo que se aleja de los cánones tipológicos de las fortalezas árabes, un hito constructivo de la arquitectura militar de la Reconquista cristiana en Córdoba. Durante diez años, desde este espacio se organizó la estrategia de la conquista del reino de Granada, por lo que los Reyes Católicos pasaron diversos periodos en él. De hecho, aquí nació una de sus hijas, la infanta María, futura reina de Portugal, y se desarrollaron las conversaciones con Cristóbal Colón previas a su primer viaje a América.
El Alcázar forma un recinto casi cuadrado con sus vértices protegidos por torres. Alfonso XI quiso crear una unidad arquitectónica perfecta que remitiera al arte gótico europeo en una ciudad que durante siglos había estado sometida al poder musulmán, realizando un castillo-palacio antagónico a la cercana Mezquita. Entre sus torres, la principal, situada al noreste, es la del Homenaje, llamada así porque era el lugar en el que se juraba defender la fortaleza y en el que se hacían las proclamaciones de los reyes. En el piso superior está la estancia principal o salón de recibo, que presenta bóveda con nervios que descansan sobre capiteles labrados con motivos vegetales de influencia francesa. 


Bajo ella se encuentra el aljibe o cisterna que suministraba el agua a los baños reales. Coronada con almenas rematadas en prismas como las del resto del edificio, junto a ella se ubica una pequeña torre más elevada, con balcones y tejado a cuatro aguas, donde los condenados a muerte por la Inquisición eran ahorcados ante el pueblo.
Al noroeste se sitúa la Torre del León, acceso principal al Camposanto de los Mártires. Es la más arcaica del conjunto, de sección cuadrada, con dos plantas y anchas fajas de tipo almohade. En sus cuatro caras exteriores se remata con terrazas y almenas.
La Torre de la Inquisición o de los Jardines está situada al suroeste y es posterior a las anteriores y de planta circular. Este torreón sirvió de archivo durante siglos. Parte de su interior alberga el Patio Morisco, ejemplo de planta netamente musulmana de sección rectangular.
Las tres torres se comunican entre sí por adarves protegidos por almenas o prismas de sillares de piedra y vanos intermedios.
En el Alcázar pueden contemplarse piezas artísticas halladas en el subsuelo de la ciudad. Destaca la colección de mosaicos romanos que decoran las paredes de la antigua capilla de la Inquisición, realizada en el siglo XVIII y que actualmente se conoce como Salón de los Mosaicos, escenario de distintos actos municipales a lo largo del año.
La primitiva Huerta del Alcázar dio lugar a los jardines que el visitante puede contemplar hoy, y que ocupan aproximadamente 55.000 metros cuadrados. Especies de las más variadas plantas autóctonas, siempre dentro de la tradición del jardín árabe (palmeras, cipreses, naranjos, limoneros...), se alternan con fuentes y estanques, creando un espacio único y representativo de la cultura cordobesa. Los grandes estanques de la planta superior fueron realizados en el siglo XIX.


El Alcázar fue calificado Monumento Histórico en 1931 y está integrado en la zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994
 
 

lunes, 13 de julio de 2026

¿ISLAS MALVINAS ESPAÑOLAS, INGLESAS, ARGENTINAS Y URUGUAYAS ?

En 1749 el Almirantazgo británico, organiza una expedición con el objetivo aparente de hacer descubrimientos en los mares de América del Sur y efectuar un relevamiento de las costas de Malvinas. Sin embargo, el verdadero propósito de la expedición era establecer una base naval para atacar al comercio español y a los territorios hispanoamericanos. El proyecto llegó a oídos del embajador de España, quien protestó de inmediato.
El 2 de abril de 1767 Felipe Ruiz Puente toma posesión en nombre del rey Carlos III el archipiélago de las islas Malvinas. Poco después, y ante los rumores de que los ingleses habían fundado una colonia en la isla occidental avisa a Buenos Aires. En vista de la situación, Bucarrelli, el gobernador de Buenos Aires, dio orden de expulsar por la fuerza a los ingleses. Parte de Montevideo el 11 de mayo Juan Ignacio de Madariaga con La Escuadra del Rio de la Plata, compuesta por cuatro fragatas y un jabeque andaluz. En total sumaban 134 cañones y 1.500 hombres.



Confiando que la superioridad militar haría desistir a los británicos, sin llegar a un enfrentamiento armado, el 7 de junio intimó al capitán William Maltby y al comandante del fuerte, George Farmer, a evacuar el puerto o, caso contrario, se vería “precisado a obligarle con el cañón”. Madariaga fundamentaba su demanda en el derecho internacional vigente, que impedía establecer colonias en esa parte del mundo sin el consentimiento del rey de España. Una vez más, los británicos rechazaron la intimación de los españoles e insistieron en que las islas les pertenecían. E insistía con la retirada española. España siempre protestó los intentos de exploraciones británicas en la zona alegando sus derechos al mar cerrado, que implicaba la prohibición de navegar por aquellas aguas.
Decidido a llevar adelante su misión, y agotados todos los medios pacíficos, Madariaga dio la orden de comenzar el ataque. La batalla, sin embargo, debió posponerse por factores climáticos. El 10 de junio, por la mañana, Madariaga movilizó a las fragatas Santa Bárbara y Santa Catalina junto al jabeque para que ataquen a la fragata británica Favorite.
En cuanto los barcos españoles abrieron fuego sobre la Favorite, la artillería del fuerte respondió con unos pocos y desordenados cañonazos.
El asentamiento inglés solo contaba con 10 cañones. La resolución de los oficiales británicos de pelear hasta el final no se mantuvo mucho tiempo. Desde el fuerte ondeó la bandera blanca y un oficial británico les solicitó la rendición a las fuerzas de tierra españolas, al mando del coronel Antonio Gutiérrez. 156 hombres rindieron sus armas el 10 de junio de 1770. Los términos de la capitulación establecían que el fuerte y sus armas debían ser entregados al coronel Antonio Gutiérrez.



El 11 de agosto de 1771 Juan Ignacio de Madariaga llegó a Cádiz para informar a la corte española sobre las acciones en Puerto de la Cruzada y el exitoso desalojo de la guarnición británica. Pero para su sorpresa, la noticia fue recibida con preocupación por las autoridades españolas. Comprendieron que se encontraban en una disyuntiva: si avalaban la acción del gobernador de Buenos Aires, Bucarreli, la guerra sería inevitable en cuanto los británicos tuviesen conocimiento del incidente. Si, por el contrario, desautorizaban la expedición, sus derechos sobre las islas se verían perjudicados.
Después que Francia se negase a respaldar a Madrid en una posible guerra, el tribunal español alegó que la incautación se había hecho sin la autorización de Carlos III y se ofreció a restaurar Puerto Egmont, tal como existía antes de ser desalojado. El embajador español en Londres declaró, en nombre de su soberano, que no se habían dado órdenes particulares al gobernador de Buenos Aires, a pesar de que el oficial había actuado con arreglo a sus instrucciones generales y juramento como gobernador; que las Leyes de Indias incluyen la expulsión de los extranjeros de los dominios españoles.



El acuerdo finalmente se llevó a cabo el 15 de septiembre de 1771, seis meses después del desalojo, con el restablecimiento de la situación que existía antes del combate de Puerto Egmont. En abril de 1772 tres fragatas británicas reocuparon el asentamiento, y las fuerzas españolas asentadas en el lugar se retiraron. Los británicos recibieron también una declaración donde el rey español Carlos III rechazó la incursión de Puerto Egmont para que se vea salvaguardado su honor.
Durante cuatro años convivieron en las islas dos poblaciones de dos países. Según la historiografía británica, ellos se retiraron de las islas en virtud de un sistema de reducción de gastos en 1774, aunque mayoritariamente se afirma que fue en cumplimiento del pacto secreto con España. La realidad es que el 11 de febrero de 1774, Gran Bretaña reconocía la soberanía española sobre las Islas Malvinas, y comunicaba al reino español, su decisión de abandonar el archipiélago. En mayo de ese año, el abandono se hizo efectivo.


El 22 de mayo, por conveniencias de la política exterior británica y para conciliarse con España, Puerto Egmont fue evacuado. Como restos de la permanencia, quedaban los parapetos del fuerte y una inscripción grabada sobre placa de plomo, en la que se afirmaba la pertenencia de las islas Falkland a su Sacratísima Majestad Jorge III.
Se dice que el abandono británico de las islas, se produjo por un pacto secreto entre España e Inglaterra, y no por falta de presupuesto, ya que dejaba más ganancias que pérdidas.
Mas allá del motivo de la devolución de las islas, en esta fecha Gran Bretaña reconoce que las Islas Malvinas son dominio de España. Tras abandonar las Malvinas, los británicos dejaron allí una bandera británica y una placa reclamando la soberanía del archipiélago para su rey. En 1775 el capitán de la armada española Juan Pascual Callejas retiró la placa británica de Puerto Egmont, enviándola a Buenos Aires.
Con la creación del virreinato del Río de la Plata, en 1776, todos los gobernantes de Buenos Aires cuidaron que el Reino Unido no se asentase en las islas. Los españoles ocuparon Puerto de la Cruzada durante la Guerra anglo-española en 1779. En 1780, siguiendo instrucciones del virrey Juan José de Vértiz y Salcedo, se destruyó por completo las instalaciones. La placa conservada en Buenos Aires sería capturada por los británicos durante la primera invasión inglesa al Río de la Plata en 1806 y llevada a Londres.



España finalmente abandonó Puerto Soledad en 1811, tras la Primera Junta Revolucionaria en Buenos Aires, que suponía la independencia del gobierno de España en aquel territorio. Como la Banda Oriental no se adhirió a la junta de Buenos Aires, permaneció bajo control español.
Existe una tesis del arquitecto uruguayo Juan Ackermann y del ingeniero agrónomo argentino-uruguayo Alfredo Villegas se apoya en un tratado de 1841. Ese acuerdo firmado por España y Uruguay cedió al país sudamericano las atribuciones que tenía el puerto militar de Montevideo sobre el archipiélago del Atlántico Sur, destacan los investigadores y afirman que eso aún podría tener validez.


"El aporte de documentos y la historia de todo lo que sucedió es lo que queremos hacer conocer. Y al analizarlo desde ese punto de vista se plantea que las Malvinas son uruguayas, señala Ackermann. Fueron gobernadas entre 1777 y 1814, con total independencia del virreinato del Río de la Plata, las costas patagónicas, la Tierra del Fuego, el Estrecho de Magallanes y el archipiélago de las Malvinas, jurisdicción que Uruguay heredó formalmente de España y que le fue usurpada por británicos y argentinos durante todos estos años”. Cuando se disolvió el imperio español, éste nunca cedió a Argentina la soberanía sobre las Malvinas, algo que sí hizo en 1841 cuando firmó un convenio con Uruguay en el que se reconocían como uruguayos todos los territorios dominados por el Apostadero de Montevideo. Así pues, Argentina ocupó también de forma ilegítima las islas entre 1820 y 1833, aprovechando el caos que reinaba en aquella época en lo que entonces era la Banda Oriental, ahora Uruguay. Lo cierto es que más adelante las autoridades de Montevideo deciden retirar el establecimiento en las Malvinas por su baja utilidad y los elevados costos de conservación.
Allí se dejó una placa proclamando la soberanía española sobre el archipiélago. Placa que los argentinos, ya independizados, quitaron.
La idea de que las Islas Malvinas son uruguayas es una teoría histórica. Esta surge porque, durante la época colonial, el Apostadero Naval de Montevideo administraba el Atlántico Sur. Además, en 1841, España y Uruguay firmaron un tratado que reconocería esta jurisdicción. A pesar de esta tesis, el Estado uruguayo no reclama las islas. La postura oficial apoya la soberanía de Argentina sobre el archipiélago. En el ámbito internacional, las islas son un territorio no autónomo administrado por el Reino Unido, mientras que Argentina mantiene un reclamo histórico de soberanía. La conexión entre Uruguay y las Malvinas fue muy fuerte en el siglo XIX. Un ejemplo claro es el empresario anglo uruguayo Samuel Lafone, quien compró una gran parte de una de las islas en 1845. Esta zona se conoce hoy como Lafonia. En ese tiempo, Lafone llevó gauchos orientales para criar ganado ovino. Estos trabajadores dejaron palabras en español que aún se usan en la isla. Hoy en día, las relaciones entre los habitantes de las islas (los kelpers) y Uruguay se mantienen. Muchos isleños viajan a Montevideo para recibir atención médica y estudiar en colegios y universidades.

domingo, 12 de julio de 2026

LA HISTORIA DE EE UU ODIA A ESPAÑA

EE. UU. ni se acuerda de la guerra con España en 1898. Tampoco se acuerda de la ayuda de España en hombres, armas, dinero, munición y la Batalla de Pensacola (1781) que fue su mayor logro. Bernardo de Gálvez venció a los británicos y tomó el control de la Florida. Esto expulsó a Inglaterra del Golfo de México. Tampoco recuerdan la toma de Manchac, Baton Rouge y Natchez (1779). Bernardo de  Gálvez capturó  fuertes británicos en el río Misisipi. Batalla de Mobile (1780). Conquistó el Fuerte Charlotte tras un asedio.
Aparte de todo eso, muchos españoles murieron en esas luchas por la ayuda a las Trece Colonias. Y también se llevó dinero para pagar a las tropas, españolas y americanas.


La falsa creencia de que los protestantes eran superiores a los católicos, algo que se justificaba en el auge del Imperio inglés, dio lugar a una doctrina racista que situaba a los anglosajones en lo más alto de la escala evolutiva.
Pero lo cierto es que la leyenda negra contra todo lo español estuvo presente hasta bien avanzado el siglo XX –cuando otros enemigos ocuparon el interés americano– por culpa, precisamente, de la guerra de 1898. El desastre militar protagonizado por los escombros del Imperio español frente a la emergente armada americana estuvo firmemente secundado por una campaña propagandística que renovó a nivel mundial la mala imagen de los españoles .

SITIO DE BALER - LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS 

Las ideas ilustradas y liberales que habían entrado en Estados Unidos en el siglo XVIII se unieron a sus simpatías por las nuevas repúblicas nacientes al sur, aumentando el sentimiento antiespañol. Aprovechando el crecimiento del movimiento independentista en Cuba, EE.UU. se inmiscuyó en el conflicto con un “casus beli” dudoso, cuando no inventado, para apropiarse de los últimos territorios españoles de ultramar.
Al grito militar de  “¡Remember the Maine, to Hell with Spain!”, los norteamericanos destrozaron a las fuerzas españolas. Además de conceder la independencia de Cuba, que se concretará en 1902, España tuvo que ceder Filipinas, Puerto Rico y Guam . Sin embargo, las consecuencias a largo plazo fueron todavía más nocivas para los intereses hispánicos: EE.UU. recogió, renovó y amplificó la leyenda negra sobre España. Así, la visión negativa sobre nuestro país, que tenía su génesis en la propaganda holandesa, francesa e inglesa vertida durante el periodo imperial, fue elevada al grado de relato histórico con el ascenso de las potencias que habían rivalizado con la Monarquía hispánica por el cetro europeo.
“Nada quedaba más que los españoles; es decir, indolencia, orgullo, crueldad y superstición infinita. Así España destruyó toda la libertad de pensamiento a través de la inquisición, y durante muchos años el cielo estuvo lívido con las llamas del auto de fe; España estaba ocupada llevando leña a los pies de la filosofía, ocupada quemando a gente por pensar, por investigar, por expresar opiniones honestas. El resultado fue que una gran oscuridad cubrió España, atravesada por ninguna estrella e iluminada por ningún sol naciente”, expuso el político norteamericano Robert Green Ingersoll en los años previos a la Guerra de Cuba . La fobia anglosajona contra lo español fue asumida por EE.UU, incluidas todas sus mentiras y exageraciones.
Como luego ocurriría con los alemanes, los japoneses y los comunistas, los españoles se convirtieron en los enemigos recurrentes de EE.UU. incluso en el cine. En la película “The Sea Hawk” (El halcón del mar, 1940), Felipe II aparece retratado como un tirano fascista que contempla un enorme mapa del mundo y planifica la invasión de Inglaterra. Su estética oscura traza una referencia directa con el nuevo enemigo de Inglaterra y EE.UU. por esas fechas: Adolf Hitler.


Los piratas ingleses en las películas americanas, no son ladrones del mar, son héroes hasta teñidos por el romanticismo.
Philip Powell, historiador norteamericano (California, 1913-1987) fue uno de los primeros en analizar la campaña de los EE UU contra los españoles en su obra “La Leyenda Negra. Un invento contra España”
La imagen negativa sobre lo hispánico hunde sus raíces en la hegemonía mundial del Imperio español. Incluso su muerte como gran potencia estuvo acompañada de una gran campaña de propaganda contra ella
La escala de los héroes de la anti-España se extiende desde Francis Drake hasta Theodore Roosevelt; desde Guillermo “el Taciturno” hasta Harry Truman; desde Bartolomé de Las Casas hasta el mexicano Lázaro Cárdenas, o desde los puritanos de Oliverio Cromwell a los comunistas de la Brigada Abraham Lincoln.
Hay mucha menos distancia de concepto que la que hay de tiempo entre el odio Inglés y Holandés hacia Felipe II y sus ecos en las aulas de las universidades de hoy; entre la anti-España de la Ilustración y la anti-España de tantos círculos intelectuales de nuestros días.


Y nos preguntamos ¿ Qué mal ha hecho España a los EE UU?
El 4 de julio de 1776 nació Estados Unidos, aunque el territorio que se independizó de los británicos era mucho más pequeño que el país que conocemos actualmente. No eran un país, ni fueron reconocidos por nadie.
Se trataba de 13 colonias que tenía Reino Unido en la costa este de América del Norte y que, de norte a sur, eran: Massachusetts, Nuevo Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. La Guerra de Independencia Americana ocurrió entre 1775 y 1783, finalizando con la derrota británica y la firma del Tratado de París. En el año 1779 Norteamérica vivía su cuarto año de guerra de independencia contra Inglaterra. Aunque España se había declarado neutral, lo cierto es que bajo cuerda estaba apoyando militar y económicamente a las Trece Colonias (EEUU). Esta guerra salpicaba a España también en el aspecto geopolítico, pues entonces los actuales estados de Alaska, California, Nevada, Colorado, Utah, Nuevo México, Arizona, Texas, Oregón, Washington, Idaho, Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma, Alabama, Misisipi, Luisiana y Florida eran territorios hispanos pertenecientes al Virreinato de Nueva España (actual México). Tras 1779, la ayuda se manifestó de forma abierta mediante campañas militares y sustanciales envíos de dinero.


En mayo de 1781 finalizaba con victoria española la Batalla de Pensacola, dentro de la denominada Guerra Anglo-Hispana que tuvo lugar entre 1779-1783. Para echar a los ingleses de Florida, el gobernador de Luisiana, Bernardo de Gálvez, decidió reunir un ejército llegado desde distintos lugares del imperio, compuesto por una gran mayoría de negros libres, indígenas y criollos. El 9 de marzo de 1779 desembarcó las tropas españolas en Santa Rosa, una pequeña isla en la bahía de Pensacola (Florida). Pero la toma de Pensacola duró dos meses. Era una bahía con una estrecha entrada que estaba muy bien protegida por los ingleses, de manera que entrar allí era soportar un fuerte fuego enemigo.
Si hoy existe esa nación, es más que probable que sin la ayuda española no hubiera sido posible dicha emancipación de las trece colonias iniciales que configuraron el principio de este estado federal. Gran Bretaña tuvo presencia en América del Norte desde 1607 (los españoles llevábamos más de cien años dando vueltas por aquellos pagos), siendo Virginia la primera población sedentaria con colonos británicos.

LUIS DE CÓRDOVA 
Era inevitable la Guerra de la Independencia norteamericana. Obviamente la presión fiscal y administrativa sobre las colonias, y sobre todo los intereses de la oligarquía norteamericana, crearon un ambiente muy hostil hacia el rey ingles Jorge III.  La masacre de Boston sobre unos manifestantes asesinados a sangre fría por las tropas inglesas y el golpe de efecto de los colonos disfrazados de Mohawks (el Boston Tea Party) que vaciaron un barco de la Compañía de las Indias Orientales, monopolista del té, en el mismo puerto, fue el detonante para la sublevación.
Inglaterra venía muy castigada de su enésima guerra con Francia. Esto devino en una subida de impuesto en todas las latitudes del imperio colonial de los británicos en el conjunto de los súbditos. España aprovecharía la oportunidad junto con Francia (Pactos de Familia entre Borbones) enviando a los EE. UU. 120.000 reales de a ocho. Se le añadirían órdenes de pago por importe de otros 50.000 reales; eran los célebres “Spanish dollars”.  El valor total de estas entregas era de 946.906 reales. El ejército americano que combatió y ganó la batalla de Saratoga, sin ir más lejos, fue armado y equipado íntegramente por España.
Un atrevido almirante español, González de Córdova, echó el guante a una entera flota inglesa de más de 55 navíos con abastecimientos para las tropas inglesas en América. España acabaría reventando la Bolsa de Londres.

BERNARDO DE GÁLVEZ 
Este duro golpe a la armada británica detrajo increíbles recursos orientados hacia el combate contra los alzados en las colonias y junto con las derrotas infligidas por Bernardo de Gálvez (Pensacola) en el flanco sur de los engreídos isleños y la enorme ayuda procurada por España en vituallas, munición, mantas, pólvora, fusiles, artillería, y el apoyo adicional de más de 11.000 soldados, supusieron el negado descalabro de los británicos que en su adulterada historia nacional ni si quiera recuerdan. Cosas de la amnesia propia de Inglaterra.
España ofreció una ayuda económica vital a las colonias inglesas en América del Norte en su proceso de emancipación de la metrópolis y con esa ingente cantidad de dinero los padres fundadores de la naciente nación pudieron financiar su Guerra de Independencia. No obstante, la nueva república jamás llegó a pagar su deuda con España. Un estudio jurídico cuantifica cuánto fue el monto de aquella contribución y en él se demuestra que nunca fue devuelto ni un céntimo. Tras el Tratado de Paris como cierre de aquella agarrada, Estados Unidos sólo reconocería una deuda sensiblemente inferior, y un reconocimiento de deuda que quedó en papel mojado. Ya apuntaban maneras sobre cuáles serían las coordenadas políticas de su futuro y del significado de la palabra agradecimiento.
¿Está esta deuda prescrita? La Academia de Jurisprudencia y Legislación dice taxativamente que ni en la tradición anglosajona ni en la española se prevé la extinción conforme al derecho internacional". Por lo tanto es una deuda plenamente vigente por la que los EEUU deberían a España si añadimos solo un 5% de intereses a la cifra inicial, un mínimo de 3 billones de dólares, más del doble del actual PIB español.

EL PRESIDENTE OBAMA HOMENAJEA A BERNARDO DE GÁLVEZ
De las más importantes luchas que debilitaron al inglés fueron las campañas realizadas por Bernardo de Gálvez.
Fue un héroe tristemente olvidado por EE UU e incluso en España. No fue hasta el siglo XX cuando se comenzó a rescatar en Estados Unidos la memoria de Gálvez, hasta principios del siglo XX cuando, gracias a la acción de entidades como la Hispanic Socitety of America, fundada en 1904 por el filántropo Archer Milton Huntington, se comenzó a rescatar en el país la memoria de Gálvez y la contribución española a su independencia.
Recién el presidente Barack Obama rindió homenaje a Bernardo de Gálvez en diciembre de 2014 al nombrarlo Ciudadano Honorario de los Estados Unidos. Además, Obama ordenó colgar un retrato de Gálvez en el Capitolio, cumpliendo una promesa de honor que el Congreso estadounidense había hecho en 1783.

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