viernes, 26 de junio de 2026

PALACIO DE LIRIA - MADRID

El Palacio de Liria es una de las residencias aristocráticas más importantes de Madrid y la sede de la Casa de Alba. Se encuentra en el barrio de Universidad, cerca de la Plaza de España. Aunque fue gravemente dañado durante la Guerra Civil Española, posteriormente fue restaurado respetando su diseño original.


El palacio alberga una de las colecciones privadas de arte más destacadas de Europa, con obras de artistas como Francisco de Goya, Diego Velázquez, El Greco y Peter Paul Rubens. También conserva una valiosa biblioteca y un importante archivo histórico con documentos relacionados con la historia de España.
En la actualidad, está abierto al público mediante visitas organizadas que permiten recorrer sus salones, admirar sus obras de arte y conocer la historia de la familia Alba. 


Su combinación de patrimonio histórico, arquitectura y colecciones artísticas lo convierte en un lugar cultural de los más interesantes de Madrid.
Fue construido entre 1767 y 1785, por orden del III duque de Berwick y de Liria, don Jacobo Fitz-James Stuart y Colón. Esta obra monumental se la debemos principalmente al reputado arquitecto Ventura Rodríguez (1717-1785), quien sustituye a Louis Guilbert, completando así un edificio de estilo neoclásico, de planta rectangular, alargada y compacta en su interior. El arquitecto inglés Sir. Edwin Lutyens (1869-1944) planteó varias reformas, encargadas por el XVII duque de Alba, don Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó.
A diferencia de otros palacios y mansiones madrileñas, el palacio de Liria no fue construido próximo al paseo del Prado, sino a las afueras de la ciudad, cerca de la puerta de San Joaquín, que marcaba el límite de Madrid por el noroeste y vecino al cuartel de la guardia de Corps, posteriormente denominado del Conde-Duque en honor al III duque de Berwick y XIV conde de Lemos, constructor del palacio de Liria. 



Otra diferencia es que su fachada en vez de estar orientada directamente a la calle se rodeó de jardines. La iniciativa corrió a cargo de Jacobo Fitz-James Stuart, III duque de Berwick, linaje cuya ascendencia se remontaba a la monarquía inglesa. Nieto del distinguido mariscal de Berwick, Jacobo Fitz-James, hijo natural del rey del Inglaterra, Escocia e Irlanda, Jacobo II Estuardo, y de Arabella Churchill, hermana del I duque de Marlborough, John Churchill.
El palacio de Liria fue incautado por el Partido Comunista durante la guerra para su protección. Pero en noviembre de 1936, resultó destruido casi por completo, mientras Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, el viudo XVII duque de Alba, residía con su única hija Cayetana en Londres; quedaron en pie tan solo las fachadas. 

III DUQUE DE ALBA 

El suceso se debió a varios proyectiles de aviones  que cayeron sobre el edificio y causaron un incendio imposible de atajar.  Por suerte, las pinturas y demás obras artísticas de mayor valor habían sido retiradas por orden del duque a otros edificios como el Banco de España o la embajada británica, y la documentación más importante se protegía en cajas metálicas, que se pudieron recuperar. También se salvaron numerosos muebles, tapices y armaduras, sacados al exterior por empleados de la casa y voluntarios republicanos. No tuvo igual suerte la enorme colección de libros y obras en papel, con unos 6000 grabados y dibujos; muchos se quemaron y otros resultaron dañados por la lluvia tras arrojarse al jardín. De aquel episodio dejó testimonio el poeta y ensayista Antonio Machado:
“Los museos son el recinto de la historia del espíritu, del pasado espiritual. El pueblo monta guardias en el Museo del Prado, en la Biblioteca Nacional, en el palacio del duque de Alba... [...] El amor que yo he visto en los milicianos guardando el palacio del duque de Alba sólo tiene comparación con el furor de los fascistas destruyendo”.

Tras el bombardeo se acordó el traslado de las obras de arte a Valencia, como se estaba realizando con los depósitos del Museo del Prado, pero el Comité Provincial del PC se negó a entregarlas a la Junta Delegada de Madrid de Protección del Patrimonio Artístico.
La reconstrucción del palacio (1948-56) tuvo que ser impulsada por la nueva duquesa Cayetana y su primer marido, pues el viejo duque falleció en 1953, cuando solo se habían efectuado los trabajos de cimentación. Ella conservó el palacio porque se lo había prometido a su padre. 


En las obras la duquesa invirtió una fortuna; según algunas fuentes, la mitad de todo lo que tenía. Durante este periodo los Alba exhibieron parte de su colección en un inmueble cercano, al que llamaron “el museíllo”. Su ordenación sería tenida en cuenta cuando los cuadros volvieron a colgarse en Liria.
La reconstrucción del palacio permitió crear nuevos salones con decoración y nombres de acuerdo a las colecciones artísticas: Salón Estuardo, Salón italiano, Salón del Gran Duque, Salón español, Salón Goya... El proyecto fue dirigido por el noble arquitecto Manuel Cabanyes Mata siguiendo planos elaborados años antes por el difunto Edwin Lutyens, viejo conocido de la familia. Los mayores cambios se introdujeron en el zaguán y en la escalera principal, de un solo brazo pero más ancho y que fue embellecida con columnas y balaustres.

LA DUQUESA DE ALBA - FRANCISCO DE GOYA 

También la capilla con lienzos de Josep Maria Sert se había desmoronado en parte; se reconstruyó y mantiene (si bien incompleta) su anterior decoración. En la planta baja la biblioteca se rehízo en madera, que posteriormente fue pintada de verde imitando los acabados originales de malaquita, perdidos en el incendio.


El palacio fue redecorado a la antigua: techos con molduras y casetones, suelos de parqué, paredes enteladas, chimeneas de mármol, grandes lámparas de araña, muebles de estilo rococó... La ambientación fue tan historicista que apenas se percibe que es una recreación moderna. El recibidor está pavimentado con mármoles y teselas con el año 1953, fecha que alude al fallecido duque de Alba y no a la conclusión de las obras, que fue tres años después. El friso de la escalera muestra un lema de Cicerón en latín; alude a conservar el legado de los antepasados.
La inauguración de Liria ya reconstruido tuvo lugar el 13 de junio de 1956.
En 1959, la duquesa Cayetana y el alcalde conde de Mayalde del Ayuntamiento de Madrid, colocaron una placa conmemorativa.


El palacio recobró su protagonismo en la vida social de Madrid rápidamente, y ya en 1959 albergó con fines benéficos un desfile de modelos con la nueva colección de Christian Dior, al que acudió el nuevo diseñador de dicha firma francesa: Yves Saint Laurent. Se vendieron 2000 entradas a 500 pesetas, precio muy elevado para la época.


El palacio de Liria sigue perteneciendo a la casa de Alba y es residencia oficial de su jefe, como poseedor del título de duque de Liria y Jérica. Al igual que otras propiedades históricas de la familia, es gestionado por la Fundación Casa de Alba. En 1974 fue declarado bien de interés cultural.
En 2019 fue abierto por primera vez a visitas turísticas.

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