“Sólo nos quedan 12 cargas de cañón, empezaremos a disparar
para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre
nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición".
Esa frase histórica fue pronunciada por el comandante Julio Benítez el 21 de julio de 1921 durante el asedio a la posición de Igueriben (el preludio del Desastre de Annual.
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Esa frase histórica fue pronunciada por el comandante Julio Benítez el 21 de julio de 1921 durante el asedio a la posición de Igueriben (el preludio del Desastre de Annual.
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15 de enero de 1921. El ejército español entra en Annual
En el marco de las operaciones dirigidas a someter a las sublevadas tribus rifeñas, lideradas por Abdelkrim, el 15 de enero de 1921, el comandante general de Melilla, Manuel Fernández Silvestre, tras ocupar un extenso territorio al oeste de Melilla, entra con el grueso de su columna (una brigada que reunía unos 3.000 efectivos) en la hoya de Annual, donde instala su centro de operaciones. Lejos de Melilla, que era su base logística, de la que se encuentra a 106 km. por pésima carretera, es muy discutida. El enclave de Annual presenta otros inconvenientes, como su emplazamiento en una depresión geográfica rodeada de alturas propicias a las emboscadas, inserta en un territorio controlado por tribus hostiles al avance español y su lejanía al sitio en que hay agua potable.
El 15 de febrero Silvestre planea una maniobra ofensiva desproporcionada a sus medios y recursos. El teniente coronel Fidel Dávila Arrondo le aconseja detener las operaciones y dedicar todas las fuerzas disponibles a consolidar el dominio del territorio ocupado.
10 de marzo, Silvestre comunica los detalles de su plan a Dámaso Berenguer, alto comisario de España en Marruecos. Berenguer aprecia aspectos positivos. En marzo el dispositivo español en la demarcación de Melilla está formado por una red de 135 posiciones, defendidas por unos 14.000 hombres. El total de la fuerza española en Marruecos asciende a 19.923 hombres frente a los 95.000 que Francia mantiene repartidos en la mitad de posiciones en su zona de Protectorado.
En el marco de las operaciones dirigidas a someter a las sublevadas tribus rifeñas, lideradas por Abdelkrim, el 15 de enero de 1921, el comandante general de Melilla, Manuel Fernández Silvestre, tras ocupar un extenso territorio al oeste de Melilla, entra con el grueso de su columna (una brigada que reunía unos 3.000 efectivos) en la hoya de Annual, donde instala su centro de operaciones. Lejos de Melilla, que era su base logística, de la que se encuentra a 106 km. por pésima carretera, es muy discutida. El enclave de Annual presenta otros inconvenientes, como su emplazamiento en una depresión geográfica rodeada de alturas propicias a las emboscadas, inserta en un territorio controlado por tribus hostiles al avance español y su lejanía al sitio en que hay agua potable.
El 15 de febrero Silvestre planea una maniobra ofensiva desproporcionada a sus medios y recursos. El teniente coronel Fidel Dávila Arrondo le aconseja detener las operaciones y dedicar todas las fuerzas disponibles a consolidar el dominio del territorio ocupado.
10 de marzo, Silvestre comunica los detalles de su plan a Dámaso Berenguer, alto comisario de España en Marruecos. Berenguer aprecia aspectos positivos. En marzo el dispositivo español en la demarcación de Melilla está formado por una red de 135 posiciones, defendidas por unos 14.000 hombres. El total de la fuerza española en Marruecos asciende a 19.923 hombres frente a los 95.000 que Francia mantiene repartidos en la mitad de posiciones en su zona de Protectorado.
GENERAL SILVESTRE Y EL GENERAL NAVARRO
En junio Silvestre insiste en su empeño de avanzar por la costa y desestima las advertencias contrarias a su plan.
Berenguer y Silvestre se entrevistan en el crucero Princesa de Asturias intercambian un acalorado cruce de reproches, sin que esto conlleve ningún cambio en la estrategia. Berenguer niega a Silvestre cualquier tipo de refuerzo.
La posición de Igueriben, mandada por el comandante Julio Benítez Benítez, es atacada por vez primera el 14 de julio. Desde ese momento sufre continuos ataques que le impiden aprovisionarse de agua, encontrándose desde entonces sitiada y en condiciones angustiosas tras producirse varios intentos infructuosos de hacer llegar un convoy con víveres y agua. En julio los rifeños inician el ataque definitivo que cierra el cerco a la posición de Igueriben. El agua se acaba.
Desde el día 18 de julio la posición de Igueriben es batida por dos piezas de artillería, que causan numerosas bajas en su guarnición.
El día 19 se intenta hacer llegar a Igueriben un nuevo convoy de ayuda desde Annual, pero, a pesar de la actuación heroica del teniente artillero Nogués. En ese día, la guarnición había sufrido ya cuarenta bajas, producidas por el fuego enemigo, y hay entre los defensores bastantes enfermos por falta de agua y los efectos de un sol abrasador.
“Sólo nos quedan 12 cargas de cañón, empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición".
Esa frase histórica fue pronunciada por el comandante Julio Benítez el 21 de julio de 1921 durante el asedio a la posición de Igueriben (el preludio del Desastre de Annual.
En junio Silvestre insiste en su empeño de avanzar por la costa y desestima las advertencias contrarias a su plan.
Berenguer y Silvestre se entrevistan en el crucero Princesa de Asturias intercambian un acalorado cruce de reproches, sin que esto conlleve ningún cambio en la estrategia. Berenguer niega a Silvestre cualquier tipo de refuerzo.
La posición de Igueriben, mandada por el comandante Julio Benítez Benítez, es atacada por vez primera el 14 de julio. Desde ese momento sufre continuos ataques que le impiden aprovisionarse de agua, encontrándose desde entonces sitiada y en condiciones angustiosas tras producirse varios intentos infructuosos de hacer llegar un convoy con víveres y agua. En julio los rifeños inician el ataque definitivo que cierra el cerco a la posición de Igueriben. El agua se acaba.
Desde el día 18 de julio la posición de Igueriben es batida por dos piezas de artillería, que causan numerosas bajas en su guarnición.
El día 19 se intenta hacer llegar a Igueriben un nuevo convoy de ayuda desde Annual, pero, a pesar de la actuación heroica del teniente artillero Nogués. En ese día, la guarnición había sufrido ya cuarenta bajas, producidas por el fuego enemigo, y hay entre los defensores bastantes enfermos por falta de agua y los efectos de un sol abrasador.
“Sólo nos quedan 12 cargas de cañón, empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición".
Esa frase histórica fue pronunciada por el comandante Julio Benítez el 21 de julio de 1921 durante el asedio a la posición de Igueriben (el preludio del Desastre de Annual.
CANSANCIO Y DESOLACIÓN
Silvestre toma conciencia de la gravedad de la situación y moviliza a la columna del coronel Silverio Araujo Torres, pero su ayuda nunca llegará.
La situación en Annual había empezad a ser insostenible.
En situación desesperada, la noche del 21 al 22 se suceden, con posturas enfrentadas, tres Consejos de Guerra en la tienda del general Silvestre.
En una última maniobra se acuerda la retirada a la posición de Ben Tieb
Desde la llanura de Annual, en la subida a Izumar, una cuesta con un barranco no demasiado profundo y un talud al otro lado, la confusión general aumenta.
La posición de Sidi Dris estaba formada por unos trescientos cincuenta hombres, a los que se unieron los ochenta de Talilit, sufriendo a partir del día 22 el asedio enemigo mientras ven agotarse las municiones, el agua y los alimentos.
En Sidi Dris se inicia en la mañana del día 25 la evacuación hacia la playa, donde esperaban los buques Princesa de Asturias, Laya y Lauria para recoger a la tropa. Pero son tantas las bajas sufridas por los primeros en salir, que el comandante Velázquez y Gil de Arana, consciente de que no puede ser ayudado eficazmente por mar, suspende la evacuación y decide resistir hasta la muerte.
Silvestre toma conciencia de la gravedad de la situación y moviliza a la columna del coronel Silverio Araujo Torres, pero su ayuda nunca llegará.
La situación en Annual había empezad a ser insostenible.
En situación desesperada, la noche del 21 al 22 se suceden, con posturas enfrentadas, tres Consejos de Guerra en la tienda del general Silvestre.
En una última maniobra se acuerda la retirada a la posición de Ben Tieb
Desde la llanura de Annual, en la subida a Izumar, una cuesta con un barranco no demasiado profundo y un talud al otro lado, la confusión general aumenta.
La posición de Sidi Dris estaba formada por unos trescientos cincuenta hombres, a los que se unieron los ochenta de Talilit, sufriendo a partir del día 22 el asedio enemigo mientras ven agotarse las municiones, el agua y los alimentos.
En Sidi Dris se inicia en la mañana del día 25 la evacuación hacia la playa, donde esperaban los buques Princesa de Asturias, Laya y Lauria para recoger a la tropa. Pero son tantas las bajas sufridas por los primeros en salir, que el comandante Velázquez y Gil de Arana, consciente de que no puede ser ayudado eficazmente por mar, suspende la evacuación y decide resistir hasta la muerte.
La posición es finalmente asaltada, muriendo casi toda su
guarnición. Consiguen salvarse tan sólo dieciséis hombres.
Ese mismo día, la columna de Araujo Torres, que había partido para socorrer a Annual, se encuentra con unos 1.000 hombres que llevaban dos días de asedio sin comer ni beber. El coronel Silverio Araujo Torres, después de haber perdido más de dos tercios de su fuerza y rechazar repetidas insinuaciones de rendición con promesas tentadoras, acuerda pagar 5.000 pesetas y rendir su fuerza sin disparar un solo tiro al jefe de la cábila de Beni Said que les tenía cercados. La columna de Dar Quebdani parlamentó y al entregar el armamento resultó criminalmente aniquilada, en total, casi mil hombres de la tropa y parte de la oficialidad.
Araujo permaneció cautivo hasta enero de 1923.
La columna de retirada del general Navarro, procedente de Annual, que había reagrupado a los fugitivos y transportaba más de 250 heridos y enfermos, había recorrido un vía crucis de 25 Km. Sin artillería y sin apenas comida ni municiones habían sido atacados por todos lados. En su agónica travesía, resultó esencial la labor del Regimiento de Cazadores de Alcántara, que consiguió proteger el camino entre Uestia.
Ese mismo día, la columna de Araujo Torres, que había partido para socorrer a Annual, se encuentra con unos 1.000 hombres que llevaban dos días de asedio sin comer ni beber. El coronel Silverio Araujo Torres, después de haber perdido más de dos tercios de su fuerza y rechazar repetidas insinuaciones de rendición con promesas tentadoras, acuerda pagar 5.000 pesetas y rendir su fuerza sin disparar un solo tiro al jefe de la cábila de Beni Said que les tenía cercados. La columna de Dar Quebdani parlamentó y al entregar el armamento resultó criminalmente aniquilada, en total, casi mil hombres de la tropa y parte de la oficialidad.
Araujo permaneció cautivo hasta enero de 1923.
La columna de retirada del general Navarro, procedente de Annual, que había reagrupado a los fugitivos y transportaba más de 250 heridos y enfermos, había recorrido un vía crucis de 25 Km. Sin artillería y sin apenas comida ni municiones habían sido atacados por todos lados. En su agónica travesía, resultó esencial la labor del Regimiento de Cazadores de Alcántara, que consiguió proteger el camino entre Uestia.
PUERTA DEL MONE ARRUIT
Ya cerca de Monte Arruit, donde todos creían ver su salvación, un irrefrenable deseo de llegar rompe ya los endebles lazos de disciplina. Se abandonan las piezas de artillería y hasta a los heridos para entrar desordenadamente en la posición, bajo el fuego de un enemigo muy numeroso. De los cerca de setecientos hombres que componían los escuadrones, solamente llegan ilesos alrededor de setenta a Monte Arruit, donde unos tres mil hombres quedan, desde ese día, 29 de julio, amparados bajo el mando del recién llegado general Navarro.
El 2 de agosto de 1921 en Nador, el destacamento que mandaba el teniente coronel Pardo Agudín, se había concentrado en la defensa de la fábrica de harinas hasta que el 2 de agosto, luego de nueve días de asedio, los últimos sin agua ni apenas víveres, capitulan sus defensores. A los 176 supervivientes les es permitido llegar al Atalayón.
En la resistencia de Monte Arruit, es especialmente duro el combate del 2 de agosto, en el que los ‘rifeños’ dejan sesenta cadáveres ante la Puerta del Arco. La alcazaba y el aeródromo de Zeluán se encontraban aislados entre sí. El aeródromo se encontraba rodeado por gran número de rifeños. La guarnición, que se había defendido con bravura, cae finalmente el día 3 de agosto. La alcazaba de Zeluan se rinde y la mayor parte de los españoles son asesinados.
Ya cerca de Monte Arruit, donde todos creían ver su salvación, un irrefrenable deseo de llegar rompe ya los endebles lazos de disciplina. Se abandonan las piezas de artillería y hasta a los heridos para entrar desordenadamente en la posición, bajo el fuego de un enemigo muy numeroso. De los cerca de setecientos hombres que componían los escuadrones, solamente llegan ilesos alrededor de setenta a Monte Arruit, donde unos tres mil hombres quedan, desde ese día, 29 de julio, amparados bajo el mando del recién llegado general Navarro.
El 2 de agosto de 1921 en Nador, el destacamento que mandaba el teniente coronel Pardo Agudín, se había concentrado en la defensa de la fábrica de harinas hasta que el 2 de agosto, luego de nueve días de asedio, los últimos sin agua ni apenas víveres, capitulan sus defensores. A los 176 supervivientes les es permitido llegar al Atalayón.
En la resistencia de Monte Arruit, es especialmente duro el combate del 2 de agosto, en el que los ‘rifeños’ dejan sesenta cadáveres ante la Puerta del Arco. La alcazaba y el aeródromo de Zeluán se encontraban aislados entre sí. El aeródromo se encontraba rodeado por gran número de rifeños. La guarnición, que se había defendido con bravura, cae finalmente el día 3 de agosto. La alcazaba de Zeluan se rinde y la mayor parte de los españoles son asesinados.
SOLDADOS RIFEÑOS
Desde la península, el ministro de Marina, Fernández Prida,
se opone a la compra de dos barcazas y el envío del acorazado Alfonso XIII para
la operación de rescate de la tropa que resiste en Monte Arruit propuesta por
Berenguer. Su inacción supuso una condena a muerte a los 3000 hombres que
fallecerían en los siguientes días.Ese mismo día, a instancias del alto comisario Dámaso Berenguer, el vizconde de Eza, ministro de la Guerra, nombra por Real Orden al general de división Juan Picasso González, para que investigue en la plaza de Melilla los hechos ocurridos en Annual, a fin de delimitar responsabilidades militares. El informe se conocerá como Expediente Picasso.
ESPERANDO REFUERZOS
En Melilla, un Consejo de Guerra asume que no es posible socorrer a Navarro y los cercados en Monte Arruit. En la reunión “con unanimidad absoluta y sin la menor reserva manifestaron no encontrar, en el plazo brevísimo que hubiera sido menester para que resultara eficaz, medio hábil de realizar acción alguna militar para socorrer a la columna del general Navarro, aunque ello constituyera para todos los reunidos el máximo sacrificio que podían rendir a su Patria”.
Tras pactar la entrega de la plaza, sitiada, sometida a un constante fuego de artillería y agotadas sus provisiones, la guarnición española de Monte Arruit es masacrada por los rifeños. Sobre los restos del campamento quedan quedan miles de cadáveres, que permanecen insepultos durante meses. Dos mil quinientos hombres (la quinta parte de ellos mutilados o enfermos) que quedaban con vida de la cercada columna Navarro, rindieron sus armas y fueron aniquilados. Tan solo 69 hombres salvaron la vida de los 3.017 que había cuando se inició el asedio.
El 13 de agosto de 1921 se inicia en Melilla la instrucción del Expediente Picasso, que reunirá en dos piezas todas las informaciones y documentos relativos a los hechos.
En Melilla, un Consejo de Guerra asume que no es posible socorrer a Navarro y los cercados en Monte Arruit. En la reunión “con unanimidad absoluta y sin la menor reserva manifestaron no encontrar, en el plazo brevísimo que hubiera sido menester para que resultara eficaz, medio hábil de realizar acción alguna militar para socorrer a la columna del general Navarro, aunque ello constituyera para todos los reunidos el máximo sacrificio que podían rendir a su Patria”.
Tras pactar la entrega de la plaza, sitiada, sometida a un constante fuego de artillería y agotadas sus provisiones, la guarnición española de Monte Arruit es masacrada por los rifeños. Sobre los restos del campamento quedan quedan miles de cadáveres, que permanecen insepultos durante meses. Dos mil quinientos hombres (la quinta parte de ellos mutilados o enfermos) que quedaban con vida de la cercada columna Navarro, rindieron sus armas y fueron aniquilados. Tan solo 69 hombres salvaron la vida de los 3.017 que había cuando se inició el asedio.
El 13 de agosto de 1921 se inicia en Melilla la instrucción del Expediente Picasso, que reunirá en dos piezas todas las informaciones y documentos relativos a los hechos.
Comienza en Melilla la primera de las contraofensivas a
cargo de unidades del Tercio y de Regulares, que ese mismo día ocupan ya
Nador. En las siguientes semanas se
retoma el Monte Arruit, recuperado seis semanas después de su pérdida. Las
columnas de Cabanellas y Sanjurjo entran en Arruit, convertido en un cementerio
al raso, de un ejército ajusticiado. En el interior de la posición y en sus
accesos se encuentran tres mil hombres momificados.
Manuel Luque, cronista y fotógrafo de El Diario de Barcelona, y Alfonso (Sánchez Portela), inmortalizan el abrumador escenario. En una de las fotografías se ve al general Berenguer, con algodones en la nariz y tapándose la boca, ante el hedor de los cadáveres abandonados.
El 22 de enero de 1922 comienzan las negociaciones del Gobierno español con Abdelkrim para lograr el rescate de los prisioneros hechos tras la derrota de Annual. La liberación no se hará efectiva hasta el año siguiente.
El general de división Juan Picasso, envía su Expediente completado al Ministerio de la Guerra, con un total de 2.418 folios que reúnen un resumen final de toda la información gubernativa. El contenido se limita a estudiar técnicamente las operaciones militares que habían conducido al desastre, y soslaya, a propósito, los aspectos políticos del problema.
El dictamen del fiscal militar sirve para que el Consejo Supremo de Guerra y Marina acuerde la formación de varias causas para depurar las responsabilidades de los hechos ocurridos, adjuntándose la información gubernativa de Picasso como antecedente en la instrucción de estos procesos.
Manuel Luque, cronista y fotógrafo de El Diario de Barcelona, y Alfonso (Sánchez Portela), inmortalizan el abrumador escenario. En una de las fotografías se ve al general Berenguer, con algodones en la nariz y tapándose la boca, ante el hedor de los cadáveres abandonados.
El 22 de enero de 1922 comienzan las negociaciones del Gobierno español con Abdelkrim para lograr el rescate de los prisioneros hechos tras la derrota de Annual. La liberación no se hará efectiva hasta el año siguiente.
El general de división Juan Picasso, envía su Expediente completado al Ministerio de la Guerra, con un total de 2.418 folios que reúnen un resumen final de toda la información gubernativa. El contenido se limita a estudiar técnicamente las operaciones militares que habían conducido al desastre, y soslaya, a propósito, los aspectos políticos del problema.
El dictamen del fiscal militar sirve para que el Consejo Supremo de Guerra y Marina acuerde la formación de varias causas para depurar las responsabilidades de los hechos ocurridos, adjuntándose la información gubernativa de Picasso como antecedente en la instrucción de estos procesos.
PLACA CONMEMORATIVA DE LOS HÉROES DE IGUERIBEN
La polémica sobre las responsabilidades de Annual provocó el
7 de diciembre de 1922 la caída del Gobierno conservador de Sánchez Guerra, al
que siguió el de concentración liberal presidido por Manuel García Prieto,
último constitucional de la monarquía de Alfonso XIII. El 27 de enero de 1923 llegan a Melilla los 326 excautivos españoles liberados en Axdir. Ni Alfonso XIII, ni el jefe de Gobierno (García Prieto), ni ninguno de sus ministros, ni militar alguno con graduación superior a general de brigada, están en los muelles para recibirles.
Cabe decir también que muchos de los balazos que mataron a soldados españoles fueron disparados con los fusiles vendidos de contrabando a los rebeldes por el multimillonario Juan March. También debe recordarse que las levas para Marruecos solo afectaban a las clases populares, pues previo pago de 2.000 pesetas se esquivaba la mili; otra modalidad de escaqueo, destinada a los universitarios (Unos pocos de familias adineradas), consistía en acogerse a la modalidad de “voluntario de un año”, supuesto en el cual se realizaba un servicio militar más corto que los tres años habituales, y con elección de destino por parte del interesado.
Miles de jóvenes españoles de las clases trabajadoras del campo y las ciudades murieron absurdamente en la guerra de Marruecos, por ambiciones particulares y por designio de políticos al servicio de intereses oligárquicos. Fueron víctimas de un sistema político languideciente. Supuso el hundimiento del Ejército español derrotado en esa batalla brutal y colonial. Annual fue un desastre en todas sus dimensiones, bélico producido por el pánico, la desbandada por parte de las tropas españolas ante las rifeñas. Murieron unos 10.000 soldados, según cálculos.
Las críticas en la península se recrudecían atacando a los militares y a la cúpula de dirigentes políticos. Todas las miradas apuntaron de inmediato al Rey Alfonso XIII y a uno de sus hombres de máxima confianza, el conde de Romanones. Las relaciones entre el Rey y el conde de Romanones no fueron sólo políticas, sino económicas.
Mientras altos jefes militares se dedicaban, con intensidad y honradez, a saber y difundir la verdad del desastre de Annual, el capitán general de Cataluña en ese tiempo, Miguel Primo de Rivera, obedeció al monarca. Y de este modo se lanzó, con gran satisfacción de no pocos empresarios catalanes, a dar un golpe de Estado en España entre el 13 y el 15 de septiembre de 1923.







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