En el pueblo
de Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, nació Isabel de Trastámara el 22 de
abril de 1451. Hija del rey Juan II de Castilla y de su segunda esposa Isabel
de Portugal. Al nacer era infanta de Castilla, ya que el heredero y por lo
tanto Príncipe de Asturias era su hermano de padre, Enrique, (futuro Enrique
IV), hijo de Juan II del primer
matrimonio con su prima María de Aragón.
Dos años
después de Isabel nació Alfonso, hermano de sangre de Isabel, fue en noviembre
de 1453, por lo que Isabel pasaría a quedar en tercer lugar en la sucesión a la
corona.
El rey Juan II murió en julio de 1454, por lo que Isabel con tan solo tres años no se podría acordar siquiera de su padre. La reina consorte Isabel de Avis, portuguesa, nieta del rey portugués. Seguía siendo la administradora de los bienes de Castilla, pero con el control de varios religiosos, tal como lo dejó ordenado su marido, lo que hace sospechar que ya rey pensaba que la reina sufría algún desequilibrio mental, lo que se corroboró, pues a la muerte de él, ella entró en una profunda depresión, lo mismo que le pasaría a su nieta Juana con Felipe “el hermoso”, años después. Lo cierto es que en sus últimos meses tenía desvaríos y recordaba y nombraba a Álvaro de Luna seguramente apesadumbrada ya que ella fue determinante en la caída del condestable Álvaro de Luna., hombre muy cercano al rey y que con la complicidad del marqués de Juan Pacheco, marqués de Villena, lo consiguieron aparar de la corte y terminó decapitado.
El rey Juan II murió en julio de 1454, por lo que Isabel con tan solo tres años no se podría acordar siquiera de su padre. La reina consorte Isabel de Avis, portuguesa, nieta del rey portugués. Seguía siendo la administradora de los bienes de Castilla, pero con el control de varios religiosos, tal como lo dejó ordenado su marido, lo que hace sospechar que ya rey pensaba que la reina sufría algún desequilibrio mental, lo que se corroboró, pues a la muerte de él, ella entró en una profunda depresión, lo mismo que le pasaría a su nieta Juana con Felipe “el hermoso”, años después. Lo cierto es que en sus últimos meses tenía desvaríos y recordaba y nombraba a Álvaro de Luna seguramente apesadumbrada ya que ella fue determinante en la caída del condestable Álvaro de Luna., hombre muy cercano al rey y que con la complicidad del marqués de Juan Pacheco, marqués de Villena, lo consiguieron aparar de la corte y terminó decapitado.
JUAN PACHECO (Serie tve)
El rey Juan acuerda el matrimonio de la infanta Blanca de Navarra, que tenía 12 años, con su hijo Enrique, príncipe heredero de Castilla, que tenía 11 años, recuperando Navarra de este modo las villas y castillos perdidos durante la guerra. El matrimonio duró tres años sin tener descendencia, atribuyéndose a una impotencia sexual de Enrique debida a un maleficio. Duró el matrimonio desde 1440 hasta la nulidad en 1453. El nuevo matrimonio de Enrique con Juana de Portugal, hermana del rey Alfonso V de Portugal. Las capitulaciones definitivas se firmaron en 1455. La boda fue en Córdoba, pero sin acta notarial ni una bula concreta que autorizara la boda entre los contrayentes, que eran primos segundos.
La noche de boda Enrique ordenó que quedara en suspenso la costumbre castellana que ordenaba exhibir públicamente la sábana del lecho nupcial. No consiguió otra cosas que dar argumentos a los chismorreos que le señalaban como impotente.
A la muerte de su padre en 1454 Enrique IV había sido proclamado rey de Castilla. Ya rey, envió a sus hermanos con su madre a Arévalo lejos de la corte y cerca de Medina del Campo. Isabel recibió una esmerada educación de acuerdo con lo que se esperaba que aprendiera una princesa del momento.
El rey Juan acuerda el matrimonio de la infanta Blanca de Navarra, que tenía 12 años, con su hijo Enrique, príncipe heredero de Castilla, que tenía 11 años, recuperando Navarra de este modo las villas y castillos perdidos durante la guerra. El matrimonio duró tres años sin tener descendencia, atribuyéndose a una impotencia sexual de Enrique debida a un maleficio. Duró el matrimonio desde 1440 hasta la nulidad en 1453. El nuevo matrimonio de Enrique con Juana de Portugal, hermana del rey Alfonso V de Portugal. Las capitulaciones definitivas se firmaron en 1455. La boda fue en Córdoba, pero sin acta notarial ni una bula concreta que autorizara la boda entre los contrayentes, que eran primos segundos.
La noche de boda Enrique ordenó que quedara en suspenso la costumbre castellana que ordenaba exhibir públicamente la sábana del lecho nupcial. No consiguió otra cosas que dar argumentos a los chismorreos que le señalaban como impotente.
A la muerte de su padre en 1454 Enrique IV había sido proclamado rey de Castilla. Ya rey, envió a sus hermanos con su madre a Arévalo lejos de la corte y cerca de Medina del Campo. Isabel recibió una esmerada educación de acuerdo con lo que se esperaba que aprendiera una princesa del momento.
ARÉVALO (Ávila)
El pueblo de Arévalo está asociado a la niñez de Isabel. Allí es donde se crea su vinculación con la orden franciscana y en especial con Hernando de Talavera, que con los años sería su consejero y confesor.
Hay que señalar que la orden de los Jerónimos, auténticamente española, apoyados en una fuerte capacidad de la naturaleza humana que consideraban dotadas de racionalidad abierta al conocimiento hasta alzarse a Cristo como modelo de perfección. Esa profunda formación religiosa de Isabel que le fue transmitida desde su niñez caló hondamente de tal forma que moldeó su carácter, su alma y su mente. También los franciscanos de Arévalo le inculcaron la virtud de la pobreza.
Isabel está condenada desde su primera juventud al cuidado de su madre (loca seguramente), y de su hermano que nunca maduró. Allí fue educada por los monjes, en la pobreza y la oración. Nos situamos en un mundo muy lejano al nuestro, pero debemos de tratar de entender, sin juzgar, para comprender la vida y obra de esta mujer. Isabel iba creciendo y quienes la rodeaban insistían en presentarla como un chiquilla especialmente despierta. Fue importante su mentor, Gonzalo Chacón, hombre que mantuvo una cercana relación con los infantes Alfonso e Isabel durante el reinado de Enrique IV, lo que provocó que se convirtiera en un compañero fiel a lo largo de toda la trayectoria política de Isabe al que le profesaría un gran afecto que duró toda la vida.
En la corte, mientras tanto las cosas se iban complicando. En su testamento Juan II había dejado en herencia al infante don Alfonso que fuese maestre de la orden de Santiago. Título muy importante durante siglos. Que luego Enrique por contra se la concedió a Beltrán de la Cueva, con la desaprobación de la nobleza. También a Isabel el señorío de Cuéllar, las rentas de Madrigal que poseía su madre, cuando ella faltase y unos ingresos supletorios hasta alcanzar la cantidad de Un Millón de maravedíes al año.
El pueblo de Arévalo está asociado a la niñez de Isabel. Allí es donde se crea su vinculación con la orden franciscana y en especial con Hernando de Talavera, que con los años sería su consejero y confesor.
Hay que señalar que la orden de los Jerónimos, auténticamente española, apoyados en una fuerte capacidad de la naturaleza humana que consideraban dotadas de racionalidad abierta al conocimiento hasta alzarse a Cristo como modelo de perfección. Esa profunda formación religiosa de Isabel que le fue transmitida desde su niñez caló hondamente de tal forma que moldeó su carácter, su alma y su mente. También los franciscanos de Arévalo le inculcaron la virtud de la pobreza.
Isabel está condenada desde su primera juventud al cuidado de su madre (loca seguramente), y de su hermano que nunca maduró. Allí fue educada por los monjes, en la pobreza y la oración. Nos situamos en un mundo muy lejano al nuestro, pero debemos de tratar de entender, sin juzgar, para comprender la vida y obra de esta mujer. Isabel iba creciendo y quienes la rodeaban insistían en presentarla como un chiquilla especialmente despierta. Fue importante su mentor, Gonzalo Chacón, hombre que mantuvo una cercana relación con los infantes Alfonso e Isabel durante el reinado de Enrique IV, lo que provocó que se convirtiera en un compañero fiel a lo largo de toda la trayectoria política de Isabe al que le profesaría un gran afecto que duró toda la vida.
En la corte, mientras tanto las cosas se iban complicando. En su testamento Juan II había dejado en herencia al infante don Alfonso que fuese maestre de la orden de Santiago. Título muy importante durante siglos. Que luego Enrique por contra se la concedió a Beltrán de la Cueva, con la desaprobación de la nobleza. También a Isabel el señorío de Cuéllar, las rentas de Madrigal que poseía su madre, cuando ella faltase y unos ingresos supletorios hasta alcanzar la cantidad de Un Millón de maravedíes al año.
ENRIQUE IV DE CASTILLA
El rey
Enrique no cumplió con la mandatos de su padre y Isabel, su hermano Afonso y su
madre nunca recibieron esa cantidad asignada. Más bien al contrario, padecieron
frecuentemente escasez de recursos.Beltrán de la Cueva llegó como paje a la corte castellana. Un año después le era concedido su primer señorío: la villa de Jimena. Ascendió rápidamente gracias a sus excelentes relaciones con el rey. Fue nombrado mayordomo. En 1459 entró a formar parte de la Orden de Santiago con el cargo de comendador de Uclés y en 1460 le fue concedida la tenencia de la fortaleza de Carmona y posteriormente la tenencia del castillo de Ágreda. En 1461 la influencia de Beltrán en la corte se vio por fin consolidada al entrar a formar parte del Consejo del rey, desplazando a Juan Pacheco, marqués de Villena, como hombre de confianza de Enrique IV. En 1462 se le concedió Ledesma con el título de condado, al ser acordado por intermediación regia su matrimonio con Mencía de Mendoza y Luna, hija de Diego Hurtado de Mendoza y Suárez de Figueroa, marqués de Santillana, y sobrina del que sería cardenal, Pedro González de Mendoza. Como dote de boda, se le entregó la fortaleza de Huelma.
Por esta razón, en el futuro, se comenzaría a apodar a la heredera al
trono como Juana la Beltraneja, pero esto es ya al nacimiento de ella, en 1474.
Volviendo atrás, Enrique IV no logra tener descendencia y esto aconsejaba tener preparada la herencia al trono, por lo cual en 1464 es designado el Príncipe don Alfonso, su hermano, como heredero del Reino de Castilla.
Volviendo atrás, Enrique IV no logra tener descendencia y esto aconsejaba tener preparada la herencia al trono, por lo cual en 1464 es designado el Príncipe don Alfonso, su hermano, como heredero del Reino de Castilla.



No hay comentarios:
Publicar un comentario