El rápido ascenso del noble
Beltrán de la Cueva en la corte castellana no es bien visto, sobre todo
por el marqués de Villena Juan Pacheco y Alfonso Carrillo, arzobispo de Toledo,
familiares y poderosos castellanos.
Habían pasado seis años cuando la reina anuncia que está embarazada, lo que provoca gran alborozo en el rey y sospechas en otros.
No obstante hay que decir que no hay una documentación ni testigo con absoluta fidelidad por lo que se pueda asegurar que la recién nacida haya sido hija de Beltrán de la Cueva.
Las voluntades testamentarias del rey Juan II iban siendo burladas una a una. Cuellar que le correspondía a Isabel pasó a manos del de la Cueva. El señorío de Arévalo le fue despojado a su madre, la reina viuda, entregándose a Álvaro de Zúñiga, que iba a contraer matrimonio con una hija de Pacheco.
Habían pasado seis años cuando la reina anuncia que está embarazada, lo que provoca gran alborozo en el rey y sospechas en otros.
No obstante hay que decir que no hay una documentación ni testigo con absoluta fidelidad por lo que se pueda asegurar que la recién nacida haya sido hija de Beltrán de la Cueva.
Las voluntades testamentarias del rey Juan II iban siendo burladas una a una. Cuellar que le correspondía a Isabel pasó a manos del de la Cueva. El señorío de Arévalo le fue despojado a su madre, la reina viuda, entregándose a Álvaro de Zúñiga, que iba a contraer matrimonio con una hija de Pacheco.
FORTALEZA DE SEGOVIA EN SIGLO XV (Recreación TVE)
De 1462 a 1465 en la vida de Isabel, no sabemos cuál fue su reacción ante la sugerencias que circulaban sobre su posible matrimonio. Sabemos que solo se casaría con quien ella quisiera, no por imposición. Enrique IV intentó desposar a Isabel con el hermano de su esposa, el rey Portugués Alfonso V, veinte años mayor que ella, pero Isabel le rechazó de inmediato alegando la diferencia de edad .
ALFONSO V DE PORTUGAL
Nació la hija de los reyes en 1462 y obtuvo el
reconocimiento de todos los nobles y eclesiásticos de sucesora por ser hija del
rey y su esposa Juana, otorgándole el título de Princesa de Asturias,
formalidad tradicional en Castilla que aún se conserva para quién es heredero a
la corona. Por lo tanto desplaza en la línea de sucesión a su medio hermano
Alfonso. En ese mismo acto promovió a Beltrán de la Cueva a Conde de Ledesma,
siendo el único noble que recibe un ascenso similar.
SEPULCRO DE ALFONSO DE CASTILLA
Lo cierto es que el documento no fue exhibido en esas fechas, sino mucho después, como ya veremos. A pesar de todo Juan Pacheco la apadrinó en su bautizo, siendo las madrinas, su propia esposa y la infanta Isabel, que por entonces tenía once años.
Así las cosas la reina de Juana de Avis ve que la línea de
sucesión a la corona está marcada por ese nacimiento, ya que desplaza a sus
hermanastros, Alfonso e Isabel. Por lo que se decide sacarlos de Arévalo a
ambos y llevarlos a la corte a ambos, por seguridad se argumenta, hasta ver que
se hará con ellos, pero separándolos de su madre que quedaría sola en Arévalo
al cuidado de Gonzalo Chacón.
En la corte Isabel se encontró en una sociedad totalmente desconocida, muy alejada de sus convecciones morales y espirituales. No era raro descubrir relaciones sexuales entre el personal que trabajaba en el palacio.
En la corte Isabel se encontró en una sociedad totalmente desconocida, muy alejada de sus convecciones morales y espirituales. No era raro descubrir relaciones sexuales entre el personal que trabajaba en el palacio.
De 1462 a 1465 en la
vida de Isabel, no sabemos cuál fue su reacción ante la sugerencias que
circulaban en la corte sobre su posible matrimonio. En este sentido un tal
Fernando, hijo de Juan II de Aragón, venía de perlas para curar viejas cuentas
entre ambos reinos. Luego se habló del hermano de éste, Carlos, Príncipe de
Viana, precisamente por lo contrario, era enemigo de su padre. Murió el
Príncipe Carlos y se barajaron historias de traiciones y envenenamiento. Pero
nada tenemos para confirmarlo.
JUANA DE AVIS, REINA CONSORTE DE CASTILLA (SERIE TVE)
En 1464 la Liga de Nobles castellanos, con Juan Pacheco a la cabeza redactaron un documento notarial donde se invocaba que el rey debía acordar con los grandes la línea fundamental de su gobierno. Los acuerdos llamados “Sentencia de Medina del Campo”, es fechada entre el 11 de diciembre de 1464 y el 16 de enero de 1465. Este documento es importante en lo que se refiere a la infanta Isabel porque mediante él se acuerda que Isabel tenga su propia casa en Segovia. Isabel y Alfonso ambos pasaron de estar bajo la vigilancia de la reina Juana de Avis en la corte quedando separados, Alfonso con el marqués de Villena y protegido por Gonzalo de Córdoba, (el que fuera el Gran Capitán), que estaba hacía algún tiempo en el mismo puesto pero custodiando a Isabel. Y por otro lado, Isabel abriría casa propia en Segovia, custodiada por Gonzalo Chacón, hombre honesto de la confianza de Isabel, y que también administraba sus ingresos y su seguridad, y acompañada por Beatriz de Bobadilla, hija del alcalde de Arévalo y la mejor amiga de Isabel.
Otra de las disposiciones del acuerdo era que el juramento de reconocimiento de su hija Juana como heredera debía ser recusado ya que no tenía derecho a la sucesión. Pero la propuesta era todo un insulto. El rey en las negociaciones aceptó algunas cosas. El rey Enrique, presionado, se vio obligado a proclamar a Alfonso Príncipe de Asturias en 1464 en detrimento de su hija Juana. El rey aceptó que Alfonso sea el heredero a la corona y que sería casado con la hija del rey, Juana, que por entonces solo tenía dos años de edad. Las cesiones y mercedes concedidas por Enrique tampoco resultaron suficientes para los exigentes nobles y en mayo de 1465 dirigían una carta al rey declarándose en rebeldía. Era evidente que la guerra entre las fuerzas del rey y parte de la nobleza se acercaba.
El monarca poco más podía hacer que prepararse para la guerra pero todavía faltaba un hecho, que aunque simbólico, resultó de gran importancia. El 5 de junio de 1465, pusieron de manifiesto su pretensión: sustituir en el trono al rey por el príncipe Alfonso. La ciudad de Ávila fue testigo de la deposición simbólica de Enrique, encarnado en un pelele de paja al que quitaron sus símbolos de poder, coronando en su lugar al príncipe Alfonso, un niño de 11 años. Por lo tanto en Castilla había dos reyes, enemigos y hermanos de padre.
Este acto es conocido como la “Farsa de Ávila”.


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