A la muerte del rey Enrique IV, Isabel se proclama reina de
Castilla.
La guerra por la corona de Castilla fue inevitable, estalló y duró cinco años, de 1474 a 1479. Francia apoyaba a Portugal con el fin de debilitar a Castilla y Aragón, con la que luchaba por el Rosellón. Recordemos la intervención de Fernando en el Rosellón y el envío de tropas de Isabel al conflicto ayudando a Cataluña.
La guerra por la corona de Castilla fue inevitable, estalló y duró cinco años, de 1474 a 1479. Francia apoyaba a Portugal con el fin de debilitar a Castilla y Aragón, con la que luchaba por el Rosellón. Recordemos la intervención de Fernando en el Rosellón y el envío de tropas de Isabel al conflicto ayudando a Cataluña.
Poco después de la boda de Isabel se promulga la “Concordia
de Segovia” se le denomina a aquella sentencia firmada el 15 de enero de 1475.
Un acuerdo entre Isabel y Fernando, ella reina de Castilla y el rey consorte de
Castilla y heredero de la corona de Aragón y el Condado de Barcelona y ya era
rey de Sicilia.
El 28 de abril Isabel entregó a su marido un documento delegando en él sus propios poderes, sin renunciar a ninguno, de tal forma que encontrándose ella presente o ausente pudiera Fernando ejercer las funciones reales. A su vez Fernando entró en posesión de la Corona de Aragón a la muerte de su padre en 1479, y en de abril de 1481 fue cuando entregaría a Isabel un documento similar.
Este documento figura en los Registros de aquel Archivo con esa fecha.
De esta forma se completaba un proceso iniciado en 1369 con la revolución que derribó al rey Pedro I comenzando la dinastía Trastámara. Se emprendió una tarea impresionante, proyectos de Alfonso X el sabio y Alfonso XI, el Justiciero, que ambos habían reforzado el poder real tratando de controlar a la nobleza.
La Monarquía Hispana surgía como primera forma de organización de un Estado, que busca una razón de existir. Esa forma de Estado se apoyaba en dos principios. España era una unidad preexistente a la que correspondía una conciencia histórica, y la monarquía aparecían como los garantes sobre todo, de la justicia, el cumplimiento de las leyes, cartas, fueron, privilegios, buenos usos y costumbres, considerados en conjunto como ejercicio de libertades en plural. Herederos de los reyes godos, que a su vez habían habitado la Hispania romana mediante un pacto, “Foedus” visigodo, que fue un pacto militar y territorial firmado en el año 418 entre el Imperio romano de Occidente y el rey visigodo Valia.
Aclaramos que los visigodos entraron en Hispania como aliados de Roma, (año 476 d.C.), no como invasores, y los habitantes de la península los fueron aceptando progresivamente tras un largo proceso de integración con la población hispanorromana, aunque su asentamiento inicial combinó acuerdos militares y coacción.
El 28 de abril Isabel entregó a su marido un documento delegando en él sus propios poderes, sin renunciar a ninguno, de tal forma que encontrándose ella presente o ausente pudiera Fernando ejercer las funciones reales. A su vez Fernando entró en posesión de la Corona de Aragón a la muerte de su padre en 1479, y en de abril de 1481 fue cuando entregaría a Isabel un documento similar.
Este documento figura en los Registros de aquel Archivo con esa fecha.
De esta forma se completaba un proceso iniciado en 1369 con la revolución que derribó al rey Pedro I comenzando la dinastía Trastámara. Se emprendió una tarea impresionante, proyectos de Alfonso X el sabio y Alfonso XI, el Justiciero, que ambos habían reforzado el poder real tratando de controlar a la nobleza.
La Monarquía Hispana surgía como primera forma de organización de un Estado, que busca una razón de existir. Esa forma de Estado se apoyaba en dos principios. España era una unidad preexistente a la que correspondía una conciencia histórica, y la monarquía aparecían como los garantes sobre todo, de la justicia, el cumplimiento de las leyes, cartas, fueron, privilegios, buenos usos y costumbres, considerados en conjunto como ejercicio de libertades en plural. Herederos de los reyes godos, que a su vez habían habitado la Hispania romana mediante un pacto, “Foedus” visigodo, que fue un pacto militar y territorial firmado en el año 418 entre el Imperio romano de Occidente y el rey visigodo Valia.
Aclaramos que los visigodos entraron en Hispania como aliados de Roma, (año 476 d.C.), no como invasores, y los habitantes de la península los fueron aceptando progresivamente tras un largo proceso de integración con la población hispanorromana, aunque su asentamiento inicial combinó acuerdos militares y coacción.
NACE LA PRIMERA HIJA DE LOS REYES, ISABEL
Pero ahora estamos en 1475, y Fernando estaba a punto de
heredar la Corona de Aragón. Nuestros protagonistas tuvieron que plantearse el
modelo político que les convenía. La norma castellana, que se aplicaría en el
caso de Granada, tendiendo al unitarismo institucional, mientras que la
aragonesa se inclinaba por la unión de los reinos, conservando cada uno las
tres características esenciales, un territorio, un fuero y unas Cortes.Para tener una mejor idea del carácter de Isabel, vale por poner un ejemplo el valor y la decisión que mantuvo cuando supo que en Segovia (en 1476) había un motín. Dado que allí estaba instalada la corte y en el Alcázar vivía su hija Isabel bajo la protección de su amiga Beatriz de Bobadilla y su esposo Andrés Cabrera que era el administrador de la plaza, el pueblo desconfiaba de este hombre, dado su condición de judío converso, algunos hombres disfrazados de campesinos y con armas ocultas, provocaron una manifestación para destituir al alcalde. Muchos se dirigieron hacia el Alcázar con palos y piedras, furiosos. La hija de Isabel tenía seis años y sin pensarlo dos veces, desoyendo las recomendaciones del Cardenal Mendoza, se hizo acompañar por tres hombres, se subió a un caballo y cabalgó rápidamente unos 60 kilómetros hasta llegar a Segovia. A la entrada de la ciudad el obispo intentó detenerla por el peligro que corría, pero Isabel siguió hasta el Alcázar.
Entró y ordenó dejar las puertas abiertas, para que entraran
los amotinados. Escuchó sus quejas, consiguió mantener a Cabrera en su puesto y
dispuso ordenes necesarias para ir solucionando la situación.
A partir de entonces, siempre el pueblo de Segovia la ha guardado un cariño y fidelidad especiales.
Por otra parte el rey Fernando era un hombre pragmático, frío y calculador, pero su objetivo era claro: orden, estabilidad y construcción estatal. Su fe era profunda, pero nunca confundió la religión con la idea de que él mismo fuera una figura sagrada. Participó en la guerra civil catalana con doce años, (1462-1472), y se familiarizó con la política y la administración del Estado. Su padre le nombró capitán general de los ejércitos. Fue un hábil negociador y un astuto militar.
Ya desde el comienzo de su reinado conservaron sus puestos a todos aquellos que habían servido a Enrique IV. Por supuesto seguían en sus cargos, Gonzalo Chacón, Gutierre de Cárdenas y Andrés de Cabrera. Y llama la atención la proliferación de consejeros universitarios, expertos en derecho, los anteriores y algunos nuevos. Para los reyes su poder emanaba de la religión y la ley.
Considerar hoy las leyes y costumbres de hace más de 500 años no es fácil. Se era rey “por la gracia de Dios”, y la religión católica no era una cuestión opinable a la que las gentes podían adherirse o no. La religión del rey era obligatoria para todos sus súbditos. Se permitía la residencia a los judíos, porque ya los romanos la habían permitido, ya que llegaron antes que ellos. Bien es cierto que con el rechazo a veces violento de la población cristiana. Y varias fueron las veces en que Isabel tuvo que intervenir para calmar y poner paz y orden entre ambos.
Pero los musulmanes eran invasores, llegaron a través de la violencia y desplazaron al reino visigodo, salvo en el norte y venían con una religión contraria y siempre hubo luchas por controlarlos. De momento no era necesario expulsarlos, se necesitaba su trabajo ya que la repoblación era un serio problema. Pero, ya eran reinos de Taifas desde el 1031, el califato había desaparecido ese año y por lo general al ser vencidos se convertían en vasallos del reino cristiano vencedor, lo que generaba beneficios, de ahí que estuviesen tanto tiempo en la península, no porque no se les pudiera expulsar.
A partir de entonces, siempre el pueblo de Segovia la ha guardado un cariño y fidelidad especiales.
Por otra parte el rey Fernando era un hombre pragmático, frío y calculador, pero su objetivo era claro: orden, estabilidad y construcción estatal. Su fe era profunda, pero nunca confundió la religión con la idea de que él mismo fuera una figura sagrada. Participó en la guerra civil catalana con doce años, (1462-1472), y se familiarizó con la política y la administración del Estado. Su padre le nombró capitán general de los ejércitos. Fue un hábil negociador y un astuto militar.
Ya desde el comienzo de su reinado conservaron sus puestos a todos aquellos que habían servido a Enrique IV. Por supuesto seguían en sus cargos, Gonzalo Chacón, Gutierre de Cárdenas y Andrés de Cabrera. Y llama la atención la proliferación de consejeros universitarios, expertos en derecho, los anteriores y algunos nuevos. Para los reyes su poder emanaba de la religión y la ley.
Considerar hoy las leyes y costumbres de hace más de 500 años no es fácil. Se era rey “por la gracia de Dios”, y la religión católica no era una cuestión opinable a la que las gentes podían adherirse o no. La religión del rey era obligatoria para todos sus súbditos. Se permitía la residencia a los judíos, porque ya los romanos la habían permitido, ya que llegaron antes que ellos. Bien es cierto que con el rechazo a veces violento de la población cristiana. Y varias fueron las veces en que Isabel tuvo que intervenir para calmar y poner paz y orden entre ambos.
Pero los musulmanes eran invasores, llegaron a través de la violencia y desplazaron al reino visigodo, salvo en el norte y venían con una religión contraria y siempre hubo luchas por controlarlos. De momento no era necesario expulsarlos, se necesitaba su trabajo ya que la repoblación era un serio problema. Pero, ya eran reinos de Taifas desde el 1031, el califato había desaparecido ese año y por lo general al ser vencidos se convertían en vasallos del reino cristiano vencedor, lo que generaba beneficios, de ahí que estuviesen tanto tiempo en la península, no porque no se les pudiera expulsar.
ALCAZAR DE SEGOVIA EN TIEMPOS DE ISABEL
Isabel convocó a Cortes en 1476 en Madrigal y allí su hija
Isabel fue proclamada heredera a la corona de Castilla al ser ella la
primogénita de los reyes de Castilla. Por otro lado, en Portugal, Juana aunque
se proclama reina de Castilla, manipulada por su marido, el rey y por los
nobles castellanos que en su día eran opositores a Isabel. Este es el motivo
del conflicto bélico. Está claro que las intenciones del rey portugués era
hacerse con Castilla, ampliando su reino, que asociado a Francia sometería a Aragón
y el condado catalán, con todas las posesiones.Los partidarios de Juana cuentan con el apoyo de los reyes de Portugal y Francia, y con algunos nobles castellanos, que son realmente los inductores de la imposible sucesión de Juana, en la que ya nadie dudaba que no era hija biológica de Enrique IV. Además Juana para todos ellos no contaba para nada, con doce años estaba completamente al margen. Se la consideraba la legítima reina de Castilla. Pero Isabel sabía que si no era ella misma la reina, lo sería Juana con lo cual el reino pasaría a manos portuguesas. Eso para ella era inadmisible.
ISABEL EN LA BATALLA DE TORO
Pero recordemos que estaban en guerra con Portugal por la
corona de Castilla. La escasa fuerza militar portuguesa y las consecuencias de
la batalla de Toro, marzo de 1476, consiguió que la unión de los partidarios de
Juana, esposa del rey portugués y presunta hija de Enrique IV de Castilla, se
fuera disolviendo. La famosa batalla realmente tuvo un resultado incierto, ya
que Fernando al frente de sus tropas tuvo una victoria, huyendo el rey
portugués, pero luego fue derrotado sin consecuencias graves, con lo cual ambos
bandos se consideraron vencedores.



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