jueves, 17 de septiembre de 2026

LLEGA LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

El capitán general de Cataluña Miguel Primo el 13 de septiembre de 1923 da un golpe de Estado, con gran satisfacción de no pocos empresarios catalanes, mediante un pronunciamiento militar e instaura una dictadura que durará hasta 1930, y triunfa solo porque el rey Alfonso XIII no se opone al golpe y lo nombra jefe de Gobierno al frente de un Directorio militar, suspende la Constitución de 1876 y disuelve el Parlamento.


GENERAL MIGUEL PRIMO DE RIVERA 
El pronunciamiento viene de una crisis total, el turnismo de la Restauración está agotado y corroído por el caciquismo, el sistema ya no representa a nadie, hay que sumar el escándalo del Expediente Picasso. El general de división Juan Picasso, envía su Expediente completado al Ministerio de la Guerra, con un total de 2.418 folios que reúnen un resumen final de toda la información gubernativa que investigaba las responsabilidades militares y de la propia Corona en el Desastre de Annual de 1921, la derrota más catastrófica en Marruecos con 10.000 muertos, el informe se iba a debatir en las Cortes justo los días siguientes al golpe, el golpe evita que se debata, además hay una conflictividad social brutal, pistolerismo en Barcelona, huelgas de la CNT, patronal y obreros a tiros en la calle y la burguesía catalana apoya inicialmente a Primo para frenar a los anarquistas.
Las Cortes iban a reunirse para analizar Marruecos y el papel del ejército, los militares africanistas temen que les culpen, el 13 de septiembre Primo se subleva, el 14 de septiembre el Gobierno legítimo de García Prieto le pide al rey la destitución inmediata de los sublevados y la convocatoria de Cortes, el rey no apoya al Gobierno constitucional y lo deja caer, el Gobierno dimite y Alfonso XIII nombra a Primo presidente, en el manifiesto los sublevados dicen que van a salvar a España de los profesionales de la política.


REY ALFONSO XIII
Se crea un Directorio militar con ocho generales de brigada y un contralmirante, se suspende la Constitución, se disuelven los ayuntamientos, se prohíben los partidos y los sindicatos, se crea el Somatén como milicia urbana y se declara el estado de guerra.
Primo de Rivera, el espadón dictador, fue un hombre de buenas intenciones, métodos equivocados y mala suerte. Sobre todo, no era un político. Su programa se basaba en la ausencia de programa, excepto mantener el orden público, la monarquía y la unidad de España, que se estaba yendo al carajo por las presiones de los nacionalismos, sobre todo el catalán. Pero el dictador no carecía de sentido común. Su idea básica era crear ciudadanos españoles con sentido patriótico, educados en colegios eficaces y crear para ellos un país moderno, a tono con los tiempos. Y anduvo por ese camino, con razonable intención dentro de lo que cabe. Entre los tantos a su favor se cuentan la construcción y equipamiento de nuevas escuelas, el respeto a la huelga y los sindicatos libres, la jubilación pagada para cuatro millones de trabajadores, la jornada laboral de ocho horas –fuimos los primeros del mundo en adoptarla–, una sanidad nacional bastante potable, lazos estrechos con Hispanoamérica, las exposiciones internacionales de Barcelona y Sevilla, la concesión de monopolios como teléfonos y combustibles a empresas privadas (Telefónica, Campsa), y una inversión en obras públicas, sin precedentes en nuestra historia, que modernizó de forma espectacular reservas de agua, regadíos y redes de transporte. Pero no todo era Disneylandia. La otra cara de la moneda, la mala, residía en el fondo del asunto. De una parte, la Iglesia Católica seguía mojando en todas las salsas, y muchas reformas sociales, incluidas las inevitables del paso del tiempo –cines, bailes, falda corta, mujeres que ya no se resignaban al papel sumiso de esposa y madre–, tropezaban con los púlpitos y el confesonario, desde donde seguía dirigiéndose la vida de buena parte de los españoles. La educación escolar, sobre todo, era un hueso que la mandíbula eclesiástica no soltaba.


GENERAL JUAN PICASSO GONZÁLEZ
Desde que acepta el golpe, Alfonso XIII ya no es un monarca constitucional, es jefe de Estado de una fórmula nueva que luego copiarán otras monarquías europeas, lo comprobaron los presidentes del Senado conde de Romanones y del Congreso Melquíades Álvarez cuando a los tres meses del golpe le recuerdan al rey que debe convocar Cortes y el rey los ignora.
1930, en que comienza la “Dictablanda” de Dámaso Berenguer, y pocos meses después el gobierno del almirante Aznar, que convocaría las elecciones en abril de 1931 que darían paso a la II República.
El Desastre de Annual tuvo como consecuencia la instauración de la Dictadura de Primo de Rivera gracias sobre todo a que el rey Alfonso XIII no se opuso al golpe y nombró al general sublevado Jefe del Gobierno al frente de un Directorio militar. Y queda en la mente de muchos la corrupción posible de Alfonso XIII.

GENERAL DÁMASO BERENGUER

"Los españoles han echado al último Borbón, no por rey, sino por ladrón". Esta frase, atribuida a Valle-Inclán, se popularizó tras la huida de Alfonso XIII de España. Desde los 16 años había asumido las funciones constitucionales de jefe del Estado. Alfonso Ussía, ya sabemos que es monárquico, tiene una copia del testamento de Alfonso XIII, y asegura que no es el testamento de un ladrón ni de un aprovechado. De haber dejado una fortuna a sus herederos, la Casa Real en el exilio no hubiera necesitado para sobrevivir la ayuda de treinta o cuarenta familias españolas, que se redujeron a siete u ocho cuando Franco propinó la patada definitiva a Don Juan. De haber sido Alfonso XIII un ladrón, como dijo Valle, su hijo Don Jaime de Borbón no habría muerto en la más absoluta de las ruinas. - Precisamente, lo que le perdió al Rey, e incluso Churchill lo subraya, fue su desmesurada afición a la Política, en la que no tuvo que haberse inmiscuido apoyando el golpe dictatorial de Miguel Primo de Rivera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjame tu comentario. Te responderé. Gracias

LLEGA LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

El capitán general de Cataluña Miguel Primo el 13 de septiembre de 1923 da un golpe de Estado, con gran satisfacción de no pocos empresarios...