LOS TERCIOS fueron una unidad militar de élite del Imperio
Español, creada en el siglo XVI, que dominó los campos de batalla europeos
durante más de 150 años (siglos XVI-XVII). Combinaban picas y armas de fuego
(arcabuces/mosquetes) con una disciplina férrea, revolucionando la infantería
moderna. Se destacaron por su lealtad, organización y valor en conflictos como
en Flandes e Italia.
Fundados en 1534 por Carlos I de España (V del Sacro Imperio) para gestionar las posesiones en Italia, inicialmente con los Tercios de Sicilia, Nápoles y Lombardía. Organizados en compañías, capitaneadas por un Maestre de Campo. Un tercio estaba compuesto por tres tipos de soldados: piqueros, arcabuceros y mosqueteros. Los piqueros constituían la infantería tradicional e inicialmente formaban el grueso de las tropas, hasta tres cuartas partes o más. Los arcabuceros se distribuían a ambos flancos de los primeros como apoyo y escolta, ya que sus armas tenían poco alcance y precisión, de 25 a 50 metros. Los mosqueteros se introdujeron más tarde. Aunque eran un ejército imperial, los españoles eran considerados el núcleo de élite. Se caracterizaban por ser un ejército profesional y veterano y muy disciplinado.
Fundados en 1534 por Carlos I de España (V del Sacro Imperio) para gestionar las posesiones en Italia, inicialmente con los Tercios de Sicilia, Nápoles y Lombardía. Organizados en compañías, capitaneadas por un Maestre de Campo. Un tercio estaba compuesto por tres tipos de soldados: piqueros, arcabuceros y mosqueteros. Los piqueros constituían la infantería tradicional e inicialmente formaban el grueso de las tropas, hasta tres cuartas partes o más. Los arcabuceros se distribuían a ambos flancos de los primeros como apoyo y escolta, ya que sus armas tenían poco alcance y precisión, de 25 a 50 metros. Los mosqueteros se introdujeron más tarde. Aunque eran un ejército imperial, los españoles eran considerados el núcleo de élite. Se caracterizaban por ser un ejército profesional y veterano y muy disciplinado.
Utilizaban formaciones sólidas de picas para protegerse de
la caballería, mientras las armas de fuego flanqueaban o atacaban a distancia.
Considerados la mejor infantería de su tiempo, respetados por su inquebrantable valor desde su creación hasta mediados del siglo XVII
Considerados la mejor infantería de su tiempo, respetados por su inquebrantable valor desde su creación hasta mediados del siglo XVII
BATALLA DE CERIÑOLA 1503
BATALLA DE MÜHLBERG 1547
BATALLA DE SAN QUINTÍN 1557
BATALLA DE GRAVELINAS 1558
RESCATE DE MALTA 1565
El Imperio Otomano, bajo el gobierno de Solimán el Magnífico, tenía la intención de conseguir la hegemonía en el Mediterráneo. El ataque a la isla de Malta fue un importante movimiento. Los cristianos resistieron durante cuatro meses el ataque de los casi 50 mil turcos, mientras que ellos solo contaban con 6 mil hombres. Sin embargo, en septiembre Felipe II mandó 9 mil hombres a socorrer a los sitiados. Destacó la audacia de Álvaro de Sande, uno de los mandos de las tropas de refuerzo, quien, viendo a los turcos acercarse, cargó sobre ellos con una única compañía de arcabuceros, sin esperar a ponerse la coraza o a recibir órdenes. Los desmoralizados turcos, asombrados y viendo que se les venían encima todas las huestes de la Monarquía Católica, dieron media vuelta y huyeron abandonando la isla.
El Imperio Otomano, bajo el gobierno de Solimán el Magnífico, tenía la intención de conseguir la hegemonía en el Mediterráneo. El ataque a la isla de Malta fue un importante movimiento. Los cristianos resistieron durante cuatro meses el ataque de los casi 50 mil turcos, mientras que ellos solo contaban con 6 mil hombres. Sin embargo, en septiembre Felipe II mandó 9 mil hombres a socorrer a los sitiados. Destacó la audacia de Álvaro de Sande, uno de los mandos de las tropas de refuerzo, quien, viendo a los turcos acercarse, cargó sobre ellos con una única compañía de arcabuceros, sin esperar a ponerse la coraza o a recibir órdenes. Los desmoralizados turcos, asombrados y viendo que se les venían encima todas las huestes de la Monarquía Católica, dieron media vuelta y huyeron abandonando la isla.
BATALLA DE JEMMINGEN 1568
En 1566 se levantaron en armas los rebeldes protestantes de los Países Bajos en una guerra que duraría 80 años. Una de los primeros encuentros entre éstos y las tropas católicas de la Monarquía Hispánica fue en Jemmingen. El Duque de Alba condujo a las tropas a una decisiva victoria en la que el rebelde Luis de Nassau tuvo que salir huyendo. En esta batalla jugaron un papel decisivo el Tercio Viejo de Lombardía y el de Sicilia, que sumaban unos 3500 hombres frente a los 12000 holandeses.
BATALLA DE MOOK 1574
Los españoles también eran inferiores en esta batalla, encuadrada en la Guerra de los Ochenta Años contra los rebeldes holandeses. Los ejércitos españoles obtuvieron una sorprendente victoria gracias al arrojo del Capitán Sancho Dávila. Ante tal muestra de ferocidad los holandeses huyeron precipitadamente, lo que causó numerosas bajas y la muerte de sus comandantes, Luis y Enrique de Nassau.
BATALLA DE GEMBLOUX 1578
CAGAYÁN 1582
Una flotilla española comandada por Juan Pablo de Carrión fue enviada a las islas Filipinas para combatir a los piratas japoneses que acosaban los asentamientos europeos. Algunos de estos piratas fueron antiguos samuráis que habían caído en desgracia. Las picas y espadas españolas se mostraron muy superiores a las katanas japonesas, pues solamente unos 40 españoles derrotaron a 1000 piratas en estos combates que se dieron al otro lado del mundo. Hay que aclarar que no eran propiamente Tercios, pero algunos de los hombres que combatieron en Cagayán habían sido reclutados en las Indias y probablemente habían estado previamente en algún tercio en Europa. Pero aunque no lo estuvieran no dejaban de ser soldados españoles, formados en la misma doctrina que los tercios y con los mismos códigos de honor.
BATALLA DE EMPEL 1585
BATALLA DE NÖRDLINGEN 1634
Algunos historiadores califican a la Guerra de los Treinta
Años como la primera guerra mundial, puesto que enfrentó a la grandes potencias
de la época en Europa central. Las tropas de los bandos enfrentados estaban
compuestas hombres de naciones muy diversas. La Monarquía Hispánica aportó sus
Tercios, que destacaron en la batalla de Nördlingen. La feroz resistencia de
las tropas hispanas en la colina de Allbuch rechazando hasta 15 cargas de los
regimientos suecos fue determinante para la victoria.




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