lunes, 27 de abril de 2026

CONDADO DE CASTILLA (Parte 1)

Surgió en el siglo IX como un conjunto de territorios en la pare oriental del reino de Astur. Entre las montañas cántabras y una serie de castillos levantados en el valle del Ebro que originalmente se llamó Bardulia o Bardulias. El origen del topónimo de Castilla está a mediados del siglo IX, cuando una zona fronteriza entre la actual provincia de Burgos, Cantabria y País Vasco conocida hasta aquel momento como Bardulia, por el pueblo de los Várdulos  y situada en el límite entre el Reino de Asturias, el Emirato de Córdoba y las tribus vasconas que se desplazaban hacia el oeste. Era una zona de desfiladeros, atajos y alturas, fácilmente defendibles de los musulmanes.


BARDULIA

Entre el 739-757- Alfonso I de Asturias, fue obligado a defenderse del Califato cordobés en la zona fronteriza del reino Astur. Para ello construyó varias fortalezas. Ya aparece el nombre de Castilla a un condado mencionado en un documento del año 800 y que señalaba desde el sur de la cordillera cantábrica hasta La Rioja. Ni lo nobles ni el clero se aventuraban mucho en zonas tan peligrosas por lo que apenas se produjeron divisiones de clase y no hubo latifundios. Esto marcó un grado de libertad, muy diferente al leonés, que fue la semilla del elemento diferenciador del hombre castellano de aquella época.
Los cristianos de Alfonso II de Asturias colonizaron parte de las tierras vacías señaladas y comenzaron a construir fortalezas para protegerse  de los musulmanes, quienes las llamaban “al-qila” (castillo) hasta el punto de ser llamada Castilla (literalmente, tierra de castillos). Fue en este lugar donde el contacto entre los dialectos vulgares del latín que hablaban las diferentes tribus y la influencia del vasco darían origen al idioma castellano
Los condados eran territorios concretos que era gobernados por unos jueces, llamados condes, nombrados por el rey astur al que debían obediencia. La región castellana fue colonizada por vascos poco romanizados, que se regían por códigos y cántabros que hablaban una lengua romance derivada del latín vulgar.
Aquí, en esta naciente Castilla fue donde el conde Rodrigo (850-(873) ejerció el gobierno encomendado por el rey astur Ordoño I. Al morir éste y refugiarse en esa zona el rey Alfonso III, el conde Rodrigo se puso a su disposición. En el 873 cedió el condado de Castilla a su hijo Diego Rodríguez Porcelos que fundó la ciudad de Burgos, la futura capital de Castilla.

ALFONSO III
Nace el Reino de León en el 910 cuando Alfonso III traslada la sede del reino Astur de Oviedo a León.
Fernán González, fue conde de Castilla, Burgos, Álava, Lantarón y Cerezo (931-944 y 945-970). El rey Ramiro II de León lo nombró conde de Castilla en el 931.
En los años 930-970, Fernán González, conde de Castilla entró en la leyenda medieval inmortalizada en romances. Aprovechó las tensiones de los reinos limítrofes de León y Navarra, para engrandecer Castilla. Consiguió agrupar su autoridad sobre los condados de Burgos y Castilla en el 931.
En el 951 muere Ramiro II de León y se considera como el momento de la independencia de Castilla. Le sucede su hijo que concedió títulos de nobleza a militares a caballo, importante papel para el predominio de Castilla sobre León. Su hijo amplió las fronteras hasta Guadalajara y Madrid por el sur y Soria y Segovia por el norte. Heredó Castilla doña Mayor, que estaba casada con Sancho el Mayor de Navarra y se nombró a su hijo García Fernández heredero del condado. Este conde en el 981 ayudó a Almanzor para derrotar en Atienza a su hermano Galib.  Almanzor después tomo Zamora y Salamanca y venció a la coalición de Ramiro III de León, Sancho Garcés II de Pamplona y García Fernández de Castilla en la batalla de Rueda y éstos perdieron numerosas fortalezas castellanas en Atienza y Sepúlveda. En una batalla inesperada cayó herido García Fernández y murió poco después en el 995. Heredó su hijo Sancho García. Dirigió una campaña con aliados contra Almanzor. Pero fueron derrotados en la batalla de Cervera que le permitió a Almanzor el saqueo de Burgos.
Posteriormente el conde  de Castilla Sancho García  participó junto a Sánchez Garcés III de Pamplona y Alfonso V de León en la mítica batalla de Calatañazor, donde Almanzor sufrió una seria derrota. Pero eso parece ser  que es una leyenda ya que no se encuentran ni escritos ni rastros fiables del hecho.

ESTATUA DE SANCHO GARCÍA EN OÑA, BURGOS
Sancho García - 995-1017. En la herencia a Sancho le correspondió el Condado de Castilla, elevado a la categoría de Reino, y las parias (tributos) del reino Taifa de Zaragoza. A su hermano Alfonso el favorito de su padre, le correspondió el Reino de León, como Alfonso V de León en el 999, que tenía derechos sobre las parias de Asturias, León, Astorga, y Zamora y Toledo. A su hermano García le dio Galicia, para lo que creó nuevos derechos sobre las taifas de Sevilla y Badajoz y parte de Portugal hasta Coímbra. A Urraca, de dio el señorío de Zamora, con título y rentas. A su otra hija Elvira, le dio la ciudad de Toro.
La herencia recibida trajo serios conflictos entre los hermanos. Sancho y Alfonso querían unir los reinos y acordaron repartirse Galicia. Atacaron a García y tuvo que huir del reino que fue repartido por los hermanos.
En 1007 Sancho García realizó una incursión en territorio musulmán en la que destruyó el castillo de Atienza y llegó hasta Molina. Apoyó al califa Sulayman en la luchas cordobesas en las que en el 1009 saqueó Córdoba. El moro le regaló varias plazas en la línea del Duero, Osma, Esteban de Gormaz, Berlanga, Sepúlveda y Peñafiel. Sancho García murió en el 1017.
García Sánchez – 1017-1029. Heredó con siete años. Pero el rey de Pamplona Sancho Garcés III era su cuñado y protegió sus derechos frente a los castellanos y al rey leonés, ejerciendo de facto el gobierno de Castilla.

SANCHO GARCÉS III REY DE PAMPLONA 

Pero el niño fue asesinado en León cuando se iba a reunir con su prometida. Después de ajusticiados los asesinos Sancho Garcés III dirigió los destinos de Álava y Castilla como esposo de la hermana del asesinado proclamando a su hijo Fernando como heredero de su madre.
Los asesinos eran los de la familia de los “Vela”. Sancho III de Pamplona mandó ejecutarlos y además se quedó con las tierras entre el Cea y el Pisuerga, posesiones de León y aprovechó para extender sus dominio por tierras castellanas, que eran la dote y por sus derechos al estar casado con la hermana del asesinado.
Cuando murió su tío  el conde de Cea, heredó cuantiosas illas castellanas lo que sirvió para aumentar su poder en Castilla.
Debió de intervenir por ello para aplacar el descontento y las ambiciones de la nobleza militar castellana que probablemente no se resignaba a perder los estímulos y ganancias de las audaces empresas del desaparecido Sancho García y como un reflejo de estas actuaciones cabría interpretar algunas alusiones de la documentación al “reinado” fáctico de Sancho sobre aquellas tierras. Castilla, sin embargo, pertenecía al ámbito soberano de León cuyo monarca, Alfonso V, había aprovechado a su vez el fallecimiento de Sancho García para intentar restablecer su autoridad directa en la turbulenta “mesopotamia” del Cea y el Pisuerga. La posterior injerencia de Sancho el Mayor de Pamplona en estas tierras pudo tener carácter arbitral o mediador más que imperativo, como parece corroborar el matrimonio de Alfonso V, viudo de la noble dama gallega Elvira Menéndez, con Urraca, hermana del monarca pamplonés (1023), renovando así las tradiciones de parentesco ya seculares entre ambas estirpes de reyes, una espiral endogámica. Esta extensión del círculo familiar acabaría envolviendo plenamente a Sancho el Mayor en los asuntos internos del Reino de León del que, como conviene recordar, dependía el condado castellano. Muerto Alfonso V de León el 7 de agosto de 1028, su hijo y sucesor Vermudo III con sólo once años de edad no estaba capacitado para hacer frente a la nobleza levantisca de aquel extenso reino, por lo que el soberano pamplonés trató de solventar la cuestión de los aludidos confines de los ríos Cea y Pisuerga promoviendo el matrimonio del “infante” García con Sancha, hermana del pequeño Vermudo. Pero cuando se disponía a celebrar sus esponsales en la ciudad de León, el joven conde castellano fue asesinado (13 de mayo de 1029) por miembros exiliados de un linaje alavés resentido tiempo atrás con Fernán González.
La sucesión de Castilla recaía así en Munia o Mayor, esposa del Rey de Pamplona, quien por virtud de su derecho o responsabilidad conyugal se hizo cargo de las funciones condales en implicando en estas tareas a su segundón Fernando. Se había procedido enseguida a cierta acomodación del patrimonio de la familia condal castellana en una asamblea (concilium) de magnates, celebrada en Burgos (7 de julio de 1029) y el escriba que redactó la oportuna acta completó la fecha con la referencia habitual, en este caso, “reinando en Castilla por la gracia de Dios el príncipe Sancho y su hijo el conde Fernando”. El término siempre genérico de “príncipe” (princeps) define aquí las prerrogativas de hecho del rey Sancho sobre un territorio que en rigor pertenecía a un espacio soberano diferente, el leonés.
Se significa que Sancho “reina en Castilla” porque es “rey” a título personal (de Pamplona), aunque en aquel territorio desempeñaba funciones condales en nombre de su joven cuñado García, luego de su mujer y, en último término, como mandatario siquiera tácito del Rey leonés. Al presumible tono de cooperación política corresponden las combinaciones familiares coetáneas, primero el enlace matrimonial de Sancha, la frustrada novia del “infante” García, con Fernando, vicario de sus padres Sancho y Munia en tierras castellanas, y dos años después el del monarca leonés con Jimena, hija a su vez de los reyes pamploneses.
El patrimonio de la familia regia de Pamplona se había ensanchado, hacia poniente, el extenso condado de Castilla pertenecía ciertamente a la herencia de la reina Munia y, por tanto, debía recaer en sus hijos, aunque siguiera inscrito en la órbita soberana de la realeza leonesa, una realidad contradictoria como se iba a poner de manifiesto muy pronto.
De la herencia condal castellana de la reina Munia, el citado primogénito García se haría cargo de la porción originaria del condado castellano, “Castilla Vieja” (Castella Vetula), incluida la antigua demarcación condal de Álava con sus anejos vizcaíno y durangués. El nuevo Monarca pamplonés adquiría, pues, aquí los rendimientos y asimismo las funciones propias de un conde, rango que formalmente lo convertía en vasallo del Rey de León, como su hermano Fernando a quien, tras haber cooperado con sus progenitores en el gobierno de todo el condado, habría correspondido ahora sólo la “Castilla Nueva”, burgalesa y la región del río Duero.

FERNANDO I DE CASTILLA 
Antes de morir dispuso en su testamento que todos rendirían vasallaje a García Sánchez III, pero el testamento no fue respetado.
En (1029-1065) Fernando I era conde de Castilla y rey consorte de León. Se le solía designar el primer rey de Castilla, pero actualmente se considera que este reino se inicia a la muerte de este monarca.

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