Nació en Villafranca (Guipúzcoa) en 1508. Murió en México en
1568. Fue un fraile agustino, navegante y cosmógrafo.
Con diecisiete años se enroló en la expedición de Jofre de Loaysa-Elcano, que en 1525 que iba hacia las islas Molucas. En la expedición murieron ambos comandantes y muchos hombres. Los supervivientes pasaron a la pequeña isla de Tidore y Urdaneta se destacó de la actividad para mantener un equilibrio, aunque fuera precario, de forma que pronto llegó a ser capitán de grupo frente a los lusitanos (1527) y tuvo notable éxito por cuanto logró que las islas de Tidore y Gilolo quedaron bajo dominio español a cambio de dejar la isla Ternate bajo mando portugués. Llegó la expedición de Álvaro Saavedra Cerón en 1528 y realizó infructuosos ensayos para cruzar el océano de Oeste a Este. La experiencia fue aleccionadora y los recuerdos que Urdaneta menciona son poco entusiastas
Con diecisiete años se enroló en la expedición de Jofre de Loaysa-Elcano, que en 1525 que iba hacia las islas Molucas. En la expedición murieron ambos comandantes y muchos hombres. Los supervivientes pasaron a la pequeña isla de Tidore y Urdaneta se destacó de la actividad para mantener un equilibrio, aunque fuera precario, de forma que pronto llegó a ser capitán de grupo frente a los lusitanos (1527) y tuvo notable éxito por cuanto logró que las islas de Tidore y Gilolo quedaron bajo dominio español a cambio de dejar la isla Ternate bajo mando portugués. Llegó la expedición de Álvaro Saavedra Cerón en 1528 y realizó infructuosos ensayos para cruzar el océano de Oeste a Este. La experiencia fue aleccionadora y los recuerdos que Urdaneta menciona son poco entusiastas
ANDRÉS DE URDANETA
Tratado de Zaragoza.
Como consecuencia del Tratado de 1529, las islas de las Especias quedaron en manos portuguesas y tanto Urdaneta como De la Torre regresaron a España vía Cochín (India), cabo de Buena Esperanza y Lisboa concluyendo una vuelta al Mundo, la segunda y en un tiempo de once años (junio de 1536). En la capital portuguesa, le sustrajeron toda la documentación que había atesorado de tanto interés geográfico, histórico y antropológico. Huido de Lisboa llegó, finalmente, a España donde puso en conocimiento del Consejo de Indias todo lo sucedido mediante informes muy interesantes apreciados. Urdaneta sabía muy bien explicar, paso por paso, como lo vio.
Es posible que participara económicamente en la expedición de Alonso de Camargo al estrecho de Magallanes (1538), pero es un hecho que habló con Pedro de Alvarado en Valladolid y éste le pidió que fuera como el más experto piloto del Mar del Sur en la expedición que preparaba; en su viaje de incorporación, pasó por Santo Domingo, donde tuvo ocasión de hablar con Gonzalo Fernández de Oviedo y, además, Alvarado había muerto en accidente (1541) cuando colaboraba en la pacificación de la Nueva Galicia (México), con lo que el compromiso náutico de Andrés de Urdaneta quedaba truncado. Se quedó a vivir en la capital del virreinato de Nueva España , actuó en la pacificación del territorio. El virrey Mendoza que le nombró (1543) corregidor. Además desempeñó otros cargos judiciales.
En los Agustinos
En 1553, Urdaneta se retiró a la vida monástica, entró en la Orden de los Agustinos y, poco después, adquiría los grados sacerdotales. El virrey de Nueva España sintió atracción en el Pacífico y Filipinas desde que Hernán Cortés mostró interés por el océano. De hecho el virrey Velasco solicitó autorización a Felipe II para realizar una expedición en el Pacífico y el Rey lo concedió (1559) bajo la condición de ir a las islas Filipinas sin tocar en el área de las Malucas, en cumplimiento del Tratado de Zaragoza, (acuerdo con Portugal en el que se vendió las Molucas a ese reino) El objetivo era descubrir la ruta de tornaviaje. Fue entonces cuando el virrey pidió a Felipe II que ordenara participar a Andrés de Urdaneta, el más experto en el Pacífico, en la expedición como cosmógrafo; tras el preceptivo permiso de la Orden, el agustino acató la orden.
ISLAS MOLUCAS
La muerte del virrey, el paso del gobierno a la Audiencia y la influencia del visitador Valderrama, contrario a los agustinos, determinó que la expedición quedara definitivamente emplazada hacia Filipinas con una orientación hacia China. El capitán de la expedición fue Miguel López de Legazpi y en 1564 se hacían a la mar rumbo a Filipinas como indicaban las instrucciones secretas que Legazpi abrió en altamar. La escuadra pasó por las islas Marianas y Guam y arribaron a Leyte (Filipinas) el 13 de febrero de 1565. La derrota los condujo por las islas de Samar, Bohol y Cebú, procediendo Legazpi a un plan de colonización, pero dejando que un barco tornara a México.
El verdadero piloto fue Andrés
de Urdaneta.
Urdaneta puso la nave rumbo NE a la altura del norte del Japón, impulsado por la corriente cálida del Japón, alejándose de la influencia de alisios. Aquellas latitudes que le condujeron suavemente hacia las Californias; navegando hacia el sur alcanzó fácilmente Acapulco (8 de octubre de 1565); acababa de descubrir e inaugurar la que fue denominada “ruta del galeón”, la carrera de Acapulco a Manila en sus dos trayectorias de ida y, lo que era más importante, de retorno fuera de aguas de influencia portuguesa y, fundamentalmente, de forma accesible desde la Nueva España. Los pilotos escribieron relaciones sobre la derrota que constituyeron el meollo de la documentación sobre este viaje: “Derrotero de la navegación de las islas del Poniente para la Nueva España, hecho por Esteban Rodríguez, piloto mayor de la armada que llevó a su cargo el general Miguel López de Legazpi al descubrimiento de las mismas islas, y volvió por su mandato en la nao capitana nombrada San Pedro, en cuyo viaje murió en septiembre de 1565, después de doblar el cabo de San Lucas, de la California, viniendo en demanda del Puerto de la Navidad, por cuya causase halla incompleto este derrotero, que solo alcanza hasta 14 del mismo mes de septiembre” (Archivo General de Indias).
El Tornaviaje
Urdaneta puso la nave rumbo NE a la altura del norte del Japón, impulsado por la corriente cálida del Japón, alejándose de la influencia de alisios. Aquellas latitudes que le condujeron suavemente hacia las Californias; navegando hacia el sur alcanzó fácilmente Acapulco (8 de octubre de 1565); acababa de descubrir e inaugurar la que fue denominada “ruta del galeón”, la carrera de Acapulco a Manila en sus dos trayectorias de ida y, lo que era más importante, de retorno fuera de aguas de influencia portuguesa y, fundamentalmente, de forma accesible desde la Nueva España. Los pilotos escribieron relaciones sobre la derrota que constituyeron el meollo de la documentación sobre este viaje: “Derrotero de la navegación de las islas del Poniente para la Nueva España, hecho por Esteban Rodríguez, piloto mayor de la armada que llevó a su cargo el general Miguel López de Legazpi al descubrimiento de las mismas islas, y volvió por su mandato en la nao capitana nombrada San Pedro, en cuyo viaje murió en septiembre de 1565, después de doblar el cabo de San Lucas, de la California, viniendo en demanda del Puerto de la Navidad, por cuya causase halla incompleto este derrotero, que solo alcanza hasta 14 del mismo mes de septiembre” (Archivo General de Indias).
El Tornaviaje
El denominado Tornaviaje supuso
el establecimiento de la ruta conocida como del Galeón de Manila, que permitió traer a Europa,
pasando por Manila y Acapulco, y de allí a Cádiz y Sevilla, por medio de la
Flota de Indias, mercancías valiosas como sedas, porcelanas, té y otros
productos exóticos de los países asiáticos. En el viaje de ida del Galeón, se
mandaba de la Nueva España y Perú a las Filipinas la plata necesaria para
abastecer a la Capitanía General de Filipinas. Urdaneta lo inició el viernes 1
de junio de 1565 desde la isla de Cebú, salvando numerosos islotes y
turbulencias, avistaron numerosas islas que menciona la documentación para
surgir en el océano abierto a través del estrecho de San Bernardino. Los
pilotos iban anotando y poco después (21 de junio) avistaron una isla que
verosímilmente es el punto que hoy se denomina Parece Vela, era el día del
Corpus.
El 4 de agosto alcanzó la nave el punto más septentrional de la
travesía, pero cayeron fuertes aguaceros y sufrieron algunas calmas; los
tripulantes calcularon que se encontraban no demasiado lejos de Nueva España y
determinaron poner rumbo al SO. Hubo alguna incertidumbre pero el 18 de
septiembre de 1565 avistaron una isla. El 21 se septiembre se encontraban a la
vista de la península de California cuando los tripulantes se hallaban en
situación precaria “en la nao, al presente, no había más de diez hasta
dieciocho hombres que pudiesen trabajar porque los demás estaban enfermos y otros
dieciséis que se nos murieron”. El capitán puso rumbo a Acapulco.
Andrés de Urdaneta volvió a España, y pronto regresó a México donde falleció el 3 de junio de 1568.
Andrés de Urdaneta volvió a España, y pronto regresó a México donde falleció el 3 de junio de 1568.




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