En el primer viaje de Colón hacia las Indias, se pudo llevar
a cabo gracias a los diestros marinos de la época, muchos de ellos, procedentes
de lo que hoy es Cantabria. Al menos los que viajaban en la Santa María, serian
originarios tanto de Santoña como de las villas costeras cercanas ya que los
marinos del Cantábrico gozaban de gran fama, pues eran hombres de la mar que se
habían batido mil veces contra unas de las aguas más peligrosas, estando bien
curtidos. Se tiene constancia de al menos dos marineros procedentes de Santoña
y que participaron en el primer viaje al Nuevo Mundo, Pedro de Villa y Ruy
García.
JUAN DE LA COSA
De la Cosa nació en Santoña, Cantabria, en 1449 y falleció en Turbaco, Colombia, en 1509.
Participó como cartógrafo en el segundo viaje de Cristóbal Colón (1493-95) y es
bastante probable que también estuviera presente en el primero (1492-93), que
condujo al descubrimiento de América; se ha afirmado, sin embargo, que el que
figura como maestre de la nao Santa María, capitaneada por Colón, podría ser
otra persona con el mismo nombre.Sabemos que llegó a realizar trabajos para los propios Reyes Católicos y que, durante su estancia en Puerto de Santa María, Cádiz, pudo tener su primer encuentro con los Hermanos Pinzón.
Como sabemos en el primer viaje se llega legan a Guanahani, una de las islas del archipiélago de las Antillas, el 12 de octubre de milagroso año de 1492.
Por su participación en la histórica hazaña y la pérdida de su nao, De la Cosa fue compensado económicamente en mayo de 1493 por los Reyes Católicos, quienes también le concedieron el derecho a transportar «doscientos cahíces de trigo» desde Andalucía hasta Guipúzcoa o Vizcaya eximiéndole de pagar ciertas tasas en los dos años siguientes. En la documentación conservada de este hecho, se resalta la gran estima de los monarcas por el marino santoñés, a quien elogian.
En 1496 la reina Isabel “La Católica”, hospedada en Laredo para ver partir con su hija, Juana de Castilla, rumbo a su matrimonio en Flandes, recibe en audiencia a Juan de la Cosa en la villa.
De la Cosa contaba con varias embarcaciones y compró la Santa María, una nao construida, según apuntan varios historiadores, en los Astilleros de Falgote, en Colindres.
Esta embarcación era la mayor de las tres que realizaron el viaje del descubrimiento, siendo el propio Colón su capitán y ejerciendo como maestre su propietario, Juan de la Cosa.
Es posible que el nombre de la nao capitana de la expedición se debe a Santa María del Puerto, una talla de la Virgen de gran veneración en Santoña y la cual fue embarcada por los marinos para que esta les brindase su protección.
RÉPLICA DE LA SANTA MARÍA EN EL PUERTO DE PALOS
Participó en siete de los primeros viajes a América y
dibujado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente
americano. En 1499 le fue permitido organizar una expedición por las costas de
Guayana y lo que hoy es Venezuela, en la que le acompañaron Alonso de Ojeda y
Américo Vespucio.Con estos conocimientos elaboró para los Reyes Católicos el primer mapa en el que aparece el continente americano, obra fechada en 1500 en el Puerto de Santa María. Reflejó los resultados de los descubrimientos de Colón, Ojeda, Vasco da Gama, Pedro Alvares Cabral, Vicente Yáñez Pinzón y Juan Caboto, acertando al suponer que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América estaban unidas formando una única masa continental; Cuba aparece identificada como una isla, en contra de lo que creía Colón; y el contorno de África está dibujado por primera vez con su forma correcta.
Américo Vespucio, un florentino amigo de Colón, fue el encargado de decir a la vieja Europa que las tierras halladas por Colón no eran las asiáticas, sino que formaban parte de una "cuarta pars" del mundo a la que daría su nombre involuntariamente. Este hombre también murió sin conocer los efectos de su revolucionaria noticia.
Según parece realizó varios viajes más, cuatro al servicio de Portugal
Lo cierto es que en 1504 se publicó en Augsburgo el opúsculo “Mundus Novus” (Nuevo Mundo), donde se reproducía una carta de Vespucio a Lorenzo de Médicis en la que narraba sus viajes, y al año siguiente se imprimía su segunda obra, “Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente ritrovate in quattro suoi viaggi”, en la que expresaba su convencimiento de que entre Europa y Asia existían nuevas tierras.
Tan extraordinarias revelaciones fascinaron al cosmógrafo alemán Martin Waldseemüller, quien decidió editar en 1507 las cartas de Vespucio junto a su “Cosmographiae Introductio”.
En su prefacio escribió: "Ahora que esas partes del
mundo han sido extensamente examinadas y otra cuarta parte ha sido descubierta
por Américo Vespucio, no veo razón para que no la llamemos América, es decir,
tierra de Américo, su descubridor, así como Europa, África y Asia recibieron
nombres de mujeres." El nombre de América empezó a difundirse por Europa.
Y le fue concedida la naturalización en los reinos de Castilla y León por el
rey Fernando el Católico.
La Cosa recibió de la Corona el cargo de teniente gobernador de Nueva Andalucía, de la que iba por gobernador Alonso de Ojeda, así como una importante ayuda económica. La expedición partió de Sanlúcar de Barrameda el 4 de septiembre de 1509. En ella La Cosa llevaba a su mujer Teresa, a sus hijos y a dos esclavas. Después de llegar a Santo Domingo, zarparon en noviembre del mismo año con tres embarcaciones y unos 300 hombres, entre ellos un tal Francisco Pizarro. La Cosa resolvió la disputa entre los dos gobernadores Ojeda y Nicuesa, sobre qué lugar exacto del golfo de Urabá sería el límite de sus respectivas gobernaciones.
La Cosa recibió de la Corona el cargo de teniente gobernador de Nueva Andalucía, de la que iba por gobernador Alonso de Ojeda, así como una importante ayuda económica. La expedición partió de Sanlúcar de Barrameda el 4 de septiembre de 1509. En ella La Cosa llevaba a su mujer Teresa, a sus hijos y a dos esclavas. Después de llegar a Santo Domingo, zarparon en noviembre del mismo año con tres embarcaciones y unos 300 hombres, entre ellos un tal Francisco Pizarro. La Cosa resolvió la disputa entre los dos gobernadores Ojeda y Nicuesa, sobre qué lugar exacto del golfo de Urabá sería el límite de sus respectivas gobernaciones.
Al llegar a Nueva Andalucía en diciembre, Ojeda decidió desembarcar en la bahía de Calamar. Proponía dirigirse a las orillas del golfo de Urabá, donde vivían indios poco peligrosos a los cuales La Cosa había conocido cinco años atrás y acató la orden de Ojeda. Los expedicionarios se vieron envueltos en un combate con indígenas del que resultaron vencedores lo que incitó a Ojeda a adentrarse en la selva, persiguiendo a los indígenas en su huida hasta el poblado de Turbaco. Al llegar al poblado, Ojeda, De La Cosa y los demás hombres fueron sorprendidos por los indígenas, que dispararon flechas envenenadas. De La Cosa cayó muerto, así como la mayoría de sus hombres, pero Ojeda pudo huir.
Al volver Ojeda, enterados del hecho ocurrido en Turbaco, (actual Colombia), los hombres de ambas expediciones se vengaron destruyendo el poblado de Turbaco y asesinando a casi todos sus habitantes. Cuando hallaron el cadáver de La Cosa parecía un erizo lleno de flechas; otras crónicas dicen por el contrario que el cuerpo había sido devorado por los indios.
Juan de la Cosa gozó en vida de un gran prestigio que los reyes reconocieron otorgándole cargos y convocándole a la Junta de Burgos, en la que reunieron en 1507 a los cuatro mejores marinos del momento.


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