martes, 13 de octubre de 2026

NAVEGAR HACIA EL OESTE EN EL SIGLO XVI

Ya en el siglo XV la gente culta sabía que la tierra era redonda. Colón calculaba que habría unas 3.000 millas náuticas de mar abierto para llegar a Oriente desde Europa
En 1489 se entrevistó nuevamente con los reyes, pero los planes seguían siendo imprecisos; unas sencillas carabelas desde Canarias hasta Japón. Él sostenía que la distancia desde Canarias hasta Asia era de 800 leguas (4.300 km) y por lo tanto el proyecto era realizable. En realidad la distancia es cuatro veces mayor. No obtuvo la aprobación deseada. El ánimo empezó a decaer, envió a su hermano Bartolomé a la corte inglesa. Enrique VII tampoco lo encontró factible.


Al fin cayó Granada marcando una nueva época para la cristiandad y para la política del mundo en general. El rey Fernando era un príncipe del Renacimiento, un político, práctico, militar despiadado en la guerra y buen gobernante. Isabel en cambio era más enigmática, romántica y muy devota. Pero decidida y ambiciosa. Esta combinación de personalidades convenía a Colón. En la entrevista se mostró decidido y defendió su proyecto con convicción, ofreció el monopolio del comercio a la corona y la extensión del cristianismo entre los paganos.
El 6 de septiembre zarpan de Canarias y comienzan realmente a cruzar el océano. Las órdenes eran de ir al oeste. Los vientos los alejaban de lo conocido fácilmente, pero entonces la pregunta era ¿cómo volveremos teniendo los vientos en contra?

RELOJ DE ARENA 

La fórmula del tiempo que se empleaba para saber la distancia recorrida, era simplemente un reloj de arena que se volcaba por espacios determinados de tiempo, y multiplicar esto por la velocidad. Colón llevaba las crónicas diarias pero una para él y otra para la tripulación. También usaba en secreto el astrolabio que permite saber la hora exacta del día o de la noche según la posición del sol o de las estrellas. Y el sextante que indica la latitud.

SEXTANTE NÁUTICO ACTUAL 

La vida a bordo era soportable para esos tiempos. Hoy sería impensable de todo punto. Al amanecer comenzaban las tareas. La hora de la comida era además de la alimentación en sí motivo de vida en común. Los alimentos eran malísimos. Sabemos por crónicas de otros viajes posteriores que por ejemplo las galletas se pudrían, los guisos eran apestosos con carne ya rancia. No tenían especias que disfrazaran algo el sabor. La fruta y la verdura se acababan a los pocos días. También la tripulación tenía un comportamiento deplorable a la hora de comer.
Hoy podemos reproducir el viaje de aquellos hombres pero algunas cosas es imposible ni siquiera imaginarlas. 

ASTROLABIO

También la inquietud, la intranquilidad de no saber si volverían, o si encontrarían siquiera la tierra buscada. Solo la tenacidad de Colón, su personalidad, la fe cristiana y la ambición eran lo que empujaban a esas gentes a un destino tan incierto.
Para Colón su objetivo había sido cumplido, había logrado lo que pensaba desde hacía años. La verdad es que estaba equivocado, Colón nunca supo que en realidad había descubierto un continente nuevo, murió creyendo que había llegado a Oriente, a la India.
Pero la vida lo llevó donde la realidad se une a los sueños, donde la pasión se hace materia y la realidad se impone. Sin embargo una vez más el destino quiso estar a favor del hombre que marcaría con su gesta un punto épico de la humanidad: que él nunca supiera la verdad, que muriese con su deseo cumplido.
Aunque los hechos eran todavía más inconmensurables, más grandiosos que lo previsto, realmente había llegado a un nuevo mundo

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