viernes, 16 de octubre de 2026

CEUTA SUFRIÓ EL ASEDIO MÁS LARGO DE LA HISTORIA

DEFENSA ESPAÑOLA Y TRATADO DE WAD-RAS
El Sitio de Ceuta se prolongó durante 33 años.
La ciudad fue sometida por los marroquíes a un tremendo asedio que se prolongó desde el 23 de octubre de 1694 al 22 de abril de 1727.
Las fuerzas alauitas (marroquíes) lideradas por el sultán Muley Ismaíl, quien había conseguido crear un nuevo Estado capaz de combatir a los españoles en el norte de África y a los argelinos, gracias sobre todo a la ayuda francesa que proveyó al alauita de ingenieros y artillería.

EL SULTÁN ALAUITA MULEY ISMAÏL
El moro buscaba expulsar definitivamente a los españoles del norte de África. Ceuta era una pequeña guarnición española e hispano-portuguesa.
Tras heredar el trono Alauita en 1672, el moro reclutó un poderoso ejército de más de 100.000 hombres encabezado por la legendaria “guardia negra” formada por esclavos fanatizados, con la que barrió todo el Magreb.
Tras eliminar a los principados bereberes y derrotar a los turcos de Argelia atacó las posesiones cristianas de la costa que fueron cayendo sucesivamente: Larache, Arcila, La Mamora en la década de 1680. Incluso en 1686 cayó Tánger, posesión entonces inglesa.
En el asedio los combates incluyeron bombardeos constantes, guerras de minas e incursiones marítimas.

Puso sitio a la ciudad de Ceuta con un gran ejército, que con apoyo francés levantó potentes obras de asedio en torno a la plaza. Se sucedieron los bombardeos y asaltos que fueron rechazados una y otra vez por la animosa guarnición respaldada sin fisuras por los ceutíes. En uno de los asaltos, realizado en una noche tormentosa, los marroquíes consiguieron incluso atravesar la muralla exterior llegando a la Plaza de Armas y exterminando a los defensores que no pudieron refugiarse en el recinto interior al retirarse el puente levadizo.
Conviene recordar que todo esto sucedía en las postrimerías del reinado de Carlos II “el hechizado”. Ni en aquellos momentos, ni durante la posterior guerra de Sucesión, flaqueó la decisión española de defender Ceuta a costa de cualquier sacrificio. Ni tan siquiera cuando tras la toma de Gibraltar, la flota anglo – holandesa reforzó a los sitiadores bloqueando la plaza y bombardeando las fortificaciones españolas.
En 1704 tropas anglo-neerlandesas conquistaron Gibraltar durante la guerra de Sucesión Española. Esto supuso un duro golpe para Ceuta ya que Gibraltar era la principal vía de abastecimiento de Ceuta con la península. La comunicación con Tarifa resultaba dificultosa por los vientos en el estrecho de Gibraltar y el resto de ciudades peninsulares cercanas estaban enfrascadas en la guerra de sucesión española.
El día 7 de agosto de ese año el Príncipe de Darmstadt envió a Juan Basset con algunos buques a Ceuta para que se rindiesen al archiduque Carlos de Austria, el enemigo del rey Felipe V,  con la promesa de que el cerco a la ciudad se acabaría. El marqués de Gironella, gobernador de Ceuta, y la población se negaron a rendirse a los británicos y reforzaron la zona de la Almina previendo un posible bombardeo de la flota británica. El ataque británico nunca llegó a efectuarse debido a que la flota británica se dirigió a enfrentarse a una flota franco-española que pretendía reconquistar Gibraltar. Desde la llegada de los británicos a Gibraltar, se prestaría desde allí abastecimiento a los sitiadores marroquíes.

TROPAS ESPAÑOLAS EN LA DEFENSA DE CEUTA 

En 1720, una expedición, enviada por el rey español Felipe V, al mando del Marques de Lede rompió temporalmente el cerco, pero una epidemia de peste obligó a repliegues parciales, reanudándose los enfrentamientos. Tras cruzar el estrecho, la expedición de 16.000 hombres, a las órdenes del marqués de Lede, asaltó con éxito las trincheras marroquíes, defendidas por 20.000 hombres que incluían a la guardia personal del sultán de marruecos. Los marroquíes huyeron tras un durísimo enfrentamiento, abandonando sus posiciones que fueron ocupadas y reforzadas por los españoles, lo que permitió a nuestras fuerzas rechazar una y otra vez los contraataques en los que llegaron a emplearse más de 60.000 efectivos.

EL SULTÁN Y SU GUARDIA NEGRA

A pesar del éxito español, el sitio continuó con altibajos durante otros siete años, para ser levantado en 1727 como consecuencia de nuevas acciones españolas. Ceuta volvería a ser sitiada por el Imperio jerifiano en 1732, 1757 y 1790, pero los asedios fracasaron ante la decidida respuesta española. El asedio terminó definitivamente el 22 de abril de 1727 tras la muerte de Muley Ismaíl y las luchas internas por su sucesión.
Este largo periodo transformó por completo a la localidad, consolidando el idioma castellano y desvaneciendo el carácter portugués que la ciudad mantenía desde su conquista en 1415.
Ceuta es una ciudad increíble. Por su localización, por su belleza, por su prodigiosa historia. Por ella han pasado en los últimos tres mil años, casi todas las civilizaciones que se han asomado al Mediterráneo, desde los fenicios a los árabes, pasando por los romanos y los visigodos.
Por fin fue ocupada en 1415 por los portugueses en el contexto del enfrentamiento secular entre cristianos y musulmanes que hemos denominado Reconquista. Cuando fue reconquistada, Málaga, Granada y Almería seguían siendo musulmanas y, en cambio, Estambul, aún seguía siendo cristiana.

LEVANTAMIEENTO DEL SITIO DE CEUTA 
En resumen Ceuta lleva formando parte del mundo ibérico cristiano antes que la Andalucía Occidental y antes de que las Canarias apareciesen en la historia. Y ha sido siempre defendida, por difíciles que fueran las circunstancias..
Sin embargo el resurgir de España durante el siglo XVIII permitió reforzar la acción de nuestro país en el norte de África. Así en 1720 España afrontó a la vez a las cuatro principales potencia de Europa asociadas en la cuádruple alianza para detener la recuperación española. El ejército obligado a abandonar Sicilia, a pesar de su éxito militar, y concentrado en Andalucía, fue reorganizado y rearmado lo que ocasionó graves preocupaciones a las cancillerías europeas. No existían motivos para ello porque las tropas estaban destinadas a levantar el asedio de Ceuta.
España ha defendido a Ceuta con la misma decisión con la que defendió Zaragoza. No tiene sentido pretender justificar la españolidad de Ceuta por los antecedentes romano y visigodo. Como tampoco resulta acertado oponerse a las reivindicaciones marroquíes con el argumento de que Marruecos, como Estado, no existía en 1415. Son justificaciones que denotan como mínimo, cierta mala conciencia, aunque también una renuncia a emplear los únicos argumentos realmente ciertos: Ceuta es española en primer lugar por el más contundente de los derechos que se aplican, con sordina, en las relaciones internacionales: el de conquista.
Se trata de un derecho que nadie justifica mediante argumentos jurídicos o moralistas. Ceuta es española, al igual que Alsacia es francesa, y no alemana, el Tirol del sur es italiano y no austríaco y Estambul es turca, no griega.

FIRMA DEL SULTÁN DEL TRATADE DE WAD-RAS 
Y en segundo lugar por la decisión de la población ceutí de permanecer en España en el momento de la separación de Portugal en 1640, por considerar ilegítima la proclamación del Duque de Braganza como monarca lusitano. Ceuta ha seguido siendo española hasta hoy porque España la ha defendido sin desmayo, incluso en las circunstancias más difíciles de nuestro complicado devenir histórico. Y lo seguirá siendo mientras no renunciemos a defenderla.
Además no debemos olvidar el acuerdo firmado el 26 de abril de 1860 entre España y Marruecos. Por este tratado, el sultán de Marruecos reconoce de forma plena, absoluta y a perpetuidad la soberanía de España sobre las plazas de Ceuta y Melilla, así como sus terrenos, fortalezas y pertenencias. Reconoce también todos sus derechos, fortificaciones, dependencias y pertenencias. Ambas parte se comprometen a mantener la amistad y la buena vecindad. El tratado se firma por voluntad libre y sin coacción de ninguna de las partes. Se firma del Tratado de Wad Ras, el 26 de abril de 1860. El tratado establece expresamente que este reconocimiento es para siempre, sin límite de tiempo. Este reconocimiento ha sido reiterado por Marruecos en múltiples ocasiones desde entonces, consolidando la legitimidad histórica y jurídica de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.
TEXTO "Su Majestad el Sultán reconoce a perpetuidad la soberanía de Su Majestad la Reina de España sobre las plazas de Ceuta y Melilla, con sus fortalezas, terrenos y dependencias." Tratado de Wad Ras, 26 de abril de 1860.
El Tratado de Wad Ras es un documento internacional válido y vigente. Puso fin a la guerra de África y fue la consecuencia de las sucesivas derrotas sufridas por Marruecos, en su enfrentamiento contra las tropas españolas, en particular tras la batalla de Wad-Ras. Ello obligó al sultán Muhammad ibn ‘Abd al Rahman, (como miembro de la dinastía alauí) a pedir la paz a la reina Isabel II de España.
Forma parte de la base jurídica que respalda la españolidad de Ceuta y Melilla. Es una prueba histórica irrefutable del reconocimiento de Marruecos a la soberanía española.

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