Tengamos en cuenta que España como tal conocemos hoy, no existía, no era un Estado. Eran reinos, unos cristianos y otros musulmanes, los reinos de Taifas, pues el Califato de Córdoba ya había desaparecido.
Urraca I de LeónNació en León en el 1081, era hija de
Alfonso VI de León (Emperador de Hispania, por herencia visigoda), y de su segunda esposa Costanza de Borgoña. Fue una reina
poderosa, que accedió al trono al morir su padre sin heredero varón.
La reina Urraca fue la primera mujer que ejerció de forma
efectiva el papel de reina “propietaria” y se trata de un personaje
verdaderamente insólito en la Historia del medioevo hispánico.
Se casó con Raimundo de Borgoña en 1090. Urraca tenía diez años
de edad. Raimundo fue el que introdujo la línea sucesoria de los Borgoña. Después de la muerte en 1090 del rey García de
Galicia, Urraca se convirtió en la heredera del trono. Fue desplazada en 1093
cuando nació el único hijo varón del rey Alfonso VI, el infante Sancho
Alfónsez, pero fue muerto en la batalla de Uclés en 1108 y entonces es cuando
Urraca hereda Galicia y al enviudar de Raimundo (1107), su padre, Alfonso VI
les dio a ella y su hijo Alfonso el señorío de Galicia.
Su segundo matrimonio, con Alfonso I el batallador en 1109,
fracasó en su objetivo de reforzar la estabilidad interna y externa. Ambos
llevaron al país a la guerra civil, y sociales. La orden de Cluny, la nobleza,
Enrique de Borgoña rey portugués y los magnates gallegos se opusieron a la
unión con Aragón, el clero y la nobleza castellana apoyaron a Urraca, y la
burguesía era partidaria de
Alfonso I de Aragón, el batallador.
En 1109 se llegó a un acuerdo de gobierno conjunto pero a principios de 1110 la reina Urraca optó por abandonar León y refugiarse en el monasterio de Sahagún, en espera de que las bulas pontificias para la anulación del matrimonio por no haberse consumado, llegasen. Urraca mantuvo relaciones con el conde Gómez González, (de Candespina), con quien tuvo un hijo. Alfonso el Batallador en septiembre de 1110 la encerró. Alfonso formó un ejército para arrasar Castilla y tomó todas las plazas fuertes del reino, incluyendo Toledo, Sahagún, Burgos, Palencia, Osma y Orense. El conde de Candespina se las arregló para liberar a Urraca. Pero ella supo que los nobles gallegos habían secuestrado a su hijo el príncipe Alfonso. Enrique de Borgoña, rey de Portugal y cuñado de doña Urraca, se alió con Alfonso el Batallador, formaron un ejército conjunto que se enfrentó al castellano. La victoria sonrió al Batallador y el conde de Candespina, halló la muerte. El Batallador entró triunfalmente en Toledo. Urraca se reconcilió con su esposo y los monarcas portugueses se enfurecieron. Urraca se entrevistó con los nobles gallegos. Se acordó el perdón para todos por los delitos y la proclamación de Alfonso que fue coronado rey de Galicia, en septiembre de 1111. El púber tenía 7 años todavía. El monarca aragonés estaba furioso contra su mujer, pues reunió a su ejército y atacó a la comitiva gallega que transportaba al niño Alfonso hacia León.
El obispo Diego Gelmírez
El obispo pudo escapar hacia Galicia llevándose consigo a su nuevo rey. Entre Urraca y El Batallador había nuevamente una guerra civil. Y el conde don Pedro de Lara se había convertido en influyente amante de Urraca. Hacia la primavera de 1112, Urraca pudo reunirse con su hijo en Galicia. Con la dirección de su amante Pedro de Lara, las tropas de doña Urraca empujaron al ejército del Batallador hacia Carrión de los Condes. Pero surgió una nueva reconciliación de los cónyuges, en 1112. Pero las desavenencias eran muchas a pesar intermediación del delegado papal. En Castilla la guerra continuaba, las tropas castellanas dirigidas por Pedro de Lara, se habían hecho con el control. Urraca sabía que Alfonso estaba más concentrado en Aragón. Por ello, decidió recurrir al poderoso Diego Gelmírez. Se vieron en mayo de 1113, y Gelmírez pidió que la diócesis fuese arzobispado con él mismo de arzobispo. Urraca le prometió ambas cosas a cambio de ayuda militar. En una acción conjunta, la guarnición aragonesa de Burgos fue sitiada por las tropas de Gelmírez, mientras que Pedro de Lara detuvo al ejército de refuerzo del propio monarca aragonés. Teresa informó a Alfonso I que su hermana Urraca planeaba envenenarlo. Esta vez Alfonso el Batallador repudió a la reina Urraca, la expulsó de sus reinos y prohibió, bajo pena de muerte, que alguien le diese cobijo.
IGLESIA SAN NICOLÁS DE CIS (de los Froilaz)
La ruptura definitiva en 1114 provocó un problema en todo el
reino de Castilla. La alta aristocracia castellana, señores feudales y
eclesiásticos cerraron filas hacia la reina. Mientras la burguesía de los
concejos castellanos apoyó siempre a Alfonso el Batallador. Pedro Froilaz, el conde de Traba, educador del ya
adolescente Alfonso en Toledo, donde el futuro rey velaba sus primeras armas
contra los musulmanes. En Galicia el joven príncipe expuso sus derechos a la
corona de Galicia y Castilla, instando a su madre a la concordia. Así, en mayo
de 1117, Gelmírez y Urraca firmaron el llamado pacto del Tambre, que puso fin a
los conflictos bélicos y consolidó el futuro de Alfonso en el trono castellano. El año 1117, durante conversaciones entre reina y obispo en
la capital se produjo un motín. Urraca y Gelmírez tuvieron que refugiarse en la
torre del palacio episcopal, pues habían prendido fuego a la catedral. Gelmírez
escapó embozado, trepando por los tejados. La reina Urraca fue violentamente
atacada y despojada de sus ropas. Finalmente, accedió a relevar a Gelmírez como
señor jurisdiccional de la ciudad y a reponer la justicia. No cumplió nada de
lo prometido, sino que, con la ayuda del conde de Traba, llevó a cabo una
violenta represión



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