domingo, 31 de mayo de 2026

ULTIMOS AÑOS DE LOS SUEVOS EN HISPANIA

En octubre del 409 vándalos, alanos y suevos cruzaron la frontera pirenaica sin ningún tipo de oposición. Es posible que existiera algún tipo de pacto o concesión por parte del emperador Máximo.
Entre los años 417 y 418 el ejército visigodo del rey Walia  va a actuar en nombre del Imperio Romano con el objetivo de expulsar a los bárbaros de Hispania. El resultado fue que los alanos y los vándalos silingos fueron completamente derrotados y sus restos se unieron a los vándalos y suevos. Lusitania, Cartaginense y Bética volvieron al control de Roma.
La Gallaecia quedó en exclusiva para los suevos, era el único reino germánico en Hispania (429-456) tras la migración vándala a África.
Su posición de todas formas no es fácil. A falta de un acuerdo oficial con el Imperio sobre su asentamiento, el rey suevo Hermerico tuvo que negociar un acuerdo con la población de la Gallaecia, los hispanorromanos, la cual, siendo sometida a saqueos, no duda en enfrentarse a los germanos.
El pacto fue efímero. En el 431 los suevos vuelven a realizar pillajes. El obispo Hidacio acude en embajada a las Galias donde se reúne con el dux.
Durante los últimos años del rey Hermerico hay constancia de contactos con la corte imperial y también de acuerdos con la plebis Galleciae, (los habitantes de Gallaecia). Los suevos trataban de formalizan tanto con el Imperio como con la población hispanorromana su presencia en la Gallaecia.

Desde el 434 Hermerico, enfermo, en el 438 decide abdicar (o al menos asociar al trono) en su hijo Requila (439-448) quien aprovechando la práctica inexistencia de las estructuras de defensa imperiales, va a emprender una política agresiva de expansión contra las provincias de Lusitania y Bética. El mismo año de su acceso al poder derrotó al ejército de un tal Andevoto (quizá militar imperial, o terrateniente hispanorromano), a orillas del río Genil, obteniendo un importante tesoro de oro y plata.
Durante los años siguientes, el reino suevo se engrandece. En el 440 Requila toma Mérida, donde estableció su corte, consolidando su poder en la Lusitania; y en el 441 entra en Sevilla y parece que controla (al menos en su mayor parte) las provincias Bética y Cartaginense.
La razón de esta resistencia pudo ser porque Requila era pagano, pero Requiario (448-456) profesaba la fe católica. Es posible que esto no fuera aceptado por algunos suevos y, por esta razón, se opusieron inicialmente a su sucesión en el trono. Aquí tenemos al primer rey cristiano que gobernó en Hispania. Requiario, rey de los suevos, va a seguir la política expansiva pero también respeta el acuerdo con los visigodos que había negociado su padre. Parece que se siente fuerte en sus dominios y ese mismo 449 se atreve a realizar intervenciones en la Tarraconense: una incursión contra los vascones en febrero y, tras su vuelta de las Galias, saqueos junto a los bagaudas, que eran soldados desertores de las legiones o colonos evadidos, esclavos huidos, forajidos o indigentes que se enfrentaron a la opresión laboral tanto del sistema militar o de feudalismo.
Requiario fue el primer rey europeo cristiano en acuñar moneda con su propio nombre, junto al del emperador Honorio.​ Asimismo parece que fue Requiario quien estableció definitivamente la capital del reino suevo en Braga.

REY SUEVO REQUIARIO
Ante la presión del Imperio, Requiario decide formalizar el asentamiento de los suevos en Hispania. Entre los años 452 y 454 se negocia un acuerdo por el cual se reconoce a los suevos la posesión de la Gallaecia, incluida toda la Gallaecia diocleciana, la Lusitania y gran parte de la Bética mientras que la Cartaginense vuelve al dominio imperial.
En el 455 fallece el emperador Valentiniano III y los suevos atacan de nuevo las provincias Cartaginense y Tarraconense. El nuevo emperador no tardó en responder y apoyándose en el reino visigodo de Tolosa.
En el 456, el visigodo Teodorico II entra en Hispania con un gran ejército dispuesto a castigar a los suevos por haber atacado los dominios imperiales. Sendos ejércitos se enfrentaron el 5 de octubre del 456 en la batalla del río Órbigo. La derrota sueva fue apabullante. Requiario huyó precipitadamente y Teodorico II saqueó Braga. Finalmente, el suevo Requiario fue capturado y ejecutado en diciembre de ese mismo año. En este momento el reino suevo parece abocado a su fin. Teodorico II toma Mérida en el 457, sin saquearla, e instala una guarnición goda. Seguidamente nombra a Aiulfo o Agiulfo, para gobernar en Gallaecia en su nombre. Y, para mayor confusión, cuando Teodorico II vuelve a las Galias, saqueó Astorga y Palencia. Aiulfo, posiblemente instigado por los suevos, se rebeló contra su señor y usurpó el poder. Teodorico II no tardó en enviar un ejército contra él y fue apresado y asesinado.
A su muerte, los suevos no alcanzan una jefatura única. Dos son los aspirantes: Maldrás, concentrado en la Lusitania, y Framtano asentado en la Gallaecia. Maldrás ejecuta numerosas acciones de saqueo contra los hispanorromanos en Lisboa y Oporto entre los años 457 y 459. Por otro lado Framtano muere en el 457 o 458 y es sucedido por Requimundo.
El rey visigodo parece dispuesto a comenzar a controlar Hispania. En el 458 envía al dux Cyrila para hacerse con Sevilla en la Bética. En el 459 se suceden más acciones visigodas contra la Bética así como el saqueo por parte de los hérulos (aliados de los romanos) de la costa cantábrica del reino suevo.
Maldrás mató a Ricimero, pero al poco murió degollado y fue sucedido por Frumario. El conflicto entre las facciones suevas sume en el caos el territorio. Los hispanorromanos de la Gallaecia negocian un acuerdo con los visigodos. Las distintas facciones suevas reaccionaron mal ante estos movimientos. Frumario fallece ese año y es sucedido por Remismundo quien, según Isidoro de Sevilla, era hijo de Maldrás. Tanto él como su contendiente Rechimundo tratan de conseguir el apoyo de los visigodos, a quienes envían embajadas. Es Remismundo quien va a conseguir el apoyo visigodo, seguramente también avalado por la aristocracia hispanorromana. Teodorico II le reconoce como rey. En el año 465 ya ha impuesto su autoridad sobre todas los suevos.

LUSITANIA
Remismundo (463-469) logró ser rey de los suevos gracias al apoyo visigodo. Sus dominios territoriales son mucho más reducidos que los del 456. A grandes rasgos abarcaría la Gallaecia hasta no mucho más allá de Astorga y León. Además, algunos grupos hispanorromanos se enfrentaban activamente contra los suevos. Sin embargo, el fallecimiento de Teodorico II (466) dio alas a Remismundo. Decidido a recuperar el control de la Lusitania, en el 468 entró en Coimbra.
Remismundo falleció en el 469. Su gran labor fue la de asegurar la continuidad del reino suevo cuando parecía que estaba destinado a desaparecer. Desde el 469 al 550 no tenemos información. Solo sabemos que los reyes suevos se convirtieron al arrianismo y que lograron consolidar las fronteras de su reino.
Desde el último tercio del siglo V los visigodos comenzaron a asentarse de forma efectiva en Hispania. De tal modo que, tras la derrota ante los francos en Vouvillé (507), acabaron por trasladar la capital de su reino a Toledo, en el corazón de Hispania. Esta nueva realidad hizo también que el reino suevo afianzara las relaciones de amistad con los reinos francos y con el Imperio Bizantino, ambos adversarios de los visigodos.
A finales del siglo V contingentes de población britana que huía de los invasores anglosajones, se asentaron en la costa lucense, aproximadamente entre el río Eo y la ría de Ferrol. Cerca de Pastoriza. El reino suevo “vuelve a la historia” cuando los reyes suevos abandonan el arrianismo por el catolicismo.

REY LEOVIGILDO 
Martín de Braga, obispo, antes de ir a Galicia, había estado en Bizancio y su llegada al reino suevo coincide con el desembarco de los bizantinos en el sur de la península, donde fundarán la provincia de Spania.
El rey Miro bajo su gobierno se celebró el II Concilio de Braga (572) y Martín de Braga completó la reorganización de la iglesia católica sueva.
Mientras tanto, el rey visigodo Leovigildo se encontraba embarcado en hacerse con el control de toda Hispania. Entre el 573 y el 576 se ocupó del noroeste del reino, fronterizo con el reino de los suevos. Así en 573 sometió la Sabaria y al año siguiente tomó la ciudad de Amaya, y con ella toda la provincia de Cantabria quedó sometida.
Aparte de esto, los suevos adoptaron el latín vulgar, y les quedan algunos restos del idioma germánico. Hay influencia sobre la lengua gallega e incluso la portuguesa.
En 575 se apoderó de la región de Orense. De esta forma recuperó la enorme franja de terreno de la parte visigoda de la frontera con el reino suevo, formada por Orense, Asturias y Cantabria, y que en la práctica eran independientes. En 576 firmó la paz con el rey suevo Miro.​
En el 580 se inició en el reino visigodo la rebelión de Hermenegildo. Dos años después Leovigildo inició la ofensiva para recuperar la Lusitania y la Bética que estaban en poder de los sublevados. En seguida tomó Mérida y en el 583 sitió Sevilla, donde vivía Hermenegildo.
Leovigildo encabezó un ejército en 585 que penetró en el reino suevo venciéndolo. La derrota ante los visigodos quebrantó la fortaleza militar del reino suevo, y el malestar por la fidelidad a Leovigildo.
Así dejó de existir el reino suevo que quedó convertido en una provincia del reino visigodo de Toledo. Tras la marcha de Leovigildo, hubo un intento de restauración del reino por parte de un tal Malarico pero fue derrotado por los ejércitos visigodos.
Bibliografía
Javier Arce: Bárbaros y romanos en Hispania (400-507).
Marcial Pons: Ediciones de Historia.
Díez Martínez,: El reino suevo (411-585). Akal

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