miércoles, 27 de mayo de 2026

NACE EL REINO DE PORTUGAL

Hereda Ordoño el trono leonés, y aquí acaba el primer reino de Galicia.
Quizá quedara configurado dentro del reino de León en el 1065. De todas formas las luchas fratricidas desembocan en que el reino de Galicia es dividido en dos condados, Portugal y Galicia cuyo último rey gallego fue Alfonso VI de León y Castilla hasta su muerte en el 1109.
Galicia pasa entonces a tener la configuración actual y se inicia una de las etapas más brillantes de su historia

ALFONSO VI DE LEÓN  
Como vamos narrando la creación de los reinos cristianos, vemos que se solapan en la narración unos con otros de los cuales aún no hemos contado su historia. Esto nos pasa con el reino de Portugal con el de Castilla.
Hubo intentos de tener mayor autonomía en la región, e incluso la independencia por parte de los condes que dominaban el condado de Galicia y de Portucale.
Alfonso VI de León (1070 aprox.) entregó el gobierno del condado de Galicia al conde Enrique de Borgoña, en un intento de acabar con ese clima independentista. Esto incluía las llamadas tierras de Portucale.

ENRIQUE  DE BORGOÑA

Los fracasos militares del conde, el rey decidió dar en el 1096 al conde Enrique de Borgoña las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. 
El conde de Portugal, Enrique de Borgoña consiguió primero independizarse de Galicia, y luego, dado que Braga fue ascendida a arzobispado se independiza de Castilla en lo religioso, pero le siguió reconociendo vasallaje. Este hombre fue eficaz en la lucha contra los musulmanes y tuvo una política independentista.
Sus dominios fueron creciendo por el sur con la ayuda de los cruzados gracias a la mediación de los templarios y hospitalarios, ordenes en cuya radicación Portugal siempre había favorecido. A la muerte de Enrique le sucede su viuda, pero sus amores con un conde gallego fueron castigados con la sublevación de su hijo Alfonso Enríquez, que le sustituyó en el trono.
Llega al poder su hijo, Alfonso I de Portugal (1109 -1185) que consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III. Alfonso Henriques (en portugués) se proclamó con el título de Alfonso I De Portugal. Conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora.
En 1178, en vista de una invasión de Fernando II de León a Castilla, Alfonso I apoyó a Alfonso VIII de Castilla y envió en su auxilio a un ejército comandado por su heredero Sancho. La paz de 1180 entre Fernando II y Alfonso VIII evitó una nueva guerra.
El rey Alfonso Henriques falleció con 76 años de edad en 1185.
Le sucede su hijo, Sancho I de Portugal (1154 - 1211)
Hijo mayor de Alfonso I y de su mujer, Mafalda de Saboya, nació en Coimbra el 11 de noviembre de 1154. Desde muy joven su padre le preparó en las prácticas militares. Su padre le armó caballero en Coimbra, en 1170, cuando tenía dieciséis años. Al sentirse su padre enfermo decidió entregar a su hijo el poder político. Se casó en 1174, con cerca de veinte años, con Dulce de Aragón, hija de Raimundo Berenguer IV.

ALFONSO I DE PORTUGAL 

Los comienzos de su gobierno se caracterizan por una intensa acción militar contra el Islam y el Reino de León. Aprovechándose de las divisiones existentes entre los Reinos cristianos peninsulares, los almohades desencadenan una fuerte ofensiva fruto de la cual conquistaron Cáceres en 1174. Para contrarrestar este efecto el infante Sancho organizó una expedición militar a Andalucía, durante el año 1178, que provocó destrucciones en los alrededores de la villa. Como respuesta, los musulmanes efectuaron ataques en suelo portugués, como es el caso de Abrantes (1179), Coruche (1180) y Évora (1181). El infante Sancho sufrió una derrota en 1181 frente a las fuerzas de Fernando II cuando atacó Ciudad Rodrigo. Lo que estaba en tela de juicio consistía en el dominio de las tierras de Ribacoa. Uno de los ataques más duros fue el que se produjo en Santarém en 1184. Esta etapa de gran ofensiva almohade coincidía con la reanudación de las hostilidades entre los Reinos de Portugal y León.

SANCHO I DE PORTUGAL 

Un conjunto de circunstancias resultó con todo favorable a Sancho I. En 1188 murió el Rey de León, Fernando II. Al año siguiente, la ausencia del Rey de Marruecos en África y el auxilio de los cruzados, que habían llegado a Lisboa, favorecieron la preparación de una gran ofensiva contra los musulmanes que condujo a la conquista de los castillos algarvios de Alvor y de Silves. La escuadra de los cruzados frisones y daneses en acción conjugada con los portugueses penetró en la bahía de Lagos. La conquista de Silves representaba la ocupación de uno de los más poderosos baluartes del dominio almohade. En la ciudad habitaban más de veinte mil personas y estaba guarnecida por torres y murallas consideradas inexpugnables; se entregó a los atacantes después de mes y medio de durísimo enfrentamiento. Seguidamente los cristianos ocuparon el castillo de Albufeira. Desde entonces Sancho I pasó a denominarse Rey de Portugal y del Algarbe.  La reacción de los musulmanes no tardó. Tres grandes ejércitos iniciaron el asedio de Silves, Évora y de toda la línea del Tajo. Llegaron a las cercanías de Coimbra. En 1191 los moros conquistaron Silves en Algarbe, Alcácer do Sal, Palmela y Almada en las puertas de Lisboa. En la frontera leonesa se reabrían las hostilidades.
Entre 1197 y 1199 Portugal atacó la frontera de Galicia con la ocupación de Tuy y de Pontevedra. A su vez, los leoneses atacaron en la frontera de Beira y vencieron en Ervas Tenras en 1199, cerca de Pinhel. Ese año Alfonso IX de León atacó Bragança, mientras que Sancho I atacaba Ciudad Rodrigo. Toda esta beligerancia se acompañó en ambos lados por una política de repoblamiento de la frontera. Desde aquí resultó la concesión de un gran número de cartas de fuero a poblaciones de la frontera islámica. Fueron del mismo modo beneficiadas las Órdenes Militares, fundadas a partir de 1170, sobre todo los frailes de Évora (más tarde Avis) y Santiago.
Entre 1199 y 1208 hubo hambres, epidemias y otras calamidades. Eran innumerables los conflictos sociales. Muy grave fue la contienda que Sancho I tuvo con el obispo Martinho Rodríguez, en la cual intervinieron ciudadanos, menestrales, canónigos, el Monarca y sus vasallos. Hubo numerosas muertes, violencia, robos y encarcelamientos.
Falleció el Rey en la ciudad de Coimbra el 26 de marzo de 1211, a los cincuenta y seis años de edad. Gobernó el reino más de un cuarto de siglo, a lo que hay que añadir los quince años en los que estuvo asociado con su padre Alfonso Enriques. Le sucedió su hijo Alfonso II.

ALFONSO II DE PORTUGAL 

Sus sucesores continuaron las tareas de reconquista hasta que llegado a la famosa Batalla de las Navas de Tolosa, (1212) donde participaron voluntarios portugueses y se aceleraron las conquistas.
Más tarde Alfonso III firma la paz con la Corona de Castilla gracias a su matrimonio con Beatriz de Castilla y consigue mantener el Algarve bajo poder portugués.
En su momento la independencia del Reino de Portugal fue rechazada por el ya reino de Castilla. En 1297 fue la reina María de Molina, en nombre de su hijo Fernando IV, menor de edad, la que firmó el Tratado de Alcañices con el rey portugués Dionisio I. Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. Se establecieron las fronteras. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. Pedro I de Portugal consigue reforzar el poder central del gobierno, eliminando la jurisdicción de la aristocracia y el clero.
El hijo de este, Fernando I en el año 1369 reclama el trono de la Corona de Castilla a la muerte del titular, Pedro I de Castilla el cruel, como descendiente legítimo por parte materna de Sancho IV de Castilla. Pero finalmente el escogido para ocupar el trono castellano fue Enrique de Trastámara, (Enrique II de Castilla), hermano bastardo del fallecido Pedro I, y que fue confirmado por el papa Gregorio XI.
Al morir Fernando I sin hijos, su hija Beatriz de Portugal, fue nombrada heredera del país y reina “de jure”, pero su anterior boda con el heredero del trono castellano, Juan I de Castilla provoca una insurrección interna de la nobleza, que veía peligrar la independencia de su país.
Recordemos que años antes, en la batalla de Aljubarrota de agosto de 1385, entre tropas portuguesas e inglesas al mando de Juan I de Portugal, y el ejército castellano de Juan I de Castilla, del que formaba parte la mayoría de la nobleza portuguesa, el resultado fue la derrota de los castellanos, el fin de la crisis portuguesa de 1383-1385 y la consolidación de Juan I como rey de Portugal. Con la llegada de este rey, se instala en Portugal la dinastía Avis en 1385.  El segundo rey fue Eduardo I de Portugal padre de Juana de Avis, que se casó con Enrique IV de Castilla y, aunque éste por lo visto era impotente, nació una hija Juana, a la que todo el mundo conoce por “La Beltraneja”.
A partir de esto la historia del reino de Portugal en cuanto a Castilla se limita a la disputa por la corona castellana que terminará con la guerra de Sucesión castellana, que narraremos en la historia del reino de Castilla.

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