Esa
frase es un grito desesperado que refleja las extremas condiciones de hambre
que sufrió Madrid durante el asedio de la Guerra Civil.
Entre otras cosas de tipo militar, Madrid se rindió a los franquistas porque tenía hambre. La falta de alimento entre los ciudadanos y combatientes republicanos de la capital resultaron ser la pieza clave para la victoria del bando franquista
Paradójicamente, la escasez llegó a tal punto que los madrileños hicieron famosa otra frase de protesta similar. Al proteger la estatua de la Cibeles con sacos terreros, alguien le colgó un cartel que decía: "O me dais de comer o me quitáis el tenedor".
Entre otras cosas de tipo militar, Madrid se rindió a los franquistas porque tenía hambre. La falta de alimento entre los ciudadanos y combatientes republicanos de la capital resultaron ser la pieza clave para la victoria del bando franquista
Paradójicamente, la escasez llegó a tal punto que los madrileños hicieron famosa otra frase de protesta similar. Al proteger la estatua de la Cibeles con sacos terreros, alguien le colgó un cartel que decía: "O me dais de comer o me quitáis el tenedor".
En la retaguardia de Madrid, la falta de suministros fue una constante política y social. Para lidiar con la crisis alimentaria, el racionamiento se volvió obligatorio y las protestas sociales en torno al reparto de comida marcaron el día a día de la ciudad.
Durante este conflicto, el hambre fue protagonista y
cambió la gastronomía de supervivencia.
El presidente de la II República Española, Manuel Azaña en diciembre de 1938, (plena Guerra Civil) se trasladó a Cataluña, junto a su mujer y sus colaboradores más cercanos. Insistió en el armisticio, pero tanto el Partido Comunista como Franco expresaron su rechazo al mismo; por lo demás, el gobierno de Juan Negrín tampoco parecía aceptar ya esa posibilidad. Con todo, su desilusión era tan grande que a mediados de ese mismo mes envió un giro por valor de un millón de francos franceses a Cipriano de Rivas (que convertiría a dólares oro) para ir preparando el destierro de su familia en Francia. Una vez que el gobierno francés abrió paso a civiles y militares por la frontera en enero, Azaña su familia y sus colaboradores se dirigieron hacia ella. Negrín comunicó personalmente que era decisión del gobierno, que Azaña se refugiase en la embajada de España en París hasta poder organizar su regreso a Madrid. Azaña dejó claro que, tras la guerra, no había vuelta posible a España.
El 5 de febrero reanudaron el viaje hacia el destierro.
El presidente de la II República Española, Manuel Azaña en diciembre de 1938, (plena Guerra Civil) se trasladó a Cataluña, junto a su mujer y sus colaboradores más cercanos. Insistió en el armisticio, pero tanto el Partido Comunista como Franco expresaron su rechazo al mismo; por lo demás, el gobierno de Juan Negrín tampoco parecía aceptar ya esa posibilidad. Con todo, su desilusión era tan grande que a mediados de ese mismo mes envió un giro por valor de un millón de francos franceses a Cipriano de Rivas (que convertiría a dólares oro) para ir preparando el destierro de su familia en Francia. Una vez que el gobierno francés abrió paso a civiles y militares por la frontera en enero, Azaña su familia y sus colaboradores se dirigieron hacia ella. Negrín comunicó personalmente que era decisión del gobierno, que Azaña se refugiase en la embajada de España en París hasta poder organizar su regreso a Madrid. Azaña dejó claro que, tras la guerra, no había vuelta posible a España.
El 5 de febrero reanudaron el viaje hacia el destierro.
Segismundo Casado en marzo de 1939, estando en la zona republicana, fue el militar que comandó el golpe de estado y derribó al gobierno del socialista radical Juan Negrín, contando con el apoyo de socialistas moderados como Julián Besteiro, republicanos de izquierda y los sectores libertarios, constituyendo el Consejo Nacional de Defensa que puso fin a la resistencia del bando republicano al rendirse sin combatir, a Francisco Franco, poniendo fin así el 1 de abril de 1939 a la Guerra Civil Española.
SEGISMUNDO CASADO
Casado estaba convencido de que la guerra estaba perdida y era inútil proseguir la lucha con el consiguiente sacrificio de civiles y soldados. Creía que la guerra continuaba en beneficio de la Unión Soviética. El 5 de marzo de 1939, Casado, bajo el falso pretexto de que el presidente Negrín estaba planeando la toma del poder por el PCE, condujo el golpe de Estado, contando con el apoyo de los partidos republicanos, de la facción "antinegrinista" del Partido Socialista Obrero Español, liderada por Julián Besteiro, de los desilusionados líderes anarquistas, así como de los jefes no comunistas del Ejército Popular Republicano.
Manuel
Azcárate, dirigente comunista de las Juventudes Socialistas Unificadas,
describía así la situación en Madrid a principios de 1939: “Pero éste ya no era
el Madrid de 1936 o 1937. Faltaba comida. El cansancio de la guerra se
apreciaba en las caras demacradas de la gente. El ambiente se había vuelto
hosco, triste, trágico. Por todas partes se respira un sentimiento
anticomunista porque muchas personas creen que son los comunistas los
responsables de que la guerra se prolongue”. El hambre y la crisis de subsistencias
que asolaba la zona republicana estaban minando la capacidad de resistencia de
la población en Madrid porque la mayor parte de él había caído en manos de los
sublevados en los primeros meses de la guerra. Así en Madrid pronto se tuvo que
recurrir a las cartillas de racionamiento, cuyas cantidades se fueron poco a
poco disminuyendo, por ejemplo se daban 100 gramos de pan por persona y día y
la carne, el pescado, los huevos y la leche prácticamente desaparecieron y
floreció el mercado negro. Sin embargo las organizaciones del Frente Popular
tenían sus propios sistemas de abastecimiento para sus milicianos y afiliados,
por lo que éstos no padecieron tanto las penurias que afectaban al resto de la
población. A finales de 1938 hubo manifestaciones de mujeres en Madrid que
reclamaban leche para sus hijos y aparecieron pasquines en lo que se leía reclamos anes el hambre de sus hijos.
Tras su salida del gobierno de Negrín en agosto, los que sí estaban en contacto con el gobierno británico eran los nacionalistas vascos y catalanes que presentaron sendos memorándums el 12 de octubre de 1938 firmados por el "Presidente de Euskadi" José Antonio Aguirre y por el "Presidente de Cataluña" Lluís Companys en el que pretendían que Gran Bretaña les apoyara para formar dos estados casi independientes en sus respectivos territorios. Un mes después Luis Arana Goiri, hermano del "padre" del nacionalismo vasco y fundador del PNV Sabino Arana Goiri, envió otro memorándum al Foreign Office donde abiertamente pedía el apoyo británico a la independencia de Euskadi y de Cataluña, bajo protección británica la primera y bajo protección francesa la segunda. En el escrito se refería al conflicto que vivía la Península como "esta cruel guerra española destructora de mi amada Patria Euskadi". Pero los británicos no aceptaron ninguna de estas propuestas, entre otras razones, porque "no estaban dispuestos a introducir otro elemento de desestabilización más en España.
La desmoralización total de las tropas que luchaban contra Casado en Madrid, comenzó a cundir entre las filas comunistas cuando supieron que el golpe había triunfado en toda España y Madrid era el único lugar donde se combatía, y que el gobierno de Negrín y la dirección comunista hacía tres días que había marchado al exilio, con lo que desaparecía la razón principal del contragolpe: el restablecimiento de la legalidad de un gobierno que ya no existía.
Tras su salida del gobierno de Negrín en agosto, los que sí estaban en contacto con el gobierno británico eran los nacionalistas vascos y catalanes que presentaron sendos memorándums el 12 de octubre de 1938 firmados por el "Presidente de Euskadi" José Antonio Aguirre y por el "Presidente de Cataluña" Lluís Companys en el que pretendían que Gran Bretaña les apoyara para formar dos estados casi independientes en sus respectivos territorios. Un mes después Luis Arana Goiri, hermano del "padre" del nacionalismo vasco y fundador del PNV Sabino Arana Goiri, envió otro memorándum al Foreign Office donde abiertamente pedía el apoyo británico a la independencia de Euskadi y de Cataluña, bajo protección británica la primera y bajo protección francesa la segunda. En el escrito se refería al conflicto que vivía la Península como "esta cruel guerra española destructora de mi amada Patria Euskadi". Pero los británicos no aceptaron ninguna de estas propuestas, entre otras razones, porque "no estaban dispuestos a introducir otro elemento de desestabilización más en España.
La desmoralización total de las tropas que luchaban contra Casado en Madrid, comenzó a cundir entre las filas comunistas cuando supieron que el golpe había triunfado en toda España y Madrid era el único lugar donde se combatía, y que el gobierno de Negrín y la dirección comunista hacía tres días que había marchado al exilio, con lo que desaparecía la razón principal del contragolpe: el restablecimiento de la legalidad de un gobierno que ya no existía.
MANUEL AZAÑA murió poco después en Montauban, Francia, el 3 de noviembre de 1940.
JUAN
NEGRÍN murió en París el 12 de noviembre de 1956. En los últimos días de la
guerra, formó un inmenso tesoro con bienes incautados para el sostenimiento de
los exiliados republicanos que se transportó a México en el yate real de
Alfonso XIII.
SEGISMUNDO CASADO estuvo exiliado en varios países y regresó a España con su familia en 1961, siendo juzgado y posteriormente absuelto por un consejo de guerra. Falleció en 1968, mereciendo tan sólo una escueta nota de prensa.




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