BERMUDO III (1017-1037)
Bermudo III de León, llamado el Mozo (1017-1037), fue rey de León desde la muerte de su padre, el rey Alfonso V, hasta su muerte. Como sucesor, fue el último rey leonés de la dinastía astur-leonesa.
Su madre falleció cuando él tenía tan solo once años de edad. Al ser menor de edad la regente era su madrasta Urraca.
Bermudo III de León, llamado el Mozo (1017-1037), fue rey de León desde la muerte de su padre, el rey Alfonso V, hasta su muerte. Como sucesor, fue el último rey leonés de la dinastía astur-leonesa.
Su madre falleció cuando él tenía tan solo once años de edad. Al ser menor de edad la regente era su madrasta Urraca.
BERMUDO III
Urraca, dirigió la política del reino leonés apoyando a su hermano, el rey de Pamplona Sancho Garcés III. La nobleza buscó un acercamiento al reino de León y promovieron el matrimonio del conde de Castilla, (perteneciente al reino de León), García Sánchez, con Sancha, hermana del rey.
El reinado de Bermudo III estuvo marcado por un hecho que tuvo lugar en la ciudad de León en 1028. Cuando el conde de Castilla García Sánchez viajaba a León para casarse con la hermana del rey leonés, fue atacado y asesinado por una venganza. Eran la familia de los “Vela”. Sancho III de Pamplona mandó ejecutarlos y además se quedó con las tierras entre el Cea y el Pisuerga, posesiones de León y aprovechó para extender sus dominio por tierras castellanas, que eran la dote y por sus derechos de herencia al estar casado con la hermana del asesinado. Con lo cual entregó Castilla a su hijo Fernando, como herencia de su madre. Sancho extendió su influencia a León.
Urraca, dirigió la política del reino leonés apoyando a su hermano, el rey de Pamplona Sancho Garcés III. La nobleza buscó un acercamiento al reino de León y promovieron el matrimonio del conde de Castilla, (perteneciente al reino de León), García Sánchez, con Sancha, hermana del rey.
El reinado de Bermudo III estuvo marcado por un hecho que tuvo lugar en la ciudad de León en 1028. Cuando el conde de Castilla García Sánchez viajaba a León para casarse con la hermana del rey leonés, fue atacado y asesinado por una venganza. Eran la familia de los “Vela”. Sancho III de Pamplona mandó ejecutarlos y además se quedó con las tierras entre el Cea y el Pisuerga, posesiones de León y aprovechó para extender sus dominio por tierras castellanas, que eran la dote y por sus derechos de herencia al estar casado con la hermana del asesinado. Con lo cual entregó Castilla a su hijo Fernando, como herencia de su madre. Sancho extendió su influencia a León.
Cuando Bermudo III comenzó a reinar a los 17 años, intentó recuperar las
tierras leonesas ahora en manos del pamplonés. Éste se apoderó de Zamora y
Astorga y en el 1034 ocupó la capital León, por lo que Bermudo se marchó a
Galicia. Sancho propuso un matrimonio entre su hijo y la hermana de Bermudo,
que se celebró en Castilla en octubre o noviembre del 1032. Bermudo regresó a
León ya que en 1035 Sancho falleció. Bermudo III tomó el poder sin
conflicto, casándose con la hija de Sancho, Jimena Sánchez, como parte del
acuerdo de retirada del propio Sancho. El rey Bermudo y el conde de Castilla
mantuvieron la paz entre 1035 y 1037. Pero en 1037, estalló la guerra entre
ambos, quizá por la negativa de reconocer la autoridad de Bermudo por parte del
conde castellano. Hubo un combate en Tamarón, Burgos, en el 1037, entre el castellano y el
rey leonés, muriendo Bermudo por caerse del caballo. El trono pasó a manos de
su hermana Sancha, que cedió sus derechos a su marido, el cual llegó al
trono como Fernando I de León el 22 de junio del 1038.
Era hijo de Sancho Garcés III de Pamplona, llamado “el Mayor”
Fue coronado rey de León como esposo de Sancha, y ya era conde de Castilla. Parece que es el momento en que Fernando se hace llamar rey de Castilla como Fernando I, aunque hay autores que opinan que el primer rey de Castilla será el que hereda a la muerte de Fernando, es decir su hijo Sancho II, el fuerte.
No realizó incursiones a los musulmanes durante dieciséis
años tiempo en el cual reorganizó ambos reinos, su administración convocó el
Concilio de Coyanza, logró el sometimiento de nobles y el clero y las villas e
introdujo la Orden del Cluny y el nuevo arte románico.Fue coronado rey de León como esposo de Sancha, y ya era conde de Castilla. Parece que es el momento en que Fernando se hace llamar rey de Castilla como Fernando I, aunque hay autores que opinan que el primer rey de Castilla será el que hereda a la muerte de Fernando, es decir su hijo Sancho II, el fuerte.
En el 1054 estalló la guerra entre Fernando I y su hermano García Sánchez III, rey de Pamplona. Intereses encontrados. Fernando deseaba recuperar los territorios cedidos por la ayuda contra Bermudo III de León. Y García Sánchez le envidiaba porque él era el primogénito de su padre. Se enfrentaron en Atapuerca, donde murió el rey de Pamplona, Sancho Garcés IV y en el mismo campo de batalla Fernando sería aclamado como nuevo rey de Pamplona.
Desaparecido ya el Califato de Córdoba, y apareciendo los primeros reinos de Taifas, Fernando I conde de Castilla y rey de León conquistó, sometió y repobló varias plazas musulmanas cobrando tributos a los más ricos, como Toledo, Sevilla, Zaragoza y Badajoz.
La taifa de Zaragoza era vasalla de Pamplona y hubo enfrentamientos entre los reinos cristianos por Zaragoza. La taifa cambió de bando siendo ahora vasalla de León. En el 1063 las tropas de León con el infante Sancho al frente, acompañado por primera vez por Rodrigo Díaz de Vivar, que era un adolescente, acudieron en auxilio de Zaragoza cuando la plaza fue atacada por Ramiro I de Aragón, hermanastro de Fernando, quien fue derrotado y murió en la batalla. Fernando I de León y Castilla murió en diciembre de 1065.
Tras su muerte se dividió su reino. Sancho II heredó Castilla con el título de
rey, Alfonso VI recibió León, García heredó Galicia y Portugal y también las
parias de Badajoz y Sevilla. Elvira el señorío de Toro y Urraca el de Zamora. Y
es aquí donde el reino de León queda apartado del reino de Castilla.
La herencia recibida trajo serios conflictos entre los hermanos. Sancho y Alfonso querían unir los reinos y acordaron repartirse Galicia. Atacaron a García y tuvo que huir del reino que fue repartido por los hermanos.
Pero Sancho era muy ambicioso y con la ayuda del Cid, Sancho II de Castilla en 1068 atacó a su hermano Alfonso VI de León que fue vencido en Llantada, una lucha personal en el que el vencedor se quedaría con el reino del vencido. Alfonso VI no cumplió su palabra, pero no tuvo problemas de momento. En el 1072 en la batalla de Golpejera, en Palencia, Sancho salió victorioso y Alfonso fue hecho prisionero. Con la intervención de la hermana de ambos, Urraca, le puso en libertad. Y huyó a Toledo donde reinaba su amigo Al-Mamun. Sancho puso sitio a Zamora, la ciudad de Urraca, pero fue engañado por un zamorano y le mató. Sancho no dejó descendencia.
Alfonso VI se hizo con todo el territorio de su padre, gobernó como rey de León, Castilla y Galicia entre 1072-1109, manteniendo la unión de los reinos de León y Castilla. Aquí es donde dice la leyenda de que el Cid obligó a Alfonso VI a jurar que no había participado en la muerte de su hermano, (la jura de Santa Gadea) pero sólo es una leyenda. Sin embargo, siguieron existiendo dos reinos diferenciados en administración, lenguas romances y leyes.
ESTATUA DEL CID EN BURGOS
Tras la muerte de Sancho IV de Navarra en 1076, pasaron a
formar parte del reino de Castilla, entonces unido al reino de León bajo el
reinado de Alfonso VI, territorios anteriormente pertenecientes al reino de
Navarra: La Rioja, Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa. Parte de estos territorios fueron recuperados por Sancho VI de Navarra en la segunda mitad del siglo XII y no retornaron a dominio castellano hasta su conquista definitiva por Alfonso VIII a finales del siglo, que se intituló “Imperatus totius Hispanae” en 1077.
El rey Alfonso había recibido con todo honora al Cid, como vasallo y lo conservó a su lado. Para Alfonso VI Rodrigo Díaz no era un súbdito más. A Rodrigo no dejaban de salirle enemigos envidiosos.
El rey le envía a Sevilla con la misión de cobrar las parias. En aquella urbe residiría varios meses. Cuando al-Motamid, rey de Sevilla, y el Cid están tramitando su pago, les llegan noticias de que tropas del moro rey de la Taifa de Granada, junto con tropas cristianas encabezadas por García-Ordoñez, conde de Nájera y amigo personal del Alfonso VI, marchan hacia Sevilla. Ambos reinos taifas gozaban de la protección de Alfonso VI precisamente a cambio de las parias. El Campeador defendió con su contingente a al-Motamid, y venció a Abdalá en la batalla de Cabra.
Y se enfrenta con el ejército granadino, apresando al conde García Ordóñez y a los nobles navarros que le acompañaban, les mantiene tres días como prisioneros y los despojó de sus pertenencias como legítimo botín de guerra y les permitió marchar libres sin rescate, mientras él victorioso regresaba a Sevilla. De este episodio, nacería una perdurable enemistad entre el Campeador y García Ordóñez, que no dejaría de acusarlo ante el Rey de haberse quedado con parte de los regalos del Rey de la Taifa de Sevilla.
Dos
años después, en 1081, el rey Alfonso VI sale en campaña hacia Toledo y los
musulmanes atacaron en Gormaz obteniendo un importante botín. Rodrigo reacciona
y sale a perseguir a los atacantes, penetra en el reino toledano y vence. Esta
acción fue un exceso de Rodrigo Díaz que le llevó, en su persecución, a
adentrarse en el reino de taifa toledano que estaba bajo el amparo del rey
Alfonso VI.
JURA DE SANTA GADEA
De regreso a la corte, el Cid cometió otro error garrafal:
pernoctó una noche en el castillo de Luna, donde estaba confinado por orden del
rey Alfonso su hermano menor, García, que era su enemigo ya que había heredado
Galicia, arrebatada por Sancho, y a su muerte se quedó Alfonso VI con dicho reino.
De todo esto se aprovechó el conde de Nájera para acusar al Cid de apropiarse de parte de las parias de Sevilla y de confabularse con García para derrocar al rey. Alfonso VI hizo caso de su amigo y desterró a Rodrigo en el año 1081.
El alcaide del castillo de Rueda en Zaragoza ofreció la entrega de la fortaleza a Alfonso VI; este acudió a tomar posesión de Rueda en enero de 1083, pero cayeron en una celada en la que murieron nobles y caballeros, llegando a peligrar la propia vida del Rey. Rodrigo, que se encontraba en la región de Tudela, al tener noticia del desastre acude rápidamente en auxilio de su Rey, que lo recibe con los brazos abiertos y lo invita a regresar con él a Castilla; el Campeador pasada la emoción del encuentro observa ciertas reticencias, que le decidieron regresar a Zaragoza.
De todo esto se aprovechó el conde de Nájera para acusar al Cid de apropiarse de parte de las parias de Sevilla y de confabularse con García para derrocar al rey. Alfonso VI hizo caso de su amigo y desterró a Rodrigo en el año 1081.
El alcaide del castillo de Rueda en Zaragoza ofreció la entrega de la fortaleza a Alfonso VI; este acudió a tomar posesión de Rueda en enero de 1083, pero cayeron en una celada en la que murieron nobles y caballeros, llegando a peligrar la propia vida del Rey. Rodrigo, que se encontraba en la región de Tudela, al tener noticia del desastre acude rápidamente en auxilio de su Rey, que lo recibe con los brazos abiertos y lo invita a regresar con él a Castilla; el Campeador pasada la emoción del encuentro observa ciertas reticencias, que le decidieron regresar a Zaragoza.
RECREACIÓN DE LA BATALLA DE CONSUEGRA
En el año 1085 los Almorávides conquistan Tanger y Ceuta y
cruzan el estrecho y en el camino se encuentran con las tropas de Alfonso VI y
Sancho Ramírez I de Aragón. Las tropas cristianas fueron vencidas en la batalla
de Zalaca (Sagraras), y el rey Alfonso
herido de un puñalada en una pierna. Se retiraron a Toledo y no fueron
perseguidos. El emir hubo de marchar a África y hubo unas tres décadas de
defensa de los almorávides.Alfonso VI claudica en su empeño de someter al Cid, retira su destierro y le ofrece la posibilidad de regresar a Castilla; un nuevo perdón que Rodrigo Díaz de Vivar rechaza, pero queda un pacto amistoso. Lo cierto es que los almorávides no aceptaban que musulmanes y cristianos se pudieran ayudar a favor de uno u otro. El Cid no participó en la batalla de Zalaca.
En 1087 Alfonso VI tuvo que hacer frente a una rebelión en Galicia. Aunque los musulmanes recibieron ayuda de África, por las desavenencias entre las Taifas desistieron y se volvieron a África. El rey había pedido ayuda al Cid, pero éste se dirigió a Murcia, pero nunca llegó a encontrarse, por un error en la hora y lugar del encuentrto y esta es la causa de su segundo destierro.
Tras la conquista de Toledo en (1085), al-Qádir se fue a Cuenca y después a Valencia. Uclés y los dominios quedaron bajo la protección de Alfonso VI, quien estableció en Uclés una guarnición propia, en representación teórica de al-Qádir.
En el año 1090 el Cid se hizo con todo el Levante, incluyendo Valencia. Al-Cadir pagaba los impuestos al Cid, aunque era dinero de Alfonso VI.
Sufrió el Cid fue la muerte de su hijo en 1097, en la batalla de Consuegra. Había ido en ayuda del rey Alfonso VI a la batalla, tenía solo 20 años.
En 1108 fue librada la batalla de Uclés entre las tropas cristianas de Alfonso VI de León y las almorávides de Alí ibn Yúsuf, y se saldó con la derrota cristiana.
Tres meses después de la batalla de Uclés, viejo ya, el Cid eligió heredera a su hija Urraca, por entonces viuda. Y opta por casarla con el famoso guerrero Alfonso I de Aragón el Batallador, (1105-1157). Alfonso VI falleció en julio de 1109 en Toledo. Rodrigo había fallecido en combate en Valencia en el año 1099.
.jpg)




No hay comentarios:
Publicar un comentario