miércoles, 30 de septiembre de 2026

REYES DE CASTILLA ISABEL Y FERNANDO (Parte 3­)

GUERRA POR EL TRONO CASTELLANO
El rey portugués, casado con Juana la Beltraneja, ambos se habían proclamado reyes de Castilla  en oposició a Isabel y Fernando. 
El portugués había comenzado su andadura por Castilla con sus tropas en junio de 1475 pero no conseguía alianzas por donde pasaba. Mientras que Isabel se movía entre Madrigal  y Medina demostrando que aquellas tierras le obedecían. Llegó la noticia de que el zamorana villa de Toro  se había entregado a los portugueses.

ESTANDARTE PORTUGUÉS
Fernando e Isabel se reunieron en Tordesillas, ciudad entre Zamora y Valladolid y se llevó a cabo una concentración de tropas muy  numerosa, pero heterogéneas y con poca o ninguna preparación. Se decidió ir al recate del castillo de Toro, ciudad a pocos kilómetros. Fracasaron en su intento y la reina salió al encuentro en la retirada de la tropa e increpó a los oficiales  por su cobardía. Fernando puso orden y tomó la decisión ante el fracaso. Necesitaba un ejército menos numeroso pero más disciplinado. Se suspendió el reconocimiento del monopolio portugués de las navegaciones portugués a Guinea. Los portugueses respondieron volviendo a reclamar la posesión de Canarias.
Pero poco a poco muchos nobles castellanos iban pasándose al bando isabelino. Fernando mantuvo firme el asedio a la ciudadela burgalesa e Isabel se instaló en Palencia con la tarea de reunir tropas leales.
Aún durante la guerra contra Portugal, los reyes afianzan su poder, reuniendo Cortes en Madrigal (abril de 1476).
Alfonso V de Portugal emprendió el avance hacia Burgos, se intentó cerrarle el paso pero fracasaron, no obstante las tropas portuguesas tuvieron numerosas bajas, lo que hizo que se suspendiera el avance a Burgos y retirarse a Arévalo. Isabel lloró la pérdida de algunos fieles en Baltanás y se presentó en la villa donde dispuso de inmediato que todas las deudas de la villa se demorasen dos años y las rentas pasaran a resarcir las pérdidas sufridas.
También se pagó un altísimo rescate por Alfonso de Pimentel, conde de Benavente. Al llegar a Valladolid fue recibido por la propia reina con honores de héroe.

ISABEL I DE CASTILLA A CABALLO JUNTO A SUS TROPAS
La derrota de Baltanás supuso no obstante que los portugueses se dieran cuenta que en su marcha no iban a contar con apoyo si se alejaban de sus fronteras. Carrillo, Estúñiga y Pacheco, los creadores de la guerra a ver perdido algunas de sus villas, pensaron que era mejor negociar antes de que sea demasiado tarde. A finales del mes de noviembre en Zamora el alcaide alzó pendones por Isabel y comenzó a combatir a la guarnición portuguesa. Logró tomar la ciudad, desarmar al enemigo y obligarlos a recluirse en el castillo.
Mientras en Burgos a mediados de enero de 1476, Fernando tenía la situación casi resuelta y envió a Isabel una nota diciendo que debía ir a Burgos  para tomar posesión de la ciudad cuando quisieran capitular los portugueses y aliados. Seis días tardó la reina en llegar en medio de un temporal de viento y nieve en hacer el camino desde Valladolid.
Vencidos, pagaron una fuerte suma el alcaide y sus nobles, y fueron perdonados, ganando así una importantísima ciudad para el reino castellano y a la vez Isabel quedaba mostrándose magnánima.
El rey portugués veía que poco a poco iba perdiendo pueblos y villas que se pasaban a Isbel y se centró en Toro, pero Fernando decidido a defenderla les esperaba. Fueron atacados pero llegaron refuerzos que enviaba Isabel por lo que los portugueses quedaron entre dos fuegos. Se retiraron Alfonso V y su hijo. Lanzados en su persecución los castellanos los alcanzaron en Peleagonzalo. En retirada forzosa los portugueses no declararon su derrota porque habían sido capaces de no ser detenidos, lo cierto que abandonaron la batalla. El portugués se vio forzado a regresar a su reino y trató de reorganizarse militarmente.

ALFONSO V DE PORTUGAL 
Isabel se dirige a Andalucía. En febrero de 1479, don Fernando, que desde hace algunas semanas es ya rey de Aragón por muerte de su padre, derrota a los últimos partidarios de doña Juana (esposa del portugués) en las inmediaciones de Mérida (batalla de Albuera). Pero mientras que Fernando, siempre hábil en todos los campos, envió cartas a todas las ciudades de Castilla y a varios reinos extranjeros, dándoles la noticia de una gran victoria, en la que las tropas portuguesas habían sido aplastadas. Francia decidió, ya que Aragón renunció al Rosellón y se retiró del conflicto. La guerra se convirtió en batallas navales, donde los portugueses se impusieron y se libró la batalla decisiva en Guinea.
A todo esto el nuncio apostólico Jacobo Rondón de Seseña llegó a Castilla con la noticia de que el papa Sixto IV rectificaba y anulaba la dispensa otorgada previamente a Alfonso V para casarse con su sobrina Juana.
Esto debilitó gravemente la legitimidad del bando juanista y la pretensión del rey portugués al trono de Castilla.

FERNANDO V DE CASTILLA CON SUS TROPAS EN TORO 
Finalmente la guerra terminó con un Tratado de paz en Alcácovas, reconociendo Portugal a Isabel y Fernando como reyes de Castilla y a quedando en manos portuguesas la hegemonía del Atlántico, salvo las Islas Canarias. Juana permaneció para siempre en Portugal. El tratado de Alcáçobas (4 de septiembre de 1479) pone fin a la guerra: doña Isabel y don Fernando quedan reconocidos como reyes de Castilla; doña Juana (la Beltraneja) renuncia a sus supuestos derechos y se la obliga (o por propia voluntad) a pasar el resto de su vida en un convento de Coimbra (allí muere en 1530); se arreglan los desposorios del infante don Alfonso, hijo del príncipe heredero de Portugal, con la infanta Isabel, primogénita de los Reyes Católicos. También se repartieron sus zonas en el Atlántico, quedando para Portugal la mayor parte de los territorios, Castilla acepta la expansión portuguesa en África, con la excepción de las islas de Canaria (de las que aún faltaban por conquistar las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife).
Se dividieron las zonas de navegación e influencia en el Océano Atlántico.
Portugal se quedó con el monopolio de la navegación y conquista en la costa de Guinea, además de las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde.
Las consecuencias fueron mucho tiempo después para los viajes a América por el Tratado de Tordesillas.
Hemos de saber que el Tratado tardó tiempo en firmarse. Las primeras conversaciones de paz tuvieron lugar entre la reina Isabel de Castilla y su tía Beatriz de Portugal, en marzo de 1479. No hubo un acuerdo. La principal dificultad se allanó cuando en mayo Juana de Castilla, (la Beltraneja)  hizo público su deseo de ingresar en un monasterio.
Negociaron el acuerdo definitivo los reyes de Castilla y Aragón, Rodrigo Maldonado, oidor de la Real Audiencia, y por el lado del rey de Portugal, João da Silveira, barón de Alvito.

EL TRATADO DE PAZ FIRMADO POR ISABEL 
El acuerdo final fue firmado por los negociadores en la localidad portuguesa de Alcazobas, el 4 de septiembre de 1479. Cuatro días después fue ratificado por el rey de Portugal y proclamado en ese reino. Isabel lo ratificó en Trujillo el 27 de septiembre y Fernando o firmó posteriormente por hallarse ausente  en septiembre.
El papa Sixto IV refrendó el Tratado mediante bula en 1481.
 

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