Su patrimonio a pie de calle es rico y valioso, y además lo
que se haya sepultado bajo tierra y sumergido. Porque la ciudad es una bahía a
orillas del Mediterráneo por la que han pasado diferentes civilizaciones, desde
púnicos y romanos hasta andalusíes.
Según los testimonios de la gente de la ciudad, existen
numerosos pasadizos que conectan la ciudad por debajo del nivel del suelo.
Cartagena es la ciudad más conocida de la región de Murcia,
fundada por los cartagineses en el año 220 a. C. y que alcanzó su máximo
esplendor durante el imperio romano.
PUERTOEn el año 241 a.C. Roma derrota a Cartago en la Primera
Guerra Púnica. Después de la derrota cartaginesa Amilcar Barca, Comandante en
Jefe de los Ejércitos de Cartago pone sus ojos en la península Ibérica.
Unos años después de desembarcar las primeras expediciones
cartaginesas en Iberia, estos ponen sus ojos en una bahía tranquila con un
puerto natural de gran calado y abrigado por montañas, esta ubicación
privilegiada y fácilmente defendible además contaba con riquísimas minas de
plata en la zona. Estaba claro que este era un lugar demasiado bueno como para
simplemente estar de paso, de manera que en el año 227 a.C. Asdrubal el Bello,
yerno de Amilcar, fundó la ciudad de Qart-Hadasth y construyó el recinto
amurallado en torno a las cinco colinas de la península. Con el paso del tiempo
la ciudad que fundó Asdrubal ha tenido multitud de nombres pero nosotros ahora
la conocemos como la ciudad de Cartagena.
PALACIO DEL AYUNTAMIENTOAño 210 a. C. Un joven romano, Publio Cornelio Escipión, “El
Africano” ordenó montar el campamento y atacar a la ciudad. Pero la ciudad
cartaginesa era considerada inexpugnable. Durante cinco días las legiones
romanas lo intentaron sin éxito alguno. Todo apuntaba a fracaso, Pero aprovechando
la noche Escipión ordenó a un grupo de legionarios que consiguieron avanzar sin
ser vistos. Una vez allí, se abrieron paso hasta la puerta principal, la cual
abrieron desde dentro para que miles de legionarios romanos pudieran entrar a
la ciudad.
Escipión consigue conquistar dando un giro de 180º a la
Segunda Guerra Púnica, también iniciando la que posiblemente es la mejor
época de la historia de la ciudad de Cartagena, la Cartago Nova romana en 209 a.C.
TEATRO ROMANO Hacia 550 Cartagena fue conquistada por el emperador
bizantino Justiniano I y con el nombre de Cartago Spartaria se convirtió en 615
en la capital de la provincia bizantina de Spania. Unas cuantas décadas más
adelante el visigodo rey Suintila, tomó y, según cuenta san Isidoro destruyó
por completo la ciudad, cosa que quizá no haya sido completamente así.
Con la invasión de las fuerzas musulmanas, llegaron a
Cartagena alrededor del año 714 d. C., poco después de la invasión inicial de
la península, comenzando un largo período de gobierno islámico que duró hasta
la Reconquista cristiana a mediados del siglo XIII.
El rey Fernando III de Castilla, tomó la plaza en 1245 con
la intervención una flota procedente de Santander. En 1250 mediante la bula
“Spiritus Exultante”, el Papa Inocencio IV restaura la Diócesis de Cartagena,
pocos años después de que las tierras de la actual Región de Murcia volvieran a
manos cristianas después de siglos de dominación musulmana.
TERRITORIO BIZANTINOEn la campaña de Jaime II de Aragón, Cartagena fue tomada en
1296. Por intercambio negociado pasa a ser del reino de Castilla.
En 1464 el rey Enrique IV de Castilla concedió a Pedro
Fajardo y Quesada el señorío de la ciudad de Cartagena con su castillo y los
derechos de jurisdicción y cobro de tributos, situación que se mantuvo hasta
los Reyes Católicos. En 1503, la reina Isabel ordenó la restitución de la
ciudad de Cartagena con todos sus derechos a la Corona.
A partir de los reinados de Carlos I y Felipe II se
potenciará notablemente el papel militar y defensivo de Cartagena. Como base de
las galeras reales y como enclave militar se refuerzan las murallas y se
construyen algunas fortificaciones costeras, como el Fuerte de Navidad.
El puerto de Cartagena se convirtió en principal base
militar de la política mediterránea de los reyes de España con respecto a sus
posesiones en Italia y de contención del poderío turco y berberisco.
PALACIO CONSISTORIAL Aunque durante la guerra de Sucesión (1700-1713) la ciudad se decanta por la causa de los
Austrias, Cartagena experimentó una gran recuperación con el establecimiento de
la casa de Borbón Felipe V. Cartagena se convierte en la capital del
Departamento Marítimo del Mediterráneo en 1726, que se subdividiría en 1748 en
provincias marítimas.
Los franceses fracasaron el 23 de enero de 1812 en su
intento de tomar la ciudad, quedando el puerto de Cartagena como una importante
fuente de avituallamiento de las fuerzas anglo-españolas durante la Guerra de
la Independencia.
La desamortización de Mendizabal a mediados del XIX, provoca el cierre de la
totalidad de los conventos existentes en Cartagena.
Con todo, el acontecimiento más importante del siglo XIX es
la revolución cantonal que tuvo lugar entre julio de 1873 y enero de 1874
durante la Primera República Española.
En la España del siglo XIX había republicanos federalistas y
republicanos centralistas, los cuales tienen distintas interpretaciones de cómo
debería ser la I República Española. Tan grandes eran estas diferencias que los
federalistas se acabaron levantando en armas contra la I república en lo que
conocemos como la Revolución Cantonal.
FARO DE CABO DE PALOS
Resulta que el cantón más importante, poderoso y el que
comenzó y terminó la revolución fue el de Cartagena. Debido a la base naval de
la ciudad, este contaba con un poder militar que rivalizaba con el de la misma
República Española. La Revolución
cantonal duró hasta el 12 de enero de 1874 día en el que se rinde el cantón de
Cartagena. Aunque la revolución duró unos siete meses, fue un periodo muy
intenso en Cartagena, que llegó a acuñar su propia moneda, bombardear Almería y
Alicante e incluso pedir ayuda a los Estados Unidos. Al final el cantón acabó
en desastre, con la ciudad siendo sitiada y bombardeada hasta los cimientos por
la República.
La pérdida de las últimas colonias tras el desastre de 1898
para España tuvo notable incidencia en
Cartagena, tanto por la necesidad de reconstruir una pérdida flota marítima
como por el resurgimiento de la minería en la sierra minera de Cartagena-La
Unión que se dio a comienzos del siglo XX.
EDIFICIO DE LA ASAMBLEA DE MURCIA También la vida cultural de Cartagena vivió un notable
desarrollo a comienzos del siglo XX hasta el estallido de la guerra civil
española de 1936-1939.
En esos años Cartagena fue la única base naval que quedó
bajo control de la República, y la última ciudad, junto con Alicante, en ser
ocupada por el ejército sublevado, ya a finales de la guerra civil.




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