viernes, 20 de febrero de 2026

EL ESPINOSO SIGLO XVII -(2)

En Cataluña, “El Corpus de Sangre” fue una rebelión en Barcelona, del 7 de junio de 1640 por un numeroso grupo de segadores, con la connivencia de una buena parte de la población local. Un pequeño incidente entre un grupo de segadores y algunos soldados castellanos, en el cual un segador quedó malherido, precipitó la revuelta. En la resistencia de los vecinos el alguacil del Tercio encontró la muerte. La represalia llevada a cabo por los tercios en Riudarenas (3 de mayo) y en Santa Coloma de Farnés (14 de mayo) desencadenaría un rápido alzamiento armado de vecinos y campesinos que, de las comarcas gerundenses, se extendió rápidamente.
La Revolución del Corpus de Sangre fue aprovechada por agitadores, secesionistas y población que no estaba dispuesta a alojar o aportar dinero para el mantenimiento de los Tercios en Cataluña. Turbas encrespadas por agitadores radicales dieron muerte a diversas autoridades castellanas y al mismo virrey el marqués de Santa Coloma. Aunque las autoridades catalanas se opusieron a los hechos, desde Madrid se pensó que el “problema catalán” había llegado demasiado lejos, por lo que se debía recortar la autonomía del principado. Encabezados por Pau Claris, político, eclesiástico y diputado, jefe del estamento eclesiástico, se impusieron en Barcelona los radicales secesionistas. El duque de Olivares comienza a preparar un ejército para recuperar Cataluña con grandes dificultades en 1640 y en septiembre, la Diputación catalana pide a Francia apoyo armamentístico.

REY FELIPE IV 
En octubre de 1640 navíos franceses usaban los puertos catalanes y Cataluña pagaba a un ejército francés de tres mil hombres para empezar, que Francia enviaría al condado. El 16 de enero de 1641, la Junta de Brazos (Las Cortes sin el rey) aceptaron la propuesta de Clarís de poner a Cataluña bajo protección del rey de Francia en un gobierno republicano, y el Consejo de Ciento lo hizo al día siguiente. Pero la República Catalana fue tan solo una solución transitoria.

PAU CLARÍS 
El enviado del rey francés a Cataluña ofreció la intervención militar solo en el caso de ser reconocido como soberano el rey francés. Lo aceptaron de forma que Luis XIII de Francia pasó a ser el nuevo Conde de Barcelona.
Poco después, en enero, un ejército franco-catalán lucharon y vencieron en Barcelona al ejército de Felipe IV que se retiró y no volvería hasta diez años más tarde. Poco tiempo después de esta defensa victoriosa moriría Pau Clarís, un personaje que siendo Presidente de la diputación, proclamó la República y se la ofreció al rey Francés que fue nombrado Conde de Barcelona y los catalanes se consideraron súbditos de la corona francesa.
El Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, hombre trabajador e inteligente, con visión de alcance, aconsejó al rey un estado centralista dado los inconvenientes de las particularidades de cada reino o condado. Mientras tanto Francia jugaba sus cartas.
Un llamamiento general de Olivares y de Felipe IV a todos los estamentos para la formación de un ejército de unidad, grande pero irregular, acabó en derrota en el intento de la toma de Lérida, incrementada en su repliegue anárquico hacia Zaragoza. Este fue el punto final de la carrera del duque de Olivares. El fracaso de su política centralista en un conglomerado de regiones poco dispuestas a ceder autonomía. Olivares se retiró y murió dos años después abatido e ignorado por todos. Para colmo todavía pudo ver como los mejores Tercios que le quedaban a España, eran derrotados en Rocroi por el nuevo ejército francés.
Al rey le llovían las desgracias. Morían su esposa Isabel, el príncipe heredero Baltasar Carlos y su antiguo valido fiel. La economía tocaba fondo y Cataluña permanecía vinculada a Francia. El campo de batalla entre Francia y España que era Cataluña, los catalanes querían evitar al comienzo de la guerra y por no querer costear algo su defensa en favor de España, ahora lo hacían en favor de Francia, cediendo parcialmente su administración. Francia además quería atacar Aragón y Valencia.
El rey francés Luis XIII nombró entonces un virrey y llenó la administración catalana de conocidos pro-franceses. A Cataluña el ejército francés le salía cada vez más caro y además se mostraban como un ejército de ocupación, un invasor. Por otro lado los comerciantes franceses competían con los catalanes favorecidos por Francia, y Cataluña se convirtió en una zona mercante más. Si a esto le sumamos la guerra, su costo, la consecuente inflación, para colmo hubo plagas y enfermedades generalizadas, llevó a la población a una situación límite. Advirtieron que su situación era peor con Francia que con Felipe IV.  De ahí le vino su rechazo a los Borbón, como Felipe V.
En 1643, el ejército francés de Luis XIII conquista el Rosellón, Monzón (en Aragón) y Lérida. Richelieu y el rey francés murieron en 1643. La regente era Ana de Austria, hermana de Felipe IV. Toda una ironía del destino. La política del país apenas varió con el valido francés, el cardenal Mazarino. Un año después Felipe IV recupera Monzón y Lérida, donde el rey juró obediencia a las leyes catalanas.

LUIS XIII DE FRANCIA 
En 1648 termina la guerra de los 30 años con el Tratado de Westfalia y con la retirada de la guerra de sus aliados, los Países Bajos, Francia comienza a perder interés por Cataluña.
Pero la guerra en Cataluña prosiguió. Francia tuvo que soportar una guerra civil por la oposición a la regente y su valido por parte de los nobles franceses. En Barcelona y otras ciudades los desmanes de las tropas francesas alcanzaban niveles de asaltos.
Felipe IV considera que es el momento de atacar y en 1651 un ejército dirigido por Juan José de Austria, (su hijo bastardo), comienza un asedio a Barcelona. El Austria tenía buenas dotes de militar y el ejército franco-catalán de Barcelona se rinde en 1652 y se reconoce a Felipe IV como soberano y a Juan José de Austria, como virrey en Cataluña. Se reconocieron los fueros y privilegios catalanes y se procuró olvidar la rebelión.
El fin de la guerra se saldó con la anexión del Rosellón (que jamás se recuperaría), y otras comarcas a la corona francesa, anexión confirmada en el Tratado de los Pirineos (1659), aunque en la Cataluña francesa los fueros catalanes fueron derogados en 1660.

JUAN DE AUSTRIA 
Se estipuló también el casamiento de la infanta María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, con Luis XIV de Francia. Así se impuso la hegemonía de Francia sobre España. En el tratado se incluyó un indulto general durante los años de la sublevación catalana (1640-1659). En cuanto al Rosellón un año después los usos catalanes fueron derogados, lo que conllevó la abolición de las instituciones propias en Cataluña septentrional, así como la prohibición del uso del catalán en el ámbito público y oficial
Las condiciones del tratado fueron ocultados a las Cortes Catalanas hasta 1702, aunque de hecho era público y notorio. Tanto los afectados del Rosellón como las autoridades catalanas intentaron durante años resistirse a la partición.
Más adelante, en julio de 1793 se formó un cuerpo de voluntarios barceloneses bajo el lema “Por la Religión, el Rey y la Patria”. El llamamiento y la respuesta se repitieron por todas las comarcas catalanas, que aportaron miles de “miqueletes” que incluso subieron desde Valencia. El objetivo era recuperar el Rosellón. Pero serían disueltos tras la firma de “La Paz de Basilea en 1795.

jueves, 19 de febrero de 2026

EL ESPINOSO SIGLO XVII - (1)

La influencia de España en los Países Bajos disminuyó a partir de entonces por la falta de fondos robados de los ejércitos españoles, de luchas internas que entorpecieron la libertad de movimiento del general Spínola, vencedor del asedio de Breda. 

BATALLA DE LOS TERCIOS DE FLANDES

No obstante, el asedio de 1625 captó la atención de los príncipes de Europa y, durante un tiempo más largo, los ejércitos españoles intentaron recuperar la formidable reputación que habían conseguido bajo Carlos V.  Breda siguió con dominio español hasta 1637, cuando Federico de Orange-Nassau la recuperaría para las Provincias Unidas tras otro asedio en 1637.
Si en Europa la situación era mala, en España era preocupante. Desde finales de la década de 1620 y la década siguiente significó el ocaso del sistema económico monetario de los Austrias españoles. Corría el dinero falso, hubo malas cosechas, capturas de navíos españoles procedentes de América por naves francesas, holandesas e inglesas, crisis alimentarias, hambrunas, en fin un desastre.

CONDE DUQUE DE OLIVARES

Para hacer frente a tal cantidad de circunstancias el valido de Felipe IV, el duque de Olivares, trató de poner en práctica su idea de solidaridad entre los reinos de España, la llamada “Unión de Armas”, en 1626, que pretendía unir un ejército de 140.000 hombres al que cada región aportaría una cuota correspondiente a sus recursos y demografía. Se trataba de repartir equitativamente las cargas que hasta entonces solo la soportaba Castilla ya que era la responsable del manejo de las entradas y salidas de oro y plata de América.
En la corte de Madrid la Unión de Armas fue recibida con grandes elogios. Mientras que en las otras regiones no castellanas fue lo contrario. Tendrían que aportar regularmente con tropas y dinero, y supondría una violación de sus fueros, ya que en todos ellos, en Aragón y Valencia, los vasallos no podían ser obligados a marchar más allá de sus fronteras con fines militares. En Cataluña en el caso de guerra ofensiva y no defensiva, parecía difícil hacer que los catalanes sirvieran más allá de sus propias fronteras a expensas del rey, e imposible a sus propias expensas. Las Cortes de Cataluña y Aragón distaban mucho de permitir la práctica del absolutismo de Felipe IV con sus recursos. El proyecto fue abandonado. No obstante esto fue el germen de las sublevaciones catalanas y portuguesas.

FEDERICO DE ORANGE-NASSAU

Mientras, en la Guerra de los 30 años se aliaron con Holanda con Suecia y hasta el papa Urbano VIII fue partidario de la causa francesa. Primero, París se limitó a enviar dinero a los enemigos de españoles e imperiales y animar alianzas. Cuando los Tercios volvieron a demostrar que constituían el mejor ejército del mundo al destrozar a los suecos en Nordlingen (1634), Francia participó en la guerra a partir de 1635 causando un el aumento de la virulencia militar, el costo de la contienda y el gran peligro directo para España. Francia, aunque era un país católico, rivalizaba con la casa de Habsburgo, y ahora entró en la guerra en el bando protestante. Toda una traición. El cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII, pensó que los Habsburgo todavía eran demasiado poderosos, ya que mantenían en su poder varios territorios en la frontera este de Francia y tenían influencia sobre las Provincias Unidas.
España con sus tropas arrasaron las provincias francesas de Champaña y Borgoña, e incluso amenazaron París durante la campaña de Francia de 1636. Llevaron a cabo campañas exitosas, sin embargo esto alargaba mucho sus líneas de comunicación, por lo que finalmente se retiraron mientras los franceses tomaron Arras, aun así los españoles vencieron a los franceses en los sitios de Saint Omer de 1638 y 1647.
El frente de batalla se trasladó a los Pirineos y Francia intentó la invasión por Navarra, algo inaudito por entonces. El 1 de julio de 1638, hallándose Hondarribia completamente desprevenida, un ejército francés de 18.000 hombres le puso cerco, no sin antes de apoderarse de Irún, Oiartzun, Lezo, Rentería y Pasajes. La población en ese momento, entre soldados del castillo y paisanos, ascendía a 700 hombres armados, que frente a los 18.000 se antojaban número insuficiente para su defensa. Vecinos de las villas consiguieron entrar unos 400. En total unos 1.100 defensores debían hacer frente a un ejército muy superior y con abundante artillería. Al primer mes de asedio, se recibió una carta del almirante de Castilla, informando de que estaba reuniendo un ejército numeroso que acudiría en su defensa. Los franceses realizaron una oferta de rendición. Por fin, el 7 de septiembre llegó el ejército de socorro. Los franceses abandonaron sus posiciones y en la huida muchos de ellos murieron tiroteados. De los 1.100 hombres de armas, sólo quedaron 400. Los catalanes no quisieron acudir a ese asedio francés. Después de su derrota, los franceses casi habían cortado el camino a Flandes, que usaban los Tercios para abastecerse, el famoso "Camino español". De ahí viene lo difícil que es poner una pica en Flandes.

CAMINOS DE LOS TERCIOS

Se pensó abrir un segundo frente en los Pirineos, que permitiría un rápido abastecimiento a las tropas. Este frente se abriría en Cataluña, lo que posibilitaría una aportación del Principado. La presencia del ejército no era agradable para las poblaciones fronterizas. El pueblo catalán despreciaba al ejército, ya que los mandos no dominaban los desmanes de la tropa. Los nobles no querían aportar dinero y la situación económica que era grave, influía negativamente para que Cataluña, al igual que el resto de España, entrara en guerra. Los ecos de la protesta llegaron a Barcelona y en mayo de 1640, campesinos gerundenses atacaron a los tercios que acogían. A finales de ese mismo mes, los campesinos llegaban a Barcelona, y a ellos se unieron los segadores en junio que se dirigían a su manifestación.
En Cataluña, “El Corpus de Sangre” fue una rebelión en Barcelona, del 7 de junio de 1640 por un numeroso grupo de segadores, con la connivencia de una buena parte de la población local.
Pero la historia continuará...
 
 
 
 

lunes, 16 de febrero de 2026

PREHISTORIA EN ESPAÑA

La Edad de Piedra está dividida en el Paleolítico inferior y Paleolítico Superior. La primera es la etapa inicial de la Edad de Piedra.
Resumiendo mucho diremos que abarca desde los primeron homínidos (Un millón de años a.C.) hasta la Edad de los Metales, (1.000 a.C. aprox.). Dividido en el Paleolítico superior destaca el arte rupestre. Son recolectores y nómadas.



Hombre de la Edad de Piedra 

En en Neolítico, ya tienen agricultura, ganaderia  y asentamientos, (6.000-3.000  a.C.) 
Finalmente la Edad de los Metales, el cobre, bronce y hierro. Incluso llegan otros civilizaciones que son pueblos colonizadores como fenicios y griegos hacial el primer milenio dando paso a la protohistoria y pueblo íbero.Comenzó hace unos 2,5 millones de años, cuando están datadas las primeras herramientas conocidas, y duró hasta hace unos 125.000 años. En la península ibérica tenemos reproducidos pinturas y grabados que han permitido atestiguar la presencia humana en nuestro suelo. Los restos fósiles humanos más antiguos hallados en la península ibérica se localizan en la sima del Elefante (yacimientos de Atapuerca, Burgos) en donde se ha localizado una mandíbula de un homínido aún no determinado, con una antigüedad de 1.200.000 años. De tratarse del Homo Habilis quizá hubiera podido llegar a través del estrecho de Gibraltar; pero otra hipótesis se apoya en la idea de una posible evolución de individuos Homo Erectus que llegaron desde Asia hacia una nueva especie, Homo Antecessor, establecidos en la península ibérica (Gran Dolina, TD6, Atapuerca, Burgos) en torno a los 800.000 años.

Pero del Paleolítico superior, que va desde 40.000 a 10.000 años a.C., sabemos que en la península es en las cuevas de Altamira donde encontramos el ejemplo más representativo, con las pinturas rupestres, que asegura la existencia de grupos humanos. Podemos asegurar que las cuevas fueron utilizadas desde hace unos 35.000 años hasta que fue sellada por un derrumbe hace unos 13.000 años. Tras la desaparición del Hombre de Neandertal nos encontramos únicamente con el Homo Sapiens.
Posteriormente, en el Mesolítico, con un clima más templado se producen cambios en las últimas culturas del paleolítico. Sabemos de las herramientas para la caza y la pesca, abrigos, cavernas y dominio del fuego. Hay sedentarismo y también migraciones debido a la necesidad de cazar y pescar.



Hombre de la edad de los Metales

Después, en el Neolítico, 6.000 años antes de Cristo ya encontramos una economía basada en la agricultura y la cría de animales para el consumo. Se cambia de una subsistencia depredadora a otra de tipo productivo. Esto desarrollará las primeras aldeas y una incipiente estructura social.
En Atapuerca se han descubierto un antepasado común de los neandertales europeos y del hombre de hoy. Estamos hablando del Homo Sapiens Sapiens. Los Homo Sapiens de Atapuerca tenían afinidades genéticas con Oriente Próximo y Alemania. Son restos fósiles encontrados en este yacimiento, que datan de hace 4.500 años. (¿Homo Sapiens español?)
La Edad de los Metales se inicia con el Cobre. Abarca todo el III milenio a.C. existieron yacimientos sobre todo en Andalucía. Hacia el 3500 a.C. Algún listo mezcla el estaño y el cobre, y obtiene el bronce, un metal de dureza muy superior a la de cualquier piedra utilizada. La edad del Bronce va desde el 1.700 al 800 a.C. Estos metales sustituyeron paulatinamente al hueso y a la piedra. Como el estaño comenzó a escasear en Oriente Medio obligó a esos pueblos a la búsqueda del metal. Llegaron a la península. 
Se fabricaban armas y otros utensilios. Hicieron posible la aparición de culturas nuevas y el inicio del megalitismo, otro punto importante es la construcción de megalitos, construcciones arquitectónicas para tumbas, hechas con grandes bloques de piedra escasamente desbastados. Se inicia a partir de finales del Neolítico y dura hasta la Edad del Bronce. 
La cultura del vaso campaniforme es un enigma hoy en día. Hay quien lo considera de procedencia ibérica y de mediados del III milenio a.C. y que se fue extendiendo por Europa. Esto tiene importancia para la conservación de excedentes y para la comercialización. Se trata de vasijas (si las ponemos boca abajo parecen una campana).



Vaso Campaniforme


La incidencia de las culturas foráneas sobre el sustrato humano existente alumbró una civilización autóctona, mucho más extensa y duradera y documentada, con grupos de pueblos que en gran diversidad nutren un fondo común, que se denomina Íberos. Los pueblos que de fuentes griegas y romanas daría el nombre a la península. 

viernes, 13 de febrero de 2026

PEDRO DE VALDIVIA – LA COLOSAL AVENTURA

FUNDACIÓN DE SANTIAGO DE CHILE
No consigo saber de qué pasta estarían hechos aquellos hombres, y aquella mujer, para sufrir tantas calamidades, duras batallas y unos esfuerzos contra la naturaleza impresionantes, cuando ya no les era necesario. No obedecían órdenes directas y Valdivia y más de uno ya eran ricos, no tenían porqué exponerse a esas dificultades.
El 12 de febrero de 1541, un grupo de 150 hombres y una mujer, liderados por Pedro de Valdivia, exhaustos tras cruzar el desierto más árido del mundo, en un acto que rozaba lo imposible, fundaron Santiago de Nueva Extremadura, la capital del actual Chile. Una ciudad que nació de un sueño y perduró frente a la hostilidad de un territorio indómito, gracias una apuesta de vida en el confín del mundo conocido.

La fundación de Santiago, óleo de Pedro Lira (1888). La obra muestra a Pedro de Valdivia en la cima del Huelén

Para entender la fundación de Santiago, primero debemos entender al hombre detrás del estandarte. Pedro de Valdivia no era el típico conquistador, a diferencia de Francisco Pizarro en Perú o Hernán Cortés en México, Valdivia ya era un hombre próspero. Tenía una lucrativa encomienda y una mina de plata en el Alto Perú.
Sin embargo, Valdivia quería ser el gobernador de su propia tierra, el arquitecto de un nuevo reino. Con esa determinación, y contra todo consejo lógico (dada la desastrosa expedición previa de Diego de Almagro en 1536), solicitó permiso para conquistar las provincias de Chile.
Nació en Badajoz en el año 1500. Murió en Tucapel (Chile), el dúa de navidad de 1553. Fue militar, explorador y conquistador de Chile.
Inició su carrera militar por 1521, cuando acudió a sumarse a las tropas que reunía Carlos V para oponerse a los franceses en Flandes. Luego pasó a Italia, donde integró el Tercio de Infantería. Estuvo en la batalla de Pavía en 1525. De ahí pasó a Nápoles, donde participó en la defensa de la ciudad. En 1527, Valdivia regresó a su tierra con el grado de capitán.
En 1535 se embarcó rumbo a Venezuela como parte de los refuerzos para la expedición al Orinoco. La huestes recorrió los llanos de Venezuela. El contingente se dirigió a Panamá y luego por tierra a Lima, a fines de 1536. Allí, Valdivia se puso a las órdenes de Francisco Pizarro.
Valdivia En Cuzco. Al regresar a Cuzco después de una expedición a Chile encontró que Diego de Almagro levantó el asedio al que estaba sometida la plaza por las fuerzas del inca y tomó el control de la ciudad. La disputa entre Pizarro y Almagro por Cuzco hacía inminente la guerra entre ambos caudillos. En estas circunstancias, y valorando la experiencia militar de Valdivia, Pizarro lo nombró maestre de campo en julio de 1537.
Valdivia participó luego en la conquista de la provincia del Collao, en la actual Bolivia. En 1538 y recibió una encomienda en el valle de La Canela. A ello se sumó el denuncio de una mina de plata en Porco. Pese a su holgada situación, Valdivia aspiraba a la gloria, y cuando Pizarro visitó la zona, se reunió con él en Chuquiabo, sitio de la futura ciudad de La Paz, para solicitarle la conquista de Chile como teniente suyo, al amparo de una Real Cédula de 1537 que le había concedido las tierras abandonadas por Diego de Almagro. La mala reputación que había cobrado el territorio hizo difícil reclutar gente y conseguir financiación para la empresa. Valdivia liquidó sus bienes reuniendo con ello unos 9.000 pesos, que no alcanzaban para el cometido. Debió, pues, asociarse con un comerciante, quien aportó mercadería valorada en la misma suma como socio.


La llegada al Perú de Pero Sancho de Hoz, antiguo secretario de Pizarro, regresaba sin dinero pero con una capitulación para la población de las tierras al sur del estrecho de Magallanes. Aunque los territorios asignados a uno y otro eran, en rigor, distintos, Pero Sancho de Hoz hizo valer sus derechos y sus influencias en la Corte para pretender la conquista de Chile. Pizarro consiguió que Valdivia y Pero Sancho se asociaran en la empresa. El primero partiría de inmediato, el segundo reuniría armas y pertrechos.
Valdivia salió de Cuzco en enero de 1540 con no más de once españoles, incluyendo Inés Suárez, compañera y amante del capitán, y un contingente de indios yanaconas. Las esperanzas estaban puestas en la posible incorporación de los indios Chunchos y Chiriguanos, que acompañaban. Pedro de Valdivia cruzó el Desierto de Atacama entre 1539 y 1540 con cerca de 150 hombres, enfrentando condiciones extremas de
 de día y gélidas noches. Esta dura travesía fue estratégica, dividiendo la expedición en grupos para gestionar el agua. De tanto en tanto tropezaban con los restos muertos de hombres y animales, algunos de la expedición de Almagro. A pesar de la aridez, llegaron al valle de Copiapó y finalmente a Santiago el 12 de febrero de 1541.
Mientras Valdivia había salido, llegó de noche al campamento Pero Sancho de Hoz con tres compañeros, quienes penetraron en la tienda de Valdivia con intenciones aviesas. Inés Suárez, que allí se encontraba, dio la alarma y se mandó llamar a Valdivia. Al no haber conseguido los refuerzos comprometidos y ante la amenaza de caer en prisión por deudas. Pero Sancho había urdido el plan de matar a Valdivia y tomar el mando de la expedición. Al conocerse sus propósitos, Pero Sancho fue apresado y se le inició un proceso que terminó como simple soldado.

Desierto de Atacama. El lugar no polar más árido de la Tierra. 

Llegaron hasta el valle de Copiapó. Allí Valdivia tomó posesión del territorio en nombre del Rey, más no de Pizarro, y dio por nombre Nueva Extremadura. Continuó hasta el valle del Mapocho. La nueva ciudad, fundada oficialmente el 12 de febrero de 1541, recibió en nombre de Santiago del Nuevo Extremo. Valdivia convocó a los indios y les hizo saber de su propósito de establecerse. Estos toleraron por entonces la presencia de los españoles, siendo que aún no habían cosechado sus sembrados. Los naturales enviaban tributo en oro al inca, Valdivia consiguió que el cacique local le proporcionara indios para su explotación. Dispuso la construcción de un bergantín en la desembocadura del río Aconcagua para asegurarse la comunicación con el Perú. A medida que avanzaba la recolección de las cosechas, los indios muy descontentos dijeron que matarían a todos como lo habían hecho los almagristas con Francisco Pizarro en el Perú. Esta noticia, que se anticipaba a los hechos mismos, generó desconcierto y Valdivia se aprovechó de ella para librarse de la dependencia de Pizarro. El conquistador presentó su renuncia, argumentando que con la muerte de Pizarro había cesado su mandato. El Cabildo procedió a nombrarlo gobernador hasta que Su Majestad proveyera el cargo, lo que Valdivia terminó por aceptar encantado.
La temida rebelión de los indios comenzó con el ataque a los españoles a cargo de las faenas en los lavaderos de oro. La amenaza de los indios se sumó a una conspiración contra Valdivia para reemplazarlo por Pero Sancho de Hoz. Sólo se castigó a unos pocos, por la necesidad de conservar las escasas fuerzas. El asalto a Marga-Marga fue el preludio del ataque e incendio de Santiago el 11 de septiembre de 1541, mientras Valdivia estaba ausente en una campeada contra los indios. El asalto fue rechazado, pero las chozas de paja, que no eran otra cosa las viviendas levantadas, quedaron totalmente destruidas. Más grave aún fue la pérdida de los alimentos. Valdivia regresó al poblado en ruinas y despachó a Alonso de Monroy y cuatro jinetes a pedir refuerzos al Perú, a la vez que se iniciaba la lenta reconstrucción de las viviendas. Los animales, machos y hembras, así como los granos de trigo, fueron dedicados a la reproducción.
Llegaran los primeros auxilios en septiembre de 1543. La nave traía a bordo a Francisco Martínez, el socio de Valdivia, quien al enterarse del estado de la empresa, optó por disolver la sociedad a cambio de una encomienda de indios cerca de Santiago. En diciembre del mismo año, regresaba a Santiago Alonso de Monroy con un refuerzo de setenta españoles. La llegada de este contingente dio mayor seguridad a la colonia y permitió a Valdivia hacer una fundación en el norte del territorio y así mantener abierta la comunicación con Perú.
Con el arribo de la “San Pedro” en la primavera de 1544, Valdivia pudo contar con los medios para la exploración del litoral hacia el sur hasta el estrecho de Magallanes.

Alonso de Monroy 
Valdivia había enviado a Monroy y Pastene al Perú en busca de auxilios. Para favorecer este empeño envió 70.000 pesos en oro. Acompañaba, Antonio de Ulloa que había conseguido licencia para regresar a España para recibir una herencia, a través de quien Valdivia escribió una carta al emperador Carlos V.
En sus salidas por las tierras del Chile central, Valdivia pudo apreciar que los efectos del hambre y las enfermedades se sumaba la huida de muchos indios hacia el sur.
En el Perú los enemigos de Valdivia habían tratado de llevar refuerzos para apoyar a Pero Sancho. Antonio de Ulloa había logrado que se incautaran los dineros enviados por Valdivia y la nave de Pastene.
Informado de lo sucedido y vista la delicada situación existente en el Perú, Una vez más era necesario llevar todo el oro disponible y recurrió para ello al engaño. Hizo saber a los españoles que autorizaría la salida de todo aquel que quisiera volver al Perú o España, lo que hasta entonces no había permitido. Se les autorizaba para sacar todo el oro que quisieran, haciéndose un registro de las cantidades que pertenecían a cada cual. Cuando todo estaba dispuesto para zarpar, Valdivia se dirigió a Valparaíso e invitó a los viajeros a un almuerzo en tierra. En un momento, eludió a los comensales y embarcó zarpando de inmediato, sin que los engañados alcanzaran a impedirlo.

Michimalonco ataca Santiago. Septiembre de 1541.

Valdivia se informó de la victoria de Gonzalo Pizarro sobre Diego Centeno, que había permanecido leal al Rey. La experiencia militar de Valdivia, debidamente valorada por el representante del Monarca, lo incorporó a su estado mayor. Valdivia fue a darle cuenta de las fuerzas leales y el presidente lo recibió afectuosamente nombrando la palabra “gobernador” Era la primera vez que lo llamaba por su título. Este reconocimiento se formalizó mediante una provisión de 18 de abril de 1548. La gobernación sólo alcanzaba hasta la zona explorada, lo que contrariaba las expectativas de Valdivia, que pretendía las tierras hasta el estrecho de Magallanes.
Valdivia reclutó gente y consiguió tres naves, con las cuales se dirigió a Arequipa. Estaba en Arica cuando recibió órdenes de La Gasca de regresar a Lima para responder a diversas acusaciones que le habían formulado sus enemigos. Valdivia estimó prudente regresar. Los cargos incluían el haber dado muerte a Pero Sancho de Hoz, su usurpación del gobierno y el robo del oro a los colonizadores. No fue difícil para Valdivia refutar las acusaciones, favorecido por la buena disposición de La Gasca, que valoraba su acatamiento a la autoridad real. Fue autorizado para volver a Chile, sin perjuicio de ordenarle que se separara de Inés Suárez, y de pagar el dinero arrebatado a los vecinos.

Viaje de Valdivia al Perú y lugar de la Batalla de Xaquixahuana el 9 de abril de 1548. Jaquijahuana es hoy conocida como Pampa de Anta.

Su llegada a Chile con un numeroso contingente permitió afianzar la conquista. Valdivia encargó a Francisco de Aguirre la refundación de La Serena, que había sido destruida por los indios. El ansiado avance hacia el sur, empero, se vio demorado por las complicaciones de una caída de caballo y una enfermedad que tuvo a Valdivia cercano a la muerte.
Valdivia y un contingente de hombres llegaron a las márgenes del Biobío, que lograron atravesar pese a la resistencia de los naturales, avanzando luego hacia la costa.
Los castellanos probablemente buscaban la bahía de Penco, cuya latitud probablemente les señaló Pastene, y que sería ideal para establecer una ciudad. Cuando se encontraban entre los ríos Andalién y Biobío se produjo la batalla de Quilacura, un combate nocturno en la guerra de Arauco, llevado a cabo a cuatro leguas del río Biobío, entre la expedición española de Pedro de Valdivia y una fuerza de guerreros mapuches, liderada por el toqui Malloquete, el 11 de febrero de 1546. Esta batalla ocurrió en el marco de la primera expedición de Valdivia al sur del río Itata. En la batalla participaron más de 8.000 personas.

Valdivia batió a 200 indígenas que huyeron despavoridos, pues jamás habían visto a hombres blancos ni caballos, pero durante la noche, a no más de unos 63 km de Penco, sobre el campamento español se dejó caer repentina y sorpresivamente el grueso de la fuerza indígena: ésta estaba constituida por tribus dirigidas por sus caciques, pero sin un plan de ataque organizado, por lo que los aborígenes se retiraron después de varias horas de combate.
Valdivia levantó su campamento apresuradamente llegando al otro día a las tierras del cacique de la región de Andalién. Recorrió las riberas del Biobío en el lugar en que hoy está ubicada Concepción. Había inquietud entre su gente por la rudeza del ataque y el exceso de población de indígenas en la región. El ejército enemigo lo venía rastreando sigilosamente desde Quilacura, engrosado por las tribus que se iban sumando a su paso a la fuerza principal (alcanzando unos 20 mil hombres). De pronto, sorpresivamente, Valdivia se vio en peligro de ser rodeado y se refugió junto a sus hombres en Penco (donde fundaría Concepción 4 años más tarde). Hizo encender fogatas en el campamento y a medianoche lo abandonó aceleradamente sin parar hasta llegar a Santiago. Valdivia comprendió que la próxima vez, había que hacer el intento con más fuerzas, para lo cual había que conseguir refuerzos en el Perú. Cuando los mapuches cayeron sobre el campamento no encontraron a nadie. Pedro de Valdivia volvió después de cuatro largos años y los derrotó en las batalla de Andalién y la batalla de Penco, e inició la fundación de varias ciudades en el territorio mapuche. Concepción, fundada en 1550 por Pedro de Valdivia, es la capital de la Región del Biobío.
Valdivia escribió al Monarca el 15 de octubre de ese año, pidiendo que se ampliara su gobernación hasta el estrecho de Magallanes.
La amenaza latente de una sublevación indígena hacían recomendable consolidar la conquista. La abundancia de población nativa susceptible de ser dada en encomienda, y la presión de los españoles por beneficiarse del trabajo indígena era un acicate.

Monumento a Pedro de Valdivia en la plaza de Armas de Santiago. Estatua en bronce realizada por el español Enrique Pérez Comendador. Sostiene el conquistador en su mano derecha el rollo del acta de la fundación de Santiago, y apoya la izquierda en la espada, símbolo de justicia. En la metáfora del artista, el robusto caballo sin riendas es Chile, que camina al futuro por su cuenta a partir de la obra del fundador.

Avanzó y se efectuó otra fundación el 9 de febrero de 1552, la que recibió el nombre de Valdivia. También aquí la población indígena era abundante, lo que permitió conceder no menos de ochenta y ocho repartimientos.
A fines de 1552, Valdivia envió a Alderete a España como su apoderado en la Corte. Éste llevaba el encargo de obtener la ampliación de su gobierno, un título nobiliario y el hábito de Santiago.  A la vez llevaba el encargo de Valdivia de traer a Chile a su legítima mujer.
Valdivia mandó a Francisco de Aguirre al otro lado de la cordillera de los Andes adonde se había establecido otra partida de españoles. Despachó a Francisco Villagra al sur.

Monumento a Pedro de Valdivia en el Cerro Santa Lucía en el lugar exacto donde fue fundada la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura.

Con este último propósito, Valdivia organizó también una expedición marítima encomendada a Francisco de Ulloa para reconocer y explorar dicho paso de mar, que zarpó en noviembre de 1553.
Se apreciaban indicios de desasosiego entre los indios. El ataque al fuerte de Tucapel en diciembre de 1553, obligó a la guarnición a retirarse a Purén, desde donde los españoles solicitaron auxilio a La Imperial. Enterado Valdivia de los sucesos, se dirigió desde Concepción a Quilacoya, donde hizo levantar un fortín. Las noticias de un inminente ataque, propaladas por los indios, hicieron que Gómez de Almagro demorara en un día su partida. Así quedaron divididas las fuerzas españolas. La estrategia de la división fue de Lautaro, un joven mapuche que los españoles habían  capturado cuando tenía unos once años de edad.
La Navidad de 1553 fue trágica para los conquistadores. Desoyendo la amenaza que presentaban los indios y subestimando sus fuerzas, Valdivia partió en una expedición hacia Tucapel, donde sus enemigos atacarían y quemarían el fuerte el día 25 de diciembre. Preguntados dieron: “Qué quiere nuestra señoría que hagamos, sino que peleemos y muramos”, dice la crónica de don Alonso de Góngora Marmolejo que fue la última consigna de los españoles, rodeados y sin posibilidad de vencer a unos mapuches que les superaban en número y les habían emboscado por sorpresa.
Mientras sus hombres se entregaban, suicidas, al enemigo, se dice que Pedro de Valdivia intentó huir, abandonando la formación y suponiendo que los indios, distraídos, no iban a perseguirlo. Pero Lautaro personalmente lo perseguiría hasta una ciénaga en la que cayó su caballo y donde el conquistador fue apresado y tratado con violencia: despojado de sus ropas y humillado, el relato de Marmolejo insinúa que Valdivia había envejecido tan  gordo que caminaba con dificultad y trató de sobornar a los indígenas con poderes y riquezas para que le perdonaran la vida, pero fue asesinado, desollado y, si la crónica es cierta, posteriormente devorado con brutalidad.
Era el día de Navidad de 1553.
 

jueves, 12 de febrero de 2026

BATALLA DE COVADONGA - VISIÓN MUSULMANA Y CRISTIANA

28 de Mayo de 722: en Asturias tiene lugar la batalla de Covadonga entre las tropas musulmanas y las del levantamiento astur-godo iniciado en el 718, encabezadas por Pelayo. La batalla de Covadonga supuso la primera victoria de un contingente rebelde contra las fuerzas musulmanas y permitió que el reino no volviese a ser atacado. Tuvo una amplia difusión en la historiografía posterior como detonante del establecimiento de una insurrección organizada que desembocaría en la fundación, en principio, del reino independiente de Asturias, y de otros reinos cristianos que culminaría con la formación del Reino de España.


MUSULMANA
Según la recopilación del cronista Al Maqqari (Tremecén, 1578-El Cairo, 1632) "Dice Isa Ibn Ahmand al-Raqi que en tiempos de Anbasa Ibn Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Belay (Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islámicos, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta que llegara Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo “Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?”. 



VISIÓN CRISTIANA
Según las crónicas de Alfonso III. Crónica de Albelda datada en el 881: "Al Qama entró en Asturias con 187.000 hombres. Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Auseva y que el ejército de Alkama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de una cueva. El obispo Oppas subió a un montículo situado frente a la cueva y habló así a Pelayo: “Pelayo, Pelayo, ¿dónde estás?”. El interpelado se asomó a una ventana y respondió: Aquí estoy. El obispo dijo entonces: ¡Juzgo, hermano e hijo, que no se te oculta cómo hace poco se hallaba toda el reino unido bajo el gobierno de los godos y brillaba más que los otros países por su doctrina y ciencia, y que, sin embargo, reunido todo el ejército de los godos, no pudo sostener el ímpetu de los ismaelitas, ¿podrás tú defenderte en la cima de este monte? Me parece difícil. Escucha mi consejo: vuelve a tu acuerdo, gozarás de muchos bienes y disfrutarás de la amistad de los caldeos!. Pelayo respondió entonces: ¿No leíste en las Sagradas Escrituras que la iglesia del Señor llegará a ser como el grano de la mostaza y de nuevo crecerá por la misericordia de Dios?. El obispo contestó: Verdaderamente, así está escrito… Tenemos por abogado cerca del Padre a Nuestro Señor Jesucristo, que puede librarnos de estos paganos. Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las ondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como a Dios no le hacen falta lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los caldeos emprendieron la fuga..

…………..
Existen otra serie de consideraciones que llevan a descartar el origen visigodo de Pelayo, empezando por su propio nombre, que no es de ascendencia germánica, sino romana. A pesar de que la crónica de Alfonso III hace un decidido esfuerzo por presentar al monarca astur, como perteneciente al linaje visigodo, no resulta verosímil que un individuo de alto rango entre los visigodos utilizara un antropónimo latino. No debe ser olvidado que los redactores de la Crónica redactan sus textos con un claro afán legitimador de la propia monarquía asturiana, intentando para ello hacer entroncar la corte de Oviedo con la de Toledo, siendo Pelayo el eslabón que une ambos extremos.
En el testamento de Alfonso III dona la iglesia de Santa María de Tiñana. Este edificio lo habría recibido su predecesor, Alfonso II como parte de la herencia de su bisabuelo, el propio Pelayo. Así pues, esta noticia confirma que Pelayo era dueño de tierra y propiedades en el centro de Asturias, con lo que estamos ante una persona perteneciente a los escalones superiores de esa sociedad tribal.
Hasta aquí las noticias e investigaciones anteriores a los hechos estrictamente relacionados con Covadonga, a partir de este punto las crónicas ofrecen un relato de los acontecimientos en los que se deja entrever la confirmación de la hipótesis autóctona del primer monarca astur. Según la crónica Rotense, Pelayo estaba en Brece, localidad situada en el actual concejo de Piloña, en el oriente asturiano, cuando es avisado de que los musulmanes andaban tras él, al conocer la noticia cruza el río Piloña y se dirige al monte Auseva, lugar donde es elegido por los astures y donde sucederá el enfrentamiento con las tropas islámicas. El hecho de que Pelayo fuera elegido como jefe de operaciones nos presenta una sociedad en la que los distintos jefes locales cedían su autoridad a alguien de un prestigio confirmado, y la existencia de vínculos entre los grupos del centro y el oriente, como pone de relieve el posterior traslado de la corta a Pravia. De todas formas lo más llamativo es el hecho de que fuera elegido princeps en la manera en que lo fue, pues como bien dice Mínguez “Se elige a Pelayo como princeps; pero no en la acepción romana o visigoda del término, sino como el encargado de dirigir las operaciones militares”. El mismo autor también llama la atención sobre el igualitarismo existente entre las diferentes jefaturas, y lo extraño que resulta que tras Covadonga, Pelayo consiguiera retener esa supremacía entre los que habían sido sus iguales, e inaugurar una dinastía sucesoria, quizá merced al prestigio obtenido en el combate.
Tras el fracaso de la operación de castigo frente a los insurgentes, la columna islámica que perseguía a Pelayo opta por emprender la retirada, pero no sobre sus pasos en un intento de unir sus fuerzas a las de la guarnición acantonada en Gijón al mando de Munuza, si no en dirección este hacia la comarca de Liébana, seguramente porque esta ofrecía mayores ventajas, en cuanto a seguridad se refiere, para alcanzar la meseta y no tener que atravesar una Asturias que parecería estar viviendo un levantamiento generalizado.


Por otra parte, y de acuerdo con las informaciones ofrecidas por las crónicas visigodas, esta zona esta despoblada desde las campañas de Leovigildo con lo que pocos inconvenientes podía ocasionar a una columna en retirada; a su vez las crónicas asturianas confirman este supuesto al afirmar que una parte de la labor de Alfonso I fue repoblar los territorios de Primorias y Liébana. El caso es que esta columna no salió intacta de estos valles pues fueron sepultados por uno de esos frecuentes aludes o argayos que es el nombre que reciben en la terminología local los desplazamientos de tierra.
En cuanto al gobernador musulmán Munuza, al conocer el desastre de la expedición de castigo enviada contra Pelayo, decide abandonar Asturias por el puerto de la Mesa, siguiendo el valle del río Trubia, pero no logra su objetivo pues son alcanzados por los astures en Olalíes y allí encontraron la muerte. El episodio de Olalíes es la continuación de Covadonga y nos transmite la visión de una Asturias en pie de guerra, con un teatro de operaciones que va al menos desde Onís en el oriente, hasta Proaza en el centro. Pelayo, que dirigió las acciones de Covadonga, debió de organizar también la respuesta en Olalíes, con lo que la imagen de un caudillo local, con fuertes vínculos en el territorio y buen conocedor de ese mismo territorio se refuerza.
El desfiladero de la batalla de Covadonga, situado en el Monte Auseva (Cangas de Onís, Asturias), fue el escenario angosto donde las fuerzas de Don Pelayo, refugiadas en la Santa Cueva, derrotaron a un contingente musulmán alrededor del año 718-722. Esta geografía escarpada permitió tácticas de guerrilla y un supuesto desprendimiento de rocas que diezmó al ejército invasor. En cuanto a las fuerzas de Pelayo, la historiografía reciente las cuantifica en poco más de 300 combatientes, de nuevo nada casual. Con ellas esperó a los musulmanes en un lugar estratégico, como el angosto valle de Cangas de los Picos de Europa cuyo fondo cierra el monte Auseva, donde un atacante ordenado no dispone de espacio para maniobrar y pierde la eficacia que el número y la organización podrían otorgarle. El enfrentamiento se situó en los Picos de Europa, en un terreno estrecho y abrupto que favorecía la defensa. Lugar central de refugio y punto estratégico desde donde se lanzaron proyectiles, es conocido hoy como el santuario de la Virgen de Covadonga o "la Santina".


Considerada por la tradición como el inicio de la Reconquista, aunque algunos historiadores la describen más como una escaramuza de rebelión astur contra el dominio visigodo/musulmán.

miércoles, 11 de febrero de 2026

ORDENES RELIGIOSAS MEDIEVALES

Este trabaja se refiere a algunas de las órdenes monacales.
La vida monástica de los
MONJES BENEDICTINOS entre los siglos X y XIII comienza con la elección de los propios monjes dentro del monasterio puesto que no todos podían entrar. Este hecho se explica por la capacidad de mantener a los monjes que tenía el monasterio, es decir, si un monasterio tenía sumisitos y dinero para mantener a 40 monjes ese era el tope de la ocupación. Así que cuando fallecían los más ancianos se aceptaría la incorporación de nuevos monjes.

MONJES BENEDICTINOS ACTUALES
Estos nuevos monjes suelen ingresar a una edad juvenil, rondando los seis o siete años entre las monjas y los diez u once para los monjes. Una vez ingresan en el monasterio dedicarán los seis primeros años al estudio, cuando haya transcurrido dicho tiempo serán nombrados sacerdotes y serán iguales a los demás monjes del monasterio. Seguirán estudiando a lo largo de su vida, pero también trabajarán para el sostenimiento del monasterio en diversas actividades como puede ser la cocina o la gestión de los ingresos y los gastos
Dado que los monjes dedicaban la mayor parte del día a la realización de misas y a orar era necesario que tuvieran ayuda para realizar las labores manuales y seculares que necesitaba el monasterio para su propio mantenimiento y esta labor era realizada por los llamados hermanos lego, quienes solían llevar un hábito muy similar al de los labradores y pastores, pero siendo un poco más largo.
Dentro del monasterio nos encontramos una serie de cargos o trabajos entre los miembros que lo componen, situándose a la cabeza de todos ellos el abad. El abad solía contar con un capellán, que no realizaba una función específica, simplemente era la persona de mayor confianza del abad y en algunas ocasiones llegaba a suceder al abad al que habían servido. También los monasterios contaban con una persona denominada prior, considerada como el segundo del abad y que tenía funciones diversas entre las que se encuentra confesar a los monjes o velar por la disciplina. Todo monasterio solía contar con un enfermero, quienes tenían un control total de la enfermería donde se realizaban diversas labores: el afeitado de los monjes, realizar las disposiciones en caso de muerte de un monje, etc.
Un cargo que merece especial mención es el de sacristán, dicho puesto suponía ser el encargado de la biblioteca del monasterio. El nombramiento de este cargo se hacía a través de una ceremonia solemne en presencia de los demás monjes y ante el abad. El sacristán debía de distribuir y recoger los códices diariamente y vigilar que todos los manuscritos se devolvían en buenas condiciones ya que en caso contrario el culpable del deterioro pagaría una penitencia de tres días.
El día para los monjes comenzaba a medianoche cuando tenían la obligación de acudir en procesión a la iglesia, donde estarían hasta las nueve de la mañana, momento en el que suenan las campanas llamando a los monjes a la misa capitular, en la se leía cada día un capítulo de la regla monástica a la que estaban sujetos. A las once de la mañana solían celebrar una misa mayor en el altar principal del monasterio y una vez este acto concluía se dirigían al comedor. Después de la comida los monjes tenían un tiempo libre en el cual podían descansar o leer, pero después de estas horas tenían que volver a iniciar sus oraciones o a trabajar en las labores que requería el monasterio. Finalmente, a las seis de la tarde se servía la cena y a las siete los monjes se retiraban a dormir.

SAN ODÓN, ABAD DEL CLUNY 
Una de las ordenes monásticas benedictinas que merece especial mención es la Orden de Cluny. Los monjes pertenecientes a la ORDEN DE CLUNY tenían una concepción de que el mundo secular era irremediablemente pecador y su única salvación era la vida del monje. Las personas seculares preocupadas por el Juicio Final hicieron cuantiosas donaciones a esta orden para garantizar su salvación, lo que permitió un notorio crecimiento de la orden.
Los monjes pertenecientes a dicha orden seguían en su día a día las fases antes citadas. Con respecto al trabajo de la cocina, dado que todos los monjes tenían la obligación de cocinar, la orden de Cluny estableció que se nombraban a cuatro monjes semanalmente para realizar dicha labor.
Otra orden que merece especial mención en relación con el trabajo que realizan son los CISTERCIENSES.

MONASTERIO CISTERCIENSE DE POBLET-TARRAGONA
Los monjes pertenecientes a esta orden cultivaban ellos mismos las parcelas de tierra que poseía el monasterio puesto que quería sacar el máximo provecho de las posibilidades que les brindaba la tierra poseída. Cuando dichas tierras eran demasiado grandes las dividan y cercaban construyendo una serie de edificios para allí alojar a una serie de conversos que se dedicarían a cultivar la tierra y el ganado que allí se asentaría.
Las órdenes de redención de cautivos
En la Baja Edad Media eran numerosos los cristianos que se encontraban cautivos de los musulmanes y que solían ser vendidos como esclavos. A finales del siglo XII y principios del XIII varios hombres se dieron cuenta de la precaria situación de los cristianos capturados por los musulmanes y se sintieron llamados por Dios para llevar a cabo la creación de dos órdenes dedicadas al rescate de estos cristianos: la ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD y LOS MERCEDARIOS.

TRINITARIOS EN LA ACTUALIDAD
Los trinitarios seguían tres votos: pobreza, obediencia y castidad. Se reunían en comunidades pequeñas cuyos integrantes llevaban un hábito blanco, de lana, con una cruz azul y roja sobre el pecho y una capa negra. El rescate de cautivos por esta orden tuvo una actividad importante en lugares como Granada y Túnez.
Los Mercedarios tenían un hábito blanco, el que se podía ver en el pecho un escudo coronado y compuesto por una cruz blanca y las barras de Aragón Tuvo una expansión muy notable, primero en la Corona de Aragón y después en la de Castilla. Su labor principal fue el rescate de cristianos cautivos en los reinos de taifas hispano-musulmanes y en el norte de África y, más tarde, participarán en la evangelización de América.

MERCEDARIOS ACTUALES EN MOZAMBIQUE 

LAS ÓRDENES MENDICANTES
Se irán expandiendo de forma notoria las llamadas órdenes mendicantes. Los frailes mendicantes se caracterizan, por la movilidad, se movían de lugar en lugar. Además, mantenían un rechazo a la propiedad y dependían únicamente de la mendicidad. La predicación de los sacramentos era su única razón de ser. Debemos tener en cuenta de que en este momento la cultura estaba dejando de ser un monopolio clerical y había personas que estaban abrazando el ateísmo.
En las ciudades se daban diversos tipos de predicadores y evangelizadores, pero los frailes consiguieron perpetuar en el tiempo gracias al apoyo de las instancias superiores de la iglesia ya que veía en ellos una forma de resolver el problema del creciente ateísmo y conseguir más adeptos. Tras el IV Concilio de Letrán los predicadores de las ordenes mendicantes podrán incluso llegar a realizar confesiones, actividad que previamente estaba reservada para el abad o el párroco.

FRAILES DOMINICOS EN BASILICA DE ATOCHA EN MADRID

LOS DOMINICOS forman parte de las ordenes mendicantes y se establecían en el centro de las ciudades para atender religiosamente a la sociedad urbana, además, al pertenecer a las órdenes mendicantes, se caracterizan por llevar una vida de pobreza absoluta. La principal labor de los dominicos será la predicación, no estando regidos por unas estrictas reglas monásticas y de enclaustramiento.
Otra orden perteneciente a las mendicantes son los llamados FRANCISCANOS. Los miembros de esta orden eran los más numerosos y tenían una notable presencia en las tierras castellanas. Estos frailes eran una orden seguidora de los principios de San Francisco quien llevó hasta el límite la necesidad de pobreza afirmando que todo seguidor suyo debería tener una vida errante, llegando a rechazar la propiedad común de la Iglesia apostólica.
Los franciscanos nicamente vivirían de las limosnas y, en reducidas ocasiones, del cobro que recibían por la realización de algún trabajo, pero dicho cobro debería servir únicamente para su sustento ya que no podían acumular riquezas. Al pertenecer a las ordenes mendicantes también tenían la labor de predicar el evangelio.


FRAILES FRANCISCANOS

LA REFORMA
Las órdenes religiosas en la Baja Edad Media (S. XIV-XV). La necesidad de reforma del cristianismo se convirtió en un tema obsesivo en todos los grupos que formaban el pueblo cristiano. La existencia de dos Papas, uno en Roma y otro en Aviñón, y destacadamente el Cisma de Occidente fueron dos motivos que impulsaban más la necesidad de una reforma.
Se dará una decadencia de las ordenes monásticas caracterizada por una reducción en la fundación de monasterios y por el progresivo abandono de la vida ascética, llegando a tener una vida cómoda. Estos monjes realizarán acciones que antes no se permitían debido al catamiento de la Regla benedictina como puede ser el no comer carne, pero los monjes para permitirse dicho lujo llegaban a afirmar que se encontraban enfermos puestos que al pasar por la enfermería “tienen dispensa de la abstinencia”.
Pero había una degeneración mucho mayor que la de comer carne y era visible entre los abades y priores que habían trasladado su residencia a los suntuosos palacios de la nobleza, malgastando los recursos que tenía su monasterio. Los monjes de clausura llegaron a vagar fuera de sus monasterios y era habitual que se dirigieran a lugares poco apropiados para su condición religiosa.
La reforma en el seno de los Franciscanos destaca por el resurgir del eremitismo franciscano. Este eremitismo se caracteriza por la creación de pequeñas comunidades aisladas que vivían en una absoluta pobreza y se desentendían de toda preocupación intelectual. Por otro lado, los Dominicos se vieron afectados especialmente por el Cisma de Occidente puesto que impulsó la indisciplina y el abandono de la necesaria pobreza. Debido a ello la reforma en el seno de la orden se caracterizó por una vuelta a las virtudes fundamentales de la Orden, antes citadas.
 

EL ESPINOSO SIGLO XVII -(2)

En Cataluña, “El Corpus de Sangre” fue una rebelión en Barcelona, del 7 de junio de 1640 por un numeroso grupo de segadores, con la conniven...