jueves, 7 de mayo de 2026

NACIONALISMO VASCO

La aspiración a conservar y/o restaurar los antiguos fueros o leyes antiguas de los distintos territorios de España. Es el Foralismo o fuerismo es una doctrina política que consiste en ideas a favor de los fueros y los privilegios tradicionales propios del Antiguo Régimen del reino de España frente a la centralización política surgida tras la Guerra de la Independencia contra Francia y el desarrollo de un estado moderno liberal.
El objetivo del foralismo sería el de mantener las instituciones de gobierno autónomas, (fueros), un sistema de justicia propio.

GRUPOS LINGÜISTICOS PREROMÁNICOS 

El fuerismo es uno de los elementos que deben situarse en el origen del nacionalismo vasco. Nació una literatura fuerista de fuertes componentes románticos porque intentó entroncar lo vasco con la tradición histórica lejana, medieval, llena de tradiciones y hasta de mitos. El fuerismo se dividió a partir de 1876 entre un núcleo navarro y otro vizcaíno. Los miembros del primero defendían la unión entre los vascos y navarros. Los vizcaínos, por su parte empezaron a ir hacia una vía autonomista.
Desde 1834 los fueristas del Señorío de Vizcaya y de las provincias de Álava y Guipúzcoa buscaron la forma de conciliar las antiguas libertades y el dominio de los hidalgos o notables con la poderosa corriente política liberal inaugurada en las Cortes de Cádiz. Después de la Tercera Guerra Carlista, los partidos dinásticos recogieron esa bandera durante la Restauración (1875-1923).
Manuel María de Gortázar y Munibe de acuerdo con Cánovas del Castillo consiguieron realizar el “Concierto Económico” en Vizcaya, que constituye el elemento esencial de la presente autonomía vasca desde1878, que duró hasta 1937. Ese Concierto Económico regula las relaciones tributarias y financieras entre la Administración General del Estado de España y la comunidad autónoma del País Vasco, y que forma parte del régimen foral. Históricamente, las tres provincias vascas gestionaron sus propios sistemas tributarios derivados de sus fueros, pero tras la tercera guerra carlista (1876) se implanta un sistema de colaboración entre los territorios históricos y el Estado.
Mientras el nacionalismo catalán tenía como bases sociales a los intelectuales y la burguesía urbana, el vasco se basaba más en la pequeña burguesía y en el campesinado. En consonancia, este nacionalismo poseía una base confesional y conservadora muy acusada. El sentimiento nacionalista vasco se aceleró con los cambios que experimentó el pueblo vasco en el último tercio del siglo XIX, plasmándose en una pluralidad de grupos. Entre estos grupos y personalidades destacará, sin lugar a duda, el núcleo vizcaíno con Sabino Arana que procedía del carlismo y evolucionó hacia el nacionalismo.
 
SABINO ARANA 

El nacionalismo vasco, con el fin de la tercera guerra carlista en 1896 supuso la pérdida de la autonomía administrativa vasca y navarra, conservando cierta autonomía financiera a través de los Conciertos Económicos. Comenzó a generarse un sentimiento de resentimiento hacia el gobierno central.
En 1895 fundó el PNV en Bilbao. Sabino Arana popularizó un nuevo nombre para la patria vasca, Euzkadi, una bandera propia y propuso un lema para el partido: "Dios y Ley antigua". El nacionalismo vasco se impregnó de un fuerte contenido católico y de defensa de la tradición. Se pretendía impulsar la lengua y costumbres vascas, defendiendo la pureza racial del pueblo vasco. El nacionalismo vasco era antiliberal, contrario al movimiento obrero, especialmente el socialista, que había arraigado con fuerza en el mundo industrial vasco. Pero estos planteamientos no parecían muy adecuados para progresar políticamente por su extremo conservadurismo. El despegue del PNV comenzó cuando en 1898 se ampliaron sus bases. El naviero De la Sota ingresó en ese año y poco a poco la burguesía urbana e industrial comenzó a acercarse al Partido. En ese momento de expansión ingresó en la formación de la Sociedad Euskalerria de Bilbao, que editaba el semanario Euskalduna.
 
 
Palacio de Ajuria Enea (Sede de gobierno Vasco)
 
En el PNV comenzó el debate interno entre los defensores del independentismo y los que buscaban la fórmula de la autonomía dentro del Estado español. Éstos últimos eran muy activos porque pertenecían a los círculos burgueses vascos y contaban con recursos económicos fundamentales para sostener al PNV. Tenían en mente el ejemplo del catalanismo moderado. Esta fuerza de los autonomistas debe apuntarse a la hora de comprobar cómo el Partido comenzó a despegar electoralmente en las municipales y a comenzar a ocupar cargos en las diputaciones. El propio Sabino Arana, que fue moderando su discurso, fue elegido diputado provincial por Bilbao.
Sabino Arana ha sido muy criticado por sus detractores, que denuncian el fundamento racista, machista o xenófobo de su ideología.
La credibilidad de los nacionalismos tuvo una acogida desigual entre la población, sobre todo en Cataluña donde fueron bandera de la burguesía industrial y vendría en aumento con los acontecimientos de fin de siglo, con el rechazo popular de la gestión de los gobernantes, culpando del “desastre del 98”. Los sectores nacionalistas se postularon como los únicos capaces de regenerar la política, la economía y la sociedad de la España de fin del siglo XIX.
La falta de una Revolución Industrial y otros aspectos como la burguesía Catalana y Vasca que se habían adueñado del suelo productivo.
En el País Vasco el euskera era más un problema que otra cosa para el desarrollo. No se encontraba extendido, era muy limitado y no era asimilado por los inmigrantes que llegaban atraídos por el desarrollo económico. Los nacionalistas pertenecían a las clases trabajadoras y estaban vinculados al tradicionalismo cristiano. Según los investigadores, el idioma hablado por los vascos también podría ser de origen neolítico.
El nombre actual de “Euskal Herria” (Vasconia o País Vasco) aparece en escritos vascos por primera vez en el siglo XVI pero es en el siglo XIX con el surgimiento del nacionalismo cuando comienza a usarse.
Pero debemos de tener en cuenta que el 2 de abril de 1332 se firmó en Vitoria la escritura de incorporación de Álava a Castilla.
La historia de lo que hoy conforman las tres provincias vascas está directamente vinculada a Castilla y León desde hace más de siete siglos.  Incluso entre los años 1203 y 1237, los reyes Alfonso VIll de Castilla y Fernando III de León y de Castilla impulsaron la creación de cuatro localidades costeras: Fuenterrabía. Guetaria, Motrico y Zarauz, que en el futuro se revelaron cruciales para la presencia marítima del reino en el Cantábrico. 
Los pueblos anteriores a los romanos que ocupaban las Provincias Vascongadas actuales eran los vascones, un pueblo prerromano de la península ibérica, situado entre el alto Ebro y los Pirineos occidentales (actual Navarra y partes de Guipúzcoa/Álava). También celtíberos, los várdulos, del Bidasoa al Deva; los caristios, del Deva al Nervión, y los autrigones, del Nervión al Asón y hacia el sur alavés. Fueron los romanos los que facilitaron la expansión vascona, desde el Pirineo occidental hacia toda la zona vascongada o vasconizada actual, agrupada entonces en el convento jurídico de Calagurris, o sea, Calahorra. Desde los tiempos más remotos, los pueblos primitivos anteriores a la invasión celta hablaban una lengua con una serie de dialectos que hoy en gran parte pueden ser traducidos a base del vascuence. Eran los iberos, llamados así porque habitaban en Iberia, cuyo nombre procedía del gran río Iber o Ebro. Así aparece explicado con toda clase de detalles en las obras de los más importantes lingüistas y prehistoriadores, tal como lo desarrollo en mi obra “Los Vascos en la Historia de España”. La demostración mejor está en la toponimia de toda la Península, cubierta de nombres vascos.
El idioma vasco durante el siglo XIX era limitado y falto de posibilidades dado su escaso desarrollo. Los avances económicos políticos y culturales con la industrialización y el liberalismo siglo XIX ocasionarían el gran retroceso del euskera que llevaría ya en el siglo XX a la creación de la Sociedad de Estudios Vascos y la Real Academia de la Lengua Vasca y al incremento de iniciativas en favor del euskera que conjurasen el riesgo de su desaparición. De esta manera sería iniciado en 1918 la fundación de la Real Academia de la Lengua Vasca.
 

Real Academia de la Lengua Vasca.

El debate sobre la unificación culminaría en 1968, cuando la Real Academia de la Lengua Vasca durante la celebración de su 50 aniversario decidió apoyar y promover formalmente el informe de las Decisiones del Congreso de Bayona de 1964. Finalmente llegamos al el “Euskera batua” o “euskera unido”, que son las normas del actual euskera escrito. Se basa en los dialectos como el navarro, dialecto navarro-labortano y el dialecto central del euskera, y se encuentra influido por el labortano clásico del siglo XVII, precursor de la literatura en euskera y lazo de unión entre los dialectos españoles y franceses.
Lo cierto es que muchos opinan que el euskera batúa ha compilado diferentes lenguas, creando una lengua nueva y terminando con la lengua original. El  euskera batúa y su impulso institucional llegó a ser letal para los dialectos autóctonos.

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